Hermione se despertó tarde esa mañana, no quería ver a Malfoy, pero no podía evitarlo para siempre, tenía que hacer un plan, muy bien elaborado para evitarlo con gracia. Sabía qué era lo que necesitaba. El mapa del merodeador de Harry.

Pero ¿como se lo iba a pedir sin explicarle que no quería ver a Malfoy? pensaría que él le hizo algo y la verdad, él no le había hecho nada, solo enamorarte y botarte dijo su sub consciente rencoroso. Sacudió la cabeza. Ella sabía que no era verdad. Él no tenía la culpa de que ella se hubiera enamorado sólo porque le había pedido disculpas, y ahora era lindo, y guapo... ¡Basta Granger, concéntrate!

Podía robarlo pero... se sentiría fatal por eso... pero esto era la guerra, era matar o morir, el enemigo eran sus propios sentimientos no correspondidos, necesitaba ese mapa, lo tomaría prestado... sin decirle a Harry. Cuando ya estuviera mejor, lo devolvería, Harry no sabría que lo tomó.

Salió a la sala común y no había nadie, decidió arriesgarse

- Accio mapa del merodeador

El mapa llegó a su mano en un momento. Hermione se sintió mal al instante. Harry debía ser más cuidadoso con sus cosas, cómo era posible que un hechizo tan simple pudiera despojarlo de uno de sus más grandes tesoros.

Corrio de vuelta a su habitación, con el corazón agitado y las mejillas coloradas. Era una bulgar ladrona. Pero así es la vida. Abrio el mapa y con su varita dijo

- Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas

La chica sonrió mientras veía el mapa cobrar vida. Esta vez era verdad. Sus intenciones no eran buenas. Iba a evitar a un amigo, por nada, por egoísmo puro. Se sintió avergonzada pero inmediatamente puso manos a la obra. En este caso, ojos a la obra

Buscó la insignia de Harry, estaba en la torre de astronomía, a su lado se leía Ginny Weasley.

- Ay Harry... - dijo Hermione con un poco de reproche en su voz

Observó a McGonagall en su despacho, a Rosy y Heidi en el comedor, junto con algunos otros compañeros, y entonces los vio, sentados a orillas del lago supuso pues estaban quietos. Sus etiquetas se leían DRACO MALFOY - ASTORIA GREENGRASS

- Astoria Greengrass - leyó Hermione en voz alta, tratando de casar el rostro con el nombre. Hermanas Greengrass. Recordó que Draco se las había mencionado como sus compañeras de tutorías antes de Hogwarts. Daphne Greengrass. La rubia llegó a la mente de Hermione. Slytherin

Astoria debía ser la hermana menor de Daphne. Pensó Hermione. ¿Qué clase de persona sería Astoria? Recordaba poco a Daphne. Era una de las compinches de Pansy Parkinson. Por lo tanto, que ella hubiera tenido trato con ella era simplemente imposible. Nunca le había dirigido la palabra a Hermione. Recordaba que era una persona más bien fría. ¿Sería Astoria igual? Sin querer, ya estaba llorando otra vez... Limpió sus lágrimas y volvió a observar las etiquetas. Seguían en el lago. ¿Ya habrían desayunado? ¿podría ella bajar rápidamente y comer algo? El riesgo era demasiado, dejó el mapa funcionando y se acostó a leer un poco, los vigilaría, esperaría la hora de comer, bajaría ya que estuviera segura que ellos se fueron. Y así lo hizo. Pasó su tarde como una anti social, encerrada en su cuarto, vigilando los letreritos que ahora la obsesionaban. Draco y Astoria habían pasado toda la mañana juntos. Habían entrado al gran comedor juntos, y se habían sentado en la mesa de Slytherin juntos. Después Hermione vio la etiqueta de Malfoy caminar hacia el campo de quidditch junto con Nott y algunos otros chicos. Esa era su oportunidad. Tenía mucha hambre.

- Travesura realizada - y con un movimiento de varita, el pergamino volvía a estar en blanco

Lo escondió en su baúl y lo hechizó para que nadie lo pudiera tomar, como lo había hecho ella.

Bajó y en el comedor encontró a Harry y Ginny. Los saludó y se sentó con ellos. La comida transcurría normal, cuando unos chicos se acercaron a Harry y Ginny

- Potter, ¿nos vamos?

- Claro, Jimmy, Hermione vamos a jugar quidditch ¿vienes a vernos? - dijo Harry levantándose

Hermione se comenzó a ahogar con su jugo. Esto era el colmo. NO. NI LOCA. Aunque... podría verlo de lejos, él no se acercaría a las gradas de Gryffindor

- ¡¡Vamos Hermy!! - dijo Rosy emocionada a su lado

- OK vamos - les dijo animada la castaña.

Caminó junto con el grupo que iba a jugar, así como las observadoras Rosy, Heidi y ella. Su corazón comenzó a latir fuerte cuando vio las siluetas verdes surcar el campo. Él estaba ahí. Ella lo sabía. Se había ido a meter a la boca del lobo. Por el parloteo alegre de Rosy y Heidi, Hermione había logrado poner sus temblorosas piernas en el campo de quidditch. Estaba hecha un manojo de nervios.

- ¡Hola Herms! ¿vas a jugar? - preguntó Roger Malone que venía con 2 chicos Ravenclaw

- ¡Ni loca! - contestó Hermione alegrándose de ver otra cara amigable

- ¡Malfoy! - dijo alguien con un hechizo Sonorus y lo llamó a señas

¡Oh no!, Hermione supo que tenía que irse de ahí, o de lo contrario Malfoy llegaría directo a donde ella que lo estaba evitando, estaba precisamente

- ¡Suerte chicos! - dijo jalando a Rosy y Heidi hacia las gradas

- ¿No saludarás a Malfoy? - dijo Heidi

Maldita niña, pensó Hermoine

- Ya lo he saludado, ¿por? - dijo tratando de sonar casual

- Pensé que querrías marcar tu territorio - le contestó su amiga

Hermione se rió con ganas de la ocurrencia de la pequeña Gryffindor

- No soy un gato Heidi, y si lo fuera no marcaría a Malfoy

- Ella tiene novio, tarada - le dijo Rosy con reproche en su voz

- Ah si, el buen Ronald Weasley, ¿cómo vas con él? - preguntó interesada Heidi

- No muy bien - contestó sincera Hermione arrepintiéndose en seguida, si eso llegaba a oídos de Ginny sin que antes ella se lo mencionara... prefería enfrentar a Voldemort desarmada en medio del bosque prohibido - no se lo digan a Ginny, les contaré sólo si prometen guardar el secreto

Las chicas asintieron preocupadas y Hermione les relató rápidamente el poco contacto que había tenido con Ron últimamente, razón por la cuál se había dado cuenta que lo extrañaba más como amigo que como novio y que por tanto, había decidido romper con él. Ya estaban sentadas en las gradas de Gryffindor, cuando las escobas comenzaron a zumbar cerca de ellas.

El partido había comenzado