El amor


Ahí parado en las rocas de los Hokages, Naruto pudo sentir como, la realidad aplastaba cualquier excusa, culpa o lástima.

Se quedó inmóvil mirando la aldea durmiente.

El viento y la fría noche lo reavivaron y el rubio gritó frustrado.

–¡Regresa! –por supuesto Sasuke ya no lo escuchaba.

Su respiración se hizo errática y su chakra se removió inquieto.

Su eterno inquilino, lo llamó:

–Mocoso.

–…

–Hey Naruto…

El mencionado, gruñó enojado, más respondió al llamado y entró.

Kurama lo vio aparecer frente a él y lo increpó.

–¿Por qué el enojo?

–¡¿Acaso no viste todo?!

–Sí y a pesar de mí, debo aceptar que no culpo al Uchiha arrogante.

–¡¿No lo culpas?! –exclamó el rubiales– ¡No me dijo de mi hijo!

–Te lo dijo ahorita.

Explicó con calma el Kyūbi.

–¡Pero… se fue!

–¿Y que esperabas? Se distanciaron.

–Yo fui a visitarlo a la cárcel, en cuanto conseguí la autorización y no lo dejaría de visitar, pero lo dejaron libre antes y nadie me dijo nada.

Kurama se levantó sobre sus patas traseras, sin erguirse del todo.

–Desde el final de la guerra, todo mundo se ve muy interesado en hacerte la vida más fácil. –opinó el Kyūbi.

–Yo no lo he pedido.

–No, claro que no. No obstante, hasta casualmente te han resultado muchas enamoradas.

–…

–No culpes al Uchiha, pues tú te vas a casar con la Hyūga.

–Yo… yo…

No supo que responder, el de ojos azules.

–A cualquiera Naruto, a cualquiera le puedes mentir, incluso a ti mismo; pero no a mí. Eres un Jinchūriki y no puedes caer en genjutsus, no si yo lo impido y… lo hice; que te hayas obligado a sentir por pena o lástima, es otra cosa.

–Se lo debía a…, hice una promesa.

–Yo siempre contigo Naruto, recuérdalo. –señaló Kurama.

–Creí que así cumplía una promesa. Y era tanto su anhelo...

–¿Otro mártir que exige Konoha?… No lo seas. Ahora con lo que sabes ¿Vale más lo que ella siente, que cualquier otra cosa?

Kurama esperó paciente la respuesta; si conocía bien a su contenedor, actuaría de acuerdo a su corazón, como siempre debió hacerlo.

Naruto se alboroto –más– el cabello y gritó:

–¡No! ¡Primero y sobre todos, Sasuke y… mi hijo, ttebayo!

Una sonrisa divertida apareció en el hocico del zorro de nueve colas.

–Esa es la determinación que esperaba ¿Y qué harás con todos los planes?

–Planes… solo son eso, no se concretaran sin mí y créeme, no tengo la intención de seguir con ellos. Hablaré con quien deba y les diré la verdad.

–… ¿Cuál?

–Que todo lo hacía por una promesa.

–O por lástima. –dijo tranquilo el Kyūbi.

–No, decir eso sería descortés. No quiero lastimar más de lo necesario.

–Pero vivían en una mentira ¿no lo notaron?

Naruto se rascó la nuca:

–Yo creí que… ¡Oh que baka! –Se regañó el jinchūriki– Creí que Sasuke me odiaba y por eso nunca me volvió a ver o buscar; y en ese momento, hubo alguien que me necesitaba y me aferré a eso. Ya no quiero seguir con esta farsa.

Kurama movió la cabeza, sin comprender el concepto de verdad de los humanos.

–¿Y si hay problemas?

Naruto se encogió de hombros.

–No es como si el desprecio o molestia de los aldeanos hacia mí, me sea algo desconocido; además eso es lo que menos me importa… ¡tengo un hijo!

El Kyūbi notó el orgullo y felicidad, plasmados en la enorme sonrisa del rubio Jinchūriki y se dijo que no tuvo que advertirle que su hijo necesitaría a los dos padres para entrenar la fuerza que heredaría… No en vano los Bijū ya sentían al pequeño, antes de que naciera y eso era algo muy revelador.

Naruto salió y debido a la nueva esperanza que sentía; el viento o la fría noche, no le parecieron apabullantes.

Konoha dormía, ajena a lo que el ninja número uno en sorprender a la gente, planeaba.

Era consciente de que el Uchiha lo consideró un mal amigo, ni que decir de mal pareja; sin embargo Naruto planeaba apelar a la sensatez Uchiha, esa que debía comprender su nula experiencia en amar a alguien tan seguro de sí mismo, a alguien que no parecía necesitarle ni para… hacerse cargo de un hijo.

Y si no funcionaba bien… podía rogar todo lo que el orgullo Uchiha necesitara, para que le permitiera estar con ellos.

Eso y más harían por esa familia por la que tanto pidió a Kami-sama; esa que nunca esperó de ese modo, pero que, sin embargo le pareció tan malditamente correcto.

000

No era alguien de posponer las cosas y por supuesto que tampoco lo haría en esa decisión de vida, por lo que a la mañana siguiente, se dedicó a informar que se iba en busca de su antiguo compañero, no decir acerca de su hijo era importante, pues por primera vez deseaba ser egoísta y guardar para su goce personal a Menma y sus facciones –en su opinión– perfectas.

Kurama lo respaldó y le dio valor ante las lágrimas y recriminaciones, incluso hasta en esas largas conversaciones para persuadirlo de que cometía un error.

Como en ese momento. Iruka lo miraba con incredulidad.

–Pero si no es una misión y Sasuke no se ha perdido ¿Por qué ir a buscarlo?

–Porque es muy importante para mí, ¿eso creí que lo sabías, Iruka-sensei?

–Por supuesto, aun así no veo el caso. La verdad no comprendo. Te ibas a casar en un par de semanas… ¿no amas a Hinata?

Naruto carraspeó negando…

–Era lo correcto y lo que se esperaba de un futuro Hokage.

Iruka observó al que consideraba su hijo y tragó saliva.

–Esa no era la respuesta que esperaba.

–…

–Sin embargo, el punto de ser Hokage no ha cambiado y eso me alegra, no me agradaría que dejaras tus sueños, por… –Iruka se detuvo, pues Naruto sonreía zorrunamente– ¿Qué?

El de ojos azules explicó:

–Quiero serlo, más si no lo soy… he descubierto que la gente ya me acepta y que tengo amigos y personas que me estiman.

Iruka negó y palmeó la cabeza de su ex alumno.

–Nunca hubo rencor en ti, a pesar de lo que viviste, siempre viste en los corazones de la gente y has hecho un gran trabajo salvando a muchos, hasta de sí mismos. Por eso no debo dudar de tus decisiones y solo desear que todo salga bien. Sabes que siempre estaré apoyándote.

Naruto abrazó agradecido a su maestro y se juró que algún día le mostraría a Menma… si Sasuke lo perdonaba.

000

Naruto partió de Konoha, al tercer día de saber de Sasuke y su hijo, tenía permiso para unas semanas libres, usando –por primera vez– su fama de héroe.

Con una pequeña mochila en donde llevaba lo necesario y algo especial, emprendió su camino, ese en que estaba seguro, su sonrisa no se borraría.

Era un shinobi de elite y con eso la investigación del posible paradero el Uchiha, le era conocida o eso creyó; pues al momento de invadir –nada amablemente– la segunda base de Orochimaru y buscar al moreno sin resultado alguno, se dio cuenta que este no parecía estar con su antiguo sensei.

Comiendo un pescado asado, en su fogata y mirando las estrellas en la noche; Naruto suspiró, no se daría por vencido y unos poco tropiezos no lo detendrían; su deseo de ver de nuevo a su regordete pequeño le daba ánimos. Y que decir del sonrojo en sus mejillas debido a Sasuke.

000

La cabaña contaba con todo lo necesario y más. Menma poseía por mucho, juguetes y lo que su mentecita necesitaba para divertirse.

El hombre de cabello negro y largo, pasó de nuevo sus manos llenas de chakra, revisando. Al concluir, este se dirigió al padre expectante:

–Todo en orden.

Sasuke se acercó a su hijo y lo cargó:

–Vaya con el pequeño Uchiha, que se ha portado bien y se ha dejado revisar.

Orochimaru evitó a toda costa no voltear, en dirección a padre e hijo, porque Sasuke notaría su sonrisa burlona.

–No necesitas esconderte; sé que te estás burlando.

Orochimaru se giró y vio al Uchiha.

–No puedo evitarlo, Sasuke-kun. Es totalmente inesperado y divertido verte en pose de padre bobo.

Sasuke chasqueó la lengua y aceptó:

–Es mi hijo…

–Tu unigénito, sin lugar a dudas, mi genio lo hizo posible. –El moreno no contestó – Sé que esta experiencia no la pasarías con o por cualquiera. Es del Jinchūriki.

–Lo es.

Orochimaru acomodó sus pergaminos para buscar el que llevaba los nombres de los progenitores de Menma y colocó el faltante.

Sasuke vio de reojo la acción, no obstante, no detuvo al sennin.

–Me extraña que no lo ocultes. –mencionó el científico.

–Tarde o temprano, te darías cuenta; no te subestimo.

–Las posibilidades de esa unión, son interesantes…

Sasuke conocía bien ese gesto de concentración en su antiguo sensei, por lo que intervino en sus elucubraciones.

–Mi hijo no será tu experimento.

Orochimaru sonrió de lado.

–Ciertamente que su gestación existiese, lo fue.

El Uchiha rodó los ojos.

–¿Recuérdame porque no te maté por no decirme de ese detalle?

–Si me matabas, no habría nadie que monitoreara la gestación y luego la salud de la reencarnación de Hagoromo. En Konoha no lo saben, ni lo sabrán, además de que no están calificados para llevar el control de algo así.

El de Sharingan, bufó molesto.

–Menma no es la reencarnación del Sabio, ni de nadie…

El sannin suspiró y agregó:

–Eso aún no lo sabemos. No te cierres a las posibilidades y asegúrate de estar listo para lo que venga.

–No tiene el Rinnegan.

–Ese color de ojos, entre azul y negro, da un gris muy sospechoso.

Sasuke cargó a Menma y lo arrulló.

–Puede que en Konoha sepan algo; pues Naruto lo sabe…

El sannin de las serpientes asintió, confirmando.

–Lo imaginé, por eso los ha estado buscando, pero viene él solo.

–¡¿Buscando?! –soltó Sasuke incrédulo.

–¡Oh sí! –Confirmó el sannin– ¡En algunas de mis otras bases, ha irrumpido sin decencia alguna y las ha volteado de cabeza!

Gruñó Orochimaru. Sasuke casi se permitió sonreír, sin embargo no lo hizo; en cambio, movió la cabeza en negación.

–Dudo que nos busque. Yo en tu lugar me preocuparía; seguramente está en una misión y esa es la de darte caza.

Orochimaru se encogió de hombros y terminó de recoger sus utensilios.

–En Konoha no se me permite entrar y no tengo intención alguna de hacerlo, además… Es tu decisión engañarte. Pero recuerda eso, sólo como opinión, considero que Menma necesitara toda guía útil.

Sasuke encaminó al sannin a la salida.

–¿Por qué la insistencia? ¿Hay algo que sabes?

Orochimaru miró de soslayo a su antiguo alumno y respondió.

–He sabido que alguien, estuvo muy activo en la guerra, recolectando material genético.

–Tú.

–Obvio que yo, pero aparte de mí, alguien más que se centró en los dos más fuertes, en los que derrotaron a Kaguya.

–Más fuertes eh… Después de la guerra, aseguran que hasta hubo princesas poderosas.

–No bromees Uchiha; que de genjutsus que distorsionen la realidad, ustedes son los expertos y sabes todo lo que dio pie a ese rumor.

–Afortunadamente con suficiente dignidad para no usarlos con fines… patéticos.

El sannin bufó fastidiado y continuó.

–Lo sé, lo sé. Y nos hemos desviado del tema.

–Lo que insinuó es que según las historias que se cuentan, Naruto y yo, ya no somos los más fuertes.

El sannin agitó la mano:

–Estoy hablando en serio y no de los sueños de grandezas de otros.

Sasuke notó el gesto de molestia en Orochimaru y regresó a dejar a Menma en su cuna, volviendo después con el otro pelinegro a la salida.

–Es mejor que digas lo que sabes y sin rodeos. –presionó al científico.

–Sé que no fui el único interesado en recolectar el ADN de ustedes dos.

–Ya veo… otro genetista con ganas de clonarnos.

–No creo que aún lo logre, no es tan fácil y no cualquiera puede lograrlo. –dijo orgulloso el sannin– y créeme, yo debo ser el que más adelantos lleva en la investigación de clonación

–Entonces debo estar tranquilo; después de todo me preocuparé hasta que lo logres tú.

Orochimaru se rió con suspicacia.

–Aun así, no necesité su material genético, yo ya lo tengo… en Menma, incluso con las líneas sanguíneas Namikaze, Uzumaki, Uchiha y un poco Senjū. Y lo que me interesa investigar es como se desarrollará todo eso, unido en un solo individuo.

Sasuke chasqueó la lengua.

–No te permitiría hacer más que eso, vigilar el desarrollo.

–Con eso estoy satisfecho. Pues si está el rubio atolondrado, me vigilará cual buitre.

El Uchiha ya no agregó nada sobre el asunto, en cambio, afirmó:

–La siguiente revisión, lo llevaré yo.

Orochimaru movió la cabeza en una afirmación y se retiró.

En cuanto Sasuke perdió de vista a su antiguo sensei, se internó en su cabaña, yendo hasta la cuna de su hijo, el cual mordisqueaba uno de sus muñecos.

Sasuke se recargó sobre el barandal de la cuna y le susurró al bebé.

–Es tarde para que lo perdonemos… ¿o no?

Menma al escuchar la voz de su gestante, se giró y sonrió.

El Uchiha no lo diría y es que consideraba que esa búsqueda de Naruto –si realmente lo hacía por ellos– podía tener como motivo una disculpa; y que pudo haber seguido con sus planes de boda, pero que no lo haría sin su perdón.

000

No es que se hubiera perdido ni mucho menos, si no que sus pistas se terminaron y optó por regresar al último escondite en el que preguntó amablemente. Y ahora que vio de nuevo, notó que el lugar se notaba algo diferente… algo destruido. El rubio se encogió de hombros y siguió hasta donde vio por última vez la entrada.

La puerta ya había sido cambiada de lugar, mas Kurama le aseguró que sentía jutsus de ocultamiento.

–Te digo que sí, mocoso.

–Como digas.

Una figura que se acercó de… algún lado. Detuvo al rubio.

–Basta ya, no destruyas nada.

–¡¿Orochimaru?!

El sannin rodó los ojos y negó:

–Mira jinchūriki, si estás en mi base es obvio que yo estaría por aquí.

Naruto pareció pensar un poco en lo dicho por el pelinegro:

–No sé qué demonios te vio el Uchiha…, pero seguro porque eres muy astuto. –aseguró el sannin.

Naruto sonrió zorrunamente.

–Soy un ninja de elite.

–No lo dudo.

–Pero bueno, es cierto; a lo que vine ¿Sabes dónde está Sasuke?

El sannin asintió.

–Te lo diré, si te largas de aquí y no regresas nunca.

El rubiales sonrió de nuevo.

–Pues me iré; pero si Sasuke quiere que te traiga algún mensaje, tendrás que verme de nuevo.

–¿Cómo dices?

–Oh vamos, seguro que no solo sabes donde está, si no que tuviste algo que ver con mi… Menma.

Orochimaru sonrió de lado.

–O sea que dudas de tu paternidad.

–¡No lo digo de ese modo! –Se ofendió Naruto y como notó la broma del sannin, gruñó– Como sea, no quiero llevarte a Konoha ni mucho menos. Te lo debo ¡Pero no abuses!

El sannin negó, pero aseguró, con cierto interés.

–También quisiera ver como funciona eso de ser jinchūriki

–¡No!

Orochimaru se miró las uñas, prosiguiendo:

–Supongo que podrías venir con Menma y Sasuke en su próxima revisión.

–¿Ellos…?

–Sí, en quince días.

Naruto se quedó un momento en silencio y luego refunfuñó.

–Bien.

–En ese caso…

Orochimaru le dio indicaciones y no es que fueran precisas, pues consideró que el rubio debía trabajar más.

Naruto se retiró no sin antes ver feo al sannin de las serpientes.

000

El día era caluroso, sin embargo el viento corría y refrescaba el ambiente. Menma jugaba sobre una manta, en lo que muy cerca de él y sin dejar de vigilarlo, Sasuke entrenaba con su espada.

El viento cambio de dirección y el moreno se quedó inmóvil. Una presencia se acercaba caminando tranquilamente o eso parecía en el exterior, pues por dentro el recién llegado estaba hecho un mar de nervios.

Naruto llegó y se paró a unos metros frente al moreno.

–¿Qué haces aquí? –cuestionó el moreno.

El de ojos azules exhaló, después de todo no esperaba un recibiendo con sonrisas ni nada parecido, ni aunque Sasuke no estuviese enojado, eso sería posible.

–Lo imaginas ¿no? –respondió el jinchūriki– Deje Konoha…

–…

–No voy a insultar tu inteligencia, eso me enviaría a la tumba –bromeó el rubio. Sasuke no movió un musculo– Sasuke. El amor si es verdadero perdona ¿no?

El Uchiha arqueó una ceja y por fin respondió.

–Hablas incluso de amor; eso es mucho ¿no crees?

–Konoha es una aldea liderada por humanos, eso humanos hierran y me temo, Sasuke, que yo también lo soy. No me enseñó nadie a amar, he aprendido viendo a los demás y por eso mismo creí que algún día sería parte de todo eso… no quiero mentirte, lo desee, desee ser parte de… Konoha.

–Me dices que tú solo querías ser parte de ello… –El Uchiha pareció recordar– No solo hablamos ese día en la cascada de los fundadores, hubo un entendimiento; o eso creí.

–No solo lo creíste, fue cierto.

–No lo demostraste.

Naruto suspiró, pues estaba muy tenso; sin embargo al ver a Menma que los miraba curioso, se armó de valor.

–Para mí no merecías un castigo; mas no tengo mucha voz en todo eso, Konoha sigue siendo dirigida por otros. ¿Debí hacer más?

Sasuke vio la sinceridad en los ojos azules y supo que Naruto esperaba que le dijera como debió actuar y negó:

–Eres un baka, siempre lo has sido.

–Lo soy; pues pensé que me odiaste por no abogar por ti. Hice todo lo posible porque me permitieran visitarte y cuando al fin lo logré; solo pude ir una vez, pues saliste sin que yo me enterara. No volví a verte después de eso y supe que me evitabas, por supuesto no te culpé. Al contrario te comprendí, yo mismo me odiaba por todo.

Sasuke guardó su espada…

–¿Estabas tan devastado por mi odio que te comprometiste? –dijo sarcástico.

Naruto se rascó la nuca; pero no retrocedería y siguió:

–Si.

–¡¿Cómo?!

–Que si fue por eso, pues por más genjutsus o sentimientos no correspondidos, no me hubieran movido ni un cabello, no si te hubiera tenido a mi lado.

–¡¿Me estás culpando?!

Naruto sonrió zorrunamente, y calmó al Uchiha que ya activaba el Rinnegan. Pero al fin no tuvo que hacer mucho; solo unos balbuceos de Menma y Sasuke se calmó y fue a alzar al bebé.

–Sasuke…

–Vete.

–Sabes que no me iré.

–…

El Uchiha intentó calmarse para no meterle un chidori, al rubio por el…

Naruto aprovechó y continuó:

–No te estoy culpando; por supuesto que yo cometí muchos errores. Solo quiero contarte como sucedió todo, bueno lo que me llevó a ese compromiso…

Naruto relató lo que el Uchiha no sabía y al concluir…

–Eres un idiota, pero no solo tú. –mencionó el pelinegro.

Naruto suspiró.

–Lo soy ¿imagina que hubiera seguido con todo? Te hubiera perdido sin duda.

El pelinegro bufó molesto y el de bigotitos prosiguió:

–Sasuke salí de Konoha dejando todo resuelto.

–¿Para regresar en cuanto puedas?

–No, para que no haya nada que me ate a ella. No soy un shinobi antes que… padre y si tú quieres… pareja ¿y tú, Sasuke?

El Uchiha se giró en dirección a la cabaña y dejó al rubio detrás.

–Yo no mentí, al contarte… todo de mí y darte...

–Ni yo, solo omití decirte que…

–…

–Sasuke soy algo inseguro y a veces solo deseo encajar en algún lugar, ser parte de algo y mira que sin merecerlo, soy parte de algo maravilloso. Te amo… perdóname.

El aludido dejó salir un sonoro respiro.

–Menma no es una cadena. Ni yo quiero cortar tus sueños.

–No lo comprendes… mis sueños están aquí.

–¿El puesto de Hokage?

Naruto sonrió y caminó acercándose a los dos pelinegros:

–Eso llegara y si no… no llorare, te lo prometo.

El Uchiha se giró hacia el rubio y le entregó al pequeño sonriente, que le extendía los brazos.

–Menma, este atolondrado es tu otro padre, Naruto este es tu hijo y necesitara que seas más firme para decir no.

Naruto temblaba al agarrar al bebé, más la sonrisa divertida del morenito, le quito los nervios y lo llenó de fuerza y orgullo, que se trasformaron en una gran sonrisa.

–¡Eres perfecto, ttebayo!

–Por supuesto, es nuestro hijo.

Terminó el Uchiha. Los tres entraron de la cabaña o eso intentaban, cuando el rubio chilló:

–¡Oh, traje algo!

El rubio tomó a su hijo con un brazo y con la otra mano, sacó lo que llevaba en su mochila… una rana de peluche verde con ojos enormes. Menma la agarró de inmediato.

–¡Qué bueno que te gustó!

Sasuke sonrió y se dijo, que después de todo, Menma podía tener un padre consentidor y otro un poco estricto…

El sannin tuvo que usar toda su paciencia para revisar a Menma sin que el rubio sobre protector y su constante vigilancia, no lo enfureciera.

El Uchiha se encontraba sentado también vigilando, pero sin intervenir o preguntar tanto.

Esa mañana en la cabaña. Naruto alistaba a Menma en lo que el Uchiha acomodaba las cosas del infante; que tenía una conversación con su hiperactivo padre rubio.

El Uchiha dejó el pequeño bolso listo y observó a esos dos.

Naruto hay algo que me dijo Orochimaru…

Naruto dejó a Menma en la cuna, para que agarrara su muñeco preferido.

Por el tono de voz, sospecho que no es bueno.

Sasuke sonrió de lado.

Todo depende.

–…

Por un lado, a pesar de que me molesta, tiene razón en lo primero y en lo último no desearía que la tuviera.

Naruto cargó de nuevo a su hijo y miró a su pareja.

El Uchiha comenzó con el relató y notó como el rubio apretaba contra si a su hijo.

Al termino de todo; Naruto arrulló a Menma y advirtió caminando hacia la salida.

Menma solo es nuestro bebé, nuestro amado nene. Y si hay algo o alguien por ahí… estaremos alertas.

Sasuke comprendió y se unió a ese par en el camino. Dejaron las defensas listas.

¿Corremos? –preguntó el rubio.

El Uchiha negó.

Quiero que Menma disfrute el camino, así no se pondrá molesto en su revisión.

¿No le gusta?

Cuestionó suspicaz el de ojos azules. El pelinegro mayor negó….

Como cualquier bebé que se fastidia, no exageremos.

No lo hago; pero aun no confío del todo en ese Orochimaru.

Sasuke optó por no seguir esa conversación…

Y en ese momento; que terminaba la revisión de Menma. Naruto de inmediato cargó a este.

Orochimaru bufó y exigió.

–Ni lo lleven todo el tiempo en brazos.

Naruto jugaba con su hijo y respondió:

–Oh, no todo el tiempo. Hacemos ejercicio con él todos los días.

El sannin dejó sus apuntes y llamó a los dos padres.

–¿Alguna novedad?

Sasuke y Naruto se miraron, y asintieron. El moreno comenzó...

–¿Qué quieres saber…?

000

La familia regresó a su cabaña y el rubio llevaba en su espalda, a un Menma dormido en su porta bebé.

–Dobe, tu tiempo de permiso, ya llegó a su fin.

–Si.

–¿Y? ¿Qué harás?

El rubio rozó la mano del otro y respondió.

–La pregunta sería ¿Qué haremos?

El Uchiha no contestó y el trio siguió su camino. Llegaron –entrada la noche– a su cabaña.

El pequeño pelinegro fue acomodado en su cuna y sus padres le dieron las buenas noches, dirigiéndose a su habitación.

El rubio colocó el monitor de bebé y comenzó a quitarse la ropa, dejándose solo la interior.

El Uchiha se acercó a Naruto y lo abrazó. El rubio colocó sus brazos sobre los de su amante y lo giró para tenerlo de frente y besarlo.

Las manos del jinchūriki, recorrieron el costado de Sasuke y bajaron la única prenda que este llevaba.

Los miembros –sin barreras– pudieron rozarse entre ellos; mientras las bocas no dejaban de comerse entre ellas.

Los gemidos eran roncos y no tan fuertes, pues pesar de la pasión que embargaba a los dos hombres, estos no olvidaban que cerca de ellos, descansaba su pequeño.

La eyaculación fue pronta, sin embargo eso no detuvo la entrega de esa pareja; que contrario a lo que se esperaría, porque uno de ellos pudo perdonar, estaban juntos.

Lo que se decidiera sobre el fututo, lo harían entre los dos y pensando en su hijo.

Si regresaban; Naruto, se juró que pondría toda su determinación en hacer que Sasuke fuese reconocido como lo que era, como el otro héroe de Konoha.

Fueron años de relativa paz, antes de que se escucharon los rumores de ese hombre misterioso que poseía una inmensa fuerza, que le servía para destruir aldeas enteras.

O eso aseguraba la visita que en ese momento, conversaba con el Nanadaime.

–¿Un ejército? –preguntó el Kage.

–Nadie lo ha comprobado, pues no dejan con vida ningún testigo.

El guardaespaldas y ANBU personal del Hokage intervino.

–Las defensas están al máximo y los vigilantes no han visto nada… por el momento.

El Kage asintió a lo dicho por el otro y para calmar la tensión, bromeó con su visita.

–De todos modos, tu laboratorio está cerca de Konoha, deberías de pasar un tiempo en la aldea. Mitsuki estará feliz.

Orochimaru bufó.

–Mi hijo, es demasiado sociable, a veces me pregunto ¿en qué me equivoque?

–Yo puedo decirte –sonrió el Hokage.

Orochimaru gruñó.

–Lo sé, lo sé, no debí poner parte de… Jiraiya para crear a Mitsuki.

–No fue un error, por mi parte te lo agradezco, es bueno ver algo de él en tu hijo.

Sonrió con nostalgia el Nanadaime.

El sannin de las serpientes sonrió de lado.

–Podrías agradecérmelo, poniéndole buenos compañeros de equipo a Mitsuki. O tener uno ustedes, para que lo sea.

El sannin se retiró con una sonrisa burlona plasmada en sus labios, por el sonrojo en sus dos interlocutores.

Al estar a solas; el ANBU cuestionó:

–¿Dónde está?

–Sabes que con los rumores esparciéndose, no se quedaría quieto.

–¡¿Y lo dejaste ir?!

–No lo hizo solo…

–… ¡Oh por Kami, los llamó!

No se escuchó la respuesta, no obstante, esta era una afirmación.

000

Por uno de los caminos que se dividían para llegar a Konoha, –algo alejado de esta.

Un chico sentado, en la orilla de una saliente rocosa; afirmó:

–Han llegado…

El jovencito brincó y cayó elegantemente en el camino, unos seis metros abajo; dejando a sus compañeros en la saliente…

El recién llegado, observó al chico y dijo…

–No si se eres muy valiente o solo tonto… –El aludido se encogió de hombros– Sabes que iba a Konoha.

–Lo imaginé.

–¿Te enviaron a detenerme? –dijo burlón… Kawaki.

El pelinegro negó.

–Oh no, de hecho tendré problemas por salir sin permiso.

–… ¿Quién eres?

El jovencito sonrió de lado y sus ojos grises parecieron brillar o volverse de otro tono.

–Mis padres, no dieron a conocer a todo mundo mi existencia.

–¿Tenían vergüenza de ti? Por eso te ocultaron.

El pelinegro sonrió más…

–Es gracioso que lo digas de ese modo. Después de todo has visto a… mis amigos.

Kawaki alzó la vista y vio la saliente rocosa… Los Bijū se dejaron ver al acercarse a la orilla.

–¡¿Quién eres?! –volvió a preguntar Kawaki.

–Es verdad que no lo sabes –aseguró el jovencito–…, eso es muy extraño; pues a ti te crearon, sin embargo podrías ser… mi medio hermano.

–…

–Soy Menma Namikaze Uchiha. El hijo de Naruto y Sasuke… soy el hijo de las rencarnaciones de Asura e Indra, y créeme… soy nacido naturalmente.

Kawaki se colocó en posición de ataque y empuñó su Bō.

–Eso solo te hace más fácil de matar; yo no tengo debilidades heredadas.

Menma sonrió y agitó la mano en dirección a los Bijū.

–Yo me encargó de él; ustedes desháganse de su ejército.

Kawaki al ver esa acción, activó su sello…

–Vamos chico, que serás el primero en ser destruido y luego iré por todo los otros shinobis, pues no deben existir… está ya no es su era.

–Y no me digas ¿quieres de regreso el chakra?... ¿Dónde habré escuchado eso…? ¡Oh claro! A mis padres los aburrió Kaguya con el mismo argumento.

Kawaki entrecerró los ojos y Menma supo que debía ponerse serio, pues dos chakras muy conocidos, ya se acercaban…

–Mis padres… –masculló Menma.

Este, cerró los ojos por un segundo y los abrió de nuevo, mostrando los irises con… el rinnegan activado.

000

Los bijū atacaron a los secuaces de Kawaki, con resultados… victoriosos y veloces, tanto como para ver como el kage bunshin se activó y cuatro cuerpos símiles a Menma, aparecieron.

… Los ataques comenzaron. El Shinra Tensei, el Chibaku Tensei, el Rey del Infierno, las invocaciones de bestias monstruosas y por último –y con Naruto el Nanadaime y Sasuke su ANBU personal, ya en el lugar, dispuestos a proteger a su bebé–… apareció Kurama, la parte que Menma portaba, ya vestido con su armadura de guerrero Susanoo. Ese fue el final de un sujeto creado para destruir.

El mundo shinobi no terminaría ese día, solo iniciaría una nueva etapa, una que guiaría, otro Sabio.


El verdadero amor perdona…

El verdadero amor perdona…

Si el amor es verdadero,

No se quiebra no abandona…

Si el amor es verdadero,

No se quiebra no abandona…

Fragmento de la canción El verdadero amor perdona, de Mana.


Kawaki, es el tipo con el que está luchando el burrito en el primer capítulo, -eso escuche XDD- Según el fandom y sus rumores, es un clon creado, una combinación de Sasuke y Naruto. Las malas lenguas aseguran que mató a Naruto.

El final feliz y algo largo, me excedí jajajaja

¡Muchas gracias!

Karolita, sakura1402, kane-noona, Ying Fa Malfoy de Potter, Anien –Si, aseguran que si fue encarcelado y eso es muy molesto, y también para mí perdió sentido todo con ese final horrible y que valor de ver esa cosa de La boda XDD Muchas gracias por comentar–, Moon-9215, neblinadesol y Zanzamaru