Dos cosas muy importantes habían sucedido la otra noche: primero, Draco y Hermione se habían besado. No habían hablado de ello, sucedió, fue todo lo que ellos esperaban y mucho más, pero ambos habían preferido no mencionarlo y quedarse sólo con el hermoso recuerdo. Y segundo, habían hecho un pacto, tenían un secreto que sólo ellos compartían, esto los hacía sentirse más cercanos que el propio beso.

Draco tenía muchas dudas al respecto, temía por Hermione pues aunque era verdad que había estado en contacto con magia negra antes y había salido victoriosa, no podía evitar el preocuparse por ella. La razón por la que no había querido involucrar a nadie en esto era por un lado el tema de su orgullo, y por otro lado el hecho de que podía ser peligroso. Hermione le importaba, él sabía eso, dado que nunca se había enamorado no podía estar seguro qué era lo que se sentía por ella, además todo era muy confuso.

Lo habían criado para despreciar a los de su clase, los hijos de muggles eran usurpadores de la magia, no les correspondía el derecho de utilizarla, además eran inferiores a los magos de sangre pura, por lo tanto era un error engendrar hijos con muggles, era tanto como crear personas defectuosas, magos de segunda clase, inferiores también a los sangre pura. Por lo tanto desde que conoció a Hermione la despreciaba, ella lo hacía sentirse frustrado porque era la mejor de la clase, lo cual no cuadraba con las creencias de los Malfoy acerca de la inferioridad de los hijos de muggles.

Sin embargo él se había sentido mal por ella cuando la vio siendo torturada por Bellatrix en su mansión. Ella no le caía bien, pero verla sufrir y estar tan indefensa habían disparado algo en él en ese momento, había pasado de despreciarla a sentirse mal por ella.

Cuando ella y sus amigos salvaron su vida en la sala de menesteres, otro cambio se hizo en él. Ellos habían sido capaz de salvarlo, y él había estado a punto de matarlos unos minutos atrás. Así que Draco se sintió agradecido.

Cuando decidió regresar a Hogwarts al inicio del año, no tenía intención de hacerse amigo de los sangre sucia y los traidores a la sangre, sólo planeaba ser cordial con ellos, no buscar problemas, no pelear, tolerarlos. Sin embargo, por azares del destino, se encontró involucrado personalmente con ella. Gracias al profesor Slughorn. Sintió una punzada en su pecho cuando le pidió tomar asiento junto a la sangre sucia. Estuvo a punto de protestar, pero luego se recordó su promesa: ser cordial, no buscar problemas, no pelear, tolerar. Así que respiró hondo, se levantó de su asiento y fue a sentarse junto a ella. Inicialmente le hizo gracia ver cómo la intimidaba aún cuando trataba de ser amable con ella, quizá la intimidaba más que cuando trataba de molestarla. Después eso lo hizo sentir peor, se obsesionó con disculparse. Pensó que si Hermione Granger podía perdonarlo y verlo como un chico cualquiera, él podría reivindicarse por sus crímenes contra todos los sangre sucia.

Pero conforme la fue conociendo, notó que se sentía demasiado a gusto con ella, tenían mucho de qué hablar, nunca se aburría conversando con ella, al contrario, el tiempo pasaba volando, se encontró a sí mismo extrañando a la Gryffindor, deseando pasar más tiempo con ella, deseando conocerla, le gustaba cómo ella lo retaba, le gustaba descubrir nuevas fases de ella, había hecho dos actos egoístas para estar con ella más tiempo: primero la había emborrachado y luego había aceptado su ayuda en una tarea peligrosa

Y por último, esa noche se había sentido físicamente atraído a la castaña, demasiado atraído, se había hipnotizado, se había perdido en su mirada, ese beso fue el mejor de su vida, recordarlo todavía le hacía sentirse mareado, le dolía el pecho, pero a la vez sentía una calidez extraña, lo peor es que esos sentimientos sólo empeoraban, pensaba en ella a cada momento, le parecía hermosa y tenía demasiadas ganas de tocarla, y sobre todo quería volver a besarla, se había sentido en el cielo, sus labios lo obsesionaban y lo volvían loco, los deseaba, quería volver a saborearlos, sentirlos moverse contra los suyos dejando esa deliciosa sensación

Últimamente no tenía hambre, se sentía con el estómago revuelto todo el tiempo, y además estaba distraído. No podía concentrarse en nada, entre la preocupación por el tema de la marca tenebrosa y esa chica, tenía que hacer algo o sus calificaciones iban a resentirse

Draco y Hermione se veían todos los días en la biblioteca, Hermione había sugerido ese método ya que en toda su vida y con todas las cosas con las que había ayudado a Harry, nunca le había fallado.

- ¿Sabes que perderemos el tiempo buscando ahí verdad?, sabes que debemos ingresar a la sección prohibida para lograr algo.

- Pero es arriesgado, e ilegal... confía en mí por favor, dame unas semanas y si no encontramos nada... lo haremos a tu manera

Esa era la forma como su relación funcionaba, cuando no estaban de acuerdo con algo, negociaban, llegaban a un punto intermedio que los hiciera sentir cómodos a ambos. Hermione estaba encantada, estaba segura que esta era la relación mas madura que había tenido en su vida. Harry y Ron siempre la ignoraban o hacían lo que ella decía y ya, pero esta relación la retaba, la hacía pensar, y eso le encantaba. Cada día estaba más enamorada del Slytherin. Al pasar las semanas una noche salían de la biblioteca:

- ¿Ya aceptarás que tenemos que pasar a mi método?

Caminaban hacia la sala común de Gryffindor

- Temo que sí - suspiró resignada la chica

- ¿No te emociona? Poner tus manos en libros prohibidos, una nueva experiencia, ya que creo que ya leíste todos los libros de la biblioteca

- Aunque no lo creas lo he hecho antes - el rubio la miro arqueando una ceja - no preguntes

- San Potter no es tan buena influencia como todos creen...

- ¿Que te hace suponer que no fui yo la que lo mal influenció a él? - su aire rebelde que a veces adoptaba frente al rubio le comenzaba a gustar

- Granger - dijo él frotando la cabeza de la chica en forma fraternal - cada día me gustas más. Te veo mañana - agitó su mano en señal de despedida y se fue hacia las mazmorras

¿Él había dicho que le gustaba? Seguro se refería a que le gustaba como amiga. Hermione sintió una punzada en el pecho, pero se alegró de poder estar cerca de él aunque fuera como su amiga. Y se alegró una vez más de compartir el secreto con él, pero se sentía frustrado por no haber avanzado nada, ella quería ayudarlo, quería que él fuera feliz

Él tenía razón, debían entrar a la biblioteca en la sección prohibida. No había forma de tener un permiso sin rebelar la naturaleza de su investigación. Ella había tratado de convencer a Draco de hablar con McGonagall, estaba segura que ella entendería y les daría su permiso para investigar, pero él se había negado, rotundamente, y ella no quiso presionar. Tenía que pensar en el plan B

Para mitigar un poco su conciencia, esa mañana esperó a que la sala común estuviera despejada, entró al cuarto de Harry y colocó el mapa del merodeador en su baúl y pronunció otro hechizo

- Accio capa de invisibilidad

La capa apareció en su mano. Se la puso y salió del cuarto de los chicos y entró en el suyo, ahora debía esperar la hora acordada...

Draco estaba jugando quidditch con los chicos del colegio. Desde aquel partido legendario, se había hecho costumbre jugar partidos amistosos los fines de semana. Habían ido más lejos y para hacerlo más interesante ahora también rotaban posiciones. Draco había jugado como guardián ese día. Su equipo había ganado. Su buscador atrapó la snitch. Se bañó y se cambió rápidamente y planeaba escabullirse al punto de encuentro con Hermione.

- ¿Tienes una cita Draco?

- Cállate Parkinson

Y se alejó con su caminar elegante.

- ¿No se supone que tu eras su novia? - Preguntó Ginny Weasley que se encontraba platicando con Parkinson cuando vieron salir a Malfoy

- Eso fue hace mucho Weasley, no creas que no lo he superado, lo quiero, pero como amigo, lo conozco desde siempre ¿qué tal tu hermano con Granger? ¿se han superado ya? - lo preguntó en forma mordaz

- Quizá lo hagan, ellos siempre terminan arreglándose. Te veo luego Parkinson - Ginny se fue caminando al lado de Harry Potter, que acababa de salir del vestidor. Ginny no sabía que ya el chisme de la ruptura de Hermione y Ron era del dominio público, ellos no lo habían comentado pues tenían la esperanza de que todo se arreglara, pero le intrigaba saber cómo era que los Slytherin siempre sabían todos los chismes del momento...

Hermione ya esperaba a Draco en la torre de astronomía, en su mochila escondía la capa de invisibilidad.

- ¡Hola! ¿Que tal el juego?

- Ganamos, tu amiga la comadreja menor atrapó la snitch. ¿Y cuál es el plan?

- Iríemos desde aquí cubiertos hasta la biblioteca y entraremos a la zona restringida igual, así nadie sospechará pues no podrán vernos entrar a la biblioteca

- ¿Y que hechizo utilizaremos para volvernos invisibles?

- Ninguno, utilizaremos esto - y sacó la capa de su mochila. Antes que el rubio le preguntara algo ella le reprendió - y no preguntes de dónde la saqué - ya se sentía demasiado mal por ello como para dar explicaciones

Draco reflexionó unos momentos para después hacer una pregunta

- Sólo dime algo, ¿desde cuándo está esa cosa en posesión de Potter? - había recordado cierta broma afuera de la casa de los gritos, en tercer año...

Hermione pensó lo mismo que él, así que trató de disimular la risa y sólo le contestó

- Digamos que bastante, ¿vamos? - y se incorporó debajo de la capa invitando al rubio a hacer lo mismo

Caminaron en silencio hasta la biblioteca, y entraron en la sección prohibida. Todo marchaba de acuerdo al plan, ya llevaban algunas horas investigando cuando escucharon un maullido. Ambos sabían lo que significaba: la señora Norris los observaba desde la entrada a la sección prohibida, así que Filch estaba cerca.