Hermione corría por los pasillos del colegio, sabía que era tarde y no sabía si Draco seguiría ahí. Ella volvería a las mazmorras y le pediría a Parkinson que la introdujera en el cuarto de Draco si él no estaba esperándola... no podía ni quería esperar un segundo más para verlo, para decirle que sus padres la habían perdonado, y para decirle que lo suyo con Ron había terminado definitivamente. Nunca había salido el tema a colación antes sobre su rompimiento. Ella le había contado a él que lo quería hacer, pero nunca le había confirmado que lo había hecho. No quería malos entendidos con el rubio, ahora que ella tenía esperanzas con él.
Llegó a la entrada de la torre y contuvo la respiración. Él estaba ahí. Caminaba nervioso de un lado a otro, soplaba en sus manos, la noche ya comenzaba a ser fría, ya estaban a 1 de noviembre después de todo, de repente él se detuvo, sonrío levemente y ella no lo pudo resistir más, comenzó a avanzar hacia él.
Él escuchó pasos y su sonrisa se ensanchó al verla caminar hacia él. Comenzó a caminar hacia ella, que lo miraba sonriente. Él se sintió feliz de verla. Ella no lo dudo y brincó a sus brazos cuando estuvieron lo suficientemente cerca. Se besaron, se besaron como lo habían hecho estos días en la biblioteca, con pasión, con necesidad, con amor. Ya ninguno lo dudaba, se amaban profundamente.
Cuando el aire les faltó se separaron. Respiraban agitados. Ella saltó hacia el suelo, y puso brazos alrededor de la cintura del rubio y hundió la cabeza en su pecho. Él la rodeaba de los hombros y apoyó su mentón en su cabeza.
- ¿Que tal salió todo? ¿te castigaron por un año, dos? ¿qué tipo de castigos usan los muggles con sus hijos? - dijo él riendo divertido
Ella sonrió y se despegó de él para darle un puñetazo en el brazo, de forma juguetona
- Ellos me perdonaron. Tenías razón, ellos estaban sumamente preocupados por mi, sólo me pidieron que no volviera a ponerme en peligro - el rubio sintió una punzada en su pecho - aunque les dije que ya todo estaba bien, que ahora sí se había acabado para siempre.
Se sentaron en el suelo, recargados en la pared de la torre, entrelazaron sus manos mientras hablaban.
- Les he hablado de todo lo que han cambiado las cosas, incluso les hablé de ti - él la miró arqueando una ceja - sobre cómo eres el ejemplo viviente de que las cosas han mejorado y que ya no corro peligro, ellos te recuerdan de Diagon Alley, al inicio del segundo año en la librería - el chico asintió recordando como él y su padre habían insultado a los Weasley por acompañar a los padres de la castaña y se estremeció - y cuando les conté sobre tu cambio y cómo ahora somos amigos, ellos se tranquilizaron, creo que creen que si ustedes fueron capaces de dejar sus prejuicios, efectivamente el mundo está fuera de peligro - dijo ella riendo - ahora hasta quieren conocerte
- Calma, Granger, es pronto para presentarse a los padres ¿no crees? - dijo el fingiendo estar asustado, aunque su cara mostraba una sonrisa de autosuficiencia, esa que tanto le gustaba a Hermione
- Yo no digo que hoy, pero ¿qué te parece la próxima semana? - dijo ella burlándose, sin embargo se ruborizó al instante y se corrigió - es broma hurón, no te sientas presionado, además
- OK lo haré
- ¿Cómo dices? ¿qué harás?
- Conocer a tus padres, los deslumbraré con mis encantos para que ellos estén más tranquilos, no queremos que te saquen de la escuela a estas alturas ¿verdad?
- ¿En serio? ¿Estás dispuesto a conocerlos? No puedo creerlo
- ¿Por qué? ¿No fuiste tu la que les aseguraste que yo había cambiado y dejado mis prejuicios? ¿o es que no lo crees y sólo lo dijiste por tranquilizarlos? - dijo ofendido
- No es eso, es sólo que... ¡me encanta la idea, gracias Draco! - y le dio un casto beso en los labios
Ella recargó su cabeza en el hombro de él y él recargó su cabeza en la de ella.
Estuvieron hablando un rato más, hasta que con pesar, decidieron que era hora de irse a dormir. Él la acompañó a la sala común de Gryffindor, como siempre, excepto que esta vez, hicieron el trayecto tomados de la mano.
- Bueno, te veo mañana - dijo ella y se acercó para besarlo en la mejilla, pero él fue más rápido y le robó un beso en los labios. Se miraron divertidos y se estaban acercando de nuevo, pero la dama gorda carraspeó ofendida por el gesto atrevido del Slytherin, y Hermione entró en la torre. Estaba en las nubes...
