Esa mañana, había examen de transfiguración. Hermione había memorizado toda la teoría, pero la práctica, la debían hacer en presencia del profesor. No lo había hecho antes nunca. Pero se sentía lista. Esperaba impaciente su turno. Ernie Mc Millan leía en silencio a su lado. Era el único que se atrevía a acercarse a Hermione. No le preguntaba nada, o al menos, nada que no fuera relativo a la escuela. Ella lo toleraba por eso.

Era el turno de Hermione. se encontraba frente a McGonagall. Comenzó a recitar el encantamiento, hizo todo al pie de la letra. Estaba totalmente concentrada. Y de repente, sintió que la cabeza le daba vueltas, en un segundo, perdió el equilibrio y fue a dar contra el suelo. No supo más de sí.

Despertó en la enfermería. Ernie Mc Millan la contemplaba con el entrecejo fruncido. Él hablaba con madame Pomfrey, pero cuando se dieron cuenta que había despertado guardaron silencio de súbito. La miraron con los ojos como platos

- Señorita Granger, ¿cómo se siente?

- ¿Qué me ocurrió?

Intercambiaron miradas rápidamente

- ¿Qué pasa? ¿qué me ocurre? - Hermione se impacientó

- Señorita Granger, usted no debió intentar transfigurarse en su actual... condición... dijo ella cuidadosamente

Hermione iba a replicar, pero entonces, de repente lo supo... La realidad la golpeó en la cara, le dio de lleno. Tenía un par de... ¿días? ¿semanas? ella no estaba segura, pero tenía náuseas, por las mañanas. No sabía muy bien en qué día vivía, pero hacía mucho que no tenía su periodo. No lo había notado porque simplemente no había notado nada más. No sabía ni en qué día vivía. Se había desmayado al intentar transfigurarse, porque las embarazadas no podían transfigurarse. Estaba claramente contra indicado.

- ¿No lo sabía? - dijo cautelosamente la señora Pomfrey

Hermione tenía un nudo en la garganta. No podía articular palabra. Negó con la cabeza lentamente. Ya sentía las lágrimas asomarse a sus ojos.

- Bueno, seguro comprenderá que debemos notificar a sus padres, usted es mayor de edad, pero... son reglas de la escuela. Y... debería también usted... hablar con... el señor... Malfoy

Ella sintió como si le hubieran tirado un cubetazo de agua semi congelada encima... Malfoy... ellos no estaban juntos... él ya debía estar con Astoria a estas alturas... ahora sí no pudo evitarlo, las lágrimas salieron silenciosas de sus ojos y le nublaron la visa por un momento, parpadeó, intentó decir algo, miró a Ernie. Él la tomó de la mano y la apretó.

En ese momento, sintió la presencia de alguien más. Draco Malfoy la miraba, estaba sumamente delgado y ojeroso. Llevaba el cabello muy despeinado y el uniforme le colgaba del cuerpo de una forma sumamente descuidada. La señora Pomfrey volvió, le dio a Hermione una pócima y le hizo una seña a Ernie, que miró rápidamente a Draco, luego miró a Hermione, apretó los labios, trató de sonreirle a Hermione y salió de ahí

- Los dejamos, para que hablen un momento - dijo ella y se fueron

Draco no se movía. Miraba a Hermione con expresión preocupada, con las manos en las bolsas y apretadas en un puño. Estaba aguantando las ganas de tirársele encima.

Ella no podía hablar, las lágrimas no dejaban de caer y cuando trató de abrir la boca lo único que salió fue

- ¡Lo s-siento!

Y sollozaba sin control. Draco se acercó a ella. Al demonio. Estúpida comadreja. ¿Qué te hizo? No comprendía nada. Sus amigas de Hufflepuff le habían dicho hacia unos minutos que los encontraron a él y a Nott en un pasillo

- Hermione está en la enfermería, se desmayó haciendo la prueba de transfiguración

Él no escuchó nada más, salió corriendo directamente a la enfermería, tenía que saber si estaba bien. Cuando entró ella estaba tomando la mano de Mc Millan y lloraba... ¿qué había ocurrido?

Hermione no podía hablar, tomaba aire, lo intentaba, pero lo único que repetía una y otra vez era

- ¡Lo siento!

La abrazaba con fuerza, ella temblaba como loca. Él no sabía que hacer. Mataría a la comadreja. Estaba seguro ahora.

- Calma. Tranquila - acariciaba su cabello y besaba su cabeza.

De repente ella se levantó bruscamente, él fue tras ella

- Hey, Hermione, ¿a dónde...?

Hermione vomitaba. Él le detenía el cabello. Estaba preocupado. Ella podía ahogarse. Le gritó a madame Pomfrey

- ¡Haga algo!, déle otra cosa, lo que tomó no le sirvió, está vomitando

Ella sólo negaba con la cabeza. Draco la puso en su lista negra también. La mataría a ella por dejar morir a Hermione, y después iría a matar a la comadreja

- ¿Han hablado ya? - dijo ella con cautela

- Ella no puede hablar, llora como loca y ahora vomita, ¡haga algo! - estaba como loco

- No puedo darle nada. Debe calmarse, eso es todo. Ayúdala, ten paciencia, debes calmarla.- Hizo énfasis en el "debes"

Draco la maldijo por lo bajo y condujo a Hermione de nuevo a su cama. Ella se acostó hecha un ovillo. Trataba de respirar, lo miraba y volvía a llorar. Él estaba de rodillas junto a su cama. La tomaba de la mano y con la otra mano acariciaba su cabeza. La besaba en la frente y trataba de calmarla. ¿Qué le pasaba? Ella no podía ni hablar. Debía ser muy malo... A problemas extremos medidas extremas. Eso pensó Draco. Tenía que leerle la mente. Tenía que saber que pasaba.

Él era un experto en oclumancia. No dejaron de mirarse ni un segundo. Eso era bueno. Necesitaba mantener la conexión. Él se concentró y repitió en su mente

- Legeremens

Ella sabía lo qué él estaba haciendo. No le importó, porque sabía que ella no podría hablar, y aunque hubiera querido resistirse, no habría podido hacerlo. Se alegró de que al menos fuera él quien iba a entrar en su mente.

Él lo supo, o más bien, lo confirmó de inmediato. En el fondo lo sabía. No era ningún tonto. Sabía que no habían tomado ninguna precaución cuando estuvieron juntos. Había hecho cuentas mentalmente. Estaba lo del desmayo en clases de transfiguración, y lo de los vómitos. Esa mirada condescendiente de la señora Pomfrey, era obvio.

Lo que no se esperaba, era sentir todo ese dolor. El dolor de la separación. Era un dolor igual al suyo. Pero no era el suyo. Y ya cargaba con su propio dolor. Sentir el dolor de ella, duplicó su carga y no lo soportó. Perdió el conocimiento.

Despertó y Hermione estaba sentada en su cama. Lo tomaba de la mano y la señora Pomfrey lo reanimaba. Hermione. Estaba ahí tan cerca, tan preocupada. ¡Que idiota había sido! Todo lo que habían sufrido era en vano. Ella no estaba con la comadreja. Nunca había sido su intención. Ella estaba muerta por dentro y todo era por causa de su abandono. Se incorporó de inmediato y la abrazó. La señora Pomfrey los volvió a dejar solos.

Lloraron en silencio, mientras se abrazaban con fuerza. Él besaba su cabeza constantemente. La amaba y la había hecho sufrir tanto... se odiaba a sí mismo por ello, y además... estaba lo del bebé... Su estómago se encogió ante esa perspectiva. ¿Qué clase de vida tendría ese pobre niño? Sería un mestizo. Sería el primer Malfoy mestizo en toda la historia. Se preguntaba, ¿sería él o ella objeto de burla ante idiotas prejuiciosos como él mismo lo había sido? ¿Qué clase de vida familiar tendría? Lucius y Narcisa nunca lo aceptarían. Draco sería el primer Malfoy en ser expulsado de la familia Malfoy. ¿Sentiría verguenza el niño por ello? ¿Lo extrañarían sus padres? Lucius seguramente culparía a Narcisa. Ningún Malfoy había "deshonrado" el apellido jamás, pero había muchos Black caídos en desgracia. La tía Andrómeda. Casada con un muggle. El tío Sirius. Traidor a la sangre y amigo de los sangre sucia. El tío Regulus. Mortífago desertor. De pronto Draco se dio cuenta que quizá él era más Black que Malfoy. Pero ¿era eso malo? Los Black que habían caído en "deshonra" habían sido felices... Los prejuiciosos Malfoy no habían sido felices. Siempre ambicionaban más. Siempre su apellido les había pesado como una losa de una tonelada en los hombros. ¿Qué clase de vida familiar tendría? se repitió Draco. Sonrió ante la escena. Él y Hermione serían sus padres. Ellos tres serían una familia. Y al diablo con el mundo. Al diablo todos. Draco comenzó a reir sin control.

Hermione levantó su cabeza y lo miró. Quizá ya había enloquecido.

- Hermione, perdóname. Soy un grandísimo idiota. Yo no tenía idea... si te hace sentir mejor, yo sufrí lo mismo. - Volvió a reir - Y sigo diciendo idioteces... yo sufrí por idiota, tu no merecías esto, si yo pudiera, yo cargaría con tu dolor, - otra vez la risa descontrolada - lo siento, no puedo parar, te dije eso y en el momento en que tu dolor cayó sobre mi, me desmayé. Hermione, escucha. Sé que no valgo nada, yo debería haber sido tu roca en este momento, no comportarme como un débil y un cobarde. Si me aceptas de nuevo, y te ruego que lo hagas, estaré contigo, estaremos los tres, juntos, por siempre. Los amo, a los dos. Eres la mejor. No sé como podré alguna vez compensarte por todo... no sé si exista algo que se compare a lo que tu me has dado. Primero, me haces tan feliz por aceptar ser mi novia, los mejores momentos de mi vida, han sido junto a ti. Y ahora... me darás un hijo... uno que será mitad tu, ¡Merlín! soy tan feliz, si pudiera ser 100% tu... Hermione, te amo, ¿podrías perdonarme?

Ella tenía un nudo en la garganta. Paulatinamente, el hueco en su pecho se había vuelto a llenar, pero ahora era mejor. Tenía en su mente esa perspectiva... esa que Draco le había ofrecido. Ahora no sólo tenía a Draco, tendría un hijo, que sería mitad Draco, ¡ella quería que fuera 100% Draco! imaginaba un pequeño rubio correteando y ellos tres, siendo una familia... Esa perspectiva no sólo llenó su corazón, sino que lo desbordó. Era mucho, mucho más feliz de lo que había sido en sus días como novia de Draco. Otra vez sentía que no podía hablar, pero debía hacerlo, se lo debía al rubio que la miraba con adoración.

- Yo soy la idiota, he sido una necia, y nos he causado tanto dolor, si no fuera por mis celos y por mis miedos... pero ya eso pasó, olvidemos todo, hagamos de cuenta que estos días no existieron, de hecho, para mi en realidad no existieron, así que sigamos adelante, quiero todo lo que me ofreciste, excepto por una cosa - el rubio arqueó una ceja - nuestro hijo debería ser 100% tu.

Él volvió a arrodillarse, ella estaba sentada al borde de la cama

- Hermione Jean Granger, ¿me harías el honor, de convertirte en mi esposa?

- ¡Sí, claro que sí! Te amo Draco

El besó su mano, después besó su vientre y dejó caer su cabeza en el regazo de la chica, ambos lloraban, pero eran lágrimas de felicidad. Ahora tenían una perspectiva de vida delante de ellos, y no podían sentirse más felices.

Dos personas miraban esa escena. Una visiblemente emocionada hasta las lágrimas. Otra, lloraba con el corazón roto en mil pedazos...