Madame Pomfrey miraba emocionada la escena, había visto a Draco arrodillarse y se había emocionado hasta las lágrimas. Astoria Greengrass miraba desde el umbral de la enfermería la escena. Había corrido detrás de Draco en cuanto él se había ido a la enfermería. Había decidido esperarlo afuera. Pero el tiempo pasaba y no salía. Decidió asomarse a ver qué pasaba. Sin hacer ruido entró a la enfermería, en el momento justo en que Draco se arrodillaba ante Hermione, tomaba su mano y le decía unas palabras, ella no escuchó nada, pero la expresión de él le dijo todo lo que tenía que saber. Y como si eso no fuera lo suficientemente malo, él besó el vientre de la chica... Y todo hizo click en la mente de Astoria. No podía seguir ahí...

Salió corriendo y lloró... lloró como nunca en su vida había llorado, se sentía tan mal, como nunca pensó sentirse.

Ella había conocido a Draco Malfoy cuando ambos eran unos pequeños de 5 o 6 años. Como parte de una de las más prestigiosas familias del mundo mágico, Astoria se había educado con tutores privados, antes de Hogwarts. No era poco común que las familias de magos prestigiosas educaran así a sus hijos, pero para fines de que se enseñaran a socializar con otros niños, algunas veces se les educaba en conjunto con niños de otras familias de igual condición. Así, Astoria había llegado a la mansión Malfoy, para iniciar su educación básica, junto con su hermana Daphne, el niño Malfoy, y los niños Crabbe, Goyle, Parkinson, Nott y Zabbini

Todos eran de la misma edad, Astoria era la única que era un año menor. Así que los demás casi no la tomaban en cuenta. A ella le había gustado el pequeño Malfoy, desde que lo había visto por primera vez, él era guapo, seguro, inteligente, caballeroso, con unos modales impecables, era todo un príncipe. Ella lo admiraba profundamente, pero él no la notaba, no hablaba con ella. Él sólo hablaba con Pansy Parkinson. Astoria la envidiaba. Pansy era linda, pero lo mejor de Pansy no era su físico, era su personalidad. Ella era igual a Draco, inteligente, pero mordaz, tenia una personalidad impactante, con una mirada intimidaba hasta el mago más brillante. Astoria quería ser como Pansy, pero ellas eran bien diferentes, quiso ser su amiga, aprender a ser como ella, pero Pansy la rechazaba. Era la hermana pequeña de Daphne. Todos la hacían a un lado.

Cuando llegó el momento en que todos recibieron su carta de Hogwarts, Astoria hizo el primer y único berrinche que hizo en su vida. Ella estaba igual o más preparada que los demás niños para asistir a la escuela, era mucho mejor que Crabbe, Goyle, Nott, Zabbini y hasta que su hermana. A Draco y Pansy siempre los consideró superiores, pero ella estaba segura que podría hacerlo bien, si tan sólo su padre moviera algunos contactos... Pero tampoco sus padres la tomaban en serio... vieron su petición como un berrinche más, qué más le daba esperar otro año. Sólo eso era lo que faltaba para que ella también recibiera su carta. No movieron un dedo. Ella tuvo que ver a sus amigos partir en el expresso de Hogwarts y lloró amargamente...

Ese fue el año más solitario de su vida, lo pasó fatal sola, pero se consolaba pensando que muy pronto estaría con sus amigos... Cuando ese momento llegó Astoria se sintió más que feliz. Por fin, estaría con sus amigos... estaría con Draco. Pero las cosas no le resultaron tal como ella lo había soñado. Los chicos de segundo año ignoraban por completo a los chicos de primer año, incluso a ella, era como si fueran extraños. Pasó todo el año tratándose de acercar a ellos sin éxito. Estaba demasiado frustrada. Ese verano reflexionó y cayó en cuenta que las cosas eran así, no importaba cuánto ella se esforzara en entrar en su círculo, así que volvió el siguiente año con la idea de hacerse un círculo propio. Así lo hizo, se hizo de unas cuantas amigas y también desistió de tratar de convertirse en Parkinson. Era imposible, ella lo sabía. Así que buscó una personalidad que le fuera mejor. Para el siguiente año, Astoria ya era considerada una de las chicas más bellas del Colegio, disputaba el lugar de la más bella de su generación con Ginny Weasley, aunque eran bellezas muy diferentes. Ginny era exótica, salvaje, peligrosa. Astoria era pura, inocente, divina. Ella decidió que debía hacerse una imagen un poco menos inalcanzable, o ningún chico se atrevería a acercarse a ella. El siguiente año, Astoria volvió con una actitud un poco más abierta, pero sin perder su toque sofisticado y angelical. Eso le dio muchos puntos. También decidió ampliar sus horizontes, comenzó a ampliar su círculo social fuera de Slytherin. Le funcionó relativamente bien, hasta que Umbridge hechó todo por la ventana. Prohibió que los estudiantes estuvieran con más de una persona a la vez, y ese año Astoria sintió que retrocedió un paso en sus objetivos. Ya no estaba tan al pendiente de Draco y sus amigos, pero el siguiente año se intrigó con su cambio. Draco ya no era el bravucón que había sido hasta antes. Se le veía pálido y ojeroso, ya no se juntaba con nadie, algo muy malo debía ocurrirle. Al final de ese año, ella se enteró de toda la verdad. Draco era un mortífago, había jugado un papel muy importante en el ataque al colegio, donde el director resultó muerto.

El año siguiente Draco no volvió, Astoria sabía muy bien la razón, pero estaba más preocupada por mantenerse ella misma a salvo, en ese lugar tan extraño que una vez había sido Hogwarts y que ahora era tan escalofriante. La guerra estalló en todo su esplendor. A Astoria le parecía una idiotez. La sangre era igual, fuera de sangre puras o de muggles. Lo sabía bien, pues ahora era parte del paisaje común en la escuela. A ella nunca le habían importado esas estupideces, pero se guardaba muy bien sus opiniones, sabía que no eran lo que sus padres y los demás brujos de su clase pensaban, así que sufrió la guerra, en silencio, en silencio deseando que Harry Potter venciera. Se le hacía injusto que ese chico tuviera ese peso en sus hombros, pero sin embargo, era la única esperanza de todos.

Cuando finalmente Potter venció, Astoria respiró tranquila. Volvió a Hogwarts, era su último año, estaba dispuesta a vivirlo en paz. Se sorprendió de que Draco regresara, se alegró por él, así como por Pansy y Theo que volvieron también a terminar el año que no pudieron debido a que fueron mortífagos de tiempo completo... Se alegró cuando vio que diferentes eran las cosas en el colegio, ahora se respiraba paz y tolerancia... así creía Astoria que debían ser las cosas.

Pero se alegró mucho más cuando había recibido la carta de sus padres, donde le informaban el compromiso con los Malfoy. Ella debía conocerse con Draco, a solas, con miras a que si se llevaban bien, pudieran casarse. Astoria a pesar de conocer a Draco de toda su vida, realmente se dio cuenta que no sabía nada de él, y que lo poco que sabía era que era un bravucón, elitista, presumido, y para colmo, mortífago. A ella siempre le había gustado, pero sabía que eran tonterías de chiquilla, eso y casarse con alguien era muy diferente... Tenía que saber realmente qué clase de persona era Draco Malfoy, así que se lanzó por todo. Durante su primera cita, no dudó en expresar sus opiniones políticas, no tenía caso prolongar la agonía. Resultó que sus ideas eran muy parecidas, digo Draco realmente se había reformado, entonces resultó ser una persona muy tolerante.

Fue un tiro por la culata. Astoria encontró a Draco sumamente interesante, además de guapo, no le costó nada de trabajo enamorarse de él, sin embargo, el encanto duró muy poco. Él estaba interesado en alguien más. Ella lo supo incluso antes que él. Él le hablaba mucho de ella y cuando lo hacía, su rostro se iluminaba. Comenzó a notar que la miraba cuando creía que nadie lo veía. La comenzó a observar a ella. Ella también lo miraba a hurtadillas. Comenzó a observarlos cuando estaban juntos. Eran equipo en clase de pociones. Estaban idiotizados. Era más que obvio, pero ninguno daba el paso. Se había emborrachado en la fiesta de la victoria de Gryffindor contra Ravenclaw porque se sentía triste, ella realmente quería a Draco, quería que fuera feliz, y si no era con ella, pues ella encontraría la forma de aceptarlo y vivir con ello. Se preocupó por la reacción de sus padres. Si ella les decía que lo suyo con Draco no iba a ningún lado, buscarían otro pretendiente... Ella podía vivir sin Draco, pero no se imaginaba casada con nadie más, era Draco o ninguno y estaba segura que sus padres no aceptarían el trato...

Después de que la noticia del noviazgo de Draco con Hermione Granger fuera pública, sus padres rompieron el compromiso con los Malfoy. Astoria nunca había visto a su padre tan furioso. Fueron directo a la mansión Malfoy y estaba haciendo un esfuerzo enorme por no morir de risa cuando su padre le gritoneó al mismísmio Lucius Malfoy en su propia casa. El hombre que siempre le había parecido tan intimidante, y no tenía ni una palabra por decir

- Draco está atravesando una fase de rebeldía. Lo haremos entrar en razón. Eso no durará.

Sin embargo su padre estaba poseído por el demonio.

Tiempo después, su padre le había informado que había encontrado otro candidato para esposo, que en cuanto saliera de la escuela, comenzarían las citas. Astoria estaba furiosa. Le había dejado claro a su padre que ella no quería ningún otro compromiso. Había dicho, que estaba demasiado humillada, y que de momento no le interesaba volver a caer en lo mismo. Pero su padre no la había escuchado. El día de San Valentín estaba dispuesta a vagar por el colegio, sufriendo en silencio, pero Draco la encontró, notó que algo estaba mal con ella, y habia pasado el día con ella, tratando de animarla.

Ella vio una esperanza, cuando se enteró que Draco y Hermione habían terminado. Lo buscó de inmediato, pero él estaba muy mal. Decidió darle tiempo, ya se le pasaría y entonces ella estaría ahí para él. Un día, de la nada, él le habló. Ella se ilusionó, pero se dio cuenta de que sólo buscaba su consejo. Esto no podía ser, ella decidió decirle a él sobre sus sentimientos. Iba a ser franca, le iba a contar todo, desde el inicio. Quizá, y sólo quizá, Draco se daría cuenta que ella lo amaba, más que Hermione Granger que ahora sabía que lo había dejado, aunque había algo raro ahí, ella decidió por una vez ser egoísta y tratar de tomar ventaja de la confusión.

Pero todo eso se había ido al caño... Él se iba a casar con ella. Ella estaba embarazada. Todo había terminado para Astoria. Tenía el corazón roto en mil pedazos. Su dolor era algo que nunca imaginó sentir. Por un momento se había permitido tener esperanzas y había terminado con el corazón roto. El amor apestaba. La vida era una mierda.