Prometía ser una noche especial pero se convirtió en una noche larga, a secas.

Capítulo 5

Entrando en casa de Midori me encontré a esta desayunando en la pequeña isla que tiene como comedor, después de intercambiar un "Hey" escaso de ánimo como saludo mañanero, me dirigí a la cocina para llenar un cuenco con cereales con un poco de leche y sentarme en la mesa para empezar la mañana. Sentía la mirada burlona de Midori clavándose en mi cara y sabía el por qué.

-¿Qué tal tu cita?- dice mientras me acomodaba el pelo detrás de las orejas - ¿era primeriza?- dijo casi riendo mientras tiraba del cuello de mi camisa mirando por dentro en busca de marcas o a saber qué.

-Hetero- respondo encogiéndome de hombros y sin parar de comer.

-Auch! Lo siento- seguía comiendo -pero… ¿no había sido ella quien te pidió salir?-

-Estoy tan sorprendida como tú, créeme.-

-¿Tan mal estuvo?-

- Sinceramente, ¡fatal!, en resumen ha estado, como te lo diría, en los preliminares… ruda, en lo que viene siendo la parte buena ha estado… mmm vaga, y lo que es el clímax ha estado rápida. Tú fíjate lo rápido que ha sido que se me ha hecho hasta largo y ha sido rápido... Así que no, no sé... mal todo supongo.- como respuesta tuve una sonora carcajada, lágrimas incluidas.

- No me lo quiero imaginar, que mala suerte tienes Nat!- murmura mientras se acercaba a darme un falso abrazo de consuelo y sin parar de reír. –

-Ya basta, y termina de comer anda- me solté para terminarme lo mío- lo peor es que cuando me preguntó qué tal ha estado no sabía que decir, así que me fui con una excusa tonta.-

- ¿Y habéis quedado para veros de nuevo?- asentí pesadamente- ¿Cuándo? Y ¿Por qué?-.

-Porque quiero saber que ha pasado, porque me ha mentido o porque no me ha contado toda la verdad, no lo sé, puede que en la cena de mañana salga de dudas-

-Pero si ya has hecho lo más difícil- hizo un gesto muy vulgar, haciendo un círculo con una mano y con los dedos de la otra penetrándolo- olvídate de ella y vete a por otra que te guste-

-¡Pero es que ella me gusta!- me dirigí a la cocina para llenarme el cuenco con mas cereales, leche y miel- me gusta mucho como para dejarlo así, puede que Shizuru sea primeriza en esto o que solo este experimentando- me senté de golpe de nuevo en mi silla - pero sea lo que sea quiero saberlo.-

-Dios, ¡que rápido te enamoras!-

-¡No!, ¡no lo estoy!.. Es solo que, quiero saber que ha...-

-Vamos Nat, ¡que soy yo! Te conozco, te has enamorado y punto-

-…-

En ese momento llamaron al timbre, miré extrañada a mi amiga, porque sé que no recibe visitas de nadie y su madre nunca llama al timbre (entra sin más). Cuando pregunté con un simple levantamiento de cejas que en nuestro idioma sería algo como "¿Quién coño es a estas horas?" ella me respondió con un ligero movimiento de cabeza señalando hacia atrás de ella, al exterior que significa fuera, ¿fuera?.. al otro lado, y el otro lado significa el vecino, y el vecino significa la puta de Kai. Me tomo dos segundos en interpretar la respuesta de Midori, pero tardé mucho menos en acercarme a la puerta con el cuenco en la mano por si lo necesitaba para atender a la visita.

-Buenos días Mi...- no pudo disimular la sorpresa que se llevó al verme –Natsuki…-

-Kai- asentí ligeramente como saludo, educación ante todo.

-¿Cuánto tiempo ha pasado?- intentó disimuladamente cerrarse la sudadera que llevaba puesta, pues venía mostrando toda la mercancía, vamos que si respira fuerte ese top explota.

-¿Qué quieres Kai?-no soporto a esta tipa – ¿has venido a por huevos o a tocármelos?- supe al instante que mi intención de incomodarla había dado resultado.

-Quiero hablar con Midori- terminó de cerrarse la sudadera- sé que está ahí dentro así que dile que salga-

-¿Y si no quiero?- me apoyé en el marco de la puerta para seguir disfrutando de mi desayuno, enserio, estos cereales son buenísimos y muy adictivos.

-Entraré de todas formas- sin cambiar mi postura levanté rápidamente la pierna estampándola en el marco de enfrente haciendo una barrera para evitar que entrara. Me miró desafiante mientras que yo terminaba de comer manteniendo su mirada. – No puedes evitar que la vea, no siempre- me vuelvo y cierro la puerta en su cara.

Regresando al salón dejando el cuenco en la mesa seguí en dirección a las habitaciones abriendo la puerta del dormitorio de Midori que se estaba vistiéndose para ir al gimnasio, -Nice job!- sonrió mientras me daba su aprobación por lo que acababa de pasar - ¿Vienes?- me lanzó ropa de deporte que sacaba de su armario.

-Sí-.

Me había convertido sin quererlo en la seguridad personal de Midori, como una leona que defiende a su cría recién nacida, como un perro agresivo que atacaba a cualquiera que se acercara a su amo, sí, ese era mi nuevo papel. En todo el camino hablábamos de cosas banales, de los planes del próximo fin de semana, de que si deberíamos retomar nuestra vuelta a Europa pues la estricta sociedad nipona no estaba hecha para nosotras, planes que organizábamos pero que flotaban en el aire sin que tomaran cuerpo. Después de unas clases seguidas de cardiociclo, body-cobat y tono tren inferior Midori parecía estar más relajada mientras que yo solo intentaba mantener conmigo mi último aliento de vida dentro de mi cuerpo para no desmayarme en ese mismo instante. Salimos de aquella jaula infernal de cristal para dirigirnos a las máquinas.

-Gracias por venir- solo atiné a mover el brazo para quitarle importancia mientras intentaba respirar con normalidad – He conocido a alguien- activó a la cinta y se puso a correr a velocidad media. - bueno, en realidad aun no la he visto, hemos estado hablando por correo-

- ¿Te has apuntado a una red de citas?

-¡No!, no es eso, es por carta… - la miré extrañada he incluso me reí, esquivando un golpe directo a la cabeza, ¿quién se envía cartas con desconocidos en estos tiempos? Con las nuevas redes sociales, chats, mensajería instantánea, postales dinámicas con dibujos bailando diciendo cosas que no te atreverías a decirlo en persona porque solo lo envías por protocolo y no porque lo sientas, en definitiva las cartas se quedaron a años luz de nuestros días. –

- Me estas tomando el pelo…-

- Escucha, te lo contaré desde el principio- si por favor, que esto no me lo trago.- Hace cuatro meses más o menos entré en un bar cerca de la estación y me senté en una mesa al final del establecimiento, para mi sorpresa debajo de la esta había un pequeño paquete, parecía un libro así que lo abrí-

- ¿abriste la correspondencia de otra persona?- asintió, no sé porque me sorprendo.

- total, que no era un libro sino un dosier. Le eche un vistazo por encima y no era más que una novela romántica sobre dos amigos de la infancia que se enamoran con el tiempo y acaban juntos-

-Esa historia me suena- reí pues aparte de aparecerse a la historia de nuestras vidas era la mítica trama de la mayoría de las películas, telenovelas y series cortas a nivel mundial. – pero sigue ¿Y?-

- Que no estaba completa, faltaba la otra mitad- ajam, ¿Y? -así que le envié el dosier a la dirección que parecía como remitente en el sobre con una pequeña carta que improvisé en ese momento, queriendo saber cómo terminaba la historia.-

- termina en "Fin" Midori, eso lo sabe hasta el más tonto- volví a esquivar otro golpe sin éxito.

-Puse la dirección de tu casa por si le apetecía responderme- vamos que tú eras la culpable de que siempre encuentre mi correspondencia abierta, y yo echándole la culpa a Nao, (nota mental, disculparme con Nao)- y lo hizo sabes, me contó que ese dosier se lo había dado a un editor esa misma noche en ese mismo lugar y que gracias a mi supo que al editor le importaba una mierda ya que había dejado tirado su trabajo como una servilleta usada- sonrió, no sé si lo hace por burlase de la chica o porque aquella respondió a su carta, a veces hasta a mí me cuesta entenderla- me contó a groso modo como terminaba la historia. Pero no acabó ahí muestra conversación, seguíamos enviándonos carta semanalmente y descubrí que juega en nuestro equipo. Conectamos sabes.- esta vez forzó una sonrisa -pero ayer recibí por lo visto su última carta-

-¿Última?-

- Al parecer ha descubierto quien soy, "como soy con la gente", que no vivo en ese piso, que se sentía engañada y hasta me ha visto en persona brevemente en tu café y no corresponde a la descripción que le había dicho- comenzó a subir la velocidad a la cinta- No tenía que haberle dicho como me llamaba, ¡JODER! – dio un golpe a la máquina, casi pierde el equilibrio pero siguió corriendo.-

- Pero ¡¿para qué le mientes?!-

-Yo que sé, solo quería caerle bien, está a otro nivel intelectual, es muy difícil encontrar una mujer así sabes, le gusta el arte y entiende de pintura- apagó la máquina e iba bajando el ritmo hasta que se bajó de ella – me gustó su obra, me gustaba su forma de expresarse, mierda hasta su caligrafía era hermosa-

- ¿Y le has respondido?-

-¿Para qué? Me ha dejado muy claro que no quiere seguir con esto-

- Aunque no te responda tienes la oportunidad de explicarle porque lo has hecho, pedirle disculpa y despediros de buenas maneras, al fin y al cabo ha sido una experiencia especial para ambas por lo que me cuentas- se quedó mirando al vacío imaginando algo que solo ella podía ver y sonrío abiertamente - ¡Pero deja de mentir!- mi comentario la trajo de nuevo a la tierra -Sé tú misma Midori, seguro que le encantas, además ya te ha visto, tienes un punto a favor- le guiñé el ojo, cogió su toalla, la pasó por mi cuello y la utilizó para apegarme a ella, odio que haga eso, pues la gente se nos queda mirando y murmurando. Me dio un beso rápido en mi pelo pues al ser más alta que yo tiene esa ventaja-

-tienes razón- paso unos de sus brazos por mi espalda mientras nos dirigíamos a los vestuarios -ya sé lo que tengo que hacer-

Al salir de ese apestoso lugar llamado gimnasio cada una cogió caminos diferentes, aproveché para mirar mi teléfono ya que me había olvidado de el por completo, en resumen; un mensaje de Shizuru, dos de Nao, uno de Mai, dos de mi dentista diciéndome que mañana miércoles tengo cita a las 7, un mensaje de Ettore y tres llamadas perdida de este último. Suspiré pues no me hacía gracia contestarle a nadie. Pero como siempre cedi a la razón, más que todo porque quería dormir en mi cama esta noche. Cuando llegue al café, Ettore me abrazó como si hubiese vuelto de la guerra. Un perdóname y un lo siento acompañado de un café cargado con unos donuts fueron suficiente para hacer las paces.

-¿Dónde has pasado la noche?, ¿en casa de Midori?- preguntó suavemente pues el tema de Midori es el que nos puso en esta situación.

-No, he pasado la noche con una chica-

- ¿Que anoche mojaste* perra?-

-Sí, y además creo que vamos a empezar a salir- Ettore soltó un grito como cuando ve una cucaracha corriendo desorientada por su casa. Me pidió detalles, medidas y colores y más cosas que un café con dos donuts no podía hacer frente-

Ya en mi habitación me deje caer en mi cama como si no la hubiera visto en mucho tiempo -hogar, dulce hogar- dejé mis cosas en ella y me dediqué a abrir ventanas, salí al minúsculo balcón que tengo para regar mis dos únicas plantas que no se me han muerto, (un cactus y un aloe vera), luego encendí mi iMac, me vestí como mendiga, lo que viene siendo una camisa larga y suave con el logo de un restaurante de comida que un día que iba por la calle me la regalaron y unos pantalones cortos de dormir por si se lo estaban preguntando. Fui a la cocina a por otro café, cerré la puerta, puse música, me recogí el pelo en un moño alto y así empezar mi rutina diaria. Por el rabillo del ojo vi que mi móvil seguía parpadeando la luz lila que significa que tengo cosas que no he abierto. Lo miré y fui abriendo uno por uno los mensajes que antes me daba pereza responder, tanto los de Nao, como el de Mai y Ettore tenía que ver con el incidente de ayer, pero el de Shizuru era diferente, con solo ver su nombre en la pantalla me entraba una extraña felicidad haciendo que sonriera como una tonta, decía que me echaba de menos, que lo de anoche fue increíble, que esperar hasta mañana por la noche era demasiado tiempo y que si me apetecía quedar más tarde para cenar. No os voy a mentir, esta mujer era algo nuevo para mí. desde Jill nadie más ha podido llamar mi atención como lo ha hecho ella. Su mirada felina, su melena castaña tirando a rubia, su Kioto-ben, dios, su acento me enamora ya que es raro escucharlo por las calles de Tokio, pero sobretodo los recuerdos de anoche me azotaban impidiéndome pensar en otras cosas pues fue raro por definirlo de alguna manera. Lo único que me faltaba era aceptar la invitación y esperar que pasaran las horas para poder verla de nuevo.

Unos jeans, una camiseta blanca con un discreto estampado de flores en un costado, una gabardina sport de color mostaza y mis clásicas Vanz de color azul marino fue el atuendo que elegí para ir a cenar con Shizuru. Al salir por la puerta trasera del local pude verla esperándome dentro de su coche, salió de el nada más verme cruzar la calle.

-Creo que tendremos problemas para entrar al restaurante- dice Shizuru pensativa mientras miraba mis ropas.

-Déjame entonces que sea yo quien elija.- creo que la idea no le gustó pero aún menos cuando le dije que fuéramos caminando y no en su coche.-

-¿Queda mucho?- no pude evitar reír por lo bajo, pues llevábamos más de una hora caminando y no entrabamos a ningún local, por el rabillo del ojo reconocí el puesto de comida ambulante que estaba buscando en el que trabaja un viejo amigo mío.-

- No, es allí- señalé con la mano al camión de comida y no pudo esconder su cara de horror, me preguntó dudosa si ese era el lugar que tenía en mente y asentí con energía. – ¿Qué hay Biagio?-

-¡Natsuki-chan!- grita mi nombre y corre a estrujarme en sus brazos.- Rayos, ¿qué haces por aquí además de excitar a los hombres y volverlos locos de deseo?- irónico como siempre

-Tenemos hambre- Sé nos quedó mirando esperando la presentación reglamentaria que se hace en estos casos -Ah! Se me olvidaba, Shizuru-Biagio, Biagio-Shizuru- Ella hizo una reverencia pero el repitió lo mismo que hizo conmigo sacándole un grito ahogado muy cómico.

- ¿Nos haces un hueco?- dije mientras miraba alrededor pues solo tiene dos mesas y tres taburetes en la barra del camión y estaba todo ocupado. Dejó a Shizuru en el suelo, chasqueó los dedos y dijo – ¡Eso está hecho!- Comenzó a gritarle a dos hombres que estaba en la barra tomando unas cervezas, nadie le entendía pero la intención era clara, que se marcharan.

- ¿Estas bien?- dije a Shizuru quien veía acomodándose su moderna chaqueta americana azul y su fina Blusa de topos con cuello bebé. Fingió no oírme, me acerque a ella y le acomodé el pelo detrás de la oreja -Lo siento, él es así.- dibujó una sonrisa disimulada en la comisura de sus labios y supe que estaba perdonada.

-¿Quién es ese señor, Natsuki?- más que una pregunta era una reclamación.

-Es Biagio, el padre de Ettore y mi socio-

-¿Socio?-

-Sí- reí -este Food Truck es nuestro, lo compramos a medias hace un año a unos americanos, lo pintamos, lo restauramos y hemos cambiado la carta- Biagio nos llamaba pues la barra ya estaba despejada, cogí la mano de Shizuru -Ven, te encantará- No la vi muy convencida pero me siguió de todas maneras.

La incomodidad de Shizuru era muy notoria al no entender a mi amigo que hablaba en un idioma inventado por él, una mezcla entre italiano y japonés muy mal pronunciado, hice de traductora la mayor parte del tiempo hasta que Shizuru se hizo al oído. Yo pedí lo de siempre, una ración de bolitas de mozzarella fritas, dos porciones de Pizza del día, una Coca-Cola y un trozo de tiramisú. Shizuru fue más reservada, ella se conformada con una botella de agua y un sándwich club, pero sin papas, sin salsa, ni huevo, ni beicon. Vamos, lo que viene siendo un sándwich vegetal mustio y sin vida. – ¿No te gusta el lugar?- pregunté a una distraída Shizuru que limpiaba todo lo que rosaba. Mi pregunta le cayó un poco por sorpresa pero lo negó como pudo, me mintió descaradamente, como lo llevaba haciendo desde el principio. – ¿Por qué sigues mintiéndome?-

-No te estoy mintiendo, es la verdad. Este lugar es muy… coqueto.-

- Te traje aquí a posta sabes, sé que este tipo de sitio no es de tu estilo pero necesitaba sacarte de tu estado de comodidad- es la primera vez en toda la noche que tengo su total atención, después de un silencio sepulcral seguí hablando- ¿Nunca has estado con una mujer, verdad?, ni siquiera eres lesbiana.- ella seguía comiendo y tenía la mirada clavada en un pequeño adorno que colgaba dentro del camión -¿Vas a contarme la verdad o esperamos al postre?- giró su cabeza muy despacio hasta que nuestras miradas se cruzaron, como respuesta me sonrió, al ver que el gesto no era mutuo decidió hablar.

- Tengo que reconocerlo, me has pillado.- tomo un poco de agua y siguió comiendo, yo hice lo mismo.

-¿Experimentando cosas nuevas?-

-Más bien, quitándome las dudas de encima- me acomodé en la barra, apoyando la cabeza en una mano. – Siempre me ha llamado la atención las mujeres pero nunca me he atrevido a dar el paso.-

-Sí, Experimentando cosas nuevas- reí, pues lo que más me temía se hacía real.- ¿Por qué no me lo dijiste desde el principio?-

-¿Me hubieras hecho caso?

-Probablemente- ahora era Shizuru quien me cuestionaba con la mirada -Bueno, puede que no-

- Solo me deje guiar por mis sentimientos, poder ser yo realmente pero creo que ya no va a poder ser-

-Nadie está cortando contigo- sonreí y ella me devolvió el gesto -solo que no me gusta que me mientan-

-¿Puedo preguntarte una cosa?- Asentí lentamente -¿Cómo lo has sabido?-

- Por lo de anoche- frunció el cejo pues no entendió mi respuesta -el clítoris no es un cupón de rasca y gana sabes- se sonrojó al entender a lo que me refería, pues anoche tuve que pararla por el daño que me estaba haciendo - eres muy, muy nueva en esto- me golpeó el codo con el suyo y ambas empezamos a reír-

-Estaba nerviosa, además, creo haber encontrado a la mejor sensei-

-¿Quieres que te enseñe?

-Quiero más que eso- cortó distancia y me besó -lo quiero todo-

-Con una condición- me separé apenas unos centímetros de ella para poder verla a los ojos -No vuelvas a mentirme jamás-

-hecho.- Nos despedimos de Biagio, que además de su clásico abrazo del oso nos dio dos besos para dejar claro que la tradiciones japonesas no iban con él. Entre risas y besos a escondidas sin que los que caminaban a nuestro alrededor se percataran de ello, llegamos a mi casa.

-¿Quieres quedarte a dormir?

-¿Quieres que me quede?- tiré de ella hacia la entraba como respuesta.

Si mis cálculos no me fallan Mai debería estar durmiendo y Nao en su habitación jugando a la consola, pero las matemáticas nunca ha sido lo mío y lo que pensaba que sería una cita intima se convirtió en un comité de bienvenida a gran escala, pues nada más abrir la puerta me encontré con mi familia al completo. Mai, Nao, Ettore, Min-chel y Midori comiendo y bebiendo en el salón viendo el partido de futbol de la selección.

-Nat!, ven, corre, vamos ganando-Gritó una Nao ebria -te hemos guardado algunas- agitaba una cerveza torpemente mojando el sofá-

-No, gracias ya nos íbamos- Al caminar por donde habíamos entrado, Midori nos detuvo.

-Oh vamos!, ¿no piensas presentárnosla?- jaló del brazo a Shizuru y la llevo al epicentro del grupo donde no podía rescatarla sin montar una escena, Sin embargo, cuando creía que Shizuru saldría huyendo se presentó muy formal refiriéndose como mi novia, sonreí avergonzada pues sonaba raro escucharla decir novia salir de sus labios, supongo que tengo que hacerme a la idea, la idea de que esto es real y que por fin haya encontrado a la mujer que llevaba buscando toda mi vida. Shizuru estiró sus brazos y caminé hasta ella, la abracé y ella me besó, un beso que confirmaba lo que acababa de decir a todos. Nao nos hizo un hueco en el sofá y Ettore nos pasaban unos botellines fríos de cerveza. Mi cita se había convertido en una presentación formal de mi novia a mis seres más queridos, lo que viene siendo llevar a tu novio por primera vez a casa de tus padres. No pensaba hacerlo, no tan pronto pero la vida es así y lo mejor de todo es que a todos pareció caerles bien, a todos menos a Mai, pues desde que llegamos no nos miraba directamente a los ojos. En una ida a la cocina por más cerveza, seguí a Mai para poder hablar con ella.

-¿Estas bien?- no me respondió y me esquivó para dirigirse de nuevo al sofá – Hey, espera- la volví a detener pero en ese momento entró Shizuru.

- sabias que eras tú, Tokiha-san-

-Fujino-sama- Mai pasó de estar borde a dócil y sonrojada a más no poder con solo la presencia de Shizuru.

-¿Se conocen?-

- Por supuesto, fui su tutora en la primaria y secundaria, además nuestros padres son íntimos- apoyó sus manos en los hombros de Mai, - ¿no es cierto, Mai-chan?- Mai bajó el rostro y asintió levemente para acto seguido fundirse en un abrazo con Shizuru, sin que esta lo esperara, ni yo misma me lo esperaba, al verlas así me dio una punzada de ira, celos y dolor, quería separarlas pero mi cuerpo pareció quedarse paralizado al presenciar tal acto tan repentino, fue la propia Mai quien se separó, se disculpó por lo que acaba de hacer echándole la culpa al alcohol para acto seguido encerrarse en su habitación. "adiós" dijo Shizuru a una puerta cerrada. –Te ves cansada- giré el rostro al sentir sus manos en él – ¿Quieres que vayamos a dormir?- Asentí sin saber a qué, pues no podía sacarme de la cabeza lo que acababa de pasar, la guíe hasta mi habitación sin quitar la mirada de la puerta de Mai, al estar por fin a solas Shizuru cogió mi rostro entre sus manos y lo alzó levemente para besarme. En vez de provocarme sexualmente consiguió todo lo contrario, me alejé de ella pues el perfume de Mai se había quedado impregnado en su ropa. Al caer en cuenta lo que acababa de hacer volví a su lado besándola apasionadamente y quitando toda prenda con el olor de Mai.

-¿Estas muy cansada?-

-No- dijo casi riendo

-Mejor, pues esta noche será muy larga-

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¡Muy buenas noches! Siento la tardanza pero tuve que escribir el capítulo a ciegas, es decir, antes cuando escribía, apuntaba en un folio las ideas principales y secundarias que quería introducir en el capítulo, pero esta vez no fue así, simplemente comencé a escribir y a escribir sin más hasta que se me hizo de noche (borrando, corrigiendo y volviendo a escribir). Por lo cual me ha llevado a dos cosas. La primera, cambiar por completo la dirección de la historia, quiero que los personajes sean lo más reales posibles, solo tomando sus nombres pero no su características ya establecidas por el Anime. Y segundo, quiero que una vez encaminada la trama la historia fluya sola, créanme, hace dos semanas tenía medio escrito la trama general de toda la historia, (como comenzaba, sus problemas y lo feliz que acabaría su final) pero esta tarde lo leí y decidí borrarlo todo y empezar sin un guion establecido pues había convertido inconscientemente a uno de los personajes en una mártir (cosa que odio) y la trama iba dirigida solo al alcancé de la alta vida social (cosa que odio aún más, ya que me gusta empatizar con los personajes).

Este capítulo ha sido fácil de escribir a diferencia de los anteriores y todo gracias a una canción que encontré por accidente en YouTube, su melodía y su videoclip me inspiró gratamente, y su versión en inglés es sencillamente genial, se lo recomiendo a todos.

También me gustaría leer sus comentarios y sus teorías de por dónde creen que irá la historia, toda teoría será bienvenida (ya que cada vez me cuesta más concentrarme en una idea) y con qué personaje hasta ahora empatizan más o menos.

¡Gracias y hasta la próxima! ^.^

Video de YouTube: Loser – BIGBANG (son coreanos)

* Mojaste/mojar= tener relaciones sexuales

Pdt: Alguien me preguntó como se pronuncia el nombre algunos personajes, os lo pondré fácil. Entrad en traductor Google, ponéis Italiano-Español y escribir "Ettore" y "Biagio" y le dais a reproducir en italiano. lo mismo con el nombre de "Min-chel" pero en vez de italiano lo ponéis en coreano. (lo sé, soy así de complicada U_U) bye bye.