—Se acabó. — dijo exasperada.
—No, aún no está todo perdido, puedo arreglarlo Youko, ¡sé qué puedo hacerlo!—.
Capítulo 7
Era de esperar que después de mi encuentro con Midori-san quisiera salir corriendo de aquel lugar pero sabía que eso sería lo peor que podía hacer. Avergonzada y nerviosa aguanté el tipo como pude ante Natsuki y Nao hasta que la causante de mi nerviosismo se despedía de sus amigas.
—Nat, quiero enseñarte una cosa— Dice Sugiura con ambas manos en los bolsillos de su chaqueta, por un momento creí que sacaría algo y se lo mostraría, pero no, solo siguió hablando— Ven a cenar mañana a mi casa. —
—No puedo, mañana trabajo hasta tarde. — sonríe. —
—No importa, ven después del trabajo. — insistió
—Oye, si me has comprado algo puedo ir cualquier otro día. — rio ante la insistencia de Midori.
—No, es algo importante y no puede esperar. – El rostro de Midori se tensó al igual que el de Natsuki. Ambas se quedaron mirándose a los ojos por un par de segundos, que para mí fue una jodida eternidad.
—Vale. — Respondió algo confundida. — allí estaré. — con un movimiento rápido y sin perder casi la postura, Sugiura tiró del cuello de la camisa de Nat hacia sí y la besó. Esos dos segundos que tardó en reaccionar y cortar con ese acto tan repentino, la mirada de Midori solo hizo contacto con alguien y fue conmigo.
—Que disfrutes del resto del día… Fujino-san — se dirigió a mi haciendo una reverencia pero sin cortar el contacto visual, no respondí solo asentí levemente mientras mantenía su mirada pues no le daría el gusto de entrar en su juego. – Adiós enana— se despidió de Nao despeinándola ligeramente y sin parar de caminar.
—Lo siento— dice Nat algo irritada. —
— ¿Debería acostumbrarme a esto también?— pregunté a una Nat que seguía mirando a su amiga alejándose.
—No, claro que no. — buscó mi mirada y responde algo nerviosa.
—Bien, porque no pensaba hacerlo. — digo mientras le limpiaba bruscamente con los dedos el carmín que dejó Sugiura en sus labios.
—Ella no es así— volvió a ver a su amiga que poco a poco se perdía entre la multitud— algo grave debe estar pasando. — No respondí, estaba tan nerviosa que tenía miedo que ambas chicas lo notaran. Sugerí llevarlas de nuevo a casa para poder salir de ese tenso ambiente que se había formado con el repentino acto de Midori y pensar cómo salir de esa situación en la que me había metido, pero casi al instante, el móvil de Nat comenzó a sonar, era Biagio, su socio, que la llamaba para pedirle ayuda, pues tenía tanta clientela que no daba a bastó solo. Aceptó encantada, pues eso significaba dinero extra a final de mes.
— ¿Quieres que te lleve?—
—No es necesario, está cerca de aquí. — acarició brevemente mi mejilla, pues los actos amorosos solo estaban permitidos en la intimidad de nuestras casas. Fue unas de las cosas que le requerí cuando le pedí tiempo y un poco de espacio. –te llamo luego— le devolví el gesto y asiento levemente.
Solo quedamos Nao-chan y yo, le ofrecí llevarla devuelta a casa pero me pidió que la acercara a la estación más próxima. En ese corto trayecto ninguna de las dos habló, haciendo que me sumergiera aún más en mis pensamientos para encontrar una solución a lo que estaba ocurriendo. Llegando a nuestro destino, me despedí sonriente de mi acompañante pero esta, justo antes de salir del coche, me advirtió de algo.
—Shizuru-san, no es la primera vez que Midori se entromete en una relación de Nat. — Miraba con gesto enfadado hacia la entrada del metro y luego se volvió y me miró— No caigas en su juego, ¿vale?— Nao estaba preocupada por nosotras, pues el gesto de su amiga no le había hecho gracia a ella tampoco. Sonrío y acarició su frente para que dejara de fruncir el ceño.
—No lo haré, te lo prometo— sonrió y bajó del auto despidiéndose.
Salí huyendo de aquel lugar sin rumbo alguno, intentando tranquilizarme y pensar con calma, maldije una y otra vez mi situación pero sabía que eso no serviría de nada y que la única persona que podía ayudarme era la última con la que quería hablar.
Estaba tan nerviosa que estacioné el coche y comencé a fumar sin control, un cigarrillo tras otro, para cuando me di cuenta me había terminado la cajetilla entera. Al final llegué a la conclusión de que solo tenía dos opciones, pedirle ayuda a Youko y recibir una bronca monumental o contarle la verdad a Natsuki para terminar con nuestra prematura relación y despedirme del dinero.
—Youko, necesito tu ayuda— tenía que elegir una opción y ya estaba acostumbrada a las broncas de mi mejor amiga— No sé como pero… Midori lo sabe todo— lo solté mientras me golpeaba levemente la cabeza contra el volante en un acto de nerviosismo.
— ¿De qué estás hablando Shizuru?— respondió alarmada— ¿Qué sabe? ¿Qué te ha contado?—
—Lo de Misao, lo de la apuesta y el dinero…—
—…— no dijo nada solo la oía respirar.
—Oye, lo siento pero en este momento necesito tu ayuda. — supliqué.
— ¡¿Có—cómo es posible que lo sepa?!—
—Creo que ha estado investigando a escondidas. — Aporreé el volante de la impotencia que sentía — me ha dado hasta mañana para contárselo a Kuga, sino se lo dirá ella—
— ¿sabes lo que eso significa?—
—No dejaré que se salga con la suya, Youko— gruñí.
— ¡¿Es que no te das cuenta?! Cuando se lo cuente, ¡Kuga-san te mandará a la mierda!— gritó – esta es la excusa perfecta que ha estado esperando Midori para convencerla de volver a Europa. —No había caído en cuenta de eso.
—No lo permitiré. —
—Se acabó. — dijo exasperada.
—No, aún no está todo perdido, puedo arreglarlo Youko, ¡sé qué puedo hacerlo!— no escuché nada más, solo el pitido que indica que la llamada se había terminado. Youko me colgó, no quería seguir con esto y no la culpo, ya daba por perdido cualquier posibilidad con Sugiura, es más, estoy casi segura que ha pensado que si Midori ha investigado mi entorno, puede que también lo haya hecho con "la chica de las cartas", atando cabos, habrá encontrado los lazos que nos une, reduciendo aún más sus posibilidades de tener algo con ella.
Estaba tan enfadada conmigo misma, no solo por dejarme acorralar de esta manera sin darme cuenta, sino también por el hecho de perder a Natsuki y a Youko a la vez, porque sabía que ninguna de las dos me volvería hablar después de esto. Salí del coche y comencé a caminar por los alrededores. "Piensa Shizuru, piensa". Me repetía una y otra vez, no podía permitirlo, no podía permitir que Sugiura se metiera en mi vida y se saliera con la suya. En ese momento, recordé lo que me había dicho Nao.
"no es la primera vez que Midori se entromete en una relación de Nat".
Llevándome a otro recuerdo anterior, al día en el que juré mi apuesta donde Misao soltó algo parecido.
Flashback
—Cuando se trata de Natsuki, Midori se vuelve sobreprotectora, casi interfiriendo en sus relaciones, pues creo que tiene miedo a perderla o que descubra alguna verdad. —
— ¿Qué verdad?—pregunté aburrida.
—No lo sé, pero sea lo que sea, creo que puede romper la amistad de esas dos. —
— ¿y cómo sabes eso?—.
— Porque la noche que pasamos juntas, tuvo una pesadilla y no paraba de susurrar "No se lo digas, no se lo digas Jill..." y al final dijo "espera, ¡Nat!" y se despertó muy nerviosa, cuando le pregunté quién era Jill, se puso histérica, intenté calmarla, hasta bromeé con decirle a Nat que Jill era un mentiroso y que no le creyera, pero se puso peor y se marchó.
—¿Ajam, Y quién es Jill?—
—No lo sé, nunca me lo dijo, pero sé que ese hombre sabe algo que a Midori le atormenta y no quiere que lo sepa su querida Natsuki, lo mejor, es que no soy la única que la ha escuchado hablar en sueños, otras chicas dicen casi lo mismo.
Fin del flashback
—Jill no es un hombre…— susurré, al instante la advertencia de Nao volvió a resonar en mi cabeza y todo tomo sentido al recordar lo que me dijo Youko sobre lo que más odia Natsuki.
"el significado de la mentira en la vida de Kuga-san es diferente al nuestro, en ella puede significar estar fuera o dentro de su círculo de confianza, de su vida, de su corazón".
—Jill y Sugiura…— sin perder más el tiempo, llamé a mi prima para preguntarle la dirección de la casa de su amada, pues era la única que podía ayudarme en estos momentos. Conduje lo más rápido que pude, si la conclusión que había llegado era cierta, aún tenía una posibilidad de evitar que todo se desmorone.
Cuando llegué, me puse más nerviosa de lo que esperaba, pues sabía que si me equivocaba corría el riesgo de cagarla aún más. Respiré profundamente una, dos y hasta tres veces antes de tocar el timbre y enfrentarme con la mujer que me había arrinconado.
—¡¿Pero qué cojones haces tú aquí?!— Entré en el departamento casi empujándola. Estaba totalmente sudada, con un top deportivo negro y pantalones cortos a juego, vendajes en muñecas y tobillos, una toalla azul en su cuello y una botella de agua en su mano. Por sus pintas, estaba haciendo deporte en algún lugar de la casa.
—Necesito hablar contigo.—
— ¿Crees que puedes entrar en mi casa como si nada?— me agarró del brazo con fuerza y me arrastró unos pasos por donde había entrado—.
—No me iré hasta hablar contigo— me solté de su agarre y cerré la puerta.
—Por última vez, fuera de mi casa o no respondo de mis actos— me amenaza apuntándome con su botella de agua.
— ¿De verdad piensas que eso hará que me vaya?— no respondió, presionó tan fuerte la botella que el agua salió proyectada hacia mí, despistándome por un momento, dio dos pasos y un gran salto, lo siguiente que sentí fue su rodilla en mi estómago dejándome sin aire. Me tambalee hacia atrás esperando agarrarme a algo para no caer pero ella siguió, cogió mi muñeca izquierda tirando de ella hacia arriba y con su pierna barrió las mías en la misma dirección haciéndome caer de espalda y volviendo a enterrar su rodilla a la altura de la boca de mi estómago.
—Cuando te vi por primera vez sabía que tu rostro me era familiar. — giró bruscamente mi brazo arrancándome un grito de dolor. — pero no salí de dudas hasta que cogí tu bolso y miré tu documentación. — con su mano desocupada, cogió la toalla sudorosa que le colgaba del cuello y me la metió en la boca para amortiguar mis gritos. — Fujino Shizuru. — dijo en un tono sarcástico. —Familiar del clan Viola, sabes, yo conozco a una chica con ese apellido, ¿y sabes qué más?— volvió mi rostro para que la mirara a los ojos. — Prometió vengarse de mí. —
—Suéltame por favor— quise decir pero en su lugar me salió una especie de súplica mal vocalizaba por culpa de la toalla.
—Nunca pensé que esa niñata cumpliría su palabra y mucho menos que una mujer como tú se prestara a esto por dinero. — Me quitó la toalla a medida que aflojaba su agarre. — pero como siempre digo "la mentira siempre se descubre"—.
— ¿Cómo tu lío con la ex de Natsuki?—
— ¿Qué has dicho?— al no responder, volvió hacer más presión en mi brazo— ¡repítelo!—
—No eres la única que ha investigado, capulla— me reí notando su nerviosismo. — Sé que te acostaste con Jill cuando aún salía con Natsuki— Midori se alejó de mi sin quitarme la vista de encima y sin más comenzó a reírse descaradamente.
— ¿Eso crees?— volvió a reír. — Y dime, ¿que más te ha contado tu querida primita?— siguió riendo.
— ¿Piensas que me lo he inventado?— me incorporé hasta quedar sentada y sonreí arrogante para que crea que iba enserio. — No te voy a mentir, antes de empezar con todo esto, os investigué a las dos y supe de vuestro pasado preguntando a unas cuantas personas, y el nombre de Jill salió en varias ocasiones y lo peor, es que en más de una vez, vuestros nombres se enlazaban—.
— ¿Sabes porque sé que estás mintiendo?— me señaló sonriendo. — porque todo lo que cuentas lo has sacado de contexto de las conversaciones con tu prima y la gentuza que la rodea. — se cruzó de brazos. — No sabes una mierda de mí. —
—Sé que mantienes un envío de cartas con una mujer de la ciudad— volvió a reír bufándose de mí.
— ¿A sí? ¿Y qué más?—.
—Y que habéis quedado el sábado en el mismo lugar donde encontraste su dosier—. En ese momento su sonrisa se esfumó de su cara, dándome a entender que no ha investigado la procedencia de la chica de las cartas y que me daba una oportunidad mayor para que creyera que lo que contaba iba enserio. —Que ella llevará un jersey rosa y tú una camiseta de calavera—. Estas últimas palabras dijo a la vez que yo lo decía cayendo en cuenta que sabía más de lo que ella esperaba. —tengo una grabación donde esa tal Jill me confiesa que tuvo algo contigo, más una carta que extraje del buzón de esa pobre chica que se ha enamorado de ti, donde confiesas sutilmente que has traicionado la confianza de tu mejor amiga, ¿Qué hará Natsuki cuando vea las dos cosas?— Sugiura no contestó pero podía ver su respuesta en su rostro. — Yo si lo sé— apoyándome en un pequeño mueble detrás de mí pude ponerme de pie— te odiará y te sacará de su vida. —su respuesta fue otro bofetón que me partió el labio.
— ¿Y haces todo esto por unos miserables yenes?— me reprochó, no contesté, pues hasta hace unos minutos no sabía porque lo hacía hasta que sentí un fuerte sentimiento de culpa si perdía la amistad de Youko. — Puedo pagarte el doble de lo que te han ofrecido tus amigas. —
—Puede que al principio lo hiciera por dinero— me limpié la sangre del labio. — Pero ahora lo hago por amor. —
—Tú ni siquiera eres lesbiana, ¡maldita zorra!— flexionó su brazo para darme otro bofetón con el dorsal de la mano pero se contuvo, como si una fuerza fantasma la detuviera. — ¿Amor?, ¿tú?— volvió a cuestionarme. – venga ya, sé que puedes mentir mejor Fujino, admite que lo haces por dinero, a estas alturas sé que te importa una mierda lo que yo piense de ti—.
—Tienes razón, no me importa lo que pienses de mí, pero no te miento sobre mis sentimientos por Natsuki. —
—Esos sentimientos se borrarán cuando cobres la apuesta. —
—Renunciaré a ese dinero. —
— ¿Por amor a Nat?— en realidad lo hago por mi amistad con Youko. —Ahora sí que no te creo. — rio abiertamente.
—Como ya te he dicho, no me importa si me crees o no. — respondo firme. Midori me miró directa a los ojos, esperando algún gesto que me desmintiera, sé que aún no se tragaba nada de lo que le he dicho, ni yo misma me lo creo y mucho menos que haya elaborado un contraataque de la nada, pero por el momento, sus dudas y mi arte para mentir eran mi único chaleco salvavidas. Se acercó más, por un momento creí que volvería a atacarme, lo que provocó que me tropezara rompiendo una lámpara y un jarrón de decoración que estaba detrás de mí, pero solo se sentó en el sofá.
— ¿Cómo?— me mira pensativa— ¿Cómo has dado con Jill?—
— ¿De verdad quieres que te lo diga?—
—No. — Respondió cansada, y menos mal, porque no sabría qué decir. — pero sí quiero saber que te ha dicho de mí—.
—En resumen… en la conversación no sales muy bien parada. — dije con desagrado y ella negó levemente con la cabeza. —
— Aquella noche salí sola, Nat trabajaba en la pastelería hasta la madrugada y no podía acompañarme, yo… solo buscaba divertirme. En la disco, vi a una mujer hermosa que se estaba enrollando con otra, era mi tipo, así que… llamé su atención—sonreía amargamente mientras recordaba. – no tardó nada en venir a mí y mucho menos en llevarme a su casa. Cuando lo estábamos haciendo por segunda vez aquella madrugada, alguien llamó al timbre. No hicimos caso y seguimos a lo nuestro, ella dijo "ya se cansará de llamar". Yo me reí, sentí lástima por la pobre diabla que esperaba afuera en esa fría noche. El timbre dejó de sonar pero casi al instante escuché una puerta cerrarse, me excitaba la idea de que su novia, rollo o lo que fuera esa chica, nos descubriera, pero cuando escuché su voz, la voz de Natsuki llamándola, caí en cuenta quien era la mujer con la que estaba follando. Intenté zafarme de su abrazo y sin saber cómo, pude esconderme debajo de la cama sin que Nat me descubriera. — Al parecer, recordarlo le afectaba mucho— Natsuki le preguntó ¿qué estaba haciendo? Y la muy cínica respondió que se estaba tocando pensando en ella.
— ¿Natsuki se lo tragó?
— Le creyó. — asintió con energía. —y estuvieron juntas toda la maldita noche. No dejaba de escuchar a Nat confesarle su infinito amor y a esa Perra, recitarle poesía alemana.
— ¿Por qué me cuentas esto?—
—Quiero que sepas las dos versiones de la historia— ¿de verdad se creyó que hablé con Jill? ¿O es una trampa?—
— ¿De verdad crees que me voy a tragar semejante gilipollez?— digo casi gritando— Sabías quien era Jill y te acostaste con ella porque te dio la gana—
— ¡Mentira!— gritó aún más fuerte— ¡Solo sabía su nombre pero nunca la había visto!— cubría su cara con sus mano haciendo presión— tres días después de aquello Nat la llevo a casa para presentármela y la muy idiota cayó en cuenta el por qué mi reacción de aquel día— podía ver el odio en sus ojos al recordarlo, lo cual sé que está siendo sincera conmigo. —se había acostado con la mejor amiga de su nueva conquista. — Supongo que el poder vomitar todo esto después de tanto tiempo hace que ni se cuestione si le digo la verdad o no.
¿Y por qué nunca le dijiste que esa chica le era infiel? —
—Porque nunca la había visto tan enamorada, ni cuando estuvo conmigo—rio
—Pues no sabes lo mucho que te ha echado de menos estos días. — me senté a su lado.
— ¿En serio?— me pregunta, por su expresión queda claro que se alegra de oírlo.
—Sí, siempre está defendiéndote y hablando de ti, de lo importante que eres para ella y lo mucho que te quiere.—es la primera vez que le veo una sonrisa sincera en su rostro— a veces te envidio, yo nunca he tenido ninguna amistad como la vuestra, ni de lejos—
—Natsuki es muy importante en mi vida—
—Midori, escucha yo… yo nunca pretendí todo esto, solo quería aprovecharme de la estúpida de mi prima y sacarme un dinerillo extra a su costa— dije con la cabeza baja y algo avergonzada—
—Lo siento Fujino, pero sigo sin creerte—
—Con tu historial, ni yo a ti— rio cínicamente. — pero lo entiendo, sé que es difícil de creerme después de todo esto, pero estoy sintiendo cosas muy fuertes por Natsuki y no renunciaré a ella tan fácilmente. —
- Escucha Fujino…-
-No sé si lo que siento por Nat es amor o no, pero me gusta estar a su lado, hablar con ella y me gustaría conocerla aún más-
—Ya lo veo— dice mientras me presiona un chichón que se me había formado en la frente— no creo que seas tan idiota como para recibir una tunda por alguien por la que no sientes nada— retiro su mano de un golpe rápido y reímos al unísono.
—Estamos empezando Midori, necesitamos espacio para saber a dónde nos lleva esto.-
-No dejaré que le hagas daño.-
-No lo haré-
-Lo mismo me dijo Jill.-
-¿A ella también le diste una paliza?- reí con dificultad.
-¿Paliza? Cariño, apenas te he tocado- se burló- Pero Jill… ella si recibió una paliza, ¿no te habló de eso?-
-No- baje la mirada, no podía sostener esta mentira mucho más, sentía que iba perder el control en cualquier momento. - no mencionó nada.-
-Es normal, después de lo que intentó hacer.- siguió después de ver mi rostro confundido.- intentó chantajearme, quería que me acostara con ella a cambió de no decirle nada de lo nuestro a Natsuki.-
-Pero si le contaba la verdad, ¿no saldría perdiendo ella también?-
-¡Natsuki le importaba una mierda! solo quería divertirse a nuestra costa. -afirmó- por eso la envié directamente al hospital- se bufó- se metió con las chicas equivocadas.-
—Ni que lo digas, sabes defenderte— dije cuando intentaba ponerme de pie y poner fin a este encuentro — ¿judo?
—Karate— me ayudó a incorporarme— cinturón negro, tercer Dan. — Terminó de decir intentando contener su risa burlona. — ¿No te lo ha dicho Natsuki?-
—No, no me lo ha dicho. —me dirigí cojeando hacia la salida— si lo hubiera sabido no hubiese venido, por lo menos no sola. — terminé vacilando.
—Tienes que contárselo— exclamó seria y cruzada de brazos. — tiene derecho a saber la verdad. — sí, tengo que contarle la apuesta antes que se entere por otra persona.
—Lo haré, te lo prometo, pero necesito tiempo— asintió, pues comprendía que no era fácil, ya que al final, ella tendría que hacer lo mismo, su historia con Jill.
—Fujino, si al final todo esto es por el dinero…— juntó sus manos e hizo tronar sus dedos— sé dónde vives.— asentí antes de girarme y salir de aquel departamento— una cosa más…— ¿es que no va a dejarme irme nunca?—Mi cita del sábado, ¿debería arreglarme demasiado?—
—oh sí, ponte guapa. — agradeció antes de cerrar la puerta.
Fuera del campo de visión de Midori, cogí el teléfono para llamar a Youko
-¿Qué quieres?- sigue enfadada.
-Tengo una buena y mala noticia, ¿Cuál quieres escuchar primero?-me apoyé de espalda contra la pared y estiré el brazo hasta dar con el botón del elevador.
-No estoy para tus tonterías Shizuru así que voy a col…-
-Está bien, está bien, te lo diré- Esta aguafiestas, y luego se pregunta por qué sigue soltera- La buena noticia es que tu cita del fin de semana sigue en pie.-
-¿Cómo?- su tono cambió a uno más agradable- ¿Has hablado con Sugiura?-
- Sí, y tranquilízate, no sabe nada de ti, por el momento.-
-¿Y la mala noticia?-
-la mala es que tuve que prometer no aceptar el dinero de la apuesta para convencer a Midori que deje de husmear en nuestras vidas y así también podré seguir viendo a Kuga - solo de pensarlo me da dolor de cabeza.
-No lo entiendo, ¿Puedes ser más clara?-
-tengo que colgar, te lo contaré todo mañana en la oficina- Pues podía escuchar que el ascensor llegaba.
-Está bien… y… ahm, Shizuru… gracias.- colgué. Me dirigí al ascensor para poder irme y terminar este día de mierda, pero no terminaba, pues al abrirse las puertas, apareció Natsuki tras de ellas.
— ¿Shizuru? ¿Qué haces tú aquí?— por el tono sé que está mosqueada, iba a responder pero se percató de mi aspecto. — ¿y esto?— dice acariciando el chichón de mi frente que parecía que tenía latido propio. —¿Qué te ha pasado?— dijo ya alarmada al fijarse bien en mi estado.
—Vine a defender tu honor— dios, tengo que apuntar todas las mentiras que he dicho hoy para que no se me olviden en un futuro.
— ¿¡Qué!?—
— ¡Nadie besa a mi novia y se va de rositas!*— tardó un momento en entender lo que le había dicho.
— ¿Midori te ha hecho esto?—
—Yo también le he dado lo suyo. — resoplé.
— ¿En serio?— ¿Por qué nadie me cree?
—No, pero rompí un jarrón— reí — y parecía muy caro— dije con chulería. Por lo menos la hice reír. Y no sé porque pero al ver su sonrisa de nuevo, hizo que todo esto valiera la pena.
—Voy hablar con ella, esto no se va a quedar así. —
—No— agarré fuerte su brazo — ya está solucionado Natsuki, no necesito que intervengas—
—Pero...—
—Anda, llévame a casa. — la abrazo fuerte y apoyo todo mi peso en ella, volví a llamar al ascensor que se había ido. —siento el numerito— me disculpé avergonzada por la pelea y mi actitud en general. — me alegra que no lo hayas visto, ha sido patético. —
—No tienes que disculparte conmigo— me besó levemente en el labio hinchado — me hace muy feliz el hecho que hayas venido a defender "mi honor". — ironizó.
— Hubiera sido genial saber que era Karateka antes de venir y defender "tu honor"— usé el mismo tono irónico que acababa de utilizar ella. — ¿Por qué no me lo contaste?—
— Porque no me lo has preguntado. — ríe burlona. — Pero ya que me lo preguntas…— volvió a reír, esta vez sin disimular. — también domina el taekwondo y algo del kick boxing.—
—¿Y tú?—
— Soy muy buena en taekwondo. —fanfarroneó
—Pues recuérdame no enfadarte. — dije riendo y entramos en el ascensor.
-Últimamente tengo más tiempo libre por lo cual terminaré esta historia. Será de 20 capítulos, así que casi hemos llegado a la mitad ;)
Publicaré uno o dos capitulo por mes.
También quería pedirles disculpa por mi demora pero que puedo decir… la vida es así de jodida xD!
Muy pronto se revelará más secretos y mentiras que traerá de cabeza a nuestras protagonistas. Pero por lo menos ya sabemos porque Jill nunca se despidió de Nat en persona jeje!
Por favor, Dejad vuestros comentarios y decirme por donde creen que irá la historia. Siempre los leo y me anima a seguir!
Gracias por leer y ¡hasta la próxima!
Andrew07 (Sí, me he cambiado el nombre -.- )
Irse de rositas»: 'salir alguien libre de culpa en algún asunto en el que se debería hacer frente a responsabilidades' o 'salir de alguna situación de balde, sin esfuerzo alguno'.
