-Midori, quiero que…-

-¿Quieres que me vaya?- susurré

-Quiero saber la verdad de todo esto- decía mirando a un lugar donde yo no podía ver- puede que tus dudas sólo sean eso, dudas.- pude sentir como se aferraba a ese sentimiento.

-Y si no lo son- me acerqué a ella besando su hombro descubierto. - y si tengo razón, ¿Qué harás?- tuve miedo de su respuesta.

-Volveremos a Europa- dijo girándose y mirándome directamente a los ojos. - pero no sin antes vengarnos de ellas- gruñó con fuerza.

Capítulo 8

Al ver entrar a Nat de la mano de esta chica hizo que algo dentro de mí hiciera una especie de "clic" pero no era un clic cualquiera, era de ese tipo que me hacía dudar hasta de mi propia sombra. Sólo lo había sentido dos veces en toda mi vida y ninguna fue falsa. No desperdicié la oportunidad de conocer a esta mujer que me era vagamente familiar, había algo en ella que no me cuadraba, sólo verla de pie en mitad del salón y hacer un barrido visual a su alrededor te dabas cuenta que ella no encajaba, no encajaría jamás. ¿Una chica adinerada de Kioto saliendo con Natsuki? ¿De dónde ha salido? ¿De qué me suena su cara?

Ninguna de mis preguntas iba a tener respuestas sino me movía y buscaba la información, por eso empecé a emborrachar a Fujino-san e intentando hacer lo más amable con ella. No me fue indiferente la manera peculiar en la que me miraba, como si tuviera algún problema conmigo, como si quisiera decirme algo y a la misma vez escondérmelo. También noté la mirada de otra persona caer en el cuerpo de Fujino, intentaba disimular pero mientras más bebía, más descarado era su acoso, hasta la propia Fujino se dio cuenta de ello. Al ver su error, Mai se fue a la cocina con una excusa que no llegué a entender y poco después la acosada fue detrás de ella, yo también iba a su encuentro pero al ver a Natsuki hablar con ellas entendí que no era la única la cual se había dado cuenta del juego de miradas entre estas dos. Puede que el alcohol me estuviera pasando factura a mí también. Esperé tranquilamente en el sofá a que volvieran junto a Nao y un amigable Ettore que no paraba de sonreírme. Sé que detrás de esa sonrisa tiene algo que ver con Nat. De repente sentí una puerta cerrar y al poco momento otra. No podía creer que no pudiese hablar con esa mujer esta noche y para colmo el partido estaba a punto de terminar. Por un momento mi mirada se quedó clavada en la mesa pequeña que había en frente de nosotros donde sólo había botellas de cerveza vacías, un poco de Sake derramándose a goteo y una botella de wisky media llena, no me lo pensé y me llevé la botella a la boca bebiéndomela de un tirón y delante de los presentes pero en realidad solo lo disimulaba, ya que me levanté en dirección al baño para poder escupirlo todo pero aproveché el momento de que a falta de unos pocos minutos del final del partido nuestra selección metiera el gol de la victoria y lo escupí en la planta favorita de Tokiha que tiene en su rincón de trabajo. También me tumbé en su modernísimo diván y fingí quedarme dormida. Sabía que si me quedaba de esta manera no me despertarían para que me fuera. Y así fue, en el silencio de la noche podía escuchar salir las risas de esa mujer y de Nat de su habitación, y al poco momento después, otro tipo de ruiditos que daba en entender que el ambiente había cambiado totalmente. Esperé muy paciente en mi lugar hasta no escuchar nada, no dudé en entrar a la habitación de estas dos, lo primero que vi fue lo que estaba buscando, el bolso de Fujino, lo cogí y salí de ahí para examinarlo de forma más tranquila. Saqué foto de toda su documentación, desde la documentación de identidad, hasta carnet de conducir y tarjetas de crédito. Volví a la habitación de Nat para dejar el bolso en el mismo lugar pero en el momento que iba a abrir la puerta escuché la voz de Shizuru llamando a Natsuki, dejé el bolso colgando del manillar y me fui rápidamente a mi diván a seguir durmiendo y que no me pillaran con las manos en la masa. Minutos después las sentí salir de la habitación y luego de la casa.

Me incorporé, saque mi móvil y comencé a examinar las fotos que había hecho. Fujino Shizuru, 29 años, prefectura de Kioto. Al pasar la siguiente foto vi entrar a una pensativa Natsuki.

-Buenos días- la saqué de sus pensamientos.

-¿Has dormido allí?- me sonrió

- Sí, es un poco incómodo.

-Es mejor que Mai-chan no te vea en su carísima silla de loquero- me ayudó a incorporarme, y se llama diván y es el modelo que encuentras en las consultas de los psicólogos, querida hermana.- Vamos a mi habitación-. Al entrar, Natsuki abrió las ventanas de la habitación para refrescarla, se quitó la chaqueta tirándola al piso dejándose solo la camiseta larga, de tres tallas más grande de la que usa que yo misma le regalé por su cumpleaños número 24.

-¿Te ocurre algo?-

-¿Y a ti?- preguntó una enfadada Natsuki, cosa que no me lo esperaba – Lo siento…- cambió el gesto de su cara, llevándose una de sus manos masajear su frente.- es que no entiendo a Fujino-

-¿a qué te refieres?-

-no es nada- sonrió levemente- iré a ducharme-

-Creo que está jugando contigo- regresó a mirarme – y creo saber por qué.- la presencia de Fujino me recuerda a unos hombres que estafé en el pasado.

-ilústrame- dijo desafiante.

-Vamos Nat, sé que tú también lo sientes, por eso estás así.- no dijo nada, solo se dedicó a mirar la foto colgada en la pared que yo realicé. La foto de ella y su querido Duran. – Creo que tiene que ver conmigo-. Volví a llamar su atención.

-¿No me digas? ¿Te acabas de acordar que te acostaste con ella y ahora te acuerdas?- ironizó.

- ¡Sólo intento ayudarte!- grité. El silencio se hizo presente y demasiado incómodo. Miré la puerta con la intención de marcharme.

-Viola Misao- dijo sin más, me giré para mirarla a los ojos - ¿Te suena ese nombre?-

-Sí- exhalé con fuerza, me senté en la cama llevándome las manos a la cara. Ahora todo tiene más sentido, esa niñata, ¿estaba cumpliendo su promesa de venganza? Al regresar a ver a Nat, su cara desafiante pasó a una de tristeza y me atrevería a decir que estaba a punto de llorar.

-¿De qué la conoces?-

-Primero dime de dónde has sacado ese nombre- dije con las manos aun cubriendo mi cara.

-anoche la llamó dos veces antes que Fujino apagara su móvil, no quiso contestarle delante mío- sentía su mirada clavándose en mí – dime, ¿de que la conoces? ¿Es la amante de Fujino?-

-No sé si son amantes- me levanté de mi lugar pero sin mirarla a la cara. - solo sé que me acosté con esa niña hace unas semanas atrás y ah…- no podía decirlo.

-¿Y?- respiré profundamente antes de responderle.

-Prometió vengarse de mí por no seguir follando con ella.-

-¡¿Soy otra vez el objetivo de las locas de tus amantes?!- gritó con la voz quebrada.

-…- que podía decir, no podía negarlo ni afirmar nada. –no lo sé-.murmuré al notar el dolor en su voz.

-Midori, quiero que…-

-¿Quieres que me vaya?- susurré.

-Quiero saber la verdad de todo esto- decía mirando a un lugar donde yo no podía ver- puede que tus dudas sólo sean eso, dudas.- pude sentir como se aferraba a ese sentimiento.

-Y si no lo son- me acerqué a ella besando su hombro descubierto. - y si tengo razón, ¿Qué harás?- tuve miedo de su respuesta.

-Volveremos a Europa- dijo girándose y mirándome directamente a los ojos. - pero no sin antes vengarnos de ellas.-gruñó con fuerza.

-Está bien- me dirigí a la salida. –Te mantendré informada- ella sólo asintió. Sabía que tenía que dejarla sola en estos momentos.

Cuando salí de casa de Nat, fui directamente a la mía, tenía ganas de encontrar a esa mocosa y que me aclarara todo esto, sentía tanta rabia dentro de mí que ni la presencia de Kai, semidesnuda en mi puerta, me hizo cambiar de pensar. Entré en mi casa pero no pude evitar que esta entrara también. Iba a desquitarme con Kai toda la ira que sentía en ese momento, hasta ver su escote y sin venir a cuento una idea pasó por mi cabeza "ojo por ojo, diente por diente".

-¿Quieres volver conmigo?- la aludida asintió y cogió mi rostro para besarme. – No tan rápido.- la aparté.- Primero tienes que hacer algo por mí-. Ella sólo sonrió descaradamente.

Me metí en la ducha con esta, y después de hacerlo varias veces podía pensar con más claridad, e incluso Kai me ayudó a elaborar un plan mejor del que se me había ocurrido horas antes.

El plan era sencillo. Seducir a Viola-san y sacarle toda la información que podía emborrachándola. Kai cuando quiere algo siempre lo consigue, y si no mírame a mí, juré no volver a caer en sus brazos y ahora estoy deseando volver a meterla en mi cama. Estaba preparándome para ir a mi trabajo y antes de abrir la puerta esta se abrió sola.

-¿Nat?- Creí que no quería verme más por el día de hoy.

-Acabo de volver de hablar con Shizuru-san- se sentó en mi sofá guardándose las llaves de mi casa en el bolsillo. ¡Sabía que tenía llaves de mi casa y que no usaba ganzúas!

-¿y qué te ha dicho?-

-Quiere ir más despacio- rio levemente – ¿tiene eso algún sentido para ti?-

-Dame unos días Nat, te prometo que te daré una respuesta muy pronto-

-Eso espero- dijo, luego se levantó y salió dando un portazo.

Siguiendo mi plan, Kai tardo solo dos días en sacarle toda la información a Viola-san. El viernes por la noche ya tenía nombres, fechas, e incluso un video grabado con un teléfono móvil dejando al descubierto a Fujino y sus amigas. Quería matarla, ¡Quería matarlas a todas! Quería acabar con las que estaban haciendo sufrir a la única persona que quiero en este mundo. Como recompensa Kai me pidió que pasáramos todo el fin de semana juntas en un lugar que había alquilado. Ya no me importaba nada, incluso ella ya no tenía el mismo efecto en mí como hace unos meses atrás, supongo que la chica de las cartas tenía ahora mucho más efecto en mí que cualquier otra mujer. Cuando nos disponíamos a volver a casa me vino otra idea a la cabeza.

-Kai…-

-Dime- miró hacia arriba para encontrar mi mirada.

-Quiero que sigas saliendo con Viola-san- volví a enterrar su cabeza en mi entrepierna pues no le había dicho que parase.

-siempre y cuando me recompenses bien- pero no pude hablar al sentir sus dedos y su lengua dentro de mí. – Y nos quedamos un día más aquí.- terminó de hablar, sólo atiné asentir.

Tenía tantas ganas de volver a casa y contarle a Nat todo lo que había descubierto pero era lunes por la noche y no quería que se cruzara con Kai, y menos que descubriera que fue a ella quien me ayudó a descubrir todo esto. Por eso, el martes por la tarde esperé en la puerta de su casa.

- ¿Cuándo has llegado?- me brindó un cigarro y se apoyó en la portón justo a lado mío.

-Esta mañana- lo encendí y eché el humo lejos de las dos.

-¿Y? ¿Has descubierto algo?- Tenía la voz cansada, todo esto le superaba al igual que a mí.

-Es mejor que entremos en casa- su semblante cambió.

-¡Vamos Midori! Dilo de una puta vez-

-Son primas, Fujino-san y Viola-san son primas- no sé porque pero su rostro de relajó, creo que el hecho de saber que no son amantes la alegró un poco y lamentaba seguir teniendo que hablar.-pero…-

-¿Pero…?-

-Viola le paga a Fujino 25 mil yenes por cada día que está contigo- el silencio volvió a invadirnos. - La idea es… enamorarte para después dejarte en ridículo delante de Misao y de mí- Natsuki después de unos segundos de procesar la información siguió fumando, y yo hice lo mismo.-

-¿Estás segura de eso?- Aun no me cree.

-Tengo un video que lo demuestra- sentí su mirada en mi cara. Yo saqué mi teléfono y le di para que lo viera. El escuchar las risas y burlas de esas mujeres sentía mi cara arder. Arder de vergüenza, de rabia, y de cualquier otro sentimiento que no llevaría a nada bueno. Cuando lo estaba viendo por segunda vez su teléfono sonó y pude ver en la pantalla el nombre de Shizuru y un corazón rojo junto a lado del nombre. Natsuki paró el video y respondió a la llamada como si nada.

-Sí, me apetece mucho- le contestó y silenció por un momento. -de acuerdo, hasta ahora- colgó. Se guardó su móvil en el bolsillo trasero de su pantalón y me devolvió el mío.

-Nat... yo…- pero me interrumpió, pues me abrazó con fuerza y se echó a llorar en mi brazos. Le devolví el gesto y me disculpé, una y otra vez sin parar, necesitaba escucharla decir que me perdonaba, pero ella siguió llorando y yo lloré junto a ella en silencio.

- Ahora nos toca a nosotras atacar.-

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Dejaré esto por aquí y me iré rapidamente.