Ese día, aparentaba ser un día normal, la gente iba y venía por los pasillos del ministerio. Draco Malfoy se apareció muy temprano. Caminaba con su acostumbrado andar elegante, algunas chicas se giraron para verlo. Desde que era viudo, había notado las miradas de las mujeres sobre él todo el tiempo. Antes le hubiera encantado, pero ahora la verdad le incomodaba. No se sentía con ánimos de andar de novio a estas alturas. Eso se lo dejaría a Scorpius, estaba en una edad más apropiada que él.
Miró hacia adelante por el pasillo en el que andaba, y entonces la vio... Hermione caminaba apresuradamente por el ministerio, maldijo su suerte, ahí estaba Potter, parado adelante de donde ella iba a pasar, seguro se saludarían, comenzarían a platicar, y para entonces él ya habría llegado con Potter, ¿debería irse y regresar otro día? No. Eso seria ridículo. Ya estaba ahí. Esperaría a que Hermione se fuera y entonces abordaría a Potter. Pero entonces vio algo muy extraño. Hermione miró a Harry, y desvió la mirada, pasó a su lado sin siquiera mirarlo, mucho menos saludarlo. Harry la miró con expresión dolida, y no le dijo nada. Draco llegó a donde Harry estaba y saludo
- Buen día Potter, ¿tienes un minuto?
- Claro Malfoy, vamos, hablamos en mi oficina
Los dos comenzaron a andar. Alguien llamó la atención de Hermione y cuando volvió la mirada los vio. Harry y Draco caminaban en dirección a la oficina de Harry. Hermione sintió que su corazón se detenía, sólo para comenzar a latir después como loco. A Hermione le pareció que su corazón quería salir y correr tras de Draco. Que tontería. Sólo que no era una tontería. Ella había estado muy enamorada de él, por lo que había visto en los recuerdos de Harry. No sabía cómo se había sentido estando enamorada de él, porque, gracias a Harry, esos recuerdos estaban perdidos para siempre. Pero esas visiones de Harry habían despertado algo en ella... Esa inquietud que había sentido cuando vio a Draco por primera vez en muchos años, esos sueños que tenía con él, ese magnetismo que él irradiaba, la atracción que ella sentía, los presentimientos de que algo con respecto a él no cuadraba dentro de sus recuerdos... Y ahora, ese sentimiento de querer correr tras de él y tirársele encima... Sacudió la cabeza, esos pensamientos no eran propios de la ministro de magia y madre de dos adolescentes. Continuó su camino.
Draco y Harry hablaron un momento en la oficina de Harry, Draco le entregó su gira tiempo, Harry le aseguró que lo destruirían esta vez, además escuchó los relatos sobre Delphi y el lugar donde la habían escondido, y también prometió investigar, aunque...
- Draco... te agradezco la información, pero... ¿sabes que necesitaré tu ayuda verdad? no me atrevería a pedirtelo, sé lo que te costó la última vez, pero sabes que es así.
Draco suspiró y le dijo
- Lo sé, lo bueno es que ahora no tengo nada, no pueden quitarme ya nada...
- No digas eso, que hay de Scorpius
- Él estaría mejor sin mi. Además, él quiere a tu hijo como un hermano. Sólo... júrame que tu y Ginny lo cuidarán si algo me ocurre, es todo lo que pido a cambio esta vez
Harry sacudió su cabeza con un nudo en la garganta... no sabía si decirle que Hermione se había dado cuenta de todo... pensó que si ella aún no lo había buscado sería mejor dejar así las cosas.
- Por supuesto, Scorpius es como otro hermano para mi hijo, a veces creo que lo quiere más que a James, ellos nunca han congeniado, pero en fin, no te preocupes, no te pasará nada, pero aún así sabes que mi casa es su casa, y la tuya también Draco, si necesitas algo, Ginny y yo estaremos encantados en ayudarte.
- Bien - dijo Draco levantándose - me avisas qué decidiste. Adiós Harry
- Adiós
Harry se quedó pensativo esa tarde. Pero luego se dio cuenta que no estaría mal revisar el lugar, por si acaso... Se dirigió al archivo, necesitaría los planos que hicieron en la primer misión, además de repasar toda la información. Cuando llegó se dio cuenta que no estaban ahí... Se preocupó por un momento, pero luego lo supo: Hermione. Ella no los había vuelto a archivar.
Caminó despacio. Se preguntó si sería bueno esperar unos días, cuando ella los regresara, él los tomaría y prepararía la misión. Pero luego pensó que no tenía caso. No podría ahorrarle el disgusto a Hermione, ya que la misión la tendría que autorizar ella. Así que se plantó frente a la puerta de su despacho y tocó
- Adelante
Harry ingresó al despacho donde Hermione trabajaba revisando unos documentos, no había alzado la vista
- Hola Herms - saludó el oji verde
Ella levantó la cabeza de inmediato, sorprendida
- Harry... ¿qué haces aquí?
- Siento molestarte, es sólo que... necesito el expediente de la misión de los cuarteles ocultos... - dijo Harry en un susurro
- ¿Para qué? - Hermione lo fulminó con la mirada
- Tengo que ir a revisarlos, al parecer, ese es el lugar donde había ocultado a Delphi, quiero revisar que ya todo esté bien, que no nos llevemos otra sorpresa...
Hermione lo miró unos segundos sin decir nada
- ¿Llevarás a Draco?
- Sí
- ¿Como lo convenciste esta vez?
- Él se ofreció
- ¿¡QUE?! - Gritó Hermione y golpeo su escritorio con el puño cerrado - ¿es idiota? casi muere ahí la otra vez, ¿que no piensa en su hijo?
- No le pasará nada, yo iré con él, no lo dejaré arriesgarse, pensaré en algo, haré un plan, él me sugirió que hablara con Delphi, quizá nos de información y podamos desmontar ese lugar de una vez por todas
- ¡NO! - Hermione ya tenía los ojos llenos de lágrimas - no autorizaré la misión Harry, no te permitiré que lo pongas en peligro
- Hermione, piénsalo, no como Hermione Granger, sino como la ministro de magia, esto es lo que debemos hacer
- Pero no a costa de los demás, él es una persona, no es carnada
- ¿Qué tal si lo ignoramos y resulta que sí hay algo más ahí? ¿Estas dispuesta a arriesgar la vida de las personas que juraste proteger? ¿de tus hijos?
- Yo iré con ustedes
- No Hermione
- Es mi última palabra - se levantó y le entregó la carpeta - me avisas cuando partimos. Adiós Potter - y se sentó otra vez a analizar los papeles
