El copyright y la Marca Registrada del nombre del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000. A excepción de sucesos no relacionados con lo antes mencionado.
Las Apariencias Engañan
PRIMER BESO
Ya eran las pasadas de las diez de la noche, todos los alumnos de Hogwarts se encontraban sus salas comunes o durmiendo, sin embargo, para Rose Weasley y Lorcan Scamander no era el caso. Ambos alumnos de Slytherin se encontraban en la Torre de Astronomía, con sus pies colgando del balcón.
Había algo bastante tranquilo de estar ahí, sólo ellos dos, rodeados del silencio de la noche, la brisa fresca de septiembre chocar contra sus rostros y la magnífica vista que tenían en frente. Desde donde encontraban, que era el punto más alto de todo el castillo, podían ver el lago centellear como si estuviera cubierto de diamantina plateada. El cielo estaba despejado en su totalidad, tampoco había niebla, por lo que Hogsmeade se alcanzaba a percibir. Después estaba el sauce boxeador, Rose recordó la vez que su padre le contó cómo casi muere y tío Harry tras haber sido atacados por el árbol.
Suspiró, hoy era su último primer día, su último banquete de recibida, la última vez que vería a los niños de recién ingreso ser sorteados… han sido seis años desde que ha tenido que pasar por todo eso. Seis años es un tiempo bastante largo, pero a la vez muy corto. Es como había sido para ella, en el momento que se sentó en la mesa de Slytherin por poco se echa a llorar al pensar el tiempo que debía transcurrir en la casa de las serpientes, en lugar de Gryffindor.
Si tan solo el tiempo pudiera pasar más rápido, casi podía sentir la libertad en las puntas de sus dedos, pero aún faltaban unos cuantos meses para junio.
Luego de que Rose trabara una amistad con Lorcan Scamander, ambos han hecho la tradición de ir a la Torre de Astronomía a mediar un poco, ya saben, desahogar aquello que los mortifica o les aterroriza, a llorar un poco sobre la leche derramada, porque a veces necesitas hablar con alguien, pero nunca encuentras con quien o simplemente no hay la suficiente confianza para hacerlo. Por eso Rose Weasley agradecía demasiado la amistad que tenía con Lorcan Scamander.
Por otro lado, Lorcan es un caso un poco diferente a ella. Como sabrán perfectamente, el orden de selección va en estructura alfabética, primero el apellido y después el nombre. Entonces, por lógica Lorcan fue llamado primero que su hermano gemelo y que Rose. En el preciso instante que el sobrero rozó su cabellera gritó Slytherin. Él rubio se quedó estático por unos segundos, aún si poder creer lo que acababa de suceder. Entonces miró a la directora McGonagall que le dio una mirada triste. Él sabía que había, quizás un 90% de probabilidad que su hermano también quedara en la misma casa, pero al ser seleccionado en la casa de las serpientes, supo que no había manera que Lyssander también quedara ahí.
Como pudo, movió sus pies a su mesa, ni siquiera recuerda si lo vitorearon como a cualquiera que quedara en Slytherin, simplemente se sentó todavía ajeno de la realidad. Era como si alguien hubiera lanzado un hechizo silenciador y solamente pudiera ver los labios de las personas moverse. Miró hacia su hermano, también lucía sorprendido y algo temeroso que su suerte también fuera la misma que su gemelo.
Sin embargo, era Lyssander. Conocía a su gemelo y si él había quedado en Slytherin, entonces él también desearía quedar ahí para no separarse nunca… él lo desearía, aunque no fuera algo que de verdad quisiera. Lorcan observó cómo su hermano avanzaba hacía el sombrero, jugueteaba con sus manos y su semblante era de terror. McGonagall le colocó el sombrero y después de unos segundos, que parecieron eternos, el sombrero gritó—: ¡Ravenclaw!
Sabía que su madre estaría orgullosa de los dos independientemente de la casa en la que hubieran quedado, ella siempre les había dicho que cada casa tenía algo especial que las hacia diferentes, una de la otra. No había ninguna casa mala, entonces la casa en la que quedaras era donde tu potencial sería mejor explotado.
Aunque en ese instante Lorcan no le veía lógica. Slytherin tenía un pasado bastante oscuro, aunque la guerra terminó hace 19 años, era bastante difícil ignorar todavía los prejuicios que existían, prejuicios que han estado desde hace más de 1000 años.
Después escuchó el nombre de Rose Weasley, la hija de los amigos de su mamá. También había quedado en Slytherin. Observó su cara, era pavor. McGonagall tuvo que darle un ligero empujoncito para que avanzara pues no reaccionada, entonces se sentó a su lado. Las ganas de llorar eran intensas, se mordió el labio y miró hacia sus manos. Lorcan no dudó en darle un apretoncito en el hombro en señal de comprensión.
Los siguientes años fueron mejorando poco a poco para él, no tardó en comprender que si había quedado en Slytherin era porque de verdad pertenecía ahí. No se podía imaginar siendo Gryffindor o Ravenclaw, mucho menos Hufflepuff. Simplemente su personalidad encajó con el perfil del verde escarlata.
Mientras que Rose Weasley, simplemente no podía aceptar el hecho de no estar en Gryffindor. Quizás hubiera podido ser mejor persona, tener muchos amigos o una mejor relación con todos sus primos, pero sobretodo no hubiera tenido que soportar al Mundo Mágico hablar de cómo la primogénita de Hermione Granger y Ron Weasley no era para nada igual a ellos, además de ser la primera Weasley en ser Slytherin. Había tantas cosas que pudiera haber logrado…
Su amigo la vio suspirar bastante triste, ninguno de los dos había dicho ninguna palabra y ya había pasado casi una hora desde que llegaron. De pronto el chico se acordó de algo, metió la mano en los bolsillos de su túnica y sacó un paquete de cigarros. Comenzó a abrirlos y le acercó la cajetilla a la pelirroja, ésta al ver de que se trataba alzó las cejas totalmente sorprendida.
La verdad es que ella no fumaba, sólo en ocasiones que lo ameritaran y en definitiva esta situación lo requería. Sonrió de lado, una sonrisa cómplice.
—¿Cómo has logrado…? —dejó la frase sin terminar cuando se ponía el cigarro en los labios y él sacaba su varita para encendérselo.
—Ventajas de ser Lorcan Scamander —le guiñó el ojo con coquetería.
Rose le pegó una calada larga mientras cerraba los ojos. No entendía porque la gente podía seguir fumando, ella cada vez que lo hacía se mareaba horriblemente. La primera vez que fumó hacía trampa, pero Lorcan la descubrió así que le enseñó a fumar, el truco era pasarse el humo, lo cual ella no hacía. Cuando supo cómo dejar entrar el humo por todo su sistema respiratorio sintió un ligero mareo que con el paso de cada calada aumentaba. Aun así, había algo extraño de fumar, simplemente relajaba.
A continuación, Lorcan sacó de su bolsillo una botella de Whisky de Fuego, para entonces Rose ya no estaba sorprendida de saber cómo había logrado introducir aquellos objetos dentro del castillo sin que los maestros se dieran cuenta, debía ser una clase de hechizo que definitivamente debía aprender. La chica sonrió cuando él le pasó la botella luego de haberle probado un gran trago. Suerte que mañana era sábado y no tenían escuela hasta el lunes.
—Nadie se irá hasta que esta botella se acabe —dijo Rose y le dio un gran sorbo. El alcohol ya no era una novedad, ya no tenía ese efecto de quemarle las orejas o la sensación horrible de escozor por la garganta, simplemente el líquido pasaba quemando ligeramente.
—Y por eso somos amigos —Lorcan abrazó a Rose, ella se dejó estrujar en sus brazos riendo, aún con la botella en las manos.
Comenzaron a tomar y acordarse de sus años de Hogwarts, a intentar pensar en todos los momentos buenos, el chico se veía que, a pesar de todo, había disfrutado Hogwarts por las historias que relataba. Contó aquella vez que dio su primer beso con una chica dos años más grande que él, él tenía 12 años, pero la chica no lo sabía, cuando se enteró le propinó una buena bofetada.
Es que a casi ninguna chica le gusta besar o salir con alguien que es menor que ella, simplemente va en contra de las reglas.
Después contó la primera borrachera que se puso y como su hermano Hugo tuvo que ayudarlo a caminar hasta su sala común. El chico no podía entrar por muy obvias razones, también se suponía que no debía saber dónde se encontraba la sala, pero un Lorcan muy borracho se le había ido de más la lengua.
Rose trataba de acordarse de algo que mereciera la pena contar, pero nada bueno se le venía. Tal vez… tal vez cuando por fin pudo conjurar su hechizo Patronus para saber qué forma de animal tomaría, fue un unicornio. El rubio puso los ojos en blanco ante tal recuerdo ñoño.
—La verdad es que no se me ocurre nada que merezca la pena recordar —dijo con el ceño fruncido.
Y es que sinceramente no había nada, todos sus años en Hogwarts estuvieron ocupados de visitas constantes a la biblioteca, ella tenía que estudiar todo el tiempo para demostrar que era mejor que todos, debía estar preparada por si algún estudiante decidía meterse con ella, y así lanzarles un sinfín de maldiciones.
Al ver el reloj, ya era la una de la mañana, pero todavía les quedaba un poco de alcohol más para seguir charlando. Rose ya se encontraba bastante borracha, sus mejillas estaban encendidas de un rojo bastante adorable, sus ojos resplandecían de felicidad (o de embriaguez) y no dejaba de reírse. Lorcan tenía un ligero tinte en sus mejillas y tampoco podía dejar de reír. Las ventajas del alcohol, todo siempre luce mejor cuando uno está con unas cuantas copas.
—Es el último año —dijo Rose con voz arrastrada—, pero ¿Sabes? He sido bastante miserable.
—¡Pero me tienes a mí! —Lorcan se acercó a abrazarla, no quería que se pusiera a llorar, pues lo último que quería era lidiar un borracho en depresión.
—Se suponía que debían ser mis últimos años —ella siguió hablando como si no se diera cuenta que su amigo la tenía entre sus brazos y le daba pequeñas palmaditas de consuelo— pero no.
—Tranquila —la empezó a arrullar y le besó la coronilla.
—Por eso, tengo ganas de hacer algo porque ya no podré el siguiente año —su tono de voz cambió drásticamente a uno más decidido.
—¿Qué tienes en mente, mi amor? —Lorcan no dejaba de sonreír como idiota, encontraba algo divertido en todo lo que parloteaba la pelirroja. En otra ocasión Rose le hubiera propinado un buen puñetazo por llamar "mi amor".
—Es una tontería… sé que no puedo —su voz se fue yendo en declive—, pero me gustaría entrar al equipo de Quidditch.
Lorcan comenzó a reírse, no porque pensara que ella no era buena jugando, pero porque…—: ¿Debo recordarte que te expulsaron?
—¡Ya lo sé! —exclamó extendiendo sus brazos, el chico tuvo que bajárselos—. Es una tontería.
Él se quedó callado por unos momentos, una idea se atravesó por su cabeza y sus ojos adquirieron un brillo bastante sagaz.
—Tal vez no —Rose arqueó la ceja y se giró para darle su atención—. Conoces a Slughorn, adora ganar además que sabe quiénes son tus padres, si logras darle una muy buena razón por la cual Slytherin necesita a alguien como tú, estoy seguro que ignorará el hecho que tienes prohibido volver a jugar.
Ella empezó a negar, se detuvo cuando sintió que se caía de lado, con los cigarrillos y varios tragos de whysky de Fuego, no era buena idea hacer muchos movimientos bruscos… entonces para eso estaba Lorcan quien no dudó en aprovechar la situación para atraerla hacía él.
—Recuerda lo orgulloso que estaba cuando Slytherin iba ganando gracias a la cazadora —Lorcan comenzó a hacer una imitación de Slughorn de como la vitoreaba cada vez que la veía en los pasillos y le recordaba aquella jugada que hizo en su último partido de Quidditch. Rose iba el cuarto año, antes de que la expulsaran del equipo.
La chica soltó una gran carcajada y aplaudió, Lorcan se unió a ella cuando terminó su imitación. La pelirroja alargó su brazo para tomarse el último trago de Whisky de Fuego.
—Oficialmente estoy borracha —alzó los brazos como si estuviera en una montaña rusa, y gritó—: ¡Y no me importa!
—¡Silencio! —Lorcan le puso la mano en la boca—. Si nos descubren estamos muertos, literal —se suponía que ya debían estar dormidos, se suponía que está prohibido tomar dentro de Hogwarts.
—¡Upsy Daisy! —intentó decir eso, pero aún tenía la mano de su amigo, por lo que sonó un mascullo. Él la retiró—. ¿Quieres darme otro cigarrillo?
El rubio sonrió con malicia, sacó nuevamente de su bolsillo la cajetilla, la abrió y lentamente sacó uno, todo esto sin perder contacto visual con los ojos azules de Rose. Notó como se dilataban ligeramente, una buena señal. Se puso el cigarro en los labios y con su varita lo encendió, le dio una larga calada y después lo colocó en los labios de ella, sin soltarlo. Ella sonrió y dio una calada.
El estómago de Rose dio un vuelco, había algo totalmente emocionante de ver a Lorcan encendiéndole el cigarro y pasándoselo. Él no alejaba la mirada de ella, así que tampoco lo haría. Notó como su sonrisa se hacía más grande, había malicia y travesura.
Ninguno dijo nada, Rose comenzó a marearse poco a poco de nuevo por el humo del cigarro en su sistema. Suspiró hondamente… sólo es un mareo. En aquel instante Lorcan abrió la boca para hablar, después de unos minutos.
—Se me ocurre algo —fue todo lo que dijo.
Giró su cuerpo para estar frente a frente con ella, se acercó lentamente hasta quedar en una distancia aún más íntima. Alargó su brazo para retirar un mechón de cabello pelirrojo y rizado que danzaba justo en su rostro. Rose sintió un escalofrío recorrerla de pies a cabeza, cerró los ojos mientras temblaba. La mano de Lorcan de deslizó desde su oreja hasta su barbila… por fin la tenía. Mantuvo contacto visual con ella, como si intentara hipnotizarla, luego comenzó a acercarse poco a poco.
—¿Qué estás haciendo? —susurró con nerviosismo, pero acortando la distancia también.
—Voy a besarte Rose Weasley —el tono que había utilizado fue suficiente como para que su estómago se llenara de mariposas.
—No —se detuvo, Lorcan también lo hizo, pero sin alejarse. Tenía que conseguir besarla.
—Estamos borrachos Rosie… sólo un beso y ya —prometió, y comenzó a juguetear con el cabello de ella.
—Estás demente —debía ser honesta, le inquietaba la idea de besar a Lorcan, su amigo era bastante atractivo, prácticamente todas las chicas de Slytherin estaban enamoradas de él… y de Scorpius Malfoy.
—Siempre he querido besarte, eres muy bonita —Rose se separó de golpe.
Estaba demasiado borracha pero aún podía razonar un poco. Su amigo le había dicho que se le hacía bonita, algo que ella simplemente no se consideraba. Su cabello rojo, sus pecas y su baja estatura siempre habían sido una de sus tantas inseguridades. Quiso ver si Lorcan mentía, pero simplemente vio su semblante de decepción cuando ella se echó para atrás. Sin embargo, él de verdad creía que ella bastante bonita, le parecía bastante tierno que fuera de baja estatura, así podía recargar su barbilla en la coronilla de ella. Sus pecas era algo que la hacían ver inocente, sus ojos eran demasiado azules y con un brillo bastante peculiar. Su cabello era lo que más la caracterizaba, sin ese rojizo intenso no sería Rose Weasley.
—¿De verdad? —susurró y él asintió.
Se quedó callada otra vez, nunca se imaginó que Lorcan le haría esa pregunta, así como tampoco se le cruzó el hecho de besarse con su mejor amigo.
—Nunca he besado a nadie —confesó—. Así que… más vale que valga la pena —el chico sonrió satisfecho.
—cuenta con ello —la tomó por la mejilla, acariciándola. Ella cerró los ojos.
Su estómago se llenó de mariposas, a él le pareció bastante lindo que cerrara los ojos mucho antes de que estuviera cerca, definitivamente le daría a su amiga el mejor primer beso, lo haría especial y no sólo porque se le antojó besarla. Apoyó su frente con la de ella y aspiró su fragancia. Había algo sobre Rose que siempre olía como a una mezcla de vainilla, frambuesas y rosas… después tocó sus labios con los de ella, ligeramente, apenas un roce.
Eran suaves, tal y como se imaginó que sería. A continuación, la besó por completo. Notó su inexperiencia, pero no le importó en absoluto, el siguió besándola, aunque ella no estuviera segura de cómo seguirle el paso. Suspiró y fue cuando las cosas comenzaron a tomar un rumbo más intenso, ella ya le estaba correspondiendo.
N/A: Hay algo que encuentro especialmente tierno y son describir las experiencias del primer beso, sobretodo cuando los involucrados son personas... bueno una chica bastante inocente y alguien como un fuck boy. Entonces acabo de escribir esto hace como unas cuatro horas, espero que les guste el nuevo giro.
Espero sus opiniones, espero que no me odien. Solo quiero que sepan que lo que leyeron la otra vez se conservaran algunas cosas, lo más importante.
Si leen a Rose la verán que no luce tan mala como les hice pensar en el otro escrito, sin embargo no se dejen engañar, aquí está actuando tal y como es porque está con Lorcan, su mejor amigo.
Nos vemos, ya son las 4:30 am y tengo clase a las 3:30 pm.
