2. El parto.

Minato Namikaze no siempre había creído que podía ser Hokage. Pero desde que una niña pelirroja gritó frente a treinta niños desconocidos que ella lo iba a ser, supo que era posible para los dos. Algo hubo en la manera que ella pareció iluminarse cuando lo dijo, que hizo sentir a Minato que solo creyendo que iba a poder ser hokage él podría llegar a tener esa misma intensidad de vivir.

Pero la verdad, se da cuenta Minato mientras está al frente de un escritorio lleno de papeles, es que en ese momento no había entendido bien ese sentimiento. Minato de niño no entendió que para sentir esa misma intensidad en la vida no necesitaba creer con la misma intensidad que ella creía en su sueño, si no estar junto a Kushina.

Mira hacia la primera fotografía familiar que ella tanto pidió de la nada, una mañana en medio de su desayuno. Él está sentado, y ella de pie abrazándolo, sonriendo con tanta intensidad que parece hacerlo por ella, por sus hijos, y también un poco por él. El día anterior ella le había contado que iban a ser padres, habían pasado una noche excelente juntos y, en cierta medida, esa foto fue la mejor forma de terminar la celebración, por más que el embarazo todavía no era evidente.

Por supuesto que tienen muchas más fotos juntos y con la evidente barriga de ella presente. También, por supuesto que todas las fotos que podrían ser visibles y que él tiene en la oficina están rodeadas de sellos para que, las personas que no están autorizadas, solo miren imágenes de lugares o celebraciones propias de la Nación del Fuego. Solo ciertos ANBUs y personas que más de confianza, son familia; saben que él se había casado, con quién y que pronto sería padre. El Rayo Amarillo de Konoha hizo tanto daño a sus enemigos, que éstos no podrían evitar intentar arrebatarle la felicidad que él y Kushina habían alcanzado; por más acuerdos de paz de por medio. Un ninja paranoico es un ninja vivo.

Sí, se dice Minato no por primera vez mientras acaricia con un dedo el rostro de Kushina en la fotografía. Él había sentido que necesitaba esa vitalidad de ella como su compañía desde ese primer día en que la conoció. Y ahora que está a punto de ser padre, de ser una familia completa, algo que ninguno de los tiene desde los tiempos de la segunda guerra ninja; Minato se ha dado cuenta de que en tener eso, familia, había sido en verdadero sueño de los dos.

Además, ahora que tiene el tan ansiado sombrero, ha caído en la realidad de lo tedioso que puede ser el trabajo. Algunas veces piensa que debió haber dejado todo lo de ser hokage a Kushina. Ella tiene menos paciencia que él, pero también más energía y, conociéndola, habría encontrado una manera de hacer el papeleo un juego o competencia con tal de sobrevivir a él y el tremendo a-bu-rri-mien-to que lo ha estado minando día con día frente a ese escritorio. Y si no es aburrimiento, es la preocupación siempre presente por quiénes él comanda y protege.

El aburrimiento y la preocupación hacen a un hokage gruñón. No tiene idea como el Sandaime no se volvió loco en los treinta años que tuvo esa responsabilidad. Es que ni siquiera con la implementación de la "técnica de los cinco kages" que desarrolló el Nidaime es suficiente para…

Siente una señal de chakra. Una señal que lo hace ponerse en pie y mirar hacia uno de sus ANBUs, Perro. Pero no puede ser, es demasiado pronto… Minato cierra los ojos y siente como las señales se van pasando a las personas correctas con tremenda rapidez. Las habilidades sensoriales de él están tan desarrolladas que ha tenido que entrenarse para dormirlas. Tanto estímulo solo terminaba haciéndole tener un terrible dolor de cabeza, la mente tan llena que ni podía oír su propia voz.

Pero en ese momento, puede cerrar su mente a todo lo que no fueran los sellos defensivos en Konoha, que solo son un rumor continuo en su cabeza, para solo centrarse en los chakras de ciertas personas. Siempre siente como si estuviera rodeado de incontables mini-soles de muchos tamaños y a diferentes distancias de él, lo cual representa los chakra de todas los seres que lo pueden usar a unos kilómetros a su alrededor. Es una sensación tan omnipresente como el calor alrededor del cuerpo en un día soleado sin ninguna brisa. Normalmente, el solo hecho de que haya un disturbio muy grande en alguno de esos soles le advierte que algo pasa. Lo otro que lo hace es la sensación de un gran chakra que es poco común o desconocido en esa cortina alrededor de él. Para poder encontrar y analizar los "soles" que quiere analizar y ya conoce, solo tiene que imaginar que cada uno de ellos irradia una brisa diferente de calor hacia él. Luego "apaga" todas las demás "brisas", y sigue a las que quiere analizar hasta el "sol", el centro del chakra de esa persona, para saber cómo se encuentra.

Encontrar el sol que es Kushina es tan fácil que ni necesita buscarla. Aún en la manta totalmente activa de chakras, el sol que es ella irradia con un calor tan fuerte que hace palidecer a todo lo demás. Fácil de entender. Kushina es la persona con más chakra que nunca haya puesto un pie en Konoha. Tanto chakra que hasta es difícil pasar de ese sol tan energético y vivo para sentir el del kyubi… Cosa que él nunca ha intentado hacer. El "sol" que es el chakra del kyubi más bien es como un furioso y poderoso agujero negro de destrucción.

En ese momento, ambos chakras se encuentran muy activos. Kyubi parece anormalmente despierto, aunque muy quieto. Como concentrando su fuerza para la batalla. Mientras Kushina parece azorada, y hay algo en la manera en que se mueve su chakra tan caóticamente que le recuerda la preocupación en las veces que ha estado muy herida, mezclado con el terror que ella sentía cuando era él el herido en su presencia. Una poderosa sensación que le hace sentir un horrible malestar en el pecho.

No ha pasado ni dos segundos desde que Minato se levanta de su silla y cierra los ojos para buscar a su esposa, cuando Perro acerca su mano al tatuaje de ANBU, el cual está lleno de sellos, entre ellos, uno de comunicación. Cuando le dicen lo que sucede, entiende el repentino movimiento del Yondaime.

―Hokage-sama, Kushina… ―Ni siquiera puede terminar lo que iba a decir. Un rayo amarillo lo encandila y, cuando se da cuenta, el hokage ha desaparecido de su oficina… dejando un caos de hojas cayendo al suelo.

―Nada le costaba salir por la ventana antes de activar el hiraishin. ―Prácticamente se ve como da un suspiro en un movimiento de su cabeza―. No tendré de otra… Grulla, recoge todo esto. Quedas a cargo de la vigilancia en la oficina.

Y así sin más, haciendo como que su ANBU compañero que le dobla la edad no le está recriminando por dejarle con ese caos de papel, Perro sale por la ventana y se va hacia el lugar en donde van a nacer los hijos de su sensei.

Hay situaciones en las que ni siquiera Kakashi Hatake llega tarde.

-o-

Taji Rinha está en el hospital cuando siente la señal en el tatuaje ANBU. Pero no deja que eso la desconcentre. Fue una de las mejores ANBU´s médicas en los campos de batalla, y ahí bien aprendió el cómo poder enfocarse en varias cosas a la vez. Está en medio de una operación intrauterina en una mujer civil que va a tener un hijo con su esposo Akimichi. Sobra decir que esos embarazos suelen ser problemáticos por el tamaño del feto… Y a la vez, está enviando señales desde su tatuaje a Biwako-oba para preguntarle por la condición de Kushina.

―Satoshi, ve a llamar a Akado. No voy a poder terminar con toda la operación.

Uno de los ninjas-médicos que estaban asistiendo para estudiar al ensanchamiento óseo que se estaba haciendo en ese momento, simplemente hizo un asentimiento de cabeza y salió del quirófano.

―Ya casi terminó de mover la cadera derecha, quiero cerrar para que Akado inicie la izquierda… Monitorio fetal.

―Pulso cardíaco fuerte, estrés fetal controlado. El bebé sigue durmiendo ―responde la veterana medic-nin que está cuidando del bebé.

―Monitoreo de la madre ―pide Taji mientras sigue sanando y alargando los músculos de la cadera derecha de la mujer.

Y mientras seguía haciendo eso con sus manos y oyendo el reporte sobre la condición de la madre, Taji también ponía atención a las señales que Biwako-sensei le envía desde el tatuaje ANBU. "Kushina estable, menos de tres minutos entre contracciones. Situación controlada". Taji da un pequeño suspiro de alivio y se concentra de nuevo totalmente en los músculos que está alargando, para luego poder ensanchar el espacio entre las caderas de ese lado. Realmente, esa última es la parte más fácil del procedimiento.

Akado hace unos minutos que está listo para hacerse cargo de la operación, sin embargo, espera hasta que ella decide salir del quirófano para tomar su lugar.

Taji se quita la parafernalia médica que estaba usando en el quirófano y hace una técnica de esterilización en sus manos. A la vez, vuelve a contactar por medio del tatuaje con su tía y sensei para preguntarle por los pacientes. Ella no la hace esperar mucho por su respuesta. "Fetos despiertos y estables. Madre un poco ansiosa. Padre haciendo sellos". Taji le responde que llegará pronto a la cueva rodeada de sellos en donde el nacimiento se va a dar.

Como suele hacer, acaricia el collar que le regaló su abuela cuando fue promovida a ANBU. Lástima que esa acción fue vista por Tobi en sus investigaciones sobre la jinchuriki por encargo de Madara. Cuando él se dio cuenta de que Taji Rinha era la asistente de confianza de Biwako Sarutobi, y que su estadía en ANBU había sido totalmente en misiones de recuperación solo como ninja-médico; Tobi supo que ella era el eslabón débil en el Protocolo Mito. Por eso, fue a Taji Rinha a la que le hizo en genjitsu de obediencia, que se reforzaría o se activaría cada vez que tocara el collar de su abuela.

No fue difícil para Tobi infiltrarse en Konoha. Los sellos protectores no se alarmaron al sentir el chakra de Obito Uchiha y el de algo así como una super-planta de las "dos mitades" de su cuerpo. Entre eso y el uso de jitsus espacio-tiempo y los genjitsus de amnesia en memoria de corto plazo que usó en las pocas personas que sospecharon de él, Tobi prácticamente se movió en libertad por Konoha cada tantos días desde hace unos tres meses. Al principio, temió que la melancolía de Obito Uchiha le impediría llevar a cabo esa misión. Sin embargo, cuando entró en la villa y vio a las personas… Solo recordó que los malos ninjas podían ser como Kakashi fue: todo por la misión, no importa la sangre derramada. Mientras que los buenos ninjas podían terminar como Rin: suicidándose por el bien de la villa.

También vio a los civiles, los niños, los lugares en donde vivían unos ancianos que eran sus amigos y a los que él ayudaba, y hasta visitó varias veces a su abuela, prácticamente ida por la edad en la casa de una hija de una amistad de toda la vida de ella… Y aunque sabía que el ataque podría matarla, a ella y a cualquier bebé que viera por la calle, no le era difícil pensar a Tobi rápidamente en la realidad de la vida de ellos: el mundo en que nacieron está podrido, y si no iban a morir en el ataque del kyubi que era su objetivo, lo iban a hacer en alguna otra guerra, a manos de otro monstruo humano.

Para su alivio, aún la sonrisa amable y senil de su abuela no le hizo perder su determinación. Él vio a una muy buena mujer que perdió a su hijo, a su nieto y a su esposo en las guerras, además de tantos otros familiares por la violencia. Estaba destruida por ese mundo traicionero en que no tuvo la culpa de nacer, vacía por dentro en el olvido… Haber visto la felicidad de Kushina y a Minato con el sombrero del hokage tampoco lo hizo perder la determinación, pero sabía que ver a su abuela sería la mayor prueba para él. Porque aún pensaba en ella como "su abuela", no como hacía con los demás otras personas que Obito había amado. Ellos solo eran el sensei de Obito, la "tía roja" de Obito… Y Rin, el amor de la vida de Obito. Tobi no tenía nada que ver con ellos y con ese lugar maldito.

Él había espiado en Konoha sin ser visto y se había mantenido fiel a su misión aunque supo que, muy posiblemente, su abuela iba a morir en el ataque del kyubi. Y que iba a matar a Kushina en el proceso. Y, si debía y tenía suerte, a Minato. Así que, cuando decidió que iba a usar a Taji Rinha como su espía, no le fue nada difícil implantar el genjitsu en la ninja médico. Y, desde esa noche en que ella se encontró con un intruso en su casa cuando abrió la puerta, y despertó al día siguiente sin saber cómo se había hecho unos moratones en el brazo y quejándose de un terrible dolor de cabeza; Tobi consiguió tener una excelente espía que le dio información fidedigna y rápidamente todo ese tiempo. Solo un toque de su collar, cosa que ella hacía todo el tiempo, y por unos minutos Tobi tendría a la más fiel de las informantes, sin varios problemas añadidos a esa situación como el cargo de conciencia de ella o las sospechas de los demás. Taji no recuerda ser una infiltrada y, cuando lo hace, hace lo que le pide en "automático", y no lo recuerda. Si ella no sospecha, prácticamente nadie sospechará.

Así que, cuando Taji ha acariciado el collar de su abuela, el genjitsu se activa. Nadie se hubiera dado cuenta de eso. No hay tensión ni extrañeza en su mirada, simplemente deja de hacer lo que estaba haciendo, toma un lapicero y papel de su bolso y escribe lo que sabía de la situación de Kushina en un papel muy blanco que Tobi le había dado. Era un papel extraño, pues se sentía y se veía como piel muy seca. Justo cuando ve a sus palabras desaparecer en el papel, Satoshi le pregunta:

―Rinha-sensei, sé que soy su aprendiz, pero no pude terminar de ver…

―No se preocupe, Satoshi ―dice ella, mientras guarda el papel y lapicero―. Vea la operación, a Akado no le importará. Nos veremos mañana, espero con ansias su reporte sobre la misma.

Satoshi sonríe y asiente, antes de activar el jitsu esterilizante.

Taji se despide, señala por medio del tatuaje ANBU que está de camino al lugar donde Kushina va a dar a luz, sale por una ventana del hospital y se tira a correr por los techos de la villa hacia la montaña de los hokages.

Muchos kilómetros al este y abajo de Konoha, Tobi siente un cosquilleo en su brazo transplantado. Sabe de qué se trata, y por eso lo mira al instante. La letra limpia y pequeña de su espía aparece en la piel de su brazo. Dos oraciones que lo hacen sentir una revolución en la parte "viva" de su cuerpo. Mira hacia Madara y dice sin más.

―Ya es la hora.

―¿Ya? ―dice Madara, su voz baja pero muy audible en ese cavernoso lugar. Apenas sonríe, su rostro surcado de arrugas sigue ese movimiento―. Dos semanas antes de lo esperado.

―Estoy listo ―le asegura Tobi―. Dos semanas más, dos semanas menos, eso no importa. Haré que suceda lo que debe suceder.

Algo en la mirada de Madara se enciende.

―Este es el primer paso hacia nuestro mundo perfecto, Tobi. Cuando vuelvas, tendremos al primer de los bijus y al más fuerte; mientras el mundo ninja se encontrará a la puerta de otra guerra que nos dejará la vía libre para encontrar a los demás.

Madara no dice lo importante que es el que Tobi logre llevar a cabo su misión. Pero la idea está en el aire cuando se miran.

Luego, Tobi manipula el tiempo y el espacio a su antojo. Se sumerge en su mundo paralelo, blanco y negro, desolado; para luego volver a sumergirse en el aire y verse en un pequeño claro entre gruesos y altos árboles. El proceso de pasar de una realidad a otra no es placentero, pero tampoco doloroso. Es tan extraño que no se puede explicar y por eso es muy incómodo. Esa es la razón por la que le gusta tanto cuando aparece entre los árboles que el Shodaime hiciera crecer alrededor de su villa. Después de esa sensación tan bizarra, sentir el bosque del Shodaime le hace sentir alivio y paz. La mitad de su cuerpo, la parte que Madara le dio, no se siente como suyo a menos de que esté en ese lugar, rodeado de esos árboles. La presencia del Shodaime es tan fuerte ahí, que Tobi siente, aunque fuera un poco, esa parte de su cuerpo, como si los árboles le dieran la bienvenida a uno más de ellos y eso lo hiciera despertar un poco a la vida.

Sonriendo por detrás de su máscara, Tobi usa shunshin para ir hacia su destino. Una cámara en lo profundo de la montaña de los hokages, en la que se llega desde su parte "trasera" y rodeada por sellos y custodiada por ANBUs. Lo de los sellos, se hará cargo Taji. Ella solo tiene que debilitarlos en ciertos lugares cuando esté dentro, y con eso él podrá entrar. En cuanto a los ANBU´s… Bueno, le ha dicho a Madara que está listo, y Tobi no es un mentiroso.

-o-

―¡Kushina-chan! ―exclama Biwako al ver lo que pasó cuando ella osó alejar su mirada de la paciente por diez minutos―. ¡Le dije que si comía, debía hacerlo lentamente!

Acostada de espaldas en medio de la estancia y con inscripciones en tinta alrededor de su barriga, Kushina no pareció para nada apenada por la recriminación. Al lado de ella, caídos descuidadamente el el suelo, hay cuatro recipientes para llevar de Ichiraku ramen vacíos.

―¿Qué? ―dice la joven mujer, realmente indignada―. Si solo comí cuatro ramen en este tiempo. ¿Sabe lo difícil que es para mí saber que por ahí hay más ramen que se está enfriando porque tengo que comer lentamente? Solo por mis hijos que he podido con esa tentación.

―¿Más ramen? ―Biwako frunce la mirada y mira hacia un lado de la estancia.

Minato, que está terminando de inscribir el sello en una de las paredes del lugar, siente como un escalofrío lo hace respingar. Detrás de él, la mirada de Biwako-san lo está acusando, enojada con él.

―Minato-chan, ¿mandó a uno de los ANBU´s a que le trajeran más ramen a mi paciente?

Minato ni se acuerda de que él es el hokage, el rayo amarillo de Konoha y que, por lo tanto, él no solo es su jefe, también una persona mucho más escalofriante que esa delgada y de avanzada edad mujer. No se puede pensar en esas cosas cuando esa misma mujer es la única frente a la cual Jiraiya refrena su perversión, la única persona a la que el Dios de los shinobi teme enojar. Si hubiera una mujer que fuera su madre en espíritu, era ella Biwako Sarutobi. Minato deja de inscribir para tragar saliva. No se gira para verla.

―No, Biwako-san. Ella sola mandó a uno de los ANBU´s y él le hizo el favor de ir por más.

-o-

9 minutos antes.

Teuchi Ichiraku está tratando de controlar su respiración todavía. No todos los días tiene clientes así. Claro que en una villa ninja iba a tener clientes ninjas, pero una cosa es el chunin de turno o uno que otro equipo genin; otra era que un ANBU se apareciera frente a él y le pidiera, con su voz ominosa, un "especial para llevar" por detrás de una pareja anciana que eran sus clientes del momento… Al hombre casi le da un infarto del susto; y la pareja se fue rápidamente sin esperar el vuelto.

Teuchi, como todo buen civil de Konoha, sabe que los ANBU son las personas más fuertes debajo del hokage, y los más peligrosos. Por eso, Teuchi ni siquiera se puso a pensar para qué un ANBU querría ramen, simplemente hizo en tiempo récord la orden y hasta después de que el ANBU desapareciera en humo y hojas, Teuchi se dio cuenta de que las palabras: "es por la casa" habían salido de su boca.

Siente a su esposa entrar desde la parte de atrás a la cocina, y empieza a comentarle.

―No vas a creer lo que acaba de pasar, Sora-chan. Estaba yo muy…

―Teuchi ―le interrumpió con una voz quebrada su esposa―. Tenemos un cliente.

Cuando el chef mira hacia Sora se da cuenta por qué ella habla de esa manera. El ANBU ha vuelto.

―ANBU-sama, en qué le puedo ayudar ―dice él en seguida, temiendo que de alguna manera hubiera alistado mal el pedido en su apuro y el ANBU estuviera enojado con él…

―Ma, Chef-san ―le dice el ANBU con un tono de voz despreocupado―. Espero que no le importe que haya entrado por detrás. No quise preocupar a su posible clientela con mi presencia. Lo que sucede es que me equivoqué en mi pedido. No era un especial, es un "Uzumaki especial" por favor. Y para llevar.

Teuchi sube tanto las cejas que casi abre los ojos, pero hace un ademán de asentamiento, no pregunta nada y, con ayuda de su esposa, alistan rápidamente el encargo. Aunque no puede ver la expresión de su rostro por la máscara, en la pose de su cuerpo es evidente que el ANBU está atónito cuando ve lo que se tiene que llevar: treinta y dos recipientes para llevar bien empaquetados.

El ANBU da las gracias y saca, quien sabe de dónde, un sello en un pergamino que usa para guardar toda la comida.

Esa vez, Teuchi no se olvida de pedir la cuenta y, para cuando el ANBU vuelve a desaparecer dejando hojas en su cocina y hasta en su caldo, los esposos están fascinados viendo el cheque a nombre de "ANBU Perro" que el susodicho tuvo que darles porque no andaba suficiente efectivo con él.

-o-

Biwako oye la voz quejumbrosa de Perro que le acaba de contar la historia de cómo Kushina, a punta de amenazas de dolor inconmensurable, le hizo traer y pagar todo un festín de ramen. Cuando la ninja médico mira hacia la imputada, ella solo sonríe muy grande y se rasca en la nuca.

―¡Ey, que como por tres ttebane! Y cuando tengo dolor o estoy aburrida, no hay nada mejor que Ichiraku ramen para calmar mis nervios. ―Ella se recuesta en el suelo del altar en donde está, y frunce el ceño por el dolor de otra contracción. Cuando se detiene, vuelve a mirar a su esposo acusadoramente―. ¡Y es tu culpa que esté así, Minato-kun! Si hicieras más rápido el sello, Biwako-san no habría tenido que ralentizar el parto, y yo no tendría que quedarme aquí aburrida, esperando y soportando más dolor del debido. ¡Así que no vengas con eso de acusarme con Biwako-san, que yo soy la que está en parto aquí, ttebane!

Minato no dice nada en su infinita paciencia, pero apresura el ritmo en que hace las inscripciones en la pared rocosa.

Biwako da un suspiro, deja pasar rápidamente su enojo, se sienta frente a Kushina y le pone una mano en el vientre y otra en el pecho a la mujer parturienta. Las dos manos empiezan a brillar verde con el chakra médico. Después de unos segundos de eso, Kushina no soporta más la incertidumbre:

―¿Están bien, verdad? ¡Porque si no lo están, me importa poco lo del sello. Empezamos con el parto, ttebane, y terminamos con todo esto de una vez!

Biwako sonríe un poco. Sus manos dejan de brillar, y una de ellas acaricia el cabello de Kushina.

―Están bien, sanos, fuertes y llenos de energía como los orgullosos Uzumakis que son.

Kushina sonríe, pero esta es más que todo una máscara a su nerviosismo que una sonrisa.

―Es que siento como Naru-kun se mueve mucho, porque es Naru-kun, ¿verdad? Y sé que está desesperado por salir de una vez, y si es un poco como yo se va a frustrar, y si se frustra… ―Biwako la hace callar con un "shhhh" y Kushina la mira.

―Sí, es Naruto-kun el que se mueve. La niña está más tranquila. Por cierto, ¿ya sabes qué nombre le van a poner a la pequeña?

Kushina sonríe un poco y, aunque siente otra contracción, la sonrisa no se va del todo.

―En serio que esa técnica ninja para adormilar el dolor es maravillosa… ―dice la parturienta como para sí misma, y luego alza la voz―. Nato-kun y yo no nos decidimos con la niña. A ambos nos gustaría ponerle el nombre de nuestras madres o de Mito-obaa-chan, pero luego pensamos que no es justo que ella tenga la carga de ser nombrada por otras mujeres. ¡Ella tiene el derecho de ser ella misma, ttebane! Y no es como que Jiraiya-ero-baka escribiera a un fuerte personaje femenino en su libro tras el cual llamarla. Además, como que aún estamos sorprendidos de ella, con eso de que no supimos de su existencia hasta cuando tenía cinco meses de embarazo.

―Todavía no entiendo como se escapó ese segundo latido en las primeras revisiones ―comenta Biwako, por enésima vez en esos meses―. Es como si esa niña no estuviera y, de un día para otro, ¡Bam! Ahí hay un feto bien crecido de veinte semanas.

Kushina ríe realmente mientras otra contracción termina de atormentarla.

―¿Qué te puedo decir, Biwako-san? Nuestros bebes son unos geniales ninjas aún antes siquiera de nacer. Mientras Naru-kun hace la distracción, bebé-chan aparece de la nada y ¡Cha! ―hace un ademán potente con la mano abierta― ¡Ataca por sorpresa!

―Un dúo qué temer en el futuro, realmente.

Biwako sonríe con Kushina. La ninja médico está logrando lo que se había planteado al hacer el comentario sobre la bebé: tranquilizar a la madre. Kushina estaba un poco más estresada de lo que es recomendable para el cuerpo. Claro que Biwako se da cuenta que para una primeriza que va a tener mellizos y es jinchuriki del kyubi, lo cual trae consigo el peligro de morir por la huida del ente y la consecuente destrucción de Konoha… La verdad es que, ahora que lo piensa mejor, Kushina lo está tomando mejor de lo cualquier otra persona lo haría.

Biwako está segura de que hay algo en los Uzumaki y su vitalidad que los hace más resistentes a las preocupaciones de la vida. Ella también vio esa cualidad en Mito-sensei, y espera que los mellizos la hereden.

Mientras Biwako pensaba en esas cosas u otras, el ANBU Perro ha entrado seguido de Taji, Minato se ha movido al último pedazo de pared que tiene que llenar de símbolos para terminar el sello y Kushina sigue hablando y hablando sobre sus proyectos para cuando lleguen los mellizos, mezclado con cualquier otro tema que se le viniera la cabeza. Biwako no entiende todavía cómo, pero cada tanto Kushina vuelve a dos temas recurrentemente: ramen y la emperaza que siente al traer al mundo a sus niños, los nuevos Uzumakis.

Es costumbre que los hijos de padres que vienen de dos diferentes Clanes. obtengan el apellido del Clan con más poderío al momento de su nacimiento. O, en el caso de familias con kekkei genkai, del Clan del que haya heredado sus habilidades. Por eso, hay dos razones de que los mellizos van a ser Uzumakis: los Namikaze no eran un clan ninja antes de que fueran instituidas las villas ocultas y, los pocos que quedan de ellos en Konoha, son más que todo civiles o ninjas de poca importancia, (siendo la única excepción Minato, que ha llegado a donde está por su gran trabajo duro además de su genio). La segunda razón es que los mellizos, desde esa tierna edad, han demostrado tener un sistema circulatorio del chakra muy grueso y vital. Así que, se llamarán Uzumaki porque son Uzumaki.

Desde que Kushina y Minato supieron eso, cuando los bebés tenían alrededor de seis meses de gestación, ambos estuvieron muy emocionados. Kushina estuvo tan feliz hasta las lágrimas. ¡Ella ya no sería la última Uzumaki! Y Minato, por su dedicación por los sellos y el amor que le profesa a Kushina y a sus hijos, también se siente como un Uzumaki. Por eso, los dos tomaron esa noticia con gran felicidad y entusiasmo. Al nacer los mellizos renacería de nuevo el Clan Uzumaki. Sus padres harían todo lo posible por inculcarles lo mejor del antiguo Clan a los niños, sin olvidar los nuevos valores o habilidades que ellos aprendieron a valorar.

Al parecer, la adoración por el ramen de Ichiraku ramen sería una de esas nuevas tradiciones. Biwako está segura de que después de la leche materna, lo primero que probarían sería un puré hecho de esa comida… Ichiraku ramen va a poder expandirse después de esas nuevas adiciones a su clientela.

―Ella habla como si ese restaurante fuera un regalo de kami para Konoha y el mundo ―dice Minato acercándose a ellos, las manos llenas de tinta y una suave sonrisa en su rostro. Su esposa le mira y exclama un "¡eso mismo!" como si Minato no hubiera hablado irónicamente. Él niega, se sienta junto a ella, le toma una mano a su esposa y posa la otra en su vientre―. Si pusieras un restaurante, Kushi-chan, estoy seguro de que sería la envidia de los Akimichi… ¡Vaya, Naru-kun está saludando! Y creo que ha vuelto a despertar a bebé-chan.

Kushina le iba a decir algo al respecto de la sobre-valoración que él tiene por su cocina, pero el incesante pataleo de uno de sus hijos y el movimiento de la niña a un lado la hacen cerrar la boca y sonreír, mirando hacia su vientre.

―Saben cuando oto-chan está cerca ―dice ella, destilando amor por cada poro de su cuerpo. Al menos hasta que frunce el rostro al sentir el dolor de otra contracción. Minato también lo siente en su mano. Está seguro de que ella le acaba de quebrar por lo menos dos huesos de sus dedos con el tremendo apretón que le he dado.

―Ya estamos listos, Biwako-oba ―dice Taji, sentándose frente a las piernas de Kushina.

―Sí claro. ―responde la mujer con toda naturalidad… Está sanando la mano de Minato, él aguanta el dolor y Kushina se rasca la nuca, apenada, hasta que la ninja-médico le habla y ella le pone atención, muy seria―: Kushina-chan, voy a terminar el jitsu que usé para retrasar el parto. El dolor será menor de lo que pudo haber sido, pero siempre lo vas a sentir un poco más que en estos momentos.

―No se preocupe, Biwako-san. ¡Terminemos con esto, ttebane!

Biwako asiente. Sabe que mucho del miedo y los nervios se le han ido solo porque Minato está a su lado. Ellos siempre han sido así. Él la tranquiliza, ella le anima. Biwako mira a Minato-chan y le pregunta con la mirada si está listo. Él parece más pálido de lo común y algo nervioso, pero asiente con determinación.

―Bien, iniciemos con esto entonces. ―dice ella.

-o-

―¡SOLO UN POCO MÁS DE RAMEEEEEN! ―grita más de una hora después Kushina. Taji niega sin creer lo que oye. Minato le sonríe a su esposa, aún concentrado en el sello que mantiene activo con la imposición de sus manos y la afluencia de su chakra. Biwako la mira con las cejas fruncidas.

―¿En serio, Kushina-chan? ―la reprimenda.

Kushina no tiene fuerza para responderle, ni humor. Está dolorida, sudorosa, siente la cara hinchada del esfuerzo de pujar, siente en el vientre algo… Vicioso, iracundo, que quiere salir… No le gusta sentir al kyubi porque no siente a sus bebés por él, y eso la mortifica. Está cansada, muy cansada.

―Vamos, Kushi-chan, vamos ―le susurra Minato, como presintiendo su desánimo.

Ella le mira con ojos acusadores por un instante, pero luego se llenan de tranquilidad y amor. Llega otra contracción y, en seguida, toma toda su fuerza para pujar… Y para no pensar en esa horrible sensación de malevolente chakra viniendo de ella, y alrededor de sus pequeños.

-o-

Tobi mira por debajo del precario puente que está frente a la entrada del laberinto dentro de la montaña de los hokages, la última defensa de las personas de Konoha. Los cuatro ANBUs que estaban patrullando esa aparentemente inocua entrada han sido controlados. Tres muertos, y el líder se encuentra en un estado de genjitsu tal que su mente solo sirve para contestar a las personas de dentro que todo está bien. Tobi espera que no pierda las facultades cerebrales antes de que haya llegado a la cámara central. No quiere perder el elemento sorpresa.

Tobi sabe que su verdadero reto empieza desde ese momento. Brinca al puente y mira hacia la oscuridad del pasillo. Desde ahí puede sentir la ENORME cantidad de chakra que corre por dentro de esa montaña, sellos que lo pueden matar si no hace exactamente lo que Madara le mandó, aún si fueron debidamente debilitados por Taji.

Según lo que le dijo su maestro, toda esa montaña está fortificada por sellos hechos por Mito Uzumaki y los mejores maestros de Fuuinjitsu de Uzukagure. Tenía que serlo, pues fue condicionada al inicio de la primera guerra ninja, y pensada para ser la última defensa de Konoha. Dentro de ella hay tanto espacio, facilidades y bienes de primera necesidad, que todas las personas de Konoha y algunos refugiados podría vivir allí cómodamente por lo menos un mes. Eso todo el mundo lo sabe, aunque pocas veces lo han usado (la gran mayoría de las veces en simulacros anuales) y nunca lo han tenido que hacer en toda su capacidad.

Lo que la mayoría de personas no sabe es que el sello matriz que está en el puro centro de esas instalaciones y le da poder a todos los sellos; fue hecho por Mito con el fin de controlar el chakra del kyubi.

Pocos saben que Mito Uzumaki, la venerable esposa del Shondaime, era la jinchuriki del nueve colas. Pero, entre los pocos que sabían, habían muchos menos que tenían conocimiento de que el sello que ella utilizó era lejos de ser perfecto. Ella era una genio y maestra del Fuuinjitsu, pero el arte del sellado de jinchurikis, imperfecto aún, en ese momento estaba en pañales y ella tuvo que usar un sello experimental mientras su marido y su antiguo amigo, Madara, estaban peleando a muerte.

Fue un milagro que Mito Uzumaki no hubiera muerto ahí mismo, su cuerpo infecto por un malevolente chakra extraño al de ella. Lo único que la mantuvo viva fue que ella era una Uzumaki y, por lo tanto, su propio chakra de gran capacidad y energía vital pudo mantener a raya al del kyubi. Aunque era obvio que no tendría suficiente fuerza para hacerlo indefinidamente. Y aún así, eso no era lo más preocupante. Mito estuvo a punto de perder su identidad y cordura por la influencia de la ira y la sed de sangre del kyubi enloquecido por el mandato de Madara.

Así que, cuando Hachirama Senju se puso en pié después de "haber matado" al que fuera uno de sus mejores amigos, se encontró con una casi catatónica, enloquecida, herida y debilitada Mito. En seguida hizo crecer un árbol alrededor de ella, dejando solo su rostro al aire libre. Con las horas, Mito volvió en sí, su marido estaba recostado al tronco que la aprisionaba. Dormía como si cualquier cosa, por más que estuviera muy herido y cansado.

Tobi realmente no sabe la razón por la cual el kyubi atacó y Hashirama "le traicionó y mató". Madara sabe muy bien cómo contar las historias para hacer que los demás decidan posicionarse de su lado. Dado el mandato que Madara le hiciera, ese de poner en un genjitsu al kyubi para que atacara Konoha, Tobi debería haber puesto en duda la historia… Pero después de la muerte de Rin, el dolor que sintió se había convertido en ira, y Tobi, que de por sí no había sido nunca una de las personas más brillantes o desconfiadas; estuvo aliviado de tener una manera de devolver esa herida y, también, el sueño de que aún es posible ser feliz.

Pero en ese momento, Tobi está muy concentrado como para dejarse llevar por sus sueños. Aunque hacer un hueco en sello debilitado por Taji fue más fácil de lo que creyó, Tobi está seguro de que deben haber más ANBUs ahí dentro. Por eso mira los pasillos oscuros dentro de la montaña con mucha intensidad. No quiere que ninguno lo encuentre por sorpresa. Una que otra vez, ve algunas raíces salir por dentro de las paredes rocosas. Aunque se ven pequeñas y frágiles, Tobi siente el potente y activo chakra que emana desde ellas. "Madara tenía razón, las inscripciones de los sellos están hechas por raíces en vez de tinta" piensa Tobi. Sabe que es el chakra del Shodaime porque, de alguna manera, siente que entona con la parte de su cuerpo que está hecho con el ADN del Senju. Tobi cree que debe ser por eso que los sellos no fueron tan difíciles de alterar por él, solo espera que su buena suerte no se le voltee antes de encontrar la cámara central.

Ni Taji ni Madara pudieron decirle exactamente donde está esa sala matriz. Es un gran secreto de Konoha, uno que viene directamente del Shodaime y Mito Uzumaki. Los libros de historia habla de los meses saváticos que los esposos se dieron para "llegar a estar en paz con la muerte y traición de Madara" o alguna estupidez como esa. Realmente, los esposos fueron a Uzugakure buscando ayuda para Mito. Es verdad que el Shodaime podía controlar el chakra del kyubi al rodear a su esposa con árboles, pero la salud física de ella se deterioraba, y el tiempo en que el chakra del kyubi se generaba cada vez era menor. Así que los dos hicieron viaje hasta la villa especializada en fuinjitsu por ayuda.

Se cuenta que solo después de ese savático, el matrimonio del Shodaime y la heredera de los Uzumaki dejó de ser un contrato preestablecido que ellos honraron para convertirse en un matrimonio real. Madara había reído ante la idea por alguna razón, comentando algo de la "pérdida de la inocencia de Hashirama a esa edad", que él no entendió del todo.

Como fuera, lo que Tobi sí entendió fue que, unos meses después de su ida a Uzu, los dos regresaron a Konoha junto a varios maestros del arte ninja. Hashirama y los Uzumaki fueron hacia el lado posterior de la montaña de los Hokages y él, haciendo uso de su mokuton, hizo crecer enormes troncos de árboles dentro de la montaña que, cuando los hizo desaparecer, habían construido esos mismos túneles y varias cámaras por los cuales Tobi caminaba, iluminándose con una llama en uno de sus dedos y viendo los fuertes pilares que lo mantenían en pie… Luego de hacer la infraestructura, los Uzumaki fueron a la cámara central para hacer la matriz, en la cual, usando los conocimientos de Hashirama sobre senjitsu en el sello, los Uzumaki inscribieron con su tinta y sangre la matriz que extraería parte de del chakra del kyubi y, con el tiempo, lo convertiría en chakra del mundo y, usando luego los sellos hechos por raíces de Hashirama, en el poder de la fuerza vital en la protección de esa cámara.

Ya luego, en la primera guerra mundial ninja, Tobirama Senju, con mucho su hokage preferido porque, ¿por qué se haría llamar Tobi, si no? Claro que a Madara no le hace mucha gracia esa idea, pues él culpaba de discriminación contra los Uchiha al Nidaime y tal… Pero Tobi solo se encoge de hombros, y no dio el brazo a torcer por pura terquedad. Consta decir que lo decidió al día siguiente de la muerte de Rin, cuando Madara aún no lo había convencido del todo de su plan y él estaba enojado con el mundo…

Tobirama Senju, el mejor hokage de todos, decidió engrandar, resguardar mejor y hacer más fuertes los sellos como última protección de los nativos de Konoha frente a la primera guerra mundial ninja. Entre las condiciones que tuvo para eso, una de las más importantes es que no hay un camino desde la villa hasta la cámara de la matriz central, solo desde la parte posterior. Y solo pocos ANBUs y expertos en las defensas y vigilancias de la villa saben eso y el camino hasta allí… Tal vez por eso, Tobi no encuentra más ANBUs en esos caminos y dura el doble de lo que hubiera deseado en el laberinto. Nunca antes ha deseado tanto ser un ninja sensor… Sin embargo, pronto tuvo algo que lo guió hacia donde debía llegar. El potente llanto de un bebé.

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―Mírame ―dice Minato, lágrimas en sus ojos que no se puede limpiar por tener que estar concentrado en el sello―. Soy padre. Somos padres… ―parece que quiere decir algo más, pero no da con las palabras correctas.

Kushina no tiene mente para ver y sentir algo más allá que a su hermoso bebé, con esa mata de pelo rubio, esos fuertísimos pulmones y las tiernas marcas de vigotitos en las mejillas. Es perfecto, por más que está lleno de sangre y placenta, es perfecto.

―… Kushina, Taji cuidará de Naru-kun. Recuerda que tiene que limpiarle y hacerle un diagnóstico… ―Le decía Biwako, pero Kushina respondió abrazando más fuerte al bebé. Al bebé que es hermoso, y que ama ferozmente…

―Kushina-san, cuidaré bien de él ―le promete Taji, pero la madre sigue viendo a Naruto, acariciándole su mejillas como si no importara nada más. Es que el bebé no deja de llorar, y la madre se siente tan intranquila. Solo quiere calmarlo, que sepa que estará todo bien.

―Koi, falta la niña. ―la saca de su embeleso Minato, acercándose como puede a verla. Kushina se gira a mirarlo al oír esa palabra de cariño que suele decirle cuando están solos. Minato le sonríe―. Vamos, koi. No nos hagas esperar más.

Kushina deja ir a Naru-kun en los brazos de Taji, asiente con firmeza y se alista para terminar con el parto. Bebé-chan les espera.

-o-

"Todo está bien, cambio" le dice la voz del capitán del equipo ANBU que está patrullando fuera de las cámaras. Pero Perro está más interesado en la enfermera que se acerca a la periferia del lugar. Y no por la mujer en sí, si no por el bebé que lleva bien envuelto en una manta y entre sus brazos.

Se acerca a ella y Taji se gira para mirarle. Sin decir nada, mueve al bebé a un lado para que Perro vea mejor su rostro en la luz del lugar. Él no se da cuenta de que Taji mira hacia detrás de su espalda mientras observa al bebé. Ese pelo tan rubio, igual al de su sensei… Los gritos de dolor de Kushina quedan relegados cuando oye a Taji decir:

―¿Quiere cargarlo?

―Eh, no, no…

Perro parecía estar aterrado con la idea de tener sus manos entrenadas para matar cerca de un bebé inocente. Pero eso no hizo a Taji alejar a Naruto, más bien presionó con la idea juguetonamente.

―Vamos, es fácil, solo tiene que cuidar la cabeza y listo.

Kakashi, alias Perro, tuvo en sus brazos al bebé, que seguía llorando y moviendo sus puñitos y pies con fuerza y rapidez. Kakashi está tan quieto y tan tenso, que pareciera que en sus manos tiene algo que en cualquier momento puede explotar en vez de un pequeño pero fuerte bebé.

Por eso mismo, se da cuenta del ataque muy tarde. Taji le ha introducido rápidamente un senbon en medio de la nuca, y Kakashi pierde la fuerza en todo su cuerpo y su comando sobre él. Empieza a caer hacia el suelo, terror y traición abrumando su mente. Sin embargo, no se golpea, pues unas manos lo bajan lentamente mientras Taji toma al bebé.

Antes de perder la conciencia, Kakashi está seguro de que la voz que le dijo algo como "tu turno de morir" le es conocida, pero no puede ubicarla.

El llanto discordante y menos fuerte de otro bebé corea el de Naruto. Su hermana acaba de nacer.