Dios que dolor de cabeza me da este cap., me queda cada vez más largo así que dividiré en dos partes la historia de Hinata… hasta ahora la historia avanza bien aunque sigue siendo neutral en cuanto a parejas y aunque será SasuHina… aún falta para que surjan acontecimientos, pero avanza seguro, paciencia plz =(
La próxima semana intentare subir la segunda parte…. Agradezco sinceramente a los que siguen el fic y como siempre si algo les gusta o no, siempre estoy abierto a críticas en los comentarios.
3 un paso mas
Por fin estaba en esas cuatro paredes, donde nada sale de su control, donde nada puede sorprenderla y puede estar calmada, sin nervios. Fue un día difícil que se convirtió en una noche difícil, y como si el destino le jugara una broma sobre otra ahora vive, con una persona que conoció horas atrás y que coincidentemente también era su tutor.
Durante la cena Neji hablo con él como si lo conociera desde niño, y Sasuke hablo de Neji, Hiashi y Hanabi como si conociera muy bien a la familia Hyuga. Lo único que ella sabe de los Uchiha es lo básico que cada Hyuga debe conocer y al parecer lo único que sabe Sasuke de ella es lo básico que Neji le comento.
- los Hyugas y su amor por las grandes mansiones - repitió
Esa simple frase, un comentario tan insignificante y a la vez tan perfecto de lo que es ser un Hyuga y de lo que ella nunca será. Apostaría todo lo que tenía a que la casa de Hanabi sería igual a la de Neji y que las casas de todos los Hyugas intentan emular a la de Hiashi. Entonces porque estaba más cómoda en el pequeño departamento que compartía con Ino. Bastaba solo una simple frase para poder identificarla de los demás y es que a final de cuentas, ella no es una verdadera Hyuga, ella no ama las mansiones, ella no es igual a Neji, Hanabi o Hiashi y a ella casi nadie la conoce ni reconoce.
Su nombre es Hinata Hyuga, la hija bastarda de Hiashi Hyuga.
Cuando era pequeña siempre le preguntaba a mi mama sobre mi papa, quien era él y porque no vivía con nosotras. En ese entonces no lo entendí y quizás siga sin entenderlo, pero un día mi madre me dijo que iríamos a ver a papa. No recuerdo ni cuantos años tenía pero si recuerdo la felicidad y emoción que sentía de por fin poder conocer a "mi papá". Fue una mañana de mucho frio que llegue por primera vez a konoha, no recuerdo mucho de ese viaje, pero si recuerdo un incidente en particular
- mama tengo frio cuando voy a conocer a papá – llevaban horas sentadas frente a un gran edificio
- solo espera un poco más cariño - decía calentando la mejilla de la niña con sus manos
Un grupo de hombres salió del edificio, sentí que mi madre se puso nerviosa, me abrazo fuerte intentando darse valor, poniéndose más nerviosa al ver lo ansiosa que estaba
- Hinata… yo – quizás desde el comienzo supo que estaba haciendo una locura, pero al ver el rostro emocionado de su hija sabía que tenía que intentarlo – quédate aquí… traeré a tu padre – y salió corriendo hasta quedar frente al grupo de personas.
Al final solo quedo un hombre hablando con mi madre, me preguntaba si ese era mi papa, no escuchaba lo que decían pero el hombre cada vez parecía más molesto. El hombre se tomaba el rostro haciendo señas a mi madre quien claramente también ya estaba gritando, preocupada y con algo de miedo mis pasos lentamente me conducían donde estaban ellos "mis padres"
- ella solo quiere conocerte – grito mi madre
- ella fue tu error – grito el hombre
No entendía el mundo de los adultos, no entendía sus problemas, pero sentía que esas palabras me hacían mucho daño.
- Hinata – dijo mi madre preocupada por mi llanto, se acercó a mí - lo siento – no pude ver sus lágrimas pero sentía que ella también estaba llorando – lo siento – repitió mientras me cargaba y nos la alejábamos del lugar ante la atenta mirada de ese hombre.
Nunca me gustaron mis ojos, eran muy diferentes a la de los otros niños, pero mi madre siempre decía que era como una hermosa mañana de invierno. Fueron muchas las noches que desperté llorando al recordar la mirada de ese hombre, una mirada fría como la peor de las ventiscas, una mirada perlada igual a la mía.
El nombre de mi madre era Anko Mitarashi, una mujer cuya historia nunca la pude conocer contado por sus propios labios, solo narrada por aquellos quienes la conocieron. Era una mujer hermosa, fuerte y carismática, trabajaba como enfermera en un hospital de konoha y por razones que desconozco de alguna manera termino involucrada sentimentalmente con Hiashi Hyuga, el líder de la prestigiosa y poderosa familia Hyuga, esposo en ese entonces de una mujer que nunca conoció y ya padre de un pequeño Neji. Todo hubiese sido perfecto en esa relación de tres de no ser por un problema, Anko había quedado embarazada y Hiashi no podía arriesgarse a que algo arruinara su matrimonio, así que soluciono ese problema, de la misma forma que soluciona casi todos sus problemas, con un cuantioso número de su gran chequera.
Al parecer la jugada le había salido bien ya que ella y su madre vivieron durante mucho tiempo en el País del Sonido. Creció en un pequeño departamento que su madre mantenía con su trabajo de enfermera en el hospital. Siempre juntas, siempre unidas, su madre era la persona que más amaba en el mundo, era una mujer que trabajaba duro todos los días y aun así tenía tiempo para pasar tiempo con ella, siempre jugando, riendo, cantando, hablando… esa mujer era el sol que opacaba esos glaciares ojos de sus sueños.
Pero todo cambio una noche, una noche como cualquier otra donde su madre llegaba de trabajar y ella preparaba la cena, una noche que no tenía nada de diferente hasta que dos hombres armados entraron en su departamento.
- el dinero – grito uno de los hombres mientras nos amenazaba
- en el segundo cajón del escritorio - respondió mi madre asustada mientras me abrazaba – tranquila terminara pronto – susurro mientras temblaba
- el dinero – volvió a gritar el hombre no conforme con la cantidad que encontró – esto es demasiado poco – grito mientras me aparto de los brazos de mi madre apuntándola con el arma
Tembló al sentir como las manos de ese hombre manoseaban sus aun en formación pechos.
- lo vas a hacer – dijo resignado el otro hombre, conociendo los gustos retorcidos de su amigo
- quédate con el botín me quedare con esto – dijo rompiendo la blusa de la niña,apretando los pequeños senos
- detente es una niña – grito Anko amenazada por el arma
- ya no lo será – el hombre la tiro en el suelo y metió una de sus manos dentro de la ropa interior, deleitándose con el llanto de la niña – te gusta… dime que te gusta
Solo tenía once años ni siquiera había besado al chico que le gustaba en el colegio y ese hombre quería… tenía miedo miro entre lágrimas de desesperación a su madre pidiendo ayuda. El hombre le bajo los pantalones y la volteo boca abajo, sollozo esperando lo peor, escucho el sonido de la cremallera de pantalón, era difícil describir el pánico de ese momento, quería que alguien las ayude… un fuerte ruido, un golpe y un peso sobre ella, confundida entre lágrimas de terror vio cómo su madre peleaba con uñas y dientes contra ese hombre para que no la hicieran daño, para salvarla.
- corre Hinata – grito cuando el otro hombre al darse cuenta de la conmoción disparo una, dos, tres veces y su madre caía desplomada en el piso
- maldición – grito el hombre huyendo del lugar seguido de su cómplice
- Hina…ta … estas bien – susurro Anko sin fuerzas formando una sonrisa al poder ver a salva a su pequeña
- mamá por favor no te mueras – grito desesperada mientras cogía el teléfono para llamar una ambulancia – no me dejes sola por favor – lloro sin apartarse de su lado mientras un charco de sangre se agrandaba a su alrededor – m-ma…mma – lloro casi sin conciencia
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A pesar de que su madre lucho mucho, a los cinco días de entrar al hospital falleció, dejando un vacío que nunca podría ser llenado, fue en medio de esa conmoción que investigando el caso la prensa se enteró de la hija ilegítima del gran empresario Hiashi Hyuga y después de un revuelo mediático y ya sin nada que perder, el en ese entonces recién enviudado Hiashi por fin había reconocido a su hija.
- cómo te llamas – pregunto Hiashi con una mirada tan fría como las más peligrosas ventiscas
- hi-naa- ta h-hyy – ga – tartamudeo asustada
- para colmo es tartamuda – grito el hombre a su asistente obviando completamente a la menor
- mataron a su madre frente a sus ojos – dijo el hombre con un tono de vos muy bajito – los doctores dicen que el tartamudeo es por un trauma, pero se podrá recuperar con terapias - hablo intentando que la niña no escuche
Se podría decir que Hiashi Hyuga no es un buen padre, pero desde mi punto de vista podría decir que por lo menos intento no hacer tanta diferencia entre sus tres hijos aunque no lo haya logrado. Los Hyugas son una familia de rigurosas tradiciones y de reglas muy estrictas, un mundo donde los palias no existen o donde no deberían existir, por eso adaptarme a esa casa fue prácticamente imposible.
- d-deten te p-or fa-a-a vor, de- eten- te – lloraba haciéndome un capullo para evitar que Neji la siguiera golpeándome
- levantare Hinata – grito riguroso Hiashi – un Hyuga nunca muestra miedo… ni tampoco piedad
La familia Hyuga viene de una larga dinastía de guerreros y hasta la actualidad muchas de sus técnicas siguen heredándose, así que la práctica de artes marciales es obligatoria para todos los miembros, por más crueles que estas sean.
Mi vida en la mansión Hyuga era algo que deseaba olvidar, como deseaba olvidar la muerte de mi madre o como deseaba olvidar tantas cosas. Aunque ya era tímida desde niña después de lo sucedido me volví aún más retraída, desarrolle un miedo a los hombres que me hiso vestir como si fuera invierno durante todos los días del año y mi tartamudeo solo empeoro con el paso del tiempo.
Sintió un fuerte dolor en su espalda al verse arrojada al piso por su hermana, ya no demostraba dolor en los entrenamientos pero no era como si se había acostumbrado a ello.
- termino Hanabi… bien hecho – vio como Hiashi lo miraba con decepción al no poder convertirla en perfectos Hyugas como lo eran Neji y Hanabi
las lágrimas empezaron a salir cuando ya nadie estaba en el dojo, había aprendido a no llorar frente a su familia pero no había aprendido a no llorar frente a ella misma, la soledad es un enemigo que se materializa en los peores momentos y dentro de esa mansión la conocía tan bien que se volvieron inseparable hasta ese mismo instante… el único recuerdo que valía la pena conservar.
- porque no atacaste - escucho la vos de Neji – entrenamos juntos durante muchos años y sé que pudiste derrotar a Hanabi
- … - no hubo respuesta de la joven, era la primera vez después de tanto tiempo que alguien hablaba como si ella existiera
- responde – grito molesto
- es m-mi herm-anita – hablo con dificultad
Neji la miro avergonzado, a pesar de su corta edad el primogénito de la familia Hyuga era considerado como un genio, su forma de ser le hacía imposible desviar la mirada de lo que creía era incorrecto, su fuerte deber moral claramente le decía que había perdido en valor ante esa mujer
- te subestime – dijo el niño extendiéndole la mano para ayudarla a levantarse – eres más fuerte de lo que imagine – dijo avergonzado al recordar la forma en que golpeo a Hanabi a pesar ella solo tiene cinco años, cuando Hiashi dio la orden de pelea.
Después de ese día su relación con Neji mejoro y sintió por primera vez que tenía un hermano y que quizás no estaba tan sola en ese mundo.
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Cuando cumplió catorce años ya con la prensa más tranquila Hiashi la mando a un internado donde prácticamente la abandono durante años, solo recibiendo la visitas de sus hermanos ocasionalmente. Fue difícil para ella separarse tanto de Neji como de Hanabi ya que a pesar de las dificultades había hecho vínculos muy fuertes con ellos, pero la vida siguió y fueron después de varios años cuando ya había cumplido la mayoría de edad que un día Hiashi apareció de nuevo frente a ella.
- toma – dijo extendiendo una carta de admisión a una universidad –espero que en algún momento estés lista para trabajar dentro de la empresa junto con tus hermanos.
Había pasado tantas cosas desde que era una niña, se le formo una sonrisa al recordar lo feliz que estaba cuando su madre le dijo que conocería a su padre, pero la vida se encargó de darle duros golpes, miles de veces más dolorosos que los golpes de Neji. Su madre había muerto protegiéndola de un hombre que quería violarla, su padre era un hombre que no sentía amor por nadie y ella… ella solo seguía viva y continuaría viviendo a pesar de no conocer ese significado.
- no necesito trabajar para los Hyugas – hablo bien después de años luchando contra el tartamudeo – mi madre me dejo algo de dinero, estudiare enfermería e intentare ser una mujer igual de fuerte que ella.
Hiashi no podía negar que estaba emocionado, verla hablar de esa manera lo hacía sentir orgulloso a pesar de ser un pésimo padre
- ko te ayudara en lo que necesitas – dijo el hombre antes de marcharse
Al ver la espalda de ese hombre, supo que todo había acabado, formo una sonrisa al saber que forjaría nuevos pasos, serán pasos difíciles, pero esta vez, si serán sus pasos la que formara su futuro. Abrió la carta que había recibido días atrás releyendo una y otra vez su contenido, haciendo énfasis en un solo unas cuantas frases.
… nunca podría usar este dinero, lo recibí tragándome mi orgullo, fingiendo que era un regalo que tu padre te había dejado… Hinata no existen ceros en un cheque que podría comprar un día contigo… te amo
Unas lágrimas se derramo sobre el papel gastado de tanto abrirse y cerrarse, ironía, el dinero que Hiashi uso para alejarlas, es ahora el dinero que ella usaria para huir de él.
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Despertó temprano en la mañana, había tenido un sueño melancólico, se sentía algo triste, observo el reloj, era más temprano de lo que había imaginado así que opto por un café antes de prepararse para el trabajo.
A esa hora solo los sirvientes están despiertos, Neji a pesar de su dura disciplina siempre tuvo problemas para levantarse de su cama y ahora que Tenten está embarazada y tiene unas manías raras de dormir todo el día veía más difícil que su querido hermano se levante a esa hora.
- buenos días señorita – decía la ama de llaves, una mujer algo mayor que se encarga del personal – ya le prepare su café – no es como si siempre se levantara a esa hora, pero esa mujer parecía tener premoniciones con los días que ella necesitaba un café urgente
- gracias, no tenías por qué molestarte – dijo tímidamente. En la casa de Hiashi los sirvientes tienen prohibidos hablar, no sabía si ese era un requisito para trabajar en esa casa, si era cosa de su padre o si era parte de una tradición, pero se alegraba que su hermano no sea tan excéntrico como para imponer ese tipo de normas, suponía que algo bueno también surgía de la evolución en los Hyugas - donde están todas – pregunto ya más despierta notando que ese lugar estaba más tranquilo que de costumbre.
- ahhh – suspiro la anciana – las muchachas se han vuelto locas por el nuevo invitado del señor Neji – suspiro nuevamente – seguro están observándolo en la sala
Hinata se sorprendió bastante, que hacia su tutor levantado tan temprano, dio un sorbo a su amargo café…
- iré a ver – musito
- señorita – callo hasta tener atención – ten cuidado, los Uchihas son legendarios casanovas – rio antes el rubor de la joven – incluso yo en mis tiempos suspire bastante por el abuelo de ese joven
Camino a paso lento, dando de vez en cuando unos sorbos a su café, hasta que se topó con el grupo de muchachas que generalmente suelen estar en la cocina, se colocó cerca de ellas para ver que llamaba tanto su atención.
- es tan guapo – susurro una de ellas, causándole una risa
- señorita Hinata – grito una de ellas alertando a las demás
- buenos días – susurro débil pero segura, había entablado amistad con muchas de las jóvenes que trabajaban en la casa, cosa que no podía hacer en casa de Hiashi a excepción de Ko que fue su niñero personal y que solo se limitaba a decir lo necesario.
- buenos días - gritaron casi al unísono al verse descubiertas
- que hacen – pregunto divertida por ser una de esas raras ocasiones en que otra persona es la sonrojada y no ella
- cuando bajamos él ya estaba allí y… - callo pensando en cómo continuar – nos pareció extraño
- extraño – se preguntó riendo por la excusa, mirando donde antes las mujeres observaban tan atentamente – si…es extraño – resalto dejándose impresionar por esa aura masculina
- tenemos que ayudar a la señora Ichiyo, con su permiso señorita
- si no hay problema – respondió cordialmente mientras las chicas se alejaban
Se sentía extraña, como si ese hombre creara otra atmosfera a su alrededor, supuso que era parte del encanto de los Uchiha, un encantamiento tan fuerte como para hacerla caminar sin preocupaciones.
- aún es muy temprano – dijo sorprendida de sí misma, sin tartamudear y en un tono bastante normal
- no puedo dormir – contesto sin perder de vista el libro que leía
Normalmente recibir una respuesta así la pondría nerviosa, pero era como si no sintiera nada, no había miedo, ni vergüenza, nada. Era como un libro en blanco, no sentía que ese hombre le hiciera daño pero tampoco sentía cariño o simpatía por él
- ya veo – susurro sin importancia sentándose en uno de los sillones tan cómoda como cuando hablaba con Ino.
Era algo inaudito que se sintiera así, tal relajada, sobre todo al estar en pijama, con el pelo enmarañado y con cara de dormida, supuso que eso sería cosa de su estado de sueño o incluso parecía un sueño restarle tanta importancia a algo, pero en ese momento no le importaba,dio un sorbo a su café acomodándose en el sillón para pasar el tiempo.
- me invitas – lo escucho decir refiriéndose claramente al café y como si no le viera nada de malo le extendió la mano con la humeante bebida – gracias - susurro dando unos sorbos
- si quieres te pido uno
- no es necesario pronto iré al hospital – respondió por fin apartando la vista del libro
- me esperas un momento, me alistare y… vamos juntos – dibujo una sonrisa, como una niña
No sabía porque frente a Sasuke su yo tímido por momentos desaparecía y es que ese Uchiha tiene algo que lo diferencia de casi todas las demás personas, la verdad es que no sabría cómo describirlo pero si lo pusiera en un contexto podría decir que la fría mirada de ese hombre parecía más muerta que viva, era una mirada vacía que hace alusión a la nada, un contraste escalofriante de los vivaces orbes azules de Naruto que la ponían tan nerviosa.
Se preguntaba si ella estaba tan muerta como esa mirada, quizás explicaría porque se siente tan identificada en esos orbes oscuros, y es que durante tanto tiempo ha venido luchando contra esa muerte tan silenciosa llamada soledad.
Llegamos al hospital sin inconveniente, Sasuke me explico que no tenía trabajo que hacer y que solo hablaría con Tsunade y revisaría algunos expedientes, así que no era necesario que permanezca a su lado y que fuera junto a Shizune por si necesita de mis servicios.
- buenos días – dijo ya con los nervios de vuela
-buenos días Hinata – respondió Shizune y su día laboral comenzó
La multitud de personas la ponían muy nerviosas, contaba la cantidad de personas con la que entablaba conversación intentando tranquilizarse con las guías que sus antiguos psicólogos le enseñaron durante su adolescencia, introdujo un caramelo en su boca buscando consuelo en el sabor dulce de una marca de caramelo que consumía de pequeña y que la relajan llevándola a viejos recuerdos felices.
Cada paso que daba era una lucha contra sí misma, una lucha que debía enfrentar para no caen en la muerte de la soledad, una lucha que debía superar si quería recuperar la vida que su madre había protegido
- tu puedes Hinata – se dijo con miedo hablando con la persona número veintiuno – muchas gracias – termino la frase con algo de temblor en sus manos
Ya casi era hora del almuerzo y no tenía más cosas por hacer, se sentó en uno de los lugares que Shizune le mostro y empezó a leer su móvil
- Naruto me dio la semana libre – leyó con un tic nervioso imaginando la sonrisa de Ino
Se preguntó si debía escribir a Sakura, habían intercambiado numero pero hasta ahora ninguna de las dos se han escrito, así que dudaba en escribir primero. Porque dudaba tanto solo para mandar un simple mensaje, a veces se exasperaba a sí misma.
- almorzamos juntas – escribió esperando nerviosa la respuesta
El tiempo pasaba a ritmo constante y sin darse cuenta la hora del almuerzo llego, ojeo su móvil esperando alguna respuesta, y nada, ni siquiera aparecía como leído, suspiro resignada, quizás Sakura tenía mucho trabajo, guardo su móvil sintiendo la vibración a último instante revisando paranoicamente el mensaje como si realmente le cambiara la vida.
- ya es hora del almuerzo, estas bien? – pregunto Ino
-si estoy bien – contesto agradecida
Había conocido a Ino durante la universidad, se podrían decir que son como el día y la noche, ella la introvertida de la que nadie habla e Ino la extrovertida que está en boca de todos.
Su amistad fue como si dos seres de diferentes planetas se encontraran un día, Ino era una mujer alegre y hermosa, pero de muy mala fama dentro del campus universitario, corría rumores de que se acostaba con hombres por dinero y naturalmente gran parte del entorno la trataban como una puta. Hinata no sabía si los rumores acerca de Ino eran ciertos pero sabía que no debía confiar en esa mujer, pues en la mirada con la que la rubia se le acercó ese día, se denotaba claramente la maestría de una buena mentira.
- me llamo Ino Yamanaka este asiento está ocupado - claro que no estaba ocupado, ella siempre estaba sola, era una marginada social que ya no sentía fuerzas para seguir dando pasos adelante a pesar de los muchos intentos que hacia.
- está libre – susurro tan bajo que hasta ahora no sabía si Ino realmente la escucho o simplemente se sentó sin importarle
- gracias… - ese día Ino no se despegó de mi lado y al final cuando por fin finalizo otro exhaustivo tormento, sus palabras por mas mentiras que fueran alegro mi vida - fue un gusto Hinata, espero que seamos buenas amigas
- s…i… - no pude responderle, el sentido común me decía que era una mentira demasiado peligrosa para aceptarla, pero mi desesperación por escapar de esa soledad tan miserable podían hacer oídos sordos a cualquier rumor y a cualquier lógica común... y hasta la fecha fue el mejor error que he cometido.
No tardo mucho tiempo para que Ino y ella compartirán departamento, y tampoco paso mucho tiempo para que se encariñara de sobremanera de la forma de ser de la rubia. Ino no era una mujer muy inteligente académicamente, pero en determinación nadie la ganaba, había intentado entrar en prácticamente todas las carreras que encontró disponible hasta ingresar en una de ella sin importarle siquiera cuál de todas. Se podría decir que Ino era todo lo que ella aspiraba, una mujer con objetivos bien puestos que disfrutaba de su vida y amaba todo lo que tocaba.
- viernes por la noche y nada que hacer – resoplo resignada cuando su cita la cancelo – Hinata no te aburres – lloriqueo
- un poco – susurro
- qué tal si traigo algo de cerveza y después de embriagarnos nos desnudamos – dijo divertida al ver la cara roja de su compañera
- Ino - grito algo molesta
- está bien entonces por lo menos la cerveza - dijo la rubia
Esa fue la primera vez que tomo una bebida alcohólica y se sintió fantástico poder hacer algo que siempre noto tan criticado, quería seguir dando pasos a pesar de tropezarse y no caminar bien, se podría decir que su sentido común estaba tan embriagada de Ino como ella de esa cerveza.
- qué te parece un juego – dijo sacando unas novelas visuales – Hinata no te lo bebas todo – escucho decir – está bien yo soy el chico y tú la mujer – dijo ebria la rubia
El juego comenzaba y tomaban sus decisiones, pero al parecer a Ino no le gustaba y volvían a elegir nuevos personajes
- dios mío Hinata, como es que termino follandote en la partida cinco, ni los más hacker del hentai podrían lograr eso – grito molesta con el juego
- yo – estaba totalmente roja – lo siento
Ino la miro extrañada, la observo una y otra vez
- que pasa – dijo sonrojada
- eres virgen – pregunto sorprendiendo a la joven que en ese entonces tenía dieciocho años – lo sabía y dime – su mirada se volvió seria – quieres perderla conmigo
Hinata quedo paralizada hasta que Ino rompió en carcajada
- pero enserio Hinata por la forma en que juegas, se nota que estas en llamas, peor que una perra en celo
No le gusto su comentario, la había herido y es que si tenía algo de verdad, pero…
- lo siento – musito la rubia al notar las lágrimas de su amiga
No sabía si Ino era realmente su amiga, pero quería confiar en ella y confiarle todos los dolores de su corazón como solo a una amiga puede confiarle, así que le conto toda su historia hasta ese entonces. La rubia solo pudo abrazarla mientras lloraba, intentando consolar ese tiritante cuerpo que soltaba difícilmente todas sus confesiones
- yo fui violada – confeso la rubia intentando pagar secreto con secreto – nunca se lo conté a nadie… se lo que sientes, pero la vida sigue – finalizo también llorando
Después de eso Ino me ayudo con mi ropa, empezando a mostrarme la forma en que podía vestir sin sentirme incomoda y aunque me resulto muy difícil deshacerme de mi estilo invernal al final por fin empecé a ver los primeros pasos de mi lucha. Cada viernes Ino me programaba una cita con un chico y aunque en todo ese tiempo ni siquiera llegue a tener novio hablar con los hombres lentamente se fue volviendo algo más fácil, así conocí a mis dos únicos amigos, Shino un entomólogo tan metido en su trabajo que sus amigos también le arreglaban citas y a kiba un policía muy guapo que siente que todas las mujeres solo quieren acostarse con él y que nunca encontrara el verdadero amor.
Nunca sabré si para Ino realmente soy una amiga, pero nunca dejare de estar agradecida por dejarme estar a su lado….
- escríbeme si te sientes sola – decía otro mensaje
- estoy bien ya está por acabar la hora del almuerzo – finalizo sintiéndose sobreprotegida - … gracias por cuidar de mi – escribió
- me debes cincuenta dólares – respondió .
La hora del almuerzo paso volando, Shizune no estaba en su oficina y no sabía dónde ir. Sin prisa fue caminando hasta llegar al consultorio que Sasuke usaría cuando empiece a trabajar, abrió la puerta con la llave que se le había asignado, era enorme, digno del renombre del Dr Uchiha pensó sarcástica.
- aaaahh detente – escucho provenir de la otra sala
Se sobresaltó de sobremanera queriendo salir del lugar, pero la intriga fue más grande y siguiendo la curiosidad que la carcomían camino hacia el sonido a pasos lentos
– aaa…ahh… ahhhh– eso no podía ser lo que creía que era, pensó acercándose para mirar por la puerta entreabierta – aaaahh aaah
Sus ojos se abrieron como platos, era Sakura y Sasuke teniendo sexo contra la pared, quería apartarse lo más rápido posible del lugar pero sus pies quedaron inmóviles. Su mirada ansiosa escaneaba la escena con detalle, veía como Sasuke aun con pantalón pero con el torso descubierto embestía una y otra vez contra los glúteos de Sakura quien aún llevaba el uniforme del hospital pero con la falda subida y sus bragas bajada hasta sus muslos
- aaaah aaaah mas ya…– gemía la joven mientras el movimiento de las caderas del doctor aumentaban
Sus piernas temblaban y sentía su bajo vientre arder de deseo, era lo más erótico que jamás había visto, sentía como esa zona se humedecía y un cosquilleo violento azotaba su interior como queriendo gemir de la misma manera que esa mujer. No aguantaba más, debía marcharse, pero en un movimiento torpe cayó al suelo abriendo estrepitosamente la puerta
- lo siento – se disculpó observada por esos orbes oscuro sin poder ponerse de pie.
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Para Lizeth de Uchiha… la verdad es que yo debería agradecerles a ustedes, me dieron ánimo para continuar esta historia, y aunque al final no se bien como salga espero que puedan entretenerse y disfrutar de ella. Y aunque me cueste un montón escribirla realmente también disfruto plasmar esta idea en palabras y más si alguien la lee.
Para … gracias por leer y espero que sigas leyendo xd… y si ese Naruto es un loquillo y reivindicarlo será… bastante complicado xd
