6. El Yondaime murió, larga vida al Godaime.
Aún cuando Orochimaru se alegraba de que la posibilidad de ser Hokage seguía abierta, al ver que Namikaze Minato estaba muy vivo a pesar de todo el duelo por su muerte en Konoha, el sannin de las serpientes no puede evitar hacer la pregunta del caso:
―¿Cómo es posible? ―y, sintiéndose ultrajado de alguna manera, se gira para ver a Jiraiya―. ¡Pero si te estuve consolando todo este tiempo! ¿¡Y hasta ahora me estoy dando cuenta de que Minato-kun estaba vivo y siempre lo supiste!?
Jiraiya y todos los demás le miran extrañados y enojados.
―¿Acaso no viste la foto que estaba a la derecha de la de Minato? ¿La de mi estudiante del equipo siete que murió en ese ataque? ―le dice Jiraiya, su tono entre desprecio y dolor.
Orochimaru realmente no puede decir que lo haya visto. Esos dos alumnos que fueron los compañeros de Minato no llegaron a nada comparados con el segundo Kage más joven de la historia. Realmente, habían dejado de ser registrados por la memoria de Orochimaru desde hacía varios años.
―La verdad es que… No puse atención. Yo… Di por hecho que era por Minato-kun y… ¡Lo siento!
Jiraiya mira a su amigo como si decidiera si sí o no el otro sentía el error realmente. Aunque solo fue un segundo. Al siguiente, estaba abrazando por el cuello con un brazo a Orochimaru y, con el otro, dándole palmadas en el pecho bonachonamente.
―¡Ver al gran Orochimaru, el perfecto estudiante y ninja, aceptando que se equivocó! ¡Al final que no todo puede ser malo en la vida! ―y se ríe, mientras el pálido sannin de las serpientes hace lo posible para salirse de su agarre.
―¡Déjame en paz, baka! ¡Que hueles a puro lodo, sudor y alcohol!
―¡Oh, dices las cosas más hermosas, Orochi-kun!
… Lo más extraño de todo, es que la escena se daba entre susurros. Hasta sus movimientos, aunque bruscos, se hacía en el mayor de los silencios. Aún cuando estaban haciendo el tonto, ambos se acordaban de la amenaza de Kushina. ¡Jamás iban a osar despertar a alguno de los mellizos!
Dos gargantas carraspearon y ambos sannin se movieron a un lado, para ver al Sandaime y a Tsunade, que les devolvían el gesto con miradas muy severas. Los dos se soltaron y miraron hacia Minato con cierto respeto hacia su superior en rango. Sin embargo, el no-muerto solo sonríe un poco, pero no hacia ellos. Ve acercarse a su esposa por detrás del Sandaime y los tres sannin. Aun cuando la pelirroja le insistía a Shizune que si le hacía el favor de ordenar el espacio donde estaban las cosas de los mellizos, Minato parecía estar seguro de que su plan era ir a la cama con él. Hasta mueve un poco la cobija al lado de él, como invitándola a acostarse a penas llegara a su lado.
… El Sandaime tiene que mirar hacia una pared. Ese movimiento, ese invitar a la cama. Es como si su Biwa-chan… Estuvo seguro de oír su grito, su regaño. "¡Hiru-kun, deja ese papeleo y ven a dormir!" le diría ella. Y, si le hubiera hecho caso, lo hubiera recibido con esa misma sonrisa llena de cariño, después de mover la cobija invitadoramente a la par de ella…
Esa cama que no ha visto en todo ese tiempo. Ni siquiera ha regresado a su casa. Sin su Biwa-hime ahí, no sabría si podría soportarlo…
―Creo que debo seguir en el cargo, Minato-kun. ―las palabras se le salen de dentro, en vez de las lágrimas que sentía acercarse a sus ojos―. Creo que en estos momentos en que estamos tan golpeados y con la moral baja, no deberíamos hacer mayores cambios para Konoha. No al menos hasta que restablezcamos una idea de normalidad y la transferencia sea hecha naturalmente.
Minato mira a su predecesor con atención, y asiente para expresar que lo ha entendido. Luego, hace un ademán pensativo con la mirada a un lado… Y Kushina dice lo primero que se le viene a la mente mientras se va sentando en su lado de la cama.
―Con todo respeto, Sandaime-sama, pero creo que es una muy mala idea. Ahora mismo, usted es el menos indicado para liderar. ―Todos la miran con ojos y bocas muy abiertas. Y ésta sonríe con cierta vergüenza, pero no por eso se va a retractar―. Siento si eso se oye mal, pero solo lo dije como lo vi.
―¿Y eso por qué sería, Kushina-san? ―pregunta el Sandaime, un tono y mirada en él que hacen recordar a todos que Hiruzen Sarutobi es el Dios shinobi. Los sannin miran desde su sensei hacia la pelirroja con velada preocupación. Y, de espaldas a ellos, Shizune se ha quedado quieta en su movimiento de doblar ropa.
Minato da un suspiro, pero no dice algo al respecto. Kushina Uzumaki es Kushina Uzumaki y lo único que el Sandaime consigue de ella con esa forma de hablar, es que la pelirroja también se ponga muy seria.
―Por su bien, Sandaime-sama ―de nuevo, todos la miran. Pero esta vez, extrañados―. Biwako-san acaba de morir y, luego de vivir eso, tener que hacerse de nuevo cargo de la villa y ser el pilar de fuerza para nosotros… No es algo que se le deba pedir. No es justo pretender si quiera que en verdad pueda alcanzar la expectativa que se le tiene al Hokage y, aunque lo hiciera, ¿a qué costo? Usted no es el único candidato, pero sí el que más a perdido de ellos y el que más se tiene que recuperar de este ataque. Por eso, como lo dije antes, usted es el menos indicado para liderar en estos momentos.
Y así sin más, Kushina zanja la discusión, mientras está bien recostada a varias almohadas, cobijada de la cintura para abajo y alistándose para coger uno de varios pudines que la esperaban en su mesa de noche.
Minato le sonríe a su esposa y asiente.
―Aunque yo lo hubiera dicho con unas palabras más amables, estoy de acuerdo con Kushina, Sandaime-sama. Pero no solo por la muerte de Biwako-san, si no también por algo más. Claro, si usted desea servir a Konoha de otra manera.
―Quiero servir a Konoha ―dice el Sandaime, con un tono agresivo en la voz―. Seré relegado a director de la Academia ninja, ¿verdad?
Minato asiente con firmeza.
―No hay nadie mejor que el Profesor para ese puesto, Sandaime-sama. Y es algo que en verdad me preocupa. Esta generación de niños que están en la academia, y los de algunos años venideros, estarán marcados por esta tragedia. Los más vulnerables de ellos serán los que eran cercanos de alguna manera a alguno de los 1397 fallecidos. Es de esperar que hayan muchos casos de problemas de comportamiento, y bajo rendimiento y salida de la academia por el trauma de este ataque y las pérdidas de vidas. Y, los que se queden hasta el final de la academia, no sabemos si tendrán la fuerza mental para poder ser ninjas de confianza. ―Minato baja la mirada un instante. Aunque sabe que Kakashi los estará escuchando desde su puesto de custodia frente en la puerta, y que a su estudiante no le gustará que hable de esos temas, Minato cree que es mejor hacerlo para convencer al Sandaime de que en serio le está encargando algo que a él le preocupa mucho―. Poco después de que me hice cargo de mi equipo, supe que no podía ser un buen sensei para ellos.
―Nato-kun ―susurró Kushina, pero se demandó no decir más que eso. Solo le tomó una mano con cariño. Minato siguió, aunque visiblemente más tranquilo por ese gesto.
―No sabía porqué no podía llegar a ellos, hacerles sacar todo su potencial… No fue hasta que le pregunté a Jiraiya-sensei y seguí al pie de la letra sus consejos, que mejoraron. Pude ayudar a Kakashi con la muerte de su padre solo con el… "¡Tiene que aprender que las reglas y misiones no son todo en la vida! Invítalo a comer a casa a cada rato y, si llega a hablar, solo escúchalo en silencio".
―Hasta me oigo sabio ―se ríe el sannin, rascándose su melena.
―No hables como si hubiera sido tu idea. Eso fue lo que hicimos contigo, Jiraiya-chan. ―dice el Sandaime, mucho menos tenso que antes. El mencionado le mira contrariado, pero no dice algo al respecto.
―Sí, Biwako-san fue muy amable en alimentarme todos esos días…
Hay un silencio más melancólico, en que el equipo de los sannin recuerdan. Hasta Orochimaru tiene que admitirse que Biwako-san fue muy amable también con él. Aunque algunas veces, eso lo llegaba a sentir como condescendencia… Ella parecía tener algo en contra de su inteligencia práctica.
―Me hubiera gustado poder hacer más, haber preguntando más por el bien de… mis otros alumnos.
Kushina se acerca un poco más a él, y le toma tan fuerte la mano que a Minato empieza a dolerle. Sin embargo, de alguna manera, lo que lo hizo sentir un poco mejor al recordar a sus dos alumnos muertos, Obito y Rin, fue ver como ella se tuvo que que limpiar las lágrimas que querían salir de sus ojos con la otra mano.
… El silencio se estaba alargando, y Orochimaru pensó que ese era buen momento como cualquier otro para hacer de nuevo una pregunta que no le habían respondido. Después de carraspear, dice:
―Siento mucho si no es el momento para preguntar, o si se siente como un irrespeto a la memoria de esos jóvenes, el que cambie de tema… Pero insisto que yo no sé qué sucedió. ¿Alguien me puede explicar cómo es que Minato-kun sobrevivió?
Los otros parecieron hasta agradecidos de que cambiaran a un tema más agradable que el que estaban recordando.
… Y mientras Shizune terminaba de acomodar los peluches de los pequeños mellizos, los demás empezaron a contar la historia. Aunque ella también la oye, en ese momento está mucho más entretenida acariciando el cabello finísimo pero espeso de Naru-chan mientras duerme, con el puñito de su hermana en la boca. ¡Es que los dos son una ternura!
Once días antes.
En ese momento, en que el dolor era tan fuerte que la muerte parecía ser la única misericordia posible, Minato está seguro de que escucha dos voces. Una severa, temible y varonil. Pero, la otra, la femenina, fue la que le llegó más al alma. Era amable y protectora…
Minato no sabe qué es lo que se dicen los dos, sólo la emoción con la que se hablan. Ella ruega insistentemente y, él, está medianamente exasperado. Pero luego, Minato siente la victoria venir desde la presencia de la voz femenina y, de repente, el dolor es menos. Algo ha sido arrancado desde lo más profundo de él, cuando antes todo estaba siendo arrebatado.
El Yondaime no se siente caer al suelo, sólo sabe que no ha muerto. Muchas veces ha perdidos la conciencia, y sabe que es eso lo que pasa con él en vez de la muerte.
Kushina, sin embargo, no lo sabe. Sólo sabe que el calor y el aura de malicia se han ido en dos vientos succionadores frente a ella. Luego de eso, sólo logra acatar a que su bebé está llorando. Ella también lo está haciendo cuando se abalanza frente a Naruto, lo levanta y lo aprieta a su pecho. Posa su cabeza en la mata de pelo que es la de él, y sigue llorando.
No sabe cuanto tiempo lloran los dos así cuando se da cuenta de que alguien está frente a ella. Esa persona le ha estado moviendo de los hombros y, al parecer, gritando también.
―… Vo. ¡Óigame Kushina-dono! ¡Está vivo! ―al parecer se lo ha repetido varias veces ya.
Kushina no entiende aunque por fin lo ya oído. Le mira con ojos idos, rojos e hinchados de las lágrimas.
―¿Eh?
El ANBU habla un poco más bajo, con tono lento y paciente.
―Kushina-dono. Él está vivo. Yondaime-sama. Minato-sama está vivo.
Kushina se levanta de un salto, siempre con Naruto llorando en su pecho. Mira de un lado al otro y, cuando se dan cuenta que están solos, restalla contra el ANBU frente a ella.
―¿¡Dónde se lo llevaron!?
―Al ala ANBU del hospital. Si me permite…
El ANBU hace un ademán con los brazos, esperando que le entregara al bebé. Sin embargo Kushina ni lo mira y, protegiendo la cabecita y el cuerpo de Naruto con ambas manos, empieza a correr hacia el centro de Konoha.
El llanto del niño es una estela detrás de su recorrido.
-o-
… Kushina no recuerda cómo pasó. Solo que, cuando llegó a la azotea del hospital, donde está la entrada del ala secreta; sintió un mareo. Y cerró los ojos solo por un instante.
Sin embargo, cuando los abre de nuevo, se siente abotargada, confusa. Siente que le dicen algo "Se encuentra en el hospital, sufre un bajonazo de chakra que le empeoraron las heridas". Le dicen, pero a ella le cuesta hasta abrir los ojos, menos mover los brazos ni pensar en lo que le dicen.
Sin embargo, cuando logra pensar en que Naru-chan no está contra su pecho, se manda a pelear. Abre los ojos (solo ve blanco y sombras de colores) y, aunque se siente pesada y que cada movimiento duele por agarrotamiento, se sienta y mueve los brazos. Alguien la intenta acostar, y ella se siente avergonzada de lo fácil que lo logró. Sabe que dos personas le están diciendo algo, pero también que dejaron de hacerlo para oír lo que ella decía:
―Naru-chan, Nato-kun… ¿Dónde están?
―Estoy aquí, Kushi-chan ―aunque la voz era más queda que las otras, ella sí le pudo oír.
Del alivio que sintió, Kushina se deja caer en la camilla y duerme de nuevo.
-o-
El llanto de dos bebes la despiertan en seguida. Kushina se siente mucho mejor, aunque lo que le preocupa es que, de nuevo, ha perdido la conciencia y aún no sabe que es de su familia. Esa vez, cuando se sienta, grita a la vez:
―¿Qué ha pasado con Nato-kun, Naru-chan y bebé-chan? ―mientras está terminando la pregunta, se está poniendo en pie.
No hay ningún personero del hospital que evite que lo haga por más que su cuerpo, más que todo en la zona del vientre y los pechos, no está conforme con sus movimientos. Sin embargo, cuando pone atención a su alrededor se da cuenta de que, por lo menos, sabe dónde está su familia. Al lado de la cama de ella está Minato, dormido. Y, al frente, una cuna de donde provenía los llantos.
Llevando con ella el palo en donde estaba colgada una bolsa conectada al dorso de su codo, Kushina empieza a caminar. El dolor se extiende a sus piernas, que las siente temblantes y pesadas. Le duele en su orgullo que, en su caminar, tuviera que usar de apoyo el palo que arrastraba con ella.
Culpable por dejar llorando a sus bebés, Kushina da un giro para ir a ver a Minato. Está dormido, pálido y su cabello está lleno de sudor. Pero está vivo y Kushina ama verlo vivo. Por más que parezca respirar con dificultad y que varios y pequeños sellos estén pintados en diferentes y muchos lugares de su cuerpo, es su Minato y ella nunca se ha sentido tan feliz en la vida. Con lágrimas de la emoción, se acerca a su cabeza y le acaricia la mejilla con una mano mientras lo besa por doquier en el rostro.
―Tonto, tonto… Por los dioses, no me vuelvas a hacer eso… ―le susurraba esa y otras ideas parecidas mientras le besaba y se limpiaba las lágrimas con la otra mano.
Al menos hasta que la puerta se abre, y dos ANBUS entran al lugar. Risu era la mujer que fue en seguida a ver a Kushina mientras Ino, el imponente hombre, se hace cargo de los mellizos.
―Por favor, Uzumaki-san. Vuelva a la cama para que…
―¿Cómo está Minato?
―Pueda reforzar la técnica curativa…
―¡No conozco esos sellos que le pusieron!
―… Que le está sanando su vientre…
―¿Qué le están haciendo con esos sellos a Nato-kun?
―Y, más tarde, empezar a amamantar a los mellizos.
―¿Cómo es…? ¿Qué tiene Minato-kun?
Las dos dejan de hablar a la vez para mirarse en un terco silencio. O, al menos, eso es de parte de Kushina. Aunque por la forma en que se mantiene Risu, parece ser que ella también le mira tercamente por detrás de su máscara.
―Voy a responderle cada una de esas preguntas solo cuando esté acostada de nuevo en su cama. ―es la respuesta muy seria que la ANBU le da a la pelirroja.
… En el otro lado de la habitación, el ANBU Ino le estaba dando sus pequeños biberones a los mellizos. Y con eso, el silencio reinó por unos minutos.
… Kushina frunce el ceño y, aunque algo de malas, le hace caso. Cuando ya está debajo de las cobijas y recostada en las almohadas le vuelve a hablar:
―¡Ya! ¿Feliz, extorsionadora de pobres mujeres recién parturientas?
―Sí ―dice sin más la ANBU. Kushina, muy a su pesar, siente crecer un respeto por ella. No cualquiera puede poner cara a la Habanero sangrienta. Eso no quiere decir que le guste que la otra esté más interesada en hacer una técnica de análisis en su vientre que hablar sobre la condición de su marido.
―¿Y bien?
―El paciente ingresó como una emergencia a esta sala hace más o menos cuatro horas. Presentaba una extraña afección del chakra: todo su chakra yang desapareció y su cuerpo no está volviendo a producirlo.
―¿Eh? ―Kushina no entiende cómo pudo haber pasado eso― ¿Y eso a qué se debe?
―No lo sabemos. ―Mientras habla, Risu sube su mano envuelto en chakra médico por el esternón de Kushina―. Lo que sabemos es que, si no encontramos una solución pronto, la vida del paciente, en el mejor de los casos, sería viviendo en este hospital bajo tratamiento recurrente.
Kushina toma una bocanada de aire antes de hablar rápidamente.
―Pero… explíqueme bien. Aunque no tenga la mitad de su chakra, Nato-kun tiene el chakra de un kage. No puede ser para tanto.
―Creo que no me di a explicar bien. El chakra que fluye por el cuerpo se hace de la mezcla del chakra yin y el chakra yang, que solo están en el centro de producción de chakra en el vientre. Lo único que lo ha mantenido con vida es que le estamos dando transfusiones de chakra yang cada tantas horas; pero con lo que le damos apenas hace chakra suficiente para mantener el cuerpo vivo. Si le intentamos dar más, el cuerpo lo rechaza.
Kushina asiente y lo piensa un poco. Ve a Minato, y hacia la cuna con sus mellizos… Solo con eso, se recuerda que ella tiene que mantenerse fuerte por su familia. Minato ha logrado salir vivo de un encuentro con el shinigami. Naru-chan aguantó ser convertido en un jinchuriki y está comiendo junto a bebé-chan. No es momento para pensar en lo peor.
―Y los sellos que tiene en todo el cuerpo es para…
―Es algo experimental que ha hecho Jiraiya-sama. Sabemos que tiene que ver con el senjitsu, pero no más que eso.
Kushina asiente de nuevo y decide ponerse en pie.
―Lo veré más de cerca.
―Uzumaki-san, debe tener su sesión curativa.
―La tendré de pie mientras veo el sello de Nato-kun.
Esa vez, el desafío de mirada contra máscara la gana Kushina. Y, mientras la pelirroja mira más de cerca el sello y siente su chakra con una técnica analítica, la otra usa el suyo en el vientre de la Uzumaki.
-o-
Once días después...
―… Y la verdad es que qué bueno que lo vi, porque me di cuenta que el cuadrante arashiano estaba desbalaceando, porque no tomaba en cuenta el principio rikodou del número universal. ¡Un error de inexpertos, si me preguntan!
Dos del equipo de los sannin, el Sandaime, Shizune y, por fuera de la puerta, Kakashi, no entendieron nada de lo que Kushina acababa de decir. Minato solo sonríe, entre divertido y apenado, mientras la pelirroja y Jiraiya se miraban intesamente. Ella, con acusación y, él, con vergüenza.
―No es como que no sepa de un principio tan básico, solo que ese sello lo hice pensando en la constante de la simbiosis enérgica.
―Lo dicho, principiantes.
―¡Principiantes! ¡Si la simbiosis enérgica es un principio que yo mismo descubrí hace poco! ¿Cómo va a ser de principiantes?
―¡Principiante! ¿O acaso el sello en Nato-kun no lo hubiera convertido en piedra si se activaba su segunda fase?
―¡Si no lo hubieras removido al instante te hubiera probado que no sería así!
―¡No iba a permitir que usaras a mi Nato-kun como uno de tus experimentos! De nuevo, has dejado de lado centurias de conocimientos…
―Y en esas centurias lo que los Uzumaki probaron fue que la única manera de desarrollar el fuiinjitsu es saber las tantas maneras de cómo no se hacen las cosas para saber cómo sí se hacen…
―Grandes palabras viniendo del tipo que me suplica todo el tiempo que le preste pergaminos sobre sellos hechos por esas mismas personas.
Jiraiya mira a Kushina con cierto enojo, mientras ella levanta la cabeza con arrogancia… Minato mira de uno a otro, sin saber qué decir. Es verdad que, como el tercer maestro de fuiinjitsu de Konoha, bien puede dar su punto de vista al respecto. Sin embargo, eso solo los llevaría a una acalorada discusión sobre sus diferentes estilos de fuiinjitsu. Y no es para lo que están todos allí.
Por lo que Minato decide más bien carraspear y zanjar el asunto.
―En resumen Orochimaru-san, Kushina y Jiraiya-sensei discutieron sobre el problema de mi chakra y decidieron que necesitaban a un experto en medicina para hacer el sello. Por lo que Jiraiya-sensei fue por Tsunade-san ―"la que le dio su merecido por pervertido, como siempre" comenta la pelirroja mientras le hace un signo aprobatorio a la sonriente Senju― y, entre todos, idearon este sello.
Minato mueve su cabeza a un lado y, después de mandar chakra al susodicho, aparecen varios y pequeños sellos por todo su cuerpo. Son como ramitas azules interconectando capullos con forma de espiral. Orochimaru, muy interesado, se acerca para verlo mejor.
―Eso solo es una parte más fácil. La obra de arte está en el vientre… ―dice Kushina con orgullo.
Orochimaru se acerca tanto a uno de los "capullos", que está a menos de cinco centímetros de Minato. Al menos hasta que el Sandaime lo reprende.
―Espacio personal.
―Lo siento ―Orochimaru dice por reflejo, pero con un tono más de niño regañado que de pena.
―Como imaginarán ―dice Jiraiya, también muy ufano―. Lo que hace ese sello es que toma la pequeña parte de chakra yang que hay en el chakra yin para mezclarlo con un poco del chakra yin, produciendo chakra común que fluye en el cuerpo de Minato…
Pero, hasta ese momento silenciosa, Tsunade decide ser la que interrumpa a Jiraiya.
―No hay que dejar de lado que estos dos principiantes ni siquiera sabían que dentro del chakra yin hay un poquito de chakra yang y vicerversa. ―Se ríe con diversión y malicia―. Cuando les expliqué que por eso el ying y yang son representados con un punto del otro en medio de cada uno, ellos solo me miraron con igual expresión de idiotas.
―¡Tsunade-sama! ―se oye la esperada y tímida reprimenda de Shizune. La que casi nunca es oída, menos tomada en cuenta. Como esa vez, que Tsunade simplemente se sigue riendo de ellos, mientras los dos interpelados se sonrojan por no saber algo que, al parecer, es un conocimiento común entre los que tienen rango chunin en adelante.
―En fin, que les tuve que decir que el chakra yin no puede estar equilibrado sin su pequeña parte de chakra yang. Por eso, cuando se usó la primera parte para hacer chakra común con un poco de chakra yin, lo que quedaba del chakra yin produjo por sí mismo un poco de chakra yang, que fue de nuevo usado por el sello para hacer chakra común… Ahora mismo, esos sellos que puedes ver Orochi, son los que estamos probando para ver si logramos mantener el chakra unido. El problema es que, en el recorrido que hace alrededor del cuerpo, empieza a "desintegrarse" a ser más yin que yang. Por eso es que su cuerpo todavía está débil. Bien que mal, el chakra yang es el chakra del cuerpo.
―Sin embargo ―Minato trata de no dejar ver su desánimo con un intento de broma―: ¡Ahora mis sueños son de los más vívidos! ―nadie se ríe―. Ya saben, porque tengo mucho chakra yin, el de la mente…
―Sí, sí, cariño. Ellos te entendieron ―dice Kushina condescendientemente.
―Al menos Shizune-chan sí sonrió con mi broma ―argumenta él.
Todos miran hacia la muy sonrojada adolescente que está a un par de metros detrás de ellos. La misma baja la mirada y esconde su rostro en sus manos por alguna razón. La mayoría de ellos la miran con ternura y diversión hasta que Tsunade comenta:
―Bueno, es que los empollones suelen tener el mismo sentido del humor.
Esta vez fueron dos personas las sonrojadas, hasta que Kushina decide cambiar de tema como defensa de su marido.
―En fin, como Nato-kun perdió la mitad de chakra cuando hizo el shikifuin; y lo que le queda se debe usar para hacer chakra común; en el mejor de los casos, Nato-kun se quedaría con una cuarta parte del chakra que tenía antes… Aunque en este momento, solo tiene una doceava parte de chakra común y, lo demás, es chakra yin. Esperemos que con estos sellos podamos equilibrar las cosas, pero con todo y todo, ya no puede ser hokage. Por eso esta reunión. Pero antes que todo, debo anunciar que yo tampoco puedo ser hokage, lo siento.
Todos la miran con gran sorpresa. Minato el que más.
―¿En serio? Pero yo creí que…
―Pues creíste mal. Es verdad que hubiera sido una gran hokage, pero creo que mis esfuerzos y grandes talentos deben ser redirigidos en una mejor misión. Ahora que no tengo a la bola de pelo dentro de mí, nos podemos avocar a lo que desde hace años es mi verdadero sueño: ¡revivir al clan Uzumaki! ―por alguna razón, Minato parece atragantarse con su propia saliva mientras pelea con un gran sonrojo. Que ella lo abrazara de lado con una gran sonrisa tampoco ayuda―. Ahora que quedar embarazada no es el presagio de un posible desastre, ¡Nato-kun y yo vamos a tener por lo menos siete bebés ―el interpelado empieza a toser―, que es la base principal para poder revivir el clan! ―y termina levantando un puño al cielo mientras proclamaba su misión.
―Kushi-chan, ese tipo de cosas debemos hablarlas antes de procamarlas así como… ―empieza a decir Minato.
―¿Es que no quieres ser el padre de todos mis hijos? ―interrumpe ella, entre agresiva y dolorida.
―No, no es eso…
Y la pareja empieza a cuchichear entre sí sobre el tema, mientras Jiraiya mira a Minato con una gran sonrisa pervertida, Tsunade y el Sandaime con cierta diversión y Shizune sonrojada de ternura. El único que está muy consciente de que deberían estar hablando de otras cosas es Orochimaru, que está harto de ser el único que, al parecer, no entiende las cosas. Y, por más que desea hacer lo posible por conseguir ¡por fin! El puesto de Hokage, la curiosidad de saber cómo es que Minato-kun sobrevivió a un sello mortal está más arriba en su lista de prioridades por ese momento. Por lo que él es el que carraspea y termina con la conversación susurrada entre la pareja.
―Con permiso Minato-kun, Kushina-kun; pero creo que nos hemos desviado del tema. ―la pelirroja toma silencio y el actual Hokage mira al sannin. Deja de lado el irrespeto al hablarle como a un niño (bien que mal, Orochimaru le conoció cuando lo era) y le asiente para que continúe―. ¿Hiciste el shikifuin y saliste vivo de eso? ¿Cómo es posible?
Eso devuelve a la sala una atmósfera de seriedad que la expresión de Minato emula al contestar:
―Sí, aunque no sabía que iba a ser de esa manera cuando lo hice. Creo que se debe a que dividí al Kyubi en sus partes Yin y Yang antes de sellar la parte Yin en mí y la parte Yang en Naru-chan. Lo hice así porque temía que tanto chakra le hiciera daño a Naru-chan… Pero, al parecer, terminé salvándome en el proceso. ―En ese momento, Minato recuerda que oyó una voz femenina además de la del shinigami, pero no recuerda nada más que eso y el dolor. Él cree que alguna otra poderosa deidad convenció al shinigami de dejarle con vida, pero no tiene pruebas de ello más que su instinto. Así que no dice toda su hipótesis―. Creo que el shinigami decidió solo llevarse la mitad yang de mi chakra porque ya se estaba "llevando" dentro de sí la parte yin del Kyubi. Sella una mitad, se lleva una mitad…
―… Y sin embargo, todo el mundo ninja está seguro de tu sacrificio y, hoy en la mañana, estuvimos en tu funeral. ―dice Orochimaru, con cierta diversión en su voz, como si todo eso fuera una broma infantil por parte de Minato.
Éste frunce un poco el ceño.
―En el funeral de todos los ninjas que murieron peleando contra el Kyubi, no solo el del yondaime.
―No lo tomes a mal, Minato-kun. ―Orochimaru decide también usar una expresión seria―. Estoy feliz de que no sea cierta la noticia de tu muerte y siento gran pesar por la de todos mis conciudadanos, incluido tu compañero de equipo y la familia de mi aprendiz. Lo que estoy preguntando es ¿por qué decidiste hacerle creer al mundo ninja que estás muerto? Bien que mal, la noticia de tu muerte fue un gran golpe a la moral de Konoha y el país del Fuego como un todo. No entiendo porqué lo decidiste así, cuando es el peor momento que la villa ha atravesado nunca.
―Y te dices el más inteligente de nosotros tres, Orochi-teme ―rebate Jiraiya mientras se acaricia la frente con su mano―. ¿Es que no has visto el lugar en donde ese desgraciado "activó" al Kyubi? ¿Sabes la identidad de los ninjas que murieron calcinados solo con su repentina aparición?
―El hecho de que destruyera las oficinas centrales de Detección y Defensa, además de la mitad de la de los ninjas cazadores; refuerza mi punto de vista. ―rebate Orochimaru… Tsunade solo da un suspiro y niega. "Otra vez con sus discusiones"―. Se ha llevado consigo a una gran parte de nuestros mejores y más poderosos ninjas sensoriales. Entre la comunidad ninja y hasta para algunos civiles, ese hecho nos hace pensar que planeó dejarnos sin nuestros mejores ojos para volver a atacar nuevamente sin que podamos preveerlo. ¿Pero en qué ayuda que el Hokage esté muerto con esa situación?
―… Porque si las villas que perdieron contra nosotros en la tercera guerra se dan cuenta de que yo, el mayor asesino de sus ninjas, sigo vivo dentro de una villa que acaba de ser muy fuertemente atacada… No solo nos estaríamos viendo con el tipo del Kyubi, si no también con esas villas, que no tendrían mayores miramientos de venir y darnos el golpe de gracia por simple venganza en mi contra.
―Te das mucha importancia, Minato-kun. En la situación en que estamos, nuestros enemigos ya tienen muchos motivos para intentar atacarnos. ―Rebate una muy seria Tsunade―. No es como si esa variable del odio que te tienen moviera mucho la balanza en nuestra contra. Unos ataques tipo guerrilla es lo que podemos esperar de esas villas. Se están recuperando de su derrota en la tercera guerra ninja y no están en las mejores de las situaciones para planear una invasión. Además, no todos los daimyo estarían de acuerdo en aniquilar una de las cinco grandes villas ninja. Perderían muchos de los suyos en el proceso y, luego, tendrían que vérselas con la declaración de guerra que vendría desde el Palacio. Los sámurais que trabajan para el daimyo y la orden de los Doce Guardianes ninja no llegan a ser ni la mitad de la fuerza de Konoha en los buenos tiempos, pero sí deben ser tomados en cuenta después de que esas villas hayan sido diezmadas en la hipotética invasión a nuestros territorios.
Aunque para los presentes no es extraño que la nieta y sobrina nieta de los primeros Hokages sepa tanto de política militar, Shizune se ha sorprendido de que su maestra hablara del tema. Desde hace un tiempo hasta ese día, la aversión que Tsunade empezó a tener por, según ella, el maldecido puesto de Hokage, también estaba afectando a que no quisiera saber nada de política militar.
… Lástima que Minato no sabe eso cuando decide decir con una gran sonrisa.
―¡Y por ese tipo de cosas es que yo te nomino para ser mi sucesora!
―¿¡QUÉ!? ―exclaman todos los presentes, menos Kushina.
―¿Quién mejor que una médico para curar a una Konoha tan herida?
―¡No cambies de tema, Minato-kun! ¡Solo decía eso para hacerte ver lo idiota que eres por insistir en tu plan de "permanecer muerto"! ¡Que sepas que no voy a hacerte esa operación por más que…!
Minato piensa en que otra, y su más grande razón para decidir estar muerto, es que si la gente cree que él murió en manos del shinigami sellando a todo el Kyubi; nadie va a estar buscando a un jinshuriki. De esa manera, aunque en apariencia se desestabiliza la balanza de poder entre las villas, su Naru-chan no va a vivir con el estigma de ser el carcelero de una bestia de colas. Es lo menos que le debe a su bebé.
―¡Ya está dicho entonces! ―había interrumpido atronadoramente Jiraiya, mientras le da una palmada en la espalda a Tsunade con una gran sonrisa―. ¡Felicidades, Godaime!
―¡Ey, esperen un momento! ―empieza Orochimaru… Él, como todos los demás del equipo Hiruzen, no se dan cuenta de que sus voces han despertado a una bebita y, ésta, empieza a despertar a un bebé que está justo a su lado.
―Es verdad, Jiraiya ―dice el Sandaime―. Que ya le pasaste el cargo a Minato antes, ¿cuándo dejarás de pasarle a otros la nominación que yo te hice?
―¡Eso, eso! ¡Es tu… ―Pero Tsunade deja de hablar. Y, al igual que todos sus demás compañeros del equipo Hiruzen, mira con mucho miedo hacia cierta y muy enojada pelirroja… Naru-chan ha empezado a llorar con toda la fuerza dentro de él. Y, como es un Uzumaki potenciado por el chakra del Kyubi, esa fuerza en verdad es atronadora.
Shizune se deshace en pedidos de perdón en nombre de los tres sanin y el ex-hokage mientras corre a ver a los mellizos. Kushina no corre, con unos ojos velados y llenos de una fría furia, ella simplemente se pone en pie de la cama y va hacia allí en silencio. Al menos hasta que, al pasar al lado de Orochimaru y todos ellos, susurra:
―Mi venganza será épica y no la verán venir.
Dejando a los cuatro con los pelos de punta ante esas palabras, Kushina va junto a Shizune, abraza a Naru-chan y se deshace en palabras cariñosas mientras se mueve de allá para acá, para tranquilizarlo. Shizune hace lo mismo con Bebé-chan a su lado.
―Dejaremos esta reunión para después de que Kushina-chan haya dormido un poco. Nos vemos ―dice Minato con una expresión apenada.
Vale decir que la venganza de Kushina en contra de cada uno de ellos sí fue épica y sí, no la vieron venir. Sobre todo porque Kushina, extrañamente, sí sigue el precepto de que la venganza es un plato que se come frío, y lo hizo con mucha diferencia de tiempo entre cada una… Solo diré que con Orochimaru no se trató de una muy avergonzante y fuera de todos los límites trampas. A éste sí lo hizo desear estar muerto por haber osado traicionar a Konoha, entre otras cosas…
-o-
Ocho días después…
No por primera vez en ese día, Orochimaru suspira con desánimo. En ese momento está en su laboratorio, viendo por el microscopio una partecita de carne humana quemada por el chakra del Kyubu, pero sin poner mucha atención en su investigación.
Eso de que su maestro lo estacionara en el Hospital para tratar pacientes no es para nada de su agrado. Sí, a él le encanta la biología, anatomía y saber todo sobre lo que trae la muerte a los seres vivos. Pero, ¿jugar a doctor, tener la paciencia de ir de cama en cama a ver pacientes, de aguantar a los necios familiares con sus preguntas, de a veces hasta hacer trabajos de enfermero por falta de personal…? El único aspecto positivo es que se puede hacer de algunos cuerpos interesantes si estos fallecen (ya se le han ido tres por quemaduras y la toxicidad del chakra del Kyubi). No le gusta eso de ser derrotado por la muerte, pero al menos el investigar está más en su terreno que tener que soportar la interacción humana.
Aún así, se da fuerza para hacerlo porque siente como un chakra que conoce muy bien va a abrir la puerta del laboratorio. Y ese es uno de los pocos que no puede expulsar de su "santuario" así como así.
―¿Por qué no me sorprende que te encerraras aquí? ―le dice sin más ceremonia Tsunade.
―Porque me conoces desde hace mucho tiempo.
―Así que el señor Watanabe murió aún después de la amputación.
―Y dicen que yo no conozco los formalismos sociales. Eso fue muy brusco, Tsu-kun.
―Contigo hay que ir directo al grano. Si no, empiezas a desviar el tema con tus monólogos… Has estado más de 45 horas en el hospital y se te ha muerto otro paciente por la misma afección que los primeros dos. Creo que es un buen momento para demandar que esas pruebas las haga un chunin, ir a un bar y, luego, a dormir por varias horas. Cuando regreses, ya tendrás los datos para tratar de mejorar el tratamiento de la corrosión por chakra del Kyubi.
―No sé cómo… Sabemos qué es lo que sucede: los que se han muerto y siguen empeorando son civiles, genin y chunin de bajo nivel que no tienen suficiente chakra para combatir el del Kyubi. También sabemos que, aunque hagamos trasplantes…
Pero en ese momento, Orochimaru deja de hablar porque Tsunade coge un mechón de su cabello y, como hacía cuando eran niños, lo jala por medio de este hacia la salida. Aún cuando, como en los tiempos de sus niñez, Orochimaru se queja y quiere liberar su cabello por una manera que no sea cortarlo, ella sigue hablando como si nada.
―Vamos. Algo me dice que no te podré sacar de aquí para que descanses pero, al menos, sacaré tu mente de esa fatal enfermedad. Risu-kun, Shizune-chan y yo vamos a hacer una operación experimental ahora mismo. Nos sería de ayuda un experto en re-formación anatómica como tú supervisando.
―¿De qué se trata? ―dice este en seguida, de mejor humor solo por la simple curiosidad. Orochimaru cambia totalmente su actitud, y camina a la par de ella mientras lo hace.
Tsunade sonríe y le suelta el cabello, no solo porque sabe que ya no necesita arrastrarlo; también para hacer una larga serie de sellos de manos. Orochimaru lo reconoce, bien que mal es una técnica él le enseñó: es un genjitsu auditivo que disimula las palabras que va a decir para la gente a media distancia de ella.
Orochimaru hasta siente más energía por eso. Sea cual sea la operación, es lo suficientemente importante como para pensar en que otras personas no la escuchen, por más que está en uno de los lugares más custodiados de Konoha.
―Vamos a desaparecer definitivamente a Minato Namikaze.
El sanin de las serpientes sabe que no puede ser que la mujer decidiera de repente matar a uno de sus pacientes, pero por alguna razón no puede dejar de sonreír.
―Pero antes de eso, vamos a decidir quién se hará cargo de su puesto. ―Tsunade da un suspiro mientras Orochimaru sonríe aún más―. No puedo creer que ha llegado el día en que alguno de nosotros tenga que ser Hokage. Por alguna razón, hasta sentía al bribón del Namikaze más preparado cuando consiguió el trabajo que cualquiera de nosotros en este momento.
―Me extraña esa falta de confianza, Tsunade. ¡Que somos los legendarios Sanin!
―Pero eso no nos hace buenos líderes. Es decir, que la idea de que el primer prerequisito para un puesto de liderazgo sea que seas muy poderoso no es algo que me dé mucha confianza, y…
Y hablando del porqué ella no quería para nada el puesto de Hokage, los dos salen uno detrás del otro por una ventana, para caminar por la pared exterior y llegar al techo en donde está la entrada del ala ANBU.
-o-
47 minutos después.
Minato sonríe, y tanto que hasta sus ojos se le cierran. Y no es solo porque en su regazo están dando un biberón a Naru-chan, o porque su esposa está al lado de él, dándole palmadas en la espalda a la melliza para quitarle los cólicos, ya prácticamente recuperada pero aún "viviendo con él" en el hospital. Tampoco es porque, ese día en la mañana, se le dijo que su chakra tiene una concentración de tres octavos de chakra común. Y, aunque aún sigue teniendo mucho más chakra yin, esa cantidad de chakra común era más que suficiente para que su cuerpo funcionara bien… A la altura de un experimentado genin, pero eso no importaba tanto. Bien que mal, el Yondaime estaba muerto desde hace tres semanas. Sin embargo, Minato no podía estar tranquilo de alejarse de esa vida hasta que dejara a Konoha en buenas manos. Y, en ese día, Kushina-chan se le ocurrió una estrategia ganadora para conseguir a la mejor persona para el puesto.
Dicha pelirroja levanta a Bebé-chan de su hombro, la mira por un instante, le da muchos besos en el cuello diciéndole lo bella que es y, luego, se vuelve a ver a una de las personas frente a ellos.
―¡Entonces ya está dicho! Mi niña será llamada en honor de su padre, Minato Namikaze; su relación con el mar por ser una Uzumaki y de su madrina, la Godaime Hokage. ¡Digan hola a Tsunami Uzumaki!
Orochimaru no puede creer lo que acababa de pasar, su rostro aún más pálido de lo común, su boca abierta en puro shock. Jiraiya está muy alegre mientras se rasca la nuca… En esos días ha estado muy alegre, y no es por haberse salvado de ser Hokage… Y mientras, Tsunade mira hacia un lado, los brazos cruzados y un gran puchero en la boca. No sabe qué hacer con tanta rabia por la forma en que jugaron con ella.
―No puedo creer que me doblegara ante ustedes y sus estúpidas demandas… "Mis niños tendrá de madrina o padrino al Godaime Hokage y Bebé-chan será nombrada según él o ella" dicen como si fuéramos niños jugando al piedra, papel o tijeras. ¡Qué clase de estupidez es esa Kushina-baka! ¡Qué tiene que ver tus niños con el asiento del Hokage! ¡Yo solo dije que no iba a permitir que ninguno de estos dos idiotas fueran padrinos de los niños cuando yo soy tu única pariente viva!
Pero la pelirroja solo le da vuelta a la bebé y se le presenta a Tsunade.
―Mira, mira esta carita Tsunade-nee, ¿a que Nami-chan es la cosa igualmente a Naru-chan, más linda del mundo?
―Kushina ―dice ella, llamándole la atención… Aunque no puede evitar tomar a la bebé cuando ésta empezó a hacer ruiditos―. No puedes poner en una balanza el destino de Konoha con los de tus hijos. Que yo quiera evitar que el auto-proclamado super pervertido y el tipo con menos habilidades sociales que conozco sean los padrinos de tus hijos ―Jiraiya dice un "¡hey!" aunque luego se queda muy embobado, sonriente y sonrojado mirando hacia el pecho de Tsunade donde descansaba la cabeza de Nami-chan… Orochimaru solo asiente mucho a lo que la rubia está diciendo―. No tiene nada que ver con tener lo necesario para ser el Hokage. Las dos tareas tienen dos muy diferentes…
―Te equivocas ―interrumpe de repente Minato, dejando el biberón vacío en la mesa para coger el tercero y último… Naruto nació con una tremenda necesidad de alimento para aguantar el tanto chakra en su organismo. Minato le da el biberón mientras vuelve a mirar a Tsunade―. La tarea principal del Hokage es cuidar de Konoha… Creo que, como padre, la pregunta de en quién puedo confiar con la vida de mis hijos me dice exactamente quién podría ser un buen Hokage.
―Minato ―la voz de Tsunade sigue siendo amenazante, aunque el hecho de que se esté moviendo en su propio sitio para tener tranquila y adormilada a la bebé no ayuda en su cometido.
―Tsunade… Insisto, ¿qué mejor que la mejor de las doctoras para hacerse cargo de Konoha? ¿O acaso quieres que el super pervertido o el tipo con menos habilidades sociales que conoces, tus palabras, se hagan cargo de nuestro hogar?
―Sensei…
―Tu sensei acaba de perder a su esposa y no está en condiciones para hacerse cargo de eso… ―insiste Kushina―. Además, ¿en verdad quieres que mi niña se llame Orochiko o Jiraiya?
―Uzumaki-kun ―por fin encuentra su voz Orochimaru que, hasta ese momento, había estado en un silencioso shock ante tanta estupidez―, sería un honor ser el padrino…
―¡Acepto! ―algo totalmente instintivo le hizo decir esas palabras a Tsunade.
Y así fue como se decidió al Godaime-Hokage de Konoha… Para la vergüenza de algunos y diversión de otros.
Justo después de eso, Tsunade, Risu, Shizune y un muy decepcionado y, en el fondo, rabioso Orochimaru, llevaron a la sala de operación a Minato Namikaze.
Mientras Risu lo prepara para la operación Tsunade mira el expediente de Arashi Ikki. Ese es el extranjero que había pedido asilo en Konoha hacia unos diez meses, después de haber sido traído por Kushina al término de una misión en solitario y que había iniciado su vida en Konoha después de haber pasado los interrogatorios correspondientes… O es así gracias a papeleos falsificados y unos excelentes genjitsus puestos a funcionar por Risu en ciertas personas claves. Eso de que Detección y Defensa haya sido arrasada por el Kyubi fue una gran tragedia, pero también facilitó inventar el perfil de la persona en que se va a convertir Minato.
El hecho de que los dos no se hubieran casado, su relación fuera algo así como un secreto a voces por los pocos realmente cercanos a ellos, y que Kushina no hubiera dicho nada sobre quién era el padre de sus hijos y tuviera una personalidad tan impredecible, hizo posible inventar a Arashi. El esposo perdido de Kushina, el padre de sus hijos y el refugiado recién llegado a Konoha.
… Y como esos primeros meses después del ataque del Kyubi fueron tan caóticos, esa "verdad" fue asimilada con bastante facilidad. Menos para Arashi en sí, que pasó de ser el Hokage a ser un sin nadie refugiado mal visto por la sociedad en un abrir y cerrar de ojos.
Al menos, seguía vivo, su esposa estaba viva y tenía consigo a sus dos hijos que sí iba a poder criar.
