8. SanGo II

Tsunade se levanta de la silla sin aviso alguno y mira las montañas de papeles que su secretaria le acaba de llevar. Da un gruñido. De la nada, levanta el escritorio sobre su cabeza, gruñendo aún más, sus ojos llamiandode ira. Las hojas caen a su alrededor, lágrimas de la burocracia. Con otro rugido, lanza el escritorio hacia la pared contraria. El golpe reverbera por doquier, como las hojas y los pedazos de madera del que fuera el escritorio. La pared gruñe de vuelta, y muestra su descontento con marcadas grietas.

A la hokage poco le importa. Tiene más cosas en qué pensar.

Faltan un par de días para el inicio del Festival Rinne. Éste se hace durante la última semana de diciembre. A pesar de que no han pasado ni tres meses del ataque, Konoha está deseosa para dejar el luto atrás y tratar de dejarse alegrar con esa actividad. Los mercaderes están más que ansiosos por ello. Por eso, y porque se deje hacer de nuevo comercio de y a Konoha desde el exterior. Aunque Konoha aún no está lista para dejar a extranjeros llegar; los ataques tipo guerrilla no han dejado de aparecer, y no pocos espías han sido avisados. Aún así,desde inicios de diciembre han dejado salir mercaderespropios de Konoha a vender y comprar fuera y, por ello, la vida parece poco a poco volver a lo que era.

Las carretas llenas de bienes varios yendo de allá para acá, sobre todo las de entretenimientos para el Festival, trae consigo cierta alegría que varios abrazan. Sobre todo los niños. Es obvio que Konoha quiere estar lista para empezar a levantarse. Y, el país del Fuego, (al menos en los lugares no fronterizos) en confiar de nuevo en Konoha. Es más, después que se supo que los ninjas iban a construir gratuitamente la infraestructura perdida en el ataque, han empezado a tener varios pedidos de civiles que quieren empezar a vivir en Konoha.

Y es que hay espacio para ello. Varias familias, sobre todo de civiles con cierto poder económico, habían decidido irse de allí para algún lugar cerca o ala capital. Pero, la mayoría, se habían instalado a alquilar a las afueras de los territorios de ciertos clanes o, poco a poco, iban saliendo del refugio dentro de la montaña. Sin embargo, la gran mayoría prefería quedarse allí aunque hubieran departamentos o casas recién construidasdisponibles. No quieren vivir directamente en donde estuvo el kyubi, donde tantos murieron.

La godaime espera que los posibles nuevos konohianos no tengan peros al respeto. Todo ha salido excelente en el inicio del comercio con el exterior. El acompañamiento de los comerciantes fueron tomadas como misiones clase B con valor de las clases C, y eso hizo que todo fuera como la seda y que nadie temiera viajar afuera de la villa.

Lo que más le preocupa a Tsunade, al menos poco antes de que destruyera su escritorio, es que Orochimaru y Danzo están haciendo rabietas porque ella es hokage y, también, porque el sandaime está concentrado en "ablandar aún más a nuestros posibles ninjas en vez de fortificarlos. ¡Eso sin hablar de que no ha hecho nada por potenciar descubrimientos que podrían aumentar nuestro arsenal!". Le había dicho muy enojado Danzo. Ella le retucóque el sandaime, uno de los ninjas más experimentados y conocedores, el "profesor"; pagaba por sí mismo todos esos cambios. Y que eso hacía posible que más dinero fuera hacia la reconstrucción de Konoha, las pensiones de las familias de los muertos y los dados de baja por heridas graves, además del re-abastecimiento del hospital, entre otras muchas cosas más necesarias. Siendo así, su sensei bien podría enseñar a sus chicos la ceremonia del té y teatro cómico, que ella le seguiría apoyando.

Danzo maldijo un poco más, vaticinó el mal para Konoha, la muerte de todos a manos de sus enemigos y los ríos de sangre fluyendo por el país del Fuego. Tsunade le dijo que si tan poco creía en su amada villa, ¿por qué no practicaba el seppuko y dejaba a los demás trabajar? Danzo la había mirado como si fuera una chiquilla de cinco años a la que no vale la pena ponerle atención, y se había retirado. Ese no fue uno de sus mejores momento como hokage, ¡pero qué bien se sintió de decirle eso al Shimura! Ni una quinta parte de como se sentiría cuando la infiltración en Raíz, por parte de dos de sus más confiables ANBU, empezara a dar resultados.

Apenas se puso el sombrero, una de las primeras cosas que hizo Tsunade fue leer todos los altos secretos en la historia de Konoha. Por eso se dio cuenta de que fue la forma tan extremista en que opera Raíz, la que al final llevó a Konoha a iniciar la tercera guerra ninja.

¡Tsunade no va a dejar que eso vuelva a pasar nunca! Danzo es un brazo infectado en su villa, y debe "amputarlo" para salvar a Konoha. Lo difícil es que él tiene mucho poder y, primero, tiene que cerrar sus vías de apoyo antes de removerlo del todo. ¿Cuáles son esas vías de apoyo, en dónde están sus bases, su poder político y económico, sus campos de entrenamiento…? Tendrá que esperar, y mucho, para poder tener esa información. Pero cree en sus dos espías y, cuando por fin tengan suficiente información, ella misma liderará un ataque por todos los frentes contra Danzo. Se mire por donde se le mire, su sensei le dio demasiado poder y eso lo hizo insubordinarse en su contra al no seguir al pie de la letra sus directivas. Eso en Konoha puede castigarse con muerte.

… Y sin embargo, por más que es tan preocupante, ese no es el tema que la había hecho tirar el escritorio contra la pared. Tampoco lo es que Orochimaru está tan de malas con no ser hokage que ha sido más agresivo de lo necesario con sus movidas como espía, y ella tuvo que llamarle la atención fuertemente. Claro que eso solo empeoró su relación.

Otro tema que le importa mucho es que, ahora, son los ninjas del País del Agua los que están dando problemas. Están atacando a los territorios costeños haciendo uso de la piratería. Pero Tsunade espera que las cosas mejoren pronto. Ya han intercambiado a los representantes de la policía militar de Konoha con habilidades de gennin, por personas con habilidades chunnin o más. Además de hacer un recorrido en el agua por parte de equipos especializados en rastro y ataque de Konoha. Por otro lado,la gran red de contención e información que se hizo por todos los territorios limítrofes, gracias a los simios de su sensei y lossaposde… Ji… rai… ¡Grrr!

Y así fue como Tsunade termina tirando el escritorio a la pared. La godaime había dejado de pensar con coherencia de la furia que le da recordar, de nuevo, ese nombre. Aún después de tirar el escritorio, no se le quita esa emoción. Así que patea el suelo. Tan fuerte que lo rompe, su pierna se hunde en éste y, abajo, una secretaria es golpeada en la cabeza por uno de los pedazos que caen desde que lo que fuera su techo. Queda inconsciente y, en seguida, se da un revuelo alrededor de ella.

Pero Tsunade no sabe ni le importa nada de lo que pasa en el piso de abajo. Va hacia la ventana y la abre. La nieve en el viento le enfría el cuerpo, pero no el humor. Ni la cabeza. La situación del que el maldito de Ji… rai… ya es culpable no la deja en paz. ¡Ya no puede seguir así! ¡Necesita hacer algo al respecto!

―¡Risu! ¡Sígueme! ―grita de repente, nerviosa, pero decidida a pedir consejo―. ¡Yagi, ve por Kushina Uzumaki y llévale a mi casa en seguida!

―¡Sí, Tsunade-sama! ―gritan los cuatro ANBU en coro, mientras ella se tira por la ventana a las calles ventosas y frías de Konoha. Un ANBU la sigue, haciendo shunshin para ir más rápido.

Pasa un segundo de silencio en la oficina.

―Yo iré por Risu ―decide Inoshishi, adelantándose un par de pasos antes de salir, también, por la ventana.

Ninguno de ellos había sido lo suficientemente valiente para decirle a la hokage que Risu estaba en su día libre.

Abajo, la secretaria es llevada al hospital. Sus compañeros empiezan a limpiar el lugar de los escombros. Unos minutos después, uno de los chunnin hace y archiva la nueva misión tipo D. Trata de reconstruir los defectos de la oficina de la hokage… Por segunda vez esa semana.

-o-

―Solo hay una manera de saber cuáles son los más capacitados para ser senseis, sandaime-sama ―dice Kaede Senju-san, a finales de noviembre. Ella es una mujer anciana morena y de pelo blanco, afable y digna; digna de ser una de las últimas representantes de su clan. El Sandaime ha ido a visitarla para pedir su consejo. Kaede Senju es la experta indiscutible en cómo se debe tratar con niños traumatizados: había dedicado toda su vida a regentar el orfanato de Konoha… O, a decir verdad, al primero de ellos. En el momento de esa conversación, se estaba construyendo el cuarto―. Solo sabremos cuáles son los mejores para tratar con niños si los vemos pasar por la prueba de fuego.

―¿Y cuál sería esa prueba, Senju-san?

La mujer le sonríe de una manera que al Sarutobi le hace recordar la picardía de uno de sus senseis, el shodaime hokage.

―Pues, sandaime sama, que se vengan a las orfanatos a convivir con los niños y dar clases varias, claro está. No hay nada mejor para saber quienes pueden trabajar con niños, que hacerlos trabajar con niños. ―concluye con un encogimiento de hombros.

El sandaime ha dado una pequeña risotada. Y mira por un instante hacia la ventana a la derecha de ellos. Afuera, aún cuando están en invierno, se puede ver a niños de entre cinco a diez año, jugando ninja entre sí. Riendo, gritando, cayéndose, subiendo árboles, resbalando en el suelo y caminando por entre la parcela de legumbre.

Su ruido llega hasta ellos, por más que se encuentren a unos metros del patio y dentro de la construcción hecha por una madera muy fuerte. Aunque la influencia de los niños también está en la oficina. Por doquier hay juguetes, aunque bien ordenados, y las paredes están llenas de dibujos infantiles.

El sandaime piensa que a él le hubiera gustado poder tener una oficina así cuando la conoció la primera vez. Lo piensa de nuevo mientras pondera la idea que la mujer le diera para decidir quiénes serían los nuevos senseis. Aunque no les difícil decidirse.

―Creo que está usted en lo cierto Senju-san. Me parece una manera práctica de escoger a los mejores y más capacitados de ellos. Voy a pedirle a mi querida asistente, Saya-chan, que arregle las visitas a éstos con todos los senseis que quedan de la academia, más los posibles nuevos senseis que hemos estado enlistando para el cargo.

―¡Me parece excelente! ―la anciana exclama con entusiasmo―. ¿Qué le parece si viene uno por día a cada orfanato? ¿De cinco de la mañana a nueve de la noche será suficiente, no cree?

Claro que el sandaime se ha dado cuenta de que la mujer está manipulando la situación para conseguir ayuda extra. Dado que el ataque del kyubi hizo aún más grande la cantidad de huérfanos en Konoha, al Sarutobi no le importa en lo más mínimo estar siendo manipulado, es más…

―No lo creo, Senju-san. Me parece que debería ser tres posibles senseis en cada orfanato, yendo tres días seguidos todos ellos. Se debe saber si tienen la tolerancia para tratar con niños continuamente.

Ambos se sonríen, sabiendo muy bien lo que el otro está haciendo… Y, como se dice, ese fue el inicio de una hermosa amistad.

―Tiene usted mucha razón, sandaime-sama. Por otro lado, imagino que seremos nosotras, las miko, las que escogeremos cuáles son los mejores. ―eso fue una pregunta más que una afirmación.

―Dado que se quiere poner extra atención a tratar con niños traumatizados, también tendremos a algunos expertos en interrogación y personeros del departamento de enfermedades mentales, ―el sandaime da un suspiro―, si el hospital nos presta alguno de ellos, claro.

La mujer asiente, con cierta pesadumbre. Toma del té que había hecho traer para tan importante visita, y comenta:

―Lo sé. El tratamiento de los males espirituales es un campo muy pequeño e infravalorado del saber médico.

El sandaime también asiente. Se acomoda mejor en la silla, y pondera si comer otra galleta o no. Prefiere que no. ¡Ya le quedarán algunas más para los niños del lugar!

―Ahora que estuve estudiando más las artes mentales y emocionales para tener una mejor idea de cómo ayudar a los niños, me di cuenta de ello. Me di cuenta de que fui muy indulgente a ese respecto. Debí ver el fenómeno de los problemas de conducta como las adicciones, las depresiones, la locura y el suicidio no como un problema individual de los tantos ninjas que las sufrían, si no como un problema en la educación de ellos para la profesión. Me ha dolido darme cuenta de lo tanto que no estamos enseñando el cómo sobrevivir espiritualmente a nuestra profesión.

―Muy cierto. ―Aunque la Senju se ha dado cuenta del tono auto-recriminatorio en el sandaime, prefiere hacer algo por remediar la situación. Además, que hay que aprovechar el momento…―. Si quiere que se trabaje en el desarrollo infantil para conseguir ninjas espiritualmente fuertes ante la vida que tienen, creo que está en toda su capacidad. Konoha se beneficiaría mucho si se hace una investigación continuada sobre estos temas. ¡Y usted es la nueva cabeza de Desarrollo e Investigación! Bien puede mandar a hacer ese trabajo.

―La oigo.

Kaede se sonríe grande, y se acomoda con emoción en la silla.

―Si me pregunta a mí, creo que un equipo que analice el tema debería ser constituido, como mínimo, por un Yamanaka y un Yuuhi versados en las técnicas de sus clanes y, posiblemente, algún Nara. Ese clan puede servir para mucho cuando se trata de pensar, sea para lo que sea. ―se queda reflexionando un momento, y da un chasquido―.Como la mayor experta investigadora en estos temas, Naori Uchiha-sama, se encuentra… Indispuesta; creo que no estaría mal que yo liderara ese equipo, al menos por los primeros meses. Ahora que sé que vamos a recibir ayuda extra… ¡Es decir! A los posibles senseis para sus pruebas de actitud, y que en pocas semanas estará listo el nuevo orfanato; podría trabajar bajo su departamento en este proyecto.

El sandaime se sorprende con la idea.

―¿Usted estaría dispuesta, Senju-san? Tengo entendido que toda su vida ha sido dada a este orfanato, y darle aún más trabajo cuando este ya es tan demandante…

―He dado mi vida al cuidado de los niños más necesitados, sandaime-sama. ―responde ella con resolución―. Y, con la edad, mi cuerpo ya no está para perseguir a los pequeños de allá para acá. Aunque hay mucho trabajo, y pocas miko, sé que el trabajo que haga con ese grupo será muy importante, y valdrá la pena para todos en algún momento. Además, ahora mismo mi mente está llena de conocimientos e instinto que puede ayudar mucho en hacer una Konoha mejor para los niños. ―había asentido la mujer, su mirada le brillaba de entusiasmo―. Claro, si usted hace posible una subvención por su departamento de Desarrollo e Investigación para que se haga ese equipo de trabajo.

Por alguna razón, es justo en ese momento que el sandaime entiende por fin que ya no es el jokage. De que ya no tiene que priorizar sus decisiones en pos de proteger a todos sus ninjas, clientes y al país del Fuego. Se da cuenta en ese momento solo debe preocuparse por los niños. Siente una gran culpa, porque sabe que les debe. Y mucho. A ellos les había quitado a sus padres, tíos, primos y abuelos en guerras que no pudo prevenir y misiones que aceptó y les dio a cambio de dinero. También, a unos muy necesitados entre ellos, los había dejado ser tomados por Danzo para convertirlos en sus herramientas de Raíz. Por más que el Shimura le ha asegurado todo ese tiempo que solo secuestra niños de la calle de otros países, sabe que eso en verdad no lo exime de la culpa.

Por más que sus ninjas, él el primero de ellos, está seguro de dar su vida por Konoha, por su gente, niños, y por el País del Fuego. Aún así, el hombre racional en él sabe que muchas de esas muertes no tuvieron ningún sentido. Muchas de esas vidas arruinadas de los niños, fue a causa de ese sin sentido.

Ese es el peor de sus pesares.

¡Ya está harto de no hacer algo al respecto! Ya no es hokage, si no el jefe del departamento que debía velar por el desarrollo de los ninjas. ¡Que su estudiante se las viera con Danzo y la Raíz! Él iba a hacer su trabajo, y lograr darle a Konoha excelentes ninjas sin necesidad de destrozarles la humanidad en el proceso. Solo así, la Raíz podría ser en verdad diezmada o hasta eliminada. Como hokage jamás lo creería posible pero, como jefe de Departamento de Desarrollo e Investigación; acababa de hacerse con ese objetivo.

―Me parece una excelente idea ―le contesta con total determinación el hokage, todas esas emociones y sentimientos sorteados en unos segundos―. La espero a las dos de la tarde en la oficina de mi casa, Senju-san. Ahí hablaremos sobre ese grupo de trabajo, para que empecemos con éste al instante.

El sandaime sale de esa reunión sintiéndose con la energía y el entusiasmo de un genin recién salido de la Academia. ¡Con esa sensación de que es capaz de todo! En verdad que ha hecho lo correcto en pedir consejo a Kaede Senju-san. A pesar de su edad, de haber visto con sus propios ojos la fundación de Konoha y cuidar de las personas que más sufrieron por las guerras; esa mujer cree en el cambio y, mejor aún, va a trabajar para lograrlo.

A penas regresa a la oficina de su casa, le pide a Saya-chan que haga los papeleos correspondientes para el inicio de ese equipo de trabajo… Como tiene un gran ahorro personal, gracias a sus más de treinta años de salario como hokage, puede apadrinar muchos de los gastos que necesita para solventar los cambios de su departamento. Y sin tener que vérselas con la jungla que es obtener dinero del presupuesto. Gracias a kami por solo haber tenido un gasto personal en su vida: el tabaco.

-o-

Kushina llega a la casa por una entrada lateral, con vista al jardín. Está tan abrigada que casi parece una Akimichi por la cantidad de ropa acolchada alrededor desu cuerpo. Y, además de tener un gorro de lana en su cabeza, se había enrollado su pelo alrededor del cuello, por debajo de su bufanda.

Kushina Uzumaki no es una mujer nacida para el frío. Aún así, está sonriente mientras brinca al pasillo de madera de la casa. La nieve está blanca y brillante en el patio y el día, despejado. Algunos pájaros hasta han salido por allí, cantando de tanto en tanto.

―¡Ey, Nade-nee! ―grita ella, respirando en sus manos para calentarlas más, aún cuando anda guantes―. ¿Me buscabas? Perdón por no venir antes, pero es que tenía que cambiar a Nami-chan y darle de comer, de nuevo, a Naru-chan, ttebane. ¡Que mi koi y yo nos hicimos un horario de cuidado de los mellizos, y nos apegamos a eso como se debe!

Kushina espera un par de segundos pero, como nadie le abre, prueba a mover ella misma la puerta corrediza. Ésta cede. Así que se encoge de hombros y entra. Camina en silencio. Al menos hasta que ve como toda la casa se ilumina con el potente sello protector puesto en todas las paredes, techos y suelos. Silva, y sonríe hacia el cielo.

―Hermoso, Mito-baa-chan. Así, sin ningún cambio, pondré este sello en mi casa. Cuando por fin la terminemos con limpiar el sector de Uzushio… ―ya que ha hablado, decide subir la voz para conversar con Tsunade en donde sea que esté―. ¡Por cierto! Tener a tres kage-bunshins trabajando en burocracia ha valido la pena. Ya logramos que me dieran el sector 46, el de los Uzumaki, ¡por fin! Al poco de conseguir, después de mi quinto intento, que se declara a mi familia como clan. Y con eso,todo fue como la seda. Mi koi tenía razón. ¡A veces me quita la paz que siempre parezca tenerla, ttebane! Porque yo soyla que hacelos kage-bunshin para conseguir el dinero, tomando todos los trabajos posibles, ypara levantar nuestro hogar y clan. Que eso no es nada fácil¿Y que él se gane el reconocimiento por solo pensar, y escribir un documento que por fin aceptaron? No parece justo… En fin, ahora estamos los doscon el papeleo para la re-apertura de la prerrogativa del acoge de clanes ninjas. ¡Sé que será una pesadilla, ttebane! ¡Pero lo lograremos! ¡Uzushio no solo fue del clan Uzumaki, y quiero a todos de regreso! ―se queda quieta y pensativa de repente, viendo un pergamino decorativo con una pintura de animales en un bosque; muy colorida. Después de hacer un fuerte movimiento de cabeza, vuelve a gritar―. ¡Se me había olvidado, ttebane! El ANBU insistió que te dijera que no es su culpa que yo llegara unos minutos tarde. Aunque puede que no sea cierto, porque yo le dije que podía enviar un kage-bunshin, pero él insistió en que tenía que venir yo, la original. ―rodea los ojos, mientras camina por una gran sala solitaria, con varias mesas y sillas ordenadas en las paredes para dejar el centro espacioso vacío. Parece un lugar para fiestas―. Pero digamos que es cierto, que es mi culpa que llegara unos minutitos tarde. El pobre se veía temeroso por algo de un escritorio, y cuando yo le dije que no iba a usar el shunshin o a correr con chakra con este frío, ¡porque soy aún una isleña cien por cien, ttebane! Él dijo algo así como que me dejaba sola, y huyó. ―se sonríe y se encoge de hombros.

Nadie le responde en ningún momento de toda esa perorata, pero Kushina parecía animada mientras la daba. La mansión Senju es tan grande, que la pelirroja no se extraña de no encontrar a Tsunade todavía. Con las manos bien puestas bajo sus axilas, vuelve a hablar después de quedarse mirando unos cuadros llenos de mariposas disecadas:

―¡Este lugar no ha cambiado en nada, ttebane! Aunque un poco de limpieza no le haría mal. ¿¡Qué diría Mito-baa-chan de ver su casa así!? Que a ella le encantaba llenarla de muuuuuchas cosas, pero eso sí, siempre debía estar bien limpia. ¡Ey! ¿Cuánto me pagarías por hacerlo…? Bueno, quiero decir, puedes comisionar una misión clase D para hacerse cargo de la limpieza de todo esto. Y yo, y mis kage-bunshin, lo haríamos en un día, o medio día… ¡Por fin vienes!

Eso último lo dice porque oye pasos que se acercan a ella. En "idioma shinobi", eso significa que se está acercando una persona en la que puedes confiar. Pero no se trataba de Tsunade.

―Oh, Uzumaki-san, buenos días. Es bueno verla de nuevo ― le da la bienvenida una joven monja de cabello café claro, amable sonrisa y ojos sin pupilas de color verde oscuro por detrás de unos anteojos cuadrados.

Kushina se le queda viendo y parpadea un par de veces. Sus instintos ninjas le dicen que debe estar en guardia ante una desconocida, pero su instinto más interno dice que se relaje. Ella decide por un término medio. Sonriente, comenta:

―Lo mismo digo… eh, lo siento, ttebane, pero no recuerdo de dónde me conoces.

La mujer ríe con amabilidad.

―No me extraña. Tenía el cabello con diferente peinado y mi rostro cubierto con una máscara. Yo fui el médico personal de su familia los primeros días después del ataque.

―¡Risu-san! ―Kushina grita, emocionada. Coge las manos de la monjaentre las de ella―. ¡Pero te ves tan diferente, tan amable y…! ¡No ANBU! ¡Pero si tu voz es igual, solo que más cálida! ¿¡Y eres una monja, ttebane!? ¿¡En serio!? ¿¡Es que, en serio!?

La mujer termina alegre del abrazo que Kushina le da. Y, cuando la pelirroja suelta y la ve expectante, empieza a hablar con cierta vergüenza.

―Soy solo una ANBU que se convirtió en monja porque quiere cuidar de los niños. Pero, por el ataque del kyubi, tuve que volver al uniforme. Después de eso Tsunade-sama me pide de tanto en tanto que trabaje con ella como Risu. Nos conocimos en los tiempos de la segunda guerra ninja, cuando yo era capitana de los ANBU médicos. Las dos trabajamos y aprendimos mucho con la otra. Así que sí, soy una monja-ANBU. Pero, sin la máscara, solo soy Nono Yakushi. ―hace una pequeña reverencia de cabeza―. ¡Un honor conocerla!

Kushina casi que vibra de la curiosidad.

―¿Y cómo es que uno se hace monja? ¡No que quiero serlo, ttebane, pero solo me pregunto! ¿Eres una de esas monjas guerreras o de las pacifistas? Imagino que eso tiene que ver con el dios al que sirvas. ¿A cuál sirves, por cierto? Me he dado cuenta de que cada clan tiene uno propio, o más o menos. En Uzushio teníamos a Mizukami y Kuukikami como los principales. ¡Pero solo para pedir clemencia, ttebane! La verdad que a mí me caía mejor otras deidades, menos importantes pero más divertidas… ¡En fin! ¿Que a cuál dios le sirves? ¿Es verdad que uno puede obtener jitsus solo por ser monje de un dios? ¡Super jitsus así como así, sin tener que practicar ni nada! ¿Tienes uno de esos jitsus? ―Kushina empieza a hacer pregunta tras pregunta a Nono, que ella no responde pues la pelirroja no le da tiempo para hacerlo.

Al menos, han estado caminando hacia donde está Tsunade. Un cuarto pequeño para el té, con varias pinturas de flores en las paredes. Kushina sabe como es, aunque aún no entran. Nono la ha tomado de un brazo. No rudamente, pero sí con firmeza.

―Escúcheme un momento antes de entrar.

Kushina va a abrir la boca para negarse por puro principio, pero decide hacerle caso. Nono había dejado su cara de "monja" y se había puesto la de la ANBU.

―La escucho.

―Hokage-sama tiene un… está viviendo una situación que la pone en una encrucijada. No hay un término medio. Si decide según su posición de hokage, me parece que se le quebrará el corazón. Si, por otro lado, decide según su corazón, Konoha tendría grandes problemas de liderazgo y seguridad.

Kushina frunce el ceño, temerosa.

―No hay término medio. ―dice por fin la pelirroja, tan escéptica en sus palabras que llega a la burla.

―Sí.

―¿En serio? ¿No puede ser que no pueden verlo desde otra óptica?

―Sinceramente, no lo creo. Pero eso no prueba que sea cierto mi punto de vista.

Se quedan mirando por un instante, y Kushina va a decir algo nuevamente, cuando…

―¡Qué tal si entran ya, en vez de quedarse afuera cuando saben bien que las puedo oír desde donde están! ―Tsunade les pide que pasen.

Kushina y Nono se miran con cierta vergüenza. Saben que la rubia no las habría podido escuchar a menos de que hubiera usado chakra para hacer más fino el oído. Aún así, debieron prever algo así de una ninja tipo S. Kushina es la que decide abrir la puerta de papel amarillento, y enfila hacia Tsunade con energía en el paso y una gran sonrisa en el rostro.

―¡Gracias por llamarme, ttebane! Es verdad que amo con todas mis fuerzas a Nami y Naru-chan, ¡pero en serio que es difícil cuidar de ellos sin la ayuda de un kage-bunshin…!

Tsunade, que estaba sentada con las piernas cruzadas junto a un pila de madera astillada, da un resoplido y dice con un tono algo agresivo.

―Intenta ser hokage y cuidar de Konoha y todo el bendito país del Fuego sin los kage-bunshin. ―y la godaime toma de su tacita de té como si se tratara de sake. Como no tiene azúcar, bien se puede engañar en algo con el sabor.

Kushina abre los ojos yla boca. Por una vez, no sabe qué decir. De ella solo sale un sondo parecido a "¿Gmn?". Tsunade baja la vista, se sonroja y, mientras mira a cualquier lado menos a las dos mujeres, empieza a hablar en una voz baja e insegura nada propio de ella.

―Desde hace unas dos semanas, me di cuenta de que estaba teniendo problemas para hacer el kage-bunshin ―confiesa. Y, mientras sigue hablando, Kushina y Nono se acercan a ella. La pelirroja, justo al frente de su prima lejana, se sienta con las piernas cruzadas igual que ésta. La monja-ANBU, a un lado y un poco más lejos, toma la posición de seiza. Las hacen lo posible para oírla en silencio, porque la godaime habla cada vez más bajo―. Pero me dije que no es nada, que el kage-bunshin es una técnica demandante para el centro del chakra humano, y la he estado usando mucho desde un tiempo acá. Tal vez mi cuerpo me estaba diciendo que debía descansar un poco, ¿me entiendes?

Kushina asiente y le coge una mano entre las suyas. Sabe que ese no es el final de la historia.

―Pero antier, ya del todo no pude… Y, lo dejé pasar porque… Porque, ¿no sé, de acuerdo? "Solo un día sin usar kage-bunshin", me dije, "y ya todo volverá a la normalidad". ¡No tienes idea de lo tanto que me atrasé en el trabajo solo con ese día! Así que ayer iba a hacer diez kage-bunshin para volver a estar al día y… Y…

―Ya no pudiste hacerlo ―dice Kushina por ella.

Tsunade asiente.

―Intenté hacer un diagnóstico en mí, pero… Mi control del chakra… ―la godaime se mira las manos. Está temblando.

Kushina le toma las dos manos entre las suyas con fuerza. Espera a que Tsunade le diga lo que ya sabe que sucede, pero la rubia parece no poder hacerlo, por más que intenta volver a hablar un par de veces. Así que la Uzumaki traga y dice por ella:

―Y ahora, estás segura de que no puedes hacer el kage-bunshin y que tu control del chakra ha empeorado por la misma razón que me pasó a mí hace un año. ―Kushina no deja ir ningún sonido, por más que Tsunade le toma sus manos con mucha de su fuerza descomunal en su agarre.

―Risu lo corroboró hace unos minutos ―deja ir una risa amarga la godaime―. La mesa baja aguantó mi cólera por eso.

Kushina se muere por preguntar… ¿Cómo es posible? Pero no lo hace. Sabe que ella tendríaque aguantar la cólera de Tsunade si llega a ser impertinente. Eso solo alarga el silencio entre ambas.

Es Nono la que lo rompe.

―En verdad deseo que puedas ver la situación desde otra óptica, Uzumaki-san ―dice, con la seriedad del ANBU en ella.

Kushina la mira con el ceño fruncido.

―¡Pues claro que sí, ttebane! Primero que todo, yo no veo que tengamos dos opciones. ―se gira hacia Tsunade y le habla con total seguridad―. Si me llamaste aquí es porque quieres tener al bebé.

… Porque todas las kunoichis saben que uno de los primeros síntomas del embarazo es lapérdida de un poco decontrol del chakra. Eso se da porque se "desvía" algode éste hacia el feto, y eso cambia el flujo del mismo en el cuerpo. En el caso del kage-bunshin, y otras técnicas por el estilo, el cuerpo de la madre solo no las produce. Si puede ser contraproducente para el bebé, simplemente no funcionarán.

Por ese tipo de situaciones, la cultura ninja no está muy de acuerdo en que hayan kunoichis yendo a misiones de alto rango bélico. Hasta ponían peros con que kunoichis no estuvieran fuera de la villa en los días de su periodo. "Para que ningún rastreador huela su sangre" decían…

Que la godaime hokage esté embarazada es un gran problema de logística y de relaciones públicas. Lo cual es aún peor por el momento en que pasa: pocas semanas después de haber iniciado su mandato, con una Konoha recién golpeada por el ataque del kyubi. Tsunade está en un gran problema, y no tanto por tener un hijo sin estar casada (para la clase alta, ese es un escándalo); si no porque, sin los kage-bunshin, no puede hacer todo el trabajo del cargo. También, al no poder usar los jitsus por las que es más conocida, las basadas en técnicas médicas, será vista como un líder débil. Llamaría más a sus enemigos a que ataquen Konoha por ello.

La godaime no dice nada, pero el temblor en ella es tan grande, que se puede ver en todo su cuerpo que está pensando en todo eso y más. Por eso, Kushina se acerca a ella y la rodea con sus brazos después de haber logrado que Tsunade lesoltara las manos antes. La Senju se desploma en ese momento. Lágrimas salen por sus ojos, su rostro ido e inexpresivo, mientras la abraza de vuelta.

―Sé que… que debo hacerlo… Por Konoha… Pero, pero… Yo no, yo no…

―¡Y no lo harás, ttebane! ¿Por qué me habrías llamado si no vas a tomar la misma decisión que yo tomé cuando estuve en tu posición? Eso fue lo que yo decidí, y lo que Mito-baa-chan decidió en su momento antes que yo. ¡Las Uzumaki nunca abortan a un hijo si no quieren, ttebane! Así que si yo y ella tuvimos las agallas de seguir con el embarazo, ¡tú también puedes! Aquí estaré contigo para lo que quieras, Nade-nee.

Pero Kushina está equivocada. Tsunade no ha decidido algo al respecto. La godaime no está segura de nada. Cualquier opción la aterroriza. ¿Ella, madre? Pero, imaginarla otra opción… Por eso, solo quiere ponerse en las manos de Kushina. No quiere pensar sobre la situación, prácticamente no puede. Y cuando lo decide así, terminatranquilizándosemucho.

… No piensa en que el ataque del kyubi se pudo darporque Kushina decidió tener a los mellizos… Tsunade no quiere hacerlo.

Nono asiente con tranquilidad y después de un momento, dice:

―Si ya está decidido que hokage-sama seguirá con su embarazo, aconsejo hacer una estrategia para lidiar con esta situación.

Puede que ella haya peleadocontra muchas de las enseñanzas de la Raíz. Pero una de ellas sí que se quedó dentro de su ser: nunca cuestionar a tu líder, solo sé lo más útil al mismo. Lo único diferente es que, esa vez, Nono sí podía escoger a quién quería como su líder. Y, Tsunade Senju, se ganó su respeto en las tiendas médicas en medio de la segunda guerra ninja.

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Hiruzen Sarutobi se siente un poco extraño de poder ver hacia el asiento del hokage, en lugar de estarocupándolo. Aún cuando esa es la tercera vez que va a una reunión del Consejo de los cabezas de clanes sin ser el hokage, sigue teniendo momentos de extrañeza. Pero pronto es reemplazado por preocupación. La Tsunade que se sienta en la silla que fue de él presenta claros signos de estrés. La manera rápida en que les hace un ademán para que se sienten, la palidez de su rostro, las ojeras debajo de sus ojos… Siente una extraña sensación entre culpa, alivio y preocupación. Unos meses antes, y por casi 40 años, él habría sido quién estuviera así. ¿Qué sería la situación que había hecho a Tsunade llamar al consejo de los cabeza de clan tan de la nada?

―Buenos días. Iré al punto: quiero terminar con esto rápido, para que todos podamos ir un rato al final del festival Rinne. Por eso, decreto que esta reunión no tiene derecho ni a voz y a voto.

El sandaime frunce el ceño pero se queda callado. Aunque el hokage tiene el derecho de decidir órdenes sin pedir el consejo ni el permiso de nadie, es visto como un signo de irrespeto por los cabeza de clanes. "¿Pero qué está pasando, Tsunade-chan…?".

Obviamente, él es de los pocos que acatan la orden. Alrededor del sandaime, hay un lío de voces iracundas en protesta. Pero su estudiante solo se queda quieta por un par de segundos y, luego, da una orden con toda la firmeza de su cargo.

―Inoshishi, por favor, escolta a Akado-sama afuera. Ese es su castigo por desobedecer mi orden.

Claro que, mientras el ANBU se llevaba a lacabeza de uno de los clanes menores; los demás alzaron mucho más su voz.

―Yagi. Escolta a Haruno-sama, el cuál también es penalizado con 10% menos del siguiente presupuesto semestral para su clan. ―Eso sí logra callar a todos los cabeza de clan. Tsunade gira su mirada de un lado al otro, y una leve sonrisa se asoma en sus labios mientras dice―: Y si siguen con esto, voy a mandar afuera a otro de ustedes con 50% menos del presupuesto.

El silencio está lleno de animosidad. Hasta al sandaime le ha parecido que Tsunade ha ido muy lejos. Pero eso solo lo hace preocuparse aún más. ¿Qué estará pasando para que reaccione así?

La godaime asiente complacida por el silencioprofesional de todos los presentes,y vuelve a mandar a un ANBU.

―Risu, entreguelos informes a cada uno de ellos, por favor.

Una mujer con máscara y el uniforme estándar de Konoha aparece y va de uno a otro dando compilados de papeles. No son el mismo informe, como suele pasar en esas reuniones. Eso Hiruzen lo sabe porque todos tienen diferentes tamaños. También porque, cuando recibe el suyo, está su nombre escrito en la primera página. Que tenga una nota que dice: "hablamos en la oficina después la reunión, sensei" lo ratifica. Y, mientras mira por encima un resumen de leyes y un organigrama, entre otras cosas, oye lo que la godaime les está diciendo desde que Risu empezara a entregar los informes:

―Desde este momento, vamos a instaurar el protocolo de trabajo que está resumido en esos informes. Como podrán darse cuenta, entre otras muchas cosas, estoy descentralizando un poco el poder desde mi persona hacia ustedes. Por eso, las tareas de mediana y más bajas importancia que tenían que pasar por mi aprobación; así como algunas nuevas que quiero implementar, van a pasar a ser hechas por ustedes.

Eso logra bajar en mucho la animosidad entre los cabeza de clan, pero redobla la preocupación del sandaime. Nunca había oído que un kage se quitara poder a sí mismo por decisión propia. Tsunade parece que oye sus pensamientos, porque en seguida empieza a responder su pregunta.

―Esto lo he decidido por dos razones: la primera de ellas es que voyescoger quiénes serán mis consejeros personales con una decisión informada. Y, después de ponerme el sombrero, estoy segura de que solo personas que han trabajado como hokage tienen derecho y deber de aconsejar. Por eso he decidido aumentar los puestos del consejo de tres a cinco y, claro, que uno de ellos será Sarutobi-sama. Ha sido hokage por casi 40 años y su pericia en el trabajo es innegable.

―Gracias, Tsunade-sama ―le sale decir a él.

Ella le sonríe apenas, y le asiente… El ambiente en el lugar es casi hasta festivo. Los cabeza de clan suelen habernacido y crecido con la sed de poder. Saber que tendrán la posibilidad de probarse para ganarlo, es algo que a muchos les pone de buen humor. Hasta Danzo está asintiéndose a sí mismo, una leve sonrisa en su rostro.

―Honor a quien merece, sensei ―ella vuelve a dirigirse a la sala, seriedad manando de su ser con cada palabra que les dice. La godaime se hace sentir, ya es una realidad aquí y ahora. El sandaime no puede dejar de verla, lleno de orgullo―. Viendo el cómo trabajen en el próximo año, en que vamos a probar esta nueva manera de trabajo, decidiré quiénes serán esos cuatro consejeros que faltan y quiénes resultan ser unos incompetentes para los cargos.

Muchos la miran como diciéndole "reto aceptado". Pero algunos parecennerviosos. Sobre todo Tsume Inuzuka. Pobre joven. Es la primera reunión en la que ella asiste después de que su abuela decidiera dejar el cargo. ¡Vaya primer día le ha tocado!

La godaime traga saliva, y vuelve a hablar. Algo en su tono acerado lehace pensar al Sarutobi que está presentando una máscara de fortaleza justo porque se sientemuy débil.

―La segunda y la más importante razón para hacer esto es un secreto clase S. Como saben, si sale de aquí será visto como traición y pueden ser castigados como traidores. Estoy descentralizando mis responsabilidades porque, por la mayoría del próximo año, debo cuidar especialmente de mi salud y, además, porque mis competencias como kunoichi estarán disminuidas un poco a raíz de mi embarazo. ―todos se quedan en igual estado de estupefacción. Y Tsunade, como si tal cosa, carraspea y abre su informe. El más grueso de todos―. Estoy segura de que todos saben cómo es eso posible, como también del porqué filtrar esa información iría en detrimento de Konoha. También de que, solo después de que hable ―le cuesta decir las siguientes palabras, pero lo hace―: con el padre, y solo porque mi embarazo afecta mi trabajo y, por lo tanto, a Konoha; es que hablaré sobre ese tema con el consejo. Espero que el hecho de que estoy siendo frontal con ustedes y les estoy mostrando mi confianza tanto en decirles esto, como en descentralizar el poder, les haga considerar en mucho mantener la lealtad con su hokage.

La mirada que ella les dirige es una que promete una furia sin parangón si no es así. Solo después de que cada uno de ellos haya dado a entender su acuerdo con lo que ella dijo (si ese apoyo es sincero o no, la godaime ya luego lo tendrá que ponderar); Tsunade se gira a mirar el papel y habla con esa voz monótona del que empieza a conversar de burocracia:

―Ahora bien, quiero que tenganun conocimiento general de lo que haremos todos. Así como que cada uno de ustedes sepa una idea básica de lo que quiero que hagan individualmente, o como líderes de un equipo de trabajo. Durante los próximos días, tengo agendadas reuniones con cada uno de ustedes para hablar de específicos. ―Tsunade hace una pausa para organizar sus ideas―. Una de las primeras cosas que deben saber es que Uzumaki-sama…

―¡Oh kami, que ya te dije que puedes decirme Kushi-nee, ttebane! ¡El -sama me avejenta!

Algunos pocos dejan ir risas silenciosas, entre esos, Hiruzen. Otros negaban o giraban los ojos. Ya era la segunda vez que Kushina iba a uno de esos consejos; y ya todos se habían dado a la idea de que ella sería tan disruptiva como el representante Inuzuka. Aunque más positiva en sus puntos de vista. Como en su primera vez allí, su comentario logra aligerar el ambiente.

―¡Y yo te dije que dejes de interrumpir a tu hokage, Kushi-nee!

―Así está mejor, hokage-sama. ¡Oh, y felicidades por el bebé! ¡Las dos vamos a revivir juntas a nuestros clanes!

―Cállate, Kushina… ―pero no hay demasiada amenaza en su voz. Solo algo de vergüenza… pero ajena.

―Nuestros niños van a crecer juntos y va a ser genial… ¡Oh, oh! ¡Debes ponerlos en el mismo grupo gennin, ttebane!

―Inu, por favor, escolta a Uzuma…

―¡Ya me callo!

Tsunade niega con una leve sonrisa un instante, luego, mira con cierta conmiseración haciala sala.

―Solo porque los demás siguen respetando mi autoridad, te perdono. Primera y última vez, Uzumaki-sama. ―Kushina asiente vigorosamente, con los labios tan cerrados que no están a la vista―. Como estaba diciendo antes de que una pelirroja mal educada me haya interrumpido. La tarea que le he dado a Uzumaki-sama es ser mis ojos y oídos. Kage-bunshinsde ella van a acompañar y, si los líderes así se lo piden, ayudar. Eso solo en los momentos del día en que trabajen en los proyectos que, ordinariamente, yo estaría evaluando. Ella no tiene voz ni voto en lo que ustedes hagan, solo me tiene que informar a mí de como van las cosas y el ambiente laboral. Dado que estamos cambiando tanto la forma en que se maneja la villa, y aún estamos en estado de crisis, prefiero prevenir cualquier posible perturbación. También, serán los kage-bunshin de Uzumaki-sama los que ustedes van a usar para coordinar con los demás departamentos, si así lo necesitan. En resumen, ella tendrá la visión integral de lo que sucede en el ambiente personal de las cosas. Y ella, como todos los demás, me responderá a mí directamente.

Todos miran hacia Kushina con cierto desagrado o aprehensión. Eso que vayan a ser observados a plena luz del día no les hace gracia. ¿¡Son ninjas que se deben dejar espiar!? Que la espía sea una pelirroja no tan racional e impredecible que, en ese momento, les está sonriendo grande y enseñándoles el símbolo de la victoria con ambas manos no ayuda en sus sentimientos.

―Por supuesto que ella también podría ser despedida si no es competente. ―Tsunade lo dice con cierta diversión, a lo que Kushina responde sacándole silenciosamente la lengua. La godaime vuelve a negar con una velada sonrisa y, finalmente, mira de nuevo hacia los cabeza de clan―. Para algunos de ustedes, hacia el final de su informe, hay una lista de posibles subalternos. Solo pueden escoger de ellos. La gran mayoría de esos nombres son del escuadrón genin. Algunos de ellos son ninjas retirados del ejercicio activo o civiles, que por su experiencia creo que pueden tener cargos de mediano liderazgo. El dinero que tendrán para el primer trimestre, como algunos otros temas económicos y logísticos al respecto, lo veremos en las reuniones personalizadas. Quince días después, o ventiuno en algunos casos; espero de ustedes un resumen del trabajo de acción. Después de ella, los veré cada quince días con un informe escrito y resumen oral de cómo van las cosas. La finalidad es que todas sus competencias ya estén trabajando a más tardar, en tres meses. ¿Entendido?

―¡Sí hokage-sama! ―responden todos.

―Veamos el esquema titulado "Plan anual para el crecimiento económico", que debe estar entre las primeras páginas de sus informes. Ahí se ve que es la creación y llevado a la práctica de las misiones tipo H lo que nos va a hacer recuperar y hasta crecer la economía de la villa. Este es el único aspecto del plan que no tiene espacio a error, y que debe estar en funcionamiento a más tardar en un mes. Mucho del bienestar de los ninjas y los konohianos dependerán del dinero que se gane de esas misiones. Por eso, he decidido que estarán a cargo de alguien que se precia de su competencia: Shimura-sama.

El interpelado levanta una mano al instante. La godaime se da cuenta y, por un instante, se queda quieta. Toma aire casi imperceptiblemente, y le asiente para darle la palabra.

―Hay algunas cosas que no tengo claro sobre la misiones que se nos está confiando y, creo, no puede esperar a la reunión individual con su persona.

Danzo está hablando después de que Tsunade dejara ir la sorprendente noticia de su embarazo. Eso hace despertar de su estupor al sandaime (aún no puede ni pensar las palabras "Tsunade está embarazada"… Así de abotargado está) y decidir centrarse en lo que se está diciendo.

―Claro que puede preguntar sobre su trabajo.

Los dos, la godaime y el Shimura, se miran con igual expresiones indescifrables en el rostro. Hiruzen no es el único que traga saliva, expectante. Todos saben lo solapadamente beligerante que puede ser Danzo Shimura…

―¿Qué va a pasar con las tareas que iba a darle a Akado-sama y Haruno-sama, hokage-sama?

El sandaime y la godaime parecen respirar un poco más tranquilos después de eso. Aunque saben que claro que no puede relajarse con el Shimura. Él nunca ha perdonado a cualquier hokage por decidir acciones que él considera, es un signo de debilidad. Y, para Danzo Shimura, Tsunade en sí es una debilidad para el cargo. ¿Una Tsunade embarazada? ¡Claro que no lo va a dejar pasar! Sin embargo, al menos por el momento, no va a hacer algo abiertamente al respecto. Tal vez, que Tsunade le haya dado una pieza fundamental de su plan y conferido gran poder con ello. Además, la posibilidad de jugar a su favor sus fichas para hacerse con el cargo del hokage, lo hace estar hasta feliz con la situación. Por el momento.

―Akado-sama y Haruno-sama habrían tenido de misión ser los enlaces entre las nuevas directivas que ustedes llevarán a cabo, además de con las instituciones ya organizadas en Konoha y el país del Fuego… Algo que, como ya habrá visto, fue dado a Uzumaki-sama.

Danzo no comentanada al respecto, mueve un par de hojas de su informe, carraspea y dice:

―El informe no tiene mayor especificación en cuanto las misiones tipo H. Se dice que tienen el valor de clase B y A; puede que hasta S, pero que su peligrosidad no debería ser de más de la clase C. Y no dice mucho sobre los ninjas que deben llevarlas a cabo. ―la mira con el ceño fruncido―. Además de eso, solo dice que "H" es por "misiones Humanitarias". ¿Puede ser específica al respecto?

―Son misiones que se van a hacer para ayudar activamente a los clientes que pueden pagar. Sanar personas, ayudar con plantaciones, construir casas… Lo que ellos quieran que solo los ninjas lo pueden hacer, y si pagan bien, lo haremos. El daimyo estaba muy sorprendido de que Konoha vuelve a reconstruirse en tan poco tiempo, e hizo un comentario de que ojalá sus constructores fueran tan eficientes… ¿Y si quisiera médicos eficientes, agricultores, sastres…? Nuestro estilo de vida está lleno de facilidades, Shimura-sama, facilidades que nos damos por conocer y usar el chakra. Los pudientes de este país pagarían por tener eso a su disposición para hacerles más fácil la vida. Y, a la vez, mejoraríamos en mucho nuestra relación con ellos y la visión que el país tiene de nosotros. Y además, no son peligrosas para nuestros ninjas per se. Es un ganar, ganar.

―… Quiere que seamos empleados de la aristocracia civil… ―a Danzo eso le hace tan poca gracia que no puede ni expresarlo en palabras. ¡Y ser él el líder de esa división, que tendrá que vérselas con civiles adinerados esperando que ellos hagan posibles todos sus caprichos…!

Pero Tsunade sonríe un poco.

―Me extraña de usted el no haberse dado cuenta de que ya lo somos. Mucho de lo que se gana esta villa para su subsistencia depende de que personas nos empleen, y de que el daimyo nos pague anualmente. De que muramos protegiendo no solo a Konoha, si no al país del Fuego. ¿Mejorar la calidad de vida de ellos no es una forma de protegerlos? ¿Acaso no es mejor salvarguardar una casa hecha por arquitectos ninjas que saben fortificarlas, a proteger una casa civil muy hermosa pero que ni aguanta un temblor de nada, por ejemplo? No lo creí tan corto de miras, Shimura-sama. Eso nos traería dinero para poder pagar a nuestros ninjas, hacer nuestras armaduras, nuestras armas, raciones… Y sin los peligros asociados de las misiones que llevamos a cabo fuera de la aldea por la misma paga. Pero si usted no cree en que pueda llevar a cabo esa misión, creo que Saru…

―Soy un ninja que cumple con excelencia sus misiones. ―Danzo no dice nada más al respecto. Solo la mira sin ninguna expresión. El palpitar de su quijada es lo único que deja ver lo indispuesto que está con la situación.

… Y durante las siguientes cuatrohoras, la reunión vuelve a ser solo sobre Konoha. Hiruzen casi olvida que Tsunade está embarazada, por estar admirado y hasta entusiasmado por los cambios que ella quiere implementar. ¡Su sola idea de crear esas misiones tipo H es simplemente brillante! Si es un éxito, que está casi seguro que lo será, ayudará en mucho a levantar a Konoha.

Para él, realmente, su nuevo trabajo no es tan difícil: hacer los cambios necesarios para que los escuadrones gennin sean de cuatro niños, en vez de tres. Eso subirá en mucho la cantidad de chicos que se gradúan… Y solo tiene que integrar chicos del escuadrón gennin con potencial, en grupos ya formados para lograrlo. Además de actualizar las formaciones estratégicas que se enseñanpara que, en vez de cuatro, sean de cinco personas. ¡Y pan comido!

… Por alguna razón, esa expresión le hace palidecer y recordar. Tsunade está embarazada. Y, ahora que lo piensa, está más que seguro de que el padre es Jiraiya… Hahakami se apiade del pobre bebé…

OoOoO

Si quieren saber un poco de mi idea de religión en ese mundo, vean el review falso.

Nos vemos!