9. SanGo III-a
Al final de esa reunión en que han sentado las bases para revolucionar Konoha, Tsunade entra a su oficina seguida por Kushina, su sensei y los cuatro ANBU que la custodian ese día. Ella está en silencio, mientras la pelirroja habla con el sandaime de los pequeños grandes gestos que están haciendo sus mellizos.
Apenas cierran la puerta, la Senju activa los sellos contra-espionaje, se deja caer en uno de sus sillones y relaja el fuerte control que ha tenido sobre su cuerpo. ¡Nunca antes ha estado tan nerviosa en su vida! Sus manos empiezan a temblar, su rostro a enrojecer, su piel a sudar y su respiración se acelera… ¿¡Kami-sama, qué ha hecho!? ¡Ella va a ser madre! ¡Va a hacer padre a Jiraiya! ¿¡Y manda a todos a hacer grandes cambios en Konoha, cuando ésta pende de un hilo, para así poder ser madre…!? Con las manos sobre su rostro, Tsunade hace lo posible por tranquilizarse y expulsar las órdenes de su boca:
―Risu, quédese… Los demás, escolten a Haruno y Akado afuera y denme privacidad hasta que mis invitados salgan de la oficina.
―¡Sí, hokage-sama!
Mientras los tres ANBU que no son Risu desaparecen en shunshin, Tsunade siente los brazos de Kushina alrededor suyo y desde su vientre, bajo su ropa, a la pequeña Katsuyu removerse. Luego, siente el calor líquido y extrañamente acuoso del chakra médico que la invocación está dando a su cuerpo. La godaime se da cuenta que el fuerte estrés que se había dejado sentir baja al instante, gracias a la ayuda de su gran pequeña amiga Katsuyu. Aún así, su mente insiste en darle vueltas y vueltas y más vueltas a esa realidad: ¡Acaba de contarle al mundo que va a ser madre! Ella, que hace solo cuatro meses estaba llena de deudas y se escondía en las sombras para tomar alcohol y hacer apuestas. ¿Cómo va a lograr ser madre? ¿Ser madre y ser hokage a la vez? ¿¡Cómo se le ocurre seguir con el plan de Kushina, ¡Kushina!, y tratar de hacer todo a la vez!?
Mientras dicha pelirroja insiste en contarle lo geniales que van a ser los días en que los tres primos van a jugar juntos, la godaime piensa que debe agradecer a Risu por su idea.
Solo Nono Yakushi, única ninja que ha podido salir de Raíz con un corazón de un buen ser humano, tuvo los ovarios de decirle: "Tsunade-sama. Usted es una mujer de casi cuarenta años y que está pasando por su primer embarazo. Solo eso la hace ser de un embarazo de alto riesgo. A eso se le debe incluir el trabajo tan estresante que tiene y que, en los últimos días, casi no ha dormido por estar haciendo este plan. O llama a Katsuyu-sama para que ella esté en constante vigilancia de su bienestar, o yo le seguiré insistiendo todo el tiempo, frente a cualquiera y a pesar de como usted me responde, para que sea así". Y justo después de un arranque de cólera que tuviera la Senju por haber visto un reporte hecho por Jiraiya, la godaime tuvo que llamar a Katsuyu y decirle de su situación.
El que la babosa estuviera realmente alegre por la noticia y hasta insistiera en siempre tener una de ellas cuidando de Tsunade, la hizo sentir algo menos estresada. También que Katsuyu, Risu, Kushina y… Arashi (aún le cuesta pensar en Minato con ese nombre) la apoyaran incondicionalmente mientras planeaban juntos el cómo enfrentar la situación. Todo eso mientras clones de sombra con henge de Kushina y Risu, hacían lo posible por llenar sus zapatos en las situaciones de menos importancia que la hokage debía observar.
… Solo por ellos no había salido corriendo a esconderse en el hogar de las babosas. Pero eso no quita que de tanto en tanto, sienta esos ataques de miedo e inseguridad.
―No se preocupe, Tsunade-sama… ―se da cuenta la Senju de que Kushina ha dejado de hablar y Nono "Risu" Yakushi había tomado su lugar―. Usted sabe que tiene el apoyo de todos los que la respetan y conocen bien. Lo más que puede pasar es que tenga que dejar de ser hokage. Y, según lo que comentaba a viva voz al inicio de su promoción, eso no es algo que la entristezca mucho.
―Por experiencia propia, sé que vivir sin tanto papeleo y peso sobre los hombros hace maravillas en el estado de ánimo de la gente ―comenta el sandaime, con una sonrisa leve en el rostro pálido.
... En verdad, si no fuera por esas personas a su alrededor, Tsunade no sabe qué habría sido de ella.
―No sé, sensei. La idea de que sea otro el que esté en la silla es muy tentadora pero, y maldigo a la situación por eso, algo me dice que no sería lo mejor para la villa. ―Con un ademán de hombros, la godaime le dice a Kushina que la deje de abrazar. La pelirroja lo hace… El sandaime había sacado su pipa, y la había guardado al instante mientras se daba ese intercambio―. Puede que sea mi más grande apuesta hacer tantos cambios en la organización de Konoha justo cuando empezamos a salir de una crisis tan grande. Pero me parece que justo cuando tenemos que volver a recoger las piezas, es cuando será más fácil poderlas acomodar de diferente y mejor manera.
―Kami-sama sabe que estás siendo valiente, Tsunade-kun ―dice apreciativamente el sandaime.
Tsunade se yergue y recuesta al sillón. Sin embargo, al mirar el rostro serio y algo pálido de su sensei, siente una gran oleada de culpa y vergüenza. Hace lo posible por no quitar la mirada del rostro del sandaime. Se moja los labios y… No puede hablar.
―¡Ey, ex hokage-san! Antes de que cambiemos de tema a hablar seriamente de la villa y tal, ¿dónde están sus modales? ¿¡No va a felicitar a Nade-nee por el bebé!?
Eso hace a Tsunade bajar el rostro. ¿Felicitarla? El único hombre con vida que es algo así como un padre para ella, ¿felicitarla por ser una médico que tuvo relaciones sexuales irresponsablemente? ¿A una mujer de mediana edad que va a tener un hijo con el auto-proclamado super-pervertido? ¿Merece una felicitación la mujer que le fue infiel a la memoria de su prometido simplemente porque "se sentía muy bien el sexo con Jiraiya"? ¿O una hokage que no tiene la valentía de hacer lo que es mejor para la villa que protege, porque el solo pensar en la palabra "aborto" la hace sentir repulsión…?
―Es en verdad un día triste ―empieza a decir el sandaime, y Tsunade se encoge más sobre sí misma. Hiruzen por el contrario, se pone en pie y va hacia ella― el día en que Kushina Uzumaki es quien te hace ver lo mal educado que estás siendo. Felicidades, Tsunade-kun. ―Y, como si fuera aquella niña que pasara su prueba de las campanas hace tanto tiempo, Hiruzen le acaricia la cabeza con una de sus manos. Tsunade no puede levantar aún la cabeza, así que no puede ver la leve sonrisa en el rostro del sandaime―. Ya me había dado a la idea de que no podría verte con un hijo, pero no me quitaba la tristeza que sentía por ello. Siempre supe que esa capacidad de amor tuya, tan leal y fiera, es la que te va a hacer una excelente madre. Solo te pido algo, Tsunade-kun: ese bebé debe crecer llamándome jiji-chan, ¿entendido?
La godaime asiente, aún con el rostro bajo. No quiere que nadie vea las lágrimas de alivio que han caído por sus mejillas. Dado que, en ese momento, Kushina estaba proclamando que sus mellizos también iban a crecer diciéndole "jiji" al sandaime, le es fácil que su momento emocional pase desapercibido.
―… Será un honor ser el jiji de los mellizos, Kushina-kun. ―tiene que ceder el sandaime después de que la pelirroja le dijera todas las razones por las cuales debía serlo. Hacía varios segundos que había dejado de tocar el cabello de su estudiante.
Tsunade se ha limpiado las lágrimas del rostro, y levantado la cabeza justo para poder ver la sonrisa tenue y extrañamente solemne que Kushina le dirige al sandaime.
―El honor será nuestro, sandaime-san. Si no fuera porque usted se puso de nuestro lado cuando el bastardo de Danzo y sus compinches querían hacerme abortar, mis bebés ni estarían viviendo en Konoha.
Hiruzen Sarutobi mira hacia la nada por un instante. Recordando, sin duda, a su esposa. Tsunade la recuerda con cariño también. No fueron pocas las veces que Biwako insistió en que la mujer embarazada podía decidir lo que le diera la gana sobre su condición, pesara a quién le pesara. Solo puede imaginar la discusión que ella tuvo con su esposo con solo oír la posibilidad de que quisieran hacer abortar a Kushina.
―No soy quién para decidir al respecto de su vida, ni ellos tampoco lo eran. Además, esa amenaza que les diste de convertirte en ninja renegada si no te dejaban tener al bebé… ¡Valió la pena ver la cara de Danzo cuando se lo dijiste!
―¡Sí, ¿verdad?! ¡Por un momento no supe si iba a atacarme a mí o si le iba a dar un ataque al corazón a él, ttenabe! ―y Kushina ríe con diversión antes de mirar hacia Tsunade―: creí que iba a tener esa misma expresión cuando le dijiste que yo voy a seguirlo por ahí, viéndolo hacer su trabajo. ¡Pero lo que lo puso peor fue lo de hacerse cargo de cumplir los caprichos de los civiles ricos!
Kushina ríe con infantil malevolencia y, mientras el sandaime vuelve a sentarse en su sillón y Tsunade se tranquiliza aún más, los dos no pueden evitar acompañarla en la acción.
Risu llega de la nada con una bandeja. En ella hay una tetera, varios tipos de hojas para la bebida, cucharas y las tazas correspondientes.
―No era necesario que hicieras eso, Risu-san ―dice Tsunade―, pero gracias.
La ANBU hace una reverencia de cabeza.
―De nada, hokage-sama. Ahora vengo con varios dulces para acompañar el té.
―Pero te vienes a sentar con nosotros después, ttebane.
―Sí, siéntate. Que tenemos que hablar sobre varios temas, y sé que puedo confiar en tu punto de vista. ―Tsunade asiente, mientras se prepara ella misma el té.
―Le agradezco su confianza, hokage-sama. ―la ANBU le hace otra reverencia.
El sandaime también se acerca a la mesa para alistarse su té. Kushina va detrás de Risu, insistiéndole que debería haber traído también un poco de ramen para la ocasión. El sandaime sabe que ese es un buen momento para seguir conversando ellos dos, mientras esperan a que Kushina y Risu regresen y se acomoden para poder hablar a profundidad de los temas pertinentes de la villa. Pero kami-sama sabe que, aunque quiere darle todo el apoyo a Tsunade en su situación, no está listo para hablar como si tal cosa de su embarazo. Por lo que, el sandaime decide cambiar de tema a uno del que se siente cada vez más orgulloso:
―Mientras esperamos a Kushina y Risu-san, me gustaría agradecerte por hacer más fácil mi trabajo, Tsunade-kun.
―No, no, no, sensei. Parece que no has entendido: te he dado más trabajo ―Tsunade bromea. Y se acomoda mejor en el sillón con su taza de té en las manos. Agradece en mucho poder hablar de temas más amables por el momento. Y, extrañamente, su sensei y su gran pasión por la enseñanza y los cambios que está haciendo en la Academia ninja, es uno de esos temas relajantes que se están convirtiendo en sus favoritos.
―Bah, eso no es nada. Desde que tengo el equipo de especialistas trabajando conmigo, y la gran ayuda de Kaede y las demás miko en escoger y entrenar a los nuevos senseis, estoy que casi ni tengo que hacer kage-bunshins. Esa pequeña tarea que me pusiste solo hará las cosas un poco más interesante. Además, que Saya-chan haya decidido ayudarme todo este tiempo, y tú no me la hayas enviado a misiones, hace las cosas más fáciles.
―Mmm, si tienes tanto tiempo libre… ―empieza a hablar Tsunade, pero el sandaime carraspea y no la deja seguir.
… Que ya antes un sucesor suyo le manipuló a trabajar. No que el trabajo no le gustara, pero es el principio de no ser manipulado lo que le interesa.
―En fin, que te agradezco que hayas hecho al ejército rojo, alias los kage-bunshin de Kushina, como las personas para hacer contactos. De hecho que te iba a pedir que hicieras un puesto para ello. La nueva materia de "Implicación en la villa" así lo necesita.
―¿Inmimachon e a milla? ―pregunta Kushina, su boca llena de dango. Ella y Risu han llegado, con dos bandejas llenas de dulces de frijoles y dango de diferentes sabores, entre otras cosas.
―Traga antes de hablar, ¿y así pretendes criar a siete niños, Kushina-nee?
Kushina traga y, algo avergonzada de sí misma, se encoge de hombros.
―Para eso está también mi koi. Que los dos iremos mejorando juntos en esto. Entre su buen corazón y tino, y mi energía y kage-bunshin, ¡mis niños no tienen otra que ser grandiosos, ttebane! ―se gira para decir algo más a Tsunade, pero no lo hace porque Risu, que había acercado una silla, habla antes que ella.
―¿Y de qué se trata esa materia, sandaime-sama?
Cuando Kushina ve que Tsunade parece mirar con agradecimiento hacia la ANBU, entiende que la rubia no quiere hablar de bebés y, por lo tanto, del embarazo. Le parece bien. A la Uzumaki le cuesta saber cuando dejar de hablar y, simplemente, estar ahí para apoyar. Así que se sienta junto a Tsunade y le pone atención al sandaime.
―No es una materia en sí. No es que los niños vayan a ser calificados, aunque sea mandatorio presentarse, claro. Lo que queremos es que cada grupo, al menos una vez al mes, vaya a diferentes lugares de la villa en una excursión. A conocer diferentes personas y los trabajos que se hace para que Konoha viva y crezca. Queremos que ellos aprendan viendo y viviendo, que ayuden en esos trabajos y en esas vidas, y que así valoren y sepan en serio lo que van a proteger como ninjas. Como bien dice su nombre: lo que se quiere con esa actividad es que se impliquen en la villa.
Mientras hablaba, el sandaime tiene una leve sonrisa en el rostro y una mirada soñadora. Como si ya pudiera ver, a los lejos, a los niños conociendo y amando su hogar… Kushina no puede evitar mirarlo con los ojos y la boca abiertos, casi que extasiada. Son ese tipo de momentos los que hace a sentir a todos que Konoha no solo se va a levantar, si no que va a hacerlo mejor que nunca. Aunque se las tienen que ver con el politiqueo entre los clanes ninja, el daimyo, los juegos de poder liderados por Danzo, las escaramuzas de las demás naciones y villas ninjas, y en medio de las montañas de papeleo… Todo vale la pena por Konoha.
-o-
Unas horas antes.
Jiraiya está en un centro de comando, en algún pueblo costeño del país del Fuego. No puede dormir. Como ninja, está acostumbrado a mantenerse despierto si es necesario y a dormir cuando hay tiempo para ello. Acaba de llegar de una ronda mirando hacia el mar, tratando de avistar piratas; comió algo, habló un poco lo que ha pasado en el puesto, dejado algunas órdenes listas e ido a dormir… Y no puede hacerlo. Sabe muy bien por qué. Por la misma razón que ha tenido problemas para dormir desde hace varias semanas.
Su necesidad de Tsunade solo se ha incrementado después de haberle hecho el amor aquellas dos espectaculares noches. A la luz del sol o de la luna, a cualquier momento, en cualquier lugar, en medio de estar comiendo, caminando, golpeando algún enemigo… De repente ahí está el olor de Tsunade, su sabor en sus labios, el sentir su piel y el contorno de su cuerpo pegado al de él, o oye sus gemidos y pedidos y, lo mejor de todo, su risa… Y en las noches, cuando no hay nada qué hacer, solo dormir, es peor esa necesidad que siente venir con esos recuerdos.
No. Lo que es peor es que él sabe cómo "curar" su situación, pero que no puede hacerlo porque hay dos ninjas más en las barracas y están rodeados de los mejores sensores a la redonda. No puede "darse una mano" para quitarse su necesidad de placer ahí mismo. Puede que él sea el auto-proclamado súper pervertido, pero entre sus perversiones no está el exhibicionismo.
"Debí haberlo hecho mientras estaba bajo el océano esperando por los piratas y nada pasaba…" se está diciendo él, dando otra vuelta en la hamaca donde está acostado. "¡Cómo deseo tener una excusa para poder levantarme de aquí…" Justo en ese momento, oye y huele la nube de chakra que acompaña la llegada de uno de los sapos. Jiraiya se pone en pie mientras agradece mentalmente a cualquier kami por traerle una emergencia a sus manos.
… Y luego le pide perdón a cualquier kami, por si la emergencia es algo terrible que no debe agradecer en ese momento.
―Jiraiya-sama, tenemos un mensaje urgente de godaime-sama. ―le dice la sapo hembra amarillo con manchas negras que él no reconoce. Ella se queda quieta viéndole sin más. Jiraiya tiene que refrenarse de dar un bufido.
―¿Cuál es el mensaje, sapo-san? ―pregunta. Su tono delata que cree que la pregunta es redundante.
La sapo da un respingo y dice el mensaje con voz agudizada, muy rápidamente.
―Godaime-sama dice que necesita que usted esté en Konoha lo más pronto posible, Jiraiya-sama.
Jiraiya no es el único que mira a la sapo con intensidad. Uno de los ninjas que estaba durmiendo, además de otro que se encontraba afuera de la tienda, se han dado cuenta de su llegada. Es el que antes estaba dormido el que pregunta:
―¿Ha habido otro ataque? ¿Algo en Konoha?
―No, no, no, no que yo sepa ―dice la sapo, azorada―. Solo sé que godaime-sama lo necesita a usted, Jiraiya-sama.
Una parte, una pequeña pero apasionada parte dentro de él, desea que ella lo necesite como él la está necesitando. Como siempre lo ha hecho, desde que supo que la amaba… Pero la mayoría de él, solo sabe que el que Tsunade lo necesite tan rápidamente en Konoha solo puede significar malas noticias. Por eso, que la sapo lo niegue le extraña.
―¿Puedes decir de qué humor parecía cuando lo dijo? ―pregunta el sabio de los sapos.
Ella lo piensa un poco. Responde, sin estar muy convencida de sus palabras.
―Como enojada de tener que pedirlo, ¿puede ser? Sí, creo.
Esa pequeña parte dentro de él que necesita ser amado por Tsunade, se hace cada vez más grande. Y alegre, llenándose de esperanza. Tanta, que Jiraiya termina dando una de sus risitas más propias de adolescentes sonrojadas. "Jojo, a que necesita a su Jiraiya como yo la necesito a ella…" se dice.
Las personas a su alrededor dejan de poner atención. Se imaginan que no debe ser tan importante si el sannin responde así. También saben que lo que se está imaginando Jiraiya son imágenes de los grandes pechos de Tsunade, que pronto podrá ver.
No estaban errados.
Así que Jiraiya logra dejar de reír, da un par de palmadas y le dice a la sapo:
―¡Pues vamos yendo!
―Sobre eso, Jiraiya-sama ―dice apenas la interpelada, nerviosamente―. Yo no tengo el suficiente chakra para hacer la invocación inversa. ¡Pero, pero! Voy en seguida a buscar alguno que pueda. ―le hace una inclinación de cabeza―. Vendré lo más rápido que pueda, Jiraiya-sama.
Como avergonzada, desaparece. Y el pobre Jiraiya tiene que esperar allí, sintiendo tanta "necesidad", que hasta tiene que controlar a su cuerpo para que no empezara a "ser aparente".
-o-
Media hora después de que la sapo desapareciera la tía de quien se llamaba Gamamei, Gamako, fue a por él para llevarlo a la Montaña de los Sapos. De ahí, lo mandaron al sello cerca del hospital en Konoha. La gran mayoría de las familias de la Fauna Pensante que han hecho contratos con personas de Konoha tienen sellos allí.
La nieve en un viento helado le dan la bienvenida. Jiraiya toma aire un par de veces y recubre su piel con chakra para cuidarse del frío, mientras camina hacia la casa de Tsunade.
Como es el penúltimo día del festival Rinne, las calles de Konoha están iluminadas por varias linternas de colores. Hasta su nariz le llegan los olores de las comidas y, a sus oídos, el ruido de varias conversaciones de personas. Sin embargo, Jiraiya también se da cuenta de que las cosas son diferentes. Normalmente, el festival Rinne es mucho más grande y las personas caminando de allá para acá se puede ver no solo en esas calles del festival en sí, si no casi que en todo el centro de Konoha. El festival Rinne es una de las tres festividades de la villa que está abierta a los extranjeros. Pero, como los exámenes chunnin suelen decretarse ser a puerta cerrada en tiempos de guerra, éste y el festival Hachi de mediados de abril suelen ser una constante en el año. Aún en tiempos de guerra, suelen abrirse las puertas para civiles reconocidos del país del Fuego.
Y sin embargo, aún cuando técnicamente están en paz, el festival Rinne de ese año es el más triste que ha visto en su vida. Reflejo del momento en que están. Nunca antes habían perdido tantas vidas, nunca antes habían sido atacados en casa a gran escala. Se perdieron más konohianos en el ataque del kyubi, que en cada una de las guerras ninjas anteriores.
Aún así, tres meses después, ahí estaban: haciendo un festival Rinne. Con todo y todo lo que ha pasado. Jiraiya mira hacia aquí y allá muy orgulloso.
Obviamente, las pocas personas en las calles saben de quién se trata. Y algunas de ellas, sobre todo ninjas, le paran para hablar con él aunque sea unos segundos. Jiraiya, al cual le gusta tanto la atención, no evita para nada esas conversaciones. Por eso teme haber llegado muy tarde cuando, por fin, va a entrar a la torre de los hokage.
… Ya había intentado hacerlo por la ventana, pero ésta estaba cerrada con los sellos protectores de privacidad.
Sin embargo, mientras bajaba y entraba por la puerta, algunos pocos que estaban trabajando en la torre pudieron verlo sonreír sonrojado y dar unas risillas poco masculinas aquí y allá. Ellos se imaginaron que estaba pensando en los grandes pechos de Tsunade-sama que pronto iba a ver.
No estaban equivocados. Pero tampoco imaginaron que la mente pervertida de Jiraiya había ido aún más lejos. Él está casi que seguro de que Tsunade lo espera para tener un prohibido y muy caliente sexo en la oficina. Hasta llega a imaginar que lo está esperando medio desnuda y sentada al escritorio… Otra risilla sale de su boca pensando justo eso, y lo que iba a hacerle teniendo de base el escritorio, cuando una ANBU se interpone en su camino.
―Raion, buenas tardes. Con su permiso, Tsunade-hime me espera…
Pero la voz acerada y grave de la ANBU, parecida al famoso rugido del felino del que ella ha tomado su nombre, lo corta en seco.
―Hokage-sama no está, se encuentra en una reunión de los cabeza de clanes.
A Jiraiya se le cae la risilla, el sonrojo y el buen humor.
―¿En serio?
―Sí.
―Bueno, voy a esperarla adentro…
―Nadie puede entrar a la oficina cuando hokage-sama no está.
La expresión de Jiraiya se cae aún más antes de sonreírse de lado, pícaro, y acercarse a ella.
―¡Oh vamos, Raion-san! Si sabes que el gran Jiraiya, el estudiante del sandaime y compañero de equipo de Tsunade-hime, no sería capaz de hacer nada a la oficina…
―Justo porque sé de lo que es capaz, es que no lo dejo entrar. ―La voz se vuelve mucho más acerada.
Jiraiya traga saliva. Instintivamente, sabe que ella es una de las tantas mujeres que lo han atrapado en su "investigación" por los baños públicos. Y que lo han vapuleado por eso… Porque él se deja golpear. No solo porque tiene cierta tendencia sado-maso en él, si no porque él es todo un caballero. Un pervertido, claro. Pero también un caballero que no va a golpear a damas justamente airadas.
Y por eso se ríe y se rasca la nuca.
―¡Vamos, Raion-san! Si sabes que soy un caballero que lo único que ha hecho en la vida es admirar…
―… El cuerpo desnudo de mi hija. ―termina ella, su voz más mucho más gruesa.
Jiraiya suda, y termina diciendo como si fuera una gran broma:
―¡Eso solo si es una saludable joven de veinte años o más!
―En pocos años lo será…
―Así que no se puede entrar. ¡Entendido! Iré al festival Rinne, ¿cómo en cuanto crees que Tsunade-hime llegará?
―No lo sé.
Jiraiya asiente sin más y sale de ahí. En verdad no va al festival Rinne. Se dirige primero al cuarto que tiene en la mansión de los Senju. Y se acuesta en el cuarto de la segunda vez en que hicieron el amor, por fin pudiendo "darse una mano" en su necesidad. Después de eso y darse un baño, se dice que bien se puede quedar a esperarla ahí.
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Tsunade entra a su mansión más o menos a la una de la mañana. Como hokage, ha tenido que ir un momento al festival Rinne después de tener una larga pero tranquilizante conversación con el sandaime, Kushina y Nono. Luego de eso, entrada la noche, su deber es ir a una reunión amistosa que se hace en una ladera de los Inozuka, y donde se suelen congregar los altos mandos de Konoha para celebrar el fin y principio de año.
Como todos los cabeza de clanes ninja están ahí, además de sus familias, algunos civiles adinerados y representantes del daimyo; la velada no es divertida para ella. Que los cabeza de clanes parecieran nerviosos ante ella y, cada tanto, en vez de intentar no mirar hacia sus pechos, desviaran la vista hacia su vientre, tampoco se lo hace fácil. Tampoco ayuda que las personas se extrañan de que no se esté emborrachando en uno de los pocos días al año que le es permitido. Y eso que vieron a una de sus ANBU´s darle sake todo el tiempo.
… Si por ANBU se entiende Nono Yakushi y, por sake, varios tipos de té aromatizados como sake. Que aún no quiera que su embarazo sea descubierto, y que ella no tome debe ser la mayor pista de que lo está.
Tsunade está aliviada de llegar a la casa y poder dormir más de tres horas seguidas. Además, de poder por fin estar sola. Los ANBU alrededor de su casa ya son casi estática para ella. Están ahí, pero en verdad no los siente. Además, en una nota que la alegra mucho, Shizune fue invitada por algunos jóvenes de su generación a hacer varias actividades mientras esperan el primer amanecer del año. Tsunade sonríe mientras abre la puerta, pensando en las tantas veces cuando joven que hizo eso junto a sus amigos, y en las tonterías que se les ocurría hacer para pasar el tiempo. Ninjas jóvenes con sake adentro en un día de fiesta no hace la mejor de las combinaciones, pero sí de las más memorables. Una de las tradiciones no escritas de Konoha, en verdad… Siente la presencia en seguida. Toma aire, pone los sellos protectores. Vuelve a respirar pausadamente.
―Debí imaginar que usaría a los sapos para hacer una invocación inversa. ―habla en voz alta sin darse cuenta―. ¿Por qué no imaginé que usaría a los sapos?
―En su defensa, Tsunade-sama ―la voz de Katsuyu la sorprende. Y se siente terriblemente avergonzada y estúpida de haber olvidado que una pequeña babosa siempre está debajo de su blusa…―. Usted casi no había dormido y estaba en un tumulto emocional mientras ordenaba el plan. Tenía, tiene mucho en su plato, y ese solo fue un detalle…
―Gracias Katsuyu-sama ―la interrumpe Tsunade, mientras se acaricia la frente y cierra fuerte los ojos.
Ya puede sentir como un dolor de cabeza quiere aparecer… O ha aparecido y la babosa ha evitado que sea más grande. Por ese tipo de cosas, a la godaime no le gusta hacer lo que va a hacer:
―Has sido y siempre eres muy amable, Katsuyu-sama, y sé que ahora mismo quieres protegerme en… el estado en que estoy, pero en este momento. Con esa conversación…
―Lo entiendo Tsunade-sama. Quiere privacidad, y con justa razón. Voy a dejar en usted una técnica auto-preservadora para la relajación. Por si acaso las cosas… terminan siendo estresantes.
―Gracias Katsuyu-sama. ―Tsunade siente como una oleada de tranquilidad pasa por todo su cuerpo y, luego, la pequeña explosión de humo que hace Katsuyu al irse.
Agradeciendo su ayuda, pues no sabe lo tan nerviosa que estaría si no fuera por esa técnica que está funcionando en su cuerpo, va hacia donde siente que está Jiraiya.
Entra rápidamente y, lo que ve, la deja totalmente estupefacta. La pieza, que era solo una espaciosa habitación para invitados, de madera, con un futón y un armario, se ha convertido… En otra cosa. Un lugar con linternas de colores y velas aromáticas. Además, hay pétalos de flores por doquier en el suelo y, a un lado de la cama, una bandeja con comida y varias botellas de sake.
Sin embargo, y eso es lo que deja a Tsunade con la boca abierta y totalmente estupefacta, en la cama se encuentra Jiraiya. Un Jiraiya de lado, desnudo y con solo una sábana protegiendo la parte baja de su cuerpo. Tsunade solo puede quedarse viendo a él, ese pecho grande y fuerte y esa sonrisa pícara, mientras le dice algo que ella sabe que debe ser barato o sacado de una novela porno, por lo que no lo escucha…
… Lo que le dice es: "bienvenida a casa, Tsunade-hime. ¿En qué le puedo servir hoy?"…
Y, justo cuando ve que él coge lentamente la sábana para enseñarle lo tan preparado que está para lo que ella quiera, Tsunade dice con un tono de sobresalto:
―Estoy embarazada.
-o-
Unos minutos después…
Jiraiya solo agradece que, en medio de la titánica discusión, él hubiera tenido la entereza de hacer caso a la orden de Tsunade "¡PONTE ALGO DE ROPA, POR KAMI-SAMA!" que ella le gritara en algún momento.
Extrañamente, esa es de las pocas cosas que recuerda claramente de lo que ella le dijo en la acalorada discusión. Sabe que, justo antes de que ella le diera el puñetazo en la quijada que lo hiciera salir de la casa y "terminar" la conversación; los gritos habían terminado siendo una concatenación de insultos.
Sin embargo, lo que más recuerda y le hace sentir mal de toda la situación, es que de su boca salieron las frases: "¿Estás segura?" "¿Cómo es posible, es decir, con tu edad…?" Y la peor de todas: "¿Es mío?".
Así que, cuando logra tranquilizarse un poco y se da los primeros auxilios en su quijada por el puñetazo que recibiera, Jiraiya sabe que está totalmente fuera de su elemento. También, que necesita consejo. Así que, rápidamente, se guía para ir a la casa de la única persona con la que, en ese momento, quiere hablar y siente que le puede aconsejar.
No le sorprende que él le estuviera esperando con la luz prendida de su cuarto y frente a la ventana. Tampoco que le recibiera con una leve sonrisa, diciéndole:
―Estaba seguro de que ibas a venir hoy mismo y en este estado… ¿Sake?
―Sí, gracias sensei.
Y, mientras se acomodan en el cuarto austero del sandaime, uno que no es el que compartió con su esposa por muchos años; Hiruzen hace un jitsu para evitar ser oídos, le da una botella de sake y dice:
―Bien, Jiraiya-kun. Aunque me lo imaginé cuando… lo supe, no sé más que… el resultado de la situación entre Tsunade-kun y tú. ¿Crees que puedes empezar desde el principio?
Y Jiraiya, por más que le hace doler más la quijada, no puede evitar sonreír:
―Fue la noche del primer funeral…
… Los dos reciben el amanecer del primer día borrachos y aún hablando de todo y nada. La situación para nada solucionada pero, al menos, los dos habían llegado a tener un plan.
OoOoO
¡Feliz san Valentín! Este capi, el SanGo, se ha hecho enorme. Y esta última parte aún más que el promedio. Así que, voy a subir esta parte ya, y la segunda y última de las SanGo dentro de siete días.
... Y el fakereview aparecerá también dentro de siete días. Eso no quita que espero sus reviews reales! Y en recompensa, si me responden, les contaré un resumen de la historia de la niñez de Jiraiya según Esciam.
¡Saludos!
