Reglas No Oficiales de la Enterprise.
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Disclaimer: Nada de lo aquí publicado me pertenece, la franquicia de Star Trek es de G.R, asociados y actualmente de J.J y demás! Esta Historia es de Dannrose y yo solo traduzco.
Summary; Una serie de reglas NO oficiales que todo tripulante DEBE cumplir...
N/A: Gracias especiales a quienes me comentan y ponen en favs y follows :3
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Regla No. 35;
No ceder a los ojos de cachorro del alférez Checov.
— Por favor, Karu.
Hikaru no iba a ceder a la voz suplicante, no , no lo iba a hacer. — No Pavel, no estas lo suficientemente capacitado para tomar una espada real.
— Pero, Karu.— Genial, ahora de quejaba el adolecente — Ni siquierra la voy a usar cerrcas di nada ni nadiien.
— No Pavel.— Sulu estaba usando su voz mas firme — No puedes usar una espada real hasta que hayas tenido una capacitación con ella.
—Solo un momento, Por favor.— El adolecente estaba intentando verse lo mas adorable posible.
—No significa No Pavel, de ninguna manera y eso es definitivo — Hikaru estaba decidido a no cambiar su resolución. El niño no podía salirse con la suya todo el tiempo, y él estaba seguro que Pavel lo sabía muy bien. No había nada, nada que Pavel pudiera hacer para que Hikaru cambiara de idea.
Entonces Pavel puso en uso sus ojos de cachorro.
¡No! el no iba a caer en ello. Él era un oficial de la flota y uno de los mejores pilotos de toda la Flota. Él no caería ante un adolecente poniendo los ojos de cachorro, él no lo haría.
Pero Pavel lucia tan vulnerable que era desgarrador y esos grandes ojos llenos de lagrimas contenidas eran insoportables.
La determinación de Hikaru se derrumbo rápidamente. — Pavel, esto esta mal. Pero solo un par de movimientos.
— ¿Is in serio? ¿Lo dices di verrdad, Karu? — La voz del chico estaba tan llena de esperanza que había desterrado todas las dudas que aun subsistían en la mente de Hikaru. —Si Pavel, lo digo en serio.
— Grraciaz Karu.— Pavel le obsequio una gran sonrisa al mayor antes de sorprenderlo con un fuerte abrazo. Hikaru le entrego su espada y miro al niño intentando algún movimiento. Sólo un pensamiento cruzo por su mente después de verlo.
El niño era demasiado adorable para su propio bien.
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McCoy pensó que, con el haber tratado con Jim desde la academia, manejar a Pavel Checov no sería un se preguntaba de donde había concebido una idea tan blasfema.
Estaban de permiso en la tierra en una colonia de la federación y de alguna manera Huesos se había propuesto echarle un ojo encima al adolecente. El chico tenia dieciocho años, maldita sea, el no necesitaba tener una niñera pero Jim, Nyota e incluso Spock habían insistido en que Huesos se quedara con el niño mientras estaban en el planeta.
Esto iba muy bien al principio, nada había ido mal, y él se preguntaba porque los demás habían insistido en que se quedara con el adolecente para acompañarlo.
Y luego entraron a la tienda de dulces.
La teniente Uhura le había dicho al doctor en términos inequívocos que a Pavel no se le permitía ningún dulce, la azúcar lo ponía demasiado hiperactivo y Huesos no quería encontrarse con el lado malo de Uhura. Sin embargo, el niño lucia como si no estuviera de acuerdo con las ordenes de Nyota y estaba decidido a intentar cualquier cosa por tener unos pocos dulces.
—¿Puedo tiner algunos, Doctor?— Preguntó con una voz ridículamente dulce.
— Lo siento niño, pero Uhura no esta de acuerdo.— McCoy esperaba que con esa respuesta fuera mas que suficiente.
— Piro Doctor...
— No Pavel. Valoro mucho mi maldita vida como para desobedecer a Uhura.
—Piro iio no voi a dicirle nada, ella no va a zaver.
McCoy tuvo que admitir que quizá si él... ¡NO! Tenía que ser firme; él no cedería a un adolecente quien debería conocerlo mejor maldita sea. Estaba apunto de negarle al adolecente cuando miro sus ojos.
Eran increíblemente grandes y acuosos y demasiado malditamente tiernos. McCoy sabía que debía resistirse, debía mantenerse firme y no ceder. Sin embargo, pensándolo bien, solo el niño lo sabría y Nyota nunca lo averiguaría. Además el chico tenia dieciocho años, porque no podría tener algunos dulces, no era como si Checov fuese un niño que necesitase ser mimado.
Con este argumento totalmente razonable el miedo, también conocido como el DM de la Enterprise cedió a los ojos de cachorro de Pavel.
— Bien Pavel, puedes conseguir algunos dulces. Solo no le digas a Uhura.
El adolecente le dio un fuerte abrazo rompe huesos al hombre y salto directamente al establecimiento, justo antes de entrar se dio la vuelta y gritó — ¡Muchas grracias Huesos!
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Spock tenia un ligero dilema. Él estaba llevando un pequeño equipo de exploración científica para escanear la flora seleccionada en Epsilon 2, la misión no era un problema, era un planeta en gran parte explorado y mayormente inofensivo. Las exploraciones en si eran de rutina desde que descubrieron la larga duración de vida de las plantas , así que simplemente estaban obteniendo información del desarrollo de la flora. El problema era el alférez Checov.
Deseo que los acompañara en la misión y, si bien era alentador ver un voluntario, no se requería su conjunto de habilidades. Si bien se trataba de una simple cuestión de informarle al sr. Checov de este hecho, Spock se encontró vacilante ante una cosa.
La mirada que el alférez le estaba dando.
Spock estaba fallando en dar una respuesta porque esa mirada estaba teniendo ese efecto. El alférez tan solo se había limitado a ampliar los ojos y a mostrarlos ligeramente acuosos. No había ninguna razón lógica del porque esta accion estaba causando que Spock se planteara repensar su decisión original, pero lo estaba. La misión era simple y no se necesitaban las habilidades del Sr. Checov , pero pensando en ello, una sencilla misión era el momento ideal para enseñar a los jóvenes alféreces nuevas técnicas y habilidades. Él era excepcionalmente dotado y estaba, obviamente, con ganas de aprender aun mas, por lo que le enseñaría algunos de los aspectos del trabajo de Spock en esta misión que bien pueden beneficiar a la nave en asignaciones futuras. Spock no era consiente de que el alférez podía tener una reacción emocional tan extrema por haber sido negado algo a los miembros del equipo. Eso a su vez podría tener un efecto perjudicial sobre su trabajo y para el resto de la nave. Así que en realidad era completamente logico estar de acuerdo con esa solicitud y de acuerdo con Spock no tenía absolutamente nada que ver con el aspecto del alférez Checov le estaba dando en ese momento.
— Muy bien Sr. Checov. Esté preparado en la sala de transporte en quince minutos.
El rosto del alférez se iluminó y apareció una gran sonrisa en el — Graciias Siñor.— Enseguida, casi salto desde el puente.
Cuando el adolecente había dejado el puente Spock se dio cuenta que todos los miembros del equipo lo estaban mirando fijamente. Jim rompió el extenso silencio. —SI Spock no puede decirle que no a los ojos de cachorro de Checov entonces, estamos en serios problemas.
Poco después, en un vago intento de detener a toda la tripulación de ser envueltos alrededor de los dedos de Pavel, Jim añadió la regla 35 en la lista. Jim la rompió cinco minutos mas tarde, cuando el niño quería una foto con su phaser.
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Adoro a Pavel y sus ojos de cachorro, akjdskahs es taaan tierno ;3 como sea, muchas gracias por sus favs,coments y follows :3 me hacen inmensamente feliz!
Lia fuera.
