Capítulo 3: Visitantes de otra galaxia
Repito, referencias al capítulo «Los cuatro gatos» de Star Trek TOS.
Para Jim Kirk la situación actual era demasiado extraña. Ya habían pasado dos días desde el incidente y todo seguía igual de caótico para él. No solo era el hecho de que su primer oficial se haya visto involucrado en ese accidente sin poder hacer nada al respecto, sino que no podía negar que se veía muy bien como mujer. Las últimas instrucciones de la flota dictaminaban que la señorita Spock debía ser reasignada a sus funciones y se debía encontrar la causa y duración de su cambio, mantendrían la órbita al planeta Pyris VII hasta que pudieran confirmar algo respecto al accidente.
-Lo siento Jim, ya sabes cómo son esos burócratas, mientras no haya pruebas de nada malo, Spock puede seguir trabajando como el mismo quiere -Bones notó su propio error y se corrigió- como ella misma quiere.
-No es como si fuera alguien más, solo es que ahora es una chica. No tengo problemas con eso Bones.
-¿Ah, sí? Yo creo que en el fondo esto puede ayudarlos a ambos.
-¿De qué forma? -Jim parecía algo molesto por la afirmación de Leonard.
-A mí no me engañas Jim, que desde que Uhura y Spock rompieron, le tienes echado el ojo al duende orejudo -Jim se quedó en shock al oír lo dicho por su amigo.
-¿Spock y Uhura terminaron? -no podía creerlo, es decir, seguían tratándose igual que antes, aún con Spock como chica.
-Oops, creo que solté mucha información. Bueno niño, será mejor que vuelva a mi trabajo y tú igual. Deja de evitar a Spock tan obviamente también. Se nota que el duende está preocupado por ti.
Jim no dijo nada ante esto, pensando en cómo debía actuar ahora que sabía que Spock ya no salía con Uhura. ¿Sería prudente intentar algo? ¿Spock pensaría que sólo lo hacía porque ahora era mujer? La verdad es que Jim había tenido unas cuantas aventuras con chicos, pero lo que sentía por Spock iba más allá. El vulcano (ahora vulcana) era brillante, apuesto, con una bondad escondida que sólo lograban ver las personas más cercanas a él... A pesar de todo esto, no se sentía suficiente para él. Spock se merecía a alguien más, una persona que fuera capaz de hacerlo feliz y con un pasado más limpio que el suyo. No podía decir que sabía que era el amor, cuando ni siquiera su madre fue capaz de darle algo de amor maternal y que había recibido un daño tras otro al intentar amar. Siendo amigos obtenía más de él y quería amarlo, pero no debía. Era como una mancha negra en un lienzo blanco, si intentaba acercarse a Spock de manera romántica, sólo acabaría manchándolo con su podredumbre.
El turno alfa estaba por empezar, así que aún con esos sentimientos negativos a flor de piel se dirigió al puente. Cuando tomó el turboelevador se encontró con su primera oficial. No pudo evitar sentirse nervioso; es decir, sabía cómo actuar frente a Spock, y manejaba muy bien las conversaciones con mujeres -según su propio criterio- pero una combinación de ambas circunstancias; era demasiado para él en su estado emocional actual.
Ninguno de los dos dijo nada en el camino hasta llegar al puente. Aún se mantenían en órbita y pudo ver a Spock tomar su puesto. Solía ser común para él mirarlo disimuladamente mientras realizaba sus cálculos, pero ahora eso se sentía incorrecto para él. Aunque creía firmemente en lo que pensó antes, no podía evitar querer acercarse más a Spock, algo que había estado haciendo aún antes de entender que estaba enamorado de él. Sutilmente había empezado a tomar más de contacto físico, una pequeña palmada en la espalda o sus dedos rozando su hombro, algo que Spock seguro consideraba normal por su actitud con otros miembros de la tripulación. Pero para Jim era más que eso, intentaba hacer más patente su contacto, pasar más tiempo con él, aunque se había dicho que era porque era un amigo importante. Ahora notaba lo ridículo de su pensamiento. Había sido muy ciego para no notar sus propias emociones hasta la llegada de ese sueño erótico con Spock. Se preguntaba si no había sido que Uhura había descubierto sus sentimientos o algo y había sido la causa de que ellos dos terminaran. Spock siempre anteponía cualquier cosa que tenía que hacer si Jim se lo pedía pues prácticamente era el primer amigo que tenía y eso podía malinterpretarse. La intuición de las mujeres a veces daba miedo.
-Capitán -llamó Spock. Su cabello liso iba recogido en una coleta media, cayendo hasta la mitad de su espalda con su flequillo igual que siempre.
-¿Si señorita Spock?
-Al parecer hay actividad en el planeta, sería conveniente bajar un equipo de exploración.
-Entendido. Sulu, Bones y yo bajaremos -Llamó por el intercomunicador al médico antes de que Spock pudiera decir algo.
-Capitán, en vista de que estoy involucrado directamente con el incidente en el plantea, pido permiso para bajar con el equipo de exploración.
-Permiso denegado. Debe quedarse en la nave, no podemos exponernos a que pase algo de nuevo en su situación actual, o arriesgarnos a que vuelva a ser hombre durante la misión.
-Es más probable que de esa forma podamos arreglar la situación actual, capitán.
-Es un no, señorita Spock.
Jim tomó el turboelevador para dirigirse a la sala de transporte siendo abordado por Spock.
-Capitán, me parece que está subestimando mi situación actual.
-¿A qué se refiere, señorita Spock? -Spock había detenido el turboelevador para hablar con su capitán
-Que sea una mujer no interfiere con mis capacidades, no creo que usted sea misógino o algo parecido, considerando que trata con mujeres todo el tiempo.
-No tiene nada que ver con eso, señorita Spock.
-¿Puedo saber entonces la razón de su comportamiento distante conmigo?
-No sé de qué habla.
-Lo sabe bien, capitán... Jim -y allí estaba, Spock tuteándolo. Era algo por lo que siempre le pedía, pero que ahora le avergonzaba escuchar.
-Lo siento señorita Spock, esta situación es algo confusa para mí.
-¿Debido a que soy una fémina ahora?
-Porque eres tú, Spock -Jim solo dijo eso y volvió a poner el turboelevador en marcha. Spock se quedó pensando en lo que el capitán dijo, sin entender que era lo que pasaba por la cabeza de su amigo.
Lo acompañó hasta la sala de transporte aún en silencio, viendo a los involucrados desaparecer en el energizador. Cuando se dio la vuelta para salir, encontró a Uhura detrás de él. Seguían siendo muy amigos, pese a su rompimiento, pues había sido de mutuo acuerdo.
-Me alegra que me hicieras caso Spock, ese peinado te queda bien.
-Es más sencillo de realizar ahora, Nyota.
-Me parece increíble que te adaptaras tan bien a tu cambio, yo hubiera entrado en pánico los primeros días.
_Es una situación extraña es verdad, pero pienso que no durará demasiado, hasta entonces, solo debo adaptarme. Gracias por tu ayuda en eso.
-De nada. ¿Sigues preocupado por la actitud de Jim?
-Insiste en negar la situación. Hace un momento me dijo que no era por ser una mujer ahora, sino porque era yo.
-Dale tiempo, debe ser difícil para él lidiar con tu belleza femenina -dijo medio en broma, medio en serio.
-¿Insinúas que el capitán está interesado en mi forma femenina actual? -la sonrisa que le dio Nyota no le daba respuesta a ello, tal vez porque seguía guiándose por la lógica y se negaba a aceptar esos pequeños impulsos de humanidad que se habían intensificado con su cambio de género.
-Trata de ser menos objetiva y más emocional, eso se nos da bien a las mujeres -mencionó Uhura.
-Soy vulcana.
-Mitad vulcana, siendo más precisos. Spock, si estás preocupada por Jim, solo debes decírselo. Te escuchará.
Spock solo elevó la ceja, en su conocido gesto, que ahora siendo mujer se veía más sutil. Tenía mucho que pensar, pero antes debía supervisar que todo se encontrara en orden en el puente pues había quedado a cargo.
Apenas bajaron a Pyris VII, se encontraron con un ambiente diferente al que vieron antes. Parecía que una densa niebla cubría toda la superficie, no dejando ver nada. Intentaron comunicarse con la nave, pero fue en vano. Decidieron caminar un poco hasta la posición que marcaron anteriormente, donde habían encontrado a Spock cambiado. En las cercanías se encontraba un palacio, al estilo medieval. Bones y Jim se miraron asintiendo, siendo Sulu el primero que intentó acercarse a la puerta para llamar. Sin embargo, la puerta se abrió de imprevisto y vieron a un gato negro salir. El gato parecía dispuesto a guiarlos, por muy extraño que esto sonara. Sin opciones al no poder trasladarse de vuelta a la nave, entraron junto con el gato circulando por varios pasillos hasta encontrarse en un salón pequeño. No notaron que un gas era liberado y cayeron dormidos...
En la Enterprise, Spock, como capitán interino, estaba bastante preocupado por el equipo de reconocimiento, al enterarse que habían perdido todo contacto con ellos. El planeta estaba deshabitado según los informes, pero los últimos hechos apuntaban a que debía haber alguna entidad o ser vivo capaz de bloquear las comunicaciones de la nave. Decidió formar un segundo equipo de búsqueda, en el cual se incluyó a sí mismo. En total, tres personas: Uhura, Hendorf y ella. Dejó al ingeniero Scott a cargo y se energizaron al planeta.
Apenas llegaron, pudo visualizar un ambiente con neblina, además que delante de ellos, se formó una especie de aparición... Tres brujas que mencionaban maldiciones y que debían regresar cuanto antes mientras pudieran. No era nada lógico y ni siquiera era posible. Uhura casi se pone a gritar por el susto, pero Hendorf le tapó la boca con las manos temblando. Spock intentó comunicarse a la nave, siendo exitoso el contacto informó de la situación y decidieron continuar con la búsqueda del equipo del capitán.
-Spock, ¿Esas eran brujas verdad?
-Al parecer sí, aunque no fueron captadas por los tricorders.
-¿Entonces eran espectros?
-La presencia de entes paranormales no es algo científico.
-Pero, señor, usted mismo los vio -mencionó Hendorf.
-Pudo haber sido una alucinación causada por la neblina -aun siendo chica, Spock no dejaba de ser vulcana y debía pensar con lógica. Se dirigieron hacia el lugar donde tenían marcado como cráter, justo donde Spock había sufrido el cambio de género y se encontraron con una especie de palacio o fortaleza que no quedaba registrado en el tricorder. Luego de analizar un rato las opciones, Spock dio luz verde al ingreso. Se adentraron y caminaron por varios pasillos, antes de que pudieran encontrar a Sulu y McCoy. Uhura feliz de verlos, se les acercó, pero inmediatamente fue aturdida con los fásers. Hendorf que intentó atacar terminó igual, quedando solo Spock, que en vista de lo ocurrido con sus compañeros, no opuso resistencia. Parecía que ambos estaban en una especie de trance o algo similar, así que no dijo nada. La llevaron por un pasadizo directo a lo que parecía ser un sótano. La sorpresa se dio cuando encontró allí al capitán, maniatado a unos grilletes altos y aparentemente inconsciente. Intentó acercarse, siendo detenido por los hipnotizados McCoy y Sulu, que maniataron también a las dos personas inconscientes y luego a ella. Spock meditó cual sería un buen plan de escape, pero con el capitán y los demás en esas condiciones, se le hizo difícil pensar en algo. Pasó más de media hora antes de que Uhura y Hendorf reaccionaran, sorprendidos de verse atrapados por sus propios compañeros.
-Parecen estar en una especie de trance y deben haber noqueado al capitán por intentar escapar -mencionó Spock.
Se oyó un quejido, y todos giraron en dirección a Jim, que parecía al fin despertar.
-No, no haré un trato contigo Korob -murmuraba el capitán aún no consciente del todo.
-Capitán -Spock habló despacio, intentando hacer reaccionar a Jim, sin embargo, parecía no haberle oído- Jim, despierta -por alguna razón cada vez que llamaba a James por su nombre, una especie de calor parecía llegar a su vulcano corazón y a su mente. Esa era la razón de que no lo hiciera tan seguido, y de que solo lo mencionara cuando estaban solos. El caso de allí era una excepción a la regla.
-¿Spock? ¿Qué hace usted aquí? -Jim reaccionó, pero lo trataba más formal. Sólo pudo pensar en que no estaba bien.
-Jim, aunque sea una mujer, puedes tratar de tutearme, nosotros somos amigos.
Jim sonrió; al parecer no estaba alucinando, sino que realmente su vulcano (vulcana ahora, se repetía) estaba allí. Por un momento fue feliz de saber que sería la última persona a la que vería antes de quedar como zombie igual que Sulu y Bones, cuando se dio cuenta de la situación.
-¡Spock! No debiste venir, iba a solucionar las cosas solo y ya casi descubro la razón de tu cambio.
-No sé qué porcentaje de éxito se adjudica capitán, pero está maniatado y tanto Sulu como el doctor McCoy parecen estar en una especie de trance.
-Iba a hablar con el jefe y proponer un trato, Spock. Así regresarías a tu género normal.
-Jim, si para ello debes ponerte en peligro, no es necesario. Puedo continuar siendo mujer sin ningún problema.
-Pero es un problema para mí- dijo James algo enojado.
-¿Porque tienes problemas conmigo como mujer? -Uhura y Hendorf se sentían fuera de lugar allí, pareciendo aquello una discusión de pareja y ellos los compañeros que hacían mal tercio.
«Porque me doy cuenta de que no me importa si eres mujer o varón, yo te amo por ser tú solamente, mi perfecto vulcano. He sido un tonto al no notarlo antes. Amo tu forma de ser, tus gestos apenas perceptibles, la forma en que pones siempre nuestra amistad por encima de todo... Y ahora que eres mujer, lo único que puedo pensar es en que podríamos formar una familia juntos, si tan solo me consideraras algo más que solo un amigo. Si tan solo me amaras una décima parte de lo que yo siento que te amo» antes de que pudiera decir todo esto que pensaba, fueron interrumpidos por la llegada de Sulu y Bones, que liberaron a todos y los llevaron hacia un salón diferente al anterior. Allí, Spock y los otros pudieron ver al sujeto llamado Korob junto a un gato negro. Uhura notó que llevaba un collar de diamante con forma de gota. El tal Korob al ver a Spock, sonrió complacido y habló.
-Mira quién vino querida, el primer afectado por nuestra llegada a este planeta -salvo Jim, los demás no parecían darse cuenta a quien se dirigió- Por supuesto que es ella, aunque antes debió ser un él -continuó, luego de un rato notaron que parecía hablar con la gata negra a su costado- Sé que es arriesgado, pero es la única manera de recabar información para nuestro planeta. No, dijimos que sólo uno de nosotros lo haríamos, no debes hacerlo -un maullido se dejó escuchar por la sala. La gata salió por la puerta del salón y en cambio de ella entró una mujer de voluptuosa belleza. Se presentó con el nombre de Sylvia. Parecía ser la jefa de Korob, cuando se giró hacia Spock, este sólo pudo percibir una gran curiosidad en ella.
-Pero que tenemos aquí, dos hombres apuestos, tres si consideramos al que convertí en mujer y una dama. Mucho gusto querida, ¿me dirías tu nombre?-
-Nyota Uhura.
-Muy bien cariño, acompaña a mis marionetas -refiriéndose obviamente a Sulu y Bones. Korob terminó yendo con ellos también, dejando sólo a Jim y Spock junto a Sylvia.
Jim casi se lanza encima de Sylvia por hablar así de sus compañeros, pero fue detenido por Spock que le sujetó las muñecas; el simple toque entre sus dedos y la piel de Jim hizo vibrar la telepatía de Spock. Apartó sus manos de allí, arrepintiéndose de inmediato, pues su katra gritaba por volver a entrar en contacto con esa mente. Jim miraba sorprendido las reacciones de su primera oficial que parecía en shock solo por sujetarlo. Seguramente había sido por su telepatía táctil. Solo esperaba que, con ese toque, Spock no se enterara de nada de lo que había estado soñando en los últimos días. ¿Por eso se apartó así?
-¿Estas bien Spock? -mencionó Jim preocupado
-Estoy en perfectas condiciones, capitán.
Sylvia pudo observar todo lo que pasó entre ellos, quedando maravillada ante lo que pensó había logrado.
-Nunca pensé que un capricho mío fuera a dar tan buenos resultados. Ansío ver que es lo que causa todas esas emociones.
Jim notó que la mujer parecía haber revelado parte del plan, así que intentó algo. Sus armas seductoras nunca fallaban.
Ante la mirada atónita de Spock, el capitán empezó a coquetear abiertamente con la mujer, sonriéndole y tocándola suavemente, sólo con la punta de sus dedos en la mejilla y el mentón. La mente de Spock solo pudo pensar en que quería recibir esas caricias, en vez de que Jim se las diera a esa mujer. ¿Por qué tenía esa clase de pensamientos tan poco lógicos?
Jim continuó con el juego, sacándole información a la mujer. Provenían de una galaxia diferente, a millones de años-luz de allí. En su planeta eran seres que no poseían una forma física ni sentían emociones como ellos. Tanto ella como Korob eran una especie de exploradores, que debían recabar información. Tenían un aparato especial, que funcionaba de manera diferente a cualquier máquina conocida y era capaz de afectar la materia. Con ella habían logrado cambiar el género de Spock y también hacer ese castillo y todo lo que hubiera en este lugar.
Sylvia le propuso a Jim convertirse en su compañero. A cambio de ello, sólo debía permitir que extrajera la información de la mente de todos sus compañeros en el castillo y en la nave, luego de ello, podrían vivir felices allí. Gracias a su máquina ella podía convertirse en la mujer que quisiera, solo debía pedirlo y sería suyo.
Spock escuchaba todo lo que la boca de esa mujer pronunciaba. Su mente se negaba a trabajar de la manera lógica de siempre, siendo dominada por su lado más emocional. Parecía estar sufriendo lo que conocían como celos. Ilógico viniendo de una vulcana. En cuanto la mujer hizo su propuesta, se acercó a Jim, quien extrañado, no sabía que pensar. Spock lo tomó del mentón y juntó sus labios. Mirando fijamente a Sylvia mientras lo hacía, casi como presumiendo ante eso.
-Me temo que el capitán deberá declinar su amable oferta. Como pudo ver, él es mi pareja y no aceptaré compartirlo con nadie -Jim estaba atónito, tanto por el beso, como por las palabras y la actitud de Spock. Esos labios que tanto había soñado se habían juntado con los suyos y se sintieron mejor de lo que él pensaba. ¿Acaso Spock le correspondía?
Sylvia tenía los puños cerrados ante lo que había visto. Estaba completamente furiosa y en un acto de despecho, usó el transmutador (la máquina que tanto mencionaba) para volver a Spock en varón nuevamente, con su respectivo uniforme científico.
-Quisiera saber si ahora, que ya no es una mujer, se atreve a repetir esas palabras abominables. El capitán será mío y todos los demás morirán -mencionó con rabia ella. Korob entró en ese momento y notó como la forma física de Sylvia vibraba a punto de colapsar. La sujetó con fuerza, mientras ordenaba al capitán y a Spock salir de allí. Durante todo ese tiempo había sujetado un bastón grande, que soltó al momento de intentar parar a Sylvia. En la huida, Spock tomó el bastón y lo llevó con ellos. Intentaron salir, pero no encontraban la salida. Tampoco podían dejar a sus compañeros allí dentro. Escucharon un grito fuerte de Korob y pudieron ver como Sylvia se transformaba en una bestia inmensa con forma de quimera que intentaba alcanzarlos. Estaban completamente perdidos cuando escucharon un susurro en sus oídos, que sonaba muy parecido a Korob:
-Destruyan el transmutador, es la única forma de detenerla.
Ambos hombres se miraron aun corriendo e intentaron romper el bastón. Tal vez por la velocidad a la que iban, parecía imposible de lograr. Spock se detuvo, arriesgándose a ser mordido por la bestia y golpeó fuertemente la máquina con sus manos sobre la pared haciéndola añicos. De repente se encontraron en el medio de la superficie desierta de Pyris VII. Los demás tripulantes parecían volver en sí. Al borde de unas rocas, dos seres vivos con forma insectoide similar a los fásmidos* terrestres parecían agonizar.
-Al parecer es la forma física real que poseen, capitán.
Los otros miembros aun confundidos, se acercaron a ellos. Jim sacó su comunicador y pidió que los energizaran en ese mismo momento.
*Phasmatodea-Fásmidos: Orden de insectos conocidos comúnmente como insectos palo o insecto hoja.
