Capítulo 4: Selek sabe más por viejo que por ser Spock
Aún ahora, me pregunto por qué le puse este nombre al capítulo... Amo a Selek y me encanta cuando en los fics ayuda a nuestros niños Jim y Spock a entenderse...
Después de lo ocurrido en Pyris VII, la situación en la nave se formalizó para todos, menos para dos miembros del equipo principal.
Spock y Jim apenas se dirigían la palabra para cosas estrictamente necesarias y ninguno de los dos habló del beso que se dieron delante de Sylvia. Sin ponerse de acuerdo, ambos obviaron ese pequeño detalle en el reporte que se le hizo a la flota estelar.
La tensión cuando estaban juntos era palpable y los rumores en la nave corrían como ríos. Las razones de su pelea, el hecho de que hubiera sido justo en ese planeta, del cual los únicos que conservaban recuerdos eran ellos dos. Toda la situación se prestaba para las habladurías; más cuando los dos involucrados no parecían dispuestos a hablar de ello ni siquiera con sus amigos más cercanos. Uhura y McCoy se estaban devanando los sesos intentando sacar algún detalle o algo de lo ocurrido cuando se quedaron solos con Sylvia, pero ninguno quería hablar. En parte porque no entendían lo que sucedió allá -aunque ambos querrían repetirlo- y en parte porque sentían que era algo muy privado y que silo concernía a ambos, aunque no se atrevieron a hablarlo temiendo romper la ilusión del recuerdo.
La actual misión que iban a llevar a cabo no era de exploración, sino de traslado. En vista de su cercanía, la Enterprise había sido comisionada para trasladar al embajador vulcano Selek al punto de reunión con el embajador andoriano para conversar sobre tratados de exportación entre ambos planetas. Había pasado casi tres años desde la última vez que Jim había visto al viejo Spock, y se sentía entusiasmado por ello. Ese hombre era mucho más expresivo que Spock y parecía tener una intuición más aguda que cualquier vulcano. Jim se sentía cómodo conversando con él, en alguna ocasión incluso le ofreció jugar una partida de ajedrez, que pospusieron hasta su próximo encuentro. La felicidad de ver al viejo Spock era levemente eclipsada por la angustia de no saber cómo acercarse nuevamente a su Spock. Podría ser que ese beso solo se hizo con intención de evitar algún daño mayor para ambos y aun así quería creer que era más que eso. El recuerdo de los labios de Spock sobre los suyos le atormenta a cada noche, pero si era necesario, olvidaría todo eso con tal de volver a tener su amistad. Era a lo único que aspiraba.
Spock por otro lado, también recordaba el beso, siendo consciente de que fue sobrepasado por sus emociones. Quería atribuirle el hecho a su condición de mujer pero sabía que las mujeres vulcanas eran incluso más cerradas a dejarse llevar por sus emociones. Lo que había pasado en Pyris VII había sido una demostración de celos por todo lo alto y no quería disculparse por ello. La satisfacción de haber probado esos labios lo dejaban sin ninguna duda. Se había enamorado de Jim, aunque eso sonara ilógico y no pudiera explicarlo, era lo que sentía. Necesitaba decírselo, pero no sabía cómo reaccionaría Jim ante eso, prefería tener que purgar sus emociones con meditación a verse rechazado por el hombre que amaba. Si la amistad era el único lazo que los uniría, estaba dispuesto a todo por hacer que funcionara; aunque no supiera como reparar la relación que antes tenían. El traslado de su contraparte mayor le beneficiaba y mucho, pues podría consultar todo lo que pensaba y como regresar a su antigua relación con Jim.
La llegada de Selek estaba programada al término del turno alfa. Apenas este se cumplió, Spock y Jim se dirigieron a la sala de teletransportación para recibir al embajador.
-Embajador Selek, es un honor tenerlo en nuestra nave.
-Vamos viejo amigo, ¿desde cuándo somos tan formales? -Selek tenía los brazos abiertos y una sonrisa ligera en el rostro, esperando por recibir un abrazo de Jim. El capitán sonrió y se acercó a abrazar al vulcano.
Spock solo observaba a su contraparte abrazando a su capitán, sin darse cuenta sus puños se habían cerrado. Reaccionó al oír la voz de Selek dirigiéndose a él.
-Señor Spock, un placer verle, como siempre.
-Larga vida y prosperidad, embajador Selek.
Las siguientes horas, Jim acompañó al embajador en un tour por la nave, seguido de cerca por Spock. Le molestaba más que nunca ver como su contraparte sí podía estar cerca de Jim sin ningún problema. Veía a Jim sonreír después de mucho tiempo y esa sonrisa cálida no iba dirigida a él… los celos nuevamente invadieron su mente, pero esta vez iban ligados a pensamientos violentos contra el embajador. Sus propios pensamientos le horrorizaron, debía purgar sus emociones. Sin que ninguno de los dos hombres lo notaran, entretenidos con su plática, se dirigió solo a su habitación.
Después de pasear por toda la nave, Jim llevó al embajador a su habitación. Recién en ese momento notaron la ausencia del joven Spock.
-Jim, corrígeme si me equivoco, pero ¿será que tú y mi contraparte joven han peleado?
-Bueno, creo es más que solo eso, Selek.
-Cuéntame los detalles -Aun cuando Jim se mostraba reticente, su intuición le dijo que estaba bien. Le contó acerca de todo lo que pasó en Pyris VII, sin obviar nada. Selek se quedó en silencio un momento, meditando todo.
-En mi universo, sufrimos una situación similar, pero no sufrí ningún cambio de género y tampoco lo que mencionas después.
-¿Fue diferente? ¿No sabes porqué Spock haría algo así?
-Somos la misma persona, pero de universos diferentes. Aun así, me siguen sorprendiendo las similitudes de emociones entre nosotros. Les dije que no me gustaba hablar de hechos de mi universo para no cambiar el curso de sus futuros -Jim bajó la mirada decepcionado- habiendo ya dicho esto, la verdad es que estuve enamorado del Jim de mi universo por muchos años.
Jim boqueaba ante las palabras dichas por el anciano Spock. ¿Había estado enamorado por años de su Jim?
-Nunca pudimos establecer una relación, mi Jim era demasiado mujeriego para ello. Sufrió mucho al enamorarse en las pocas ocasiones que lo hizo y siempre estuve allí para él. No me atreví a confesarle nunca mis sentimientos, por temor a romper nuestra amistad. Cuando él murió, sentí como mi katra se partía en dos, gritando por la pérdida de nuestro t'hy'la. Lo único que me mantuvo vivo, fueron todos los momentos buenos que vivimos juntos y sus propias palabras antes de morir: Spock, gracias, los años que vivimos juntos han sido maravillosos. Sigue tu vida y ayuda más gente de la que salvamos.
-Yo, lo siento mucho -Jim no sabía que decir, ¿acaso su contraparte no había amado a ese hombre brillante? ¿O las inseguridades de ambos habían podido más que todo su amor? ¿Sería correcto pensar que su Spock tenía los mismos sentimientos por él? ¿Acaso merecía un poco de felicidad entre todo su sufrimiento?
-Jim, mi viejo amigo, sé que has sufrido mucho en este universo, pero no te niegues a ti ni a mi contraparte la oportunidad de ser feliz. Casi puedo asegurarte de que el joven yo también siente algo muy fuerte por ti.
-Yo… lo intentaré -Selek sonrió, sentía que al menos a ellos la felicidad les llegaría a tiempo.
Jim salió de la habitación de Selek, al llegar a su habitación, se acostó sin quitarse el uniforme, no sabía que hacer. Tal vez era el momento de hablar con Spock…
Se dirigió a la habitación del vulcano, antes de tocar, dudó, paseando delante de la puerta por al menos 10 minutos. Cuando al fin se había decidido a tocar, la puerta se abrió, dejando ver a su ocupante. Spock al ver a Jim, que era justo la persona que iba a buscar, se sorprendió.
-Jim, no esperaba verte fuera de mi habitación. Iba a buscarte a la tuya.
-Spock, tenemos que hablar -Bravo Jim, era la mejor forma de empezar una conversación. James se abofeteó mentalmente por las palabras usadas, pero no podía echarse para atrás. Spock lo invitó a pasar a su habitación.
-Podemos sentarnos aquí para conversar, Jim -la pequeña antesala de la habitación parecía el lugar perfecto para la conversación que iban a tener.
-Spock, yo quería preguntarte algo.
-Adelante, Jim.
-Cuando estuvimos de misión en Pyris VII, ¿Por qué razón me besaste?
-Jim, ¿te molestó que te besara?
-Spock, no me contestes la pregunta con otra pregunta.
-Sentí que era lo correcto en ese momento.
-¿Fue para evitar que Sylvia hiciera algo malo contra mí?
-Sí -«No», fue lo que mencionó Spock en su mente.
-Ya veo -una sonrisa triste asomó por sus labios-. Solo fue eso. Bueno, entonces solo debemos olvidar que pasó, lo olvidaré, después de todo no fue la gran cosa -cada palabra que salía de su boca dañaba más a las dos personas en esa habitación. Ninguno se atrevía a decir nada más- Bueno, será mejor que me retire, debo levantarme temprano para el turno alfa.
Jim intentó salir rápidamente de la habitación, pero Spock lo detuvo, sujetó su muñeca al igual que la vez anterior. Las yemas de sus dedos que hacían contacto con la piel de Jim parecían quemar bajo el contacto.
-Spock, suéltame, debo irme.
-Jim, mírame por favor.
La voz de Jim sonaba quebrada. Cuando volteó, Spock pudo ver aquellos bellos zafiros llenos de lágrimas. Algo se quebró dentro de él, la mano que no sujetaba la muñeca de Jim se dirigió a su rostro, intentando secar las lágrimas que caían por las mejillas de Jim.
-Perdóname, Jim.
-No tengo nada porqué perdonarte Spock, es solo un asunto mío -Jim intentó dejar de llorar, pero las suaves caricias de Spock sobre su rostro solo le producían más llanto.
-Creo que debo disculparme, Jim, aunque te dije que los vulcanos no mentían, yo tan solo soy un mitad vulcano y te mentí -Jim dejó de llorar ante las palabras de Spock. ¿En qué le había mentido?- En Pyris VII te besé porque quise, estaba celoso de Sylvia y verte coquetear con ella solo hizo peor el sentimiento. No me arrepiento de ello -el llanto de Jim regresó, pero esta vez lo que caían eran lágrimas de felicidad. Ese maravilloso y fastidioso hombre lo había besado porque se sintió celoso de él siendo una chica, se había sentido celoso de él.
-¿Y no lo quieres repetir? -Jim se mordió el labio inferior, había hablado en un tono bajo y seductor. Era la primera vez que lo usaba con su primer oficial.
-Tal vez, solo si también lo quieres, Jim -aún sin soltar su muñeca, acercó sus rostros, hasta que podían sentir el aliento del otro sobre sus labios. Se quedaron así por un pequeño momento, hasta que al fin los labios de ambos se juntaron, apenas un roce de labios que hizo estremecer a ambos. Siendo insuficiente para ambos después de un rato, Spock empezó a profundizar el beso, mordió el labio inferior de Jim, para luego introducir su lengua en aquella boca. La lengua de Spock se sentía rasposa, lo cual solo lo hacía sentir más placer. Un pequeño gemido intentó salir de sus labios, muriendo en los labios de Spock. Al fin se separaron por la falta de aire. En algún momento los ojos de ambos se habían cerrado. Jim fue el primero en abrirlos, vio que Spock tenía los labios húmedos y un poco hinchados por el beso. Solo podía pensar que era correspondido. La persona más perfecta del universo sentía lo mismo que él.
-Spock, te amo -El vulcano abrió los ojos y solo murmuró una palabra.
-T'hy'la -Jim se enterneció al escuchar esa palabra salir de los labios de su Spock, la había escuchado antes del Spock viejo, pero no sabía su significado.
-¿Que significa eso?
-Significa hermano, amigo, amante. Para un vulcano, es comparable con las almas gemelas ficticias que mencionan los humanos.
Jim sonrió, esta vez con la alegría desbordando por cada uno de sus poros, y Spock no pudo hacer nada más que sonreír con él. Su capitán, mejor amigo y ahora su pareja, era la persona más brillante y hermosa que alguna vez había conocido. Agradeció internamente el accidente en Pyris VII, pues le había permitido aclarar sus sentimientos y también mostrar más sus emociones. Podía asegurar que Jim y él eran las personas más felices en el universo en ese momento.
FIN
Y así termina esta historia... LO SÉ, LO SÉ, EL FINAL FUE CURSI, MIEL Y HOJUELAS PARA TODOS. ¡SIGAN AL EXTRA!
