_ Capítulo 4_
Después de ese momento, Levi había obtenido sus poderes, los cuales les garantizaba un poco más de seguridad. Vagaron por semanas hasta que llegaron a un pueblo bastante movido, pero Levi notaba que eran solo hombres lobos. Eso causó que temiera, eran demasiados y él estaba sólo.
No sabía qué hacer, pero al ver la emoción de los lobos —los cuales ya tenían apariencia adulta—, sonrió con tristeza, era tiempo de separarse de ellos y que hicieran sus vidas.
—Ellos les darán un hogar, uno con su raza y ya no tendrán más problemas. — habló con tranquilidad.
—Levi, ven con nosotros.—dijo Eren.
—Si les explicamos, ellos entenderán. —Jean acotó, pero ambos vieron como negaba y daba unos pasos lejos de ellos.
—Aunque ellos me acepten, la noticia puede llegar a los vampiros y ellos no lo aceptarán nunca. Yo cumplí con protegerlos, ahora ustedes hagan su vida…
Levi tenía razón, ellos entendían. Además, durante el viaje hasta ese lugar se habían topado con vampiros que los despreciaban por estar al lado de la raza enemiga. Hasta llegar, a atacarlos.
—Pero… —replicó Jean.
—Me quedaré en la cima de esa montaña. — señaló una cercana, no sentía nada peligroso allí —. Podrán ir a visitarme.
Levi los vio desde la lejanía cómo eran recibidos con hospitalidad por el alfa de esa manada grande. Les deseó la mayor felicidad a sus cachorros y fue a la montaña.
Cuándo dio con una cueva espaciosa, fue que se permitió ser frágil y llorar. Los extrañaría, extrañaría la compañía y sus locuras, extrañaría a Jean y su sobre protección, extrañaría lo suicida que era Eren… y también debía imaginarse a Eren con otra…
Eso le rompía el corazón, Eren había olvidado todo y ya estaba pronto a cabo de convertirse en adulto. Eso significaba que buscaría una compañera, olvidando que Levi alguna vez le dijo que lo amaba. Fue algo del momento, antes que Carla desapareciera, pero la sonrisa que Eren le había regalado era tan hermosa.
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Jean y Eren se habían adaptado perfectamente a la manada, aprendieron algunos detalles de su raza y también sobre la lucha constante con los vampiros y humanos. Ellos iban a visitar periódicamente a Levi y le llevaban obsequios para que hiciera más cómoda esa cueva. Le contaban sobre lo que ocurría, Levi también les contaba que había conocido una mujer de su raza, que vaga por los alrededores, pero que le faltaba un tornillo.
Jean iba siempre a ver a Levi, pero gradualmente Eren estaba dejando de visitarlo.
—Creo que está buscando una pareja. — dijo Jean, pero se arrepintió de inmediato al ver cómo su rostro se entristeció.
—Ya lo imaginaba, pero esa fue mi razón para dejarlos vivir allí…
—Aunque lo ames…
—Lo siento, Jean. De verdad hubiera querido corresponder a tus sentimientos… pero…
—Ya di por perdido eso, así que no te preocupes… — Jean sonrió con calma —. Podrías intentar buscar alguien de tu raza…
—Realmente… anda uno rondando por las noches en este lugar, pero lo he amenazado…
—Eso me suena a acosador…
—Me trae sin cuidado. En fin, no me estoy listo para una relación…
Jean suspiró y decidió cambiar de tema, hace tiempo se había confesado a Levi pero había sido rechazado. Lo cual obviamente había roto sus ilusiones, pero lo había superado.
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Levi, gracias a la ayuda de Jean había aprendido como pasar desaparecido ante los lobos. Una forma de camuflaje para ir a visitar a sus cachorros en su hogar—uno que estaba alejado—, quería verlos, más bien asegurarse que Eren estuviera bien.
Pero, al llegar desde el patio trasero ocultando su presencia, se topó con una escena desalentadora y decepcionante.
Un chico de bonitos ojos negros, más alto que Levi, de orejas y cola negra iguales a su cabello. Se le estaba confesando a Eren, el chico lobo se veía tan dulce inclusive para él. Pero, las crueles palabras de su cachorro lo decepcionaron y le habían tocado cruelmente.
—No es por nada, pero es asqueroso que un hombre guste de otro. No eres feo, pero si repugnante por fijarte en mi. Un hombre. — dijo duramente causando que el pobre chico se alejara casi entre lágrimas.
—Eres un bastardo cruel. —le regañó Jean quien estaba a unos pasos delante suyo, habiendo visto toda la escena.
—Ya cállate, no necesito de tu opinión…
Ninguno se percataba que Levi estaba escuchando su disputa.
—Eren. —su tono fue más sereno —. Ese chico siempre hacía lo posible por complacerte, sabías que le gustabas. Te aprovechaste de su amor, lo humillaste…
—Era un bastardo maricón, uno que goza que lo cogan por el culo… eso es más asqueroso…
—Ya detente, no digas algo que dañaría a… ¿Levi? — Jean lo nombró, al verlo detrás de Eren, no pensaba que iría a visitarlos siendo de día. Lo que más le sorprendió fue ver su semblante triste.
—¿Levi? ¿Qué haces aquí?... — Eren preguntó al verlo, pero se extrañó al sentir su tristeza en carne propia.
—Yo… venía a visitarlos… — dijo en un tono bajo. Le dedicó una profunda y dolorosa mirada a Eren —. ¿De verdad piensas así? ¿Es tan malo amar a otro de tu mismo sexo?
Eren no entendía, Levi le transmitía tanta… angustia que lo aturdia.
—No me importa que otros emparejen con su mismo sexo… solo, me da asco que un hombre guste de mi… —soltó esas palabras sin ninguna pizca de tacto.
—Ya veo… — dijo con dificultad. Para luego mirar a Jean y luego desviar su mirada —. No lo tenía planeado del todo… pero les vengo a informar, que me iré de este lugar.
Escuchó a Jean replicar, pero solo le dijo que había encontrado a alguien y al ser vampiro, debía de volver con los de su especie.
Lo cuál, Jean no creyó, ya que sabía que amaba a su hermano.
Levi al ver el intento de Jean por contar la verdad, fue que se interpuso.
—Me iré, no hay nada que me detenga aquí… además seré una molestia menos para Eren, no querrás tener a un maricón asqueroso a tu lado.
—¿Qué? — preguntó Eren, sin creer lo que decía el vampiro —. ¡Espera!
Levi desapareció antes que el de pelo marrón lo alcanzara.
—Vamos por él, Eren.
—¿Y para qué? Él ya decidió…
—Recuerda, Eren. Lo que hace tiempo te confesó y tú le respondiste… — Jean lo tomó por los hombros, notando como el abría mucho los ojos…
—Yo…
En tanto, Levi había llegado a un río que cruzaba la montaña dónde se ocultaba. Estaba algo aturdido y triste… tan esimismado que no se percató de alguien acercandose con calma por su costado.
—¿Por qué lloras? — una voz masculina lo hizo voltear. Percatandose que ese sujeto lo miraba con ojos penetrantes y con cariño. —. Eres hermoso, como para que estés triste… ven, te acompañaré a tu hogar… — dijo tendiéndole su mano para que la tomara. Sin negarse y sin voluntad, Levi se dejaba llevar por aquel hombre de ojos rojos…
_Review?
