Capítulo 1: La tabla Ouija

Estaba enojada, muy enojada con Golden. El muy torpe la había llenado de sermones sobre que la investigación aún estaba en pie, que la venganza es mala, que Freddy no aprobaría su actitud y bla bla bla.

Golden no sabía que le gustaba a Freddy... o a Fred. El segundo seguro habría deseado que los vengara a ambos, y eso es lo que Carry quería hacer. Pero ahora que sabía que Golden se mudaria a vivir con ella y que dejaría de trabajar un tiempo para vigilarla debía ser más precavida en lo que hacía. Tal vez ese par de chicos de pelo blanco le podrían ayudar, se notaba a leguas que les gustaba las cosas involucradas con espíritus. Ellos la ayudarían pero... nuevamente Golden lo impediría.

- "¿Qué hago?"- Pensó frustrada.

Se tiró en su cama y tomó uno de los peluches, más justamente uno de un oso marrón con sombrero y corbata. Siempre se dijo que le recordaba mucho a Freddy y con eso decidió abrazarlo y pensar que era él, aún si era demasiado pequeño como para ser él. Quería abrazarlo. Entonces luego de pensar en su hermano una última vez en el día quedó sumida en sueño.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

La mañana finalmente había llegado y el pelirrojo había amanecido en el suelo de la cocina, se encontraba aún cansado y con los ojos hinchados y rojos. Había olvidado un poco de lo sucedido en el día anterior, pero recordaba claramente cuando dijo que haría hasta lo imposible por hacer cumplir las palabras del difunto, ¿cómo demonios haría eso? definitivamente necesitaba pensar en algo pronto. Él no era del tipo de persona que hacía una promesa o juramentos en vano.

Se levantó y en seguida notó el desastre de platos y vasos rotos con viejas ollas y sartenes en el suelo, había tirado todo igualmente cuando el fósforo no quería cooperar el día anterior para hacerse un simple té que lo tranquilizara.

- Un segundo... ¿Cómo llegué aquí?- Se dijo a si mismo algo aturdido y tratando de recordar.

Cada vez que trataba de recordar como llegó a dormirse en el suelo le dolía demasiado la cabeza, parecía algo inútil pero no quería dejarlo así, entonces el teléfono lo distrajo de aquello y respondió.

- Hola... Estrapajo!- Dijo animado al notar que era su amigo callejero que no veía hace un buen tiempo- ¿Como conseguiste el teléfono, amigo? ... ¿Mangle? Que gran detalle de su parte ¿Y como esta Bestia? ¿Ese loquillo sigue causando revuelo? ... Jajaja, claro que si yo lo crié con uste... ...- Soltó un suspiro al escuchar a su amigo, sus ojos volvían a cristalizarse- Es cierto ... Lo sé, no he salido de casa en semanas, creo que me haría bien un baño jajajaja- Su risa se notaba vacía y sin nada de gracia-... No es necesario, amigo. Estoy bien, ya sabes. Cuando éramos pequeños el psicológico dijo que paso a paso avanzariamos para superarlo ... Claro, y cuida mucho de Bestia. Dile que pronto iré a visitarlo ... Si, adiós-

Colgó y secó sus ojos que estaban algo húmedos. Al parecer hasta Springtrap estaba enterado de la muerte de Freddy, las noticias volaban más rápidos que el viento.

Suspiró nuevamente y decidió tomar dicho baño, tal vez le haría bien.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

El sonido de varios autos fuera de su casa la despertaron, unos pitidos de una camioneta en retroceso para ser más exactos. La pelirroja llevaba su cabello revuelto y tenía el muñeco del oso aferrado a su mano izquierda, sus ojos estaban rojos y con ojeras, sus mejillas estaban empapadas por lágrimas durante el sueño, no había alcanzado a ponerse la pijama por lo cual aún llevaba el vestido negro del día anterior.

Froto sus ojos y busco con sus pies las pantuflas de gato color rojo. En cuanto se puso de pie salió de su habitación y en seguida la puerta de su casa se abrió mostrando a su amigo rubio.

- Buenos días, Carry- Saludó sonriendo- Veo que acabas de despertar y...- Pronto su semblante alegre cambio a uno serio y preocupado- Estuviste llorando...- Afirmó.

Se acercó a ella y unos hombres con cajas empezaron a entrar poniéndolos en un lugar vacío. Golden pasó su mano por la mejilla sonrosada de Carry y la notó mojada.

- ¿Tuviste pesadillas?- Preguntó.

Carry guardo silencio y negó lentamente. No recordaba haber tenido pesadillas y si las tuvo las habrá olvidado a lo largo de la noche.

- Estoy bien- Dijo con una voz seca y ronca. Casi sin ser su voz.

- De acuerdo- Suspiró algo aliviado.

- ¿Y qué son todas estas cajas?- Preguntó la ojiazul luego de haberse aclarado la garganta y haber recuperado su voz.

- Te dije que me mudaria contigo- Respondió el cantante- Aquí están algunas de mis cosas. Sólo lo esencial- Dijo casi orgulloso.

Carry miró sorprendida la cantidad de cajas pues no parecían contener sólo lo esencial. Rápidamente fue a abrir la que se encontraba más a su alcance y la abrió. Luego puso una cara de facel palm, al notarlo Golden se apresuró a estar a su lado.

- ¿Productos para el cabello? ¿A eso llamas esencial?-

- ¿Qué?- Exclamó algo ofendido- Un chico también necesita sus productos capilares- Hablo con voz de diva.

Carry empezó a carcajearse haciendo que el rubio pusiera una cara de indignado para luego unirse a su risa. Claro que la risa de Carry era ya muy exagerada y se quedaba sin aire por lo cual Golden decidió dejar de reír y tratar de parar la risa de su amiga.

- Dios- Exclamó la chica aún riendo un poco- Hace tanto que no río de ésta forma- Secó las pocas lágrimas que se le acumularon y mostró sus ojos alegres y sin rastros de que alguna vez fueron rojos- Eres el mejor-

Golden sonrió alegre de ver a Carry nuevamente feliz después de 5 meses llorando. No es como si a él no le afectara la muerte de Freddy, pero parecía que todos sus amigos estaban llorando a mares por él, exceptuando a Chica y Bon, él y los mencionados debían hacer el papel de fuertes para contener a sus amigos, pero no significaba que no lloraran al estar en soledad.

Pronto un enorme hombre se situó junto a los chicos y mostró la palma de su mano. Golden entendio que le tocaba pagar por la mudanza. Puso una buena cantidad de dinero en la mano del hombre y luego de que él lo contara sonrió y salió de la casa junto a los demás hombres.

Golden aspiró el aire y lo soltó luego de un rato con las manos en la cintura, iba a necesitar de Carry para que le ayudara a desempacar en la habitación vacía que había junto al cuarto de ella. Eso y sus instrumentos y micrófonos, sus productos de aseo personal, sus pelotas de básquet ball, fútbol y voleibol. Y habían más. Sip, sólo lo esencial.

- ¿Desde cuando comenzaste a tejer?- Preguntó la pelirroja frente a otra caja con un ovillo de hilo y agujas en la mano.

- Es algo en lo que estoy trabajando- Dijo Golden encojiendose de hombros- Mi abuela me enseñó-

- Ajá- Fue lo único que dijo ella.

Le resultaba algo cómico el hecho de que tejiera pero decidió guardarse la risa, aún le dolía el estómago por las carcajadas anteriores. Tantas cajas... se le haría algo difícil encontrar un buen lugar para cada cosa que Golden tuviera en las cajas. La casa era bastante grande y varios cuartos estaban vacíos, tal vez sólo amontonen sus cosas en alguno y listo.

Abrió otra cajá y en ésta encontró una tabla con un objeto triangular con un círculo de cristal casi en la punta. En la tabla se podía ver en la parte superior el nombre de "Ouija". A lado de el nombre habían dos palabras más 'sí' y 'no' una palabra a un lado y la otra en el otro. Hasta abajo se leía 'Adiós' y en el centro estaba todo el abecedario. La curiosidad la inundó.

- ¿Qué es esto?- Le preguntó a Golden y él de inmediato palideció. Esa tabla no era suya pero el nombre lo conocía.

- Eh... Pre-prestamelo...- Pidió con voz temblorosa pero algo firme. En seguida ella se lo pasó junto al objeto triángulo y él lo observó con los ojos asustados.

Debía de tirar esa cosa y no dar información de eso a Carry, ella podría no pensar y usarlo.

- Con... con esto aprendía una primita mía el abc- Mintió luciendo nervioso, no podría mentir del todo, pero debía intentar.

- ¿Y porque se te ve nervioso?- Preguntó preocupada y curiosa.

- Esto... esto me trae muchos recuerdos... no muy buenos. Es todo- Cubrió con sus brazos la tabla y trato de pensar en un lugar donde esconderlo hasta deshacerse de él.

Carry decidió no dar tanta vuelta al asunto aún si le interesaba aquello.

- Ok. Aquí hay muchas cajas seguro con cosas...-

- Es-en-ciales - Interrumpió Golden.

- Si, eso- Hizo una mueca y volvió a su habitación- Puedes empezar a poner tus cosas en el cuarto ahí a lado, yo iré a asearme y cambiarme. Ni se te ocurra entrar- Lo miró amenazante y dejó a un Golden blanco del miedo parado.

A veces Carry puede dar mucho miedo.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Finalmente habían terminado de ordenar todo y apenas eran las 2 de la madrugada.

Ambos chicos se encontraban agotados y tirados en el piso junto a unas cajas de la mudanza ya vacías. En ambos se podían ver ojeras a causa de la falta de sueño y sus párpados a punto de cerrarse.

Golden bostezo estirando los brazos y luego se dio cuenta de que Carry estaba casi sumida en sueño.

- Hey, Carry- Dijo en un tono bajo y cansado mientras ponía su mano en el hombro de la chica- Creo que deberías ir a dormir, yo aún tengo que ordenar algunas cosas-

- ¿Ordenar?- Dijo somnolienta sin darle sentido a lo que dijo el rubio- Estoy cansada- Confesó. El tono en lo que había dicho le había enternecido a Golden por lo cual sonrió.

Finalmente después de unos minutos había logrado quitarle las sandalias y arropar a su amiga en su cama mientras daba otro bostezo y salía del cuarto ya oscuro.

Entró en, ahora, su habitación y al tirarse en la cama noto algo duro en ella que le hizo quejarse de dolor mientras se levantaba y frotaba su espalda.

Al darse vuelta para ver que era eso que le chocó, volvió a despertarse de su ensoñación con una mueca de nervios y miedo. También sintió una gran sorpresa pues él no había dejado la tabla Ouija ahí.

Recordaba haberla dejado debajo de uno de sus muebles que tenía muy corta distanciado sí al piso. Pronto se puso pálido mientras miles de preguntas viajaban a su mente.

- Definitivamente ahora tengo que no sólo deshacerme de ésto sino que debo destruirlo... Está suplicando ser utilizado y yo no lo puedo permitir- Se dijo a si mismo para luego tomar la tabla y el objeto triangular (N/A: No tengo idea de como se llama), y llevarlo a la cocina.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

No podía dormir, no sabía el porque pero cada vez que intentaba imágenes de él y sus amigos con cara de horror aparecían en flashes.

Un extraño personaje también aparecía, una especie de imitación de Freddy en versión oscura. Era como su gemelo sólo que con un aire siniestro.

- ¡Agh!- Gimió fastidiado mientras se cubría con la almohada la cara y se golpeaba- ¿Por qué me pasa ésto a mi?-

Estaba demasiado estresado y necesitaba de una buena siesta para calmar ese mal genio que empezaba a salir de él. Pero ahora ¡ni eso podía hacer!

Estaba totalmente cansado pero aquellas imágenes de ellos horrorizados hacia que su cuerpo arda en llamas y su palpitar acelere. Lo hacia sentirse con miedo.

Chica no había vuelto a aparecerse en su casa como lo hacia últimamente y cuando trataba de llamarla no le contestaba. Ignoraba sus mensajes y eso no le agradaba nada, quería volver a hablar con su amiga pero ésta parecía sólo querer huir de él.

"¿Estresado?"

Una voz susurró en su oído, era ronca y siniestra. Con un extraño acento que no supo reconocer.

"Duermete"

Dijo otra vez. Y al instante se levantó de su cama y buscó con la mirada el dueño de la voz. En la ventana, bajo la cama y los muebles, por absolutamente toda su casa. Volvió a su habitación y quiso dormir, se había convencido de que era sólo una alucinación suya y finalmente pudo dormir.

Lo que no había notado era que esa voz se reía siniestramente al momento de él haberse casi desmayado.