Capítulo 5: Frágil
"Ella descubre la verdad".
Robin.
-¿Y cómo fue? –preguntó mi mejor amigo. -¿Por qué sentiste ese deseo repentino? –No respondí. -¿Dick? –Wally me llamó.
-Es que… yo sentía que… -titubee un momento. –Verla ahí, lucía atractiva, como siempre. Y con Star ella… estaba extraña. Simplemente tuve un momento de debilidad –dije con dificultad y también con mucha culpa. –Ya veo… pero dime una cosa ¿Quieres a Starfire, cierto? –la duda en su voz me alarmó.
-¿Qué si la quiero? ¡Claro que yo la a… -Interrumpió. –No no… me refiero a que si de verdad la amas no tenías por qué haber desconfiado de ella y lo peor, irte a refugiar a los brazos de tu ex… -Eso me molestó. –No sabía que Babs estaría en la Mansión -¡Ay por favor Dick! Trabaja con Batman desde siempre, sabías muy bien que ella estaría allí, es su hogar –Lo bueno aquí era que yo de verdad no tenía ni idea de que ella iba a estar esa noche en aquella habitación. Wally suspiró. –Se lo tienes que decir.
-¡¿Qué?! ¡Estás enfermo! –grité aterrorizado. –No puedo simplemente ir y decírselo, es… yo… lo intenté el último día que estuve en la Torre, pero no pude… ¿Cómo crees que reaccionará? –continué nervioso. –Mmm… ¿Y qué? ¿Vas a mentirle? Será mejor que tú se lo digas, si la amas como dices, no deberías de haberla engañado en primer lugar –sonaba molesto, no lo culpo.
-¡ENTIENDE WALLACE! ¡Fue un maldito momento endeble! Ella ya no es… ya no era la… -dudé un poco. –Ya no es la misma de antes –terminé algo triste.
-Entonces no la amas después de todo –dijo pensativo. –Lo entiendo. Será mejor que se lo digas –volví a interrumpir. –Yo sí la amo. Pero sinceramente no puedo amar a dos personas diferentes –Es verdad. La amo. A la Star alegre, tierna, inocente y dulce. Me he topado varias veces con la chica ruda, agresiva y fuera de sí… me pregunto si el veneno que le inyectaron provoca que su lado salvaje salga a flote. Si es así, no me gusta nada. Después de pensar eso quise aclarar bien mis sentimientos. Claro que amo a Starfire, siempre me ha gustado. Es preciosa. No obstante, ella tiende a ser distinta en ocasiones y eso me ha alarmado desde hace unos meses.
Cuando pienso en Bárbara, ella fue mi novia. La quise mucho y sé que ella en cierto punto llegó a sentir más por mí. Por alguna razón presentí que yo no era el indicado para ella, así que la dejé. Es muy hermosa, valiente y atenta. También es dulce, amable y suele ser la más racional en el mayor de los casos.
¿Qué tanto pienso?
Todo quedó atrás cuando conocí a mis amigos. Mi equipo. Decidimos vivir juntos y formar un grupo de superhéroes, con la supervisión de Batman y la Liga, por supuesto.
"Entonces no la amabas después de todo". Las palabras de Wally retumban en mi cabeza como rayos de luz estrellándose contra una cámara oscura. Me torturaba el hecho de haberle mentido.
Se supone que uno pide un consejo a alguien porque sabe que aquella persona responderá con lo que se quiere oír de verdad.
¿Esto es lo que en realidad quería? Entender que con Kori todo es carnal y nada más… ¿No la amo?
Empiezo a recordar la mañana que tuvimos… cuando desenfrenadamente necesité de ella y la hice mía. Mintiendo por completo, ocultando mis acciones en una patética excusa de no quiero perderla. Sus incomparables ojos verdes, su bella sonrisa, esa cabellera tan larga y perfecta que lucía como el mismo fuego. Su hermoso cuerpo…
Sé que siento algo muy fuerte por ella… ¿Será amor real?
Esta conversación con Wally definitivamente no me está ayudando mucho.
-¡Tengo que irme! –se escuchó la voz de Wally en el altavoz de mi celular. -¡Robin! Chico Bestia y Starfire fueron en equipo a su búsqueda. Supuse que habrías llamado primero a Star… para cerciorarle que tú y los chicos estaban bien. ¿Por qué no lo hiciste? –Su cambio de actitud repentina me asustó.
-¿De qué hablas ahora Wally?
-Chico Bestia no encuentra a Star… fueron a buscar en el área oeste de Mildway City. Te lo dije antes, la nota nos lo informó…
-Dejaron a Starfire sola… ¿Con Garfield? Y… ahora qué… ¡¿Qué pasa?! –empecé a perder los estribos.
-Starfire ya no está. Tengo que irme –colgó.
Me encontraba con la Liga de la Justicia. Red Robin y Bárbara también estaban aquí. Estábamos a bordo de una nave gigantesca. Visitamos al acilo de Arkham para obtener mejor información sobre lo que Ra´s, Talia y Slade planean hacer.
Curiosamente hubo una emboscada en aquel lugar y muchos prisioneros escaparon. Nuestra tarea fue buscar a todos y cada uno de ellos para regresarlos de vuelta al establecimiento. Fue una intensa persecución; lo más decepcionante fue que no encontramos a la única persona que podría habernos cedido un poco de información: El Guasón.
Ahora nos dirigíamos a Gotham pero… después de lo que me había informado Chico Flash…
- ¡Capturaron a Starfire! –grité. Todos me miraron.
-¡La chica! –Batman soltó con preocupación. Se sentó frente a los controles y aceleró con impaciencia.
-¿Quién capturó a la chica? –Preguntó de pronto Superman.
-Red X –escupí. –Chico Flash me informó acerca de una nota que él había dejado en la Torre. Ellos supusieron que era una pista para encontrarnos, ya que no nos comunicamos por mucho tiempo… -una voz femenina interrumpió. –La estúpida señal se perdió gracias a esos malditos robots –dijo Chica Maravilla.
Miré a Batman, se veía serio, pero muy pensativo. Por más extraño que parezca… lo que yo acabo de decir lo tranquilizó un poco. ¿Por qué se ve más calmado ahora?
-Debemos darnos prisa –afirmó Flash.
Starfire… Star… resiste, vamos en camino.
Durante el viaje, sentí miradas incómodas por parte de Raven. Ella estaba allí, sentada en el asiento de atrás. Puedo jurar que estaba muy molesta conmigo.
Creo que ya sé por qué.
Leyó mis pensamientos…
…
Starfire.
Estaba aquí, débil e indefensa contra ellos. Red X me tenía agarrada con una de sus manos, ayudándome a sostenerme. Caí directo en la trampa…
-No fue fácil engañarla para que viniera, pero finalmente lo hizo –dijo él, sin soltarme.
-Átala de nuevo –ordenó Talia. Pasó un momento pensando y habló nuevamente, mientras X me colocaba las pinzas gigantes en las manos.
-Este es el imbécil que me atacó esa noche. Slade, sabes que no tolero esa clase de errores –le dirigió una mirada a él.
-No entiendo lo que sucedió, pero estoy seguro de que el chico puede explicarlo, ¿Cierto? –respondió con total calma.
-No sabía que ustedes dos tenían un acuerdo. Creí que ibas a llevarte el botín –me señaló. –Lamento haberte incomodado, primor –Red X lucía tranquilo, su voz estaba en total control.
¿Se supone que va a ayudarme o solo juega conmigo nuevamente?
Ella no le dijo nada, en cambio me miró, satisfecha. –Bien… hola de nuevo, Tamaraneana –esbozó una fingida sonrisa. –Luces fatal. Pero descuida, te haré lucir mejor –miró a Red X. –Trae el compartimento –ordenó y le entregó unas llaves.
-Claro –respondió. Antes de irse volteó a verme. No sé qué es lo que miró exactamente, no pude divisarlo gracias a su máscara. Segundos después salió de aquí.
Talia me observó mucho tiempo. Sus ojos me comían viva. Slade se limitó a mirarnos de lejos a ambas. Sacó su espada, la espada con la que me había herido y arrebatado mis poderes. Comenzó a moverla y después con una navaja más pequeña, hizo ademán de que la estaba afilando.
El choque producido por ambas armas me hizo temblar.
Me alarmé mucho más. Pero no pude hacer nada, las piezas metálicas me hacían prisionera y no solo eso, me quitaban la energía.
Posiblemente me desmaye de nuevo. –pensé con tanto pesimismo que me sorprendí. Por un instante creí que X verdaderamente iba a ayudarme.
-Nuestro propósito contigo es simple, niña. No queremos lastimarte, solo necesitamos de tu cooperación –dijo la mujer. –Serás una pieza fundamental y muy útil para La Liga de las Sombras –sonrió orgullosa. –Eres lo que nos falta y haremos que eso cambie, tú tranquila –guiñó un ojo de forma burlona y también desafiante.
-Me pregunto ¿Dónde están Los Jóvenes Titanes? –alardó Slade. Se acercó un poco a mí. -¿A caso ya no le importas a Robin? –se mofó de mí.
-¿Q-qué van a hacerme? –dije con esfuerzo. Talia sonrió y puso su mano en mi hombro. –Oh querida, haremos grandes cosas contigo, no te preocupes –luego acarició mi mejilla. –Ni si quiera vas a recordarlo –en ese momento, Slade levantó su brazo derecho y me golpeó con su espada en el rostro. Gemí por el dolor, grité con todas mis fuerzas y empecé a llorar. Había cortado parte de mi mejilla… el líquido caliente recorrió mi cuello y lo sentí llegar hasta mi hombro.
-Interesante –Talia dijo pensativa. –Cuando tu energía te abandona, estás tan vulnerable como una liebre coja –Pero… -se me acercó hasta llegar a mi oído izquierdo. –Eso va a cambiar muy pronto –apartó su cuerpo del mío y, de la nada, soltó un puñetazo en mi otra mejilla. Hizo mi rostro girar abruptamente.
-¡Ah! –volví a quejarme. ¿Qué tanto quieren comprobar? –También siente dolor físico como cualquier ser humano –confirmó Slade mientras veía una pantalla holográfica que salía de su muñeca derecha.
Al final de esa bodega noté que se acercaba Red X nuevamente hacia nosotros. Lucía tan relajado que me daba envidia. Traía consigo una maleta plateada y mediana. La azotó en el suelo y la abrió de un tirón. Sacó de ella una jeringa pequeña con un líquido… oscuro.
Sé que mis ojos se abrieron más de lo normal ante el susto. Ese era el líquido del que tanto escuché hablar… principalmente por Rae y Cyborg.
¡Oh, mis amigos! ¿Qué habrá pasado con ellos? ¿Estarán a salvo?
Al fin y al cabo, la única que había caído en la trampa era yo.
Red X sacó un traje oscuro también. Imagino que era para mí. Ya tenían todo preparado.
-¡Enciende las luces! –gritó Talia. Alguien más estaba en aquel lugar… no los trabajadores, era… ¿Quién era?
Empezó a reír con locura… sonaba irritable.
-¿Quién es esta chica tan fea? –dijo riendo. –Ella es el "arma" por la que vamos a pagar… ¿Eh? –su sonrisa fingida no se desvanecía.
-Ella es la clave. Con sus poderes dominaremos a la mitad de los héroes. Nuestro ejército y el suyo –señaló hacia ella. –Harán lo mismo con los de la Liga –ordenó Talia a la chica.
Era tan… extraña. Traía un uniforme pegado y con figuras raras. Su cabello estaba atado a dos coletas y su cara tenía tanto maquillaje que lucía como un títere macabro.
-¡Muy bien! Muéstrame lo que puede hacer, ¿Quieres? –siguió con una voz empalagosa.
-¿Quieres callarte? –le dijo Slade. Bien, ya éramos dos los que estábamos hartos de su horrenda voz.
-¡Uy! ¿Alguien amaneció mal humorado? –Ella le sonrió y luego miró a Red X. -¿Y tú… quién eres? –se acercó a él sigilosa. –Apártate de mí, Quinn –dijo él con enfado.
-¿Acaso aquí nadie es feliz? –extendió sus brazos en forma de súplica. Alguien la jaloneó, fue Slade.
-Si vuelves a hablar te mataré, ¿Comprendes? –soltó iracundo. Ella se miró un poco aterrada, pero después comenzó a reír. –Deberías estar agradecido –empezó la chica. Acarició poco a poco el casco de Slade. –Hicimos nuestra parte. Cumplan con la suya –rio de nuevo.
Esta sí que era una alianza grande. ¿Todo por mí? No lo creo…
-¿Qué sabe hacer la chica? –me miró de nuevo la joven rubia.
-Puede matarte en menos de dos segundos –dijo Red X, con voz molesta.
Ella no contestó, en cambio de su espalda jaló algo con ferocidad y me golpeó el rostro con un palo grueso de madera.
Lancé un sollozo y de mi boca brotó sangre. Ya me estaba mareando, sé que volveré a desmayarme y esta vez, no sé si vuelva a despertar.
-Está cubierta de sangre, es tan fea como un sapo descolorado. ¿Es una maldita broma, cierto? –apoyó su arma en el hombro y me dio la espalda.
-Todavía no terminamos los análisis. Danos un momento ¿Quieres? –Talia dijo calmada.
En ese momento las luces se apagaron. Ahora todo era tinieblas.
-Alguien me sujetó por la espalda, pero entonces otra persona le empujó y me cargó. Corrió desesperadamente y luego… simplemente desaparecimos de allí.
Escuché respiraciones aceleradas, su pecho chocaba con mi espalda y me hacía sentir todo el esfuerzo que hizo. Giré un poco para ver quién era, esperando encontrarme con Chico Bestia o alguno de los Titanes.
Me impresioné mucho al notar que era X el que me cargaba.
-No hagas ruido. Ya estamos a salvo –no me soltó. Me sostenía con mucha fuerza y eso solo me lastimaba más. La realidad es que yo ya no podía estar peor. Él jadeaba con ganas, igual que yo.
Se puso de pie y me dejó en el suelo unos momentos. Tomó su cinturón y lo oprimió hasta… ¿Destruirlo?
-Ah…listo –dijo satisfecho, aún con poco aire. Me miró y se inclinó un poco hacia mí. –No te muevas –susurró y sacó de su bolsillo un líquido… el líquido que me iban a inyectar sus colegas… o ex colegas, lo que sean.
-No… -dije, muy débil. – P-por favor… -Él levantó un poco su máscara, dejándome ver sus labios y parte de su nariz. –Es por tu bien –y sin previo aviso enterró la jeringa en mi cuello. Rompí en llanto por el dolor… ese líquido quemaba ¡Me quemaba! Justo como me sucedió aquella vez en la Torre… cuando Slade me apuñaló con la espada y ese maldito líquido estaba esparcido por toda su hoja.
Me retorcí entre sus brazos, gritaba y giraba sobre mi cuerpo una y otra vez. Él solo se limitó a sostenerme, a juzgar por sus gemidos sabía que el contenerme no era para nada sencillo.
-Vas a estar mejor cuando despiertes ¿Vale? –dijo en voz baja. No sabía si podía confiar en él o no, pero si sé que voy a quedarme dormida… en cualquier momento.
Lo último que vi fue al chico quitándose la máscara por completo, acercando su frente hasta la mía… no vislumbré su rostro…aunque quise hacerlo.
Caía presa del veneno que estaba en mi cuerpo.
…
-¡Auxilio! –grité con todas mis fuerzas al impulsar mi cuerpo hacia arriba. -¡Alguien ayúdeme! –volví a hacer ruido.
¿Dónde estoy?
Sentí unas sábanas cubrir mis piernas, mi cuerpo estaba… limpio y… suave. Me encuentro muy bien, recostada en una cama gigante, en un cuarto sumamente elegante.
Pero qué sucedió… ¿Qué hago aquí?
-¡Starfire! –escuché un grito y una chica se abalanzó sobre mí. -¡Star! ¡Oh! ¡Gracias a Dios estás bien! –me abrazó muy fuerte.
-¿D-Donna? –Apenas pronuncie –Oh… amiga… qué gusto tenerte aquí –le sonreí con mucha felicidad.
-Vaya lío ¿Eh? –dijo con sarcasmo. -¿Te sientes mejor? –puso su mano en mi frente.
-Estoy mejor, pero dime… ¿Dónde estamos? –pregunté mientras echaba un vistazo más detallado a la habitación. Paredes color cascarón, ventanales enormes con cortinas color vino que aún estaban cerradas. Todos los muebles eran de un color dorado intenso. Un enorme vidriar alumbraba la habitación. Era precioso.
-Estamos en la Mansión Wayne –dijo ella sonriéndome con ironía. –Es fabulosa… -me quedé sin palabras unos segundos -¿L-la Mansión de Bruce? ¿Qué…? ¿Qué ha sucedido? –indagué con miedo. Recordé la noche que viví llena de terror y a punto de morir golpeada.
-Muchas cosas, pero Kori, lo que más nos importa a todos es que estás bien. Al parecer no estuviste en tanto peligro como la mayoría de nosotros pensó –sonrió y se veía relajada. Bastante…
-Mi cabeza da vueltas –dije. –Es normal, recibiste una paliza –trató de sonar animosa, pero en su voz percibí el disgusto.
-¿Quién me curó? –pregunté con mucha curiosidad. Necesito saberlo. –Aún no lo sé… -dudó. –Sólo Bruce lo sabe… y dijo que nos lo haría saber hoy en la tarde, eso si tú, la mayor afectada, está en mejores condiciones. Y al parecer así es –me dio una amplia sonrisa llena de orgullo.
-Así es, me siento de maravilla.
Pasaron minutos para que Donna volviera a hablar.
-¿Qué es lo último que recuerdas… de… Dick? –preguntó con cautela. -¿Dick? ¿Por qué, él está aquí? –Me alteré, tenía muchas ganas de verlo.
Flashback de Donna
En la nave de La Liga de la Justicia, Raven se aproximó a un Robin concentrado que observaba en silencio la ventana.
-¿Puedo preguntar por qué te alejas tanto de mí últimamente? –dijo Raven.
-¿A qué te refieres? –respondió Robin.
-Algo me dice que no me quieres cerca de tu mente, hermanito. –dijo ella.
-Por Dios Raven, Starfire ha sido secuestrada y tú sacas a borde tus… -ella lo interrumpió con brusquedad. -¡¿Qué has hecho?! –gritó. Lo observó con sorpresa, con mucho enfado también.
-Raven… ¿De qué…? –trató de hablar. Ella puso sus manos en la cabeza, tratando de controlar sus emociones. Sus ojos se pusieron totalmente blancos.
-¡¿Cómo pudiste hacerle eso?!
-¿Qué sucede? –intervino Donna. Los gritos de Raven llegaron hasta sus oídos y pensó que algo malo estaría ocurriendo.
-Raven yo… -empezó Robin. –Yo no… no pude contenerme –soltó con culpa en su voz.
Donna se empezó a preocupar. -¿Estás bien Dick?
-Él está bastante bien –dijo Raven con burla. –Supongo que tenían razón con respecto a ti, Richard –terminó Raven. Era poco usual que alguien llamara a Dick por su primer nombre.
La chica lúgubre dobló sus brazos. –Imagino…querrás que no diga nada.
-¿Qué es lo que pasa aquí? –preguntó Donna.
-¿Quieres saber? –dijo Raven. –Se me viene un recuerdo a la memoria. Tú precisamente advertiste a Starfire ese día ¿Te acuerdas no? –Donna solo la miraba, expectante.
–Que no le convenía salir con Richard –Hubo silencio. -Tú más que nadie sabe lo que pasó con él antes de conocernos –terminó Raven. La molestia seguía en su voz.
Inmediatamente Donna lo recordó, todo. Definitivamente sabía ahora por qué Raven estaba tan enojada.
-¿Qué le has hecho a Kori? –le djo Donna a Dick.
-Promete no matarme y te lo diré –él respondió a la defensiva.
–Yo prometo matarte si ella no lo hace –dijo Raven.
-¡Maldición Dick! ¿Qué le hiciste? –gritó Donna, furiosa.
-¡No le he hecho nada! –él igual gritó.
-Bárbara Gordon. La engañaste con ella… -interrumpió Raven con mucha calma. –Y no solo una vez… -ella se quedó pensando. Donna volteó a ver el rostro de Dick. No sabía dónde esconderse. La cara se le caía de vergüenza.
-¿Gordon? ¡¿La engañaste con ella?! –gritó Donna. -¡Idiota! ¡Eso es lo que eres!
Mientras Dick buscaba la forma de tranquilizarla, Raven manifestó un campo de fuerza con su característica ave en medio de ambos. Luego miró al joven:
-No te le vuelvas a acercar –dijo autoritaria. –La has engañado por demasiado tiempo –Él quiso hablar de nuevo pero ella no lo dejó. –NO ME IMPORTA LO QUE TENGAS QUE DECIR. ¿Sabes qué sucederá? Si ella se entera de lo que has hecho quedará muy vulnerable. Su fuerza es su máximo poder, si se distrae solo un poco, Talia y Slade podrán controlarla al 100%, y entonces la perderemos para siempre.
Dick y Donna la veían, ambos asombrados.
-¿Y cómo sugieres que no se sienta mal si él termina con ella? –dijo Donna mirando nuevamente al chico.
-No voy a dejarla –dijo él.
-¡Tú no decides! –Raven le dio una mirada furibunda, llena de fuego.
-No me asustas, Raven –se defendió nuevamente mientras sacaba una de sus armas.
-¿En serio crees tener justificación para lo que has hecho, Dickie? Babs es tu ex y te has estado viendo con ella a escondidas –dijo Donna. –Starfire no tiene por qué soportar esto.
-Tienes tres días. Dale a Starfire una razón para alejarse de ti sin hacer que se confunda. Dale fuerzas y ganas de seguir adelante sin ti a su lado –dijo Raven. –Si tú no lo haces… yo lo haré. Ella no puede vivir en la mentira, me sorprende que tú si puedas –terminó ella y después se evaporó en el aire.
Dick no hizo ningún movimiento. Miró de reojo a la heroína.
-No haré nada de lo que ustedes dijeron. No pueden entender que… -ella golpeó su rostro con fuerza. Gimió de dolor y sostuvo su mejilla cuando empezó a sangrar.
-Sabía que le harías daño, pero te soy sincera, creí que tardarías menos.
Fin del flashback.
-Se despidió de mí antes de aventurarse en su misión para detener a Slade –la miré, lucía perdida en sus pensamientos. -¿Eh… Donna? ¿Me oyes?
-¡Sí! –me gritó. –Discúlpame Kori, solo estaba… pensando
-¿En qué pensabas? –pregunté curiosa. –Estoy segura de que pronto lo sabrás –dijo en voz casi inaudible.
-No te comprendo –dije. –Y no hace falta, Kori, descansa, vendré a despertarte más tarde.
Donna salió de la habitación y yo no me sentí tan necesitada como lo creí. Me siento tan bien, es increíble como el dolor que explotó sobre mí el día de ayer ya había desaparecido, sin dejar rastro.
También me siento muy fuerte.
Hice un débil intento por dormir nuevamente, pero me fue inalcanzable. Mi último recuerdo resonaba en mi interior y me daba dolor de cabeza.
¿Qué pasó con Red X?
…
-Como sabrán… ayer obtuvimos una gran ventaja sobre nuestros enemigos –Hablaba el dueño de la Mansión.
-El único problema es que huyeron –chilló una voz, no pude divisar quién fue.
-Eres tan inteligente –alguien más habló.
A penas mi amiga regresó por mí a la habitación, me cambié con unas pijamas muy cómodas que ella me dio. Mi cabello estaba tan rebelde que lo dejé suelto y alborotado. No sé si soy yo pero… me miré al espejo y puedo jurar que vi a alguien más. Mi mirada tenía un brillo extraño, lucía provocativa incluso sin querer serlo. Mi piel brillaba más de lo normal. ¿Qué es lo que me sucedió?
Ahora me encuentro sentada en una enorme mesa blanca, parece estar repleta de tecnología por todos lados. Sé que La Liga de la Justicia está aquí, también los Titanes… eso me emociona, pues desde que llegué aquí solo he visto a Donna, a Raven, Chico Bestia y a Cyborg…eso porque están sentados a lado de mí.
¿Mi novio? Ni siquiera he escuchado su voz.
-Silencio –la voz de Batman me hizo volver. –Necesito decirles algo importante, a todos –con énfasis en la última palabra su mirada se posó en mí. –Starfire, pasa al frente, por favor –hizo una seña para que me pusiera de pie.
¿Qué quiere ahora? –dije en mi mente malhumorada.
Al inicio dudé, pero luego me obligué a mí misma a pararme y dirigirme hacia él. Quizá allá enfrente pueda ver a Robin.
Cuando me levanté, mi amiga Donna me sonrió levemente. Chico Bestia movió sus manos haciendo figuras extrañas y sonriéndome. Raven y Cyborg me observaban con preocupación al caminar torpemente hasta el frente, sus miradas seguían taladrándome sin descanso. Entonces tuve la sensación de que había hecho algo malo.
-¡Star! –gritó alguien. Por su voz, supe al instante que había sido Wally. Volteé con desesperación. Allí estaba él, más atrás de Cyborg. A su lado estaba Jinx, y frente a él estaba…
-Robin –murmuré. Él me veía sorprendido, pero no dijo nada.
-Espero te encuentres mejor –me dijo Bruce haciéndome voltear a verlo. –Estoy mucho mejor, gracias –dije. –Con su mano en mi hombro, habló nuevamente.
Yo observé la mesa, ¡Increíble! Ver a tantos héroes en un mismo espacio era asombroso. En realidad no conozco a muchos de ellos, solo a La Mujer Maravilla, ya que Donna es su protegida. También reconozco a Flash, gracias a Wally. Y Superman bueno… ¿Quién no ha escuchado de él?
-La chica –dijo Bruce. –ella ha sido su objetivo por mucho tiempo. Como ya lo notaron, está sana y salva, todo gracias a una sola persona, de la cual les hablaré en breve; aunque ya lo conocen.
Así que siempre sí, alguien me rescató de las manos de Slade, Talia y Red X.
-¿Desde cuando asumiste que ellos planeaban matarnos utilizando toxina venenosa en su cuerpo, Bruce? –preguntó Diana. Me miró y sonrió. –Hola, Kori.
-H-Hola… Diana –dije nerviosa.
-¿Cómo exactamente ella iba a matarnos? –Flash habló. –No puede alcanzarnos a todos –dijo con orgullo.
-Por ello es que introducían droga en su cuerpo, veneno alterado mezclado con magia negra. Planeaban clonarla, querían que destruyera a la mayoría de nosotros, no necesariamente a todos. Tiempo atrás supe que ellos querían a Starfire, es la más sensible, la más fácil de manipular –cuando escuché eso me sentí fatal, así que me escogieron por ser la más vulnerable…
Bruce siguió hablando:
-Si ella hubiera recibido más dosis como esa, se habría vuelto un ser incontrolable. Ahora, eso no llegó a más pues hace tiempo pude localizar un aliado, alguien a quien algunos de ustedes conocen… solo que no tanto como yo - ¿Y ahora de quién habla?
-Le pedí que estuviera al pendiente de Los Jóvenes Titanes, claro que en ocasiones se aprovechaba de ellos. Así él no sospecharía de su lealtad a la hora de hacer negocios con él. Es una alianza que costó mucho mantener en secreto, incluso de ti, Robin –miré a mi novio. Estaba cruzado de brazos, tan impaciente como yo.
-¿Nos han estado vigilando? –soltó Roy ante la lentitud en las palabras de Batman.
-No podíamos dejarlos sin supervisión, niño –una voz irrumpió en todo el lugar.
Un joven iba entrando con mucha calma. Traía un pantalón negro, sus manos dentro de los bolsillos. Una camisa blanca holgada de tirantes, ambos brazos vendados. Parecía tener muy pocas ganas de estar aquí. Su piel era blanca, sus ojos azules, su cabello oscuro, aunque un pequeño mechón grisáceo se asomaba por el frente.
Su rostro también tenía pequeños cortes, mientras se dirigía hacia nosotros yo retrocedí unos pasos. ¿Él es mi salvador?
Giró una de sus muñecas sin césar mientras que con la otra mano sostenía su brazo. No me miró en ningún momento.
-¿Tú…? –habló Dick, se oía molesto.
-De acuerdo, eso no me lo esperaba –Wally habló, con ambos brazos en señal de sorpresa.
-Bajo la identidad de un antihéroe, logré infiltrarlo en los planes de Deathstroke. Gracias a él, tenemos la información necesaria –aquel joven prosiguió.
-Gracias a mí todo está en orden –no escondió el orgullo en su voz.
-¡No puedo creerlo! –Dick se levantó frustrado. -¿Cómo nos vigilabas?
-Oh, calma Dickie, no te alteres tanto…
Batman interrumpió al joven.
-Jason tomó la iniciativa para ayudarlos. Se convirtió en Red X.
Nos quedamos en silencio. ¿Ese chico era Red X?
-Nunca escuché sobre Red X –dijo Superman.
-No tenías que escuchar sobre mí, idiota. Solo merodeaba por las calles de Jump City, lo suficiente como para que ellos confiaran en mí –bufó él con todo el desagrado posible.
-¡Lo sabía! –gritó Chico Bestia desde su lugar, luego se puso de pie en la mesa. -¡Siempre lo supe! ¡Jason Todd es Red X!
-Pero… ¿Tú robaste el traje para… -Robin por fin habló.
-Oh sí que lo robé, pero solo para molestarte. Eso hasta que Bruce me descubrió, así que tuve que utilizarlo para el bien –suspiró. –Y bueno –me miró por vez primera. –Misión cumplida –dijo y sonrió, pero no para mí.
-¿Y entonces, qué sucederá ahora? –preguntó Diana.
-Nuestro siguiente movimiento –dijo Superman. –Mantener a la chica a salvo. Encontrar a la Liga y…
-¿Esos cobardes? Huyeron desde que nosotros arribamos –escupió Cyborg. –Se creen tan fuertes…
-Pues lo son –dijo Jason –El plan de Bruce no funcionó en su totalidad. Esperaba que TODOS los Titanes arribaran al escondite y lograran contenerlos, después llegarían ustedes y todo quedaría allí. Te lo dije Bruce, están aliados con el Guasón. Tuve que improvisar ya que la niñita exploradora –me señaló –quiso jugar a la heroína solitaria. Provoqué un corto circuito y escapé con ella, utilizando todo el Xenothium que quedaba… supongo que no encontraré más en mucho tiempo, en especial porque destruí el maldito cinturón –miró a Robin –lo siento –dijo, sin sentirlo realmente.
-Eso ya no importa –contestó Dick.
-La chica se quedará aquí. Nos turnaremos para cuidarla –dijo Batman. –Hay muchas cosas más que deben ser discutidas, pero por ahora se terminó la sesión.
Yo simplemente no podía creerlo, Red X me había salvado. Todos estos años era solo un espía y al final resultó ser él mi salvador.
Todos se levantaron de la mesa y se dirigían a la estrecha salida. El lugar a pesar de ser enorme, era increíblemente oscuro.
-G-Gracias… -apenas escuché mi voz. Supongo que me avergonzaba, al fin y al cabo, pelee con él en más de una ocasión, creyendo que era un criminal cualquiera.
Él me observó, presiento que no le caigo muy bien.
-Te lo dije antes, no es por gusto –caminó a lado de mí y rozó su hombro con el mío, haciéndome girar un poco.
-Mejor ten cuidado –le advirtió Cyborg. Mis amigos se dirigían hasta mí, todos excepto mi novio.
-Lo que tú digas, hombre robot – entonces salió del lugar.
-¿Star? –habló Wally. –Luces… un poco… -lo miré curiosa. –Te ves muy bien –terminó.
-Gracias amigo.
-Entonces… ¿Chico Bestia todo este tiempo tuvo razón? –preguntó Raven con asombro real en su voz. –Era Jason Todd después de todo.
-¿Por qué todos lo conocen menos yo? –pregunté.
Ellos rieron.
-Ay linda, olvidé que no eres de este planeta –comentó Abeja alegremente. –Es ayudante de Batman, bueno, uno de sus muchos ayudantes, ¿No es así, Robin?
Todos miramos a mi novio. Estaba sentado, se veía preocupado, y sé muy bien que la noticia lo impresionó tanto como a mí.
-Manténgalo lejos de Starfire –dijo Dick. Después se puso de pie listo para irse.
-¡Robin! –grité. Él me miró sorprendido. Su rostro estaba hinchado, por lo cual me preocupé más. Vaciló un poco pero al final no dijo nada. Simplemente se fue del lugar.
-Ha de estar molesto –dijo Chico Bestia. –Después de todo, él y Todd son familia, o lo eran…
-Bien –suspiró Donna. -¿Alguien quiere salir? Podríamos empezar por ir al centro comercial, no te caería mal ropa nueva Kori –dijo alegre.
-¡Suena glorioso! –exclamé. –Iré a cambiarme… humm… ¿Amigos?
-¿Qué sucede? –preguntó Raven preocupada.
-¿Alguno de ustedes me puede regresar a la habitación? No sé cómo volver, este lugar es inmenso.
Todos volvieron a reír.
-Yo te llevo linda –dijo Roy.
-Yo la llevaré –Raven me tomó del brazo y tironeó de él.
Caminamos por un amplio pasillo lleno de ventanales, repisas con floreros enormes y una gran alfombra roja.
Mi amiga habló:
-¿Has hablado con Robin?
-No. Desde que arribé a este lugar no lo había visto.
-Bien –susurró.
-¿Qué?
-Nada.
Continuamos caminando hasta que por fin llegamos. Raven prometió volver por mí en cinco minutos. Entonces, entré al cuarto y busqué algo más apropiado que ponerme. Claro, era obvio que no encontraría nada aquí.
Salí y empecé a buscar en las demás puertas. Todas blancas y muy elegantes. Quise encontrarme con las pertenencias de Jinx, Abeja o Raven… pero no localizaba nada. Las alcobas lucían vacías… ¿Dónde habrán puesto la ropa que empaqué cuando salimos a esta expedición?
Por fin ubiqué una mochila negra a lo lejos de una cama, la puerta del cuarto estaba entreabierta, así que decidí entrar flotando para no llamar la atención.
Al verla de cerca, noté que era la de Robin… su amplia abertura me dio curiosidad, así que no dudé en revisarla. Saqué un cepillo de dientes, un pedazo de cuerda rota, su…
-¡Ah! –exclamé asustada. Tiré de un susto su ropa interior al suelo.
Traía una crema blanca, una muñequera negra, su cartera, un pedazo de… ¿Eso es…? Un pequeño papel…
Noté que estaba abierta una pequeña caja, parecía un regalo.
Era una nota:
Querido Dick
Esta noche sin duda ha sido fabulosa.
Deseaba verte con todas mis fuerzas y mi deseo se cumplió.
¿Recuerdas esto? Es el anillo que me regalaste cuando ambos íbamos a vivir juntos.
Cuando me propusiste matrimonio.
Ya no quiero perderte de vista nunca más.
Te amo y esta noche, junto con las demás, jamás las olvidaré.
Con amor, Bárbara.
Inspeccioné desesperadamente la caja, vi entonces un anillo. Dorado, con un diamante en el medio, no me costó demasiado comprender de que se trataba...
¿Cuándo sucedió esto?
De pronto siento como todo mi ser es arrastrado hacia un lugar al que no quiero ir. Me empieza a doler la cabeza, lágrimas corren por mis mejillas y no puedo controlarlas. Él se iba a casar.
¡¿Por qué no me lo dijo?!
Solté un llanto terrible, no podía parar. Estuve así por mucho tiempo, no sé cuánto, pero mi ser simplemente no podía procesar lo que acababa de leer.
Creí que él me amaba.
Ya no sé lo que siento, pero mi corazón me pide con todas sus fuerzas seguir adelante, mi voluntad y mi mente en cambio, no pueden darse ese lujo. Estoy tan vulnerable y tan destrozada que creo que perderé el conocimiento en pocos segundos…
Dick me ha engañado. ¿Desde cuándo? Quizá todo este tiempo fue solo un juego, una mentira.
Ahora entiendo por qué peleaba conmigo siempre que podía, eran excusas para darme a entender que ya no me quiere.
Me utilizó.
Voy a hundirme en las tinieblas muy pronto… siento como me atraen y espero desplomarme en ellas para nunca despertar.
Estuve a punto de ceder, pero entonces sentí como algo más en mí se activó. Automáticamente mi cuerpo se irguió y levitó suavemente.
¿Qué es lo que pasa?
-¡Ahhhh! –gemí con todo el dolor que sentía. Mi cuerpo empezaba a absorber energía sin detenerse, mis ojos se encendieron con pasión y mis palmas prepararon starbolts más grandes de lo normal. Me sentía furiosa, pero no era yo realmente. Mi verdadero ser estaba oculto en lo más profundo de mi mente. Ahora alguien más había tomado el control.
Caí al suelo y gran parte de él se trozó. No pude dejar de gritar en ningún momento.
Mi cuerpo era un estruendo, parecía una bomba nuclear a punto de explotar.
-¡Starfire! –escuché a Raven gritar detrás de mí. -¡NOOOO! –exclamó con fuerza mientras extendía sus brazos y liberaba su poder.
Era demasiado tarde para controlarme.
…
-¡La tenemos! –dijo Talia con orgullo al chasquear sus dedos, sentada frente a su monitor con audífonos transmitiendo una señal. –Está tan débil, ¡Ja! no podrá escapar –terminó.
La risa más molesta del mundo hizo aparición en el cuartel.
-Bien hecho, ahora asesínalos –dijo el Guasón. –Excepto a Batsy, él es un regalo para mí.
Continuó riendo mientras veía en la gran pantalla como sometían a la extraterrestre, que poco a poco perdía su voluntad y se transformaba en una amenaza.
Continuará…
Gracias por leer… Uff! En lo personal me gustó mucho este capítulo :'v Quisiera saber sus opiniones en los comentarios :D
Con el corazón espero haya sido de su agrado. (: (Y como ya vieron, no tardé mucho en actualizar xD)
¡Hasta la próxima!
Belle Lynch :*
