Cap. 6: Poder Letal
"Puede que ya no vuelva a ser la misma".
Starfire.
Mi primer pensamiento ante tanta absorción de energía fue incierto. Creí que explotaría como una bomba y después de ello moriría. Imagino que eso es mejor de lo que está pasándome ahora, porque ya no temo por mí, lo que me sucedió por fin cesó y el dolor se dispersó. Ahora simplemente estoy fuera del juego y he cedido el lugar a alguien más. El miedo recorre todo mi ser y estoy segura de que no saldré de ésta…
La magia de Raven está intentando entrar en mi cabeza, mi mente. No puede traspasar la pequeña línea de energía que brilla con intensidad y rodea cada centímetro de mi cuerpo. No hay vuelta atrás.
Escucho conjuros y palabras ilegibles que salen de su boca, gotas de sudor corren por su frente, flotando y con ojos perdidos en el vacío ella invoca por ayuda. Es una pena que no esté funcionando, más triste porque yo no le puedo sugerir que intente otra cosa.
-¡Oh! ¡Starfire! –gritó alguien. Era Cyborg. -¿Raven? ¡Oh cielos qué pasa!
-¡Ay no! –alguien más llegó.
-¿Pero qué demonios…? –esa era Jinx sin duda.
Las voces seguían apareciendo en la habitación llenas de horror, mientras que Raven trataba de ayudarme. No volteó a verlos ni les respondió, estaba totalmente concentrada.
-¡Kori! ¡Ay por Dios, no puede ser! –Donna llegó volando y se colocó a lado de mí. Me sostuvo mientras Cyborg intentaba analizarme. De pronto empecé a soltar exagerados movimientos y a retorcerme para que me soltasen. ¿Qué me pasa?
-No es ella, está fuera de si –sentenció Cyborg mientras tecleaba su pantalla táctil. -¡Viejo tenemos que hacer algo! –Chico Bestia gritó.
-¡A un lado! –esa voz era la de…
-¡NO TE ACERQUES! –Raven le ordenó y sus ojos ya eran rojos nuevamente, aunque no eran dos, eran cuatro.
Él retrocedió ante su mirada asesina. Allí está… el causante de todo mi dolor. Prontamente me percaté de lo que me sucedía, entré en un colapso nervioso que me exento de todos mis poderes y eso dio paso al control que todo este tiempo se trató de evitar.
Todo perdido en un instante. Fabuloso.
Si me concentro en la realidad de los hechos, es casi acertado que pueda recuperar mis poderes.
Aquí voy…
Dick era mi novio.
Lo amaba.
Él a mí no… o no lo sé, pero todo indica que no.
Es increíble como este chico puede causar tantas emociones en mí y lo peor, que todas estas me afecten demasiado.
No es la primera vez que mi vida corre peligro por su culpa, pero, ahora temo más que nada por la vida de todos ellos, los que me miran ahora tratando de encontrar una solución. Chico Flash fue por ayuda. Jinx intenta hacerme mirarla a los ojos, Donna sigue sosteniéndome gritando tanto que me duelen los oídos. Cyborg le grita a Raven y a Robin que se calmen y no inicien una pelea innecesaria.
¿Será que él también sabe lo que él hizo?
Eso explicaría sus miradas preocupantes sobre mí todo el tiempo desde que llegué a la Mansión.
Quiero salvarlos, a todos.
Debo salir de aquí. Le ordeno a mi cuerpo avanzar, flotar… ¡Lo que sea! Pero no me obedece, solo me muevo de un lado a otro, tanto que ya me maree.
-¡No sabemos qué le pasa! –Wally había vuelto y no estaba solo. La Mujer Maravilla fue la primera en entrar volando y de un movimiento casi invisible sacó su lazo. Lo arrojó hasta mí, pero para entonces yo ya lo había esquivado. En realidad no fui yo, alguien más está moviendo los hilos.
Grité furiosa y jalé su lazo para hacerla caer. Jinx me lanzó sus descargas chispeantes, pero el segundo en el que dudó fue suficiente para que yo le disparara rayos con mis ojos y la hiciera chocar en la pared. Floté aún más y golpeé a Cyborg y a Donna con ambas piernas. A Robin lo tomé por el cuello y lo azoté contra el suelo. Raven quiso ayudar pero yo tomé su rostro y esparcí… ¡¿Esto es…?!
Sea lo que sea… quemó su rostro y la obligó a arrodillarse en segundos. Antes de que golpeara nuevamente a Robin, Wally ya me había estampado contra la pared de un solo choque enérgico. Ojalá supiera que ahora no siento ni la más mínima ráfaga de dolor.
Chico Bestia estaba inmóvil, asustado e indefenso. Siento tanta lástima por él, por todos… pero no puedo detenerme.
-¿Tienes miedo? –la voz salió de mí.
-¿Star, qué te pasa? –dijo tembloroso.
-¡La están controlando! –gritó Robin y se abalanzó sobre mí espalda.
-¡Suéltame! –me arrojé a propósito al suelo y él cayó abruptamente aplastando a Jinx y a Cyborg. Me paré y estuve a punto de atacar al chico verde, pero nuevamente un lazo sujetó mi pierna derecha y resbalé.
-¡Libérala! –gritaba la Amazona.
-¡No me toques! –grité aún más fuerte y con mi nuevo poder vi como su lazo caía semi destruido al suelo. Giré por los aires, tomé su cuello con ambas piernas y la rodee para hacer que cayera al otro lado. Donna empezó a pelear conmigo mano a mano, fácilmente la tomé por su cuello y la estrujé con mucha fuerza. No podía detenerme y sé que la habría matado, pero para mi suerte, en ese momento arribaron más miembros del equipo y me obligaron a liberarla.
Una flecha explotó a lado de mi rostro y me dejó momentáneamente ciega. Volé y vi que era Veloz. Lancé starbolts en su dirección hasta derrumbarlo.
-¡Basta Starfire! –Cyborg apuntó su cañón a mi rostro. –Por favor, no quiero hacer esto –decía con culpa en su voz. Todos empezaban a incorporarse lentamente.
-Star por favor, no queremos herirte –dijo Dick con brazos abiertos.
¿Qué no quiere herirme?
Lo miré incrédula; creo que esta ya era yo. O una mezcla de mi nuevo ser y mi vieja personalidad.
-Incluso si esa fuese la meta de tu vida, no puedes herirme más –escupí amargamente.
Él me miró a los ojos por mucho tiempo, el suficiente como para que me distrajera y Cyborg junto con Veloz dispararan sus armas, haciéndome caer.
Diana agarró mis brazos y los colocó en mi espalda, con su pierna apoyada en ellos. Vi a Robin intercambiar miradas incómodas con Cyborg y Raven.
Batman, Flash y Superman arribaron a la escena. Fue cuando mi ser volvió a absorber energía y volé hasta el techo con Diana forcejeando para volverme al suelo. Disparé con mis ojos a su cuello pero esquivó mi ataque al cruzar sus brazos y mi poder rebotó en mi dirección. Esquivándolo liberé una patada terrible a la espalda de la guerrera y la hice caer con fuerza. Flash la sostuvo rápidamente y entonces noté que estaba rodeada. Todos habían preparado sus armas, sus poderes brotaban y me veían dispuestos a pelear.
-La están controlando en su totalidad –dijo Batman.
-Necesitamos ayudarla, es urgente –le respondió Superman.
-¡No pueden liberarme! –grité. Extendí mis manos, mis starbolts se tornaron del color del fuego y mis ojos destilaban horror. -¡Es hora de morir! –sonreí y me preparé para exterminarlos.
-Lo lamento pequeña –Superman voló con tanta velocidad que me impactó el que yo lo sostuviera con una mano por su traje y lo atrajera a mi rostro. –No lo sientas –e inesperadamente mis labios tocaron los suyos. Podría parecer un contacto labial ordinario, pero no lo era en absoluto. De mi interior brotaba una especie de energía líquida que entró a su cuerpo, supe que le hacía daño en el momento en que sus ojos se volvían oscuros y perdía su postura.
Antes de que alguien hiciese un movimiento, lo arrojé a un lado y Diana lo atrapó jadeante. Eso me enfureció tanto que lancé mi energía en su dirección. Pero algo bloqueó mi ataque, y esta vez fue certero.
Una especie de escudo dorado salió de la nada y los protegió de mi ira. Diana es sin duda la mejor guerrera con la que me he topado.
-¡No puedes ganarme! –le grité y me dirigí con velocidad exagerada para propinarle un golpe en el rostro.
Alguien me tacleó.
-¡Whoa! –me sostuvo mientras caíamos al suelo y colocó un dispositivo pequeño y plateado en mi cintura. –Me alejo por cinco minutos y este lugar se cae a pedazos-dijo el joven.
-¡Jason, qué sucede! –gritó Cyborg corriendo hacia mí.
-¿Hicieron enojar a la ratoncita? –dijo Jason respirando entrecortadamente.
-¿Qué hacemos ahora, Bruce? Clark está muy débil –dijo Diana con Superman en sus brazos, Flash intentaba examinar su cuerpo, al igual que Cyborg intentaba examinarme.
-¿Qué le pasó? –me señaló Jason. –Porque esto sin duda no es bueno. Le coloqué un neutralizador, pero solo dura una hora –continuó –Creí que había sido claro a la hora de explicarles que querían usarla como arma humana. El suero que le inyecté para salvarla incrementó sus poderes –
-Eso explica por qué casi desfigura el rostro de Raven –dijo Chico Bestia mientras ayudaba a la chica a levantarse.
-Estoy bien –dijo ella.
-¿Era necesario inyectarla? –preguntó Robin molesto.
-Si quieres que muera puedes matarla justo ahora –dijo Jason. –Le salvé la vida, pero al parecer fue un error –
-Cierra la boca, Todd –dijo Roy que sostenía a Donna con un brazo en su espalda.
-Oblígame, idiota –dijo Jason molesto.
-¿Por qué diablos tenías que inyectarle ese veneno? –dijo Donna. –Pudiste haberla matado-
-¿Y si en vez de molestarme con tus tontas preguntas te pones a analizar la situación por un instante, niña maravilla? –Continuó Jason.-Es obvio que la hemos estado monitoreando desde hace tiempo, el estúpido líquido fue creado exclusivamente para su cuerpo –miró a su alrededor y soltó una risita –No es mi culpa que casi los asesinara –
-Podemos concentrarnos en lo que más importa ahora… -habló Diana. –Tenemos que asegurarnos de que Clark… -Fue interrumpida… por mí.
Asesínalos escuché en mi mente. Fuerte y claro.
Es una orden.
Diana estaba en el suelo paralizada, temblaba lentamente y su piel parecía quemarse. Ni siquiera me di cuenta de cómo me levanté y golpeé su rostro con una starbolt, una más potente.
Sin duda, mi poder estaba en su máxima potencia.
Jason me lanzó una especie de arma que fue a dar al pecho de Wally cuando me incliné para evitarla.
-¡Ah! –él gritó de dolor. Por supuesto, Jinx fue a socorrerlo.
Alguien me detuvo de un solo golpe. Flash.
-Preciosa –dijo tranquilo –Necesitas modales –Y así fue como él creyó que me había atrapado. Inicialmente, también lo creí así y sentí un breve alivio que no duró ni dos segundos.
Mi rostro se giró con mucha cautela mientras lo veía retorcerse lentamente. Su piel tomaba un tono oscuro y poco a poco aflojaba sus manos de mis hombros.
Creo que voy a matar a todos. ¡Necesito algo! ¡Distraerme!
Flash cayó a mis pies. Todos veían atónitos. Robin ya no sabía qué hacer, al parecer, Batman tenía una idea pero sus preocupaciones eran más fuertes.
Su duda lo cegaba y no realizó ningún movimiento.
Había noqueado a tres miembros de la Liga. Tres de los más poderosos que existían. Por mí misma jamás lo habría logrado.
Si la misión de la Liga de las Sombras era exterminarlos utilizándome a mí… entonces yo debía encontrar una forma de librarme de su agarre, aunque sea unos instantes… para indicarles cómo pueden detenerme.
¿Cómo matar a una Tamaraneana confundida?
Es sencillo, incluso con mi nueva fuerza y la parte regenerativa que ahora poseo, sé de una manera más fácil para terminar con esto, una táctica efectiva.
El tiempo que perdí pensando, fue el tiempo necesario para que el control exterior viniese otra vez sobre mí y me sometiera.
La energía se concentró en el centro de mi vientre.
El poder estaba a punto de salir… como una erupción volcánica.
-¡Cúbranse! –gritó Jason durante su salto hacia el suelo. Todos lo imitaron; y entonces, mi energía se liberó.
En el piso, todos estaban inconscientes, al menos la gran mayoría.
Necesito a uno de ellos. Debo comunicarles…
-¡Alto! –un joven entró corriendo y me apuntó con un arma. –No muevas un solo dedo o lo lamentaras –
Solo gruñí y le disparé con mis ojos, sin mucho esfuerzo logré tumbarlo.
-¡Tim! –gritó alguien. -¡Con ella no! ¡Su poder aumenta a cada segundo! –era Jason.
Lo miré deseosa, con todo mi corazón ansié de verdad que fuese él.
El famoso Red X.
Sabía mucho sobre Slade, Talia y sus planes, creo que él es el indicado…
-¿Qué les pasó a los demás? –dijo el chico mientras los miraba.
-Está fuera de control –Jason no me quitaba la vista de encima. –Niño, sal, ve por ayuda, yo me encargo –
-¿Por qué estás ileso? –preguntó Tim con duda.
-Porque sé cómo lidiar con ella, ¿Recuerdas? –sonó molesto. -¡Ahora sal de aquí!
Y el chico obedeció.
Entonces él sabe cómo ayudarme.
-Vaya problemas que te gusta causar –me dijo.
Lancé un ataque en su dirección. Lo esquivó.
-Veamos que tal te va luchando cuerpo a cuerpo –Se acercó y me golpeó con un bastón de metal. No sentí nada.
Me miró triunfal. –Impresionante –dijo casi sorprendido. –Aún con el neutralizador tienes poder. Eso significa que esa basura no sirv… -lo interrumpí de golpe.
Mi mano estaba en su boca, intentando callarlo.
Él se impresionó mucho ante mi gesto. Se supone que debía golpearlo, lo habría hecho, pero algo en mí le ganó a lo que sea que esté intentando controlarme.
Me miró perplejo, a puesto a que se hacía mil preguntas en ese instante, y todas sin respuesta.
Curiosamente, no emanó ningún líquido raro de mí. No lastimé su piel como ya lo había hecho con los demás.
Por fin pude gesticular una palabra, casi inaudible, pero sé que me escuchó.
-A-Ayudam-me… -Susurré.
No hizo nada. Sus enormes ojos mostraban lo atemorizado que estaba, la sorpresa era difícil de evitar en su mirada.
-P-porf-favor… te lo… ruego –dije con el sudor que caía en mi frente a chorros. Era un esfuerzo tan irreal…
-¿Starfire? ¿Eres tú? –dijo él por fin y quitó mi mano con la suya lentamente de su boca.
De momento, sentí un jaloneo por parte de aquel joven. Su mano atrajo mi rostro con violencia al suyo y después, me plantó un beso en los labios.
Toda la sorpresa mezclada con la ira y la ironía que sentía en este momento fue demasiado. Sin embargo, logró algo que creí imposible. Me tranquilizó.
Estuve calmada por un momento, mientras que su boca seguía pegada a la mía.
Esto era extraño…
Su otro brazo sostenía mi cintura con fuerza. Respiraba agitadamente, así como yo. Su beso fue cálido, lleno de ansiedad y fuerza… desesperación.
Quiso profundizarlo más pero entonces me percaté de que esto no era correcto.
Lo positivo aquí es que ahora he recobrado los sentidos. Al menos temporalmente.
Me separé de pronto y di unos pasos hacia atrás.
Él me miró, al inicio confundido, después pareció entender y dio una leve sonrisa.
-Eres más sensible de lo que creí –dijo demasiado amable, como si apenas se viniera enterando.
Di un profundo respiro antes de hablar.
-Ja…Jason… por favor, tienes que ayudarme –me hinqué y comencé a llorar, porque ¿Qué más podía hacer?
-Estoy a tus órdenes, linda –dijo él inclinándose hacia mí.
-No sé qué planeaba Slade, pero tú sí… -Lo miré a los ojos. –La única forma de… de detenerme es… -Tosí y agarré mi cabeza con mis manos. –Debes matarme.
-Uy… Muy tentador… -dijo él burlándose.
¿Todo es un chiste para él?
-Córtame el cuello –dije débil –O dispárame en la frente… así ya no causaré más daño…
-No sabes nada, ¿Cierto? –Estábamos cara a cara, ambos en el suelo.
-¡Deja de jugar! –grité lo más fuerte que pude.
-No estoy jugando. Sé qué hacer para ayudarte…
-¿Querías verme muerta, no? –mis ojos se encendieron. –Bien, ¡Hazlo!
No dijo nada.
-Evitaremos muchos problemas.
-¿Qué hay de tus amigos? –alzó una ceja.
-Estarán a salvo. –dije sin pensarlo mucho. Todo lo que hemos pasado juntos… Ahora solo importaba salvarlos… a ellos y a los que pudiese librar de mi ira desenfrenada.
-Lo que haces es muy valiente niña. Pero no te va a funcionar –Susurró –Sé lo que La Liga quiere hacer –Me tendió una mano para levantarme. -Además, ¿Crees que no sé cómo detenerte? Ayudé a crear la toxina. Sé exactamente cómo manejarte.
Tomé su mano y me incorporé. -¿Puedes ayudarme? –pregunté llena de esperanza.
-Sí. Pero primero, hay que ayudarlos a ellos –Señaló a mis amigos- Los dejaste inconscientes. Tu cuerpo ahora absorbe todo tipo de energía, supongo que los envenenaste o algo así…
-¿Y tú estás bien por qué…?
-No importa ahora… ayúdame a cargarlos –Hizo una pausa y me miró nuevamente a los ojos. –Y mmm… ya no te enfades tanto –Se giró y fue a revisar a Batman…
Cierto, debía controlarme.
-No digas que no te ofrecí la oportunidad de detener esto –dije intentando calar en su mente…
De su boca salió un "Hmm" y continuó en lo suyo.
Busqué de pronto a mi equipo. Yacían tranquilos, como si durmieran en un hermoso sueño… amo verlos así… cómodos y sin preocupaciones. Aunque tristemente, nuestra realidad es todo lo contrario… y la causante de todo soy yo.
Jamás imaginé que nos meteríamos en tantos líos por culpa de mi debilidad.
Vi a Robin. Su brazo derecho estaba torcido hacia atrás, sangre seca cubría su frente y su boca.
No…
Su característico traje ahora estaba rasgado. Su antifaz poco a poco se fue deshaciendo y ya casi no había rastro de él.
Instintivamente tomé su rostro en mis manos. Lo extraño tanto… lo amé demasiado…
No sé si aún lo amo, pero lo quiero, con todo mi ser.
Me concentré tanto en su hermoso rostro, que olvidé por completo que debía mantenerme alerta.
-¡Ay! –exclamé cuando una especie de artefacto chocó contra mi cuello por detrás y me lanzó descargas eléctricas. A diferencia de otros, este sí dolía.
-¡Suéltalo! –gritó una voz masculina.
Ay no… ¡No!
Con ojos llenos de fuego y starbolts listas para atacar… vi como un chico de mediana estatura corría hacia mí, dispuesto a atacarme.
-¡Tim! ¡NO! –Jason fue tras él. -¡Detente!
Con un solo disparo tiré a ambos al suelo. Cayeron con mucha fuerza.
Alguien más despertó.
-¡Star! ¡Por favor! ¡Detente! –Chico Bestia alzaba sus manos intentando hacerme entrar en razón. Pero nuevamente la había perdido.
No tenía que bajar la guardia. No debía molestarme.
-¡Largo! –le grité intentando que dejara de provocarme, o terminaría lastimándolo.
-¡Star! ¡Starfire! ¡BASTA! ¿Por qué nos has traicionado?
Traicionado.
-¿Estás seguro de que hablas con la chica correcta? –le dije con la voz llena de orgullo.
-¡Starfire, concéntrate! – gritó Jason y me apuntó con su arma. –No quiero hacerte esto…
Entonces pruébalo.
-¡Por Dios! ¡Dispárale! –gritó Tim.
Se acercó bruscamente a Jason y le arrebató el dispositivo. Lo dirigió hacia mí y tiró del gatillo.
El sonido tembló en todo el recinto.
Me disparó.
Mi cuerpo… me abalancé ferozmente hasta que mi espalda sintió el frío y áspero suelo destruido.
No siento dolor…
Vi de pronto cómo muchos empezaban a incorporarse, preguntándose qué había sucedido…
-¡Starfire está herida! –Chico Bestia gritaba como loco y voló convertido en águila hasta mí.
No me pude contener.
Mi brazo derecho soltó un puñetazo cargado de un rayo de energía. Él rebotó y al convertirse en humano estrelló todo su cuerpo con una ventana, rompiéndose por completo y dejándolo totalmente indefenso.
¡No! ¡Garfield!
-S-Star ¿Star? –Robin apenas dijo mientras se ponía de pie. -¿Qué te sucede?
Lo miré.
Por primera vez le hablé… yo y solamente yo.
-Perdón –fue todo lo que dije y nuevamente mi mente era absorbida por las tinieblas. Me arrastraban hasta el fondo… y alguien más ocupaba mi lugar.
-Star ¡Espera! –gritó Robin al correr hasta mí.
No.
Salí disparada de aquel lugar. Siento que la hora ha llegado… la hora de convertirme en el arma que ellos tanto quieren. A decir verdad, ya lo soy.
Sonará extraño pero… a una parte de mi cuerpo y mi mente… les gusta esta nueva sensación.
…
Raven.
Me horroricé al ver así a Starfire. Dios mío… tiene tanta energía…
-¡Ayuda! –Chico Bestia gritó.
Volé hasta él con la fuerza que me quedaba. Sangre aún escurría de mi nariz y una de mis manos tenía leves cortadas.
-¿Cómo te hizo esto? –le pregunté con cierto temor. Lucía fatal.
-Lo atacó con mucha energía. ¿Puedes curarlo? –dijo Chico Flash que sostenía su estómago y caminaba lentamente.
-No te esfuerces tanto –le dijo Jinx a sus espaldas.
-Vamos a estar bien –dijo él. Obviamente, trataba de animarnos a todos.
Recibimos una paliza.
-¿Cómo estás amigo verde? –dijo Red Robin acercándose.
-Siento que mi cuerpo es gelatina… me vaporizaron –dijo con su usual alegría.
-Vas a estar bien –le dije y coloqué mis manos en su pecho. Su traje, rasgado al igual que el de todos. A ninguno nos faltaban pruebas de la batalla con Starfire…
Robin miraba a la ventana, su capa se movía al ritmo del viento. Se liberó una tormenta y el único ventanal que no fue destruido azotó contra la pared al mismo tiempo en que caía un rayo.
-Ah… sí… -Suspiró Chico Bestia –Estoy mucho mejor… gracias –Me dio una pequeña sonrisa que me llegó como bofetada al cerebro.
Es agradable cuando hace eso.
-¡Viejo! ¡Estás bien! –dijo Cyborg. Se acercó y nos cargó a los dos, envolviéndonos en un enorme abrazo. Sentí el deseo de evaporizarme y dejarlos solos. Pero después de lo que había pasado, tenemos suerte de estar vivos y juntos de nuevo.
-¿Cómo estás? –Con su mano en mi hombro, Diana me miró, después a mis amigos y luego dijo en voz alta: -Tenemos que descansar… me temo que lo peor está por venir.
Alguien soltó un sollozo… pero trató de ocultarlo. Lo sé porque sus sentimientos son muy obvios para mí. Percibo su dolor…
-Estará bien linda, ya verás –Roy abrazaba a Donna. –Starfire estará bien.
-¡La dejé irse! –gritaba Donna. –Pude haber hecho algo más…
-Tranquila, por favor relájate –Cyborg se acercó a ella y la abrazó. –Resolveremos esto.
Flash por fin volvió en sí, lucía formidable y poderoso. Sin embargo, aunque el daño ya era menor, Superman seguía débil. Quiero creer que la parte más potenciada del veneno le tocó a él.
Empezaban a hablar en murmullos, todos y cada uno de ellos.
Decidí dejar de pensar un momento. Me distraen de lo que en realidad importa.
Mi amiga… Tenemos que salvarla.
-¿Raven? –Habló Chico Bestia.
-¿Puedes levantarte?
-No… Iba a sugerir que me cargaras…
Lo miré molesta.
No quise decirle algo para mofarme de él puesto que no era el lugar ni el momento apropiado.
-Eres más fuerte que eso –dije con voz calma.
Nuestro líder en cambio estaba allí. Sus manos eran puños, su respiración agitada… estaba ¿Enojado? ¿Frustrado? ¿Confundido?
-¿Qué crees que tenga? –dijo Chico Bestia en voz baja. –Seguro son las punzadas al corazón… ya sabes… por haberla engañado.
-¡Shhh! Prometiste no decirlo –le dije molesta.
-A estas alturas todos se van a enterar.
Lo miré más molesta aún, pero él tenía razón. La culpa lo está consumiendo. Y a ella, la consumió el enemigo, por culpa de esa patética carta…
Imagino que mi próximo encuentro con Batichica no será nada agradable, y claro, la relación de amistad que tenemos con nuestro líder pende de un hilo.
¿Cómo pudo ser tan imbécil?
Alguien a quien estimo demasiado… me hizo perder la fe en lo que él alguna vez defendió.
Solía admirarlo.
-Tienes algo aquí… -dijo Bestia volviéndome a la realidad de nuevo. Con su mano en mi mejilla intentó borrar algo… tomando en cuenta la suciedad que teníamos todos en la cara, y como todo era un desastre, era gracioso su tonto intento por limpiar mi rostro. –Espera, creo que ya lo tengo –dijo otra vez y puso el dedo en su boca, luego me tocó rápidamente el cachete y comenzó a raspar levemente.
Qué asco… Chico Bestia…
Tuve que dejarlo hacerlo. No era el momento para iniciar una pelea.
-¿Están todos bien? –Batman acababa de incorporarse. Había pasado los últimos minutos examinando el suelo y los líquidos que Starfire liberó de la nada.
Mi cara me había ardido demasiado.
Entregó unas muestras a Flash y a Cyborg.
Me levanté y Chico Bestia me imitó.
-Nos vemos terribles –dijo Jinx. –Entiendo que… somos héroes pero… ¡Dios! ¡Luzco asquerosa!
-Siempre luces hermosa para mí, perezosita –le dijo Wally mientras la abrazaba.
-Chicos –dijo Cyborg –Debemos idear un plan de rescate.
-Starfire se dirige hacia el escondite – dijo Batman. –Será entrenada para ser parte de la Liga de las Sombras. Está más armada de lo que creí –Nos miró con severidad. –Si terminan de experimentar con ella me temo… que no será posible traer a la chica que conocen de vuelta.
Al decir eso sentí un vacío en mi interior. Presentí el dolor de perder a un ser querido de una manera que jamás imaginé…
El peso del dolor combinado con el sufrimiento que tiene Richard ahora… me ha hecho sentir peor… ¿Qué tan arrepentido estará?
Lo miré nuevamente, Red Robin caminó hacia él y puso la mano en su hombro. Él solo apretó los puños y se inclinó un poco, soltando palabras a lo bajo.
Jinx lloraba en los brazos de Wally. Cyborg inclinó su cabeza con desanimo, la tristeza y la preocupación nos invadía a todos y cada uno. Donna en ningún momento dejó de llorar. Roy simplemente quería tranquilizarla, pero se veía muy mal.
Vi como Abeja y Aqualad se unían a nosotros lentamente.
-Llegamos tarde –dijo Aqualad con poca energía.
-Eso no importa –dije con autoridad. –Tenemos que salvar a Starfire.
-Lo lamento –Abeja se abalanzó hasta mí y me abrazó. No la rechacé, también necesitaba desahogarme.
Solté una lágrima con mucho esfuerzo, si la dejaba salir rápido… no podría detener el resto de mi llanto.
Sentí que alguien tomaba mi mano izquierda.
Chico Bestia empuñaba con suavidad y me dio una ligera sonrisa.
Solo dejé mi mano allí, sintiendo el calor de la suya. Me sentía reconfortada. Agradezco estar con ellos, mi familia en esta situación.
-Vamos a resolver esto, juntos –dijo Garfield.
Le di una breve sonrisa.
Minutos después, Red Robin volteó a vernos. Lucía preocupado…
-¡Oigan! –Nos llamó.
Lo observamos, esperando cualquier señal o palabra. Lo que viniera primero.
-Chicos… ¿Dónde está Jason?
Me olvidé por completo de ese sujeto.
-Por Dios… ¡Starfire! –gritó Cyborg.
Robin por fin salió de su trance y se volteó con brusquedad.
-Jason –dijo casi con odio.
Nos miró a todos… incluso a Batman.
-Imagino que confiamos en la persona equivocada –dijo Wally.
Pienso… que tiene razón.
Continuará…
Espero les haya gustado! :D
Dejen sus comentarios (:
Con cariño, Belle Lynch*
