Starfire.
Nos estrellé violentamente a través de una enorme torre y pronto esta colapsó encima de nosotros.
Yo no sentía dolor.
Yo… yo…
Miré a la joven entre mis brazos.
Su rostro estaba tranquilo. Una de sus piernas seguía atrapada por un enorme pedazo de roca. Sangraba por la nariz, la frente y el cuello.
Mi hermano estaba abrazado a mi espalda, sangrando por sus manos… al igual que yo.
Quizá fue el golpe tan duro que me di en la cabeza al caer a más de treinta metros de altura. Posiblemente fue la energía que se liberó y me hizo despejar mi mente.
Creo que se debe a que mi cuello está roto, y el miserable artefacto dejó atrás su función.
Siento mi sangre hervir por mi piel. Wildfire solloza en mi hombro, sus lágrimas caen en mí y yo…
Yo…
Murmullos salen de las personas que tuvieron que presenciar esto. Somos el nuevo centro de atención en la ciudad. Ni siquiera sé en donde estamos ahora…
-¡Starfire! –Ese es Robin sin duda alguna. Sus pisadas eran rápidas, desesperado destrozó pedazos de roca para llegar hasta mí.
Se quedó sin palabras cuando vio en mis brazos a Harley Quinn, muerta.
¿Qué es lo que he hecho?
Continuará…
Cap. 8: El Fin de una Era
"Lo difícil no es dejarlo atrás, lo difícil es aprender a no volver".
Starfire.
-¡¿Qué sucedió?! –Gritó Donna al ponerse junto a Robin.
Él en cambio no le contestó, solo estaba allí, mirándome sin parpadear.
No pude sostenerme más, así que caí encima de mi hombro derecho, no podía ni respirar. Mi cuello arde, la sangre seca en mis manos y el horrible olor ayudan muy bien a torturarme. Estoy jadeando, mi hermano intentó detenerme y su agarre sigue firme en mi espalda. Puedo escuchar su respiración.
-¡Kori! ¿Qué… pasó? –Donna se acercó volando y tomó mi cuello con ambas manos. -¡Dios! ¡Por amor de Dios! ¡Starfire!
Dejó de gritar en cuanto vio el cuerpo de la joven que yo acababa de matar, inerte en el suelo, rodeada de sangre y escombros, con mi brazo izquierdo dando un ligero roce a su hombro.
La asesiné.
Imagino que, esto no era parte del plan de Slade y Talia… todos ellos. ¿Esperarían a que algo así sucediera?
No estoy segura, pero siento que no es así.
Ahora ellos eran mi menor preocupación. La fuerza invisible que me controló en algún momento ya no estaba más en mi mente. Ya no puedo sentirla.
El chip que el payaso loco me enterró también había dejado de hacer efecto.
Al menos ya soy libre.
Eso… hasta que me metan a la cárcel por haber matado a esta chica.
No importa quién sea, sigue siendo una persona, y yo bien conozco el código moral de Los Jóvenes Titanes, el cual, Robin inculcó gracias a Batman.
Apuesto a que ahora todos ellos me verán como una criminal.
Todo es mi culpa. No fui lo suficientemente fuerte para evitar este desastre.
Robin se aproximó hacia mí, hacia nosotros. Estaba nervioso, el horror cubría su rostro, aunque yo no podía ver sus ojos, sabía que dudaba acerca de mí.
-¡Mírame, Kori! –Mi amiga gritaba una y otra vez. -¡Haz perdido mucha sangre!
¿En serio? A lado mío había un cadáver y Donna se preocupaba más por mis rasguños.
-¡Los hemos estado buscando por todos lados! –Una voz se aproximó al lugar. -¿Qué está sucediendo? –Sus palabras se apagaron al vernos, y yo pude… reconocerla.
Ella es…
-¿Qué? ¿Qué diablos haces aquí, Bárbara? –Le gritó mi amiga atropellando sus palabras.
-¡Por todos los…! ¡¿Qué ha pasado?! –Ella le gritó de regreso.
No necesito verle la cara para percatarme de su identidad.
Batichica. Bárbara, hija del comisionado Gordon.
No creí verla por aquí bajo ninguna circunstancia, eso quiere decir que estamos en Gotham City.
¿Llegué tan rápido hasta acá?
-¡Pide ayuda! –Robin le gritó a la chica y corrió hacia mí.
Tardó demasiado.
-Star… Star… -Susurró. –Escúchame… vas a estar bien, te lo prometo –Entonces con un leve empujón a Donna tomó mi rostro.
-¡Ah! –Chillé del dolor. –Por… favor…
-¡Su cuello está roto! –Robin estaba rojo de tanta frustración. Hace corajes por todo y ahora solo empeoraba cada vez que me miraba.
-¡A un lado! –Un policía llegó corriendo y apuntó su arma hacia nosotros.
-¡Deténganse! –Ordenó al mirarnos a todos.
-¿Qué ha sucedido…? ¿Koriand´r? –Mi hermano por fin estaba enderezándose y su primer instinto fue mirarme.
Qué mala elección.
-No puede ser –Fue lo que dijo al ver el lugar derrumbado, a Harley muerta, sus heridas, las mías. Mis labios, mi frente, mis manos, la cortada en mi abdomen que hiso añicos la blusa del pijama. Yo, completamente bañada de sangre.
-Por favor, no es el momento –Donna habló mientras miraba a nuestro entorno.
Personas tomaban fotografías y los destellos de sus cámaras me dañaban los ojos. El escandalo empezó y cada vez arribaba más gente. Policías colocaban cinta amarilla en cada extremo y echaban de allí a la gente amenazándola.
Autos negros arribaban y más y más personas con trajes equipados salían a dispersar a los demás.
Ya no quiero estar aquí…
-Wildfire… -Murmuré sin verlo. –Lo… yo… lamento esto
-Mi pequeña hermana, esto no es tu culpa –Dijo con tanta calma al acariciar mi frente con cariño que por fin en un buen rato, pude creerlo.
No era mi culpa, pero de todos modos lo había hecho.
-Star, tengo que sacarte de aquí, pero… -Robin empezó, sin soltar mi cabeza.
-¿Qué… me harás? –Pregunté con leves gemidos.
-Te voy a ayudar, pero tu cuello y la hemorragia me lo impiden… -Seguía con más frustración.
-¿Por qué me mentiste?
Solté esa pregunta repentinamente.
Cielos… estoy segura de que se la había querido hacer desde que me enteré de… la otra chica. La que justo ahora habla desesperadamente con un par de policías bien armados.
-Kori… -Dijo con sorpresa. Pero no me quiso responder. Al contrario mordió su mano derecha y se quitó el guante. Lo colocó en el área de mi herida y apretó con rapidez.
No va a escaparse de esta, porque a pesar de lo mucho que me duele, necesitaba una respuesta.
-¡DIME! –Escupí furibunda utilizando toda la fuerza que me quedaba.
Donna lo miró y su semblante era de preocupación.
-Te advertí sobre ello. Esto no tendría que estar sucediendo –Ella dijo con voz calma y me miró. –Kori…
-¿Ya no me amas, cierto? –Fue lo último que pude pronunciarle, después empecé a ver todo borroso.
-¡Hermana! ¡No te rindas! –Sentí su tacto contra mis mejillas.
-¡Suéltala! –Robin gritó.
-¡¿Y tú quién eres?! –Wildifre sonaba enfurecido.
-¡Basta Dick! ¡Hay que sacarla de aquí! –Donna detuvo su pequeño altercado.
-No puedo llevarla así… necesitamos –Un sonido interrumpió. Parecía ser una nave arribando al lugar…
-D-Dick… -Le dije levemente. –Yo…
-¿Sí? Prometo aclararte… -Interrumpí.
-Yo… ¡La maté! –Grité a todo pulmón, y empecé a perder el conocimiento. –Perdóname… soy… soy… un monstruo –Mi rostro se humedeció con mis lágrimas.
-¡No es así! ¡No lo digas! ¡Fueron ellos! –Me gritaba aún más fuerte y sin querer me lastimaba con su mano estrujando mi cuello. -¡Tú solo fuiste una víctima! ¡Star! Por favor…
-Lamento no ser lo que tú mereces –Terminé y cerré los ojos, mi fuerza ya no estaba más conmigo. La energía desapareció y mis deseos de seguir observando las consecuencias de mis actos eran nulos. Prefiero dormir y olvidar todo esto para siempre.
Robin.
Mi novia estaba entre mis manos, cayó en un sueño profundo y entonces me percaté de que la sangre había dejado de fluir.
Por suerte, Batman había arribado al lugar, acompañado del resto de mi equipo y del suyo.
Cargué a Kori y me giré un poco, sin importar las amenazas que su hermano me lanzaba. No podía evitar que yo la sacara de allí.
En cuanto al cadáver…
Harley... mejor conocida como Harleen Quinzel, su vida completamente destruida por ese psicótico enfermizo. No es la primera vez que ese malnacido arruina la vida y el propósito de las demás personas.
Ella está a mis pies, cubierta de sangre con su traje rasgado y su cabello suelto cubierto de polvo.
Si no fuera por sus heridas, podría decir que está a gusto tomando una de esas siestas rápidas.
Lamento esto.
Pero sinceramente, es como quitarse un molesto peso de encima. Ojalá pudiese decir lo mismo del Guasón.
A penas Starfire perdió el conocimiento, supe que debía perseguirla. Si llegaba a Gotham antes que nosotros puede que hubiese matado a muchas personas. Eso esperaban Harley y el payaso. Nunca imaginó que al oprimir el botón de control estaría cavando su propia tumba.
Donna ni siquiera preguntó cuando se aventó a la Nave T atrás de mí sin decir ni una palabra.
Sé por qué estaba tan distante conmigo, pero no profundicé el tema. Era lo mejor que podía hacer en ese momento.
Por lo que escuchamos en los comunicadores, Ra´s y Talia escaparon, Slade y el Guasón han sido detenidos por la Liga, pero… Blackfire y el clon de Star lograron escapar.
Vuelvo a mirar a la joven en mis brazos. Es una suerte que se estrellara con este edificio viejo. Nadie más salió herido, y de hecho, el que se rompiera el cuello es una suerte para mí, para todos.
Así por fin el control cesó y ella ya está fuera de alcance para esos mediocres.
Pienso que el plan de La Liga de las Sombras y Slade tenía una profundidad mayor, los dos payasos solo serían una patética distracción para nosotros… pero sin duda lograron algo más.
-¿Puedes oírme Richard? ¡Hay que salir de aquí! –Habló Bárbara sacándome del embotamiento. –Dios mío, llamaré a los paramédicos –Miró a Star, sacó su comunicador y trató de obtener ayuda.
-No. Requiere atención especial –Avancé a lado de ella y proseguí mi camino, el cual se vio interrumpido por el flash de cientos de cámaras apuntándonos a mí, a mi novia y a su molesto hermano que no podía quedarse callado.
Le he dicho ya que le explicaré todo en cuánto sepamos que Starfire va a mejorar respecto a su salud.
-¿En dónde estamos? –Preguntó por cuarta vez.
-Ya te dije, en Gotham –Caminé con más velocidad. Me empecé a frustrar al encontrar más personas obstruyendo el camino.
-¡Ya, a un lado! –Donna gritaba tratando de que le hicieran caso.
-No encuentro la nave… -Le dije a mi amiga mientras levanté mi cabeza un poco, obviamente la multitud me estorbaba demasiado.
-Espera aquí –Ella flotó para intentar localizar nuestro vehículo.
-¿Dónde estamos? –De nuevo él…
-¡En Gotham City! ¡Dios! –Grité con la sangre hirviendo.
-No entiendo cómo llegué aquí, cómo Koriand´r llegó aquí…
-Voy a decírtelo todo si dejas de hacerme la misma pregunta.
-¿Cómo te llamas, jovencito? –Dijo mirando a su hermana sostenida por mi agarre.
¿Jovencito?
-Soy Robin.
-Me llamo Ryand´r, aunque bien, en tu idioma soy Wildfire –Extendió su mano y segundos después vio que yo no podía ni mover un solo dedo. –Oh… claro, permíteme ayudarte.
-No, yo la llevaré –Le dije apartando a Star de sus manos.
-¿Qué planeta es este? –Miró hacia el cielo.
-Estamos en la tierra.
-¿En serio? –Preguntó casi incrédulo.
-Sí –Jadee y seguí avanzando a través de la multitud. Busco a Donna por los aires pero no logro visualizarla.
Una voz nos espanta a ambos.
-¿Pero qué sucedió? –Era Chico Bestia en forma de ave. –Viejo, los he estado buscando por todos lados. Pensé que este lugar sería el apropiado.
-¡Chico Bestia! ¡Ve por ayuda! ¡Necesitamos salir de aquí!
-¿Qué pasó con Star? –Se alarmó y se transformó en humano.
-¡VE POR AYUDA! –Ordené gritando.
-¡Richard! ¿Qué está pasando? –Bárbara llegó corriendo y detrás venía el Comisionado.
Genial.
-¿No es obvio? –Le respondió Donna que venía descendiendo hasta nosotros. –Ocúpense de lo que puedan oficiales, pero debemos irnos.
-¿Y qué hay de la joven? Han asesinado a Harley Quinn y obviamente fue uno de ellos dos –Señaló a Star y a Wildifre. –No se irán.
-¿Ella murió? –Preguntó Gar con asombro. Luego soltó una risita, que no pudo ser ignorada por ninguno de nosotros, así que lo miramos. –Oh vaya… el Guasón se va a sentir muy solo…
-Déjate de tonterías, vámonos –Donna me dio un abrazo y nos levantó a los tres. Gar en forma de mariposa y Wildifre volaron para seguirnos.
-¡Richard! ¡Vuelvan! –Gritaba Bárbara.
-¡Habrá serias consecuencias! –Su padre terminó.
No me importa.
…
Estábamos en la nave principal de La Liga de la Justicia, Raven, Jinx y Diana estaban a cargo de manejarla.
Nuestro transporte, la Nave T, había sido tomada por los federales así que no tuvimos otra opción más que huir. Prontamente nos encontraron por los aires y al fin estábamos a salvo. O algo así.
Cyborg examinaba a Kori mientras yo lo miraba. Sentado a pocos metros de él, está más que claro el que todos o la gran mayoría aquí me odian, y eso es aceptable.
Bruce ayuda a mi amigo a leer los análisis al momento de cortar la comunicación con Chica Halcón, Flash, Superboy, Red Robin y Superman.
Por lo que escuché, el Guasón ha vuelto a Arkham. La noticia de la muerte de su cómplice no le afectó en lo más mínimo, incluso, creo que lo alegró.
Maldito gusano.
Los Titanes Este fueron en busca de Blackfire y también de la doble de Star. Aún no hay noticias sobre ello, pero lo más probable es que Blackfire haya salido del planeta, después de todo siempre quiso hacerlo, pero su condena en la prisión se lo impedía.
Slade en cambio, estará encerrado por lo que será… el resto de su vida. Eso dicen, pero sé bien que logrará escapar, y yo con gusto estaré dispuesto a terminar con ese imbécil.
El comunicador de Bruce no deja de sonar. Sé que es Gordon, pero en estos momentos no es nada prudente contestarle.
-¿Por qué me mentiste?
-¡Ah! ¿Qué? –Me alarmaron esas palabras. Era el hermano de Star.
-Lo lamento si te asusté –Se sentó a lado de mí.
-Descuida –Di un suspiro y seguí. -¿Qué dijiste?
-Me habías dicho que tu nombre era Robin, no Richard, pero aquella mujer te llamó…
-¡Oh eso! Bien… todos tenemos… una identidad secreta. Te agradeceré que me llames Robin en público.
-Oh ya veo… entonces, así será –Me sonrió.
-Descuida Wildfire, no es la primera vez que Richard le miente a alguien de tu especie –Le dijo Donna quién caminaba hacia mi novia.
¿Cuándo dejará de reprocharme mis errores en la cara?
-¿De qué habla?
-Nada importante, disculpa –Me levanté y caminé tras ella.
Su cuerpo inmóvil recostado, debido a que su pijama ya era tela descocida, estaba cubierta con una toalla larga de color azul. Starfire respiraba lentamente, a pesar de que seguía marcada con sangre en su cuello y rostro, lucía preciosa.
Es la chica más hermosa que he visto. Sin importar mis estúpidos errores en el pasado, la quiero conmigo, necesito de ella; pero he arruinado por completo algo que nos tomó años construir.
Siento que no volverá a confiar en mí.
¿Por qué en cierto modo creí que ella había cambiado?
Starfire no puede ser lo que yo quiero que sea, ella es mejor. Su ser, su manera de hablar, de reír, su nobleza, su amabilidad, su dulce inocencia.
No sé por qué dude de ella y no me di cuenta de que todas las cosas horribles que me dijo aquella vez en la Torre no eran reales. Ella jamás me diría o haría algo como eso…
Mucho menos asesinar a una persona.
Esos malditos arruinaron y corrompieron por completo su esencia.
Pero yo sé bien quién es ella, y no pienso dudar al respecto nunca jamás.
-Estará bien. Su cuerpo ya no posee tanta fuerza como para regenerarse en segundos, tendremos que esperar –Cyborg me dijo e intentó darme una sonrisa, no del todo honesta.
-Gracias, Cyborg –Fue todo lo que respondí. No puedo dejar de mirarla…
-¿Y tú cómo estás?
-Estoy bien –Dije. –Me importa el bienestar de ella.
-¿Sabemos cómo calmar a la prensa? –Dijo Chico Bestia al unírsenos.
-Si te refieres a que no has visto las noticias todavía, entonces, es probable –Le dijo Raven desde el frente de la nave.
-Está en los noticieros, mañana a primera hora será la cubierta de millones de periódicos en la ciudad, quizá de todo el mundo –Me dijo Bruce indiferente. Sé que está muy molesto por lo ocurrido, y porque no fuimos capaces de detenerlo, ninguno de los tres equipos.
-No sé cómo se lo tomará Starfire… y me preocupa mucho –Donna acarició el rostro de mi novia.
-Oh vamos, estará bien –Después de muchos minutos en silencio, Jason habló. –Si es tan fuerte como muchos de ustedes han afirmado, entonces la princesita va a superarlo –Recargado en la puerta trasera, rodeado de sombras y con ambos brazos cruzados, continuó. - Solo denle espacio.
-Eres un genio –Jinx le dijo.
-Ya veremos cómo se las ingenian, gatita –Terminó él.
Sé que no dejaba de verme, a mí ni a Star…
Probablemente se sienta arrepentido de haberla salvado, o simplemente crea que es divertido verme sufrir.
Sólo quiero llegar a casa y descansar.
Deseo estar solamente con ella para hablarle, explicarle, implorarle… Necesito arreglar todo esto.
Tomo su rostro con delicadeza y beso su frente, aún con todos ellos mirándome, no me importó. Estoy convencido de que la amo, con todo mi ser.
Quiero hacerla volver a mí.
…
Starfire.
-Si presionas este botón, me darás a entender que quieres comida. Cuando tengas molestias vas a apretar el de la esquina, ¿Está bien? –Garfield me daba indicaciones acerca de cómo utilizar un control diminuto. Según él, iba a ser mi "enfermero oficial".
Me rei.
-Muy bien, ahora sé a quién llamar –Sonreí y él hizo lo mismo.
-¿Quieres comer ahora?
-No realmente.
-¿Jugar videojuegos?
-No puedo mover el brazo, Chico Bestia.
-Ahh, cierto. ¿Qué quieres hacer?
Llevaba en el área de enfermería aproximadamente una semana. Ahora, ellos habían creado para mí un cuarto especial. Era blanco, espacioso y acolchado. Tenía una televisión frente a mí y muchas flores rodeaban mi cama. Algunas traían notas con frases como "Recupérate pronto" "Te quiero" "Eres muy especial" "Sé fuerte" y la más inquietante, "Te amo, princesa".
Esa estaba pegada en un ramo de rosas de color jazmín. Sé que eran de Dick, y a pesar de todo lo que hemos pasado, me sentí ligeramente feliz de que fueran suyas.
¿Hace cuánto no hemos estado juntos?
-Quisiera… ¿Qué hora es? –Le respondí.
-Son las seis de la tarde, Star.
-Entonces ya empezó mi programa favorito. ¿Puedes ponerlo?
-¡Sí! ¿Cuál es?
-El mundo del hongo –Dije muy alegre.
-¿Es broma?
-No.
¿Por qué iba a serlo?
-Bien –Tomó el control. –Aquí vamos…
El programa comenzó, mi amigo se sentó en su pequeño sillón morado a lado de mi cama. Pasaba mucho tiempo aquí, ayudándome y contándome anécdotas sobre lo que había acontecido.
No me permitía en lo más mínimo mirar las noticias, o escucharlas… ya sé por qué.
Un sonido en la puerta nos distrajo.
-¿Puedo… entrar? –Era Robin.
Chico Bestia me dio una mirada de preocupación, pero asintió y lo dejó pasar.
-Bien, pero no causes problemas, acabo de limpiar el lugar –Le dijo mi amigo y lo observó. -¿Quieres que me vaya?
-Danos unos minutos, por favor.
-Y… ¿Los demás estuvieron de acuerdo?
-No, no están. Por favor, necesito hablar con Starfire.
Él suspiró. –Está bien, pero date prisa y no la hagas enojar –Me miró. -¿Qué dices? ¿Lo dejamos?
Sonriendo asentí.
-Bueno… entonces iré un rato a mi habitación. Star, ya sabes cómo llamarme –Dio una ojeada a Robin. –Nos vemos –Y salió de la enfermería.
Mis ojos no podían apartarse de la Televisión. No quería mirarlo a él…
-¿Cómo estás? –Me dijo amablemente sin acercarse.
-Estoy mucho mejor, gracias.
-¿Quieres saber más noticias? –Indagó.
-¿Noticias sobre qué? ¿Yo asesinando a esa chica? –Continué ignorándolo.
-¡No! –Gritó y me hiso mirarlo. -¡No! ¡Tú no mataste a nadie! –Se acercó. –Kori… todo esto es un desastre, pero quiero aclararte un par de cosas.
No respondí.
-Mira, Cyborg y Bruce llegaron a la conclusión de que al liberarse toda tu energía en aquel altercado, el veneno y los productos químicos que habían introducido en ti salieron naturalmente, junto a tus poderes. El chip era solo una opción más para el Guasón, quien creyó que podía controlarte. Pero es imposible que sus artefactos le hagan competencia a la tecnología tan avanzada que posee la Liga de las Sombras, Ra´s Al Ghul es un genio, al igual que su hija. ¿Kori? ¿Estás escuchándome?
-Sí, por favor, continúa… -Al fin miré su rostro, pero no sus ojos… su antifaz no estaba; no sé si sería capaz de mirar a sus preciosos ojos azules y no caer en llanto...
Lo he extrañado tanto.
-Bien. Creemos que su tecnología empezó a hacer interrupciones con todos los residuos que ellos te inyectaron. En pocas palabras, sufriste un colapso en tu sistema nervioso, eso te hizo perder la memoria por unos minutos y actuar de manera salvaje.
La magia que también te estuvo torturando fue frenada por el hechizo que Raven te había puesto. Pero jamás imaginamos que tendrían tantas maneras para controlarte. Como sea, su plan fracasó.
Lo que nos preocupa ahora es tu hermana, también aquel experimento, la doble que crearon para hacer más pruebas sobre un posible ejército de personas como tú, seres muy poderosos.
Entonces recordé a mi hermano.
-¿Y Wildfire?
-Oh, él está bien. Ha cooperado con nosotros y nos ha ayudado a estabilizar un poco la situación. Pudo librarse fácilmente del control de Ra´s ¿Sabes?
-Sí –Dije alegre. –Siempre ha sido el más fuerte.
-La más fuerte eres tú –Me tomó por la mejilla. –Eres la chica más fuerte que conozco.
-¿Eso por qué? –Pregunté curiosa.
-Porque a pesar de todo lo que ha pasado, tu espíritu sigue intacto.
-No estoy segura de eso.
-Pues yo sí –Con su otra mano sostuvo mi barbilla y me obligó a mirarlo.
-¿Dick? ¿Crees que soy una asesina?
-¡Por supuesto que no! ¡Kori! ¡Eres la persona más hermosa que conozco! Tan dulce… tan
-¿Por qué pasaste la noche con Bárbara? –Empecé a llorar.
Ay no… allí está nuevamente, la pregunta que me tortura día y noche desde que sucedió.
-Porque… -Su agarré se aflojó.
-Explícamelo, Dick…
-Yo…
-¡Explica! –Grité furiosa, las lágrimas se derramaban sin parar.
Cómo duele todo esto…
-Soy un idiota. Un completo imbécil que creyó que te estaba perdiendo.
Paré en seco.
Solo respiré profundamente. Él tomó el control y apagó el televisor.
-¿Perderme?
Sujetó mi rostro nuevamente. –Sí… debido a tus cambios de humor, pensé que… eras otra persona, que… tu naturaleza, el… salvajismo de los de tu especie siempre me ha aterrado, así que di por hecho que…
-Que mi verdadero ser estaba siendo liberado… ¿Es eso?
-Algo así. Y Kori… lamento haber dudado de ti. Lamento todo esto… fue mi culpa que te sometieran, por mí estuviste así de vulnerable. Es mi responsabilidad, todo lo que te sucedió.
-No, no es así…
-Te he extrañado tanto… -Se acercó a mi rostro.
-No. Si hubiese sido así jamás te habrías ido con la otra chica.
-¿Qué dices…? –Me soltó y se alejó un poco.
-¿Quién es ella?
Tomó su cabeza entre ambas manos y con pocas ganas habló. –Ella es Bárbara Gordon, hija del Comisionado que siempre ha ayudado a Bruce. Trabajó conmigo y con Batman cuando yo era más chico. Fuimos… somos una familia pero, bien… ella y yo solíamos ser una pareja, ya sabes, salíamos y todo eso…
¡Vaya! Todo este tiempo creí que yo había sido su primera novia.
Él fue el mío.
-Ella es… Batichica ¿Cierto?
-Sí.
-Ya veo.
-Tan solo quiero que entiendas, tuve un momento de debilidad muy fuerte. Al sentir que te perdía creí… que estaba equivocado, pensé que eras… alguien a quien nunca conocí. Entonces imaginé que Bárbara era la indicada y que… había cometido el error de dejarla.
Salí con ella tres años. Y creo… que en cierto punto, llegamos a enamorarnos.
Eso sí que me dolió. Muchísimo.
Todo cambió cuando salí de Gotham City y busqué un nuevo rumbo.
Nunca creí que terminaría formando un equipo con todos ustedes, contigo.
Sí… conmigo.
Pero por favor –Prosiguió. –No lo tomes a mal, todo fue producto de lo que te estaban haciendo… te pido que no me odies, porque Kori… ellos también jugaron con mi mente, con la de todos.
-No te odio.
-¿Entonces por qué no me miras a los ojos? –Pegó su frente a la mía. –Kori, ¿Puedes perdonarme?
Me puse a pensar rápidamente en todo esto. Él tiene razón en cuanto a mis terribles cambios de actitud. No pudo darse cuenta de que no era yo misma y creyó fácilmente en aquel truco.
Igual, intentó ayudarme, como el buen líder que es, sin éxito, claro está.
Ni siquiera mis amigos dudaron así de mí, pero él… que solía ser mi pareja, mi mejor amigo… titubeó sin analizar la situación.
Se dio cuenta demasiado tarde, después de ir y encontrarse con ella, después de que estuve a punto de morir, después de que cometí el error más grande de mi vida:
Creer que él me conocía.
¿Cómo confiaría de nuevo en él? ¿Cómo él podría confiar en mí?
La idea que pasó por mi mente desde que regresamos a la Torre cobró más fuerza ahora.
No necesito que me cuiden… aquí… ya no estoy a gusto.
Me he sentido como una extraña últimamente. Soy una asesina, quieran o no. Es como regresar al inicio, no soy ni de este planeta. Posiblemente muchos maldigan a los de mi raza por esto… pero no somos malos, solo hay personas desquiciadas que buscan el poder, como mi hermana, como mucha gente aquí y en todos lados.
Ya no puedo ser una Titán. He hecho cosas muy malas, horribles, que solo podrán dispersarse de mi mente si me voy de aquí. En este lugar a donde quiera que volteo mi tonto pasado me abofetea.
Estoy tan fastidiada de sentirme así, tan inferior a los demás… triste, enojada… cada día se vuelve más pesado, en especial cuando mis compañeros no quieren comentar ni decir nada al respecto.
Es lo que hice, ya lo acepte. ¿Por qué ellos no pueden?
Lo que más me duele es la traición de Dick. Sí, lo amo, y creo que siempre será así…
Pero él merece a alguien más, que pueda entenderlo, que sea de su misma raza… que no sea tan débil como yo… una persona en la que pueda depositar toda su confianza. Que no corran peligros juntos.
Y esa no soy yo. Él ya me demostró que, después de todo, no nos conocemos bien.
No confió en mí, y me temo que si no lo hizo cuando estuvimos juntos, tampoco lo hará ahora.
-¿Kori? –Dijo. -¿Me oyes?
-No me llames así, por favor.
-¿Eh? –No soltaba mi rostro. -¿Qué te sucede ahora?
-Soy Starfire para ti. Y quiero comentarte algo, ya que viniste a verme.
No dijo nada, y tampoco me soltó.
-Estoy consciente de lo que he hecho, y me siento fatal por ello… -
-No, Kori… -Se corrigió. –Star…
-No interrumpas, Robin –Puse mi mano en la suya e intenté moverlo, pero aún estaba vendada y me dolía, así que supongo que él creyó que era otra especie de contacto. La tomó con fuerza.
-Bien… continúa.
-Quiero retirarme de Los Jóvenes Titanes –Lo miré firme a los ojos, fingiendo serenidad. Esto me estaba matando. –Renuncio al equipo.
-¡¿Qué?! Qué diablos estás diciendo… Star yo no…
-Tú no puedes impedirlo. Ya no eres mi novio, tampoco mi líder, voy a irme de aquí…
-¿Así que ya no somos pareja? ¿Es lo que quieres? Porque yo no, Star…
-¿Pensaste en eso cuando estuviste con ella en la cama? –Dije molesta, aguantándome con mucho esfuerzo las ganas de volver a llorar.
-No pensé en nada, te soy sincero. Los remordimientos llegaron en la mañana –Me contestó indiferente.
-Llegaron muy tarde.
-Sí, lo sé. Me cuesta mucho… creer que lo hice…
-A mí también, pero ya no importa.
-No quiero que te vayas, Star yo… ¡No quiero perderte! –Gritó y tomó mi cabeza con ambas manos, me empujó hacia él y me besó.
Estoy segura de que ese beso me habría hecho cambiar de opinión… si tan solo no me hubiese lastimado así al irse con otra mujer. Ya no me siento bien estando a su lado.
Pienso exactamente lo mismo, no quiero irme del todo, tampoco quiero perderlo.
Si sigo pensando así voy a empezar a llorar y se dará cuenta de que no deseo apartarme de él.
Todos merecen una mejor vida. Mejores personas.
Desde cuando anhelaba un beso así. Tan sincero, lleno de pasión, desesperación, dolor… y sé que también hay amor en él.
No pude contenerme más y mis ojos liberaron lágrimas sin cesar.
Al apartarse un poco de mí, sostuvo mi labio inferior entre sus dientes y con poca respiración me dijo: -No hay nada como un beso tuyo, Kori –Vio que estaba llorando y con su mano derecha secó las gotas que resbalaban en mi mejilla. –Con esa bella lágrima me estás diciendo que no quieres irte.
-Necesito hacerlo. El dolor está en mí… nada de lo que hagas o digas ahora va a hacer que se vaya… yo… necesito un tiempo –Traté de sonar estable, pero no podía ocultar mis sollozos.
-¿Quieres alejarte de mí? –No se apartó de mis labios ni dejó de tocar mis mejillas.
-No. Tengo que hacerlo.
-¿Y si no quiero dejarte ir?
-Ya te lo dije Robin, de igual manera voy a irme.
-Entonces iré contigo.
-¡No! ¡No puedes! –Me zafé de su agarre. –Tengo que… debo tomar un descanso de todo. Por favor.
-¿Por qué no puedo acompañarte? –Tomó mi brazo ligeramente.
-Porque esto es tú culpa. Me has hecho sentir tan miserable que simplemente me lo creí… no voy a negar que te quiero demasiado, Dick, estoy segura de que te amo, pero quiero que comprendas… ¿Qué tal si no soy la indicada? Si lo dudaste fue por algo…
-Ya te dije que…
-¿Y si tú no eres el indicado para mí? ¿No has pensado en eso?
-Sé que te necesito para sentirme vivo. Sin ti no quiero ni intentarlo…
Dick por X´Hal… no hagas esto más difícil…
-Y por si te queda alguna duda –Dijo. –Te amo, con todo mi ser, con todo lo que soy, con lo que seré… sin importar lo que venga.
¿Por qué tiene que abrir su corazón justo ahora? Le costaba mucho hacerlo en el pasado.
Está complicando todo.
Dick, también te amo, con toda mi alma. Siempre te voy a amar.
-Yo también te amo, Richard Dick Grayson.
-Kori…
No iba a cambiar de idea, por fin sé que él me ama con todo su ser, y yo a él, pero me siento tan impura, tan indigna de él… de nuestros amigos.
No me merezco el título de 'heroína'.
Después de ocho años, era hora de decir adiós. Este es el fin de una era sin duda alguna. Y a la que le dolerá más será a mí, estoy abandonando toda una vida.
Él me vuelve a besar y yo se lo permito. Envuelvo mis brazos en su cuello y él se aproxima más a mí, quedando encima de mi cuerpo, sin lastimarme. Una de sus manos toca mi espalda y la otra no deja de acariciar mi cuello.
Te amo tanto, Dick, pero debo irme.
Me va a costar mucho no volver a ti.
Continuará…
