Cap. 9: Frente a la Escuela

"No seré la misma nunca más".

"Starfire, ya no es parte del equipo".

Robin.

Ojalá pudiese cambiar las cosas… pero simplemente no soy capaz de ello. Incluso iría tras ella justo ahora, pero no puedo pelear en contra de lo que me ha pedido.

Decidió dejar a Los Jóvenes Titanes.

Flashback

-Sabes que pase lo que pase, cuentas conmigo, con nosotros.

-Lo sé Robin, te lo agradezco.

-¿Entonces quieres que yo se lo anuncie al equipo? Porque no creo salir vivo de aquí una vez que lo haga…

Ella se rio.

-Sé que estarás bien. Todos van a estarlo.

La observo mientras alista su última maleta encima de su cama, ahora sin sábanas.

-¿Es necesario que te lleves todo?

Me acerqué a su cama y me senté a lado de su equipaje. Eran cuatro maletas, una más grande que la otra.

-Pues sí… son mis cosas…

-Pero…

-¿Puedo pedirte un favor?

-Lo que quieras.

Se dirigió hasta su clóset y abrió una puerta pequeña hasta abajo. Había cuatro cajas del mismo tamaño. Con colores distintos cada una…

-Son obsequios, para todos ustedes.

-¿Planeas irte sin decir nada, pero dejarás unos regalos? –Pregunté con ironía. –Qué detallista eres… ¿Hace cuánto tiempo planeabas irte?

No me dijo nada.

-¿Star? ¿Desde cuand… -Interrumpió.

-Robin por favor…

-¿Las pintaste tú? Dime, ¿Hace cuánto querías irte…?

Me miró, un poco molesta.

-Lo siento, lo haré –Suspiré con fuerza.

-Muchas gracias, amigo.

Hice una mueca.

-Sea lo que creas, sabes que no soy tu amigo. Dejé de serlo hace mucho, y también tú.

-¿Cómo deberé llamarte ahora, Robin?

Me aproximé hasta ella y tomé sus hombros.

-Sé que quieres hacer desaparecer muchas cosas, y entiendo eso. Pero, Kori –Me interrumpió.

-No me llames así.

-…Jamás te olvidaré.

Hubo silencio.

Sus hombros, aun en mi agarre. Sus verdes y cristalinos ojos no dejaban de mirar a los míos. Nuestra respiración se hizo lenta y suave.

-Y no me importa –Continué. –Que te moleste si te llamo por tu nombre, así quiero recordarte… Y…

Bajé mis labios hasta los suyos lentamente.

-Te amaré por siempre.

Entonces la besé.

No hemos parado de tocar nuestros labios una y otra vez desde hoy en la mañana estando en la enfermería, hasta que Chico Bestia nos encontró y casi le da un infarto.

Creo que arruinamos su inocencia. Bueno, si es que tiene…

Prometió no decir nada, pero vamos… sé que lo hará, y el primero en criticarme será Cyborg.

Ya no me importa.

A pesar de que disfruto mucho de ella, todo esto me sabe más que nada, a tristeza.

Me permite tocarla, besarla e incluso, estuvimos a punto de romper la barrera varias veces… pero ella me lo impidió.

De hecho, la primera vez que intenté llegar más lejos… ambos íbamos a ceder, pero justo en ese momento apareció nuestro amigo.

No sé si es bueno o no…

Me alegra que Kori sea la persona razonable de los dos en estos momentos. Si llegásemos a algo más, probablemente nunca nos detendríamos.

Al menos yo no.

-Yo también voy a amarte, siempre –Se apartó de mí y echó un vistazo al suelo. –Sedita también quiere despedirse de ti… -Voló hasta él y lo cargó. A su pequeño y adorable monstruo. Con los años, solo ha engordado un poco. Kori es la única que no se queja de su peso a la hora de cargarlo.

-¡Dile adiós a tu papi, Sedita! –Gritó y lo puso frente a mi rostro. Sedita lamió mi mejilla lo suficiente como para asquearme.

Al menos sigo siendo su "padre".

-Okay, basta. También te extrañaré, amigo.

-No lo llames así… -Los ojos de Kori se entrecerraron.

Suspiré.

-Te extrañaré… ¿Sedita?

-No…

Me miró y yo ya sabía lo que quería escuchar salir de mi boca.

Rodé los ojos.

-Adiós, pequeño hijo.

Ella sonrió. Me encanta cuando lo hace, y más por mi causa.

-Te llevaré a donde quieras ir –Le dije al tomar una de sus maletas. Pesaba demasiado. ¿Qué tanto lleva?

-No, iré sola.

-¿A caso, no quieres que te encuentren?

-Es un nuevo inicio para mí –Vio a Sedita en mis brazos. –Bueno, para ambos.

-Kori yo… -Dije acercándome a ella. –No soy capaz de dejarte ir, así que… al salir de tu puerta, iré al centro de control. Avisaré a los demás y, ellos intentarán detenerte, se los voy a permitir, si puedo impedir que te vayas, de cualquier forma lo haré.

-No podrán alcanzarme, pero bien, te reto a que lo hagas –Sonrió, se acercó e inesperadamente me besó. Tan profundo, tan exquisito.

Su beso es real.

Fin del Flashback

Ahora, pegado a la ventana de su habitación observo la pequeña caja que dejó allí para mí. Era color roja, hecha con acuarelas sin duda. A Kori le fascina pintar…

El pequeño papel afuera dice:

Te quiero mucho, Dick.

Esto es tuyo.

Su letra no era exactamente bonita, pero me parece lo más tierno que he visto. Le costaba mucho escribir en nuestro idioma, pero tomando en cuenta que esto es solo para mí…

Me encanta ese aroma…

Sólo ella.

Mientras abro su obsequio, escucho a mi equipo volverse loco detrás de mí.

-¡¿A dónde irá?! –Cyborg gritaba.

-No puedo creer que la dejaras ir –Decía Raven. –Simplemente no puedes dejarla sola…

Ella jamás estará sola.

-¡Viejo! Sin Starfire… ¡No podremos estar así! –Bestia ayudaba a elevar la disputa.

-Tiene sus razones –Dije sereno.

-¿Y luego Robin? ¿Qué pasará? –Preguntó Cyborg más alterado de lo que creí. –Debemos ir por ella…

-Se llevó su transmisor. Simplemente quiere un tiempo –Me giré a verlos. –Si quieren detenerla, este es un buen momento para hacerlo.

-Richard, eres un idiota –Dijo Raven mientras desaparecía del cuarto envuelta en su oscura energía.

-No puedo creer que la dejarás ir… ¿Qué sucede contigo? –Siguió Chico Bestia. -¿No tienes alguna pista?

Enojado, le contesté. O más bien, le grité:

-Si no sabes lo que sucedió, ¡Será mejor que te calles!

-Es que Robin… no puedo… de verdad… -Me miró curioso. –Si hoy en la mañana ustedes básicamente estaban teniendo una sesión amorosa… -Cyborg lo miró, incrédulo.

-¿Qué… qué? –Gritó muy sorprendido.

Como siempre, no puede quedarse callado.

-Por Dios… basta, solo… necesita tiempo…

-¿Siguen siendo novios? –Mi enorme amigo se me acercó.

Oh…

Esa pregunta me dolió, en lo más profundo de mi corazón.

-Su transmisor está desactivado –Dijo Chico Bestia.

-Nos llamará cuando esté mejor –Pronuncié y luego miré a Cyborg. –No, ya no estamos juntos, pero eso no quiere decir que ya no… que no… sintamos nada el uno por el otro. No hagas más preguntas al respecto.

-Tenemos que ir por ella –Me dijo.

-Vayan ustedes, le prometí que le daría un tiempo.

Lo pensó unos instantes y después le habló a nuestro verde amigo.

-¡Chico Bestia, andando!

Él corrió tras él y salieron de allí. Solo escuché la voz de Cyborg retumbando en mi transmisor.

-¡Raven! ¿Raven, me copias? Dime tu ubicación.

Apagué mi comunicador y volví mi vista a la ventana de Kori, acercándome a paso corto.

Ella se fue hace aproximadamente una hora.

Amarró sus maletas con una de mis cuerdas, que generalmente utilizo para escalar e incluso columpiarme por los edificios y avenidas a la hora de perseguir a un criminal.

Por supuesto, yo le sugerí que la usara, cargar las maletas en sus hombros llamaría bastante la atención así que las amarró y evitó que lucieran tan desordenadas.

La última vez que la vi, volaba directo al sur. Con Sedita en su mano izquierda, jalando su equipaje con su brazo libre. Sujetó su cabello bajo una gorra azul y utilizó gafas oscuras. Llevaba unos jeans casuales y una chaqueta negra. Si no lo supiera, pensaría que es otra chica… a lado de su pareja. Aunque bien, ese es su hermano.

Ella es mi chica.

-Te extrañaré… -Murmuré cuando la vi partir.

Sus lágrimas caían y el aire jugaba con ellas… parecían gotas moviéndose lentamente.

Eso me dolió aún más.

Al fin abro la caja de regalo y lo que hay allí dentro me deja atónito:

Una piedra ovalada del color de sus ojos.

Me había dejado su posesión más valiosa.

Recuerdo la vez que me habló de ella… tras el golpe de estado impulsado por su hermana traidora, tanto Kori como Blackfire fueron hechas prisioneras y duraron así por más de seis años. Tamaran quedó a merced de sus enemigos.

Y esto… fue lo único que alcanzó a llevarse.

Después, jamás volvería a ver a sus padres, pues ambos fueron asesinados.

No es una simple roca… es… significa vida, esperanza.

Una promesa, según las palabras de Kori.

La envuelvo en mi mano derecha y la aprieto con fuerza.

Voy a verte de nuevo.

Una lágrima mía cae al suelo.

-¿Cómo pude dejarla ir? –Digo al unísono.

Si voy a llorar, es ahora o nunca.

Starfire.

-Así que… hermana, ¿A dónde iremos ahora? –Preguntó Wildfire, curioso.

-Me encontraré con una amiga en un centro de comida. ¿Tienes hambre, hermano?

-En realidad no. Comí con los Titanes hace unas horas. No tenía idea de que tus amigos preparasen tan buena comida.

Sonreí.

-Sí, la comida terrestre es deliciosa. En especial si Cyborg es el que cocina.

Seguimos nuestro vuelo.

Mi cuello aún me molestaba un poco, y mi brazo también. Sin embargo, eso no me impidió cargar parte de mi equipaje.

Wildfire sostiene lo que es más pesado y al igual que yo, utiliza ropa que lo haga pasar totalmente desapercibido. Volamos por encima de las nubes, esperando que nadie nos vea. Estamos en todas las noticias, periódicos, y todos los medios posibles…

Fácilmente podrían reconocernos.

En resumen, yo soy una criminal prófuga.

No sé cómo hacerlos entender… pero hay una persona con la cual nos encontraremos. Ella prometió ayudarme, y ahora, es en la que más confío.

Espero que mis amigos no nos encuentren antes, no sabría bien cómo explicarles esta situación. No quiero que los Jóvenes Titanes se vean afectados por mí en ese aspecto policiaco.

Para ser sincera, no puedo despedirme de ellos. Esto de por sí ya es complicado.

Arribamos al centro de Jump City, tras un callejón oscuro para que nadie nos observase llegar.

Wildfire traía unos pantalones negros, tennis azules y una gran chaqueta gris, cortesía de Cyborg. Poco a poco, nos dirigimos hasta el recinto: La pizzería.

Fue el único lugar que yo podía ubicar para citar a mi amiga. No me sé los nombres de las calles en la ciudad así que…

-¿Qué es una pizza? –Mi hermano ya se había sentado a lado mío en una de las mesas. Estábamos hasta atrás para no llamar la atención.

-¡Oh! Es un manjar terrestre exquisito… no sé bien cómo explicarlo, pero sí sé que al igual que a mí, te encantará –Sonreí. –Es deliciosa.

-¿Qué desea ordenar? –La mesera se acercó a tomar la orden.

-Que sea una pizza mitad hawaiana y mitad pepperoni con doble queso, dos refrescos de cola y una mostaza, por favor –Dijo una joven detrás de ella. La amiga que quedó de llegar a este lugar cuando se lo pedí.

Tomó asiento frente a ambos y me vio, alegre.

-Hola, Kori.

-Gracias por venir, Donna, en verdad.

-Sin problemas –Miró a mi hermano. –Un gusto verte de nuevo Wildfire.

-El placer es mío –Dijo él.

-Entonces… -Suspiró mi amiga. -¿Cómo se lo tomaron?

Pensé un poco antes de continuar hablando.

-Hmm… solo le comuniqué a Robin acerca de mi decisión…

-¿Y los demás?

-Él se los dirá. Le pedí que lo hiciera.

-Bien. Supongo que intentarán localizarte…

-No es que no quiera verlos. Quiero un tiempo, además, estar con el equipo por ahora es malo para la reputación… -Me interrumpió.

-Es peor si no te ven con ellos, Kori escucha, quieres protegerlos, pero también sé que no es la principal razón por la que te fuiste.

-Hay muchas cosas que conforman mi decisión. Sé que cometí muchos errores, pero este no es uno… y también quiero…

Vacilé un rato.

-¿Quieres qué?

-¿De qué se trata todo esto, hermana? –Wildfire ya se había interesado por la plática.

-Quiero resolver esto. Quiero atrapar a La Liga de las Sombras. Todo esto fue en parte por ellos. Los encontraré y así limpiaré mi nombre.

-Wow… wow… wow, eso sí que es arriesgado. Es peor de lo que yo iba a sugerir…

-¿Y qué era eso? –Pregunté con curiosidad.

-Que te unas a mi pequeño equipo –Sonrió. –Seríamos un trío fenomenal…

-¿Tienes un nuevo equipo?

-Más bien, él tiene un nuevo equipo.

-No te entiendo.

-Veloz, él y yo… ya sabes, estamos saliendo. Pero, decidimos trabajar juntos, al igual que tú, quiso tomarse un año sabático –Se rio. –Estará fuera temporalmente de los Titanes Este.

-¿Qué es un año sabático? –Dije, dándole menos importancia al hecho de que Roy también trata de iniciar de nuevo.

-Cuando la persona, en este caso tú, deja atrás sus deberes… por así decirlo, de la sociedad y se enfoca en sí misma. En investigaciones y cosas que sean más de tu agrado…

-Ya veo… -Eso es exactamente lo que estoy haciendo.

-¿Podrían explicarme las dos de qué están hablando? –Wildfire sonó indignado.

Mi amiga y yo nos miramos y no pudimos evitar soltar una risa.

-Descuida, te lo explicaremos todo, pero primero será mejor que comamos… No hay nada como una buena pizza caliente –Ella dijo mientras la mesera colocaba nuestra comida en medio de la mesa. Luego esa joven me miró.

¿Me habrá reconocido?

-Disculpa, ¿Quién de aquí pidió una mostaza?

Uff…

-¡Oh, sí si! ¡Es de ella! Dásela –Gritó Donna mientras masticaba su pizza y me señalaba.

La mesera me la entregó.

-Gracias.

-Si desean alguna otra cosa, estoy a sus órdenes.

-Muchas gracias –Le dijo mi amiga y la mesera se retiró.

-¡Vaya! Esto sí que es delicioso.

-Te lo dije, amigo –Donna era muy amable con ambos. –Entonces Kori… ¿Qué haremos ahora?

-¿Comer…? –De verdad, no sé qué está insinuando ahora…

Se rio.

-Linda, este es un nuevo inicio. Ahora serás una civil ¿No? Podrías ser como… yo.

-¿Te refieres a tener una identidad secreta?

-De eso hablo. Así podremos combatir el mal y tú probarás lo que significa el ser una persona normal. Posiblemente te guste y quizás no…

-¿Por qué lo haría? No me refería a eso cuando dije que quería iniciar de nuevo.

-¿Entonces te vas de los Titanes pero sigues siendo la heroína Starfire? Eso no tiene sentido.

-Tienes razón.

-¿Lo intentamos entonces?

-Muy bien Donna. Pero dime… exactamente ¿Qué hace un ser humano normal?

-A puesto a que es increíble –Mi hermano no dejaba de comer.

-La pregunta es… ¿Qué puedes hacer tú, Kori? –Su risa y su tono juguetón no me gustaron para nada.

Solo una cosa aquí era segura:

No iba a dejar de lado mis deberes de heroína.

Y por supuesto que no puedo olvidar a La Liga de las Sombras.

-¿Sabes que sería bueno? Que dejaras de hacer tantas preguntas amigo, en serio, me dará una jaqueca si me sigues interrogando así… -Roy estaba sentado a lado de Wildfire, en una sala espaciosa color verde.

Estamos en el apartamento de Donna, en Metropolis, una enorme ciudad más allá de Gotham…

Con diez pisos, este es nuestro nuevo hogar y debo admitir que me siento muy bien de tener a mi hermano aquí. Ya no siento… que no pertenezco.

-Discúlpame, no conozco este planeta –Wildfire hablaba. –Solo quiero familiarizarme un poco, es todo.

-Descuida amigo, es solo… que ha sido una semana pesada para mí, para todos.

Donna se volteó a verme. –No pudimos localizar a La Liga en ningún lugar… deben estar planeando algo ¿Sabes? Llegamos a la idea de que tú eres muy importante para ellos.

-Me di cuenta –Respondí con sarcasmo.

-Nos referimos –Roy intervino. –A que tú y tu hermano el parlanchín son esenciales para su estúpido plan, ya ves… detuvimos a la versión falsa de Wildfire, pero tu hermana la loca y tu clon han de estar merodeando por la tierra. No hay forma de que hayan salido al espacio, estaban muy débiles para eso.

-Le prometí a Batman y a… bueno, toda la Liga de la Justicia que estarían a salvo conmigo, con nosotros. Pero también se, que Kori no se dará por vencida en la búsqueda de Talia y su padre… así que…

-¿Qué insinúan los dos? –Pregunté curiosa.

-Sí, ¿Qué insinúan? –Dijo mi hermano.

-Uh… esto se va a poner bueno –Dijo Roy.

-Te apoyo Kori, en todo… pero para la cacería personal que buscará limpiar tu nombre… necesitamos una respuesta tuya.

-Ajá…

-Estoy nervioso –Roy estaba rojo del rostro.

¡¿Qué es lo que va a decir Donna?!

-Batman y la Liga nos prohíben esto, pero estamos dispuestos a ayudarte, y también a… saldar algunas cuentas pendientes –Se me acercó exageradamente a la cara y abrió mucho más sus ojos azules.

-Kori… ¿Estás dispuesta a romper las reglas?

No hablé en unos minutos.

-¿Te refieres a… ser justicieros sin reglas?

-Sin que ellos lo sepan –Repuso Roy.

-¿Robin sabe de esto? –Dije con preocupación.

-Claro que no… esto es nuestro. Un pequeño plan que hemos estado ideando poco a poco… pero creemos que tu ayuda sería estupenda y de paso… le pateamos el trasero al idiota de Ra´s y a su necesitada hija –Roy se puso junto a Donna, ambos mirándome fijamente a los ojos.

Nadie sabrá de esto…

Solo nosotros.

-Acepto.

Un flash por poco me deja ciega.

Roy me había sacado una foto con su celular en cuanto le di mi respuesta.

Cubrí mis ojos con ambas manos y le di una mueca molesta.

-Eres un tonto –Donna empezó a reír junto con él, luego me mostraron la foto y admito que lucía bastante bien. Parecía que hablaba y tragaba aire a bocanadas.

Me reí junto a ellos y luego mi hermano se acercó del otro lado de la mesa en donde estaba sentada.

-¿También puedo unirme? –Preguntó con mucha ternura.

-Claro que sí viejo, si prometes no hacer más preguntas por el resto de la eternidad.

-Muy bien. Estamos muy bien… -Dijo una Donna triunfal al vernos a los dos, con orgullo.

Desperté en una alcoba pequeña a lado de Sedita, que seguía durmiendo, como todos los demás. El reloj indica que son las 9:00a.m. así que aún es muy temprano.

La idea de salir a caminar viene a mi cabeza y entonces me levanto y me visto. Al salir, volé lo más rápido que pude por las escaleras, evitando ser vista.

Sí, me dio flojera bajarlas como "persona normal".

Camino por las calles y luego de ello me fastidio un poco, en especial porque tengo que mirar mi rostro en casi todas las revistas y diarios de este lugar.

"JÓVEN TITÁN SENTENCIADA"

"LOS JÓVENES TITANES ESTÁN EN CRISIS"

"TITÁN O ASESINA"

"¿ES BUENO CONFIAR EN LOS ALIENS?"

Entre otros títulos estúpidos que pude leer durante mi recorrido. Me hacen sentir mal y mi ánimo desciende hasta lo más profundo.

Para alejarme de todo, tras un pequeño puesto de perros calientes, emprendo mi vuelo hacia donde quiera que sea…

Necesito aire, del sol para respirar y aclarar la mente.

Mi cabello está atado en una trenza, con una gorra negra que ya había usado anteriormente cubro parte de mi rostro, mientras mis ojos brillantes son eclipsados por lentes oscuros. Unos jeans azules y una blusa color fucsia son lo que traigo puesto. Los botines que tanto me gustaban no podían faltar.

No pensé en nada, pero me di cuenta hasta que llegué: Una escuela muy familiar para mí… para mis amigos.

"MURAKAMI SCHOOL"

¿Llegué tan rápido?

Pues sí, estoy nuevamente en Jump City.

Pero este lugar… es en cierta manera, especial… aquí solía estudiar una chica, una amiga… una gran guerrera.

Desciendo con velocidad evitando ser descubierta. En Jump City es donde menos debería de hacer presencia.

¡Oh! Que tonta por venir aquí…

Me siento en una de las bancas frente a la escuela, cruzando la avenida.

Lo único que puedo escuchar es el sonido de los pájaros cantando, y es el mejor que he podido apreciar en años.

Casi siento paz.

Flashback

-¿Así que… tu verdadero nombre es Koriand´r? –Me dijo Robin.

-Así es.

-¿No crees que… es muy largo?

Lo miré.

-Me refiero… a que…

-Oh no te preocupes, sí que lo es, pero… Starfire también.

Él se echó a reír.

¡X´Hal! Me encanta ese sonido.

-Te llamamos Star de cariño y también, para abreviarlo.

Le di una sonrisa tímida.

-¿Puedo simplemente decirte… Kori?

-¿Por qué el cambio repentino de nombres, Robin?

-Ya te lo dije, dime Dick, ese es mi verdadero nombre.

Empecé a reír con fuerza.

-¿Qué? –Dijo él mientras sonreía.

Su hermosa sonrisa…

-Va a costarme mucho acostumbrarme a esto Ro… ¡Dick!

-Me he dado cuenta –Acercó su rostro con nerviosismo al mío.

Sentados en una mesa de la terraza, en uno de los restaurantes más grandes y altos de la bella ciudad de Tokio.

Nuestra primera cita.

-Bien, Kori –Puso su mano encima de la mía. Ambos traíamos nuestros trajes de combate así que… no pude sentir la calidad de su mano, pero si la de sus palabras. –¿Quieres dar… un paseo en motocicleta conmigo?

Lo miré dudosa.

-Pero no trajiste tu motocicleta, Robin…

-Puedo rentar una –Sonrió con más ganas.

Mis mejillas se encendieron en segundos.

-Eso es perfecto.

Ambos nos miramos, con pena, sonrojados y sin saber qué más decir.

-¿Por qué de pronto tenemos que cambiar nuestros nombres?

Volvió a reír y esta vez casi se cae de la silla por falta de aire.

-Estamos… somos… ¿No?

-¿Qué? –Me reí, más que nada, porque le costaba demasiado decir la palabra "novios".

-Pues… lo somos ¿No?

-¿Somos qué? ¿No…? ¿Somos?

-Tú dime…

-¿Decirte? –Estaba rojo como un tomate.

-¿Qué exactamente es "ser novios"?

-Lo que tú y yo somos ahora, ¿No es así Star? No perdón, Kori.

-Entonces lo somos…

-Lo somos…

-Somos… -Susurré.

-Somos… -Él susurró también.

Dejé de hablar y él por fin lo dijo:

-Novios.

Atropelló sus palabras y yo creí que me reiría de haber hecho que lo dijera. Al contrario, me puse más nerviosa de lo que jamás estuve con él.

-Bien, me hiciste decirlo.

-Si –Dije feliz, pero con cierta timidez.

-Lamento no poder expresar mis sentimientos de la mejor forma, pero te lo aseguro, estoy haciendo mi mejor intento.

-Lo sé, Dick.

-Bien Kori, luces muy… linda hoy.

Mi cara hervía de emoción y vergüenza.

-¿Qué quieres ordenar? –Le dije para evitar que siguiera mirando mi rostro.

-Amm… sería estupendo que me leyeras el menú, si no es mucho pedir.

-No lo es.

Ambos sonreímos y empecé a leer el menú en japonés.

-Hola.

Alguien me sacó de mis pensamientos.

-H-Hola… -Tartamudee, pues era la persona a la que menos esperaba ver por aquí.

Ella se sentó y empezó a mirar hacia la escuela.

Yo no me puedo mover debido a la gran sorpresa.

-Vi que no te va muy bien.

-¿Sabes… quién soy?

-Todo el mundo sabe quién eres.

No dije nada.

Ella me miró nuevamente. -¿Qué haces frente a esta escuela?

-Solo tomo un momento para pensar.

-Ya veo… ¿Sabes? No necesito conocerte para saber que tú no cometiste ningún crimen.

-Gracias. Pero en cierto modo, tú me conoces.

-Lo dudo.

Me giré para verla mejor.

Ha cambiado mucho. Tiene unos dos años que dejamos de verla, solo Chico Bestia estaba al pendiente de vigilarla siempre que podía.

-Terra –Por fin le dije, pero ella no se inmutó, aunque vi perfectamente que sus enormes ojos celestes brillaron ante la mención de ese nombre.

Una leve mueca se asomó en su boca.

-Soy Tara –Dijo con poca emoción, pero con fuerza.

Decidí seguirle la corriente.

-Es un gusto Tara –Le sonreí brevemente y volví mi mirada hacia la escuela.

-¿Cómo le haces? –Preguntó.

-¿Disculpa?

-¿Cómo lidias con la culpa?

Cielos…

-La verdad, no lo sé –Respondí con sinceridad.

-Eres inocente, Star.

-Tengo que probar que lo soy –La miré nuevamente.

Cabello un poco más corto atado en una coleta. Era más alta, aunque seguía siendo delgada. Vestía unos shorts cafés, una chaqueta negra, una blusa amarilla y unos botines similares a los que siempre utilizó mientras estuvo con los Titanes.

-Te vi llegar hace unos minutos. Pensé "Quizás esté devastada y se ponga a llorar", pero entonces te observe y luces tan… bien. Es decir, el dolor no derrumba tu espíritu, y eso es digno de admirar.

-Tengo más cosas por las que pelear.

-Tu batalla sigue con los Titanes ¿Ah?

-Siempre será así.

-La mía terminó hace mucho.

¿Qué? ¿Pero qué dijo?

-¡¿Nos recuerdas?!

Me miró, serena y con poca empatía.

-Fragmentos.

-¿Y vives por aquí?

-Sí. Tengo un extraordinario parecido con la "Ex Jóven Titan Terra" que ahora soy presentadora en un programa de noticias de la cadena CCN –Dijo con sarcasmo.

-¿Qué recuerdas de nosotros?

-Cuando los conocí. Cuando los traicioné. Recuerdo a Slade –La mera mención de ese nombre me hace sentir rabia en segundos. –Y mi aparente muerte.

-¿Por qué fingiste que no recordabas nada? –Casi le grité del coraje.

-Ya no importa eso. A veces simplemente es mejor olvidar –Se levantó y me miró. –No es bueno torturarse a sí misma todo el tiempo por lo que hiciste, y eso es lo que a mí me pasó, aun me sucede y más cuando escucho de ustedes. Estoy consciente de mis acciones pero creo que también puedo mejorar. Todos podemos.

No sé si ustedes serían capaces de aceptarme nuevamente, pero bueno, nunca sabremos la respuesta a esa pregunta.

-¿A qué va todo esto, Terra?

-A que tienes que resistir, más de lo que puedas. Tú sí mereces estar en un equipo como ese, con esos amigos, con ese novio –No tenía por qué mencionarlo… - Sea lo que planees… tendrás que volver, a menos… que exista algo más poderoso que impida tu regreso, pero eso solamente tú lo sabrás.

-¿Cómo sabes que ya no estoy con ellos? –Pregunté alarmada.

-Oh vamos, ¿Semana y media sin saber de ti, el nuevo encabezado de las revistas y diarios de la ciudad? Si eso no te parece sospechoso entonces no sé qué lo será.

-Terra pero…

-Tengo que irme. Fue un placer charlar nuevamente contigo, Starfire –Extendió su mano y yo se la estreché.

-¿Qué hay del Chico Bestia? –Le pregunté con una curiosidad desbordante.

Hubo silencio.

-Siempre estará en mi memoria, pero me di cuenta de que nuestro destino no es estar juntos.

-¿Y eso por qué no?

-Forma parte del pasado que estoy dispuesta a olvidar, aunque no puedo.

-¿Qué hay de tus poderes?

Su asombrosa habilidad…

-Me metí tanto en la cabeza la idea de que yo nunca los había tenido, que mi mente se lo creyó y estos desaparecieron –Me miró. –Es enserio.

-Renunciaste a tu vida.

-Espero que tú no tengas que hacer lo mismo –Se dio media vuelta y comenzó a alejarse. -¡Cuídate mucho, Star!

Tiene razón, no puedo rendirme tan fácilmente. Debo pelear y recuperar mi vida. Tengo el lujo de hacerlo, aunque así como a ella, la culpa me rodea siempre, a donde quiera que volteo.

Siento lástima por ella.

Pero algo más de lo que me dijo está dando vueltas en mi cabeza:

"Tendrás que volver, a menos… que exista algo más poderoso que impida tu regreso, pero eso solamente tú lo sabrás".

¿Qué podría hacerme desistir de volver a mi hogar?

Fue un gusto ver a Terra de nuevo, pero no poder contárselo a nadie me pone triste nuevamente.

Estos cambios de humor me torturan… pero si mantengo los recuerdos felices que tengo, no decaigo con facilidad.

Así es como ahora planeo mantener mis poderes conmigo.

Robin.

La veo sentada en una banca del parque, frente a esa vieja escuela.

Creo que se dio cuenta de la hora y es así como salió corriendo a adentrarse en un callejón y regresar a casa de Donna, volando a toda velocidad.

En cuanto mi transmisor me indicó que ella estaba en Jump City, salí como desesperado intentando ubicarla; fue entonces cuando la vi, platicaba muy a gusto con una joven rubia y alta.

Me tomó muchos minutos darme cuenta de quién era en realidad.

Me impactó, e incluso me alarmé. Pero al ver a Kori tan feliz… no quise entrometerme.

Supongo que olvidó apagar su transmisor esta mañana, pues si se queda inactivo por más de diez horas, se reinicia automáticamente.

Dios… verla de nuevo me puso bien. Feliz, un poco, pues no puedo tenerla en mis brazos y besarla las veces que quiera.

Decirle cuanto la amo…

Solo ha pasado un día y yo la extraño con toda mi alma.

Volveré a verte, pronto –Digo en mi mente mientras le veo partir por los cielos.

Continuará…