Gracias a todos por la espera, falta de creatividad, poco usual, terces capi!! disfruten!!
Mas alla de la lluvia...
Al fin sola, suspire mientras fingía una sonrisa; mi reflejo en el espejo estaba igual de muerto que yo, igual de seco, igual de desolado, erosionado por el tiempo.
- Ni yo me la creí- dije mirando al lavabo, bajando mi mirada, ocultándome de mi misma –mínimo se que tres personas son felices- sonreí y volví a poner la cara triste, un fuerte trueno me recordó que seguía lloviendo
--------
El trío cayo en un lugar solitario, pero despejado, un bonito llano lleno de flores de todos colores, pero ninguno parecía darle importancia al bello paisaje, aunque de las almas, la mas preocupada era la de un castaño, el cual, hincado en el suelo, sostenía su cara con ambas manos, ocultando su cara, y murmurando casi sollozando:…¿Por qué…Sakura?
------
Me remoje la cara y salí del baño; la casa se veía mas grande, el eco del reloj sonaba mas fuerte y seco y las penumbras que cubrían la casa parecían interminables, dispuestas e impacientes por tragar cualquier señal de esperanza que se presentara.
Sola por fin, sola, totalmente, abandonada con mis innumerables pensamientos en un mundo que no conozco, y que no es el mío.
Camine hacia la cocina, me imagine a Fye, con una olla en la mano y una sonrisa en la cara. También a Syaoran, sentado en la mesa, leyendo el periódico o algún libro que haya pedido prestado en la biblioteca. Kurogane, con su perturbante mirada, clavada en algún lugar fuera de la ventana.
---------
-¿Enserio no puedes hacer nada?- preguntaba en castaño, casi a punto de llorar, a la pequeña manju blanca.
-No, no puedo hacer nada- lloraba esta, tapándose los ojos con sus grandes orejas, lamentaba no haberse detenido para cuando Sakura había saltado.
-------------
Me senté en la sala, estaba obscura, aunque fueran casi las seis de la tarde, la lluvia ocultaba todo rastro del sol, todo estaba callado, siquiera un murmullo. El reloj dejo de sonar, poniéndome la piel de gallina, me voltie, estaba vació, solo mi conciencia. Me levante y encamine hacia el reloj, lo descolgué, alcanzándolo con ayuda de una silla y le di cuerda, después de unos segundos, el ruido del reloj volvió a consumirme, de nuevo.
-Tengo hambre- murmure para mi misma, me di la vuelta, y alcé mi voz- Fye¿ya esta lista la comida?- pregunte, una lagrima acaricio mi mejilla, mire al suelo, había olvidado que ya no estaban conmigo.
Me encamine hacia la cocina, había escondido algo de dinero en un cajón, entre a esta y corrí hacia el cajón, lo abrí y vi cuanto dinero poseía, 22 míseros dólares, los tome, y me derrumbe en una silla de la mesa.
-Con esto no aguantare mucho- me dije mientras me paraba y buscaba algo entre la alacena, y el refrigerador, en este ultimo encontré un pastel casi entero de chocolate, 5 flanes con una cereza arriba, varios quequitos de chocolate y otros mas de vainilla y fresa y en el congelador un pavo.
-Mucha casualidad- agregue mientras dudaba porque había tanta comida en el aparato¿se le habría olvidado a Fye?
Un ruido desde la entrada me hizo voltearme, como el de un vidrio roto, quizás y solo fue un sonido entre la lluvia, pero aun así tenia que checar. Cerré el refrigerador y me encamine a la entrada, me asome por la cocina a la entrada, el piso de veía mojado, probablemente alguien haya entrado. Me asome a la sala, la cual estaba enfrente de la entrada, a simple vista, desierta.
Salí de la cocina, y me asome a la entrada, uno de los vitrales grandes de los extremos estaba totalmente roto, alguien había entrado, me asome en la sala, busque entre todos los rincones donde alguien se pudo haber escondido, nada, un rechinido sonó a mis espaldas, en el comedor, me voltie y me asombre al ver…
--------
Un muchacho de cabellos dorados se hallaba alejado de todos, recostado en un árbol, lejano a las otras almas que estaban ahí, tenia la vista baja, los brazos apoyados sobre las manos y la cabeza sobre las manos, ocultándose los ojos con estas, y sus mechones amarillos.
Respiraba lentamente, suspirando de vez en cuando, entre sollozos, nadie lo escuchaba, pues lo hacia a poco volumen. De repente una ligera línea azul apareció frente a el, sin el darse cuenta.
-¿Fye?- esa voz se le hacia familiar¿Quién era? Alzo lentamente su vista, para ver un holograma de Chii con el tamaño de la palma de su mano.
-¿Chii?- dijo, asombrado, su creación se había comunicado con el, probablemente para darle malas noticias, pues se veía débil, un brazo le sangraba y parecía que se había roto una pierna.
-Fye tengo poco tiempo-dijo Chii; el holograma fallaba de repente, se atravesaban líneas, sonaba algo seco o un chillido leve.
-Ashura ha despertado- dijo Chii con algo de terror en su tono de voz, Fye solo abrió los ojos, y se quedo atónito unos instantes.
-¿Esta ahí?- pregunto Fye, alterado, como su hubiera visto un fantasma, con sus ojos bien abiertos.
-No, por lo que parece ya lleva buscándote una semana- dijo Chii, su tono de voz sonaba arrepentido, agacho la cabeza.
-¿Por qué no me habías avisado antes?- elevo la voz Fye, mucho mas preocupado.
-Justo cuando se despertó volví a mi forma natural- se pauso con un suspiro- iba a llamarte, pero me llego por la espalda y me encajo una daga en el brazo- suspiro denuevo-caí al suelo y me empezó a patear, caí inconsciente, tan pronto me desperté te hable- termino, sin levantar ni un centímetro la mirada.
-Ese maldito- dijo Fye, tapándose la cara, entre sollozos-Gracias Chii.
-Algo mas Fye- agrego el holograma, con un chillido agudo; Fye levanto la cabeza.
-Cuando me desperté, localicé unas fuentes de poder muy grandes, ahora solo hay una, pero no encuentro nada, solo una pluma- dijo Chii, algo curiosa, probablemente Fye sabría que era esa fuente de poder.
-¿Qué?- pregunto Fye, levantando la cara-¿Qué pluma? Muéstramela- dijo, algo exaltado.
Chii se dio la vuelta, tomo algo con sus manos, y se volteo, dando a conocer una gran pluma blanca, con unas líneas rosas en medio, la rodeaba una ligera estela morada.
-La pluma de Sakura- murmuro Fye, atónito al objeto que Chii poseía en sus manos.
-¿Disculpa?-dijo Chii, confundida, pues no había alcanzado a escuchar.
-Chii, usa la pluma para viajar y encontrarnos- alzo la voz Fye, mientras se paraba, con ambas manos cerradas en un puño.
-¿Cómo?-pregunto Chii, sin entender nada.
-Usa esa pluma, la pluma tiene fuerza mágica, viaja por los mundos y ve buscando a una fuente de magia igual a la de la pluma- se pauso para agarrar aire- cuando lo hagas, encontraras a una jovencita de cabello café claro y corto con los ojos verdes, no le des la pluma, usala para venir hacia el mundo donde estamos nosotros-termino Fye con un gran suspiro.
-Pero…necesitare curarme primero- dijo Chii, su voz estaba algo ahogada entre tantas palabras que había dicho el rubio.
-La pluma puede hacerlo, pero busca a la chica y no le des la pluma hasta que nos encuentren- dijo Fye, resaltando las ultimas palabras.
-OK- dijo Chii con una sonrisa en la cara-Saldré en cuanto antes.
-Cuídate-fueron las ultimas palabras del rubio, justo antes de que el holograma se esfumara en un as de luz azul, el cual se consumió en pequeños centellos morados.
-----------------
-¿Quién eres tu?- pregunte con voz desafiante a esa persona que estaba en la esquina del comedor, no devia darse cuenta de que me intimidaba, aunque era logico que lo hacia, estaba temblando.
La sombra solo alzo la cabeza, aunque aun no se veia la cara claramente, estaba muy oscuro; gracias a la lluvia, el eco del reloj se empezo a ahogar.
-¿Quién eres?-dije alzando mas mi voz, prueba clara de que estaba asustada, aparte de que me temblaban las piernas.
No recibi respuesta; la lluvia caia cada vez mas fuerte, casi no se escuchaba el reloj, y tenia la seguridad que este seguia funcionando. La lluvia empezo a gritar en mi ventana, palabras que no entendia, murmuros, que no sabria identificar.
La sombra se acomodo, como para tratar de no verme de perfil; la lluvia, la oscuridad del comedor y las cortinas de la ventada no me permitian ver la cara de aquella sombra, de aquel espectro que me ponia los pelos de punta.
-Dime quien eres- dije, casi gritando, tenia miedo, estaba sola, solo yo y ese fantasma; retrocedi lentamente tratando de llegar a las escaleras, las cuales estaban enfrente de la entrada, a mi derecha.
La sombra se percato de mis movimientos, y avanzo, evitando que se viera su cara, tratando de darme miedo, aunque ya lo habia logrado. Un trueno alumbro todo el piso, aunque solo a mí, la oscuridad que rodeaba a esa sombra, era poco común.
-¡Contesta lo que te pregunto!-grite, claramente, el eco de mi voz sonó en toda la casa, lo escuchaba retumbar en las escaleras.
-¿Porque tendría que hacerlo?- la sombra alfil hablo, su tonalidad era de un hombre, pero no se oía amenazadora la voz, aunque tampoco perdida, sabia porque estaba ahí.
-Por…porque-no me salían las palabras; la lluvia seguía cayendo, murmurándome algo; el eco del reloj de repente sonó más fuerte.
No me moví, tenia miedo, un gran escalofrío recorrió mi espalda un calambre mis piernas; hubiera caído al suelo, de no ser que mis piernas estaban tan frías que no las podía doblar.
-Para tu información- se pauso, camino hacia la esquina opuesta de donde estaba- soy Ashura, el Rey Ashura- termino, recargándose en la esquina, aun en las tinieblas.
-¿Cuál es tu apellido¿Es tuyo el hueco de la puerta?-pregunte con algo de sarcasmo, aunque no me quedaba muy bien, trate de no gritar por el miedo, trate de calmarme.
-Eso no te importa- dijo, no parecía enojada la voz, ni la tonalidad, parecía paciente, lo cual me relajo.
-¿Conoces a Fye?-pregunto; me extraño esa pregunta, me dio tristeza el nombre, pues el habría hecho todo por mi seguridad y ahora estoy sola en este mundo.
-Si, lo conozco- dije, bajando la mirada, aunque seguía atenta a los movimientos de ese tal Ashura.
No respondió, un incomodo silencio rodeo toda la casa, hasta la lluvia pareció calmarse, aunque el eco del reloj seguía retumbando entre las paredes, quedando de vez en cuando, al compás de los truenos, los cuales iluminaban de vez en cuando la casa, menos la esquina donde estaba Ashura.
-¿Dónde esta?-pregunto, la pregunta que no sabia responder, apartir de ahora; una lagrima circulo por mi mejilla, baje mas la cabeza, intentando no llorar.
La lluvia cayo más fuerte, como si esta actuara conforme mi tristeza, como si mis lágrimas y la lluvia fueran uno solo. Un relámpago, fuerte y poderoso, sonó, el fuerte y seco ruido que provoco me tapo los oídos, evitándome escuchar el tic-tac del reloj, que por un momento se escucho como un toc-toc-toc-toc…
-¿Planeas responderme…pequeña?- dijo la voz, aun mas fuerte que hace rato; no me moví, solo permanecí con la cabeza gacha.
-Fye te abandono aquí… ¿cierto?-agrego la voz; yo solo alce la cabeza, aterrorizada por la lluvia y esta sombra, como una pequeña niñita.
-No me sorprende, me dejo a mi, dejo a Chii, tú no eres la excepción- dijo, introduciéndose al mundo de la luz de la niebla.
Solo me quede atónita, viendo como la figura se movía lentamente hacia la luz; el seco ruido del viento que entraba por el hueco del vidrio sonaba fuerte, claro, y mojaba la lluvia todo el suelo de la entrada.
-Fye te matara-agrego con tono serio, deteniéndose, sin salir de la oscuridad que lo rodeaba.
-¡No digas incoherencias!-grite, mientras retrocedía, tenia que estar bromeando, Fye no mataría a nadie, nunca, el no se atrevería a eso, o quizá, eso era lo que yo quería creer.
-No te miento- se pauso mientras se acercaba mas a mi posición-el dejo que Chii se muriera-dijo, deteniéndose de nuevo, sabia que me intimidaba que se acercara así, y que yo no podía correr.
-No se quien es Chii¡no digas incoherencias!-volví a gritar, diciéndome a mi misma que Fye no era capaz de hacer daño, era una persona tierna, humilde, que siempre se preocupaba por los demás, no podía vivir para hacer daño.
-Pequeña, confías demasiado en las personas, necesitas vivir un poco mas en el mundo real, las personas pueden ser malas-dijo mientras se metió de lleno en la ligera luz de la casa, mostrándose a si mismo-como tu quizás.
-No-dije entre lagrimas-¡No soy una mala persona!-termine gritando, mientras me tomaba la cabeza con ambas manos, ocultando mi cara, sabia de que me hablaba.
-Abandonaste a aquellos que te querían, y los estas haciendo sufrir-dijo con un tono mas fuerte-no ocultes que te gusta que la gente sufra, eres mala- termino.
Sus palabras me llegaron como flechas al corazón, haciéndome casi explotar en lagrimas; me voltie, aun con las manos en la cara, ocultándome, aunque la oscuridad me ayudaba mucho. Un trueno nos alumbro, la lluvia se convirtió en una tormenta, un silencioso huracán.
-No me gusta que la gente sufra-dije pausándome-¡No me gusta!-termine con un grito, corrí hacia las escaleras, y las subí lo mas rápido que podía, llegue a mi cuarto, y me encerré, para no salir, en un buen tiempo.
Me senté en mi cama, y explote en lagrimas, el aroma a húmedo llenaba la habitación, no estaba aquí desde la mañana, desde que me abandone aquí, desde que deje a aquellos que apreciaba, aunque ellos estuvieran mas melancólicos que yo.
No era una mala persona, no lo era, yo no había abandonado a mis amigos por gusto, sino por necesidad, aunque, quizá y si lo hice porque soy mala; un trueno sonó, seco, en la habitación, cortando mis pensamientos a la mitad, sin permitirme pegarlos nuevamente.
Seguí llorando, al contraste de las gotas de lluvia, que golpeaban desesperadamente la ventana de mi habitación.
gracias por leer, espero reviews, please!!
