NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DREAMWORKS, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.
¡Hola a todos!
Oh dios mío, no me esperaba en absoluto ese recibimiento ¡muchísimas gracias por todos sus comentarios, alertas y favoritos! jamás esperé que les gustara tanto...Ahora, este capítulo son más reflexiones de Hiccup con mayor protagonismo de Stoick y de Toothless. Iba a agregar más escenas con Astrid, pero decidí extenderlas para hacer el siguiente capítulo, que subiré en unos dos o tres días cuando mucho. Siento que esta parte me quedó más dramática que la anterior, así que espero también les guste.
Reviews:
Ericka Kida: Tomé tu consejo sobre la personalidad de Hiccup, y espero que me haya salido bien jeje.
fanatico z: me llamó la atención que dijeras "fresca" XD espero mantener eso.
Mokeyd95: jajajaja me mató que dijeras "técnica Naruto" XD no me lo esperaba. Suena interesante.
Astridfangirl: owww, bueno, en este capítulo no hay mucho "AstridXHiccup" pero en el siguiente sí habrá mucho romanticismo.
Jorgero: ¡Muchas gracias! es que no se me ocurría nada XD
Melanie Villamar: de hecho, es exactamente lo que mismo que yo pensaba, el Hiccup del pasado en el futuro, se nota más en este capítulo.
Luna Beatriz1: Sus ojos, dios son perfectos. Cuando vi ese segundo trailer, me quedé en shock, no me lo esperaba ni tan crecido ni tan guapo, aunque a mí lo que me matan son sus ojos. Lo que mencionas de Toothless, bueno, si somos honestas no hay nada en el mundo que lo detenga si con eso salva a Hiccup... espero que la manera en que recupere la memoria te guste, ya tengo algo en mente c;
gabrielyalejandrarengellopez: no te preocupes, me encanta que te emociones con el fic, de hecho no fue hasta que lo mencionas que me doy cuenta que es cierto, no he visto más historias donde Hiccup pierde la memoria, y es curioso porque suele ser un tema recurrente jeje. Ojalá este fic llene tus expectativas, considerando que lo llevas esperando mucho tiempo c:
Nina: ¡petición cumplida! c;
flopy: podría ser con Toothless, aun no estoy muy segura, pero si te gustan los hicctooth feels te gustará este capítulo.
TheIgnel: estoy pensando qué frase podría funcionar...
Forever MKNH: mmm ¿celos? mmm, guta...
Disfruten...
II
—Stoick, por más que intento no consigo hacer que mi gronckle deje de vomitar ¿tienes alguna idea de qué le sucede?
—Mi hijo llevó a la casa a un Nadder bebé, pero no parece llevarse bien con el Terrible Terror de mi esposa ¿cómo soluciono eso?
—Hay un problema con el suministro de peces en el establo, el mecanismo que jalaba la red parece haberse atorado y no sabemos cómo repararla.
—Mi hija quiere adoptar a su primer dragón, pero no sé cuál es especie es más fácil de entrenar ¿me ayudarías con esto, por favor?
Gobber le dio un ligero cabezazo a Grump para que lanzara una llamita que mantuviera encendido el horno de la fragua, y colocó una espada al fuego. Miró de reojo a su amigo, que intentaba con todo su ser escuchar las peticiones y dar respuestas rápidas, pero con poco éxito.
—Lleva tu gronckle con Fishleg, sabe más de esas cosas. Intenta alimenta al Nadder y al Terrible Terror al mismo tiempo, si siguen siendo hostiles llama a Astrid. Iré a revisar la red apenas termine con este pendiente. Te sugiero que adoptes un gronckle, es muy dócil y protector…
Stoick siguió dando instrucciones, despachando a la mayoría de la gente.
—Parece que todos escogieron el día de hoy para tener problemas con sus dragones—le comentó Gobber, cuando se fue el último vikingo.
—Ni me lo digas—Stoick se sentó pesadamente al lado de su amigo, suspirando—Fishleg y Astrid han sido de mucha ayuda, pero aún así ocupamos de Hiccup.
—¿Cómo sigue, por cierto?
—Sigue sin recordar nada, pero al menos se ve más relajado con Toothless.
—El que esté más relajado con su propio dragón es muy buena señal ¿no?—dijo con ironía.
—Considerando que gritó cuando lo vio al despertar, puede ser un avance.
—Mantengamos el optimismo.
Gobber sacó la espada incandescente y la puso encima del yunque, empezando a martillar para repararla. Stoick tenía la mirada perdida y una expresión de preocupación. Cuando Gobber sumergió la espada, haciendo que en toda la fragua se escuchara el característico ruido del calor sofocado por agua, el Jefe de Berk pareció reaccionar y miró a su amigo con una mueca.
—¿Qué te preocupa, Stoick?
—Me preocupa mucho Hiccup—dijo al fin, sintiendo un gran peso caer de sus hombros—Llevaba ya algo de tiempo pensando que era momento de prepararlo, de acercarlo a sus deberes como futuro Jefe…
—Todavía es muy joven para eso ¿no crees?
—Por favor Gobber ¡mira todo lo que ha hecho!—con su mano señaló hacia el exterior de la fragua, aludiendo a Berk—Terminó la guerra, reestructuro todo el pueblo, a nuestra gente, y se ha enfrentado con éxito a muchos enemigos peligrosos demostrando inteligencia y liderazgo.
—Eso no quita que le hace falta experiencia.
—Lo sé, por eso quiero empezar a prepararlo ahora que todavía tengo la juventud suficiente para enseñarle.
—Te estás adelantando, además ¿qué tiene que ver eso con la condición actual de Hiccup?
—Me preocupa, sinceramente, que no recuerde nada Gobber.
—Pero él…
Ignorándolo por completo, Stoick continuó.
—Me preocupa porque Hiccup está actuando de esa manera torpe e insegura de cuando era un muchacho. Me preocupa que toda la seguridad, la inteligencia y liderazgo que ha desarrollado en estos años se pierda… me preocupa que no sea el de antes.
Frustrado, Stoick se puso de pie y colocó los brazos en jarras, mirando hacia el suelo.
—Cuando Hiccup era un muchacho, no me entendía bien con él. Siempre ha sido diferente, y no sabía cómo sobrellevarlo. Sin embargo, cuando montó a ese Night Fury y salvó a toda la aldea los dos descubrimos lo que teníamos en común: ese afán de proteger, de cuidar, de liderar a los nuestros. A partir de ahí fue mucho más fácil ayudarlo, apoyarlo a que se convirtiera en el hombre responsable y listo que es ahora.
Miró a Gobber con gran pesar.
—No sé si pueda hacerlo otra vez. No sé si pueda acercarme de nuevo a mi hijo y guiarlo de esa misma manera. No sé cómo hacer que Hiccup se mire a sí mismo con orgullo de nuevo.
Gobber se sentó en donde antes estaba Stoick, meditando. Tras un corto silencio, inhaló profundamente y habló:
—Stoick, te estás subestimando, después de todo Hiccup es lo que es ahora gracias a ti. Sé de primera instancia lo difícil que ha resultado para ti criarlo solo, pero enserio ¿dudar a estas alturas? ¿por qué siquiera piensas esas cosas?
—Hiccup es receloso conmigo, y parece evadirme—confesó—Parece sentir que me avergüenzo de él.
—Como cuando era un adolescente…
—Exacto. Dime entonces ¿cómo me acerco a él de nuevo? Es como si todo lo que hubiéramos mejorado en nuestra relación de repente se esfumara.
—No pienses de más, y sobre todo, no te preocupes. Es tu hijo después de todo, confía más en él y confía más en ti, Stoick. Los dos han superado cosas más difíciles que esto.
—Puede que tengas razón.
Dijeron unas cuantas cosas más nada sustanciales y después Stoick se fue a los establos a reparar la dichosa red.
.
.
Toothless era un dragón inteligente, fiel y aventurero. Desde que aquél chiquillo le colocó la prótesis de su cola, lo había aceptado como su jinete y mejor amigo. La amistad que los unía era más profunda que la evidente diferencia de especies, y por los años de aventuras juntos, había llegado a conocer muy bien al vikingo que tanto se preocupaba por él y en el cual confiaba ciegamente.
Los humanos tenían un montón de palabras y actitudes extrañas, pero Toothless reconocía que también tenían bondades, Hiccup mismo encarnaba muchas de ellas. Aunque no entendía del todo la palabra "amnesia", con la cual describían la condición de Hiccup, lo que sí entendía el Night Fury era que su jinete no recordaba absolutamente nada de él, ni de su compañera, parecía que ni de su familia.
Era complicado para el dragón contenerse cuando estaba cerca de Hiccup, porque estaba acostumbrado a jugar con él de manera más tosca y a que volaran todos los días al amanecer y al atardecer. Sin embargo, comprendía un poco la situación, sobre todo por las reacciones corporales del jinete. Mientras Hiccup se mostrara tenso o receloso, era mejor que se contuviera de actuar de manera brusca.
Esa mañana, Hiccup se había despertado más tranquilo y le había preguntado –con voz un poco temerosa– si le apetecía un paseo. Salieron por la puerta trasera de la casa internándose al bosque, llegando a un pequeño claro nada lejano al pueblo, el Night Fury supuso que Hiccup aún no se sentía muy seguro de estar a solas con él. Llevaban un buen rato sentados, casi sin hacer nada, hasta que el jinete se envalentonó de nuevo, motivado por la curiosidad, y colocó ambas manos sobre el cuello del reptil, inseguro de cómo sujetarlo, pero decidido a hacerlo. Toothless se relajó y dejó que Hiccup redescubriera sus escamas y analizara la silla de montar, que nunca se dejaba quitar.
Miró con mayor detenimiento ese complejo sistema para controlar la prótesis de Toothless en el vuelo. Se preguntaba qué tantas pruebas realizaron hasta que ese dispositivo funcionó correctamente. Se preguntó cómo se había sentido volar con Toothless por primera vez. Sentía una enorme curiosidad de lanzarse al lomo del dragón y pedirle que volara hasta las nubes… pero entonces recordaba la expresión preocupada de Astrid, pidiéndole que fuera más cuidadoso, y se contenía. Quizá lo más prudente era esperar.
Hiccup estaba parado enfrente de Toothless, a quien le acariciaba las escamas detrás de las orejas. Sus manos se movían por instinto, motivadas por una larga costumbre creando los patrones que el dragón más disfrutaba. Si cerraba los ojos y solamente actuaba, Hiccup se daba cuenta que su cuerpo parecía recordar más cosas que su mente, y las manos y los pies cobraban vida propia. Estaba mucho más relajado en presencia de Toothless, y le gustaba ver al dragón animado por su presencia.
—¿Por qué te puse Toothless?—preguntó, sentándose en el suelo. El Night Fury se recostó a su lado—Tienes unos colmillos enormes.
Como si entendiera su pregunta, Toothless abrió su hocico y le mostró las encías vacías, para después sacar los filosos dientes. Hiccup puso exactamente la misma expresión de la primera vez que lo vio hacer eso, y de manera instintiva se movió un poco hacia atrás.
—Ah, retráctiles—comentó con nerviosismo.
Toothless le miró fijamente, se inclinó hacia él lamiéndole la mejilla y después se recostó sobre su regazo. Hiccup acarició su frente, con movimientos lentos para sentir a conciencia las escamas. Aunque no recordaba haber hecho eso antes, todo eso se sentía familiar. Toothless emitió un pequeño ruido, revelando que estaba cómodo, haciendo que Hiccup sonriera.
—Claro, el peor vikingo en la historia de Berk se hace amigo de un dragón—comentó con sarcasmo—Los dioses se divierten mucho a costa mía.
Era un pensamiento que siempre regresaba a su mente, imaginarse a Odín o a Thor desde el Valhalla, haciendo apuestas con Loki para ver qué situación nueva comprometería a Hiccup Horrendous Haddock III. Al sentir la cabeza de Toothless recargada sobre él, pensó que en ésta ocasión se habían lucido, porque ¿qué podía ser más cómico que él, siendo el peor vikingo de la historia por no poder matar dragones, terminara haciéndose amigo de uno?
—Parece que te diviertes conmigo—dijo en voz baja—Quizá más que mis supuestos amigos…
Porque, por más que lo dijeran, no podía considerar aún a los jinetes sus amigos. Al escucharlo hablar, el Night Fury entrecerró los ojos, recordando, llegándole una idea.
Toothless se puso de pie de manera rápida y saltó alrededor de Hiccup, agarrando después un tronco pequeño y puntiagudo con su hocico, el cual comenzó a enterrar en el suelo. Hiccup se puso de pie, frunciendo el ceño ante lo que estaba haciendo su dragón, tardando unos pocos segundos en comprender que estaba intentando dibujar algo.
Toothless siguió desplazando el tronco de un lado al otro, mirando las líneas que hacía, deteniéndose para contemplarlas y después continuando su labor. Cuando se sintió satisfecho soltó el tronco, mirando hacia Hiccup con una expresión orgullosa, luego se dio la vuelta adentrándose al bosque.
—¡Hey! ¿a dónde vas?
Escuchó las ramas romperse y las hojas removerse, lo cual le indicó que el dragón estaba cerca. Toothless salió de entre los arbustos, sosteniendo en su hocico una ramita mucho más pequeña y delgada, que dejó a sus pies.
Hiccup miró al Night Fury, sentado frente a él, lo veía a los ojos y después miraba a la ramita. Se inclinó para sujetarla, y al hacerlo, el dragón saltó hacia donde estaban las líneas que él había dibujado, inclinándose para señalarlas. Hiccup miró la ramita, al dragón, las líneas… y al fin, entendió.
Con una sonrisa, el heredero de Berk sujetó bien la ramita y se inclinó para comenzar a dibujar sobre la tierra. Hizo una línea, se detuvo un momento, dándose cuenta que no sabía que dibujar, luego le vino una idea a la mente y se puso a trabajar. Toothless miraba con detenimiento la manera en que el muchacho se esmeraba por trazar líneas seguras y visibles, frunciendo el ceño con esa mirada de concentración que tan bien le conocía.
—¡Listo!—exclamó con satisfacción—¿Te gusta?
Era una imagen del dragón volando hacia un sol grande, con unas cuantas nubes de decoración. Emocionado, Toothless saltó sobre él lamiéndole el rostro, Hiccup se asustó un momento pero después empezó a reír, sintiendo que era la situación más cotidiana del mundo.
—¡Hey, para!—decía riendo—Eso no se quita.
Toothless se detuvo, pero la expresión de Hiccup ya no era de alegría. "Eso no se quita" ¿de dónde había venido esa frase? Hizo una mueca con los labios, pensativo. La frase había fluido sin que él la pensara.
Lo más seguro es que antes la dijera a menudo, pero eso le confundió. Miró su dibujo, luego el dibujo del dragón. Toothless había sujetado el tronco con seguridad, sabía qué hacía, por deducción Hiccup supo que el Night Fury lo había hecho antes. Además, lo había invitado a hacer lo mismo, así que antes también él debió hacerlo.
"Eso no se quita" ¿se refería a la saliva, que sentía tan pegajosa sobre su rostro? Una mueca de frustración se le dibujó en el rostro, pues aunque la situación le era tremendamente familiar, como un deja vú, era incapaz de recordar algo.
Pero antes de que la tristeza se le colara al corazón, Toothless hizo un ligero ruido, casi como un ronroneo, y se acomodó cerca de él, mirándolo a los ojos. Hiccup vio en la expresión del dragón apoyo, cariño, comprensión, y supo entonces que Stoick había tenido razón: Toothless era su mejor amigo.
—Gracias—le dijo, colocando una mano sobre su frente, el Night Fury cerró los ojos disfrutando el gesto.
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El quinto día después del accidente, Hiccup se levantó con mucho mejor humor, mismo que prácticamente se esfumó cuando escuchó a su padre tararear en la planta baja.
Estaba acostumbrado a que todas las mañanas cuando se despertaba su padre ya se había ido a cumplir con su trabajo diario, viéndolo pocas veces en las noches. Aunque Hiccup no se sentía a gusto con nadie –excepto Toothless desde el día anterior– era su padre a quien más le rehuía, simplemente porque no tenía idea de cómo estar en una habitación con él.
De niño, como todos los niños, Hiccup admiraba a su padre, y creció creyéndolo el vikingo más fuerte y feroz del mundo. En su adolescencia, Hiccup seguía viéndolo así, con la diferencia de que ahora se sentía incapaz de complacer las grandes expectativas que tenía Stoick sobre él. Al saberse tan diferente a su padre, Hiccup sentía que nada lo unía a él y su relación se deterioró aún más tras los constantes regaños por los accidentes que causaba alrededor del pueblo.
Stoick estaba abajo frente al fogón de la casa, terminando de preparar un pequeño estofado como desayuno.
—¡Buenos días, hijo!—saludó con una amplia sonrisa—Ven, vamos a desayunar.
—¿Tu hiciste el estofado?—según lo que Hiccup recordaba, su padre casi nunca cocinaba.
—Sí.
Después de que la guerra contra dragones terminara, Stoick comenzó a tener algo de tiempo libre, el suficiente al menos para estar más tiempo en casa. Usó ese tiempo para aprender a cocinar, y pasar más tiempo con su hijo.
Un poco inseguro, Hiccup se sentó en la mesa y miró el plato humeante que le pasó su padre, al lado de una hogaza de pan. Además de la comida, Hiccup no sabía de qué hablar. Ahora de adulto y al tener más responsabilidades, Stoick e Hiccup hablaban mucho sobre el pueblo y los dragones, combinando sus experiencias para varios proyectos (la Academia de Dragones el más evidente) pero gracias a su amnesia, el muchacho no tenía la más remota idea de cómo era su nueva relación con su padre.
Stoick se debatía mentalmente qué decir. Ah, con el Hiccup adulto podía bromear y discutir por igual, pero el Hiccup que tenía enfrente actuaba como el de catorce años, más bien, era el Hiccup de catorce años, y los dioses saben que ese fue el año en que más dudó de su paternidad.
No sabía qué milagro operó en su favor seis años atrás, y no quería arriesgarse a decir o hacer algo mal.
Pero, tras el momento de inseguridad y sentirse preocupado, Stoick recuperó la mocedad de antes. Como bien había dicho Gobber, eran padre e hijo independientemente de todo, y a eso debía aferrarse.
—¿Dormiste bien?—preguntó, partiendo el pan y mojando una orilla en el estofado.
—Sí, me gusta esa cama más grande ¿cuándo la cambiamos?
—Hace dos años, que te diste la estirada—sorbió del caldo—de hecho, tú mismo la diseñaste.
—Me felicitaré a mí mismo entonces—respondió, con una mezcla de sarcasmo y nerviosismo.
Bien, si Hiccup tenía en ese momento la mentalidad de un adolescente, entonces Stoick debía asegurarse de actuar como el adulto.
—¿Te ha dolido la cabeza?—preguntó, recordando las indicaciones de Gothi.
—Sólo ayer en la tarde, pero fue muy poco. Se me quitó apenas me puse la medicina—inconscientemente, Hiccup se llevó la mano al pequeño vendaje que llevaba sobre la frente.
—Ya que mencionas la medicina…
Stoick se puso de pie y apartó del fuego una pequeña cacerola que estaba hirviendo, vertiendo con cuidado el líquido en un vaso, tendiéndolo a su hijo.
—¿Qué es ese olor?—se quejó, apartando el vaso de su rango olfativo.
—Es una infusión que me dio Gothi ayer, dijo que puede ayudarte a sanar más rápido. Debes tomarte una en la mañana y otra en la noche, por al menos tres días.
—¡Esto huele peor que mis calcetines!
—No puede ser peor que el yaknog.
—¿el qué?
—El yaknog—ante la mirada inquisitiva, Stoick se apresuró a responder—Oh bueno, hace unos… ¿qué serán? ¿cinco años? Sí, creo que cinco años… bueno, hace unos años, Astrid hizo esa cosa llamada yaknog en Snoggletog. Según tus propias palabras, era peor que la leche podrida de yak.
Hiccup tembló de imaginar ese sabor, de repente el té que estaba frente a él no se le antojaba tan malo. Pero al imaginarse a sí mismo tomando bebidas asquerosas en situaciones diferentes, el chico suspiró con resignación.
—Los dioses me odian—afirmó, sujetando el vaso con el té, apretándose el puente de la nariz y tomándoselo lo más rápido que sus papilas gustativas le permitieron.
Stoick sonrió de añoranza, llevaba años sin escuchar a su hijo decir eso.
—Sabes… puedes ponerle un poco de miel, a la próxima.
Hiccup miró a su padre fijamente, con una expresión que era el sarcasmo encarnado.
—Sí, claro, porque decirle eso a tu hijo después de tomarse algo asqueroso es mejor que decírselo antes—dejó el vaso lo más lejos posible de su ser—Gracias, papá, lo tendré en cuenta.
Riendo, Stoick siguió comiendo y buscó otro tema de conversación. En algún punto del desayuno, Hiccup dejó de sentirse desorientado para sentirse… a gusto, en su hogar.
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Se sentía mucho más a gusto con Toothless, y también se había desvanecido cierta tensión con su padre, pero aun así mientras caminaba por el pueblo Hiccup se sentía muy extraño. Apenas salió de su casa, uno de sus vecinos lo saludó amistosamente, le preguntó cómo se sentía y le aconsejó comer aceite de pescado para mejorarle la memoria. Al caminar dos pasos, otro vecino lo saludó también, con una amplia sonrisa. La situación siguió repitiéndose, para su asombro y desconcierto, pero lo que le paralizó por completo fue cuando pasó frente a la panadería y alcanzó a escuchar cómo dos muchachos dijeron:
—Hey, mira, ahí va el heredero ¿crees que se mejore? Mi padre me dijo que…
Heredero.
¡Heredero!
De niño Hiccup no prestaba mucha atención a la manera especial en que trataban a su padre. Todos le obedecían, todos acudían a él cuando tenían problemas, pero como Hiccup hacía lo mismo (pues a quién más acudiría si no era a su padre) lo consideraba normal. El primer indicio de que algo era diferente lo tuvo cuando se percató de que nadie se sentaba en la enorme silla tallada al fondo del Gran Salón, excepto Stoick, y que en la arena su padre tenía el asiento más alto y más grande de todos.
Tampoco creía que esa diferencia lo incluía a él, hasta que se percató que los demás niños solían estar parados al lado de sus padres, o quizá sentados sobre sus rodillas, alrededor de diferentes asientos, pero nunca con una silla propia. En cambio, en eventos especiales, Hiccup tenía una silla alta siempre al lado de su papá, una silla que al parecer todos querían usar.
Fue hasta los seis años cuando Hiccup se percató de que era el "heredero", y eso pasó porque se le hizo tarde para llegar a la Gran Regata, así que pudo escuchar perfectamente una discusión entre Spitelout y Gobber.
—¿Y por qué no me puedo sentar al lado del Jefe?—reclamó Spitelout.
—Porque ese es el asiento del heredero, todo el mundo lo sabe.
Fue justo cuando Hiccup llegó, mirando tímidamente hacia los adultos que discutían, pero sentándose al lado de su padre, como siempre. Stoick parecía no haber escuchado esa discusión, tan concentrado estaba en los barcos, pero se percató de que su hijo al fin había llegado y le pasó una mano por el hombro.
Entonces entendió, era hijo del jefe, por lo tanto en algún momento debería sustituir a su padre. Su mente infantil le hizo pensar que usaría una capa bonita, un gran casco y una espada, y que se sentaría en aquél enorme asiento tallado en piedra. Pero conforme más fue creciendo, más se percató de que ser "heredero" era algo más complejo. Todos tenían altas expectativas hacia él, todos querían que fuera el mejor guerrero, el líder nato, el mejor vikingo.
Está de más decir que, a sus catorce años, Hiccup era todo lo contrario.
Aunque todos estaban inconformes con él, nadie se atrevía a regañarlo, o a decirle algo, excepto Gobber claro. Era el hijo del Jefe y eso parecía crear un aura a su alrededor que lo hacía inmune a los demás. Pero escuchaba los chismes, sentía las miradas críticas y analizadoras de todos cuando se sentaba a comer en el Gran Salón, sentía el rechazo de los otros niños que no querían jugar con él y, sobre todo, veía el profundo suspiro que daba Stoick cuando ocurría un accidente por su culpa.
En sus viajes a otras tribus acompañando a Stoick, Hiccup se percató de que en otros lugares los herederos eran muy respetados y hasta temidos, lo cual le hizo sentirse peor consigo mismo. Nadie en Berk lo llamaba "heredero", sólo le decían "Hiccup" y a veces agregaban su apodo "el inútil" cuando creían que no escuchaba.
Por eso, cuando escuchó a esos muchachos llamarle "heredero", se paralizó por completo.
Llegó a la fragua con Gobber, aún pensativo al respecto, pues fue esa conversación lo que le demostró, más que ninguna anécdota de Stoick o de Astrid, lo diferente que eran ahora las cosas.
—Hey ¿te comió la lengua un Terror?—preguntó Gobber cuando lo vio llegar, tan serio y pensativo.
—No—respondió en voz baja.
—Bueno, dime ¿qué pasa esta mañana por esa mente tuya?
Hiccup se recargó sobre una de las vigas, viendo hacia el fuego, cuya danza parecía calmarlo.
—Papá y Astrid me dijeron que yo era una especie de héroe.
Gobber colocó una cubeta llena de pescados frente a Grump, pasándole la mano sobre la cabeza en un torpe gesto de cariño.
—Sí… ¿y?
El muchacho respiró profundo.
—¿Cómo… cómo pasó?
—Esa es una historia muy, muy larga. Además, no creo que yo la pueda contar.
—¿Por qué no?
—Sería mejor que lo recordaras, pero, si quieres escucharla, pregúntale a Astrid.
—Astrid…
—Sí, ella fue tu cómplice.
Esbozó una pequeña sonrisa, por alguna razón eso le pareció normal.
Hiccup siguió en silencio, Gobber no dijo ni hizo nada, sabiendo que aún quería hablar, esperándolo.
—Un muchacho me llamó "heredero"—dijo al fin.
Gobber asintió, haciendo una mueca curiosa. Llevaba tantos años escuchando cómo todos vitoreaban a Hiccup, que casi se le había olvidado lo delicado que fue ese asunto en la adolescencia del muchacho… casi.
—Eso eres.
—Nunca me habían llamado así.
—Ahora lo hacen mucho.
—¿lo hacen porque soy un héroe?
—En parte.
Gobber hablaba con la naturalidad que lo caracterizaba, esa que siempre hacía que Hiccup asimilara las cosas más rápido. Pero ahora, el muchacho suspiró, llevándose una mano a la frente.
Dolía la cabeza.
Dolía mucho.
—Sí, los dioses me odian—espetó con enfado.
—¡Ja!—sonrió Gobber—¿Y por qué te odian, si se puede saber?
—Sé que han pasado seis años, pero para mí, nada de eso ha ocurrido. Para mí, me acosté ayer tras otro regaño de mi padre por no poder sujetar bien la espada, y desperté convertido en un héroe, el heredero perfecto ¡pero no recuerdo nada en absoluto de cómo me convertí en eso!
Dejó caer los brazos, desesperado.
—Ahora soy llamado heredero, soy un héroe, mi papá está orgulloso de mí, mi mejor amigo es un dragón, la chica de mis sueños es mi novia, y no tengo la más remota idea de cómo demonios pasó ¿qué clase de broma diabólica es ésta? ¡debe ser obra de Loki!—continuó—¿cómo es que se divierte tanto a consta mía? ¿no hay más pescados parlanchines en todo el archipiélago por molestar?
—Lo estás viendo desde la perspectiva equivocada.
Alzó una ceja, escéptico.
—En vez de quejarte por no recordar ¿por qué no mejor disfrutas, saboreas el momento?
—No siento que lo merezca.
—Pero lo haces.
—¡No lo recuerdo!
—Deja de presionarte, Hiccup—le reprendió—Mientras más te presiones, más te estresarás, más te molestarás y menos recordarás. Deja que el tiempo pase, que tu mente sane, deja que las cosas sigan su curso.
Suspirando, Hiccup pensó que la paciencia era una virtud demasiado preciosa, que comenzaba a escapársele de las manos.
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Hiccup pasó toda la mañana con Gobber y después se fue a su casa. Estaba sentado en la entrada, con Toothless jugueteando enfrente, cuando vio a Astrid pasar por la calle y saludarle.
—¿cómo te sientes hoy?—le preguntó.
—Igual que ayer.
Ella se cruzó de brazos, pues tampoco sabía muy bien cómo actuar frente a Hiccup en esa situación.
—Al menos parece que te llevas mejor con Toothless—le dijo con una sonrisa, sentándose a su lado.
Al sentirla cerca Hiccup se tensó y, de manera instintiva, se alejó un poco.
—Sí, no lo sé, es instintivo, supongo.
Astrid intentó sujetar la mano de Hiccup que estaba apoyada en el escalón, pero el muchacho la apartó antes de reaccionar. Un enorme sonrojo cubrió su mejilla "Dioses, no creo que esto sea bueno" se dijo a sí mismo. Astrid se puso de pie para que Hiccup no notara su mueca de tristeza, y forzó una sonrisa a sus labios cuando agregó:
—Me dijo tu papá que Gothi te mandó más medicamento.
—Ah, sí, esa cosa espantosa—tembló de recordarlo—Sabía tan mal como el yaknog.
Azorada, Astrid no pudo ocultar el ceño fruncido ni la molestia que surgió por ese comentario. Hiccup la miró extrañado de esa reacción.
—No sabía que no te gustó mi yaknog—comentó, intentando calmarse "no recuerda nada" se dijo a sí misma "no sabe de qué está hablando".
—Pues, papá me dijo que yo le dije que sabía como a leche de yak podrida—respondió el otro de manera inocente, ignorante de todo lo que había aprendido sobre cómo tratar a las mujeres (Astrid en particular).
La rubia sintió sus mejillas colorarse del enfado contenido, porque por más amnesia que tuviera, ese comentario de verdad le había dolido. Vino a su mente la memoria de lo feliz que estaba cuando le llevó el vaso de yaknog a Hiccup, él terminando la cola especial de Toothless, y cómo tomó de su bebida tradicional nueva sin quejarse en absoluto como Snotlout.
Probablemente si Hiccup hubiera comentado eso mismo con más tacto y en otro momento la molestia de Astrid no hubiera sido tanta. Y es que, además de la sorpresiva crítica hacia su bebida tradicional, estaba el hecho de que Astrid llevaba exactamente cinco días apoyando, ayudando y consolando a Hiccup cuando él ni siquiera se molestaba en sujetarle la mano, aunque ella se lo pidiera, como había ocurrido segundos antes.
"Tiene la memoria de un chiquillo de catorce" se dijo a sí misma, intentado calmarse, pero no funcionó.
—Ah, no te preocupes, nunca más haré yaknog—dijo con tono hosco—Pero para tu mala suerte, sí deberás tomar esa asquerosa medicina que sabe como leche podrida de yak.
Toothless se quedó quieto detectando la tensión en el ambiente, Hiccup se molestó ante la ironía de que su dragón parecía entender mejor la situación que él.
—Astrid, yo…
—¡no te molestes!—le dio la espalda, bajando los escalones, sabiendo que no debía discutir—¡adiós, Haddock!
Se fue murmurando cosas por lo bajo, y con los hombros tensos.
—Genial, ahora hice enfadar a mi novia y no tuve idea de cómo—miró al Night Fury, cuyos grandes ojos le indicaron que estaba metido en un problema—¿alguna ayuda con esto, amigo?
El dragón saltó atrás de una roca, se asomó, y se volvió a esconder.
—Si tú, poderoso dragón, haces eso ¿qué me espera a mí?
Toothless no salió de la roca, e Hiccup pensó que lo mejor sería evitar a Astrid el resto del día.
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Astrid se dejó caer sobre una pila de paja, estaba exhausta.
Escuchó gemidos de Fishleg y quejas de Snotlout y los gemelos, pero no les prestó atención. Stormfly se inclinó hacia ella, intentando animarla.
—Gracias nena—susurró—Pero me duele la espalda.
Stoick había ordenado que todos los que tuvieran problemas con sus dragones acudieran a los jinetes, en ausencia de Hiccup. Astrid y los demás se reunieron en la Academia y durante toda la tarde recibieron visitas de adultos y niños que no sabían qué hacer con sus dragones, las situaciones variaban desde problemas con su alimentación hasta malos entrenamientos que dificultaban la interacción entre dueño-dragón.
Fishleg se encargó de los gronckle y Astrid de los nadder, que eran la mayoría de las especies adoptabas por berkianos. Tuffnut, Ruffnut y Snotlout atendieron a todos los demás, un verdadero revoltijo de especies menos comunes y por ende más complicadas de entrenar.
Usualmente Hiccup daba consejos rápidos y prácticos, su gran conocimiento sobre diferentes especies y la naturalidad con la que entablaba relación con dragones lo convertía en un entrenador por excelencia. Los jinetes también sabían entrenar, pero no tenían ni la pasión ni la experiencia de Hiccup, y vaya que lo sufrían. En días pesados, como aquél, Hiccup tomaba el liderazgo del grupo dividiendo a los solicitantes en grupos para que pudieran despacharlos lo más rápido posible, y aunque Astrid intentó usar esa estrategia, sin Hiccup no funcionó.
—No recordaba que hubiera tantos problemas con dragones antes—comentó Fishleg, recostado sobre Meatlog.
—Hiccup se hacía cargo de la mayoría de ellos—respondió Astrid—Y como le gustaba, nunca se quejaba.
—¿A quién le va a gustar hacer esto? Me duele la espalda de tanto agacharme para ver a estos Terribles Terrors, y aún me duele la mano en donde me mordió el bebé de nadder.—se quejó Snotlout.
—Te mordió porque le pegaste.
—¡Fue accidental!
—Era un bebé.
—Gallina está tan cansada como yo—interrumpió Tuffnut—Y eso no es bueno.
—¡Son todos unos llorones!
—¿Lo dice el que se queja por la mordida de un bebé nadder?
—Eso no es lo mismo, mi pobre mano está…
—¡Dejen de pelear!—gritó Ruffnut—Me duele la cabeza.
Todos guardaron silencio, y de repente, el mal humor cedió al cansancio, y el cansancio a la añoranza.
—Astrid ¿has visto alguna mejora en Hiccup?—le preguntó Fishleg, cabizbajo.
Recordando el malentendido de mediodía, Astrid suspiró.
—No—respondió, con tono endurecido.
Fishleg siguió hablando como si no hubiera notado su cambio de actitud.
—Espero que mejore, lo necesitamos mucho.
"Yo lo necesito más" respondió ella en su mente.
—Ash, si eso dices.—comento Snotlout, aunque en el fondo, pensaba lo mismo.
Astrid se puso de pie con ayuda de Stormfly, opinando igual que Fishleg. De manera mecánica ella y los otros limpiaron la Academia y se fueron a sus casas, cansados y desganados.
Nuevamente siento que lo corté con mucha brusquedad, siguen varias reflexiones de Astrid y escenas entre ella e Hiccup, y como se alargaba mucho lo corté aquí. No se preocupen si sienten que falta romance, porque me esmeraré en que sobre eso el siguiente capítulo, aquí quise hablar más de Hiccup como hijo y su papel en Berk, espero que les haya gustado c:
¡muchísimas gracias por leer!
