Si!! Volvi!!! me tarde mucho pero aqui vengo con otro cap!
espero que lo disfruten y gracias por sus reviews!
Solo una noche mas...
Seguí llorando, perdiendo la noción del tiempo; la lluvia caía fuerte en la ventana, a mi espalda, con unos murmuros inciertos; un trueno alumbro la habitación, haciéndome alzar la cabeza, aun con lágrimas en los ojos.
Rodeé el cuarto con la mirada, todo se veía tan oscuro, no podía creer que eso fuera real, tenía que ser una pesadilla; basada solo en mis miedos más profundos.
Escuche un ruido en las escaleras, aunque estas estuvieran significativamente lejos de la puerta del cuarto. Fue un ruido seco, de madera, provocado por lo que quizás era el demonio de mi imaginación, que era más real de lo que aparentaba.
Me puse atenta a cualquier otro ruido, pero no escuche algo mas, solo la lluvia, la cual golpeaba la ventana con un sonido mas melancólico. Un golpe en la ventana me hizo voltear, aunque solo la cabeza, no me atrevía a darle la espalda a la puerta, no en ese momento.
Otro ruido sonó el en pasillo; por el estruendo, juzgue que fue a unos pocos metros de la puerta; se me erizo la piel. Estuve atenta a la puerta, pero sonó otro golpe en la ventana; esta vez no volteé, el miedo que me reinaba, me hacia pensar que estaba loca.
Lleve mis manos a la cabeza, llenando mis mejillas y ojos de lágrimas, lo cual ya se me había hecho costumbre, pero una costumbre que yo nunca deseé.
Y pensar que seria feliz dejando a las personas que se preocupaban por mí…
Otro ruido sonó en el pasillo, justo al otro lado de mi puerta. Me altere, pero solo deje de hacer ruido, aguantando mis ganas de gritar por ayuda; aunque mis lagrimas seguían recorriendo mis mejillas. No hubo otro ruido similar, o si lo hubo, la lluvia lo escondió.
-No puedes esconderte de lo inevitable- oí a la voz; aunque estuviera detrás de la puerta, sonó tan fuerte como un grito, casi como si las paredes me lo hubieran dicho.
No dije algo, me pare de la cama y me estuve inmóvil un tiempo, observando la puerta con atención, esperando a ver si la perilla giraba como por arte de magia. Esto me hizo apretar mis manos, tratando de darme valor.
Un incomodo silencio reino dentro y fuera del cuarto, no se oía ruido alguno, podía ligeramente oír el reloj, aunque fuera algo escondido por la lluvia. Me acerque a la puerta, lentamente, tratando de no hacer ruido, aunque me daba escalofríos darle la espalda a la ventana; me sentía encerrada, un hámster en una jaula, pequeña y aun así interminable.
Me acerque un poco mas a la puerta, a casi un metro de ella; mis piernas temblaban, pensé que colapsaría al suelo en cuestión de minutos. No hubo ruido, todo estaba tan callado, siquiera un murmuro aparte de los de la lluvia.
Me agache y a gatas llegue a la puerta, recargándome sobre esta, pegando mi oído, tratando de estar al pendiente de todo lo que pasara, sin abandonar la seguridad de mi habitación, aunque sabia que en ningún lugar estaba completamente segura.
-Hiciste bien al huir de Fye¿sabias?- escuche la voz del otro lado de la puerta, fuerte, seca, pero mucho mas aterradora que la de hace un rato.
-No se porque huyes de mi, no te haré daño, pequeña- la voz parecía que sabia que estaba justo detrás de la puerta.
No dije algo, nada se me ocurría, solo seguí llorando, pensando que eso no era cierto, el estaba mintiendo. Nada que el a dicho es verdad, solo lo dice para que yo seda ante sus mentiras.
-Que mala eres- dijo la voz en tono burlón, aunque yo no le encontraba gran gracia al asunto –tienes el corazón duro y negro como una roca- dijo resaltando las ultimas palabras.
Esas palabras me golpearon duro en la conciencia, el pecho me empezó a doler, no soportaba llorar tanto, pero¿que podía yo hacer? Nada, estaba empezando a creer que esas palabras eran ciertas.
Me levante torpemente con ayuda de la puerta, la lluvia caía fuerte, pero ya me e acostumbrado a ella. El cuarto ya estaba muy oscuro, como mi felicidad, vacía, nada importante en su interior. Camine hacia un hueco que había entre la cama y la pared, un hueco vació, relleno solo con oscuridad.
Me derrumbe en el hueco, evitando la pobre luz que venia de afuera, me escondía de algo que no conocía bien, un demonio que me atormentaba, el diablo en persona.
-Tu tristeza será tu prisión- escuche decir la voz, aterradora, fuerte, como un grito que hizo eco en mi cuarto y en mi cabeza, un grito que me altero.
Un trueno cayo lo suficientemente fuerte como para hacerme voltear al instante, no podía pasar de largo nada, el miedo que sentía me lo impedía, y no podía formar valor suficiente para contrarrestarlo.
El trueno alumbro toda la habitación, haciendo parecer que el día fuera despejado, aunque yo sabia que no lo era, para mi esta era una negra e interminable noche, que llenaba mi vida de oscuridad y melancolía.
Asustada, volví mí vista a la puerta de nuevo, o a donde se suponía que estaba, pues en su lugar, observe una gran pared negra, toda la pared de la habitación estaba negra, pero solo esa pared. Era un color negro fuerte, como si fuera un gran pedazo de carbón.
Me pare, no podía creer que esa pared negra haya reemplazado la puerta, ya no se veía, como si la puerta en si hubiera sido solo una ilusión. Pero aun así, las demás paredes seguían conteniendo los colores que ya me había aprendido.
Me acerque a la pared, ya no me importo darle la espalda a la ventana, aunque acepto que me hacia sentir algo incomoda. A unos cuantos centímetros contemple la horrible pared negra, era igual a la otra, pero sin puerta.
Di unos pasos mas y toque la pared, no había rastro de la puerta, no se sentía, la pared era totalmente lisa, no había siquiera algún agujero escondido, era tan aterradora, como esta horrible tarde que e tenido.
Una lagrima recorrió mi mejilla derecha ya no puedo ahora evitar llorar, esa puerta no debería estar ahí, tiene que ser todo solo una ilusión, solo una clase de juego de mi mente, un obstáculo invisible. Pero no, ahí estaba la pared.
La lluvia seguía cayendo, la escuchaba desde donde yo estaba. Caía lenta, como un murmuro mezclado pacíficamente con el viento. El cuarto se había puesto demasiado frío, temblaba sin poderme controlar, pero aun así no quería quejarme mas, ya estaba yo cansada de tanto llorar.
La creadora de la onda de frío era la pared, lo supe, porque al poner mi mano en su extensión, esta se me enfrió en el contacto, haciendo que un escalofrío subiera por toda mi espalda.
Un trueno volvió a caer. Quizás y lo estuviera imaginando, pero siento que cada vez que uno cae, cae mas fuerte y tenue que el anterior, como si me estuvieran amenazando de caerme encima o agrediéndome de forma brusca. Alumbro la habitación, menos la pared negra, algo en su intensa oscuridad me torturaba.
Me voltee, viendo a mi frente otra pared negra, ahora no había ventana alguna, otra pared negra apareció para reemplazarla. Me quede atónita ante mi descubrimiento, con una me sentía torturada, pero ahora eran dos. Hasta ahora me di cuenta, que la cama y un pequeño buró, también habían desaparecido, dejando solo un hueco.
Aun oía la lluvia, aunque esta no fuera visible, escuchaba las gotas golpear contra algo, pero ya no era contra un vidrio, no me di cuenta cuando ese sonido se esfumo. También oía el reloj, aunque este pareciera inexistente.
En cuestión de un parpadeo, las paredes restantes se volvieron negras, como las demás, solo el techo seguía siendo como siempre. Me daba terror que el techo cayera encima de mí, parecía como si estuviera flotando, suspendido en el aire. Se me hacia raro poder ver el techo alrededor de tanta oscuridad.
Mi otoño se ha ido con la lluvia, y por más que quiera, no puedo regresar el tiempo para vivirlo con paz y alegría…
Voltee al techo, para ver como es que este se volvía negro, espere unos segundos, pero no sucedió. Suspire casi agonizante, aun escuchaba la lluvia, pero no la veía, y esta era lo que mas me torturaba. El viento soplaba, lo escuchaba también, también oía el reloj, su sonido rebotaba en mis oídos, como si este estuviera frente a mi.
Un trueno sonó, pero no ilumino algo, no se vio, esta me ponía mas triste que cuando lo veía.
Después de esta noche, nada quedara de mi, solo soy un pequeño ser desolado, como un pequeño grano de arena, que es arrastrado por la corriente en la superficie del mar.
No apartaba la vista del techo. Me extrañaba verlo tan diferente respecto a las paredes, aunque sabia que no duraría mucho así, tarde o temprano, se volvería negro, como las demás paredes, y yo ya no tendría de otra que aprender a vivir así, presa de mis propios sentimientos, o volverme loca tratando de encontrar una solución.
La lluvia sigue cayendo, pero ya no me afecta, ya me e acostumbrado a ella.
Bueno, la verdad, espero que le hayan entendido, y me vuelvo a disculpar por el retraso.
espero reviews
Gracias
