NADA DE ESTO ME PERTENECE, ES DE DREAMWORKS, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS.
¡Hola a todos! de nuevo...
Tal y como dije, dos días y aquí está el nuevo capítulo. Cosa extraña, me ha dado un ataque de "ansiedad de escritor" y ya llevo la mitad del siguiente capítulo escrito, pero para no quedarles mas subiré el otro hasta el fin de semana =D En este veremos más de Hiccup/Astrid, siento que pude hacerlo más romántico, pero hubiera sido forzar mucho al personajes, al menos habrá más reflexiones y acercamiento entre ellos.
Reviews:
flopy: ¡muchas gracias! c:
Astridfangirl: jaja, sentía que Hiccup tenía que meter la pata de alguna forma XD
anakarenzavala029: ay, lo siento, no pude meter la canción en el capítulo :c pero intentaré hacer una escena más tierna al respecto ¿un poema, quizá?
Melanie Villamar: jajaja genial, me alegra mucho sabes que lo estás disfrutando, a mi también me dio mucha risa escribir ese legendario consejo de Toothless para enfrentarse a Astrid XD
Forever MK NH: uy, mi cabeza está maquinando muuuchas cosas, y creo que varias te gustarán c;
evIR: ya que mencionas lo del asunto del "heredero" a mi me causa conflicto cuando veo en otros fics que Hiccup es abusado físicamente por otros niños o hasta adultos, entre otras cosas porque Stoick se ve muy protector hacia él (independientemente de su mala relación en la primera película) y siendo el Jefe, enserio ¿quién intentaría meterse con el hijo de un Jefe tan imponente como Stoick? pero eso sí, que se siente rezagado y rechazado es muy obvio. Parte de las cosas que quiero explorar en este fic es la visión que tiene el pueblo sobre Hiccup, y cómo cambió tanto desde la primera película a la segunda. Ojalá me salga XD (y por cierto, este capítulo profundiza mucho a Astrid c; jeje)
LunaBeatriz1: jaja ¿sabes? en la primera película también llegó un punto en que odié a Stoick, pero conforme fueron saliendo las series, el cómic y la segunda película, me di cuenta que tampoco es que haya sido tan mal padre, sino que estaba sufriendo la adolescencia de su hijo (y ahora que mi hermano menor es adolescente, dios mio, es demasiado duro) y es que ser padre soltero es cosa difícil. Por lo que mencionas, supongo que te gusta el Hiccup/Toothless (¿humanizado, acaso?) he leído unos fics al respecto, y algunos me gustaron, pero en mi cabeza sigue ganando Astrid XD me alegra que a pesar de que no sea tu pareja favorita, le sigas dando una oportunidad al fic =D ¡gracias enserio!
III
Muy temprano en la mañana Astrid agarró su hacha y se fue al bosque a practicar. Duró dos horas seguidas entrenando duramente, a una intensidad que llevaba mucho tiempo sin usar, saltaba, pegaba, rodaba sobre el suelo y cortaba a diestra y siniestra, satisfecha con su rendimiento. Hasta que calculó mal un golpe, en su estrés, y el hacha se le astilló. Entonces colapsó y se echó a llorar.
Astrid Hofferson no era una mujer que llorara por cualquier cosa, siempre decía con orgullo que en cada ocasión que lloró algo importante lo había ameritado. En este caso pensaba de igual manera, y es que a pesar de que su novio estaba quizá aún dormido en su casa, al mismo tiempo se encontraba más distante de ella que cuando eran simples conocidos.
Era duro tener y a la vez no tener a alguien, verlo de pie enfrente de ti, pero sabiendo que no es completamente él. Dolía ver a Hiccup, porque ella quería llegar a él con un abrazo, un beso y un golpe cariñoso, tal y como llevaba haciendo no meses, sino años. Era difícil extrañar a alguien que, teóricamente no se había ido, pero al mismo no se encontraba ahí.
Había decidido desde el primer día que ella no le contaría a Hiccup santo y seña de sus hazañas. Quería que él recordara y que, si tenía alguna duda, lo preguntara. Quería que fuera él quien descubriera de poco en poco su pasado, y no que memorizara una historia recitada por ella y sus amigos. Pero pasaban los días e Hiccup no preguntaba nada, se alejaba de ella y a pesar de verlo todos los días, sentía su ausencia. Se llevó una mano a la boca para intentar contener un sollozo, pues de repente todo el cansancio, la desesperación y la incertidumbre que llevaba días conteniendo decidieron salir de su cuerpo, porque no importaba lo joven y fuerte que Astrid fuera, esto era demasiado como para intentar ocultarlo.
Todo ese cansancio provenía de las apariencias, pues cuando estaba con Hiccup se forzaba a mostrarle una sonrisa, a verse fuerte y decidida, aunque por dentro sufriera. Cada vez que veía los ojos de Hiccup cubiertos por el velo de la frustración por no reconocerse en el espejo, a ella le daban ganas de llorar, pero se contenía, lo último que Hiccup necesitaba era intentar consolar a una novia que no recordaba. Pero esa mañana en el bosque, al estar sola, Astrid finalmente tuvo el valor de desahogarse, de dejar que esa tristeza se manifestara.
"Si recuperas le memoria, juro que no te dejaré probar ningún otro invento tuyo en lo que resta de tu vida" pensó, mientras se limpiaba las lágrimas, luego cayó en la cuenta de que había dicho si recuperas, es decir, que inconscientemente sabía de la probabilidad de que Hiccup jamás la recordara. Y lloró otra vez.
Pero mientras lloraba, desahogando al fin su dolor y frustración, comenzaba a pensar con más detenimiento en lo que había observado en este nuevo Hiccup. Astrid se jactaba de ser de las personas que mejor lo conocía, y era en situaciones como estas en que debía relucir dicho conocimiento. Miró el hacha que estaba en sus manos, astillada y desgastada, y recordó que Hiccup siempre se la reparaba, la afilaba y nivelaba sólo por el gusto de verla sonreír.
Hiccup era bueno trabajando con las manos, dibujaba excelentemente, podía tallar (aunque casi nunca lo hacía) y a excepción de Gobber, nadie era mejor en la fragua que él. Pero más que eso, tenía un talento innato para desarrollar artilugios nuevos. Astrid siempre quedaba fascinada con sus inventos –descontando al Dragón Volador, por obvias razones– y no se debía sólo a que fuera un buen herrero y artesano, se debía a que Hiccup era muy observador.
Ni siquiera ella en el campo de batalla observaba tantos detalles, Hiccup además era muy inteligente y eso le hacía reaccionar rápido a su entorno. Fue precisamente esta habilidad lo que lo convirtió en un buen guerrero.
Pero el Hiccup que estaba en casa con Stoick tenía la mente y memoria del Hiccup de catorce años, así que Astrid, ya mucho más relajada tras haberse desahogado, cerró los ojos para recordar ¿Cómo era ella? ¿cómo era él? ¿cómo era todo seis años atrás?
Bien, estaba la guerra contra dragones, pero descartó ese recuerdo porque Hiccup se veía mucho más cómodo con Toothless últimamente, así que su desconfianza hacia los reptiles estaba disminuyendo. Tenía una relación mala con Stoick, pero también desechó el pensamiento, pues esa relación padre-hijo tan compleja estaba más allá de sus posibilidades. Hiccup era una especie de rezagado social, pues no se adaptaba a la usanza guerrera, en cambio era un gran aprendiz de herrero, diseñaba armas y tenía su manera de ver el mundo, con gran sarcasmo.
La imagen nítida del aquel Hiccup delgado y sarcástico le sacó una sonrisa, porque era justamente la imagen que recordaba del Hiccup que la enamoró. Aprovechando su visita al pasado, se visualizó a sí misma con catorce años. Mucho más delgada, con un fleco poco práctico pero que entonces estaba de moda, y con una actitud de guerrera que la hacía verse tosca.
Hizo una mueca al recordarlo, dándose cuenta de cuánto había cambiado ella y cuánto había cambiado Hiccup. Ella se volvió mejor guerrera, algo más relajada y mucho más cariñosa (al menos con él y con Stormfly) dejando completamente de lado su actitud defensiva. Hiccup en cambio se volvió más seguro, confiado, reflexivo y desarrolló todo el liderazgo que latía en él escondido.
Pensándolo con mayor detenimiento, quizá por eso Hiccup de alguna forma escapaba de ella. De adolescentes ella era muy ruda y él inseguro, así que lo intimidaba. Sin la seguridad que adquirió tras derrotar a Red Death, Hiccup seguía considerándose a sí mismo débil y frágil, casi un inútil. Astrid pensó que si actuaba más directa, evocando a la jovencita que fue, Hiccup la reconocería mejor y quizá podría causar un impacto en él.
De una cosa estaba segura, su trato amable y servicial hacia él no estaba funcionando. Hiccup parecía no reconocerla, y tras ese pequeño viaje a sus recuerdos, comprendió mejor porqué. Y también dedujo que tanto si Hiccup recordaba su pasado como si no, ese mismo hombre valiente y audaz yacía en alguna parte de su interior, sólo había que buscar la manera de despertarlo.
Ah, y ella sabía cómo sacar a relucir el carácter de Hiccup.
Sintió una repentina seguridad envolverla. Ella ya había conquistado antes al heredero de la casa Haddock ¿por qué no podría conquistarlo otra vez? ¿acaso había dejado de ser Astrid Hofferson? Además, tenía la ventaja de que lo conocía a él, se conocía a sí misma y conocía su historia. Era momento de dejar de lado la tristeza y ponerse a actuar de verdad, porque esos recuerdos no iban a llegar solos, y si era necesario ella misma jalaría esas memorias de las orejas para que Hiccup recordara todo.
Se quitó los restos de lágrimas que quedaron en sus mejillas y sujetó el hacha con fuerza, mientras caminaba de regreso a su casa. Stormfly estaba recostada en la entrada, donde su madre barría.
—¡Ah, ahí estas!—dijo al verla—Pensé que llegarías hasta la tarde, hija.
La Nadder se puso de pie feliz de verla y se le acercó para saludarla, inclinándose hacia su rostro. Astrid le acarició las escamas al lado de los ojos, su zona favorita, mientras respondía:
—Vine por la de repuesto—le dijo, mostrándole la profunda astilla de su hacha—Necesito dejar esta con Gobber.
Su madre miró el filo desecho del arma favorita de su hija, luego la miró a los ojos, reconocieron el tono rojizo natural de los lagrimales recién usados, y esbozó una mueca.
—¿Estás bien, hija?—inquirió con tono angustiado.
—Sí mamá.
Astrid intentó entrar a la casa, pero su madre la detuvo.
—¿Tiene que ver con Hiccup?
Los Hofferson le tenían mucho aprecio al muchacho. Aún antes de que matara heroicamente a Red Death, demostrando ser un guerrero, el inteligente pero torpe hijo de Stoick Haddock llamaba la atención de la señora Hofferson. Ella estaba convencida que el muchacho, al crecer, sería una buena pieza, y sonreía con satisfacción al ver que no estaba equivocada, sintiéndose más que feliz ante la relación entre Hiccup y Astrid.
—Un poco—dijo, su madre la miró con expresión severa—Bueno, sí.
Colocó ambas manos sobre las mejillas de su hija, pues aunque la señora Hofferson estaba muy preocupada por la salud del muchacho, estaba más preocupada por la salud emocional de su hija.
—No existe situación que ustedes dos no puedan superar—le dijo—Ya han superado varias. No dudes de ti, no dudes de él, no dudes de ustedes.
Besó su frente y agarró la escoba, retomando su labor.
Astrid miró a su madre un momento, esperando por si le decía algo más, pero tras unos minutos entró a la casa, con sus palabras siendo repetidas una y otra vez en su mente. Ese consejo, sumado a las reflexiones que había tenido en el bosque, le dieron energía para afrontar la situación, ésta vez con su nueva estrategia. Poco después salió en dirección a la fragua, con Stormfly detrás.
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Hiccup había ido a la fragua únicamente para decirle a Gobber que su padre quería hablar con él, ¿cómo terminó entonces metido en eso?
Llegó, dijo "Gobber, te habla el Jefe" con ese tono bromista que ambos usaban, el otro respondió pidiéndole que cuidara el negocio en lo que regresaba. Apenas Gobber dobló la esquina, divisó a Astrid llevando dos hachas en la mano y con su Nadder atrás de ella, lo cual hizo que de manera automática temiera por su vida. Y es que Astrid, armada, con un dragón de escolta… ay, dioses
¿Cómo es que podía ser novio de la mejor guerrera en Berk, si prácticamente se asustaba al verla? ¿ella lo usaba como saco de golpes, o en qué consistía su relación?
Miró a Toothless, que escondió su cabeza atrás del mostrador "¡Dragón cobarde!" musitó, en el fondo pensando que podría entrar al pequeño estudio anexado a la fragua y fingir que no había nadie, pero apenas se dio la vuelta cuando escuchó unos nudillos golpeando madera, avisando que alguien llamaba.
Rezó rápidamente a Thor que le ayudara por una vez en la vida, haciendo que fuera alguien más quien estuviera tocando, pero al voltear (de manera lenta y tétrica) la vio ahí, con ambas hachas recargadas en su hombro, inclinando la cabeza con curiosidad.
—Ah, Astrid, hola—saludó torpemente.
—Hola—le respondió.
Ese no era un buen inicio. En los seis días que llevaba convaleciente (sin recordar nada de nada) Astrid había sido muy cariñosa, y le hablaba en tono suave, casi tierno, todo el tiempo. Este saludo sonó neutral, sin sentimiento alguno. Tampoco era despectivo, solo era… eso, un saludo normal.
Miró a Toothless, pero el dragón había salido de su escondite para jugar con Stormfly. "Traidor" pensó.
—¡Hiccup!
Volteó a ver a Astrid, que estaba llamándolo.
—Ah, sí, dime, eh… ¿en qué te puedo ayudar?
Astrid le tendió el hacha astillada.
—¿Me la puedes reparar?
—Eh, sí, ¿las dos?—señaló la otra arma, mientras sujetaba el hacha rota.
—No, sólo esa.
Olvidando su nerviosismo por un momento, Hiccup miró el hacha analizando el daño. Había que calentarla, darle nuevamente la forma y afilara.
—Tardará un poco.
—Por eso traigo la de repuesto.
¿Un hacha de repuesto? ¿era leñadora, aparte de guerrera acaso?
Mientras pasaba el arma de su mano derecha a la izquierda, inclinándola hacia el fuego, sintió de repente que eso le era muy familiar. No era una sensación que sentiría si arreglara una espada, o un escudo, no, era la sensación de haber reparado esa misma hacha miles de veces.
"Ten, espero que esta vez te dure más"
"Oye, te voy a empezar a cobrar"
"Sabes que no hago milagros, ¿verdad?"
Parpadeó, sintiendo un palpitar en su frente. Esas frases las había dicho él, en algún momento, y aunque no recordaba nada en absoluto más que esas palabras, sabía que se las dijo a Astrid, en relación a la misma hacha que estaba reparando.
—Volveré más tarde.—dijo ella, haciendo una seña a su Nadder.
—Espera, espera—al fin sentía que estaba recordando algo, no iba a dejar pasar esa oportunidad.
Aunque Astrid se cruzó de brazos en una postura algo molesta, por primera vez desde que despertó de su accidente, no se sintió intimidado por ella.
—¿Te he arreglado el hacha antes, verdad?
Casi podía jurar que vio un brillo en sus ojos azules, pero no cambió de expresión.
—Sí, varias veces—balanceó su peso de una pierna a la otra—No siempre sale invicta del campo de batalla.
—¿Hemos luchado juntos?
—Sí.
—Y… ¿soy bueno?
Por primera vez desde el día anterior, la vio sonreír.
Y le encantó saber que sonreía por él.
—No tanto como yo—dijo en tono bromista—Pero sí, eres bueno Haddock.
Aparentemente lo llamaba por su apellido no sólo cuando estaba enojada, sino como broma. Lo cual le hizo pensar… ¿seguiría molesta por lo ocurrido el día anterior? Y en caso de estarlo ¿qué se hacía en esos casos?
Quizá debería pedirle a su padre lecciones rápidas sobre el noviazgo.
—Yo… estem… yo…
Astrid lo miró alzando una ceja, impaciente.
—Queríapedirteperdón—habló tan rápido que las palabras se empalmaron, por lo cual respiró profundo y repitió—Quiero pedirte perdón.
—¿Por qué?
—Por lo que dije ayer sobre el yaknog, sé que fui muy grosero.
Bajó los ojos, fingiendo que ponía atención al hacha contra el fuego, pero Astrid sabía perfectamente que estaba avergonzado.
—No te preocupes. Aunque, si no te molesta, prefiero discutir eso cuando recuerdes todo.
Bien, que el Hiccup del futuro se preocupara por eso. Sonrió contento ante ese pensamiento, pues de repente una gran carga se le quitó de encima, al menos momentáneamente.
—Suena muy bien para mí.
Astrid sonrió y se colocó un rebelde mechón de cabello atrás de la oreja, ella sabía que Hiccup le gustaba ese gesto, y por la expresión que puso se percató de que lo hizo en el momento correcto.
—Habrá una carrera de dragones a mediodía—le dijo, mordiéndose por un momento el labio—¿quieres ir a verla conmigo?
—Claro—respondió sin pensar, luego agregó.—¿qué es una carrera de dragones?
—Lo verás más tarde.
Astrid se dio la vuelta y dijo sin mirarlo.
—Nos iremos cuando termines el hacha.
Stormfly se fue detrás de su jinete, perdiéndose ambas rumbo a los establos.
Hiccup miró con expresión de bobo hacia la calle, ni siquiera se percató de que Toothless estaba medio atorado en la entrada. Tuvo que llegar Gobber para desatorar al Night Fury y recordarle que, si no sacaba el hacha del fuego, tendría que hacerla desde cero.
.
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Hiccup recordaba la tediosa Gran Regata que celebraban anualmente en Berk, lo cual al menos en nombre no sonaba nada parecido a una "carrera de dragones", por lo que sentía una enorme curiosidad sobre ellas. Astrid llegó más tarde por su hacha, y le indicó el camino. Anduvieron sin decir prácticamente nada, Hiccup miró de reojo en algún momento la mano de ella, pensando ¿sería osado sujetarla?
El día anterior Astrid había intentado agarrarle la mano, y él no la dejó. Ahora se daba un golpe mental por el desliz tan tonto. Sabía que estaba enfadada, y como no tenía la menor idea de cómo sobrellevaban las discusiones, tampoco sabía si podía o no sujetarle la mano.
Dioses ¿por qué el asunto de tener novia era tan complicado?
"Porque no recuerdas nada de ella" se dijo a sí mismo.
Llegaron a las gradas, que habían sido construidas alrededor de la isla, dando la impresión de que flotaban sobre el agua. Como los dragones recorrían el pueblo entero en la carrera, habían tenido que construirla así para tener una mejor visión. Notó que las personas se estaban reuniendo y que, en la silla del Jefe, ya estaba su padre. Miró de reojo a Astrid, en teoría él debería estar sentado al lado de Stoick, entonces ¿dónde se sentaba ella?
Decidió seguirla, pues Astrid lo había invitado después de todo. Ella caminó con total naturalidad hasta la alta plataforma del Jefe, saludándolo.
—¡Hola Astrid!—saludó su padre.
—¡Hola Stoick!—le dio un corto abrazo—Esta vez sólo vamos a ver.
—Bueno, siéntense.
Estaba la silla al lado derecho de Stoick, donde Hiccup se sentó, y al lado de esa silla estaba otra en donde Astrid tomó asiento. Miró un poco más a la derecha, un escalón más abajo estaban Snotlout, los gemelos y Fishleg. Al verlos llegar, el grupo gritó saludándolos, Astrid les devolvió el grito, pero él sólo agitó nerviosamente su mano.
—¡Tengo un buen presentimiento sobre Tondor!—dijo Stoick de repente hacia Astrid.
—Oh, él es bueno, pero creo que ganará Greta.
—¡Aún no es tan buena!
—Será un día de chicas, ganarán Bertha, Greta y Femil.
—¿Ni Tondor ni Gunter?
Astrid pensó un momento.
—Quizá Gunter.
—Bien, entonces cambiaré mis apuestas—dijo Stoick, contando las monedas en su mano.
Hiccup estaba sentado en medio de la conversación sin entender absolutamente nada ¿por qué tenía la sensación de que Astrid y Stoick parecían llevarse mucho mejor de lo que él se llevaba con su propio padre?
—¡Bienvenidos a la primera eliminatoria!—gritó Stoick, dando un pequeño discurso inaugural.
Hiccup observó cómo los jinetes se fueron presentando de uno en uno. Cada cual usaba un color, y en medio de las gradas estaban las cestas con esos mismos colores que llenarían a lo largo del día con ovejas. El público vitoreaba a sus favoritos mientras Astrid le daba una rápida explicación de las reglas.
—¿Apuestas?—preguntó Spitelout, llegando de repente.
—Yo no, gracias—dijo Astrid, sin siquiera voltear a verlo.
Hiccup negó con la cabeza, no conocía a nadie ¿cómo iba a apostar?
—Cinco monedas al muchacho Ingerman—dijo Gobber de repente, sacando el dinero.
Escucharon otras apuestas más, ante las cuales Astrid chasqueó la lengua.
—Ganará Bertha—le dijo ella, señalando hacia una muchacha de quince años que montaba un Groncke.
—¿cómo sabes?
Ella le miró de reojo.
—Yo la entrené.
Fue una carrera rápida, en la cual tal y como Astrid predijo, ganó Bertha. Ella sonrió y se puso de pie sobre la silla de montar, recibiendo la ovación del público. Su nombre fue pintado en la pizarra y después Stoick anunció al siguiente grupo. En total, serían seis grupos los que competirían ese día, formando así un equipo de seis integrantes para pasar a la segunda ronda.
—¿Y contra quién compiten en la segunda ronda?—preguntó Hiccup, emocionado y curioso.
—Contra ellos—señaló hacia donde estaban Snotlout y los demás—Usualmente tú y yo también formamos parte de ese equipo, pero tú te estás recuperando y no me siento con ánimos aún de competir.
Hiccup miró hacia abajo, Fishleg animaba a su favorito para ganar mientras los gemelos apostaban con métodos que seguro eran ilegales.
—¿por qué la segunda ronda es contra… nosotros?
—Somos los mejores jinetes de Berk. No nos han ganado, por cierto. Tras el juego de equipos, vamos todos contra todos.
—¿entre nosotros mismos?
—exacto.
—Así se crea una semana entera de carreras, hijo—agregó Stoick, que estaba escuchando la conversación.
Siguió mirando, la competencia estaba muy reñida y la verdad, todo eso era emocionante. En algún punto pensó en cómo sería montar a Toothless para hacer esas acrobacias. Pero nuevamente le llegó el miedo, frunció el ceño, y se dedicó a seguir viendo. Ese deporte le era al mismo tiempo tan familiar como ajeno.
Sonó el tambor de que lanzarían la oveja negra, todos los jinetes adoptaron posición. La oveja negra estuvo de repente en el aire, todo indicaba que sería Greta quien la alcanzaría, pero a último momento fue Tondor quien la sujetó. El público gritó extasiado mientras Tondor descendía hacia las cestas, pero en vez de lanzar hacia la suya, de color rojo, metió la oveja negra en la cesta amarilla.
La cesta de Greta.
Todos jadearon, Hiccup miró la reacción del público con sorpresa. Greta se puso enfrente de Tondor, le sonrió amistosamente y le tendió la mano. Tras eso, bajó rápidamente a suelo y desmontó.
Se escucharon aplausos y vítores, Astrid misma aplaudió, pero Hiccup no entendía nada de lo que estaba pasando.
—¿Qué fue eso?—le preguntó.
—Una declaración.
—¿de qué, de amor?
—Pues claro—Astrid rodó los ojos—Tondor se le declaró a Greta, y ella aceptó.
—¿Así que ahora son novios?
—Técnicamente.
Hiccup miró a Greta, que estaba llevando a su dragón a los establos. Tondor recibió felicitaciones de otros muchachos, yéndose también hacia el establo y caminado muy cerca de ella.
—¿Y eso pasó porque él la hizo ganar a ella?
—Sí.
—¿Y quién fue el que inventó eso?
Astrid sonrió, intentando ocultar su sonrojo.
—Tú.
Abrió los ojos desmesuradamente.
—¿¡Yo!?
Stoick rio, pero no dijo absolutamente nada. Hiccup miró a Astrid con expresión demandante.
—¿Puedo saber cómo pasó eso?
—Habíamos discutido, y yo estaba muy molesta contigo cuando empezó la carrera. Casi siempre me ganas, por cierto—dijo con algo de recelo—Así que, conforme fue avanzando la carrera, me fui molestando más porque ibas ganando. En un punto que volamos cerca me dijiste "¿y qué hago para contentarte?" yo te dije son sarcasmo "si me dejas ganar esto, soy toda tuya" "¿toda mía, sin objeciones?" "¡sí!". Tras eso, fuiste por la oveja negra, yo estaba encolerizada, pero de repente metiste la oveja en mi cesta, y me coronaste ganadora. Tras eso me besaste enfrente de todos, y… bueno, quedó la tradición de hacer ganar a la chica que quieres invitar a salir.
Lo primero que pensó al escuchar la historia fue en cómo rayos tuvo el atrevimiento de retar a Astrid Hofferson. Es decir ¡era Astrid! La chica más competitiva, ruda y fuerte de Berk ¿de dónde sacaba el valor de ganarle en una competencia? ¿cómo era posible que se llevara así con ella, siendo él un muchacho tan débil?
"Quizá deberías parecerte más al Hiccup de la historia" se dijo a sí mismo, pues hasta la había besado enfrente de todos, mientras que él no podía ni agarrarle la mano.
En cambio, Hiccup notó que Astrid se veía muy feliz de recordar eso, deduciendo que ella había disfrutado tanto de la victoria como del beso mencionado en la anécdota. Se quedó pensando por un momento, el Hiccup que mencionaba en la historia era mucho más talentoso y seguro de lo que él mismo se consideraba. Pero ¿no era acaso él mismo? "Si mi yo del futuro puede hacerlo, entonces yo también", sintiendo un impulso, miró hacia la mano de Astrid, colocada descuidadamente en su regazo, y sin avisar la sujetó torpe pero firmemente.
Ella volteó a verlo, pero Hiccup fingió prestar atención a la nueva carrera, sin embargo, sus mejillas coloradas revelaban su osadía. Astrid apretó ligeramente sus dedos, en señal de conformidad, y miró la carrera.
Stoick sonrió discretamente al ver de reojo a la pareja.
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Terminada la carrera del día, Hiccup acompañó a Astrid a la academia, en donde se estaban preparando otros competidores. Ahí estaba también el grupo de jinetes oficiales, que lo saludaron de nuevo. Hablaron sobre las maniobras de vuelo usadas en el día y la declaración de Tondor, todo ese rato Hiccup se sintió a gusto, hasta que unos muchachos llamaron a Astrid pidiéndole ayuda y ella lo dejó a solas con los demás.
Los dioses lo odiaban.
Tuffnut y Ruffnut siempre, siempre, hacían bromas pesadas, entre ellos y a los demás, recordaba algunos comentarios y chistes que le hicieron en la infancia, así que siempre estaba a la defensiva con ellos. Snotlout era un caso aún mayor, pues su actitud pedante le sacaba de quicio y rara vez le tenía paciencia. Fishleg era cosa aparte, a pesar de ser tan grande solía ser tímido y amable. Ante el incómodo silencio, pues nadie sabía que decir, Hiccup optó por hablar con aquél del que no tenía recuerdos turbios.
—Y… ¿cómo se llama tu gronkle?—preguntó.
—Meatlog.
Se acercó a la dragona, que lo reconoció y meneó la cola en señal de gusto, pues llevaba mucho tiempo sin verlo. Sorprendido por la reacción de Meatlog, Hiccup le acarició la frente, y sonrió.
—Parece que me recuerda.
—Tú me ayudaste a entrenarla.
—Ah, vaya. Parece que entrené a todos los dragones de Berk.
—Pues… al menos la mitad.
Más silencio.
Hiccup volteó hacia donde estaba Astrid, ella revisaba a un Monstrous Nightmare mientras hablaba con un muchacho. Era delgado, no muy alto, de cabello oscuro y llevaba casco, el chico se acercaba a Astrid y ella lo apartaba firmemente mientras seguía revisando al dragón. En un punto, el chico intentó abrazarla por la espalda, pero Astrid se quitó rápidamente en un movimiento fluido y le dio una mirada muy severa.
—Fishleg ¿quién es ese?—preguntó, señalando al molesto chico que hablaba con Astrid.
—Es Gustav, mi antiguo aprendiz—respondió Snotlout con una sonrisa de satisfacción.—Se ha convertido en un gran jinete ¿no es así, chicos?
—Claro, si por buen jinete te refieres a que hace dos días salvamos su pellejo de ese Metamórfala—se mofó Tuffnut.
—El muchacho puede mejorar—dijo Fishleg en tono más amable.
Hiccup miró ceñudo la actitud tan… atrevida, de ese tal Gustav para con Astrid.
—¿Y ese Monstrous Nightmare es de él?
—Claro, quería un dragón tan magnífico como el mío ¿no es cierto, Hookfang?
Snotlout se reclinó sobre su dragón, pero como Hookfang intentaba tomar una siesta, le golpeó con la cola para apartarlo, haciendo que los gemelos rieran.
"Parece que ni tu propio dragón te soporta a veces" pensó Hiccup.
—Lo ha entrenado bien, a pesar de que lo hizo casi todo por su cuenta—dijo Fishleg—En realidad no es mal muchacho, su problema es que pasó mucho tiempo con Snotlout.
—Sí, ese es un problema para cualquiera.
—¡Ja, eso sonó muy Hiccup!—rio Ruffnut, inclinándose hacia él—Sigues siendo el mismo, ¿a qué no?
—Se ve igual, ¿Qué no tienes ojos?
—Tu calla que nadie te está hablado.
Hiccup retrocedió dos pasos, acercándose más a Fishleg.
—¿Es Gustav siempre tan… encimoso con Astrid?
Fishleg miró a Gustav, que acababa de recibir un fuerte manotazo por parte de Astrid, luego miró el rostro ceñudo de Hiccup. Cuando Gustav se acercó otra vez hacia la rubia, fingiendo que quería llegar a su dragón para sujetarle la mano, entendió el punto de Hiccup.
—A veces, no tanto—respondió, viendo cómo Astrid le daba otro manotazo—Astrid suele mandarlo a volar, sólo que hoy anda más paciente.
¿Astrid paciente?
—No sabía que eras muy celoso—comentó, con una sonrisa.
—¿Yo? No lo soy.
—¡Ja! Sabía que no era tan perfecto—dijo Tuffnut.
—Entonces ahora sabemos que finges la mayor parte del tiempo.
—¿crees que se ponga celoso con alguien más?
—No lo sé, Astrid no suele hablar con muchos hombres.
—¿Y si nosotros la acercamos a muchachos, para ver su reacción?
—Uy, hermano, eso amerita una planificación cuidadosa.
—Nada que un par de minutos con gallina no pueda arreglar.
—¿Pero qué demonios están planeando?—preguntó Hiccup—¿debería preocuparme?
—Siempre que los gemelos hablen así, sí—asintió Fishleg.
—¡Quizá hasta Hiccup saque su lado salvaje, como cuando le dio ese puñetazo a Snotlout!—gritó Ruffnut.
—¿Qué yo hice qué?
Hiccup miró a los gemelos, pero éstos en vez de responderle miraron hacia Snotlout con rostro burlón.
—Ah, no me lo recuerdes—Snotlout se llevó una mano a su mandíbula—Aún me duele de recordar mis preciosos dientes.
Al ver que ahí no obtendría respuestas, volteó hacia Fishleg.
—¿Le di un puñetazo a Snotlout?
—Sí, lo noqueaste y se le cayeron tres dientes—le respondió—Fue muy gracioso.
—¿Y por qué hice eso? ¿Desde cuándo soy una persona violenta?
Fishleg se encogió de hombros, sin darle mucha importancia a la situación.
—No lo eres, pero te provocó para que le golpearas.
—¡Pero no tenías que hacerlo!—gritó Snotlout, colándose a la conversación.
—Oye, valió la pena verte caer al suelo—dijeron los gemelos, satisfechos ante el recuerdo.
—Bien, evidentemente he cambiado mucho—Hiccup caminó hacia la salida—Platicamos otro día ¡adiós!
Era mucho por digerir.
Al salir de la Academia, mil pensamientos pasaban por la mente de Hiccup. En primera ¿Por qué Astrid estaba siendo tan paciente con ese mocoso? Quizá acaso… ¿acaso le gustaba? No, algo en su interior le decía que eso era imposible. Pero sin recuerdo alguno que sustentara su presentimiento ¿cómo sentirse más seguro? Era cierto que estaba celoso, pero tampoco entendía ese sentimiento, menos porque los gemelos habían mencionado que no lo habían visto así antes. ¿Se había sentido celoso en algún momento, o Astrid? La verdad era que no tenía pista alguna al respecto.
Luego estaba el puñetazo que le dio a Snotlout. Por alguna razón, no se sentía tan mal de pensar que le había dado un golpe con la fuerza suficiente para tumbarle tres dientes. Miró su puño, y su brazo, no tan enorme como los de Fishleg, pero con músculos desarrollados, y pensó en qué tan fuerte debía de ser para haber noqueado a alguien de la constitución física de Snotlout. Una sonrisa de satisfacción apareció en sus labios, seguida de una mueca pensativa.
No sabía cómo era su relación con su novia. No sabía cómo era su relación con los que en teoría eran sus amigos. Tampoco sabía cómo se convirtió en un guerrero (pues hasta Astrid lo había comentado). Y aunque experimentaba emociones, no le gustaba dejarse guiar por éstas.
Fishleg siguió a Hiccup, llevaba muchos días extrañándolo y dándole su espacio para que se adecuara él mismo a Berk, pero tras los comentarios acontecidos en la Academia sentía que su amigo ocupaba un poco de orientación, y ya que Astrid seguía ocupada ¿qué le impedía intentar ayudar?
Siguió a Hiccup cuando éste llegó a uno de los acantilados, en donde se sentó e inclinó, quitándose la prótesis, notó cómo masajeaba el muñón y hacia muecas como si eso le doliera.
—¿Te ajusta mal la prótesis?—le preguntó, sentándose a su lado.
—Ah, Fishleg, me asustaste—respondió, sin dejar se masajear el muñón—Sólo que me cansa después de caminar mucho.
Fishleg tendió la mano, pidiéndole la prótesis e Hiccup se la dio, revisó rápidamente el metal y las correas.
—Está mal ajustada—le dijo—Quizá se te dobló un poco en tu accidente y nadie lo notó, por tu herida en la cabeza.
—Ni yo lo noté—suspiró, sujetando la prótesis.
—Tenías mayores preocupaciones.
—¿Gobber podrá repararlo?
—Claro, además tienes un repuesto es una de las bolsas que cuelgan de la silla de Toothless.
—Suena a que soy precavido.
—Sí, mucho.
No dijo más, Hiccup miró hacia el mar, el sol comenzaba a caer de su trayectoria por el cielo, pronto atardecería. Ese día, más que ninguno otro, se había sentido encarado hacia su realidad en Berk, más acercado a lo que sería una rutina cotidiana de su nueva vida.
Pero no se sintió a gusto.
¿Sería un problema de él? ¿Estaba acaso a la defensiva? ¿Por qué parecía que rechazaba la ayuda de todos, aún cuando querían ayudarle?
Miró a Fishleg de reojo, que sólo sonreía viendo hacia las olas, y pensó que si lo había seguido era porque pensaba decirle o hacer algo. Respiró hondo, pues según lo que todos le decían, Fishleg era de sus mejores amigos.
—Perdona si me fui de repente de la Academia, pero me incomodaron esos comentarios de los gemelos.
—A todos nos incomodan, a veces más a veces menos—respondió—No tienes que disculparte.
—Siento que por más que intento, no encajo aquí ¿sabes?
—Quizá deberías dejar de intentar y sólo hacer lo tuyo. Fue lo que hiciste, hace seis años.
—¿enserio?
Arqueó una ceja, pidiéndole con la expresión que fuera más específico. Fishleg infló las mejillas, pensativo, antes de responder.
—Pues, sí. Cuando te recuperaste por completo, al perder la pierna, decidiste que ya no intentarían complacer a nadie. Casi mueres, después de todo, así que te limitaste a cumplir tus debes. Nos ayudaste a entrenar a nuestros dragones, Stoick te puso al mando de la Academia y, de repente, fueron llegando más responsabilidades. Recuerdo que en algún punto me dijiste, hace unos años, que te convertiste en el vikingo ideal justo cuando decidiste que ya no intentarías serlo.
—Cuando ya no intenté serlo…
"¿Y qué harás ahora?" le preguntó Astrid, con expresión curiosa.
"Probablemente algo estúpido"
"Sí, pero eso ya lo hiciste"
"Entonces algo alocado"
—Algo alocado…
Fishleg no entendió el comentario, pero por la expresión de Hiccup supuso que estaba pensando algo importante. Se llevó una mano a la frente, pues le dolió una agudísima punzada, sin embargo, estaba muy clara frente a él la imagen de una Astrid joven, con ojos curiosos y viéndolo… orgullosa.
Ella estaba orgullosa de él.
—Fishleg… ¿cómo perdí mi pierna?—le preguntó, sin soltar el muñón.
Dejó la prótesis de lado, respirando hondo.
—Encontraste el nido de dragones, dirigido por una reina dragón, la llamamos Red Death—explicó—Stoick intentó atacarla, pero ese dragón era tan grande como una montaña. Sin embargo, conseguiste pelear contra ella y vencerla, montando a Toothless. La venciste haciendo que el gas inflamable que exhalaba hiciera combustión en su interior, gracias a un disparo certero de Toothless. Pero Red Death explotó, y no consiguieron escapar de la explosión tan rápido, por eso perdiste el pie.
—¿Dices que vencí a un dragón del tamaño de una montaña?
—Sí.
—¿Y eso fue hace seis años?
—Exactamente.
—Pero, si el dragón era tan enorme ¿por qué mi padre atacó sin refuerzos, sin estrategia? No suena a él.
Inhaló profundo. Esa parte de la historia era la más dura.
—No le dijiste a nadie que te habías hecho amigo de Toothless, y todas las cosas que aprendías de él las usabas en el entrenamiento para… para atacar dragones. Así que te volviste el mejor. Ganaste el honor de matar al Monstrous Nightmare, impresionando a todos, pero el día de la batalla no quisiste hacerlo. El dragón se asustó y disparó contra ti, y en el ajetreo llegó Toothless intentando protegerte. Tu padre estaba encolerizado, atrapó a Toothless y lo usó para llegar al nido… desconociéndote en el proceso.
¿desconociéndolo?
¿su padre, lo había negado?
Aunque le dolió, una parte de él no se sorprendió. Era curioso sentir dolor por algo que no podía recordar.
Entonces, como una jugada mala de su mente, apareció nítido ese recuerdo. Stoick empujándolo al suelo, y viéndolo fijamente.
"No eres un vikingo… no eres mi hijo"
Y aunque sus ojos estaban rojos, se dio la vuelta y salió.
—Fuiste a salvarlos, a salvarnos a todos, y en eso perdiste el pie.
Un nuevo dolor llegó a su cabeza, cerró los ojos con fuerza como si con eso pudiera aminorarlo, pero no pudo.
Saltó sobre Toothless acomodándose sobre la silla de montar, hasta que sintió una pesada mano sobre su brazo. Miró a su padre, con una expresión sincera que jamás le había visto antes.
"Hiccup, lo siento, por todo"
"Yo también" y lo dijo enserio, porque era culpa de los dos, no sólo de Stoick, porque él también debió haber hablado, también pudo haber hecho algo.
"No tienes que hacerlo" notó que su padre estaba preocupado, y él mismo tenía miedo, pero por primera vez en su vida, se sentía seguro y confiado.
"Somos vikingos, es un gaje del oficio"
"Es un orgullo llamarte mi hijo" apretó su mano, y vio en sus ojos esa mirada de orgullo que llevaba años sin verle.
"Gracias papá"
Si alguna duda le quedaba, ésta se disipó. Agarró las riendas, y Toothless voló.
—Creo.. creo que empiezo a recordarlo—le dijo con voz contenida.
—¿enserio?—Fishleg estaba emocionado—¿te duele la cabeza? ¿cómo te sientes?
—Abrumado.
Hiccup respiró hondo y miró a su amigo. Sólo eran imágenes y frases sin contexto ni mayor contenido, pero era mejor que nada ¿no?
—Es poco, casi nada.
—¡Oye, algo es algo!
Sonrió, mirando otra vez hacia el mar.
—¿Entonces mi amistad con Toothless fue un secreto?
—Sí, sólo Astrid lo supo.
¡Otra vez Astrid!
—Que por cierto, quizá se moleste de que la hayas dejado sola en la Academia.—continuó Fishleg.
Se encogió de hombros, por alguna razón pensó que verla molesta sería algo cotidiano.
—¿por qué me puse celoso de un mocoso como Gustav?
—No lo sé, el amor te hace actuar extraño, supongo.
—Me siento incómodo cuando estoy con ella, y con ustedes ¡no tengo idea de cómo era nuestra relación! Y me da pena preguntarles.—admitió al fin, sintiéndose de alguna manera a gusto con Fishleg.
—Eres nuestro líder, así que no te preocupes por actuar de alguna forma con nosotros, todos te respetamos ¡hasta Snotlout, aunque diga que no!—sonrió—Y con Astrid… quizá sea mejor que hables con ella, aunque te de pena.
—Supongo que tienes razón… oye ¿es cierto que la besé en una carrera de dragones, al hacerla ganar?
—Ah, sí. ¿Por qué, ella te dijo?
—Sí. Pero no lo sé… parece que soy mucho más seguro ahora de adulto, que cuando tenía catorce años.
—Sólo maduraste, Hiccup.
Madurar.
Esa era la palabra clave. El Hiccup de veinte años era, desde luego, más maduro que el de catorce años.
—¿Y cómo maduro de nuevo?
—Para empezar, deja de lado los complejos, suena a que tienes miedo de arruinar las cosas, pero créeme, no hay nada que puedas estropear—le recomendó Fishleg, feliz de haber sido útil—Este es tu pueblo, somos tus amigos, todos te apoyamos. No ocupas preocuparte ni estar a la defensiva ni tampoco debes presionarte, no hay expectativas que llenar ni problemas que evitar. Aquí estás a salvo, es tu hogar.
Su hogar.
Como cualquier chico de catorce años, Hiccup había sobrellevado una dura crisis existencial que le hizo cuestionarse cuál era su lugar en la vida, en el mundo, en Berk.
Pero Fishleg tenía razón. Ahora con veinte años, había madurado, tenía novia, amigos, era un heredero orgulloso y todo eso recaía en que Berk era su hogar, y lo había aceptado como tal. Era cuestión de adoptar una actitud más madura, que le permitiera verlo.
—Gracias, Fishleg.
—Cuando quieras.
Hiccup sonrió. Si era uno de sus mejores amigos, después de todo.
Al menos en las series de Dragones, puede apreciarse que Hiccup y Fishleg tienen una gran amistad, principalmente porque a los dos les gusta investigar y descubrir cosas nuevas, como "vikingos de ciencia" XD por eso me pareció buena idea que tuvieran este acercamiento.
En la película HTTYD 2, en la carrera al inicio, Fishleg y Snotlout intentan "conquistar" a Ruffnut ayudándola a ganar, al final de la película en la última carrera se ve que Hiccup atrapa la oveja negra, pero la coloca en la cesta de Astrid, no en la de él. Me surgió la idea entonces de que podría ser una especie de "tradición de cortejo" y desde entonces he pensando mil formas en las cuales pudo haberla iniciado Hiccup XD (hasta he pensando en hacer un pequeño drabble al respecto ¿ustedes qué piensan?) al menos pude meterlo en este fic.
Y desde que Stoick menciona con orgullo en la segunda película que Astrid es "la futura esposa de su hijo" (That's my future daughter in law!) no he dejado de pensar en que esos dos se llevan muy bien, eso y que ambos son taaaan aguerridos jeje.
Pero bueno, ya dejando de lado mis comentarios ¿a ustedes les gustó?
¡gracias por leer!
