NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DREAMWORKS, SOLO ME DIVIERTO AL ESCRIBIR ESTAS HISTORIAS SIN GANAR NI UN CENTAVO POR ELLAS.
¡Hola a todos!
Sé que me tardé más de lo esperado con este capítulo, pero en mi defensa, HBO no ha dejado de retransmitir a todas horas las temporadas de Game of Thrones y mi mamá me tiene viéndolas con ella (bueno, tampoco es como que me amarre si debo ser sincera) así no he tenido ni tiempo ni mucha inspiración jeje, pero es que llevo MESES esperando para que este domingo estrene la nueva temporada :c Ahora, sé que ustedes me dirán "pero nosotros esperamos días por este capítulo" ¡Y tienen razón! por eso aquí les traigo este pequeño para que lo disfruten.
Reviews:
Astridfangirl: "dinamita nena" (me vinieron a la mente todos los flashbacks de la sargento Calhoun XD) eso me hizo el día cuando leí el comentario. Gracias enserio.
DragoViking: ¡Hola otra vez! me alegra mucho que te guste este fic y espero te guste el nuevo cap c;
fanatico z: jajaja mira el lado bueno de que se fuera el internet, obtuviste un 2x1 en capítulos. Espero que ya se te haya reestablecido la señal y si no que el vecino no cambie la contraseña jeje. ¡disfruta!
CallMeDani: tu vida seguirá igual de hermosa, pero aún falta para que se acabe c:
Ninca: ¡Gracias! :3
Sasha1209: Ah vaya, recuerdo cuando escribí "abecedary", fue un fic que escribí con mucha ternura y me alegra que te haya gustado, gracias por darle una oportunidad a este otro proyecto de otro fandom =D
i lOve anime-jOya: Thank you! :3
EnglishRoseNath: Oww tu comentario casi me hace llorar, enserio, sentí bastante bonito que dijeras eso de mi redacción y que hayas leído otros fics míos (por cierto, War es algo deprimente sobre todo el inicio así que comprendo que te cueste leerlo, pero creo que te gustará el final) retomaré algunas cosas que me dices, porque me gustaría hacer otra escena de Stoick y Astrid, y quizá pueda usar esa parte de la casa destrozada para darle otro "empujón" a Hiccup. Quién sabe, a ver si funciona XD.
Jorgero: oww muchísimas gracias 3 el gusto es todo mío créeme.
Melanie Villamar: hay algo parecido a más recuerdos en este cap c;
gabrielyalejandrarengellopez: jajajaja, sí, Fishleg, Fishlef, ra ra ra!
LunaBeatriz1: me alegra que te haya gustado la idea de Astrid (cof cof, mía, cof cof) porque sí, la pobrecita ya estaba colapsando. Y qué versatilidad la de ser multi-chapter, yo rara vez consigo eso (aunque tengo unas dos excepciones) pero mejor para ti, disfrutar de muchísimas más historias =D ¡Que Thor nos ampare y te guste este capítulo más que el anterior!
Forever MK NH: Yes, ya actualicé c;
Mercenary Grey Fox: Muchísimas gracias por tus palabras de ánimo, y espero que así como disfrutas este fic te ayude también un poco con inspiración para el tuyo =D
IV
—¡Ahí están!
Fishleg e Hiccup voltearon, Astrid se acercaba a ellos con expresión preocupada y molesta al mismo tiempo.
—Llevo buscándolos mucho tiempo ¿por qué se desaparecieron de la Academia?
—Me molesté por algunos comentarios de los gemelos y Snotlout.—respondió Hiccup, recordando la incomodidad del momento.
—Yo lo seguí.
—Lamento ser una aguafiestas, pero Meatlog amenaza con devorarse aquellas rocas verdes que dijiste que no debía comer—dijo Astrid, cruzándose de brazos.
—¡Oh, no! ¡Esas le dan gases!
Fishleg se puso de pie de un salto y corrió hacia la Academia. Astrid puso los brazos en jarras y miró a Hiccup, sin enfado, sólo curiosa.
Hiccup se tomó un momento para contemplarla, llevaba una bolsa en la cual estaban las dos hachas y, por el bulto, supuso que otras cosas. Tenía la trenza medio desecha, quizá por la actividad física que realizó en la Academia. A pesar de los signos de evidente cansancio, le siguió pareciendo muy hermosa.
—¿Y ahora qué dijeron los gemelos?—salió de su ensoñación cuando escuchó su voz.
Respiró profundo antes de responder.
—Que le tiré tres dientes de un golpe a Snotlot—dicho de esa manera, sonaba muy ridículo.
Hiccup se inclinó para ponerse la prótesis, pero Astrid ya se había adelantado y ella misma colocó la correa alrededor de su muñón. El chico observó que ella realizaba los movimientos fluidos, con experiencia, y que abrochó la correa en la medida justa que no le apretaba pero tampoco le quedaba suelta "Lo ha hecho antes" pensó.
—Recuerdo eso—Astrid sonrió ante la visión quejumbrosa de Patán, con sus dientes en una mano—¿y es malo?
—Es chocante.
—¿Por qué lo dices?
—En mi mente sigo siendo un muchacho flaco y torpe, Astrid—le dijo—Me cuesta creer que noqueé a un chico abusivo como Snotlout.
—¿Te dijo Fishleg que él te provocó, verdad?
—Sí, pero no deja de sorprenderme. Después de todo, no me considero una persona violenta.
—Oh, créeme, no lo eres.
Astrid le tendió la mano para ayudarlo a ponerse de pie, y los dos comenzaron a caminar por la vereda que rodeaba el pueblo, pasando cerca del bosque, en un atajo hacia la casa de Hiccup.
—Si no lo soy, entonces ¿por qué le golpeé?
—Sabes defenderte cuando lo ocupas. Además, Snotlout puede desesperar a cualquiera.
—Supongo que en eso tienes razón—admitió, con ceño pensativo—Pero, ¿por qué dices que soy tan pacífico?
Astrid rodó los ojos sólo de recordarlo.
—Hemos enfrentado a muchos enemigos juntos, muchas veces yo quería atacarlos de manera directa, pero tu esperabas a desarrollar una estrategia. No te negaré que me desesperaba en muchas ocasiones.
—¿Qué tipo de enemigos hemos enfrentado?—preguntó, con mucha curiosidad.
—Casi todos han estado o están muy locos—Astrid se llevó una mano a la barbilla, recordando.
—¿Me darías un ejemplo?
—Pues, Alvin el traidor era muy cruel. Dagur no sé si cuente, porque después se hizo bueno. Luego…
—Espera, espera ¿dices que un enemigo se volvió bueno? ¿y cómo pasó eso?
Se encogió de hombros, mirando hacia el suelo.
—Resultó ser hermano de una amiga nuestra—le dijo, pero él reconoció que estaba tensa—De alguna forma eso le hizo cambiar. Y siendo el buen Hiccup que eres, lo perdonaste. Personalmente yo lo quería destrozar.
—Suena a que eres muy… protectora conmigo.
—Pues sí, lo soy—le miró directamente a los ojos—Eres muy inteligente, pero a veces confías muy rápido en las personas.
—Bueno… gracias, por cuidarme.
Ella le sonrió de manera encantadora, haciendo que se le detuviera por un segundo el corazón.
—Siempre lo haré, Hiccup.
Pero algo en esa frase le incomodó. Sintió que su hombría era atacada, porque ¿no se supone que el hombre protege a la mujer? Sabía que Astrid era fuerte, y que podía defenderse sola, pero no le gustó la idea de que ella lo tuviera que proteger.
—Astrid, dime ¿soy un buen novio?—le preguntó, con voz un poco insegura—Sé sincera ¿soy capaz de protegerte, de verdad?
Ella le devolvió una mirada penetrante, intuyendo que esta era una de las cuestiones más trascendentales para el muchacho. Se paró recta, esbozando una ligera sonrisa, pero forzando a su rostro a tener una expresión seria.
—Sí—le respondió sin dejo de duda—Hiccup, tú me has salvado muchas más veces de las que yo te he cuidado a ti.
Se mordió los labios, imaginándose una situación así, pero era incapaz de que su mente recreara dicha imagen. Seguía viéndose a sí mismo como el pescado parlanchín que no podía mantener en alto una espada, naturalmente no podría proteger a la mujer que conseguía desarmar a cinco hombres con apenas cinco movimientos.
—Me cuesta creer eso.
Bajó los ojos en una pose vacilante. Astrid estaba francamente cansada, se había acostumbrado mucho al Hiccup seguro que no dudaba en retarla. Lo amaba, claro que sí, y era por eso que le dolía verlo con tantas inseguridades. Con un rápido movimiento sujetó su hacha por lo alto, lanzándole la de repuesto. Hiccup la sujetó en el aire por inercia, sorprendido por su reflejo, pero mirando al arma con miedo.
—¡Defiéndete!.—gritó, lanzándose sobre él.
—¡Astrid, espera! ¡No, no!
Elevó el hacha y detuvo su ataque, en un bloqueo limpio que se sorprendió de ser capaz de realizar.
—¿No se supone que somos novios?—le dijo, atemorizado—¡Detente!
—¡Defiéndete, Haddock!—ondeó el hacha hacia él, pero Hiccup la esquivó—¡Por tu honor!
Sintió una punzada de dolor en su cabeza, y escuchó una voz lejana.
"¡El futuro Jefe es un cobarde!" gritó Snotlout.
No, no lo era. Por su honor que no lo era.
Agarró el hacha con más firmeza y sin apenas reaccionar, le regresó el golpe a Astrid. Ella se sorprendió, pero después sonrió, alejándolo de su diámetro para cobrar más impulso y así atacarlo. Tal y como sucedía cuando estaba con los dragones, su cuerpo recordaba más que su mente, e Hiccup se sintió gratamente sorprendido cuando detenía los ataques, moviéndose con una destreza y agilidad que no sabía tener.
En algún punto de la pelea, notó que Astrid estaba frente a una roca, así que se inclinó para atacarle el costado y apenas ella bloqueó el ataque, empujó el hacha, haciendo que se tropezara con la roca. Se puso encima de ella, acercando el filo a su pecho. Sólo entonces pareció reaccionar, y se miró a sí mismo con gran asombro.
—Yo… lo siento, yo… ¡Ay, dioses!
Astrid reía por la situación, pues le era inconcebible que él se mostrara nervioso. Hiccup se paró y rápidamente le ofreció la mano para ayudarla, acomodándole la trenza en el proceso.
—Hey, estoy bien, fue sólo una práctica—le dijo ella, acariciando suavemente su mejilla—¿Ves que puedes pelear?
Hiccup miró el hacha en su mano, luego a sus ojos.
—Te he confiado mi vida durante años, y siempre lo haré.
Sintió un calor recorrerle el pecho, y al mirarla a los ojos, sintió el impulso de besarla.
Pero se contuvo.
Fue Astrid la que se inclinó hacia él, dándole un corto y tierno beso en los labios, separándose de manera rápida.
—Hasta mañana—le dijo, caminando por el sendero hacia su casa.
Hiccup se quedó parado como una estatua, llevándose una mano a sus labios. Era una sensación familiar, y a la vez nueva. La textura suave, el sabor único, el cosquilleo que recorrió su espina dorsal ante el contacto. No se sentía como su primer beso, pues aunque su carencia de recuerdos le indicaba con lógica que eso era, su cuerpo parecía más bien acostumbrado a la reacción.
Acostumbrado a algo más.
Se dejó llevar por el impulso, ese mismo instinto que le permitía estar cerca de Toothless, ese mismo instinto que le hacía platicar amenamente con su padre, ese mismo instinto que le hizo reparar el hacha en la mitad de tiempo, ese mismo instinto que le dejó sujetarle al fin la mano a Astrid y desahogarse con Fishleg.
El instinto lo llevó a caminar atrás de Astrid, deteniéndola en su andar al sujetarle el brazo y hacerla dar la media vuelta. Ella no pudo decir nada, pues antes de que reaccionara, él se inclinó y la besó con fuerza. No fue un simple roce de labios con actitud tímida. Ese mismo instinto hizo que succionara con delicadeza el labio inferior, adentrándose en su boca e inclinando la cabeza para que el acceso fuera más profundo. Astrid suspiró en el beso, complacida, y dejó que él lo dirigiera. Al mismo tiempo la abrazó con fuerza desde la cintura, y ella enredó sus dedos en su cabello.
Cuando se separaron, aún tenía los ojos cerrados. En un acto de gran ternura, le besó la frente y sólo entonces su mente volvió a trabajar.
—Yo…
—Ni se te ocurra decir "lo siento"—reprendió Astrid, feliz en su abrazo.
—¿No te molesta esto?
—Si me molestara no sería tu novia, Hiccup.
La abrazó con más fuerza y aprovechando su altura colocó la barbilla encima de su cabeza.
—No siento que esto sea nuevo—le confesó—Pero al mismo tiempo creo que lo es.
—No lo es.
Astrid se separó lo suficiente para acariciarle la mejilla y mostrarle una sonrisa, una que le transmitía confianza, seguridad, que le hacía creer que todo estaría bien.
—Tranquilo—le dijo, en una voz tan suave que parecía un susurro—Nos vemos mañana.
Le besó la barbilla con ternura, haciendo un guiño y se fue. Hiccup la miró mientras caminaba por el sendero hacia su casa, su corazón palpitaba emocionado y se sentía feliz. La naturalidad y seguridad con la que ella había actuado confirmaron sus presentimientos. Resolvió entonces que, de ahora en adelante, tenía que hacerle más caso a sus instintos.
.
.
—¡Te perdiste una gran fiesta!—dijo Stoick, cuando Hiccup entró en la casa—Todos nos fuimos al Gran Salón cuando terminó la carrera ¿A dónde se fueron a meter tú y Astrid?—preguntó lo último con tono sugerente.
Al recordar el beso que se habían dado, Hiccup se sonrojó, y su padre soltó una gran carcajada.
—N-no ¡No es nada de…!
—Mañana competirán contra los jinetes—su padre se apresuró en hablar al notarlo nervioso—¿Irás a la carrera, verdad?
—Sí, iré.
Hiccup caminó hacia la escalera, queriendo ir a su alcoba, pero se detuvo en el primer escalón. No sabía cómo decir lo siguiente, Stoick miró la postura nerviosa de su hijo y se limitó a esperar, tomando un gran trago de su cerveza.
—Hoy…recordé unas cosas.
Stoick miró a su hijo fijamente.
—Has…
—Sólo son imágenes aisladas—dijo apresuradamente—Y algunas cuantas frases. La verdad no es mucho. Pero creo… creo que significan que podré recordar todo, a su momento ¿no crees?
Conteniendo un poco su emoción, haciéndolo honor a su nombre, Stoick le respondió en tono solemne.
—Creo que significa que te estás curando, hijo—sujetó un vaso que estaba en la mesa—Ten, es más del té que te mandaron. No hagas ninguna mueca porque es evidente que está ayudándote. Sigue como hasta ahora, sin presionarte, y verás cómo todo regresa a ti ¿de acuerdo?
—De acuerdo—sujetó el vaso, mordiéndose el labio, pero lo bebió sin quejarse.
Palabras más palabras menos, se fue a su alcoba y se recostó. Toothless estaba ahí, dormitando, hizo un pequeño sonido que significaría un "buenas noches", pero Hiccup no podía dormir. Estaba emocionado por todos los eventos del día, así que prendió una vela y se puso a buscar en el escritorio por alguna hoja suelta en la cual pudiera dibujar. Abrió un cajón, en donde descubrió otros diarios un poco más viejos, pero uno se veía muy nuevo. Al hojearlo encontró hojas en blanco, pero también notó que sus apuntes ahí eran más recientes.
No había dibujos, sólo escritos. Eso le sorprendió un poco, porque no se recordaba como una persona que escribiera mucho. Pero vaya, tampoco se acordaba como un guerrero y momentos atrás había conseguido tumbar a Astrid. Así que se puso a leer las hojas escritas, y aunque sabía que él mismo las había redactado, parecía que era el diario de alguien más.
Hoy terminamos la construcción el establo más grande hasta ahora, papá se veía muy orgulloso. Debería estar acostumbrado a estas alturas, pero aún me siento bastante feliz cuando lo veo así. Me dijo que mi madre también estaría orgullosa. A veces me pregunto cómo era ella, aunque papá y Gobber la describen muy bien, se siente extraño no tener ni una sola imagen en mi mente de…
Hiccup cambió de hoja, porque no le gustaba pensar en su madre y por lo que estaba leyendo eso no había cambiado mucho.
Astrid me miró con una sonrisa y pasamos el resto de la tarde platicando. La ayudé a terminar su casa en Dragon Edge, y ella me ayudó también con la mía. Sonaré cursi, pero su cabello se ve mucho más bonito con la luz del atardecer. Ahora más que nunca no puedo sacármela de la cabeza. Al menos en Berk teníamos más ocupaciones y más personas para distraerme, pero ahora que estamos sólo los jinetes, y convivo con ella mucho más que antes, sigo pensando en cuándo será el momento del siguiente paso. Sólo estoy seguro de una cosa, el momento tiene que ser perfecto. Ella no merece menos.
Yo podría animarte
Yo podría mostrarte lo que quieres ver
Y llevarte a dónde quieres ir
Tú podrías ser mi suerte
Porque incluso si el cielo se cae
Sé que estaremos sanos y salvos
Sonrió ante ese pequeño poema que escribió, y cuando dio la vuelta a la hoja notó que había una estrofa más. Se preguntó si se lo había dicho alguna vez, quizá podría preguntarle al día siguiente. En otras hojas describía más sobre sus deberes y aventuras en Dragon Edge, los dragones que estaban descubriendo y también las peleas contra los cazadores de dragones.
Recordaba que algo le habían comentado sobre Dragon Edge, pero también preguntaría más al respecto al día siguiente. Algunas hojas después, encontró más reflexiones sobre Astrid.
Nunca pensé que la vería así, enferma de tanta gravedad. Me cuesta describir la preocupación y el miedo que sentí en ese momento. Me cuesta admitir que, de ser necesario, hubiera matado a los hombres que hicieran falta para obtener ese antídoto. Agradezco que no se llegara a ese extremo, pero cuando cierro los ojos veo nuevamente su silueta pálida y el miedo regresa. No sé qué haría si algo le pasara.
Tembló de pensarlo, y aunque no lo recordaba, en el fondo tampoco quería hacerlo. Hojas después escribiría cómo empezaron su relación, y lo felices que ambos estaban, cómo al principio no dijeron nada a nadie pero todos los felicitaron completamente al enterarse, cómo su padre le había dado una charla "hombre a hombre" complacido de que escogiera a una buena novia, cómo los padres de Astrid también se mostraron contentos, a pesar de su nerviosismo al hablar con ellos. Escribió sobre la paz y algo de aburrimiento que vino con ella, y con motivo de Astrid, otro pequeño poema.
Podría estar despierto sólo para oírte respirar
Y mirarte cuando sonríes al dormir
Mientras estás lejos en algún sueño
Podría pasar mi vida rendido en esta dulzura
Podría perderme en este momento para siempre
Cada momento que paso contigo es un momento que atesoro
Sentía que leía a alguien más. Tal y como dedujo con Fishleg, el diario en sus manos había sido escrito por una persona más madura, de reflexiones más profundas, de mayores preocupaciones y aparentemente mucho más romántico. En la descripción de las peleas contra los cazadores se podía apreciar la mente de una persona estratégica, pero también el entusiasmo juvenil de terminar de una vez por todas con lo que consideraba un grave problema. Finalmente, llegó a la última hoja escrita.
Mañana probaré el Dragón Volador 3 con sus nuevas modificaciones.
¿Qué era el Dragón Volador 3?
No había nada más escrito, así que se recostó en la cama, con muchos pensamientos aún en su mente, y sin embargo pudo el más el cansancio cuando se quedó dormido.
.
—Hiccup ¿no puedes tener los pies en la tierra por un momento?
Vio hacia adelante, no había nadie, sólo el cielo. Estaba volando ¡estaba volando! Él solo, se deslizaba por las nubes sobre el océano, con el sol en la cima del cielo indicándole el camino a seguir. Podía sentir el viento frío golpeando sus mejillas y el cabello despeinándose aún más.
Se sentía libre.
—Eres el orgullo de Berk, hijo, y debes encargarte de tu gente.
De repente se dio cuenta de que detrás estaba dejando Berk. Su padre y Astrid agitaban las manos, no sabía si despidiéndose o llamándolo, y no se molestó en descubrirlo. Volteó hacia el sol, y siguió volando. Pronto vio a Toothless a su lado, que volaba emocionado también, y extendió las alas para ir más rápido.
Era tan libre como Toothless.
Era libre.
—¡Hiccup, cuidado!—gritó Toothless.
¿Qué?
—¡Hiccup!—era las voces combinadas de Astrid y Stoick.
Entonces, súbitamente, dejó de volar, y sintió cómo caía hacia el mar. Mientras caía vio los rostros de muchas personas. Vio a Astrid, llorando. Vio a su padre, a Gobber, Fishleg, los gemelos, Snotlout. Vio a una mujer de cabello negro y ojos verdes. Vio a un hombre pelirrojo con una cicatriz. Vio a Toothless y otros dragones que no reconoció. Y de repente, cayó al mar.
Las aguas lo jalaron a las profundidades, y se vio a sí mismo atrapado en una especie de contenedor que se hundía y cuyo cristal se rompía con cada segundo que pasaba.
Un torbellino lo arrastraba a las profundidades.
Esperen.. ese torbellino… ¿eran un dragón?
Lo jalaba.
Se ahogaba.
De repente, sintió un intenso y espantoso dolor en la cabeza. Y todo se volvió oscuridad.
.
—¡Ah!—gritó cuando se despertó.
Miró alrededor, aún era de noche. Toothless se despertó, acercándose a su amigo y jinete. Hiccup colocó una mano sobre su frente de manera torpe y rápida, aún agitado por la sensación de vértigo y el dolor de cabeza.
Aún dolía su cabeza.
.—Estoy bien, estoy bien—le dijo atropelladamente—Sólo fue un mal sueño.
El dragón, con expresión preocupada, se acurrucó a su lado, y colocó un ala de manera protectora sobre él. Esa muestra de afecto le pareció conocida e Hiccup se dejó cuidar, después de todo, era su mejor amigo.
—Gracias, Toothless—le sonrió.
El dragón lamió su mejilla y se recostó. Hiccup pudo dormir el resto de la noche de manera tranquila.
.
.
—Astrid, ¿cómo has visto a Hiccup?—le preguntó Snotlout—Porque no creo que la mejora que le hicimos ayer al establo soporte más de una semana.
—Estaba mejor—le respondió ella—Creo que le ayudó su plática con Fishleg.
El enorme vikingo sonrió nerviosamente.
—Je, gracias.
—¿Ya recuerda todo?—preguntaron los gemelos.
—No, pero se ve más confiado.
—¡Pues espero que recuerde todo pronto!
—¿Y por qué tanto el apuro?—dijo malhumorada—¿qué, no podemos hacernos cargo de las cosas por un par de semanas?
Los gemelos iban a replicar, para iniciar una típica discusión grupal, cuando alguien los detuvo.
—Mira, Astrid—le dijo Fishleg, señalando hacia el cielo.
Pudieron ver a la distancia el resplandor de un dragón plateado, y la borrosa silueta que al acercarse adoptó la forma de un Gronckle. Poco después, ambos dragones aterrizaron en la Academia, y Astrid rezó a los dioses que no fuera nada urgente.
—¡Hola!—saludó Heather, mientras se bajaba de Windshear con un salto.
Stormfly y Windshear se removieron hacia una esquina de la Academia, jugando, Astrid las observó mientras se acercaba a Heather devolviéndole el saludo. Dagur se mantuvo montado en Shattermaster saludando a todos efusivamente.
—Mucho tiempo sin verte—dijo Astrid—¿cómo están las cosas en Dragon Edge?
Heather, Dagur y otro grupo de berkianos se habían quedado en Dragon Edge, usándola como una base que protegía el acceso al archipiélago.
—No muy bien—admitió Heather con una mueca—Me gustaría haber venido sólo a saludar, pero temo que buscamos ayuda.
—¿Qué ha pasado?
—Hace tres días una gran manada de Monstrous Nightmare llegó a la isla, pensamos que sería una simple parada en su emigración, pero no se han marchado. Y lo que es peor, han comenzado a atacar a nuestros dragones.
—¿Cómo?
Fishleg se acercó para escuchar mejor, los otros jinetes mantuvieron una distancia prudente, pero también consiguieron oír la información.
—No son los dragones más amistosos del mundo—dijo Fishleg—Pero tampoco es común que ataquen sin motivo.
—No se han acercado aún mucho a la base, pero no tardarán en hacerlo—Heather tenía una expresión de angustia—No podemos acercarnos mucho a esos dragones, y pelear contra ellos no debe ser una opción. La verdad no sabemos qué hacer. Vinimos a pedirle ayuda a Hiccup.
Ahora fue Astrid la que hizo una mueca.
—Bueno, eso será complicado.
—¿Por qué? ¿Algo le pasa a mi hermano?—preguntó Dagur, con ese tono medio infantil que tanto lo caracterizaba.
—Si por bien te refieres a que no puede acercarse a un dragón sin gritar, entonces sí, está bien—bromeó Tuffnut, haciendo que su hermana riera.
—¡Sobre todo si es un Night Fury!
—¿Cómo?—Heather estaba acostumbrada al humor de los gemelos, pero eso le desconcertó—¿Cómo que Toothless le asusta?
—Ya no, pero aún desconfía de los demás dragones—agregó Fishleg, con aire pensativo—Más que asustarse, se ve receloso.
—¿Hiccup? ¡Pero si es el encantador de bestias!—Shattermaster resopló haciendo que su jinete le acariciara la parte posterior de las orejas—Tú no, claro que no, eres toda una excepción.
—No desde que se descalabró con ese invento suyo—Snotlout se cruzó de brazos en expresión molesta, como siempre que sentía que la atención no estaba dirigida a él.
—Astrid, por favor explícate.
La rubia miró a su morena amiga mordiéndose el labio inferior, pensando que a duras penas ella estaba sobrellevando la situación, y no sabía cómo la tomarían Heather y Dagur.
—Lo que dijo Snotlout—suspiró, como si se sintiera derrotada—Hiccup probó un invento suyo, el Dragón Volador ¿te acuerdas de ese?
—¿Las especies de alas que se colocó en el traje para volar?
—Sí, ese. Pero algo falló y cayó de picada al suelo. Toothless y yo intentamos detenerlo, pero se dio un golpe espantoso en la cresta de Stormfly—oh, culpa, horrible culpa—Y ha tenido amnesia desde entonces.
Los verdes ojos de Heather se abrieron de manera desmesurada, su expresión era una combinación de asombro e incredulidad.
—¿Amnesia?
—Sí.
—Entonces… ¿no recuerda nada?
Negó suavemente.
—Tiene todos sus recuerdos hasta los catorce años… después nada—hizo una expresión con la mano, enfatizándolo—No recuerda haber conocido a Toothless, haber entrenado y encontrado dragones, nuestras aventuras, peleas… nada.
"Ni a nosotros" pensó. Heather entendió con la mirada que su amiga estaba pasando un momento duro, así que le pasó un brazo por el hombro, de esa forma suave que a ambas les gustaba.
—Es como el viejo Hiccup de regreso—agregó Tuffnut—Sarcástico, torpe e inseguro.
—¿Te acuerdas lo fácil que era hacerle bromas antes?—Ruffnut se llevó una mano a la barbilla en pose pensativa.
—¡Oye, sí! Deberíamos intentar algo ¿no?
—O repetirle las bromas que le hicimos hace tiempo, no creo que las recuerde.
—¿Por qué no se me había ocurrido antes?
—Nadie le hará bromas a Hiccup—les dijo Astrid en tono agresivo, luego dijo con autoridad—Debemos planear la manera de ayudar a Heather.
La susodicha intentó ocultar una mueca, sentía que los estaba molestando.
—Snotlout, tú tienes un Monstrous Nightmare ¿Qué nos puedes aportar de información?—preguntó Fishleg.
—Fácil—Snotlout se enderezó, y se aclaró la garganta—No los enfaden y, si lo hacen, huyan de su fuego.
—¡Snotlout!
—¿Qué? ¡No hay mucho que hacer! Son dragones que se enfadan rápido. No les molesten y dejen que sigan con su camino.
—Eso hicimos ¡y atacaron ayer a nuestros dragones cuando volaban por la isla!—gritó Heather—¿qué se supone que debemos hacer ahora, escondernos?
—No sería mala idea, si eso los mantiene tranquilos.
—¡No es una solución!
—Tampoco es como que pueda hacer mucho ¿sabes? ¡si fuera un solo dragón sería sencillo, pero es una manada!
—¡Por eso vine aquí, a pedirles ayuda!
—¡Pues no sé qué hacer! Esos dragones no son mi Hookfang.
—Snotlout, gracias—Astrid colocó una mano su hombro, callándolo—Ahora, Fishleg, Heather, busquemos el libro de dragones y pensemos en una buena estrategia.
—Ese plan me gusta más.
—Chicos ¿recuerdan que la carrera es a mediodía, verdad?—gritó Ruffnut, poniendo los brazos en jarras.
Fishleg suspiró, casi lo había olvidado.
—¡Bien, apresurémonos entonces!—gritó Astrid, ya más desesperada.
Los tres comenzaron a caminar hacia el Gran Comedor, Dagur se quedó con su dragón escuchando las bromas de los gemelos, pero pensando en que quizá habría alguna forma de ayudarle a su "hermano" con su problema de memoria.
.
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Hiccup se había levantado esa mañana de muy mal humor. Aunque durmió un poco más después de su pesadilla, las imágenes y las voces se repetían en su mente, y se sentía mal de no reconocerlas. Releyó algunos pasajes del diario, desesperándose porque casi no reconocía su letra –la había estilizado mucho en los últimos años– y, al elevar la mirada, tampoco sintió que ese era su cuarto, tan lleno estaba de aparatos nuevos, bocetos raros y muestras de piedras y escamas.
No era como antes no se hubiera sentido extraño al estar rodeado de cosas y personas que no conocía, pues eso sucedió desde el primer día que pasó en casa después de que Gothi lo dio de alta. Pero esa mañana, aquella sensación de desconcierto se había disparado a la n potencia causándole un mayor dolor de cabeza y hastío.
Simplemente no se sentía bien consigo mismo, aunque todos le decían que se calmara, estaba desesperado por recordar y las ligeras imágenes que soñó sólo acrecentaron su impaciencia. Toothless caminaba a su lado, con visible preocupación hacia su jinete, pero el dragón no podía hacer nada más que cuidarlo para que no se hiciera más daño.
"Esta es tu vida" se decía una y otra vez "esta es tu vida". Pero ¿cómo reclamarla, cuando no podía ni reconocer su reflejo?
Toothless se inclinó hacia su mano, e Hiccup le acarició por puro reflejo. El Night Fury gimió como si le dijera "tranquilo, estoy contigo" y en cierta forma eso le decía con los ojos. Hiccup lo notó, y la desesperación dio paso a la tristeza.
Toothless estaba ahí, con él.
Astrid, Stoick, Gobber y todos los demás jinetes lo apoyaban, lo animaban. El pueblo entero parecía hacerlo.
—Lo siento, amigo—le dijo, luego rio amargamente—Lo siento… porque ni siquiera recuerdo cómo me hice tu amigo.
Una lágrima se asomó por su mejilla, pero la limpió furiosamente. Y el mal humor se acrecentó.
Escuchó entonces las voces de dos hombres que sonaban angustiados dos calles abajo. No lo habían visto, porque había un muro donde apilaban madera ocultándolo, así que aprovechó su anonimato.
—El establo colapsará pronto si no arreglamos ese maldito desnivel.
—El muchacho Jorgerson reparó un poco de eso ayer.
—Sí, pero esa reparación es temporal ¿no te acuerdas de los planos que nos había mostrado Hiccup días atrás? ¡podríamos intentar construirlo nosotros!
—Ni Gobber ni Stoick saben dónde están esos planos.
—Maldita sea ¿y al menos ha mejorado un poco?
—Dicen que sí, pero no lo he visto en dos días.
—Si el chico no recupera la memoria ¿cómo nos las arreglaremos para…?
Hiccup no quiso seguir escuchando, porque esa conversación sólo le hizo sentir mayor presión. Era extraño saberse necesario dentro de Berk, tras años enteros de creerse un inútil, pero la sensación de ser necesitado y no tener ni la más remota capacidad de ayudar le remordía la conciencia tanto o más que su incapacidad de recordar.
Sintió otro pinchazo en la cabeza, y tan mal se sentía en esa ocasión, que caminó lo más rápido que le permitió la prótesis –con Toothless siguiéndole al mismo ritmo– hacia la casa de Gothi. Subió los escalones asustando en el proceso a los Terribles Terrors, la anciana estaba en el pórtico y se puso de pie cuando lo vio llegar, esbozando una sonrisa, pero Hiccup ni siquiera la saludó.
—No quiero bromas, ni juegos ¡quiero una respuesta directa!—demandó, con el tono autoritario heredado de Stoick que raras veces usaba—¿podré recuperar algún día mis recuerdos? ¡dígame! ¿¡podré hacerlo!? ¿podré recuperar mi vida, mi futuro?
Gothi vio la desesperación del muchacho, y frunció los labios. Su expresión de tristeza solamente hizo que Hiccup terminara de colapsar y se tumbara de rodillas al suelo, con Toothless recostándose a su lado.
—No… ¿no hay esperanza, verdad?
La anciana se puso frente a él, dejándole ver lo que trazaba con su bastón en el suelo.
"No lo sé"
—¿Cómo que no lo sabes? ¡eres la curandera! Si tú…
Lo golpeó en la cabeza con la fuerza suficiente para hacerle callar, y después siguió garabateando.
"He visto personas que recuerdan, pero también personas que no lo hacen. Depende de ti"
—¿De mí? ¡he hecho de todo!—y la frustración acumulada al fin tuvo una forma de salir—Me puse esa pomada, he tomado ese asqueroso té, he escuchado a mis amigos, mi familia, leído cosas viejas, realizado actividades que antes hacía a diario…
"¿No has recordado nada?"
—Bueno… una o dos imágenes.
"¿Y de qué te quejas?"
.—¡Estoy cansado de sentirme como un forastero en mi propio hogar!
Gothi le miró con el ceño fruncido, intimidándolo, y escribió.
"No son tus recuerdos lo que quieres, sino tu seguridad"
Antes de que pudiera responder, la anciana le dio otro golpe, un poco más fuerte, y siguió escribiendo.
"Tu memoria no te define. No has dejado de ser quien eres sólo porque no puedas recordarlo. Cuando lo entiendas, tendrás paz"
Paz.
En el fondo, Hiccup sabía que Gothi tenía razón. La anciana lo obligó a tomarse otro té, que sabía aún peor, antes de despedirlo con un brusco empujón. Caminó hacia el pueblo, repitiendo en su mente la misma frase una y otra vez.
"Tu memoria no te define"
¿Podía eso ser cierto? Y de serlo ¿Qué significaba, para él?
Miró a Toothless a su lado, el dragón no había dejado de preocuparse por él ni de cuidarlo sólo porque no lo recordara. Quizá no pudiera evocar en su mente el momento exacto en que lo conoció, el momento en que se hicieron amigos, pero no por eso dejaba de ser su mejor amigo. Aunque no recordara, seguía siendo el novio de Astrid, el heredero de Berk, amigo y líder de los jinetes. Él seguía siento todo eso y más.
"En vez de quejarte por no recordar ¿por qué no mejor disfrutas, saboreas el momento?"
Se sentó en el pasto, mirando al cielo.
Quizá no estaba a gusto porque sentía que no lo merecía, y no lo merecía porque no podía recordarlo. Gothi tenía razón, era la seguridad lo que buscaba, más que sus recuerdos. La memoria le daría la seguridad de que todo eso era real, de que él en verdad era el sujeto de las historias heroicas con las que lo proclamaba el pueblo.
Toothless le lamió la mejilla, haciéndole reaccionar un poco. No sería mala idea comenzar a buscar un poco de esa seguridad en otro lugar.
Una profunda y larga charla con Astrid, preguntándole todas las dudas que llevaba días callando, podría ser un inicio.
Al fin sentí que ese final del capítulo es más decente.
NOTA 1.-Los "poemas" que leemos en el diario de Hiccup son traducciones de unos fragmentos de canciones. El primero corresponde a "Safe and Sound" de Capital Cities (es una letra linda y la música muy animada siempre me pone de buen humor) y el segundo corresponde a "I don't wanna miss a thing" de Aerosmith (banda legendaria, hermosa canción tanto la letra como la música, simplemente escúchenla).
NOTA 2.-La idea del diario de Hiccup salió por sí sola, no tengo idea de en qué momento mis dedos lo escribieron pero me gustó, espero que también les haya gustado. La conversación con Gothi ya la tenía planeada. Y bueno, Heather y Dagur se colaron, por así decirlo, aunque si les soy sincera aún no defino muy bien cuál será su rol en el siguiente capítulo.
NOTA 3.-Ya que a todos les gustó lo del cortejo, déjenme decirles que estoy trabajando en el drabble (o one-shot porque no me está quedando tan corto como esperaba) aún no sé si lo subiré como un extra en esta historia o como otra independiente, veremos qué se hace ya cuando lo termine.
NOTA 4.-No creo actualizar este fin de semana (Winter is here) así que, para no quedarles mal, les diré que la próxima semana sin falta tendrán el nuevo capítulo y todo indica que será más largo =D
Winter is here
WINTER IS HERE!
Okey, okey, ya me calmo jeje.
Ojalá lo hayan disfrutado muchísimo, gracias por leer =D
