NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DREAMWORKS, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.

¡Hola a todos!

Duré un día completo en shock tras el estreno de la nueva temporada de Game of Thrones (dios mío ¡qué inicio!) pero tras mi conmoción prendí la computadora y me senté a escribir, pensando "ya, vamos a terminar esta historia" y canturreé feliz hasta que las páginas continuaron, y continuaron, y continuaron...

Voy a citarme a mí misma, cuando empecé esta historia y subí el primer capítulo: "decidí que podía hacerlo un pequeño multi-chapter. Creo que tendrá dos, o tres capítulos cuando mucho..." jaja, qué ingenua fui.

Les juro, de verdad LES JURO que intenté que este capítulo fuera el último, pero simplemente no me salió :c Así que sí, habrá un capítulo 6, y probablemente un capítulo 7, pero aún no estoy segura de ese (aunque al ritmo que voy no me sorprende).

Mil gracias a todos los que me mandan comentarios y los que agregan esta historia a sus favoritos, se siente muy bonito cuando me llegan las notificaciones a mi correo c:

Reviews:

LostueoGIRL: me alegra que te guste tanto =D

fanatico z: No me llegó ningún otro mensaje :c pero respondiendo el que sí pude leer, en este capítulo veremos que Hiccup empezará a dejar atrás su ansiedad, ya verás cómo c; intentaré darme un paseo por tu perfil y ver su historia.

Melanie Villamar: no te preocupes, no dejaré que nada le pase a bebé Hiccup (en este fanfic al menos)

Forever MK NH: jaja yo también quiero un Hiccup para mí T_T

DragoViking: Tus divagaciones se encaminan al camino correcto, pequeño saltamontes c;

Jorgero: ¡mil gracias por disfrutar tanto la historia!

Astridfangirl: Thor y Odín escucharon tus plegarias y me amarraron a la silla para impedir que pudiera hacer otra cosa más que escribir, así que aquí esta y disfruta de este nuevo cap (¿Thor? ¿Odín? por favor, ya pueden desamarrarme... hola... ayuda). jajaja.

Gabriely: Curiosamente no he leído los libros, estoy tan picada con la serie que siento que si leo los libros agregaré otra adicción más a mis muchas adicciones, así que esperaré a que George R.R. Martin termine al fin la saga antes de leer (sí, soy cobarde jeje) pero la serie me encanta, es adictiva en muchos muchísimos niveles (¡y la temporada inició taaaaan bieeeen!).

Nina: ¡muchas gracias! c:

anakarenzavala029: no te preocupes, terminaré este fic cueste lo que me cueste =D

disfruten!


V

Fishleg cerró el Libro de Dragones con un gesto de frustración. Llevaban toda la mañana buscando información, pero nada les daba pista alguna sobre el extraño comportamiento de los Monstrous Nightmares que rondaban Dragon Edge. Murmuró algunas cosas más y después se disculpó para irse a buscar a Meatlog, pues pronto empezaría la carrera. Heather y Astrid se quedaron sentadas en el Gran Comedor, solas y cansadas, pero con el silencio típico que es equivalente a la calma antes de la tormenta.

Astrid miraba fijamente al libro, tan bien dibujado, de tantas y grandes hojas a las que siempre estaban agregando información. A su lado, Heather frunció los labios, pensó en una manera suave de iniciar la conversación, dedujo que a final de cuentas no había manera suave de hacerlo y soltó de repente:

—Entonces… ¿cómo van las cosas con Hiccup?

Tensa, Astrid la miró de soslayo, suspiró y volteó.

—Técnicamente no están mal—dijo—Pero… bueno, técnicamente no hay nada ¿sabes?

Recordó la frustración que sentía cuando se fue al bosque a entrenar con su hacha. Ese sentimiento había aminorado mucho, pero ante la pregunta de Heather pareció resurgir, eso sí, con menos intensidad.

—Despertó sin recordar absolutamente nada, Heather. Fue terrible. No nos reconocía ni a Toothless ni a mí.

Cerró los ojos. Claro que no iba a llorar, ya lo había hecho antes, a estas alturas era una pérdida de tiempo. Pero al menos podía desahogarse un poco más ¿no?

—Todavía no nos reconoce por completo. Está un poco más tranquilo, pero sigue sin recordar nada. Es muy duro.

—¿Qué les ha dicho la sanadora?

—Le manda té, pomadas, le dice que no se presione, pero Hiccup es desesperado, ya lo conoces. Lo peor es que Gothi nos dice que nada garantiza que… nadie puede afirmar que…

—Astrid Hofferson, aleja esas ideas de tu mente—le advirtió en tono serio.

—¡Es que yo…!

—Escúchame bien, Hiccup es el chico más inteligente y terco que conozco, y tú no te quedas atrás amiga—la abrazó por los hombros suavemente—Los dos encontrarán la manera. Lo sé. Lo han hecho antes, y lo harán ahora.

—Puede ser…

—Sé que esto debe ser cansado y muy pesado—continuó, en tono amable—Has estado todos estos días cuidándolo y preocupándote por él, pero es momento de que te calmes un poco.

—He intentado de todo, Heather, de todo…

—¿Has visto alguna mejora?

Le vino a la mente el día anterior, y la manera espontánea en que Hiccup la besó sin rodeos.

—Hay momentos, muy cortos, en que parece recordar algo. Pero se esfuman tan pronto como regresan.

Quizá eso era lo más frustrante, que cuando creía que había un avance, ¡puf!, Otro retroceso…

—Deja de presionarte a ti misma—le reprendió—Si recuerda a lapsos, entonces está mejorando. Ya verás cómo él se curará y todo estará mucho mejor.

Astrid le sonrió, regresándole el abrazo.

—Gracias por estar aquí.

Heather no respondió, porque no había nada que decir. Eran amigas, y aunque a veces debido a lo independiente que eran parecían olvidarse, la presencia de la otra bastaba para que recordaran que no estaban ni estarían nunca solas.

.

.

Todos caminaban hacia las gradas, porque la carrera empezaría pronto. Astrid subió los escalones y tomó asiento cerca de Stoick, mirando alrededor buscando a Hiccup. No lo había visto en toda la mañana y, tras la inesperada llegada de Heather, estaba un poco nerviosa. Habían buscado con Fishleg en el Libro de Dragones durante horas, pero nada de lo que sabían sobre los Monstrous Nightmares tenía relación con el extraño comportamiento que Heather describía.

Cuando Stoick llegó a tomar asiento, vio a Astrid reclinada moviendo nerviosamente sus manos. No era un comportamiento usual en ella. Respiró pesadamente, luego tomó asiento y le habló.

—¿Algún favorito para esta carrera?—le preguntó.

Astrid ni siquiera había notado la presencia de Stoick, así que se asustó un poco cuando lo escuchó hablar. Intentó mostrarse más serena, pero falló por completo.

—No—respondió con tono ausente.

—Oí que Heather competirá en tu lugar.

—Eso me dijo hace unos minutos.

Apretó los labios al recordar la conversación que habían tenido ella y Heather más temprano esa misma mañana, un gesto que Stoick ya le conocía.

—¿Qué es lo que te tiene tan preocupada?

Miró al Jefe de Berk con detenimiento. Stoick siempre había sido muy amable con ella, en parte porque se parecían. Recordaba cuando su casa fue destruida y sólo Stoick comprendió la manera en que se sentía. Le dijo "somos guerreros, tú y yo", y tenía razón. Tenían una gran empatía, confiaba en él y sentía que Stoick confiaba en ella.

Por lo tanto, hablarle de sus pensamientos y emociones no le resultaba tan difícil.

—Heather dice que tienen un problema de dragones en Dragon Edge. Ni Fishleg ni yo sabemos qué hacer—admitió con expresión de rendición—Vinieron a buscar a Hiccup.

Stoick hizo un gesto pensativo.

—Hiccup no está en condiciones de ayudar.

—Lo sabemos.

—Si vinieron hasta Berk, es un problema serio—se recargó en el respaldo de su enorme silla—¿Has pensado en algo?

—Pensaba en ir con Fishleg y el resto de los jinetes a Dragon Edge. Quizá si estamos allá, podrá ocurrírsenos algo. Pero… no quisiera llevar a Hiccup.

—No creo que sean las condiciones propicias—le dio la razón, tirando suavemente de su barba—Pero no es eso lo único que te preocupa ¿o sí?

Astrid respiró hondo.

—Sólo estoy preocupada por él.

—Ayer lo vi mucho mejor.

—Bueno, sí, pero él se presiona bastante. No creo que sea sano.

—Si te preocupas, solamente harás que la situación se vuelva más tensa—colocó una mano sobre su hombro, en gesto paternal—Haz tu trabajo, lo mejor que puedas, y deja el resto de las cosas a los dioses y la vida. No es algo en lo que podamos intervenir.

Asintió, porque sabía que tenía razón, aunque le costara resignarse.

—¿Cuándo se irán a Dragon Edge?

—Mañana temprano.

—Cuando termine la competencia, mandaré al equipo A que patrullen la isla, para que estén listos cuando ustedes se vayan. Tómense su tiempo, saben que aquí estamos a salvo.

—Aún así, espero que no tardemos mucho.

—No se subestimen, todos ustedes aprendieron de Hiccup. Estoy seguro que es algo que podrán resolver.

Astrid le agradeció por sus palabras. Ninguno de los dos se había dado cuenta que Hiccup estaba a pocos metros de distancia, y había escuchado la mitad de la conversación. Esa misma culpa que lo perseguía por no recordar nada y a nadie regresó con más fuerza. Se obligó a no mostrarse decaído, y forzó una sonrisa en su rostro cuando llegó y saludó a su padre y a su novia, fingiendo que estaba emocionado por la carrera.

Stoick dio la bienvenida al público, presentó a los dos equipos y dio la señal de que empezara la competencia. Los ganadores de las rondas anteriores se movieron con destreza, pero los Jinetes tenían años de peleas y aventuras como experiencia. Hiccup prestó mucha atención a la manera rítmica en que estaban sincronizados. Hasta el dragón plateado (¿Windshear, cierto?) parecía comunicarse con el resto de los dragones formando una estrategia.

A su lado, Astrid animaba a Heather, y es que esa chica nueva era muy hábil. Los ganadores de las otras rondas de verdad dieron pelea, pero conforme los minutos fueron pasando, los Jinetes se mostraron con la total ventaja. Nadie parecía sorprenderse de que fueran ganando, pero aún así la emoción de las acrobacias sobre los dragones tenía embriagada a toda la población.

Era impresionante de ver, Hiccup siempre se preguntaba si se sentiría tan extraordinario como se veía. Ansiaba sentir el viento golpeándole el rostro y despeinándole el cabello, ansiaba ver hacia el mar en la distancia por encima de cualquier barco. Algo lo llamaba. Pero no recordaba en absoluto como volar, y la inseguridad seguía diciéndole que era mejor esperar. En medio de esos pensamientos, notó que la chica nueva dio dos espléndidos giros que toda la multitud ovacionó, y sintió un dejo de envidia.

—¿Cómo se llamaba la chica que está en el dragón plateado?—le preguntó a Astrid. Recordaba su nombre, pero quería que ella le diera más información de la muchacha nueva.

—Se llama Heather—le respondió, agitado el puño en el aire como señal de porra—Es una muy buena amiga nuestra.

—La apoyas más que a los demás.

—En cierta forma es mi mejor amiga.

Mientras decía eso, Heather saltó desde el lomo de su dragón y consiguió atrapar a una oveja por la que otros dos jinetes se estaban peleando. Apretó la oveja contra su pecho mientras giraba sobre el césped, alejándose de los otros competidores. Se puso de pie de un salto y antes de que pudieran acercársele su dragón apareció tras de ella, dejando que la montara y elevándose rumbo a la luz del sol. Pocos segundos después, lazó la oveja contra la cesta de su equipo, y todos vitorearon.

Astrid saltó y agitó los brazos, gritando "¡Eso, Heather, enséñales cómo se hace!" luego tomó asiento, aún emocionada, pero escuchando lo que Hiccup le decía.

—Es buena.

—Sí, es muy buena—"pero no mejor que yo" pensó.—Tú también te llevas muy bien con ella.

—Supongo que debo saludarla cuando la competencia termine.

—No es una mala idea.

Hiccup la miró otra vez. Tenía el cabello negro y trenzado, además de ojos verdes, no era una combinación común en Berk, donde la mayoría de las personas eran rubias o pelirrojas. Además, la forma alargada de su rostro redondo tampoco era muy común.

—No es de aquí ¿verdad?—dijo—No recuerdo haberla visto nunca en los catorce años de vida que aún recuerdo.—agregó en tono sarcástico.

—Ella es de la tribu Berserker—respondió Astrid, sin notar el tono amargo y cínico con el que pronunció las últimas palabas.

Antes de que Hiccup pudiera decir algo más, un Cremallerus chocó contra Heather, y la chica cayó. Su dragón cayó en paralelo a su lado, y aunque intentó esconderla entre sus alas para protegerla, el suelo fue más rápido. Todos jadearon cuando vieron ambos bultos removerse en la tierra, Fishleg inmediatamente voló hacia ella para asegurarse de que estaba bien.

—Oh no—Astrid se llevó una mano al pecho, en un gesto que Hiccup reconoció como de angustia.

Uno de los réferis descalificó al Cremallerus, pues la había tumbado a propósito. Aunque Windshear estaba bien, Heather se quejó de que le dolía el hombro. Tuvieron que llevarla con Gothi, ante el temor de que pudiera ser un esguince. Fuera o no algo serio, no podía regresar a la competencia pronto, y ocupaban otro jugador.

El equipo contrario aceptó a Gustav como jinete de repuesto. Snotlout voló hacia las gradas, posicionándose frente a Astrid.

—Astrid, por favor, toma el lugar de Heather. Nadie más conoce nuestras jugadas como tú.

Los ojos del muchacho Jorgerson voltearon por un micro segundo hacia Hiccup, quien lo notó, pero no hizo nada. Astrid titubeó, volteando hacia su novio con una mueca.

—Yo…

Fue entonces cuando Hiccup entendió que si Astrid no estaba jugando, no era porque no quisiera la competencia, sino porque no quería dejarlo solo. Recordó que, desde su accidente, ella había estado a su lado. Le dedicó una sonrisa y sujetó su mano con suavidad.

—Ve, acábalos.

Hiccup no sabía, pero lo había pronunciado exactamente igual a como lo decía siempre que iniciaban una competencia. Astrid se sintió feliz, por el apoyo, y porque de repente parecía que todo estaba mejorando. Se subió a Hookfang y Snotlout la llevó al establo en donde Stormfly estaba descansando. Montó a su Nadder, quien se regocijó ante la emoción de su jinete, y regresaron a las gradas para posicionarse y retomar la carrera.

Todos vitorearon a Astrid cuando ésta inició la carrera mostrando su tremenda agilidad. Hiccup se sorprendió bastante, pues no había tenido oportunidad de ver a Astrid en una competencia de ese tipo. Tenía una profunda conexión con su dragona, se notaba por la manera tan precisa en que giraban, en que se desmontaba en saltos para atrapar ovejas y caía grácilmente sobre su silla en una sincronía perfecta. Verla era tono un espectáculo. Cualquier habilidad que los demás pudieran tener, pasó a un segundo plano. Además, esa expresión aguerrida combinada con gratas sonrisas cuando anotaba puntos hacían que adquiriera la inconfundible postura de guerrera, una pose que la hacía verse mucho más hermosa.

La miraba casi embobado. Heather subió los peldaños hacia la silla de Hiccup, con toda la intención de platicar con él, y sonrió cuando lo vio con esa expresión de ensoñación. Quizá no recordaba nada, pero era agradable ver que no había cambiado. Llevaba un vendaje sobre su hombro y brazo, Gothi le dijo que no lo moviera hasta el día siguiente.

"Nada muy serio" había dicho "Pero más vale prevenir".

—Astrid es muy buena—dijo, cuando estaba ya al lado de Hiccup.

—¡Ah!—se asustó, pues no la había escuchado llegar—Eh… hola.

Le sonrió. Tenía los ojos tan verdes como los de él, y una sonrisa encantadora. Heather era una chica muy hermosa, se había dado cuenta de eso mientras la veía competir, pero ahora que la tenía al lado, podía apreciar mejor sus facciones. Ciertamente eran diferentes a las más comunes en Berk, pero quizá era debido a eso que las encontraba tan atractivas.

—Soy Heather—se presentó con alegría y entusiasmo—¿cómo estás hoy, Hiccup?

—Am, pues, bien—miró hacia la carrera, buscando a Astrid con la mirada—Se supone que nos conocemos ¿verdad?

—Sí.

—Disculpa si algo de lo que diga te ofende.

—Oh, nada podría ofenderme—se acomodó un mechón de cabello tras la oreja con su brazo sano—Astrid me comentó lo de tu amnesia. Sólo quiero que sepas que cuentas conmigo para lo que ocupes.

—Gracias.

Siguió un silencio que le pareció incómodo, pero lo cierto era que Heather miraba la carrera con gusto.

—Tú… Astrid me dijo que eran amigas.

—Somos muy buenas amigas—le confirmó.

—Y tú no vives aquí ¿cierto?

—No, vivo en Dragon Edge.

Dragon Edge… había leído de eso en el pequeño diario que encontró entre sus cosas, pero no entendía muy bien qué clase de aldea era.

—Astrid me dijo que eras de Berserker.

—Lo soy, pero estoy más a gusto en Dragon Edge, al menos por ahora.

—Eres… buena, montando… allá en la carrera, quiero decir.

Heather sonreía, Hiccup se parecía más al muchacho inseguro que conoció tantos años atrás. En cierta forma era muy tierno.

—Gracias. Tú me enseñaste todo de dragones.

Ah, otra vez con eso.

—De nada, supongo.

Finalmente se lanzó la oveja negra, que Astrid atrapó, y se declararon a los jinetes el equipo ganador. Stoick dio un anuncio de que, por motivos urgentes, la carrera entre los jinetes se suspendería hasta la próxima semana, pero en compensación se haría otro ciclo con otros competidores los próximos dos días. Stormfly aterrizó enfrente de Hiccup y Heather.

—¿Cómo está tu brazo?—preguntó Astrid, desmontando a su dragona.

—Bien, no fue nada—Heather iba a encogerse de hombros, pero el dolor lo impidió—Excelente carrera.

—Ya sabes, solo lo mejor de lo mejor.

Stormfly se reclinó sobre Astrid, dándole la razón. Ella y Heather siguieron hablando, Hiccup se sintió tan fuera de lugar que simplemente caminó lejos. Tenía varias cosas en que pensar.

.

.

Hiccup caminó hacia el borde de la aldea con el bosque, Toothless estaba con él y le miraba con el ceño fruncido, adivinaba que su jinete tenía muchas cosas en la mente, pero no sabía cómo ayudar. Cuando llegaron cerca del acantilado, Hiccup se sentó sobre el pasto y el dragón resopló, si alguien le hubiera dicho que tener un humano iba a ser tan complicado, entonces no hubiera aceptado nunca la cercanía del muchacho.

Así como Astrid estaba frustrada, Toothless estaba cansado. El dragón se recostó y miró al cielo con añoranza. Astrid tuvo la gentileza de acomodarle la prótesis que le permitía volar por su cuenta, la compañera de su jinete era una mujer comprensiva que procuraba estar tan al pendiente del Night Fury como lo estaba de Hiccup. Pero Astrid no era Hiccup, así que no era lo mismo. El dragón extrañaba las horas de vuelo con su jinete, los viajes, las exploraciones, las bromas y juegos.

Hiccup pensaba en Heather, en Astrid y en lo que había escuchado de Dragon Edge. Según lo que su padre dijo, su novia y los jinetes se iría al día siguiente. Se preguntó si Astrid le diría al respecto. Se preguntó por qué no querían que él fuera. Su mente ideó más preguntas, pero no hizo caso porque escuchó los quejidos de Toothless. El Night Fury no se dirigía a él, pero gemía por lo bajo mientras veía las nubes en el cielo.

Recordó que le dijeron que era el mejor jinete en todo Berk. Las acrobacias y las velocidades que Astrid y los demás alcanzaban eran impresionantes, pero si él era mejor, se dijo a sí mismo ¿qué cosas era capaz de hacer cuando montaba a Toothless? el dragón había rehusado que le quitaran la silla de montar y cada vez veía más al cielo. Ahora que lo pensaba, no recordaba haberlo visto volar desde que Astrid lo montó ya hace tiempo. Toothless seguro extrañaba que lo montaran, pensó en decirle eso a Astrid cuando una idea le vino a la mente: ella no era el jinete de Toothless, él sí ¿por qué no dar un pequeño paseo?

—Hey, amigo—lo llamó—¿Te parece si intentamos algo alocado?

Toothless volteó y le miró ceñudo, pero Hiccup se sintió de repente animado y motivado. Se puso de pie y se le acercó, agarrando la silla de montar. Toothless adivinó lo que estaba planeando, y asintió enérgicamente. Hiccup respiró hondo, evitando que el entusiasmo se fuera, y saltó sobre la espalda del Night Fury. Se tambaleó un poco cuando se sentó, pero pronto notó que su cuerpo se adaptaba muy bien y también descubrió la manera en que su prótesis se ajustaba perfectamente al sistema que hacía funcionar la cola de Toothless.

Estaba cansado de ver a todos los demás recibir aplausos por montar a sus dragones, mientras él los miraba desde tierra firme. Y más cansado estaba aún de que todos se mostraran agradecidos con él por haberles enseñado, cuando no se sentía capaz de hacer nada parecido. Pero ese era el momento de cambiar las cosas.

—Estoy algo nervioso ¿sabes? Pero de verdad quiero hacer esto.

El Night Fury estiró sus patas y alas, más que listo para al fin volar con su jinete. Hiccup sintió la emoción del dragón combinándose con la suya propia.

Todo eso se sentía tan bien.

Era casi como si hubiera esperado por ese momento desde que despertó tras el accidente. Algo lo llamaba a las nubes. Algo lo llamaba al viento. Algo lo llamaba.

—¿Listo?

Toothless rugió animado en respuesta.

—¡Vamos!

Despegó, Hiccup se asustó un poco cuando se elevaron y sintió el frío viento golpearle el rostro y moverle el cabello. Toothless estiró las alas para intentar planear, y al notar que el dragón estaba batallando, Hiccup volteó hacia la prótesis, que estaba medio cerrada. Movió el pie, y notó cómo se estiró pero de manera inclinada haciendo que el vuelo se inclinara también. Se movió otra vez, inclinándola ahora en el sentido contrario.

Toothless respingó ¿no habían pasado ya antes por eso? Hiccup intentaba hacer notas mentales de las inclinaciones que ocupaba, pero al estar tantos metros sobre el suelo la preocupación le impedía pensar con claridad.

—¡Ya voy, lo siento, lo siento!—repetía una y otra vez.

A su mente le vino el recuerdo de un golpe contra una pared y una pequeña hoja con dibujos de alas anotados, pero no le encontró sentido. En vez de eso, seguía repasando mentalmente lo mejor que podía sobre cómo mover la pierna, con poco éxito.

Cuando movió la prótesis de manera en que el dragón comenzó a perder altura, gritó por el susto y maldijo en voz alta.

—¡Por Thor!—¿por qué los dioses se divertían tanto haciéndolo sufrir? ¿Por qué pensó que eso era una buena idea? ¡iba a morir! ¡los dos iban a morir!

Escuchó el rugido ansioso de Toothless, pero ¿qué iba a ser? Él no era el Hiccup que todos trataban como héroe, él no sabía usar esa maldita prótesis, no recordaba siquiera haber conocido al dragón que estaba montando ¿en qué rayos estaba pensando? Esto había sido tonto, irresponsable, estúpido. Él no era….

Un momento. Él era Hiccup. El mismo muchacho que se hizo amigo de ese dragón, el mismo muchacho que se ganó el respeto de toda su gente. Quizá no recordaba nada, pero seguía siendo el mismo. Sí, tenía que ser así, porque si no era el mismo ¿entonces por qué Toothless lo dejaría montarlo? ¿por qué Astrid le había besado? ¿por qué todos le miraban con añoranza, acudiendo a él?

Dejó de pensar por un momento, dejó que ese mismo instinto que le había guiado desde que perdió las memorias emergiera. Y apenas ese instinto tomó posesión de su ser, la prótesis se movió y Toothless consiguió nivelar el vuelo. Y se alzaron con calma y perfecto equilibrio.

Toothless rugió con gusto mientras se elevaban más y más alto, Hiccup sonrió y estiró los brazos en señal de triunfo ¡estaban volando! ¡de verdad estaban volando! El viento era tan frío y golpeaba con tanta fuerza su rostro que los ojos se le llenaban de lágrimas, pero no le importó. Una sensación de libertad nació en lo más profundo de su ser, escalando la garganta y emergiendo como un grito de victoria.

El Night Fury inclinó las alas para dar una vuelta, y la prótesis de Hiccup se movió por sencilla inercia, permitiendo la maniobra del dragón. Toothless repitió el proceso dos veces más, descubriendo que su jinete parecía recordar al fin como montarlo, y su emoción fue tan grande que se fue de picada hacia el mar.

Hiccup se sostuvo de las monturas de Toothless mientras gritaba.

—¡¿Qué estás haciendo?!—gritó.

El dragón rugió como diciendo "confía en mí". Hiccup se sorprendió de entenderlo, y también de darse cuenta de que confiaba completamente en él.

Cuando estaban cerca del mar, extendió sus alas simulando el efecto de un paracaídas y planeó con velocidad a poco menos de un metro sobre el mar. Podía sentir la brisa llena de gotitas de agua y había peces saltando sobre la superficie. Era una vista magnífica y una sensación liberadora.

Toothless se elevó de nuevo esta vez haciendo muchas vueltas, Hiccup estaba tan emocionado que tardó en darse cuenta de que su cuerpo se movía por instinto. Su prótesis parecía anticiparse a las movidas del Night Fury, los músculos de sus hombros y brazos parecían regocijarse al ser usados de nuevo para sostener mejor las riendas y hasta sus piernas rozando el cuero y las escamas habían encontrado el punto exacto de comodidad que facilitaba el vuelo.

Su cuerpo estaba completamente acostumbrado a esto, y aunque su mente no recordaba, por primera vez no le importó. La emoción, la felicidad, la libertad y la conexión que sentía hacia Toothless era completamente real. Y esas emociones valían más que cualquier dichoso recuerdo.

Estaban encima de las nubes cuando comenzaron un vuelo nivelado y despacio, que les permitía disfrutar del paisaje. Se recostó sobre la espalda del Night Fury, sintiéndose en completa paz.

—Gracias, amigo—le dijo.

Usando esa inteligencia tan humana, Toothless se daba cuenta de que Hiccup aún no terminaba de sanar. Pero era obvio que estaba mejorando mucho, y se sintió contento de estar ayudando correctamente a su jinete.

Volaron durante horas, pues Hiccup parecía haber extrañado el cielo tanto como Toothless. No fue hasta que el cielo comenzó a teñirse de color naranja, anunciando el atardecer, que decidieron regresar a Berk. Hiccup se preocupó por un momento pues entre tantas vueltas no tenía la más remota idea de en dónde estaban, pero Toothless conocía muy bien la zona y no tardó ni dos segundos en posicionarse rumbo a la isla.

Aterrizó atrás de su casa, y desmontó a Toothless de un salto. Todos esos músculos que veía en el espejo y por los cuales se sentía contento finalmente habían sido usados. Estaba acomodando la silla del Night Fury cuando escuchó unos pasos acercarse a él.

—¿Hiccup?

Suspiró de alivio, pues precisamente era Astrid con quien deseaba hablar.

—Hola—saludó, evidenciando su buen humor—No adivinas que…

—Montaste a Toothless—le dijo ella, no sonaba ni feliz ni enojada, estaba solamente diciendo un hecho—Acabo de verte aterrizar.

Volteó a verla, Astrid parecía tener muchos sentimientos encontrados.

—Sí, simplemente sentí que debía hacerlo—le respondió siendo completamente sincero—Al principio no sabía qué hacer, pero después… fue un simple instinto.

Toothless asintió, dándole la razón. Astrid se acercó a él y le acarició tiernamente la frente, el Night Fury se regocijó ante la caricia, pues le gustaban las atenciones. Ella siguió acariciando al dragón mientras pensaba.

—Supongo que estás recordando más cosas.

—Yo no diría eso—se llevó una mano a la parte posterior de la cabeza, otro gesto que hacia de manera inconsciente—Simplemente… lo hago. No sé cómo. Pero lo hago.

—Sí, lo haces porque una parte de ti lo recuerda. Estás mejorando.

Ella sonreía, pero no la veía completamente feliz.

—Gracias.

—Hiccup, vine a decirte algo importante—se acercó a él y cruzó los brazos—Mañana partiré a una misión con el resto de los jinetes.

Él hizo una mueca, caminando hacia Toothless.

—Lo sé.

Llegó al dragón y pretendió acomodar la silla, aunque estaba bien puesta, sólo quería tener ocupadas las manos en algo.

—¿Cómo te enteraste?

—Te escuché cuando hablabas con mi padre. Sé que te irás a Dragon Edge con Heather.

Astrid se mordió los labios, estaba a nada de la conmoción. Cuando vio a Hiccup volar pensó que había recordado todo, pero no, sólo había recordado montar a Toothless. Eso le provocó tristeza y después preocupación, porque pudo haberse lastimado, pero le siguió el alivio de saberlo sano y además mejorando. Ahora, con Hiccup esforzándose por no fruncir el ceño, notaba que estaba algo molesto debido a su misión, y no sabía por qué. Eran demasiadas emociones en lapsos muy cortos de tiempo.

—Iremos a ayudarla con un problema que tiene de dragones.

—Sí, tú y los demás jinetes, mientras yo me quedó aquí haciendo, déjame pensar… a, cierto ¡haciendo nada!

Hasta Toothless bajó sus orejas sorprendido por el enfado y la amargura con la que Hiccup hablaba, pues minutos atrás había estado muy contento.

—Hiccup ¿qué pasa?—preguntó Astrid, más preocupada que molesta—¿por qué te comportas así?

—Pasa que estoy cansado de permanecer al margen, Astrid ¡eso es lo que pasa!—la miró sin disimular el enfado—Todos hablan del gran guerrero que soy, de cómo les enseñé lo que saben de dragones, de cómo soy el mejor jinete ¡y sin embargo no hago absolutamente nada!

—No recuerdas prácticamente nada, sólo te estamos dando tiempo para…

—¡No quiero tiempo! ¡Quiero ayudar!—gritó, sin contenerse—Todos hablan de mí como si mi vida fuera la mejor de todas, pero adivina qué ¡ni siquiera yo puedo vivirla! Y no me siento bien así, no…

Astrid sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas, era como ver a Hiccup peleando contra sí mismo, y eso le destrozaba el corazón.

—Quiero ayudar, quiero hacer algo más. Siento que he perdido mi vida sin saber cómo.—dijo esto último en un tono más suave, pero aún así contenido.

Ella le miró, faltaba muy poco para que se conmocionara, así que exprimió la última cordura que le quedaba.

—Eres valiente, y siempre haces locuras que a nadie más se le ocurren. Por eso es que te hemos mantenido alejado de los establos, de los demás dragones, de todas esas responsabilidades que podrían matarte. Sé que no te das cuenta, pero estás muy vulnerable y lo que menos queremos es que salgas herido… otra vez.

Se le rompió la voz cuando dijo "otra vez". Hiccup la miró y notó que ella bajaba el rostro, esforzándose en no llorar. Hasta ese momento había estado tan centrado en sus pensamientos y en sus emociones que no se percató de que si lo protegían tanto, era también porque había asustado mucho a los demás con su accidente.

—Astrid—se acercó a ella, pero no la tocó—Dime ¿cómo fue mi accidente?

Ella apretó la mandíbula y los ojos, negando con la cabeza.

—No.

—Astrid…

—¡No!—bajó los brazos, sus manos eran dos puños tiesos que temblaban—No puedo recordarlo.

Si lo pensaba en perspectiva, ella e Hiccup habían tenido accidentes y momentos mucho más peligrosos. Pero de todos ellos salieron airosos. En cambio, de éste accidente casi superfluo Hiccup resultó muy herido y todavía no se recuperaba. Abrió los ojos, pero como veía al suelo lo primero que notó fue el metal de la prótesis. Otro accidente, otra espantosa herida. Jadeó, llevándose una mano a la boca. Sí, estaba exagerando, pero esos días habían sido tan complicados que dolía el recordarlo.

—Por favor—insistió, colocando ambas manos sobre sus hombros.

Ella respiró hondo y lo miró, tenía los ojos cristalinos, pero no lloraba.

—Estabas probando un invento tuyo, llamado Dragó Volador número 3—se enfadó de recordarlo, pero continuó—Se supone que debía ser un traje para planear por tu cuenta en casos extremos durante los combates. Pero no funcionó. Caíste de picada al suelo, ni Toothless ni yo conseguimos evitar que te dieras un golpe muy fuerte en la cabeza.

El Night Fury, que se había sentado cerca de ellos, se encogió recordando esos eventos.

—Anoté algo en un diario sobre eso—le confesó—Era la última entrada, de hecho, decía que iba a probar ese invento.

—Casi nos matas a todos del susto—ahora que estaba recordando el evento, la conmoción finalmente llegó, y se quedó en silencio, viendo hacia la nada.

Hiccup lo notó, la abrazó tímidamente, pero su cuerpo se amoldaba tan bien al de ella que le dio otro abrazo ahora más fuerte. Astrid tardó mucho en reaccionar, pero cuando lo hizo, escondió su rostro en el hueco de su cuello y le devolvió el abrazo, temblando. No lloraba, pero poco le faltaba.

—Lamento haberte preocupado—le dijo.

"No, no lo lamentas" pensó ella con amargura "No lo harás de verdad hasta que recuerdes todo."

Astrid se separó de él, y le miró a los ojos.

—Nos iremos mañana por la mañana, esperamos regresar en tres días.

—Quiero ir con ustedes.

—No, Hiccup.

—Pero quiero…

—Hiccup, no—su voz sonaba firme y decidida—Si algo sale mal, no estás en las condiciones de defenderte y no podemos estarte cuidando. Estaremos bien. No debes preocuparte por nosotros.

—No me preocupo, pero quiero ayudar.

—Hiccup, nos has ayudado todos los días desde hace años—acarició tiernamente su mejilla—No pasará nada porque descanses en lo que te recuperas, y nos dejas a cargo de esto. Todo lo que sabemos es gracias a ti, tuvimos al mejor maestro.

—No me hace sentir mejor.

—Lo sé, pero es la verdad—se estiró y le besó la mejilla con ternura—Por favor, cuídate mucho.

Le sostuvo la mano con fuerza y, motivado por el instinto, se inclinó y le besó el dorso.

—Cuídate más.

"M'lady" pensó ella. No la había llamado así desde que perdió la memoria, y nunca pensó que extrañaría tanto un mote cariñoso. Vaya, ella jamás se había considerado tan sentimentalista, hasta ahora.

—Lo haré—pero no estaba preocupada por ella, sino por él.

Hiccup, motivado por el mismo instinto, se inclinó hacia ella y le besó en los labios. Fue corto, pero muy tierno, y eso la terminó de desarmar. Una solitaria lágrima descendió por su mejilla, Astrid la ignoró y se fue caminando sin mirar atrás, convencida que con un gesto más de cariño terminaría echa un mar de llanto.

Cuando Hiccup era cariñoso con ella se sentía confundida. Por un lado, se alegraba porque esas muestras de afecto mostraban confianza y claro que le gustaban los besos y las caricias. Pero por otro lado le daba tristeza, porque esos besos se sentían a medias. Sentía en esos gestos que Hiccup se contenía, debido a su amnesia y a que no se sentía el mismo, por lo tanto no había la misma entrega y cariño que antes intercambiaban. Y eso le daba una sensación de vacío.

Él la miró mientras ella caminaba vereda abajo hacia su casa. Días atrás la hubiera escuchado, se hubiera ido a dormir y no diría ni haría nada más. Pero haber confiado tanto en su instinto últimamente tenía sus consecuencias, y la primera de ellas era que estaba dejando de lado la inseguridad y le daba paso a una extraña sensación de liderazgo que no recordaba tener, pero que de cualquier manera escuchaba.

No recordaba gran cosa de su vida, era cierto, pero no tener recuerdos no le impidió trabajar con Gobber en la fragua, tener una mejor relación con su padre, acercarse al fin a Astrid y montar a Toothless. No necesitaba esos recuerdos para recuperar su vida, porque era eso, era suya. Y ya era momento de que la tomara de vuelta.

Por primera vez, de entre lo que podía recordar, sentía en su sangre bullir la emoción vikinga. Él tomaría lo que era suyo, sin importar quién o qué lo quisiera mantener lejos. Ya no más inseguridades, preguntas, confusiones ni reclamos.

No más Hiccup el inútil, claro que no. Ese muchacho de catorce años escuálido y sarcástico había quedado en el pasado.

El era Hiccup Haddock III, el jinete de dragones, el orgullo de Berk. Se lo había demostrado a sí mismo horas atrás cuando voló con Toothless encima de las nubes, y no dejaría que nada ni nadie –ni siquiera él mismo– le hiciera dudar otra vez de quién era y de qué quería. Con o sin memorias.

Entró rápidamente a la casa, agradeciendo que su padre no había regresado aún, se subió a su alcoba y echó en un morral las cosas que consideraba indispensables. Echó también unos objetos que no estaba seguro de cómo usar, pero que su instinto le decía que serían útiles, y como escuchar a esa voz interna le estaba dando tan buenos resultados, decidió seguirla escuchando sin cuestionarla. Se echó el morral al hombro y saltó a la planta baja, saliendo para encontrarse con Toothless.

—Vamos, amigo.

El Night Fury lo siguió. No estaba seguro si esta era una buena idea, considerando que la pareja de su jinete había dicho firmemente que "no". Pero Hiccup estaba actuando más como sí mismo, además Toothless se sentía perfectamente capaz de cuidarlo. Caminaron bordeando el pueblo, evitando las calles más transitadas, y llegaron a la Academia.

Tal y como esperaba, aunque ya era casi de noche, Heather estaba ahí cepillando a Windshear, tarareaba en voz baja visiblemente relajada. Windshear reconoció a Toothless y corrió a saludarlo, ambos dragones rugieron como si hablaran y comenzaron a juguetear.

—Hey, Hiccup—le saludó Heather—¿En qué te puedo ayudar?

—Quiero que me señales en este mapa dónde está Dragon Edge—le dijo, mostrándole el mapa más grande que encontró en su alcoba.

Ella lo miró, luego al mapa, y algo le dijo que sería mala idea.

—¿Qué estás planeando?

—Sólo dame la ubicación, por favor.

Apretó los labios, dubitativa.

—Algo aquí no me gusta.

—Heather, escúchame—casi suplicó—Necesito recordar, pero estando aquí cuidado por todos nunca podré hacerlo. Si en verdad eres mi amiga, como dices, me ayudarás ¿verdad?

—No si eso significa ponerte en peligro—se cruzó de brazos, aún insegura.

—Por favor, ¡tengo a un Night Fury!—Toothless se quedó quieto, sintiéndose aludido—¿qué podría pasarme?

—Hiccup…

—Por favor—se le acercó y le sujetó las manos—Sólo dime en dónde está…

Heather se mordió los labios, luego suspiró viendo las manos entrelazadas. Astrid iba a matarla.

No tuvo fuerzas ni ganas ni energía para negarse.


Eso es todo por ahora...

Espero que el siguiente capítulo sea el último, nunca pensé que este fic se me alargaría tanto, pero veamos si los dioses están de mi lado...

NOTA 1: ¿Qué les pareció? espero que hayan notado que Hiccup está empezando a cambiar... a parecerse más a su versión adulta jeje.

NOTA 2: Ya casi termino la historia del "cortejo" en las carreras, y creo que la publicaré en otro one-shot. Igual, los mantendré informados c:

Muchísimas gracias por leer. Creo que el siguiente capítulo lo subiré también la otra semana, si puedo subirlo antes lo haré, pero sin falla alguna la otra semana estará listo =D