NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DREAMWORKS, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO
Lo prometido es deuda y al fin les traigo aquí el epílogo. Es una viñeta muy corta a comparación de los demás capítulos, pero a mi me pareció lo ideal. No tengo palabras que puedan describir la emoción que me hicieron sentir con todos sus hermosos comentarios. Gracias por el recibimiento que tuvo mi one-shot "Tradición" pero más que nada gracias por seguir este alocado proyecto que surgió tras leer una imagen en internet. Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Reviews:
Shinki S: aquí está el epílogo, la verdad si me he planteado una o dos historias de estos dos como padres pero aún no tengo nada concreto XD Igual al final del capítulo comentaré un poco de mis proyectos. Gracias enserio por tus palabras, por tu ánimo y por leer otros de mis alocados fics jejeje.
sueodeluna2: muchisimas gracias :3
Forever MK NH: Gracias a ti por tus bellos comentarios y por seguirme hasta el final.
meliandrade: jeje gracias c:
Melanie Villamar: a mi también me dolió escribir lo del pequeño M.N. pero bueno, así iba la historia...
DragoViking: jajaja un golpe para acomodar las ideas... literalmente.
arciamanuel: jaja me basé en algo así para este epílogo.
Astridfangirl: Campeche, qué hermoso, siempre he querido darme un tour por allá, espero algún día darme el gusto. Ni qué más decir, excepto gracias por tus comentarios que siempre me hicieron el día y por apoyar y seguir esta historia desde el principio hasta su final, enserio apoyos como el tuyo me llenan de entera motivación ¡Mil gracias y muchos abrazos desde Mty! espero que disfrutes este epílogo.
Anislabonis: Gracias =D
justme69928: ¡Gracias! estoy pensando hacer otra historia, espero poder terminarla. Yo quisiera ir a Francia algún día y comer pasteles hasta reventar jaja, si algún día vienes a México con mucho gusto te diría qué comer y en dónde =) muchísimos saludos y muchas gracias por leerme.
anakarenzavala029: Sinceramente no me acordaba bien el nombre de la espada, pero quise hacer ese chiste XD (ya que en realidad Hiccup no es muy bueno para nombrar las cosas, cof cof axila lamida cof cof)
Epílogo
Cuando lo vio llegar subiendo las escaleras a su casa, Gothi le sonrió con alegría y lo revisó minuciosamente, la anciana le dio otro té de sabor insoportablemente amargo y dijo a señas que estaría muy bien, el dolor de cabeza podría ser algo normal pero sólo durante una semana. Hiccup le agradeció por sus atenciones y regresó a casa, donde Stoick le había preparado su estofado favorito y se sirvió un tarro de hidromiel, hablando por fin con su hijo tal y como llevaba semanas queriéndolo hacer.
Y tenía muchas cosas que decirle.
El establo de dragones era un desastre, el mecanismo que suministraba las estaciones de comida había colapsado en dos ocasiones y las torpes reparaciones de Snotlout parecieron empeorarlo. El curso básico de entrenamiento, que todos los niños debían llevar a cabo en la Academia antes de adoptar un dragón, estaba paralizado por la ausencia de los jinetes, y la fila de sollozantes pequeños que reclamaban por adoptar sus dragones estaba causando jaquecas a los adultos. Los padres se quejaban de que no podían controlar varios de los dragones que sus hijos anteriormente habían adoptado (ni tampoco los de ellos mismos) y, según Sven, un Nadder salvaje estaba rondado su rebaño de ovejas por las noches.
A eso se le debía agregar el retraso de dos días a la temporada de cosecha (como Stoick tuvo que atender muchos de los problemas de dragones, no pudo revisar las tierras de cultivo) que tenía a los agricultores en crisis nerviosa y amenazaba con poder desajustar las provisiones de la bodega principal. La mitad del Gran Comedor estaba destruida, porque unos dragones adolescentes entraron siguiendo a sus dueños y cuando quisieron correrlos lanzaron fuego a los pilares. Y debido a la inesperada llegada de los comerciantes al puerto, Gobber estaba muy necesitado de ayuda en la fragua para terminar unos pedidos de armas con metal de Gronkle.
—No tienes idea de la falta que nos hacías, hijo—le dijo Stoick, dejando caer su pesada mano en el hombro del muchacho, y sonriendo de orgullo cuando Hiccup se mantuvo firme a pesar del peso.
Le tomó cinco días ponerse al corriente con todo el trabajo atrasado, lo cual le dejó pensando en todas sus responsabilidades en Berk, causándole una ligera sonrisa de satisfacción.
De niño, Hiccup veía con detenimiento la dinámica de la tribu, era un niño mucho más atento que los demás y no le tomó ni un par de días descubrir la perfecta sincronía con que todos los vikingos llevaban a cabo sus tareas. Su padre liderando, sus segundos al mano delegando, los pescadores, panaderos, artesanos, agricultores y pastores atendiendo sus responsabilidades y cediendo a quien le correspondía lo que ellos no podían cumplir.
Nadie estaba exento del trabajo, pues hasta los niños realizaban pequeñas tareas, siguiendo a sus padres en las faenas diarias y ayudando en las horas más pesadas del día, antes o después de ir a jugar. Pero Hiccup no podía ayudar a su papá como los demás niños, ya que las responsabilidades de Stoick eran demasiado grandes como para dejarlas a merced de un niño de seis años. Ese fue el primer momento en que Hiccup se sintió un inútil, y aquél sentimiento lo acompañaría muchos años más cuando demostrara su falta de pericia en el combate.
Stoick no le confiaba muchas cosas, aunque sí lo llevaba a casi todas partes para enseñarle cómo un Jefe debe liderar una tribu. Era muy desmotivante para un muchacho de catorce años ver el recelo en los ojos de su padre, y también la desconfianza en los demás vikingos que le rodeaban. Hiccup sabía que no imponía respeto en los demás –lo cual era la principal cualidad que un Jefe debe inspirar– y por lo tanto no se sentía capaz de hacer nada de provecho en todo Berk. Su única responsabilidad, a diferencia de otros jóvenes, era educarse y prepararse para liderar, pero no encontraba forma alguna de conseguirlo.
Su amnesia le hizo sentir tan inútil y desubicado como en su adolescencia, recordándole mejor que cualquier anécdota lo mucho que las cosas habían cambiado. Si alguna duda le quedaba, las miles de tareas que Stoick le dio apenas se recuperó disipó aquella incertidumbre. Ahora Hiccup era bastante necesitado, y eso le llenaba de orgullo hacia sí mismo.
Vislumbró en su mente cómo era su vida a los catorce años, y cómo era ahora a sus veinte. Dos mundos opuestos, contemplar dos paralelos. Un muchacho sarcástico que no encajaba se enfrentaba cara a cara con un joven enérgico, lleno de liderazgo y determinación, al que todos llamaban con orgullo "heredero" y algunos incluso lo confundían con una especie de héroe.
"Nada mal para un pescado parlanchín" pensó, mientras caminaba hacia los establos a realizar una de las tantas tareas pendientes.
.
.
Astrid estaba sentada sobre el césped y recargando la espalda contra una piedra, cerca de ella Stormfly estaba dormitando en la sombra que daba un árbol. Estaban en el sendero del bosque, no muy lejos de Berk pero sí lo suficiente como para disfrutar de un relajante silencio. Astrid afilaba con cuidado su hacha, haciendo uso de unas rocas que encontró en el camino, mirando de vez en cuando a los pajarillos que volaban entre rama y rama, o las florecillas que salían de los arbustos. Parecía que su entorno estaba tan feliz y tranquilo como ella.
Se inclinó para seguir revisando el filo del hacha, y tanto era su buen humor que comenzó a tararear. Algunos minutos después escuchó el sonido del césped aplastado, lo cual significaba que alguien se acercaba. Stormfly meneó un poco la cola, como indicando que estaba alerta, antes de relajarse otra vez por completo contra el suelo. Astrid no necesitó de la señal de su dragona para saber de quién se trataba.
—Pensé que estarías más adentro en el bosque—dijo Hiccup, cuando llegó a donde ella estaba.
Astrid le miró de reojo, concentrada en el filo de su hacha.
—Y yo pensé que vendrías con Toothless.
—Lo dejé cuidando de unas crías en el establo, pero tarde o temprano me encontrará.
Hiccup se sentó a su lado, dándole el espacio suficiente para que pudiera moverse al seguir afilando.
—Podría hacerlo mucho más rápido en la fragua ¿sabes?—le dijo él.
—Con todas tus tareas pendientes no quise molestarte—respondió con una media sonrisa acusadora.
—Sabes que siempre tengo tiempo para ti, M'lady.
Se le acercó y le besó la mejilla, Astrid se dio toda la vuelta y le besó los labios.
Había extrañado muchísimo eso.
Un cómodo y tranquilo silencio le permitió a la pareja terminar de relajarse, se escuchaba el rítmico sonido de la piedra afilando el hacha, Astrid revisó el trabajo y cuando se sintió satisfecha con éste dejó su querida arma de lado, cerrando la distancia entre ella y su novio para recargarse en su pecho. Hiccup la recibió animado, pasando un brazo sobre sus hombros atrayéndola más hacia sí mismo y apoyando la barbilla sobre su cabeza.
—¿Terminaste al fin con los establos?—preguntó ella, sin moverse de su posición.
—Sí, ya con eso terminé todo el trabajo pendiente—su voz sonaba aliviada—Me tomaré esta tarde y el día de mañana. Merezco un descanso.
—Técnicamente descansaste tres semanas.
—No era lo mismo ¡tenía amnesia!
—Además de que buscabas cada excusa para hacer de las tuyas.
—Ya me conoces, m'lady, soy un aventurero incurable.
Ella rio, haciendo que él sonriera. Stormfly se removió un poco buscando una posición más cómoda. Astrid miró de soslayo los rayos de sol que iluminaban las escamas de su dragona, creando en algunas partes reflejos similares al zafiro. En medio de esa ensoñación, varios pensamientos vinieron a su mente, era hora de aclararlos.
—Así que… ¿ya estás completamente curado?—preguntó.
—Sí—fue la inocente respuesta de Hiccup, que seguía relajado.
—Y ya terminaste tu trabajo pendiente.
—Sí.
—Muy bien…
Astrid se separó, desconcertándolo, pero no tuvo tiempo ni de pensar ni de hacer nada porque ella le dio un certero puñetazo en el hombro, más fuerte de lo usual.
—¡Auch!—gritó—¿Y eso?
—¡Eso fue por asustarme, tonto! ¿Tienes idea del pequeño infarto que me dio al verte caer, de lo terrible que me sentí cuando me mirabas como si no me conocieras durante tres espantosas semanas? ¡Te dije que ese traje era peligroso, y no te importó! ¡Actuaste como un muchacho tonto e irresponsable y todos pagamos el precio, en especial yo!
—Astrid yo…
—¡No te atrevas a decir nada! Es mi turno de hablar—dicho esto, le dio otro puñetazo en el otro hombro—¡Y eso fue por escaparte hacia Dragon Edge aún después de que te dije claramente que no lo hicieras! Si queriéndome me causas estos sustos, no quiero ni imaginar cuáles sufriría si no fuéramos novios.
Hiccup sabía que ella necesitaba desahogarse, pero esas palabras le calaban en lo más hondo, porque tenía razón.
—Lo siento, sé que sufriste mucho estos días. No fue mi intención.
—No lo fue, pero te dije que no lo hicieras ¿cuál es tu afán de retarme?—se cruzó de brazos, alejándose—Al menos sigues vivo, y estás bien, pero de verdad no puedes imaginarte el susto que me diste, ni los espantosos días que pasé.
Cuidadosamente Hiccup pasó un brazo por sus hombros, asegurándose de que ella aceptaba el contacto, cuando notó que Astrid comenzaba a relajarse le dio un ligero abrazo y besó su frente.
—Perdóname m'lady. Un hombre debe ser más consciente y responsable hacia su mujer. Te prometo que no volverá a pasar.—y lo decía enserio.
Astrid iba a decir algo cuando él se refirió a ella como "su mujer", pero lo dejó pasar. Tras todo el drama y la tensión un poco de romance se le antojaba muy bien. Además, sería mucho engañarse a sí misma si decía que no se veía en el futuro con Hiccup como su esposa. Era algo que nunca antes habían hablado, pero le gustaba saber que él también lo pensaba, y por ahora era más que suficiente.
—Más te vale—le dijo, mirándolo a los ojos—Ah, se me olvidaba.
Otro puñetazo, esta vez hacia las costillas derechas. No fue tan duro como los anteriores, pero dobló a Hiccup lo suficiente para que ella pudiera colocar una mano sobre su cabeza.
—Y eso fue por mi Yaknogg—siseó con molestia—Si vuelves a mentirme, Hiccup Horrendous Haddock III, créeme que el golpe será mucho más abajo, y podrá perjudicar todo el linaje de la Casa Haddock.
Oh, el Yaknog. Maldijo en sus pensamientos a su versión enferma, ¿por qué tuvo que hacer un comentario sobre eso?
—Entendido, m'lady—le respondió.
—Ni una mentira más.
—Ninguna, lo prometo Astrid.
Ella lo soltó, Hiccup se enderezó para verla a los ojos. Antes de que pudiera reaccionar, se lanzó sobre ella sujetándola de los hombros y tirándola al suelo, poniéndose encima de su cuerpo para inmovilizarla y acercando peligrosamente su rostro al de ella.
—Hiccup que…
—Así que, me dejaste ganar—susurró, Astrid se sonrojó—Nunca nadie te ha podido ganar en un combate cuerpo a cuerpo. Ni siquiera yo.
—Fue cosa de suerte.
—No, te dejaste caer—la acusó en tono seductor, inclinándose para hablarle al oído—Querías hacerme creer que era más fuerte.
—Tómalo como un favor.
—No, m'lady. Durante los próximos años todos hablarán de cómo Hiccup Haddock III venció a la fuerte de Astrid Hofferson.
—¡No lo harías!—le miró amenazadoramente.
—Rétame—apretó su agarre contra su cuerpo, asegurando que estaba inmovilizada—¿Qué me darías para hacerme callar?
—Quizá el hecho de mantener tus dientes te resulte tentador—aunque intentó sonar amenazante, la verdad era que Astrid sonreía, porque sabía que todo era un juego.
Para corroborarlo, Hiccup hizo descender sus manos de sus hombros hasta sus manos, acariciando cada centímetro de su piel expuesta. Adoraba esa caricia. Se inclinó aún más, viéndola a los ojos.
—Respuesta equivocada… tienes otra oportunidad.
—Ah, cierto, querías mantener tu pierna sana intacta—su tono bromista se combinó con una media risa, que hizo a Hiccup sonreír abiertamente.
—No… una vez más.
Le miró seductoramente, y Astrid aprovechó ese descuido para empujar sus manos, pero en vez de alejarlo, lo que hizo fue rodear su cuello con ambos brazos.
—Qué cursi eres—dijo riendo—¿Un beso?
Asintió y la besó. Astrid inclinó la cabeza para permitir un beso más profundo, sintió a las manos de Hiccup acariciarle la cintura, mientras ella jalaba de su cuello para mantenerlo cerca.
Había extrañado todo de él. Sus comentarios sarcásticos, las bromas que sólo ellos dos entendían, las miradas que intercambiaban, sus juegos, sus tardes platicando de mil cosas y de nada a la vez, sus entrenamientos, sus cumplidos y sus besos.
Sentirse de nuevo en sus brazos le dio una sensación de paz y de calma, y besarle la transportó a esa parte tierna de su ser que pocas personas –quizá sólo Hiccup y su madre–conocían. No sólo lo había extrañado, también lo había necesitado. Era desconcertante y casi daba miedo el enterarse de cuánto podías depender de una persona. Pero era Hiccup, la persona más amable, responsable, dulce y buena que conocía; depender de él no sonaba nada mal (siempre y cuando ella siguiera siendo la mejor en las armas).
Y si un par de besos era el precio por su silencio… podría pagarlo a diario, si él quería.
A ella no le importaría en absoluto.
.
.
Hiccup admitía para sí mismo que tenía algo de masoquista, pues decidió que si el "Dragón Volador 3" aún no estaba listo, entonces debía retomar el proyecto. Todos en Berk escucharon los gritos de Astrid y Stoick, advirtiéndole que no estaban dispuestos a ver cómo intentaba matarse una y otra vez hasta el fatídico día en que tuviera éxito. Pero eran vikingos, sabían que la terquedad era una de sus principales características y que no habría poder humano que impidiera a Hiccup terminar un proyecto si él decidía que lo haría.
Así que si continuaría con esa dinámica de inventos peligrosos, tendría que ser bajo sus reglas.
Debido a las advertencias/amenazas de Astrid, Hiccup debió renovar el diseño del "Dragón Volador 4" y hacer todas las adecuaciones para que ella también pudiera usarlo. El nuevo protocolo para inventos era que Astrid debía probarlos también. Hiccup podía arriesgarse a sí mismo, pero la idea de que su novia saliera lastimada por algún invento suyo le causó tal ansiedad que se esmeró en que todos sus demás proyectos fueran completamente seguros.
Astrid probó el "Dragón Volador 4" sin incidentes, y él también. Finalmente el traje cumplió su cometido, y les permitía planear sin contratiempos cuando estaban con sus dragones. Aunque le gustó la adrenalina, Astrid se negó a aceptar un traje para ella misma, diciéndole que prefería estar en la silla de montar de Stormfly.
—Ya que el invento pasó tus medidas de seguridad—dijo Hiccup—Comenzaré a entrenar con Toothless para usarlo más seguido.
—Claro—la rubia le sonrió coquetamente—Pero no olvides usar esto.
Ella sacó un bolso que llevaba colgando en la silla de montar de Stormfly, y sin mayor preámbulo se lo lanzó. Hiccup lo atrapó en el aire sintiendo más peso del que esperaba y viéndola curioso.
Astrid se recargó en su dragona mientras veía a Hiccup sacar el caso que le había fabricado con ayuda de Gobber. A diferencia de los cascos de otros vikingos, que cubrían solamente la cabeza y tenían cuernos como decoración, este casco incluía una máscara lisa que protegería su rostro no sólo de armas, sino de los espantosos y helados vientos que ya varias veces le habían resecado los labios hasta partírselos cuando se empeñaba en romper marcas de velocidad con Toothless.
—¡Wow!—dijo, admirando el casco, era de metal muy bien trabajado y tenía algunas púas decorativas, el diseño de las rendijas para los ojos era alargado otorgándole una mirada estoica—Es…
—Yo lo diseñé, pero Gobber fue quien lo hizo. Pensé que podrías hacerle algunas adecuaciones después, mientras respetes el diseño original—agregó lo último con un tono insistente.
—No creo que ocupe modificaciones m'lady—con emoción se lo puso, descubriendo que le quedaba a la perfección y que podía ver sin problemas—¡es perfecto!
—Me alegra que te guste—se acercó a él y le habló a los ojos, viéndolos a través de las rendijas—Hiccup Haddock, de ahora en adelante usaras éste casco cada vez que intentes hacer algo peligroso ¿entendido?
Él sonrió, pero ella no pudo verlo por la máscara. Con cuidado se quitó el casco, inclinándose hacia ella.
—Claro. Gracias Astrid.
Le dio un corto beso en los labios.
La única modificación que le haría al casco posteriormente sería una capa de pintura roja para que combinara con su nuevo traje (el cual, para alivio de Astrid, parecía más una armadura).
FIN
Oh por dios... ¿enserio este es el final? me ha dado un ataque al corazón, no tienen idea del cariño y el tiempo que le invertí a esta historia, simplemente me duele un poco el dejarla ir. Como se habrán dado cuenta por el casco, el nuevo traje vendría siendo el que usa en la segunda película, así que este fic se ubicaría entre la serie Race to the Edge y HTTYD 2 conectándolas casi como puente (hasta que salga una nueva temporada jeje).
GRACIAS A TODOS LOS QUE LE DIERON UNA OPORTUNIDAD A ESTA HISTORIA. Espero en verdad que les haya gustado.
PD.-Tengo dos proyectos en mente para un fic de HTTYD. Uno sería un AU (Mi primer universo alterno de hecho, y por el cual me siento más insegura) y otro que abordaría la vida de pareja de Hiccup y Astrid después de la segunda película ¿ustedes qué opinan? ¿cuál proyecto les parece el más viable? Ambos serían fic cortos de dos o tres capítulos. Respondan en sus comentarios.
Espero poder regresar pronto y saber más de ustedes.
¡Un enorme saludo, y nuevamente, gracias por todo!
