II. ESCLAVITUD

"Sácame de aquí, no quiero estar sin ti. Me siento como una extranjera de un lugar que no conozco…"

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Dolor. Lo primero que sintió Sakura fue eso y una sensación de desesperación, despertó e inmediatamente abrió sus ojos encontrándose donde mismo, frente a aquel arco dorado que supuso debía ser "B.I.T 0". Siguió experimentado esa sensación de frío y se quedó pensando sobre lo ocurrido, ¿se había quedado dormida? ¿se había desmayado? Tenía tantas dudas al respecto y no encontraba respuestas, su cabeza no procesaba nada, se incorporó y avanzó notando que la habitación era bastante diferente, en vez de estar esa biblioteca personal de Sasuke había nada, y la mesa donde había dejado aquel libro que su esposo leía ya no existía. La habitación ahora era de piedra caliza y se encontraba en estado de humedad toda la estructura, musgo entre las paredes y pequeñas plantas bajo sus pies. Decir que se atemorizó era poco, su parte coherente le dijo que debía tratarse de una pesadilla o sólo un mal sueño, pero su otra parte, la que siempre estaba desde que era una niña la mantenía alerta y le decía que algo no estaba bien, que incluso si fuera un mal sueño no debía sentirlo tan real.

La paranoia creció y se abrazó a sí misma, mientras caminaba hacia el frente, siempre hacia el frente.

Cuando era niña, su padre solía decirle que si se sentía pérdida y no había nadie a quién acudir nunca debía caminar en círculos, debía hacerlo en línea recta y con seguridad. Nunca había aplicado ese consejo hasta ahora.

Cuando salió de la habitación se percató que donde debía estar el pasillo ahora no era más que un prado, verde y extenso. No había nada más que montañas al fondo y vegetación en abundancia, un espeso bosque estaba mucho más allá y no había ningún vestigio humano. Inhaló hondo y comenzó a pellizcarse, si era un mal sueño quería despertar ya.

Pero nada pasó, y al contrario, seguía teniendo la sensación de que lo que fuera que estaba pasando apenas comenzaba.

Y todo pasó en un instante, sintió a alguien tocando su espalda y en un momento efímero ya se hallaba tirada en el pasto, con su agresor de frente. Lo miró, y se encontró con un hombre de cabellera roja y ojos inexpresivos.

—¡No es más que una espía!

Sakura iba a decir algo sin embargo se intimidó al sentir la presencia de más hombres, todos con capaz negras y la insignia de nubes rojas.

—¿De dónde provino?—preguntó uno de ellos.

—Seguro esta bruja estaba profanando el santuario.

Sakura los veía a todos y a cada uno de ellos, y pronto se convenció que aquello que estaba viviendo no era un sueño. No. Quiso pedir ayuda pero ningún rostro le era conocido, todos eran personas nuevas para ella, desde el chico de cabellera roja y ojos inexpresivos hasta un hombre de piel azulada.

Pero entonces, fue que desde lo lejos surgió alguien más, iba montando en un caballo e inmediatamente reconoció su rostro.

"Sasuke"

—Oh, Itachi hemos encontrado a esta bruja en el santuario, no debería ser tiempo de brujas ¿o sí? ¿qué haremos con esta persona?

Quedó confundida, el hombre que seguía estoico y sin pronunciar palabra debía ser su esposo, ¡claro que lo era! Su cabello quizá era más largo y pudiera que más alto pero él debía ser Sasuke. Sin embargo, el hombre en cuestión se acercó a ella y apartó al chico de cabello rojo.

—¿Quién eres y qué haces aquí?

Su voz era seca, carente de emociones. Sakura sintió un estremecimiento, y quiso decirle tantas cosas.

Al no haber respuesta, el hombre que se hacía llamar Itachi la tomó con fuerza del cabello y la miró directamente a los ojos. A ella no le dolió tanto el agarre brusco, sino la frialdad de su mirada, sin una pizca de compasión.

—¡Te dije que hablaras!

—S-Soy Sakura.

Siguió jalando su cabello rosa mientras esperaba la respuesta completa.

—Sakura Haruno, yo…

—¿Haruno? No conozco ningún clan que se haga llamar así. ¿Quién es tu padre?

—Kizashi Haruno.

La soltó, haciendo que diera un largo suspiro, podía sentir su corazón acelerado y sus manos heladas, la punta de sus dedos se habían tornado como un hielo, y sus mejillas estaban sonrojadas.

—Sasori—Itachi se dirigió al hombre de cabellera roja—, lleva a esta bruja, iremos a Konoha con el rey.

Sasori asintió y tomó a Sakura de las muñecas, ella no opuso resistencia. Estaba demasiado confundida como para entender que ocurría o que estaba pasando. Los demás hombres montaron su caballo, y Sasori hizo lo mismo, ella en cambio se quedó de pie sin saber qué hacer. Nunca había montado un caballo y no tenía ni la menor idea de cómo se hacía.

—Sube bruja.

—Yo… No sé cómo.

Pero Sasori la tomó de forma brusca de brazo y la alzó y la subió atrás de él. Sakura sintió como sus piernas dolían, ella nunca se consideró flexible, hizo una mueca de dolor y quiso aferrarse a ese hombre, sin embargo él la alejó, como si ella estuviera contaminada.

—No hagas ruidos y obedece a lo que Itachi diga.

—Itachi… es su líder ¿no?

—Es el príncipe de Konoha, así que cállate bruja.

No supo cuando tiempo pasó, pero el sol comenzaba a meterse y con ello vendría la noche. Tiritaba de frío y se sentía extraña, hasta hace unas horas todo estaba normal, ella había entrado a esa habitación y lo último que recordaba era haber tenido un ataque de enojo y con ello haber apretado todas las palancas; después de eso todo se había tornado confuso, había resbalado con un cable y la sensación de frío la había inundado, acto seguido despertó en una habitación que no conocía salvo por aquel arco dorado que ya no poseía palancas. No había explicación lógica para ello, y lo único que se le ocurrió para aferrarse a su nueva realidad es que probablemente Sasuke sí creó una máquina del tiempo e incluso así esa explicación no tenía sentido en su cabeza, ¿de qué modo pudo haber sido? Estaban en el siglo XXI, era imposible que al presionar una palanca te transportaras a otra época, ¿eso no afectaría el pasado? Sakura no entendía, ella no era una genio como su esposo, pero tampoco era tan tonta como para creer que viajar en el tiempo fuera posible.

"¿Y qué otra explicación tienes?" le decía una voz interna, "ninguna, ciertamente".

Y el hombre que iba hasta el frente era tan similar a su esposo físicamente, por un momento imaginó que pudiera haber sido Sasuke y de ese modo salvarla, mas su desilusión fue tal que tuvo que replanteárselo dos veces. Él no era Sasuke, era un hombre que se decía llamar Itachi.

En algún punto del camino, ella empezó a sentir un picor en sus ojos y muchas ganas de dormir, el frío se había disipado, probablemente por la costumbre o tal vez ya no lo sentía.

Fue entonces que Sasori bajó del caballo y la cargó para arrojarla al piso como si se tratara de un saco de patatas. No dijo nada, se desconocía a sí misma, en otras circunstancias habría protestado, pero ahora ella no sabía qué hacer ni qué decir, se sentía como una forastera en una tierra lejana.

—Levántate bruja.

Pero ya no tenía fuerzas, sus piernas no respondían, se sentía entumida por tanto tiempo estar encima de un caballo. Itachi se acercó a ella a zancadas y la jaló nuevamente del cabello para que así se levantara, con dificultad lo hizo y tuvo muchísimas ganas de llorar, la desesperación empezaba a inundar sus sentimientos, tenía demasiadas dudas.

Él la mantuvo así por un buen rato y la obligó a caminar, si era necesario a rastras. Aquel trayecto le pareció eterno, se tenía que apoyar en momentos de la espalda de Itachi, a pesar de que él la empujaba de forma constante. Tenía miedo de todos, no había ninguna alma humana ahí.

Uno de los hombres de capa negra y nubes rojas abrió una gran puerta de madera, y en ese instante contempló Konoha. Claro que conocía ese pueblo, quedaba a dos horas de Tokio y era un pueblo colorido y lleno de buenas artesanías, Sakura amaba ir a comprar helado artesanal y tomar una taza de té. Era uno de sus pasatiempos favoritos de los fines de semana, generalmente iba con Ino, y en la carretera ponían música pop y cantaban durante ese trayecto. Sin embargo, ahora fue diferente, un trayecto de dos horas se le hizo eterno, ¿cuánto tiempo pudo haber pasado? Tal vez diez horas, no lo sabía con exactitud, lo cierto es que Konoha no lucía como Konoha, parecía un pueblo amontonado lleno de calles paralelas y juntas entre sí, podía oler la basura y como algunas personas la miraban con horror, no entendía por qué.

—¡Bruja, bruja!—comenzaron a gritonear al unísono.

Mientras más avanzaban, más se encontraba con ese tipo de gente, concluyó que se trataban de aldeanos o de gente obrera.

—Al Rey no le gustara saber que las brujas volvieron a profanar los templos sagrados—dijo en voz alta uno de los hombres—, ¿no lo crees Itachi?

—Las brujas sólo son entes de magia oscura, se les debe eliminar.

Aquello asustó más a Sakura, ¿qué debía entender por bruja? Ella sólo sabía que una bruja era una mujer con sombrero picudo y nariz verrugosa, que siempre andaba en escoba. O al menos esa es la imagen que tenía de una bruja.

Pronto llegaron a una construcción enorme, y Sakura la reconoció como el Castillo Yakumara, aquél que había existido muchos siglos atrás, nunca fue buena en historia, pero lo recordaba por las imágenes de su libro de texto. El Castillo había perdurado por siglos, hasta que un terremoto en el siglo a mediados del siglo XVII lo destruyó casi en su totalidad, dejando solo escombros. Incluso ella había visto en el Museo Nacional de Tokio una maqueta donde reconstruían el Castillo Yakumara y tenían en esa exposición rocas que alguna vez fueron la estructura de aquella edificación. Pero ahora, estaba frente al castillo, perfectamente construido y sólido.

Recorrieron el vestíbulo principal, ante la mirada curiosa de todos y finalmente llegaron a una habitación enorme el cual supuso debía ser importante. Itachi la empujó y ella cayó al piso y se quedó ahí por un buen tiempo.

No sentía su cuerpo, todo dolía, cada maldita parte le dolía hasta el alma.

Pero no descansó por mucho, ya que Itachi volvió a jalonearla y ponerla de pie para que mirara de frente al rey.

El parecido era muy similar al de Sasuke, cabello negro y mirada profunda, sin embargo Sakura observó una quemadura muy profunda en la parte derecha de su rostro, la cual le daba un aspecto tétrico. Se sintió intimidada al instante y cómo era de esperarse no dijo palabra alguna.

—Encontramos a esta bruja deambulando la zona del recinto sagrado, Obito.

—Una bruja—el Rey, tomó una copa dorada y se la tomó de tajo, acto seguido la aventó contra Sakura—, una bruja que seguro conjuraba maldiciones hacia el pueblo de Konoha. Malditas bestias.

Quiso replicar, quiso decirle que ella no era eso. Ella era una médica, una neurocirujana para ser más precisa. No era una bruja, era una persona, una mujer del siglo XXI.

—A juzgar por su ropa, también debe ser una ramera.

Sakura enrojeció de la vergüenza, era cierto que conservaba su batón largo de dormir, pero ¡eso no era ser una puta!

—Pensé que las brujas estaban erradicadas, Itachi. Me he equivocado, parece que es momento de acabar con esta.

—Si me permite dar una opinión, querido primo, creo que hay que juzgarla a primera hora como ya es costumbre. La noche podría generar magia oscura en el recinto, no queremos exponernos a fuerzas oscuras y malignas.

—Siempre tan sabio, primo mío, ¿qué haría sin ti? ¡Deidara, Sasori! ¡Convoquen a los sacerdotes! Mañana mismo presentaremos ante el público la destrucción de una bruja.

Sakura tembló, y entonces decidió hablar.

—¡Soy inocente! ¡Yo no soy una bruja! ¡Soy Sakura Haruno!

Los hombres en la habitación la fulminaron e Itachi la sujetó del cuello, provocando que comenzara a hiperventilar.

—Una disculpa primo, la bestia no sabe lo que dice, son entes irracionales como ya es sabido.

—Aléjala de mi vista, ya tuvimos una mala experiencia con una de esas brujas.

De ahí, Sakura caminó por su propio pie, sintiendo la desesperanza aumentar, no comprendía que sucedía, de un momento a otro pasó de estar en el siglo XXI a estar en un momento de la historia desconocido. Itachi la condujo hacia un calabozo, en las profundidades del castillo, por su parte ella trató de memorizar el camino y no perderlo de vista.

—Bruja, esa es tu celda.

La aventó, y ella cayó sintiendo un golpe seco en su cabeza. Los barrotes se cerraron e Itachi se alejó. No, no había ni un rastro de humanidad. Tenía que escapar de ahí de algún modo, ¿pero cómo?

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"En la teoría de la relatividad general, los relojes que estén sometidos a campos gravitatorios mayores, como aquellos que se encuentren cerca de un planeta, marcan el tiempo más lentamente; la dilatación del tiempo es recíproca: vista como dos relojes que se mueven uno con respecto al otro, será el reloj de la otra parte aquél en el que el tiempo se dilate. (Suponiendo que el movimiento relativo de ambas partes es uniforme, lo que significa que ninguno se acelera respecto al otro durante las observaciones)"

El reloj de su consultorio sigue haciendo tic tac, las manecillas siguen su propio ritmo. Sasuke toca la puerta un par de veces y después aumentan los golpes. No hay respuesta, para sus adentros piensa que Sakura debe estar molesta con él, y no la culpa. Pero él no olvidó su aniversario, él sólo le estaba preparando una sorpresa. ¿Quién en su sano juicio estaría con un hombre cuyo sueño es inventar la máquina del tiempo? Nadie, si él fuera mujer no estaría con hombre como él, pero la ama con cada fibra de su ser aunque no lo demuestre con acciones. Sigue insistiendo y no hay respuesta, se maldice, quizá no debió haber dormido fuera de casa, debió haber insistido más o confesarle la sorpresa.

¿Sasuke?

Hola, Yamanaka.

¿Buscas a Sakura?

Sí, ¿no quiere verme?

Ino alza su ceja expectante.

Sasuke… pensé que Sakura estaba contigo, ella no vino a trabajar. Tsunade le ha marcado a su celular en muchas ocasiones, yo lo he hecho. Tiene pacientes por ver y una operación pendiente.

¿Cómo que no está contigo?

No, no lo está.


N/A Muchísimas gracias por sus comentarios, y a las personas que dejaron en favoritos esta historia o que ya la están siguiendo. Prometo ser constante, ya que en lo personal tengo ya desarrollada la historia. Quiero hacer unas aclaraciones al respecto:

*Hay diferencias de edades entre Sasuke e Itachi, no se preocupen, con el pasar de los capítulos entenderán.

*No pretendo que esta historia sea fiel a Japón del siglo XVII, así que si encuentran cosas "extrañas" como castillos, o forma de cultura diferente lo entiendan. Esta historia es imaginación mía, y estoy añadiendo o incluso inventando aspectos nuevos.

Sin más, me despido, muchas gracias por todo. Si les gustó, o quieren hacer un comentario siempre será bienvenido, un review me anima muchísimo. Gracias.

Karou Uzumaki, mi página en facebook es Tamahara chan para más novedades.