III. MENTE
"—Prometo serte fiel en la próspero y en lo adverso, te amaré hasta la muerte.
—Y yo, prometo serte fiel en la salud y en la enfermedad, en todo momento. Te amo…"
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Dolor. Desesperanza. Desolación.
Es lo que Sakura sintió al momento de hallarse en aquella celda sin poder decir nada, su corazón palpitaba lentamente y su pulso se sentía débil. Ella no era una bruja, ¿qué demonios se suponía era eso? El sueño no llegaba, ni el hambre, todas sus necesidades fisiológicas comenzaban a pasar a segundo plano, y sus emociones eran las únicas que afloraban. Estaba completamente sola, ¿era posible morir en un sueño? Sin embargo su parte interna ya le decía que eso no era un sueño, era real.
Se filtraba la luz nocturna a través de una pequeña ranura que había en la pared, aquello era a lo último que se aferraba Sakura al tiempo que se hacía un ovillo, ya no había pensamientos sino sólo la cruel idea de creer que estaba a horas de una muerte que de forma aparente no se podía evitar. Si su teoría fuera cierta y estuviera envuelta en una realidad alterna, ¿era posible morir realmente?
Pensó en Sasuke, ¿estaría preocupado? ¿estaría enojado? También se imaginó las llamadas que debía tener en su celular de parte de Tsunade e Ino, y toda la carga de trabajo que se le habría acumulado. Pensó en sus deseos y cómo habría tenido una familia en el futuro, pero todos sus pensamientos los veía a años luz de poder realizarse.
Por mucho tiempo estuvo divagando, y fue entonces que alguien abrió su reja, se encontró frente a frente con el hombre que creyó era su esposo. Lo analizó de forma detallada, sus ojos negros daban miedo, y aquellas ojeras sólo lo hacían parecer más intimidante. Lo vio con una capucha de nubes rojas y se preguntó que significaría, mas no le dio ya más importancia. Se puso de pie y cómo si hubiera sido arrestada por un delito —que no cometió— extendió sus muñecas, su hora estaba marcada y lo sentía.
Itachi la tomó bruscamente y comenzó a empujarla hacia la salida, Sakura miraba de forma constante hacia el piso, el peso de la resignación y el orgullo no le estaban haciendo pensar bien las cosas. Por primera vez en su vida deseó un héroe, así como en las películas.
Pero ese héroe nunca llegó, y se vio envuelta en una multitud que exclamaban "bruja, bruja".
Llegó, a la que era la plaza central de Konoha, no había marcha atrás.
Atada de manos, fue obligada a hincarse. Itachi estaba ahí parado con los brazos cruzados y con un semblante tan frío que a Sakura le pareció de otra dimensión, nunca había visto una mirada tan profunda y dura en un ser. Un hombre llegó hasta ella, tenía una máscara azul y la misma capa de nubes rojas. Aquello sólo la atemorizó más, y la tortura apenas comenzó.
Al primer latigazo sintió una descarga frenética recorrer toda su espalda, era electricidad pura. Al segundo latigazo empezó a sentir como algo se abría, después del quinto latigazo sentía dolor puro. Pero no gritó, mordía su labio y evitaba a toda costa derramar lágrimas, su interior le pedía sobrevivir.
Ya no contó los golpes ni las torturas, las voces que gritaban que mataran a la bruja se fueron apagando y con ello parecía más una bolsa de patatas que era golpeada, eventualmente empezó a llorar de forma silenciosa y en ese trance de dolor y desesperación se cuestionó que había hecho mal, o mejor aún que había pasado, no recordaba mucho y lo que recordaba sonaba más a una historia fantástica que ella se negaba a creer. Y la conclusión de ser una viajera en el tiempo sonaba tan irreal que le costaba apegarse a ello.
Ganas de vomitar, sentía un líquido subir hasta su garganta, pesado y ácido, sus manos parecían hielos y las piernas comenzaban a flaquear a punto de caer.
—¡Alto!
Sakura escuchó ese grito, lejano y muy quedito. Fuera lo que fuera, su verdugo se detuvo y ella por fin pudo sentir el aire pegando en su espalda y un ardor increíble. Era como resucitar de nuevo, semejante a como que le hubieran puesto agua oxigenada en la herida.
—Hyuga, estamos frente a la ceremonia del K'zaj. ¿Qué se supone que significa esto?
—El rey, el rey agoniza.
Itachi soltó un suspiro largo y se llevó las manos al rostro denotando desesperación.
—¿Ésta es tu noticia Hyuga?
—Sí.
Sakura miró de reojo a su aparente héroe, un hombre de cabello café y ojos blancos con una cicatriz en la frente que le recordó mucho a la esvástica, aquel símbolo que se hizo popular por los nazis en el siglo XX. Aquello no supo si interpretarlo como una mala o buena señal.
La gente murmuraba y el hombre de máscara azul dejó de golpear y observó a Itachi.
—Kisame, detente.
Silencio, los cuchicheos enmudecieron y solo se sintió la presencia de aquel hombre de ojos blancos e Itachi.
—Sé que es la ceremonia del K'zaj pero un vidente nunca se ha equivocado, un miembro de la familia Hyuga nunca comete errores, Itachi. Lo puedo ver y sentir, ella es inocente.
—¿Está queriendo decir que esta persona no es una bruja?
—Ella no es una bruja. Ella es una curandera, lo siento en su aura.
—En efecto—Sakura tomó una bocanada de aire para hablar—, yo no soy una bruja ¡se los dije!
Itachi la fulminó con la mirada y le dio la espalda.
—Las mujeres no deben meterse en temas de hombres.
Aquella voz tan profunda la estremeció, dobló su espalda y se aferró a contener el dolor físico.
—Sea cual sea el motivo, esta persona no merece ser sometida a la ceremonia del K'zaj, he notificado a los sacerdotes, lo que sí debemos hacer es interrogarla veo en ella un pasado cortado y eso es un signo que no debemos pasar por alto.
—Anda pues mujer ¡de pie!
Sakura no supo si reír o llorar, le era imposible soltarse de las ataduras de las manos y llegado a ese punto no sentía su cuerpo, respirar le dolía y el causaba dificultad.
—Creo en ti Hyuga—agregó Itachi—, pero necesitamos pruebas de que ella es una curandera como dices, es bien sabido que las brujas suelen hechizar a las personas, no vaya a ser que ella haya hecho eso contigo.
Neji alzó una de sus cejas.
—Si se requiere una prueba, le daré una contundente, veo tragedia en el castillo, los curanderos están haciendo de todo para estabilizar al Rey. Si esta mujer logra hacer algo por él quedara en claro que ella es curandera, en cambio si él muere antes de que el sol se ponga se llevara a cabo la ceremonia del K'zaj.
—Esto es ridículo.
Sakura escuchaba los murmullos de la gente, de cómo estaban especulando y ese sonido del viento, se sintió entre la espada y la pared, seguía atada y tirada sin poder mantenerse en pie. En ese momento Itachi cruzó con su mirada y rodó los ojos con profunda molestia, ella no esperaba un trato amable y de hecho fue cruel en cuanto él la tomó del cabello y sintió como todas las terminales nerviosas se le ponían de punta, terminó gritando de dolor.
—Mujeres que no se pueden poner de pie, vaya tontería.
A continuación, Sakura lloró y sintió las lágrimas saladas. Sin embargo supo que de alguna u otra manera no moriría torturada, no de momento.
—Ya escuchaste mujer, iremos a ver al rey y tú lo curaras si no puedes hacer eso serás torturada igual que ahora, bajo los lineamientos de la ceremonia del K'zaj.
—Es… ¡absurdo!
Toda la gente la miraba contrariada. Itachi levantó una de sus manos y estuvo a punto de golpearla, sin embargo al final apretó su puño.
—He visto muchas mujeres a lo largo de mi vida, ni siquiera mi madre llegó a gritarme, ¿qué te hace creer que una mujer como tú pueda alzarme la voz? Escucha bien, aprende a callar mujer cuando no se te pide opinión y obedece, ¿sabes quién soy yo?
—Un monstruo y un salvaje.
Itachi sonrió de lado y apretó su jaloneo en su cabello, haciendo que ella gimiera de dolor.
—Soy Itachi Uchiha—respondió.
Sakura abrió los ojos, y sintió su sangre helada.
—Le enseñé un video Sakura, entonces no sé cómo ocurrió era muy joven para saberlo, ¿no? Los últimos recuerdos que tengo son los de mi hermano menor llorando y yo tirado en la nieve, estando confundido y después un frío estremecedor.
—No fue tu culpa Sasuke, tú eras un niño, además era una carretera, no eres culpable de la muerte de tu familia.
—Toda la vida me lo he recriminado y quisiera regresar el tiempo y nunca enseñarle ese video a mi padre, tal vez…
—Pero Sasuke…
—Mi hermano, su nombre era Itachi.
—No es bueno que recuerdes, tal vez no debimos tomar tanto Sasuke.
—No Sakura, déjame terminar, ¿sabes por qué le pusimos así? Fue idea de mi padre, según él a mediados del siglo XVII hubo un pariente nuestro muy lejano, demasiado lejano que se llamaba así, le decían cuervo.
—¿Cuervo?
—Solía contar mi padre que cuervo era primo de un rey que gobernó la pequeña ciudad de Konoha, que en aquel entonces era como el centro de Japón, era importante. Pero cuervo era inteligente y audaz, supongo mi padre veía en eso en mi pequeño hermano.
—Debió ser un buen hombre…
—No lo sé, mi padre estaba obsesionado con investigar nuestro árbol genealógico, pero a finales del siglo XVII la mayoría de los Uchiha desaparecieron de la faz de la Tierra, incluido cuervo.
—¿Por qué?
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Olor a rosas, recámara de piedras, fuego y silencio.
Sakura se arrastraba y tomaba bocanadas de aire de vez en cuando, en aquella habitación —grande— pudo identificar la capa negra con nubes rojas. Reconoció al rey, echado boca arriba en la cama y con los ojos cerrados.
—Ha estado perdiendo la vista.
Aquello lo dijo Itachi con un tono serio.
—Me parece de mal gusto que una mujer esté en este aposento Itachi, ¿qué significa esto?
—No me cuestiones Deidara, no preguntes cosas que no te incumben. Ahora tú, haz algo mujer.
—¿Qué es lo que tiene el rey?
—Es una idiotez hablar con una hembra Itachi, ¿estás tratando de insultarnos? ¡Es una tontería!
—¡A callar todos! Soy yo el único que hace las preguntas aquí, soy el primo del Rey y ustedes son los curanderos y guardias. Respondan las preguntas de la mujer.
—Sus heridas lo aquejan, hoy ha tenido fiebre y vómitos.
—¿Qué heridas?
Fue entonces que Sakura observó su brazo izquierdo, tuvo que cerrar los ojos y tragar saliva pesado.
—Gangrena.
Los presentes en la habitación la miraron curiosos, entendió que ellos no tenían idea de lo que eso significaba.
—Las hierbas parecen no funcionar, no quiere comer.
Ella recordó la primera amputación que hizo en su vida y se estremeció, no quería revivir esa experiencia pero de algo estaba segura, nadie de ahí sabía qué hacer.
—¿Cómo se hizo esto?
—Fuimos a cazar como cada mes—explicó uno de los hombres—, el jabalí clavó su colmillo en el brazo, eso sucedió hace dos días.
—Dios… ¿Y lo dejaron de este modo?
—¿Acaso estás recriminándonos algo mujer? Somos hombres, ¿qué significa esto Itachi, somos cuestionados por ésta?
—A callar, mujer no hagas preguntas innecesarias, haz algo por el rey es todo lo que se te pide, a menos que seas una verdadera bruja.
—El rey va a perder su brazo.
Sakura lo sabía, sin antibióticos ni ninguna otra herramienta él moriría, incluso si esperaban más días. La piel se había tornado de otro color, era imposible salvar ese tejido.
—¿De qué estás hablando?—Fue Itachi quién habló.
—No sobrevivirá, se necesita… cortar su brazo.
No quería usar esa palabra, pero dudaba que ellos entendieran la gravedad del asunto.
—Sólo mantenlo con vida.
Aquella voz sonó desesperada, no sonaba al Itachi de hace unos momentos que la trataba como una escoria.
—¿Aun si debo cortar su brazo?
—¿Qué no escuchaste?
—Necesito… una cuchilla filosa y desinfectada.
—¿Desinfectada?
—¡Limpia, sin mugre! Y trapos blancos, nuevos y limpios.
Mordió su labio, si el rey moría ella lo haría también, pero amputar una extremidad era algo a lo que no sabía cómo enfrentarse.
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Minutos. Horas. Tiempo. Todo era relativo y Sasuke quedó arrodillado frente a su cuerpo. Respiraba y eso era bueno, estaba a treinta y seis grados centígrados y estaba viva.
Pero nunca imaginó que estaría en su habitación secreta, no se sintió decepcionado, en el fondo sabía que la curiosidad del ser humano no tenía límites. Lo que estaba fuera de su conocimiento eran las razones y el motivo por el cual ella no despertaba, llamó a una ambulancia fuera lo que fuera debía sobrevivir.
Pero los segundos pasaban y Tsunade no le daba razones, sentía impotencia y por ese momento dejó de pensar en su amado proyecto, en aquel ente que le había dado sentido a su vida. Incluso sintió la culpabilidad de haber creído que aquello era más importante que Sakura. No se molestó por verla yacida junto al arco dorado. Sintió rencor contra él, debió enseñarle esa habitación antes.
—Está bien Sasuke, está viva—dijo Tsunade.
—Conozco esa voz, siempre hay un pero.
—Pero no despierta.
—¿No despierta? ¡Dime algo que no sepa Tsunade!
—Sakura Haruno no despierta ni responde a estímulos. No nos explicamos que pudo haberle pasado, ella es una persona muy sana, ella…
—Soy un científico Tsunade, entiendo lo que me dices. Está viva sí, ¿y su mente?
—No lo sabemos.
N/A Bueno, faltan menos capítulos para esta historia no pretendo que sea muy larga. Soy nueva en este género así que si notan algún error haganmelo saber, algunas cosas son sacadas de mi mente.
Sin más por el momento se despide Blossom.
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