Bleach no me pertenece.
Byakuya...
Quizá no fue el hermano ejemplar en un inicio y podría excusarse en el dolor que tuvo en su alma ante la semejanza que tenía Rukia con Hisana.
Pero ahora se tomaba enserio su papel de hermano y eso significaba que alejaría a los pretendientes que pudiese tener Rukia.
Y entre ellos se encontraba otro hermano mayor: Kurosaki Ichigo, quien apenas se acercaba a ver la otra cara de la moneda.
Pues lo que él tenía de irritable, Byakuya lo cambiaba a exigente.
Aun así, el Kurosaki tenía ventaja sobre el capitán del a sexta división, pues sabía lo que necesitaba un hermano mayor para dejar a su hermana en brazos de un hombre.
Y fue así que los siguientes tres meses se aseguró de tres cosas.
-Tener una vida estable en el Mundo Humano.
-Hacer que en el Rungokai su nombre fuese el más respetado entre los shinigamis.
-Y llegar a tiempo a todas las comidas y citas.
Aun así, Byakuya no parecía fiarse de él. Pese a conocerlo desde hace algunos años, pelear en más de una ocasión y estar dispuestos a dar su vida para proteger a Rukia, el Kuchiki se veía reacio a hablar con Ichigo sobre el tema del amor.
Rukia por su parte disfrutaba todos los intentos del Kurosaki para ganarse a su Nii-sama, nunca había esperado que Ichigo se disciplinase tanto para obtener la aprobación de él.
Solo esperaba que todo saliese bien cuando Ichigo explotase, pues estaba segura que la paciencia del joven estaba a punto de agotarse.
Lo cual sucedió un par de días después.
—¡¿Qué más quieres de mí, Byakuya?!— le preguntó Ichigo al entrar en la oficina del noble —¡Creo que te he demostrado que mis sentimientos por Rukia son verdaderos!
El Kuchiki permaneció callado por algunos segundos —Largo de mi oficina— dijo serio y a modo de advertencia.
Ichigo rio forzosamente ante sus palabras —No, no lo haré Byakuya. ¡Porqué hoy obtendré tu aprobación aunque deba arrasar con medio Goitei!— respondió.
Sus palabras eran altaneras para Byakuya, quien se levantó de su sitio y dio un golpe a su escritorio.
—No eres lo suficientemente bueno para ella— se jactó el Kuchiki.
—Pruébame— respondió Ichigo para sonreír —Hazme la prueba para capitán, la pasaré con la mejor nota, maldito estirado.
Byakuya gruñó en su interior ante esas palabras, ya que no estaba dispuesto a dejar a su pequeña pero autosuficiente hermana en manos de un adolescente, pues sabía de sobra que sería lo primero que las hormonas obligarían a Ichigo a hacer... o eso pensaba.
—Sígueme, mocoso— mencionó el Kuchiki antes de desaparecer con shumpo, solo para ser seguido por Ichigo.
El chisme se regó como pólvora por el Goitei, el legendario Kurosaki Ichigo pelearía por la aprobación del exigente y habilidoso Kuchiki Byakuya en un examen de nota perfecta y pronto algunos tenientes fueron a conseguir evidencias en vídeo sobre este evento.
Para fortuna del Kurosaki, varios capitanes dieron su visto bueno para que realizara el examen, consiguiendo nueve recomendaciones, un número bastante alto, considerando que Aizen apenas logró siete.
La primera prueba fue Kido, Byakuya sonrió para sus adentros, sabía que el joven era pésimo manejando su inmenso poder espiritual y que esta era la mejor forma de terminar con todo.
Aun así, Ichigo lo había previsto como un buen estratega.
—Utiliza un hado o bakudo en este muñeco de pruebas— dijo Kyoraku para dejar un maniquí de tela en medio de un extenso valle.
—Gracias— respondió el joven antes de juntar las palmas de sus manos y apuntar con todos sus dedos hacia el muñeco.
Después de respirar profundamente un par de veces, el joven comenzó a aumentar ligeramente su energía, mientras recordaba mentalmente como era aquel hado, por dentro y fuera.
Inhaló profundo antes de pronunciar el nombre —¡Kurohitsugi!— exclamó Ichigo.
Casi enseguida la barrera de energía oscura comenzó a construirse, asimismo el joven se mantenía estoico, sin mover sus manos o vista. Y pronto las cuchillas atravesaron el maniquí, dejando solo trozos de tela y arena en aquel lugar.
Byakuya por su parte se sorprendió, aunque pronto entendió el motivo por el cual Ichigo utilizó ese hado.
El adolescente al tener un poder tan grande no podía realizar algo simple o explotaría. Necesitaba realizar un hado capaz de absorber su energía en gran medida y así solo debería preocuparse por regular el exceso.
—Oh, creo que este es el mejor hado que he visto, ¿No cree Yama-jii?— mencionó el capitán de la octava.
El comandante asintió —Simplemente es sorprendente su manejo de reiatsu, Kurosaki.
Ante esas palabras era más que obvio que era una nota perfecta.
—El bankai ya lo posee, pero ¿Tiene otras técnicas de pelea además de la espada?— mencionó el comandante, otorgándole una pequeña esperanza al Kuchiki de ganar.
Sin embargo él desconocía el pasado como chico problema de Ichigo.
—Sí, boxeo y algo de kapoeira— respondió el Kurosaki.
—Bien, entonces peleará contra el capitán Kyoraku. Si te derriba, pierdes la nota perfecta— dijo Yamamoto.
Ichigo asintió y clavó su zampakuto en el suelo, solo para ver como Shunsui se quitaba su sombrero, espadas y la floreada bata.
Kyoraku se acercó con shumpo, listo para darle un único golpe en el pecho al joven, el cual conectó y lo arrojó, pero Ichigo se apresuró a hacer un par de piruetas para recuperar el equilibrio. Enseguida se colocó a la defensiva mientras analizaba a su oponente.
Ambos shinigamis se repartieron un par de golpes, aunque ninguno de estos logró derribar a su oponente, conforme el tiempo pasaba los nervios del Kuchiki crecían.
—¡Derriba a ese mocoso Kyoraku!— gritó el Kuchiki, sorprendiendo a todos.
Ichigo por su parte gruñó para comenzar a elevar su energía espiritual.
—Lo siento Kyoraku-san— murmuró el Kurosaki para si mismo mientras el hombre utilizaba shumpo para tratar de golpearlo y a cambio recibía un fuerte puñetazo en el estómago, el cual lo derribó por un instante.
—Vaya, no creí que Ichigo-kun pudiese romper mi guardia— dijo Shunsui antes de reír —Quizá el grito de Byakuya-kun me desconcentró más de lo que pensé.
—¡Maldición! Debí pelear yo— mencionó el noble, aunque después se acercó a Ichigo —Bien, lo admito. Eres un buen partido para Rukia, tienes mi aprobación— agregó.
El Kurosaki sonrió antes de abrazar al noble por un instante —¡Gracias Byakuya!— respondió antes de irse, no sin antes tomar a Zangetsu.
—Sabes, si no le hubieses dado tanto tiempo, el resultado sería diferente— mencionó Kyoraku al levantarse y sacudirse el polvo de su uniforme.
—¿A qué te refieres?— le preguntó el Kuchiki.
—Kurosaki Ichigo esta semana asistió a la Academia, además de pasar algunas noches leyendo en la biblioteca bajo la supervisión del comandante Yamamoto— respondió Ukitake.
Byakuya al escucharlos gruñó para su interior. El novato lo había vencido.
