Disclaimer: Los dialogos y los personajes son de Mizuki e Igarashi este fic tiene fines de entretenimiento, no de lucro. Espero y les guste la historia.
Chicas bellas, este fic lo publiqué el 30 de abril de 2017; es mi primer relato en el candymundo; le he realizado otra edicion espero la disfruten.
Heridas del pasado.
Relato inspirado en la canción Respira de Luis Fonsi sin fin de lucro. Se prohíbe su difusión en paginas así como su narración en youtube sin mi consentimiento.
Dicen que el amor mas grande que puede haber en el mundo, es el amor de una madre, por eso Terry se había decidido a viajar a Nueva York para ver a su progenitora con la esperanza de recibir un poquito del afecto que siempre le fue negado en el Castillo Grandchester. Era un día de invierno, hacia mas frio que en Londres y la nieve lo cubría absolutamente todo, pero eso no era problema para el castaño, quien se dirigía a pasos agigantados a la casa Baker. Finalmente aquella mansión se encontraba frente a el después de un largo trayecto . Tocó la puerta y fue recibido por la mucama, quien lejos de invitarlo a pasar lo dejó esperando en la entrada para ir a anunciarle a la famosa actriz Eleanor Baker, la llegada de su unigénito.
-Es usted señorito Terry.
-Su hijo señora.
Mientras esperaba el joven pudo escuchar unas carcajadas varoniles; al parecer mamá tenia visitas y si que se la estaba pasando de lo lindo , sin embargo ella salió a su encuentro.
-Mamá.
-Terry! -dijo la elegante rubia emocionada al ver a su retoño presente en su residencia para verla como tanto le imploraba al cielo.
-Terry!-expresó con la más tierna de las sonrisas; mirandolo de arriba a bajo sin dejar su expresión dulce; su hijo creció muchísimo y estaba convertido en todo un galán, la ultima vez que lo vio fue cuando Richard Grandchester se lo llevaba a Londres y ahora que estaban frente a frente no pasó desapercibido para ella su enorme parecido con "ese hombre". -Como has crecido- agregó logrando tomarle de la mano, el joven asintió con los ojos cerrados.
- No te quedes ahí. Entra.-La bella actriz llevó a su hijo de la mano hasta la sala de estar, sin embargo el ingles soltó su mano para hacerlo por su cuenta, total ya no era un niño, hace tiempo dejó de serlo. Siendo consciente de que vino desde Londres para estar a su lado sin importarle el clima, la actriz cerró la puerta e inmediatamente ordenó que su hijo reciba la mejor atención …-Haré que la mucama te prepare algo caliente.
-¡Mamá!-manifestó Terry con una evidente desesperación en su voz, suplicaba un abrazo suyo, era lo único que quería.
-¡Terry! ¡Mi querido Terry! -Madre e hijo se fundieron en un abrazo tantas veces anhelado por ambos; por desgracia aquella postal tan conmovedora se vio destruida por esas malditas carcajadas que sonaban otra vez recordándole a Eleanor su nueva realidad; la de actriz por lo que; con el dolor de su corazón; se vio obligada a romper el gesto con su retoño para decirle…
-Ya no podrás venir más aquí.-El semblante del joven cambio, lo único que le faltaba para matar su ya destrozado corazón era el rechazo de su madre.-Porque no se ha revelado que tú eres mi hijo. Terry, no intérpretes mal yo te adoro.-dijo mientras intentaba abrazarlo de nuevo, pero esta vez el castaño se negó y totalmente furioso destrozó el fino collar de perlas de la actriz.
Quiso detenerlo a toda costa para explicarle sus razones, sin embargo no quería escucharla, estaba saliendo de aquella casa donde esperaba ser tratado con cariño por esa mujer que no merecía ser llamada madre.
-Espera Terry! ¡Espera!
-Eres hijo de los Grandchester! ¡Prométeme que no le dirás a nadie que eres mi hijo! ¡No lo digas a nadie! ¡A nadie!-Si, era el heredero de los Grandchester y el siguiente en la línea de sucesión aunque el no lo quiera, pero del mismo modo era un ser humano, como todos. Se preguntaba que hizo mal para sufrir tanto siendo tan joven, era un buen muchacho, no se merecía esto.
Corrió a toda velocidad en medio de la nieve, el joven ingles en ese momento lo único que quería era desaparecer de la tierra, como los copos de nieve que caían a su alrededor.
"Vine aquí en medio del invierno. ¿Que buscaba en ella? ¿Qué quería? Verla... ¿Para qué? Verla... Me convertí en el hazmerreír, sabía lo que pasaría. Fue entonces...fue entonces que vi a Candy por primera vez"
Candy, aquella jovencita pecosa alegre y simpática cambió su vida desde la vio en el Mauritania, con ella se mostraba tal y como era en realidad. Cuando estaban juntos, ya sea en la segunda colina de Pony o en cualquier lugar lo que mas le gustaba era hacerla rabiar burlándose de sus pecas, para el no eran un defecto, al contrario, las adoraba.
"Gracias ella casi olvido todo, pero..."
Pero los recuerdos de su pasado en el castillo de los Grandchester volvieron a su mente...Todavía las heridas estaban abiertas; negándose a sanar.
-Así que volviste creí que no lo harías. De todas formas puedes hacer lo que quieras. -A la duquesa de Grandchester poco o nada le interesaba si a Terry le pasaba algo malo, total, no era su hijo. Era consciente de que el joven era la viva imagen de Eleanor Baker y siempre se lo hacia saber.
-La sangre de ella corre por tus venas. -comentó la poco agraciada dama haciendo un gesto de asco con su abanico. La sangre de una americana indecente-añadio con un tono de burla en su voz, así que sin pensarlo dos veces el rebelde arrancó su elegante capa azul de las regordetas manos de su madrastra y poniéndola en su sitio dijo...
-¡Cállese! ¡Señora! ¡Cállese o su cara de cerdo se verá más fea de lo que es!-Bueno, estaba resentido con Eleanor por haberle dicho que ya no podía verla, pero era su hijo y no permitiría que le falten el respeto.
-¡Me dijiste cerdo! ¡Que chico insolente!- La duquesa estaba muy ofendida, pero si el castaño no dijo ninguna mentira ¡la cara de esa mujer era horrible o mejor dicho toda su humanidad lo era!- No debiste volver nunca más aquí. -comentó moviendo su abanico en señal de protesta.
-Váyase de aquí.-Terry ya estaba a punto de perder la poca paciencia que le quedaba, la "cara de cerdo" lograba exasperarlo fácilmente, si hubiera un concurso de personas extremadamente odiosas ella ganaría sin duda alguna . El joven abrió las puertas dándole a conocer la salida.
-Terry nunca admitiré que eres el heredero de la familia Grandchester. -Desde que llegó a esa casa siendo un niño, era lo único que esa desagradable mujer sabia decir, parecía disco rayado. Finalmente la odiosa mujer salió de su habitación con aires de superioridad, inmediatamente el castaño azotó la puerta de la rabia que tenia, ya no podía contenerla mas. Las quejas de la duquesa de Grandchester no se hicieron esperar.
-¡Te ruego que eches a Terry de esta casa!-Los gritos de la duquesa eran tan altos que llegaban a su habitación, el colmo de los colmos es que su padre no decía nada, le daba la razón.
-Querido...la legítima sangre de los Grandchester es la que corre por las venas de estos niños. -Su padre no decía ninguna palabra, era como si no lo quisiera aunque a el eso le daba igual, al fin y al cabo el odio era mutuo, esa mujer lo tenía dominado, tanto que ni siquiera era capaz de defenderlo-Ya es tiempo querido. Terry estaba más que feliz por salir de aquella casa donde tanto se lo rechazaba, prefería mil veces estar en el colegio San Pablo que soportando a la Duquesa cara de cerdo y a los cerditos que tenia por hijos. Antes de irse, esperaba que su padre lo defendiera de su segunda mujer aunque sea solo una vez.
"Diga algo Duque de Grandchester. ¿Porque no me habla? Si amó a esa americana. Si la amó realmente aunque sea por un momento"
En efecto, la había amado y aun la amaba pero era demasiado cobarde y orgulloso para admitirlo, para los Grandchester, primero estaba el honor y el deber, luego los sentimentalismos. Muy en el fondo, Richard Grandchester si quería a su hijo Terry pues era el único de sus hijos que fue concebido con amor.
-Esto me ha dado una terrible jaqueca.
Por lo menos en el colegio Real San Pablo no tenía que ver a su padre, a la puerca de su madrastra y a sus hermanastros. Allí era libre, libre para hacer lo que él quiera, ni las estrictas reglas se lo impedían, ahora tenía un motivo muy grande para estar en esa escuela, ese motivo era rubio, pecoso, ojiverde y tenía nombre y apellido: Candy White Andrew, aquella chica que siempre lo escuchaba sin juzgar y lo ayudaba a respirar; de este modo los dos se ayudaban mutuamente a cicatrizar poco a poco sus propias HERIDAS DEL PASADO.
Fin
Hola! Seguro muchos han escuchado la cancion "Respira" de Luis Fonsi, a mi personalmente me encanta porque encaja perfectamente con el pasado doloroso de nuestro amado rebelde. No se ustedes pero a mi me indignó bastante la actitud de Eleanor Baker en el capitulo 37. Aun asi es bueno saber que subsanó su error en "Lazos de sangre" y todo gracias a la ayuda de Candy.
Cuidense y nos leemos en otro fanfic. Besos.
