Escucho la alarma de mi celular en algún lugar de la habitación. La verdad es que no me quiero levantar aún, es muy temprano y siento adormecido todo el cuerpo. La música paró durante cinco minutos, dejándome casi caer de nuevo al mundo de morfeo, pero comienza nuevamente aun mas fuerte. Hastiado estiró el brazo para tomar el aparato de la repisa y casi me da un paro cardíaco al ver la hora. ¿Cuantas veces ignore la alarma? No puede ser que llegue tarde al primer día de escuela. Trato de calmarme al mismo tiempo que intento ponerme la camisa y los calcetines. Véase no me calmo.
Corro al baño y escucho a mi madre decir algo de que estoy saliendo tarde. Gracias mamá, no se que haria sin ti. Me mojo la cara y pongo el cepillo ,con demasiada pasta dental, dentro de mi boca. Trato de aplanar mi cabello, fracasado olímpicamente. Me enjuago la boca y sonrió satisfecho. Si bastante presentable para el primer día, si tan solo tuviera mis pantalones puestos sería un bonus. Trotó hasta mi habitación de nuevo, encontrándolos casi al instante, y me los pongo los mas rápido que puedo. La chaqueta también, y creo que eso es todo. Tomó la mochila y bajó las escaleras de dos en dos, mi madre está sosteniendo mi almuerzo, limpiamente envuelto en un pañuelo verde, y también un pan tostado con un jugo. Dios bendiga a mi mamá.
– Ten cariño, ya que hoy no llegarás a desayunar –
– Gracias mamá, te quiero – Medio sollozo por el alivio que me da.
– No hay de que mi cielo, yo ya sabía que algo así iba a pasar –
– ¿Si lo sabias por que no me despertaste antes? – Pregunté consternado mientras me ponía los zapatos.
– Sabes Tadashi que no puedo modificar el futuro – Exclamó antes de darme un beso en la frente y volver a la cocina.
Mi madre tiene el poder de ver el futuro, son solo flashes de vez en cuando, no puede controlarlo, pero aun así cuando los tiene no hace nada por evitar sucesos desfavorables. Suspiro cansino, no puedo imaginarme las veces que mi mamá pudo haberme ayudado a por lo menos desayunar debidamente.
Salgo de la casa con un "Ya me voy" y trotó hasta el punto de encuentro que Tsukki y yo habíamos acordado. Comienzo a correr lo más rápido que pueden mis piernas, quién sabe si Tsukki ya llego y si estará enojado. No, seguramente ya llego y esta enojado. Cuando lo veo no puedo evitar sentir un pinchazo de culpa. Me apoyo sobre mis rodillas cuando ya estoy a su lado, balbuceando disculpas lo mejor que puedo después de haber corrido esa mini maratón.
– Solo llegaste cinco minutos tarde Yamaguchi –
– Pero aún así perdón Tsukki –
– Solo apresuremos-nos si no queremos llegar más tarde –
– Lo siento Tsukki – Camino a su lado a una velocidad un poco más rápida de lo normal, por suerte tengo una piernas largas, si no ya estaría jadeando por aire otra vez.
– ¿No estabas a punto de desayunar? –
– Así es – Miro mi pan tostado, o lo que queda de él luego de mi carrera. Al menos el jugo ya está agitado, sonrió internamente y vuelvo a mirar a Tsukki que también está sonriendo – ¡Ah! ¿estas leyendo mi mente? –
– No, solo me rio al ver tu pan tostado – Se mofa y me saca mi jugo para darle un trago sin agitarlo antes. Fue apropósito, lo se. La única forma en que admite que lee la mente de las personas es con su lenguaje corporal, o al menos así es como me doy cuenta de que lee mi mente.
Me como mi pan de dos mordidas saboreando el sabor a quemado. Ay mamá, si sabes que se va a quemar al menos evitarlo, por amor a tu hijo. Suspiro después tragar mi pobre desayuno y veo que Tsukki me extiende el jugo a centímetros de mi cara. Sonrió por la amabilidad que tiene el gesto. Bebo de un sorbo todo lo que queda y tiró la caja a un basurero cercano. Mi amigo me mira algo rojo, lo cual es bastante extraño.
– ¿Te sientes bien Tsukki? Tu cara esta roja – Exclamó preocupado.
– No es nada – Murmura y gira para entrar al edificio. Wow llegamos antes de lo esperado, y mejor aun, no llegamos tarde. Sonrió más tranquilo admirando el no-desastre.
Hacemos todo el recorrido del edificio en silencio, después de todo hay que asistir a la ceremonia de inauguración. Pero antes tenemos dejar los bolsos en el salón. Al entrar hay una lista con los nombres y números de bancos. Busco nuestros nombres y hago un puchero al notar que no estamos tan cerca como me gustaría.
– Deberías agradecer que estamos en la misma clase –
– Pero hubiera sido genial sentarnos cerca esta vez ¿No crees? – Rio bajito y dejo mi bolso en la que sería mi silla durante el resto del año.
– Supongo – Susurró muy bajo, pero aun así lo escucho perfectamente.
*
Sigo a Tsukki hasta uno de los gimnasios donde sería el acto. Ya estaba lleno, tal vez éramos los últimos en llegar. Me siento junto a mi megane favorito, aunque es el único que conozco,pero aun así sonrió ante la idea. No pasan más de quince minutos del discurso que ya estoy cabeceando por el aburrimiento. Estos actos siempre eran iguales, hablan sobre las asistencias, las notas, la conducta y el hecho de que el director tenga un peluquín te hacía imposible mirarlo fijamente sin reírte. Creo que en algún momento me dormí, porque Tsukki me removió de su hombro para oír las últimas palabras del directo.
– Por último alumnos, se tiene terminantemente prohibido el uso de sus poderes en horario de clases, por lo tanto mientras los usen con cuidado y responsabilidad podrán usarlos sin castigo durante los recreos y los horarios del club. Eso es todo, espero que tengamos un buen año escolar –
Los aplausos no se hicieron esperar, seguido de saludos y de un momento otro precia que todos quería escapar del lugar. Me acerque a la espalda de Tsukki para no perderme entre el mar de gente. Salimos ilesos afortunadamente y en el pasillo solo quedaban los estudiantes que habían sido arrastrados por el tsunami y trataban de ubicarse.
– Hay que ir a anotarse al club –
– Ah, es cierto, lo había olvidado Tsukki –
La verdad que fue un trámite bastante fácil, llenar una hoja con tus datos y darlos a la secretaria, que esta te diga que puedes empezar el club al día siguiente. Todo muy fácil, y yo que creía que tendríamos que hacer algún tipo de prueba para entrar al club. Ya estaba muy preocupado si no la llegaba a pasar, y me tendría que unir a algún club aburrido como el de lectura, y me volvería obeso y nerd por falta de movimiento, y Tsukki dejaría de ser mi amigo cuando comience a usar lentes por tantas noches leyendo hasta tarde.
– Estas exagerando – Me mira aburrido.
– ¡Tsukki lo estas haciendo de nuevo! – Lo acuso con el dedo índice.
– Es que ya estás pensando cualquier cosa, por si lo olvidas yo uso lentes así que no tendría sentido que deje de ser tu amigo por algo así –
– ¿Y qué hay de la obesidad Tsukki? –
– ¿ De verdad me lo preguntas? – Intenta reprimir una sonrisa, pero sé que está ahí, y que mi histeria mental le da gracia.
– Es que imagina Tsukki, seré como una cuerda con un nudo en el medio y seguramente lleno de granos además de – Dejo de hablar al escuchar su risa, es tranquila y baja pero de alguna forma es estridente para mi. Solo ríe así cuando algo de verdad le hace gracia. Trata de regular su respiración hasta que su risa desaparece, pero no la sonrisa que queda en plasmada en su rostro por unos momentos mas, pero siempre quedara en mi mente.
– Callate Yamaguchi –
– Lo siento Tsukki –
*
Las primeras clases son las típicas,matemáticas e historia, pasan volando como un repaso de lo que se supone que ya deberíamos saber y un vistazo general a lo que estaríamos aprendiendo. La introducción de los profesores y de los alumnos, aunque solo levantamos la mano cuando dicen nuestros nombres. Cuando sonó la campana no pude evitar saltar de mi asiento por la sorpresa, estaba muy absorto en la clase que no me di cuenta de que el tiempo pasaba. Me voltee para encontrar a Tsukki ya sacando su almuerzo, por lo que saco el mio y arrastro mi silla a su lado.
– ¿Que tienes hoy Tsukki? – Intento sacar un poco de conversación amena.
– Bueno... arroz y vegetales fritos – dice observando una zanahorias con algo de duda. – ¿Y tu? –
– Yo tengo- –
– ¡Ey! ¡Devuélveme mi almuerzo! – Una chica interrumpió la charla con su grito de enfado.
– No sé, tendré que pensarlo – Dijo el un chico con el cabello rapado mientras hacía levitar una caja rosada hasta el techo.
– ¿Eh? ¡Es mi almuerzo! ¡No tienes nada que pensar! – La chica parecía que iba a estallar de la ira. Yo solo me encogí en la silla revoloteando mi vista entre esos dos.
– Es que veras yo solo quiero- – Antes de que terminara si quiera de hablar, la chica había corrido a una velocidad sónica hasta estar a centímetros del chico.
– ¿Ya me vas a devolver mi almuerzo? –
– e-eh...si... – De un momento a otro la caja ya estaba en manos de la chica que salió campante por la puerta.
Me quede estático por el encuentro tan raro, es decir, en la secundaria se tenía terminantemente prohibido el uso de poderes fuera de casa, si te atrapaban en la calle o algo parecido te castigaban. Pero aquí, parecía que era algo tan natural. La verdad es que da algo de miedo saber que el chico a tu lado podría inundar la escuela si se le antojaba. Pero no lo haría, para eso estaban los castigos, pero el temor no se iba.
– Lo hizo para marcar territorio –
– ¿Como los animales? – No entiendo a que se refiere ahora.
– Si algo así, como una advertencia para que no se metan con él, pero le salió mal – Se ríe en voz alta antes de reír en tono de burla, no puedo evitar reírme también.
– ¿De qué se ríen? – El mismo chico se acercó a nosotros con aire desafiante.
– De ti obviamente – Dice Tsukki tranquilamente.
– ¡¿Acaso quieres pelear?! – dice acercándose agresivamente al rubio. Quien se levanta, dando a relucir su altura. Me levanto también, aunque no se muy bien qué hacer.
– La verdad es que seria una perdida de tiempo pelear contigo así que ¿Porque mejor no me dejas almorzar en paz? – Sonríe de lado para sacar de quicio al otro sujeto.
– ¡¿Que dijiste maldito?! – Tomó a Tsukki por el cuello para rebajarlo a su altura. Mis reacciones fueron consecutivas. Tratar de parar al sujeto con mis manos. Tratar de anular sus poderes lo máximo posible. Aumentar los poderes de Tsukki. Tratar de ser una persona civilizada.
– No tenemos porqué hacer esto – Mire al chico a los ojos y este pareció darse cuenta que no podía hacer levitar las cosas. O eso parecía porque habían algunas cosas flotando a nuestro alrededor.
– ¿Que está- –
– Ahora si nos vas a dejar almorzar – Tsukki ladeo la cabeza mientras algunos útiles empezaron a girar en torno a él, haciendo una extraña danza. Lo miré aturdido, ni yo sabía que estaba pasando.
– Tsk – El chico dejó a Tsukki despacio y salió corriendo del salón.
Me quedé un momento mirando la puerta hasta que me volví a Tsukki que parecía estar manipulando los objetos que flotaban. Colocando cada un a donde a él le parecía que iban. Parecía tranquilo. Como si hace cinco minutos no hubiera hostigado a un cretino.
– ¿ Qué fue lo que pasó Tsukki? –
– Creo que de esta forma el nunca se meterá con nosotros –
– ¿Pero como? –
– Por qué era lo que pensaba, él creyó que éramos una presa fácil para molestar – Oh, eso tenía sentido, mucho. No habría otra razón para la cual Tsukki quisiera relacionarse con esa gente. Aunque aún hay algo que me inquieta.
– ¿Como hiciste para...ya sabes...la levitación? – De seguro mi cara era un poema a la consternación.
– Tu hiciste eso, me otorgaste su poder, aunque yo tampoco entendía muy bien, por eso habían demasiadas cosas flotando a la deriva – Se vuelve a sentar si cortar el contacto visual que teníamos.
–¿Como que yo hice eso? Sabes que aun no domino el otorgamiento –
– Pero un así lo hiciste ¿No es genial? – Exclamó sin gracia antes de volver su atención a su almuerzo a medio terminar.
– Aun así eso fue peligroso Tsukki ¿Que pasaba si yo no te otorgaba su poder? – Me senté enfadado mientras comía un trozo de carne enojado.
– Lo hubieras tratado de anular–
– Pero- –
– Callate Yamaguchi –
– Lo siento Tsukki –
*
El tiene razón, solo se adelanto a deshacerse de los posibles futuros problemas. Charlamos un poco más de trivialidades hasta que de nuevo la campana hizo acto de presencia. Al sentarme en mi lugar correspondiente entro el profesor. Aparentemente las clases después del almuerzo eran todas referidas a los poderes. Por ejemplo la clase que teníamos ahora era "Teoría de los super-poderes". Nos enseñaban de los tipos, cantidades y capacidades de cada poder. Las grandes diferencia que tenían algunos poderes relativamente iguales pero con diferentes capacidades de usuario podían hacerlo diferente. Fueron dos horas en donde absorbía cada palabra que el profesor decía, aunque era más que nada un vistazo general, y que profundizaremos todo, aun así me parecía muy interesante. La última clase fue algo así como Historia de los poderes, esa si fue algo aburrida. Cuando terminó la clase yo me encontraba exhausto en mi banco. Así que con pereza tome mis cosas y seguí a Tsukki por los pasillos.
– Asegurate de mañana despertar a tiempo –
– Si... – No evito bostezar, a lo que mi amigo me mira aburrido – Fue un día bastante largo –
– Y aun no comenzamos el club –
– Es verdad ¿Quieres ir a echar un ojo al gimnasio? – Pregunte sin rastro de sueño en la cara, a lo que el solo suspira y enfila en dirección al gimnasio.
A medida que nos acercabamos podía escucharse el sonido de balones rebotando en el suelo. Muchos balones rebotando en el suelo. Alce la vista confundido para encontrarme con la cara molesta de Tsukki, no parecía que nada bueno estaba pasaba. Cuando estábamos en la puerta también se podían escuchar gritos, no los normales de un entrenamiento, sino una mezcla entre "No me golpees por favor" y "Ven aquí maldito", bueno eran exactamente los gritos que se escuchaban, estire mi mano para abrir la puerta bajo la expectante mirada de mi amigo.
El interior del gimnasio era un completo caos. Balones rebotando por todos lados con vida propia y atacando a los estudiantes que estaban dentro. Un pelado corría alrededor de la cancha seguido por una gran cantidad de balones. En una esquina habían tres chicos protegiéndose de posibles ataques con escobas. Un tipo muy grande escondido detrás de un enano con cresta rubia que detenía los balones con un extraño movimiento mientras gritaba. Y los últimos dos interceptaban balones para hacerse pases y remates. Oh, así que venir al gimnasio no fue buena idea. Tsukki tenía cara de pocas pulgas, lo mejor será salir de aquí.
– ¡Cierren la puerta! – El pelado grito desde algún lugar. Antes de poder hacerle caso un balón me golpeó en la cabeza dejándome inconsciente.
*
Puedo ver un techo alto ¿Donde estoy?¿Que paso? Ay me duele la cabeza, puedo escuchar un murmullo cerca. ¿Qué fue lo ultimo que paso? A ver, primer día de escuela, almuerzo , gimnasio y... Ah un balon me golpeo la cabeza, así que me desmaye, que patético. ¿Donde esta Tsukki? Trato de levantarme pese al dolor de cabeza.
– Hey, hey, recuéstate aún te falta reposo – Veo unos ojos dorados tras un par de anteojos posarse por encima de mi. Así que ahí estaba Tsukki.
– ¿Que paso? – Mi voz sale dos tonos más bajos de lo que quisiera, pero el me escucho igual.
– Al parecer el capitán del club de baloncesto creyó que sería gracioso animar a todos los balones para atacar a quien se acerque – Bufo al final. Me doy cuenta de que estoy recostado en el regazo de Tsukki, de seguro se debió asustar. – El capitán y el vise capitán fueron a hablar con él y ahora todo está más calmado, están limpiando – Señaló a lo que supuse nuestros compañeros de club. – La verdad es que son todos idiotas –
– Tsukki.. no deberías ...jeje... ¿Tu crees? – Parecía medio tonto hablando lento y bajito. Supongo que se me pasara con el tiempo.
– Bueno eso es lo que creo, ellos dijeron que se iban a presentar a nosotros en cuanto despertaras, pero voy a esperar a que terminen de limpiar – Asentí y cerré los ojos tratando de sentirme mejor. Escuche a alguien acercarse a nosotros pero no intente verlo. Luego sentí como el dolor comenzaba a desaparecer gradualmente. Abrí los ojos y encontré a una muy bonita chica de lentes y una luz que desprendían sus manos me hacían sentir mejor. La mire confundido a lo que ella me sonrió tranquila.
– Espero que ahora te sientas mejor – Asentí – Soy Shimizu Kiyoko la manager del club de voley – sonrió de nuevo, yo me incorpore lentamente para sentarme al lado de Tsukki.
– Tsukkishima Kei –
– Ah, Yamaguchi Tadashi, gracias por lo de recién – Señale sus manos para hacer alusión a sus cuidados.
– No hay de que – Asiente y se va a ordenar unos papeles. Antes de que pueda decir algo se acercaron lo chicos que estaban en gimnasio cuando entramos.
– Ey ¿Cómo te encuentras? – Medio gritó el chico de la cresta rubia.
– Eh, bueno yo- –
– Yuu es obvio que esta bien si nuestra ángel lo curo – Interrumpió el calvo a su derecha.
– Oh tienes toda la razón Ryuu – Y ambos comenzaron a reírse y a balbucear en dirección la manager.
– Lamento mucho lo que pasó – Esta vez era uno de esos chicos que antes estaba en la esquina – Espero que Shimizu te haya hecho sentir mejor, soy Ennoshita – Nos sonríe cálidamente a lo que yo respondo igual – Esos de allá son Nishinoya y Tanaka, deberán disculparse, siempre son así – Dijo con tono de vergüenza – junto con con Kinoshita y Narita somos todos lo de segundo año – Señala a dos chicos un poco más atrás que saludan tranquilamente. Asiento en su dirección.
– Los mejores Sempais, ahora ¿Cuales son sus poderes? – El ahora conocido como Tanaka se infiltra un mi campo de visión con una mala cara que me hace apretarme contra Tsukki.
– Eso lo completamos en la ficha – Contesta por los dos.
– Pero aquí estamos entre compañeros – Se unió Nishinoya – Te diré algo,nosotros les diremos primero y luego ustedes nos dicen a nosotros, será una buena forma de entrar en confianza – Antes de que podamos negarnos ya había vuelto a hablar – Mi gran y especial poder es – hace una especie de pausa dramática, pero sin música o luces, una simple pausa – La anulación – Sonríe satisfecho – Los poderes de las demás personas no me afectan además de que puedo anular completamente los poderes de otros – Inflo el pecho orgulloso.
– Aunque aún te falta practica Noya – Acotó el gigante barbudo ¿Desde cuándo está ahí?
– ¡Casi lo domino Asahi-san! –
– Esta bien, esta bien, yo soy Asahi y estoy en tercer año – Nos saludo tranquilo, luego sucumbió bajo la mirada de Noya-senpai – Mi poder es el Mimetismo Animal, puede tomar características e incluso la forma de un oso – Se sonrojo al terminar por lo que Nishinoya le palmeo la espalda. Wow parecía un gran poder.
– Un poder a la altura de nuestro ace, yo por otra parte tengo un poder que se adapta a mi – Comenzó a explicar Tanaka – Un poder que solo aparece una vez en la vida, que solo se le otorga a los grandes y poderosos – Otra pausa dramática innecesaria – Tengo la Acaparación de la atención – Una risa de genio malvado y un abrazo con Noya-san, fueron suficientes para que se olvidara de que estamos aquí.
– Yo tengo omnilingüismo – Soltó Ennoshita-san
– Telequinesis – Levantó la mano Narita-san
– Visión Nocturna – Sonrió Kinoshita-san, mis ojos fueron a los chicos que se estaban matando con la mirada, aunque no habían dicho nada desde que desperté. Al sentir que los observamos el más pequeño de cabello naranja nos sonrió.
– Soy Hinata y tengo dos poderes – hace una ceña con la mano en referencia a los dos poderes – Primero Agilidad sobrehumana y segundo Resistencia sobrehumana – Se inflo el pecho al igual que Noya-san, antes de ser levantado en un abrazo por él y Tanaka-san. El último que quedaba parecía mirarnos mal, como si nos odiara, temblé un poco ante la idea y me aferré al brazo de Tsukki.
– Soy Kageyama y también tengo dos – Se frotó el brazo como si estuviera nervioso por hablar – Seguimiento super-humano y Capacidad innata, puedes seguir cualquier objeto a cualquier velocidad y distancia y determinar su trayectoria y tengo el talento innato para el voley – murmura medio enfadado.
Todos se lo quedaron mirando, es como si todos los poderes del chico gritaran que juegue voley. Nunca había conocido a alguien tan condicionado a algo. Tsukki tenía cara de fastidio, puesto que no había nadie más para hablar, solo significaba que había que seguir con el "trato". Pero dos figuras entraron por la puerta, sonrientes y tranquilos.
– Oh Suga-san, Daichi-san nuestro kouhai ya despertó – Exclamó contento Tanaka-san
– ¿A si? – El peliplata miró en nuestra dirección y nos sonrió – ¿Cómo te encuentras?¿Shimizu te curo? – asiento tranquilamente – Me alegro entonces ¿Que estaban haciendo? – Cuestiona en dirección a los senpais.
– Estábamos hablando de nuestros poderes para crear un ambiente de confianza – Sonríe orgulloso Noya.
– Es una buena idea, entonces también me uniré;yo soy Sugawara y soy el vise capitán y tengo el poder de la Empatía – Sonríe feliz – puedo saber cómo se sienten y obligarlos a sentirse diferente si hace falta – Hace una especie de sonrisa tenebrosa lo que me hace sudar.
– Deja de asustarlos Suga – Suspira el chico junto a él – Soy Daichi y seré su capitán, tengo el poder de la Identificación de Superpoderes – Sonríe feliz – Ya se sus poderes desde antes que me los digan chicos – Miro a Tsukki esperando alguna reacción sarcástica o de enfado. Alguna reacción Tsukki, no me dejes a la deriva. Suspira con aire de derrota y se ajusta los lentes.
– Tsukishima Kei Telepatía e Inteligencia Superhumana – Se escucha a Noya y Tanaka silbar ante la reacción de Tsukki, parecía que querían regañarlo por ser descortés con los senpais.
– Yamaguchi Tadashi emmm tengo Potenciación, Otorgamiento y -Mi voz se iba haciendo más baja cada vez, ya veo porque Tsukki no quería que lo digamos en voz alta, es un poder vergonzoso – y Cambio de sexo.. – medio susurro dio lo último aplastando mas mi hombro contra el del rubio.
Nadie pareció tomarle importancia a eso y comenzaron a hablar de que este año iba a ser bueno para el torneo, que tenían muchas esperanzas con los nuevos integrantes, que qué hacíamos en el gimnasio si nos habían dicho que debíamos venir al día siguiente. Todos estaban muy tranquilos charlando entre ellos. Daichi-san parecía muy estricto pero era muy bueno. Y Suga-san estaba tan tranquilo y sonriente, los de segundo año se llevaban muy bien. Todos parecían muy buenas personas así que pude evitar sonreír ante la idea. Escucho a Tsukki refunfuñar a mi lado y lo miró interrogativamente.
– Creo que de aquí en más va a ser muy molesto – No pude evitar reír ante su molestia.
– ¿Y eso importa? – Le pregunto acurrucandome en su hombro, ya comenzaba a volver el sueño.
– Supongo que no – Siento como su pecho se mueve con una pequeña risa, y sonrió antes de cerrar los ojos y disfrutar lo que espero sean muy buenos años de preparatoria.
