lo primero que veo al correr las cortinas son los caminos de agua que crean las gotas de lluvia al chocar contra el vidrio de la ventana. Me entretengo unos minutos al ver como serpenteaban en su labor y suspiro al recordar que tengo que salir de la casa con esa lluvia afuera esperando para mojarme. Pero no puedo hacer nada al respecto. Realizo mi rutina diaria como de costumbre y cuando estoy preparado bajo para desayunar junto a mi madre.

"Ay espero que la lluvia no se convierta en tormenta ¿Me pregunto si Kei necesitará un cambio de ropa por si ocurre algún incidente?"

Escucho al mirarle la espalda a mi madre, mientras preparaba lo que supongo era mi almuerzo.

– No hace falta mamá tendré cuidado – Respondo la pregunta que aún no ha dicho antes de comenzar a comer. Mi madre salta en su lugar y asiente sorprendida. No entiendo como aun no se acostumbra a estas conversaciones. Miro mi desayuno para obviamente desayunar por ende no se lo que está pensando en este momento así que debo hacer la cuenta regresiva hasta que ella se da cuenta de ese hecho.

– Estás seguro de querer ir a la escuela cariño, podría empeorar mientras estás fuera – Suena preocupada por mi salud, mi madre siempre fue así de maternal con nosotros y eso me hace sonreir con simpatía. No de esas sonrisas sarcásticas, solo una que le transmita la tranquilidad y seguridad que necesita por preocuparse por su hijo.

– Está bien mamá, además ya le había dicho a Yamaguchi que lo ayudaría con la corrección de la tarea antes de clases – Termino mi desayuno bajo la cálida mirada de mi madre y una conversación acerca de que nunca traigo a Tadashi a casa, que extraña verlo cerca y que puedo invitarlo cuando quiera.

Salgo de la casa con el típico saludo y un paraguas en mano. Camino tranquilo escuchando música hasta llegar a la esquina habitual donde me paro a esperar a mi compañero de viaje. Luego de un par de minutos veo a Yamaguchi que se acerca con un trote tranquilo y un paraguas. Al menos parece que hoy sí se despertó a tiempo. Me saco los auriculares de las orejas para dejarlo reposar sobre mis hombros antes de que él llegue.

– Buenos días Tsukki – Sonríe amigablemente como cada mañana.

"Espero no haberlo hecho esperar mucho con esta lluvia, aunque creo que llegue a tiempo tal vez el llego mas temprano y eso hace que siempre tenga es esperarme y cuando llego tarde él espera mucho y entonces se enoja y.."

– Buenos días Yamaguchi – Corto su típico tren de pensamientos acerca de mi posible molestia a su habitual horario.

– Lamento hacerte esperar Tsukki – Comenta mientras camina a mi lado, yo miro al frente. A veces prefiero escuchar su voz real a la de su mente. Es como más natural y no siento que invado su privacidad.

– Llegaste a tiempo esta mañana –

– Es que hoy si escuche el despertador, en algún momento cayó de la repisa y me golpeo la cabeza – Lo veo sobarse la que supongo, fue la zona afectada. Hago una mueca de escepticismo ante la historia.

– Entonces no lo escuchaste, mejor dicho sentiste el despertador – Le digo sin tratar de ocultar un sonrisa de gracia. Lo veo enrojecer de la vergüenza. Y me quedo tan colgado de esa imagen que no escuchó sus pensamientos, solo puedo escuchar el sonido de mi corazón en mis oídos. Debo calmarme antes de que se salga mi órgano bombeador de sangre por la garganta.

– Bueno... si... – Dirige su mirada al suelo y yo al frente, esto se podría poner incómodo si se cruzan nuestras miradas – Sa-sabes esta mañana mi madre me dio un cambio de ropa extra, dijo que lo necesitaría – Cambiar deliberadamente el tema, lo cual la verdad no me afecta demasiado.

– Es raro viniendo de ella –

– ¿Verdad? La verdad no sabia que pensar al respecto pero sabes que... – Y así es como Yamaguchi empieza el monólogo de la mañana. El cual interrumpir de vez en cuando para acotar algo. No me molesta escucharlo y a él no le molesta hablar. Está bien así, porque así es como funcionamos. Si el quiere alguna respuesta concreta va a hacer la pregunta indicada y si yo quiero saber que le pasa me basta con mirarlo. A veces hace como si le molestara, pero se que cuando de verdad no quiere que yo lo haga solo anula mi poder.

Cuando llegamos al salón de clases aun faltan quince minutos para la primera clase. Por lo que mi amigo arrastra su silla hasta mi lugar y me expone sus dudas sobre la tarea. Son típicas preguntas sobre ingles, mayoritariamente son de esa materia, aparentemente no es muy bueno con los idiomas. Y me molesta un poco que comparta esa deficiencia con el rey de la cancha.

"Esto es mucho más fácil cuando Tsukki me lo explica que cuando estoy solo en casa, tal vez debería pedirle que me de alguna sesión particular y..."

– ¡Lo estás haciendo ahora Tsukki! – Me sobresalto un poco al oír su voz real. A veces olvido que estoy escuchando sus pensamientos. Él suspira ya bastante acostumbrado, y me mira con un pequeño puchero. Dios por que lo haces tan adorable, uno no puede mantener la compostura – ¿Entonces que dices? – Me quedo estático un segundo al no saber a que se refiere y tampoco escuchar sus pensamientos.

– ¿Sobre que? –

– Sobre la sesión particular, de verdad necesito ayuda con esto y hay que sumarle el tema que explicara hoy – Parece algo angustiado, pero me hace recordar la conversación con mamá esa mañana.

– Mi mamá dijo que hace tiempo que no pasas por casa ¿Quieres venir hoy? – Esta vez si volteo a verlo ¿Por que? Es que la reacción vale oro puro. Ver como su expresionismo pasa de sorprendida a feliz en milésimas de segundo. Ver como su sonrisa se ensanchó hasta formar hoyuelos. Ver como sus pecas desaparecen bajo su sonrojo. Y sus ojos se cierran por la emoción. Ver como baja su defensa y me deja escuchar sus pensamientos.

"¡Que emoción! Hace mucho que no voy a la casa de Tsukki. Ya quiero que acabe la escuela y la práctica para que nos podamos ir."

Asiento a su pequeña despedida generada por el sonido de la campana. Sonrió libremente mirando la lluvia por la ventana mientras el profesor explica tema nuevo. Sé que estoy enamorado de él. Lo se desde hace mucho tiempo. Sé que se supone que debo hacer, pero aun no tengo el valor para hacerlo. Es solo que Yamaguchi solo me quiere como un amigo que admira. Y no puedo asegurar que emociones mueven sus pensamientos, no se si podría gustarle de esa manera.

Y no quiero forzar mis sentimientos sobre el. Quiero que las cosas fluyan tranquilas como los pequeños ríos que forman las gotas en el vidrio. Pero a veces quiero que sea como cuando se combinan vario caminos diferentes y arrasan con todo a su paso.

No puede ser así con Yamaguchi, no puedo obligarlo a nada. Si en alguna momento siento que mis sentimientos pueden ser recíprocos, solo en ese entonces me moveré. Mientras tanto seguiré como se supone. La campana toca nuevamente, y el almuerzo llega. Otra conversación banal con mis pecas favoritas. Y Otro par de horas pasan antes de la práctica. De solo pensar en ello me da dolor de cabeza.

– ¿No crees que exageras Tsukki? – Pregunta en medio de una risa mientras nos encaminamos a los cambiadores.

– Lo que sucede es que tu no tienes que escuchar sus idioteces cada vez que los miras – Ahoga otra risa con su mano lo que hace que mi estómago de un vuelco de alegría. Esto de estar enfermos de amor no me va a hacer bien.

– En eso tienes razón Tsukki – Suspira al calmar su risa – ¿Quieres que te ayude con ello? –

– No hace falta, terminaras mas cansado de lo habitual y hoy debemos estudiar –

– Cierto cierto – Concuerda al entrar en la sala de club e inmediatamente se cuelga de alguna conversación que están teniendo allí. Yo solo me dedico a cambiarme sin mirar a nadie.

– ¿Tu que dices Tsukishima? – Me volteo al escuchar mi nombre para encontrarme con el pequeño camarón.

"Ugh. Odio que sea tan alto y me mire desde arriba. Aiya ahora pone su sonrisa altanera. Como me gustaría golpearlo un poco"

– ¿Que debo decir? – Cansado de escuchar sus idioteces mi giro para guardar mi bolso.

– Sobre lo de hacernos una perforación en la oreja. Todos los de primer año ¿No crees que seria genial? – Termina con una sonrisa satisfecha. Y yo no entiendo muy bien cómo funciona su cabeza, a veces escucho los engranajes chirriar por la falta de uso.

– ¿Por qué deberíamos? – Me quedo poniendo una mano sobre mi cadera.

– Te dije que no tiene sentido Hinata – Se suma el Rey a nuestra conversación, lo que me hace poner una mueca de desagrado. Pero el no me mira a mi, mira al pequeño sol a su lado.

"Era obvio que era una pésima idea. No se de donde saca esas cosas. En vez de pensar en esas cosas debería pensar en como mejorar en la cancha..."

Escuchar eso me hace fruncir el ceño. La verdad no se que hago mirando al par de idiotas tan de cerca. Son mejor que un televisor para crear migrañas en mi.

– A mi me parece una bueno idea – Giro mi cuello a tal velocidad que creo que me lo lastimo o algo peor. Junto a mi, mi fiel amigo de la infancia sonríe de acuerdo con la descabellada idea del camarón – Creo que nos quedaría genial y seria una buena experiencia para unirnos entre si –

El enano asiente efusivamente ante la ayuda. Dios santo, él sabe que lo que menos quiero es ser mas unido al par de idiotas y sin embargo dice esas cosas. Lo miro detenidamente solo para escuchar su silencio interior. ¿Que rayos le pasa? La verdad es que no entiendo el punto de la idea. Pero mira como sonríe de felicidad. No puedo negarme a esto.

– Debo preguntarle a mi mamá, así que no prometo nada – Veo como la cara de Kageyama cae de la sorpresa. Al menos pude fastidiarlo un poco. Pero la sonrisa que me da Yamaguchi vale más de mil maltratos al rey.

El capitán nos grita por perder el tiempo. Y nos vamos al gimnasio. La práctica es dura, se acerca el torneo, se siente la presión en el equipo y todos se esfuerzan demasiado. Ya quiero volver a casa, pero recuerdo que aún llueve y de verdad no quiero mojarme. La práctica termina sin contratiempo al igual que la limpieza. Nos cambiamos en silencio, exhaustos en su gran mayoría, excepto el enano con baterías infinitas. Maldigo a su Resistencia sobrehumana. Salimos antes que el dúo de tarados que se quedaron peleando por alguna estupidez. Caminamos esquivando los charcos de lodo.

– Llovió todo el día – Comenta tranquilo mientras gira su paraguas.

– Al final no necesitaste tu cambio de ropa –

– Cierto, creo que mama se equivoco- – Veo en cámara lenta como el par de idiotas corre por el medio de nosotros provocando que Yamaguchi se caiga sobre uno de los charcos más grandes del camino. Ni siquiera salimos de la escuela.

– Lo siento Yamaguchi, lo siento, lo siento... – Oigo al camarón a lo lejos pero no para de correr. Suspiro y estiro mi mano para ayudarlo a levantarse.

– Gracias Tsukki – Suspira y evalúa los daños antes de volver sobre sus pasos, hacia la sala del club.

Lo espero afuera, saludando a cada uno de los sempais que sale. Sugawara se queda a mi lado esperando para cerrar la sala. Conversa calmadamente sobre el club. No entiendo porque tarda tanto. Solo es un cambio de ropa ¿Cierto? Escucho la puerta abrirse a mi lado y me giro para reclamar su tardanza. Pero las palabras mueren en mi boca al verlo.

O mejor dicho,verla. Era Yamaguchi de eso no había duda. Las mismas pecas, los mismos ojos almendrados, mismo mechón extraño sobre su cabeza. Solo que era una chica. Con un corte carré hasta el cuello con las puntas algo desordenadas, como si se las hubiera frotado con nerviosismo. El uniforme femenino de Karasuno se le ajustaba perfectamente a su cuerpo menudo y un poco más bajo. Sus hombros eran más pequeños y el moño estaba desajustado. La falda estaba perfectamente en su lugar y con unas medias a juego. Solo tenía la camisa puesta así que se le traslucía la ropa interior de color negro. Me muerdo el labio y agradezco internamente a la madre de Yamaguchi por darme esta vista. Escucho a Sugawara-san a mi espalda y lo siento tensarse ante la vista, maldijo en voz baja y saco mi suéter color crema de mi bolso.

– Ten... – Le digo lo más serio que puedo, aunque seguro estoy algo ruborizado. Lo veo confundirse por mi acción – Esa camisa... es demasiado transparente – Su cara más pequeña y con facciones más finas se calienta en un segundo mientras toma mi suéter.

– Gr-gracias – Comienza a ponérselo, yo sostengo su bolso – Mi mam-ma me puso un cambio de ropa femenino, y no hubiera quedado bien si... si yo no cambiaba, y la otra ropa estaba demasiado sucia – Se notaba a la legua el nerviosismo que le provocaba usar su poder en un momento así. De seguro nunca hubiera imaginado que lo usaría es una situación parecida, y agradezco que es solo Sugawara el que está presente.

El suéter le quedaba más largo que cuando era un chico. Tanto, que las mangas colgaban un poco de los brazos y cubría una buena parte de la falda. Además de que se había despeinado en con todo el movimiento. Me acerco para arreglarle el cabello, y la diferencia de altura se hace más notoria de esta forma. Tal vez sean unos quince centímetros ¿Y porque pienso en números cuando tengo una hermosa expresión nerviosa y sonrojada cerca? Aún no lo se, pero me mantiene cuerdo.

– Te ves bien – Le sonrió tranquilo para que se calme un poco. Veo como su cara explota en rojo por segunda vez en los últimos minutos.

– Gracias Tsukki – Me sonríe de regreso sin que el color se le baje del todo. Esta será la imagen mental que atesorare en mi mente.

– Es cierto Yamaguchi te ves bien – Veo como el senpai asiente y extiende un pulgar hacia ella, para después cerrar la puerta. Yamaguchi le sonríe avergonzado y retomamos el camino de regreso a casa, esta vez evitando los charcos.

Caminamos en silencio por algún tiempo, yo con ambos bolsos y ella con su paraguas mientras miraba el suelo como una maravilla inmensurable. Aun estaba algo roja y nerviosa como para hablar. Una de las imágenes más tiernas que podría contemplar. Pero de verdad extraño al Yamaguchi parlanchín que me habla sobre cualquier cosa, así que veo una tienda de comida rápida como una salvación.

– ¿Quieres ir por algunas papas fritas para durante el estudio? – Suelto lo más tranquilo que puedo, tal vez mi voz suene algo temblorosa, pero trato de no pensar en eso. Su rostro se ilumina instantáneamente y asiente con fervor.

Caminamos con su impaciencia a mil hasta el establecimiento y nos ponemos al final de la fila para esperar nuestro turno. Afortunadamente ella comienza una conversación acerca de que si estamos aquí ya de paso podríamos cenar, yo mando un mensaje a mamá, que contesta inesperadamente rápido, diciendo que ya está preparando la cena. Veo cómo su rostro se desalienta un poco y sonrió al decirlo que puede pedir cuantas papas quiera mientras sean menos de cinco. Se queja de que juego con sus sentimientos con esa voz suave y pequeño puchero del Yamaguchi al que estoy tan acostumbrado.

– ¿Desean algo además de las papas? – La chica nos mira algo rara por nuestro pedido. ¿Pero si se podían llevar los elementos del combo por separado porque todavía se sorprenden?

– Para llevar por favor –

Yo observo el lugar, parecía que todos los chicos de la escuela se habían refugiado aquí. Y aparentemente todos miraban en nuestra dirección. Demasiado lejos para escuchar sus débiles pensamientos. Pero lo suficientemente cerca para notar las miradas que dirigían hacia Yamaguchi. Maldijo internamente y apoyo mi brazo sobre sus hombros. Ella se tensa y deja de tamborilear sus dedos sobre el mostrador.

– ¿Sucede algo Tsukki? – Ahora puedo escuchar bien mi nombre con esa ligeramente diferente vos. No es mejor que su voz normal, solo era otra cara del mismo sentimiento. Y saber eso me hace feliz.

– No – Sonrió a la muchacha que nos trae el pedido dentro de una bolsa de papel, lo que nos permite salir del lugar.

Yamaguchi parece volver a la normalidad con la bolsa de papel entre sus manos. Y comienza a hacer una conversación acerca de lo difícil que fue ponerse el sostén. Yo le respondí que de verdad no quería saber como ponerme ropa mujer femenina, nos reímos un rato por todo el asunto. Yo aun llevaba ambos bolsos y no me molestaba en absoluto, ella parecía menos fuerte que cuando era un chico, así que me parecía lo correcto. Aunque le daría el suyo si me lo pidiera.

– Tengo un nuevo respeto por la niñas ahora que sé por lo que pasan todas las mañanas – El me dice cuando estamos a metros de casa.

– ¿Entonces te transformabas usando ropa de chico? – Le pregunto, sacando las llaves.

– No, lo hacía en la ducha, de esa forma era más fácil – Me quedo quieto con la llave en la cerradura y con la imagen mental de Yamaguchi desnudo en la ducha cambiando de sexo. Ya no puedo con mi morbo, empujo la puerta y aviso mi llegada – Con permiso – Canturrea sacándose los zapatos.

Yamaguchi se sostiene de mi brazo para sacarse un zapato sin agacharse completamente y escucho a mi madre llegar por el pasillo y frenar de golpe. Levantó la vista algo confundido y la veo mirar anonadada a Yamaguchi. Ah. Cierto. No le dije sobre eso.

"¿Quien es esa muchacha tan bonita?¿No dijo que traería a Yamaguchi? Tal vez es su novia y yo en estas fachas"

Me sonrojo ante su descabellada idea, aunque me gustaría mamá, no lo negaré, pero no te adelantes.

– Yamaguchi se ensució en el camino y el único cambio de ropa que tenía era femenino – Explicó antes de que los pensamientos de mi madre me ahogaran.

– Oh, bueno, me alegra saber que no se resfriara por andar mojado – Sonríe cálidamente y Yamaguchi que ya se había puesto las pantuflas la saluda con una reverencia – La cena estará en un momento así que no se distraigan –

– ¿Quieres que te de un cambio de ropa? – Miro como arruga su falda intranquila e incómoda.

– Lamento la molestia – Susurra despacio y noto que aun se sostiene de mi brazo, es posiblemente el más largo contacto que hemos tenido en todo el dia.

Le quito importancia a sus palabras y la guió hacia arriba. Donde le doy una camiseta blanca y unos pantalones largos grises y la mandó al baño. No sería normal que se cambiara en mi habitación, yo también me saco el uniforme y me pongo directamente mi piyama. Cuando vuelve ya no es más el ser con pechos, curvas y varios kilos de nervios. Y eso me alivia bastante. Ver su sonrisa tranquila de nuevo le da oxigeno a mi alma, por más idiota y romántico que suene.

– Te la debo Tsukki, me salvaste – Me sonríe agradecido y algo sonrojado – Ah y le di a tu mamá mi ropa sucia, ella me la pidió – Se rasca la nuca apenado.

– Entonces supongo que te quedaras a dormir – le digo ajustándose los lentes.

– Oh, le mandare un mensaje a mamá, pero de seguro ya lo sabe – Se ríe de su propio comentario.

En unos momentos mi madre nos llama para comer. La cena pasa tranquila llena del ruido agradable que hace Yamaguchi al responder la preguntas que mi mama le formula luego de no haber venido tanto tiempo. Estoy seguro que solo fue un mes y medio, pero para las madre es toda una vida interesante en donde puede pasar cualquier cosa.

– ¿Ya tienes novia Tadashi-kun? – Veo cómo se atraganta con los fideos y mi expresión expectante. Todo el día no ha parado de anular mis poderes, así que solo puedo ver sus expresiones cambiar. El se pone nervioso y trata de seguir comiendo.

– No...eh..aun no – Come su ultimo fideo y creo que es hora de acabar con su sufrimiento. Me ofrezco a levantar los platos y él me lanza una mirada agradecida.

El me ayuda a levantar las demás cosas y luego subimos a mi habitación de nuevo. Lo primero que hace es tirarse a mi cama y comenzar a devorar la papas fritas, seguramente ya frías. Me siento en mi escritorio y comienzo con la tarea de hoy. Lo usual era que yo termine el repaso antes, para luego cambiar roles y ser yo quien perdiera tiempo en la cama. No pasaron ni treinta minutos para que cambiemos de lugar. Yamaguchi me pregunta desde el escritorio y yo le respondo sin necesidad de levantarme, el tarda más tiempo que yo pero aún así parece feliz con nuestro método.

– Definitivamente es más fácil cuando tu lo explicas Tsukki – Se estira en la silla y yo reviso la hora en mi celular, ya es tiempo de dormir, mañana hay escuela, otra vez – O-oye Tsukki – Volteo a verlo , y lo que encuentro es un Yamaguchi avergonzado de nuevo. Mi estomago se encoje y solo quiero abrasarlo.

– ¿Qué sucede? – Trato de calmarme, las manos me sudan y siento un cosquilleo en la nuca cuando lo veo sentarse a mi lado.

– Solo...Gracias por lo de hoy... es que fue muy vergonzoso para mi – Juguetea con sus manos con nerviosismo puro. Lo tomo por los hombros para que me mirara a la cara, sus ojos almendrados brillan por mi acción. Su boca está entreabierta de la confusión. Y el pequeño sonrojo que ilumina sus pecas como pequeñas estrellas, se están robando toda mi cordura.

– Esta bien por que eres muy bonita – Mis palabras salen antes de pensarlas. Lo veo ahogarse con su propia respiración. Y a su sonrojo expandirse por su rostro. Se muerde el labio inferior y tampoco pienso mis siguientes palabras – Y también muy bonito – Le susurro al oído.

Creo que hasta aquí llego mi comportamiento normal. Alguien normalmente no hace cortocircuito cuando le dices que es bonito. Tal vez el aun no se da cuenta de lo que siente, tal vez trata de reprimirse para seguir con nuestra amistad como de costumbre. Tal vez vez, si lo beso ahora sería suficiente para transmitirle lo que siento. Muevo mi mano hasta su mandíbula girándola delicadamente hasta encontrar la posición adecuada. Los nervios parecen haberlo consumido, su ojos revolotean por todo el lugar sin mirarme fijo.

– Yamaguchi –

Esa única palabra basta para que exalte un suspiro estrangulado y me mire a los ojos. No puedo escuchar nada fuera de mi cabeza. No se si lo grite o lo susurre. Estoy atrapado por el ruido que hacen mis pensamientos en este momento. Su mirada dura unos segundos hasta que cierra los ojos con fuerza, si eso no es una señal clara, yo no sé lo que sea. Me doy cuenta que en algún momento por la impaciencia comencé a humedecerme los labios. Mis manos se ubican automáticamente, una en la parte trasera de su cabeza y la otra en su cintura. Como en cada mentalización que hice anteriormente.

Mis labios parecen encajar perfectamente con los suyos, su sabor a papas fritas enciende la mecha de los fuegos artificiales en mi estomago. Respiro entrecortado y lo siento temblar bajo mis manos. Lo apretó más contra mi y me inclino sobre el colchón. Hace rato que cerré los ojos, así que no puede leerle la mente, solo puedo sentir como el posible vértigo al acostarse hace que enrede sus brazos en mi cuello. Como tal acción nos apretá más juntos. Lo siento jadear en busca de aire y no puedo evitar meter mi lengua en su boca. Todo su cuerpo brinca por mi acto y no puedo explicar lo maravillado que me siento.

– A-ah Tsu-ki – Lo oigo pronunciar a duras penas. Me apoyo sobre mis codos para poder mirarlo mejor. Y hoy Yamaguchi no ha dejado de darme imágenes mentales para coleccionar. Su boca entre abierta, jadeante en busca de oxígeno con un hilo de saliva escurriéndose por el borde. El cabello desordenado por el movimiento. Un sonrojo intenso sobre sus mejillas. Sus ojos almendrados totalmente abrumados.

– Me gustas Yamaguchi – Siento que lo rompí al no sentirlo respirar. Pero no tarda en abrazarme de nuevo.

– También me gustas mucho Tsukki – Lloriquea, seguramente de alivio y mi alma respira en paz.

– Me alegro tanto – Suspiro mientras le acaricio la cabeza.

Las luces se apagan y los besos continúan hasta cierto grado. Conversamos sobre alguna cosa en algún momento de la noche. Terminamos por dormirnos en mi cama, y el futon de invitados no salió del armario. A la mañana siguiente me siento el ser más afortunado del mundo al ser medio estrangulado por mi pareja. Yamaguchi y sus extraños hábitos de sueño. Su respiración es tranquila y su sonrisa es reconfortante.

"Tsukki es tan genial, quisiera que siempre me lleve a comer papas. Quisiera salir con Tsukki a otros lugares también. Y comer muchas cosas dulces como a él le gustan. Quiero pasar más tiempo con Tsukki..."

No puedo evitar sonrojarme al escuchar sus pensamientos de sueño. Pero sonrió por lo que ello significa. Tal vez más adelante podamos salir juntos en alguna cita. No me molestaría salir con cualquiera de sus sexos , ambos son preciosos, aunque podríamos comprar ropa de chica para que se pruebe y hacer cambios en algún momento.

– ¡Tsukki que cosas piensas en la mañana! – Me mira sonrojado hasta las orejas sin dejar de abrazarme. Lo miro unos segundos cayendo en cuenta sobre lo que pasó. Le dejo un beso en la frente para descomponerlo un poco más.

– No hay problema ¿O si? – Le sonrió algo retador y lo dejó sin palabras. Por unos minutos.

– Entonces tú también harás un cambio de sexo Tsukki, si no, no sera justo – Medio grita antes de correr al baño.

Rio un poco bajo por sus acciones. La verdad es que me da algo de curiosidad el cambio de sexo propio. Pero tendré que esperar hasta que sus otorgamientos funcionen perfectamente. Sonrió ante la idea de tener una cita pero ambos como chicas. Cuando hablamos de posibilidades ilimitadas no puedo evitar pensar en Yamaguchi en sí. Me cambio antes de pasar por el baño, ya desocupado. Y al bajar me encuentro a mi madre ya atosigando a Yamaguchi con su maternidad excesiva.

– Deberías comer más Tadashi –

– Estoy bien señora Tsukishima –

Me siento sin mirarlos directamente comenzando a comer mi desayuno. Siento como mi madre deja nuestros almuerzos en la mesada.

– Ay Tadashi ayer te veías realmente adorable con esa forma ¿Verdad Kei? – Asiento a mi madre, no habría por qué negarse a lo obvio.

– Que vergüenza – Se oculta tras sus manos, como si fuera algún tipo de protección. Creo que esto de querer hacerlo sonrojar es de familia.

– Mamá, estaba pensando en perforarme la oreja – Suelto lo más tranquilo posible.

– Mn mientras no sea excesivo estará bien cariño – Aprueba tranquilamente. Creo que tengo una de las mejores madres del mundo.

– Gracias mamá – Sonrió ladinamente y tomó la mano de Yamaguchi por debajo de la mesa, lo siento saltar de su asiento y ponerse nervioso. Voy a acostumbrarme a estas cosas.