Amenazas

Sunset Shimmer

Sweet Apple Acress

Existían muchas cosas que ignoraba de este mundo. Soy una piedra que trata de mantenerse a flote en este océano de verdades afligidas, mantengo mi esperanza en que todo puede mejorar, debo seguir firme ante la idea de regresar la ahora distante armonía con la que recuerdo mi hogar, sin embargo, no importa cuanta intención tenga de encontrar las respuestas a todo lo que ocurre y ocurrió, no importa que tan determinada esté en llenar de magia los corazones de todos en este reino, no podía hacerlo yo sola.

-¿Has estado viviendo bajo una roca todos estos años?

La áspera voz me extrajo de los pensamientos idealistas que llevaba.

-Disculpa, yo no…

Fui interrumpida por Applebloom

-No es de aquí, además este no es el momento para estar hablando, las dos tienen cosas que hacer.

La actitud que mostró frente a sus amigas, no era muy condescendiente. Se notaba firmeza en las palabras que soltaba como golpes al viento. Era una orden.

El silencio que surgió me aprisionó como un pobre ave en una jaula de tres barrotes, todos aquellos tan firmes y decididos en no ceder que inclusive un claustrofóbico temblaría alocadamente por la decisión que reflejaban cada una de ellas. Me di cuenta en ese instante que si Applebloom era un ídolo, de seguro las otras dos también.

Ninguna quería mostrar debilidad, mucho menos la semilla quien estando con las notorias quemaduras, era la que más respeto emanaba.

-Es bueno que hayan llegado.

Una yegua rosada acompañada de una unicornio hicieron acto de presencia salvándome de la tensión del momento.

-Sweetie Belle, Pumpkin necesita que veas algo. Applebloom, aun o te han curado así que vuelve a la enfermería. Scootaloo, luego te veré en mi oficina para que entregues tu informe, de momento, acompaña a la visitante hacia el comedor. Silver Spoon, te dije que no les prestaras atención a ellas, deberías estar revisando las habitaciones disponibles para ubicar a nuestra nueva visita.

Todas respondieron con un firme "si señora" como si de una tropa militar se tratase. Era admirable que no se haya escuchado o evidenciado un ligero atisbo de rebeldía por parte de las yeguas quienes, una a una desaparecieron del inmenso hangar para dejarnos finalmente a mí y a Scootaloo solas.

-Oye nueva, espero que seas buena escuchando, porque las historias que contaré en el comedor serán asombrosas.

Algo en ella me estaba incomodando, de hecho, también en Sweetie Belle. Era como si se estuvieran forzando a imitar las actitudes de sus hermanas, ya sea por honorarlas, recordarlas o cualquier otro motivo que tuviesen, no era correcto. Estaban dejando de lado lo que ellas son para aferrarse a un recuerdo doloroso, y ellas no hacían más que alimentar el vacío que tenían, era triste, en especial, porque las contrapartes de mi mundo, son mucho más maduras que ellas.

En el comedor se permitió llenar todo el lugar con su estruendosa voz. Era obvio que los pequeños potrillos estaban rodeándola mientras escuchaban sus aventuras, me entretenía casi tanto como los infantes, era refrescante ver como alguien puede alivianar el peso de los eternos días únicamente con una buena actitud. Había tanto que ella podía hacer, pero la sombra de Rainbow Dash opacaba su verdadera imagen.

-¿Alguien quiere pedir una historia?

Sabía llevarse bien con los pequeños quienes, al unísono levantaron sus patas para pedir la atención de la pintoresca narradora.

-¡Oye nueva, pide una historia! Te recomiendo la de la mantícora, o también cuando me enfrenté a una sucia banda en Appeloosa, o mejor aún, cuando evité que un barco se hundiera en Manehattan. Tu solo pide la historia que quieras, te la contaré.

La decepción de los potrillos era tal que me dio mucho pesar. Sin embargo, aquella oportunidad que se había tendido ante mí no la dejaría desaprovechar, ya que, alimentar mi curiosidad sobre este mundo era una de mis convicciones desde que decidí buscar una forma de arreglar esta situación.

Mi petición no era por una de las historias que ella había recomendado.

-Quiero escuchar la historia de cómo los Wonderbolts desaparecieron.

Applebloom

Enfermería

Este cuarto es muy pequeño para que todas nosotras estuviésemos al mismo tiempo, Pumpkin y Sweetie Belle estaban a los laterales de la camilla donde yo reposaba, en cuanto a Diamond, solo observaba desde la entrada cómo la joven enfermera encendía su magia para curar mis vivas quemaduras.

Poco a poco, pequeñas nubes de luces rodearon mi piel, transmitían una sensación fría pero relajante, la superficie se curaba tan aceleradamente que parecía una regresión en el tiempo para llegar al estado intacto en el que se encontraba.

-Muy impresionante Pumpkin, aun te falta, pero si continuas practicando podrás curar huesos rotos a una velocidad milagrosa.

-¿Podrías arreglarle la crin también?-El aporte de la administradora me resultó un poco fuera de lugar.

-¿Qué te hace pensar que puede restaurar mi crin?-Espeté intrigada.

Las unicornios se observaron sorprendidas ante la insinuación de la yegua rosa.

-Creo que sería un buen ejercicio para practicar, querida.-

La enfermera Cake asintió y volvió a utilizar su magia, esta vez, no me llegó ninguna sensación, solo observé como mi crin iba creciendo frondosamente cubriendo casi por completo un costado de mi cuello.

Sweetie Belle ubicó un espejo frente a mí para que pudiera apreciar como el rojizo cabello invadía mi cabeza.

-Gracias, yo…

Mis palabras no tuvieron espacio para ser escuchadas, pues la misma Diamond emocionada, interrumpió.

-¡Muchas gracias Pumpkin, eres maravillosa!

No había razón para que estuviese tan alegre, después de todo es solo una crin, aunque he de resaltar que, desde hace mucho tiempo no lo veía tan largo e invasivo, en verdad me gustaba, pero no era muy cómodo cuando trabajaba, además que en estos tiempos mantener una como esta sería molesto.

-Por cierto Diamond Tiara- manifestó Sweetie Belle.-… ¿Cómo supiste que ella podía hacer eso?

La mencionada, con un poco de vergüenza respondió casi con una permanente sonrisa.

-Necesito leer para poder dormir, así que estaba informándome de los hechizos que son capaces de realizar ustedes los unicornios, tal vez no entienda mucho la práctica, pero al menos manejo ciertos conceptos. Además, es una lástima que todos esos libros no sean leídos.-Expresó observando mis cabellos como si fuesen un tesoro.

-En serio no tienes caso querida…

La blancuzca unicornio bostezó.

-Lo siento, tengo algo de hambre. ¿Podríamos ir al comedor?

Ante la sugerencia, todas asentimos y, tranquilamente nos dispusimos fuera de la enfermería.

Sunset Shimmer

Comedor

No ha pasado ni un día y ya dos ponis han arremetido contra mí dejándome arrinconada e inutilizando mi cuerno, esta vez casi podía sentir como solo la ira de Scootaloo era capaz de aprisionar mi respiración dejándome inmóvil.

-¿Por qué?...

Su voz estaba a punto de quebrarse, eso, sumado con su histérico acto, fue suficiente para percatarme de que fui muy impertinente.

-Lo… siento… no quería…

La mirada de los otros ponis que se encontraban allí era de un asombro tal, que pensaron en realidad a imaginarse las futuras acciones que llegaría a realizar la pegaso hacia mi ser. Ya sea por suerte, o porque a nadie le convenía dicha situación, Applebloom entró con un grupo de ponis, entre ellas Sweetie Belle, quienes al observar la escena no dudaron en separarla de mí.

-Por todos los manzanos Scootaloo ¿Qué te pasó?- declaró mientras tiraba de la chaqueta de su amiga para abrir distancia entre ella y yo.

Era evidente como trataba de evitar la verborrea apretando los dientes y respirando con fuerza.

-Solo preguntó algo que me molestó…

Fue lo único que le permití decir, pues, era mi oportunidad para obtener algo de ella, ya que pude sentir como sus otras dos amigas la calmaban.

-¡Sigo insistiendo en la respuesta!- Di un paso al frente para aproximarme.

La pegaso apretó sus dientes tan fuerte que la creí capaz de romperlos, sin embargo lo que si hizo, fue desatar su furia contra la chaqueta que la abrigaba, tomándola desde el cuello de la misma con su dentadura para rasgarla desde la parte izquierda de su lomo dejando caer la mitad del ropaje y evidenciando la superficie desnuda.

-Lo siento no sabía…- Lamenté

Me apresuré a decir casi como un susurro, ya que la imagen de Scootaloo apagó toda intención, inclusive mi voz.

-¡No! ¡Ahora me escucharás, unicornio! Y para eso necesito que me mires, que mires mi lomo.

No me atrevía, me dolía de tal manera que, mientras más trataba de alejar la imagen, más fuerte hacia su aparición en mi mente, provocando que mi propio lomo se erizase ante la impresión.

-¡Tranquilas las dos!- Intervino Applebloom– Scootaloo, no hay necesidad que hagas todo esto, Sunset… parece que tienes mucha curiosidad… vamos, este no es un buen sitio para hablar.

Asentí sin levantar mirada.

Lo único que logré percatar mientras estaba inundada de mis arrepentimientos y tristeza fue la gentileza con la cual fui llevada a un invernadero.

Escuchaba los cascos de todas paseando por el amplio recinto mientras yo me quedaba inmóvil esperando a que algo o algún poni suscitara pensamientos diferentes en mí, pues, la fatalidad de mi ser apenas la podría describir.

Para mi desgracia, la realidad no es mucho menos horrible…

-¿Qué te ocurrió Scootaloo?

Sin atreverme a quitar mi vista del suelo, solté aquella pregunta con una temblorosa y aguda voz que hizo eco en el santuario botánico.

-Dragones…

Mencionó con una voz grave y apagada.

-Fue hace un par de años…

Se detuvo mientras suspiraba, como si estuviera pidiendo permiso a su memoria para adentrarse en su pasado.

[…] Me encontraba en Cloudsdale por una misión de escolta; algo sencillo, recoger suministros y recursos que la ciudad aún podía producir. Estábamos en eso cuando a lo lejos observamos a un grupo de dragones luchando en la lejanía. Inmediatamente enviamos a un mensajero hacia la base, en cuanto a los que quedamos, decidimos resguardarnos y observar si las bestias se alejaban del lugar. Por desgracia para todos, el grupo era inmenso y la batalla se había extendido hacia la ciudad. No tuvimos otra opción más que salir y tratar de desviarlos […]

Levanté mis afligidos ojos para observar a una Scootaloo con su vista permanente en mí. Me asusté y retrocedí, pero ella solo siguió observándome mientras narraba.

[…]Hicimos unas cuantas corrientes de aire para desviarlos. Lo logramos durante un tiempo pero la lucha era tal que sabíamos lo que ocurriría a continuación […]

Applebloom y Sweetie belle permanecían en silencio mientras su amiga dejaba fluir las palabras.

[…]Se dieron cuenta de nosotros y decidieron atacarnos. Los pocos Wonderbolts que habíamos permanecido tratamos de distraer su atención, sin embargo, algunos decidieron ir directamente a la ciudad y destruirla. Todo aquello ocurría frente a mí, no podía hacer nada, me estaban siguiendo y trataba de alejarlos de Cloudsdale. Al menos hasta que una gran tropa de Wonderbolts llegó para colaborarnos…

Lastimosamente, nuestra fuerza era muy limitada y no podíamos hacer frente a tantos dragones. Utilizamos algunas armas pero nada le hacía daño a esas bestias, era cuestión de tiempo, todos los sabíamos, sin embargo, ninguno se iba a rendir.

Al menos hasta que nos comenzaron a cazar.

Uno a uno los pegaso fuimos cayendo, algunos dentro de las fauces de las bestias, otros quemados y muchos heridos.

Para mi desgracia, el dragón al que había estado distrayendo me alcanzó. Un zarpazo comprometió mi flanco y desestabilizó mi vuelo haciéndome caer en la ciudad. La irracional criatura sin rastro de duda, se dirigió en picada hacia mi posición y golpeo con todo su peso atravesando la nube que era Cloudsdale.

Estuve aturdida mientras descendíamos osadamente hacia el suelo. Traté de separarme de mi agresor, pero antes de que pudiera hacer algo llegamos al suelo, donde los escombros de la ciudad caían, así mismo, los cuerpos de ponis y dragones.

No podía creer mi suerte, ya que después del impacto, aun pude mantenerme consiente, pero me era imposible incorporarme. Tanto así… tanto así que… […]

Sabía que no deseaba contarlo, sabía que aún le dolía, sabía que me iba a costar asimilarlo, pero, inclusive con eso, no la interrumpí.

[…]Tanto así que aquel dragón se posó sobre mí y con un solo mordisco arrancó mis alas y perforo mi lomo dejándome estas cicatrices…

El dolor fue tal que me desmaye, no supe que pasó con los dragones. Porque cuando volví a abrir los ojos, estaba en Canterlot, con Sweetie belle a mi lado y casi mi cuerpo entero vendado.

Luego de unos cuantos días supe que no habían quedado muchos Wonderbolts con vida, por lo tanto, ya no existirían más, y, para terminar con cualquier esperanza, Cloudsdale había caido… […]

Tanto ella como yo, e imagino que las otras dos, estábamos a punto de llorar. Por mi parte, ya no podía soportar más. Todo este día había recibido una noticia devastadora tras otra, solo pude callar y hacer lo mismo que todas trataban.

-Nunca te he dicho esto, pero… gracias por salvarme Sweetie belle…

Aquellas palabras fueron acompañadas de un fuerte abrazo que inició la pegaso, quien rompió a llorar, contagiando a su amiga unicornio mientras murmuraba algo incomprensible para mí.

Fue tal la tristeza y honestidad de aquel acto que yo, me derrumbe y lloré, lloré como nunca lo había hecho, como si fuera un bebe, incalmable y desesperada. No sabía qué hacer, no quería hacer nada más, solo me acurruque mientras mis sollozos se acumulaban en el invernadero y en mi cabeza.

Final del día 1