Armonía petrificada

Sunset Shimmer

Ingresamos al refugio rodeadas de un silencio metálico, prisioneras de un torbellino emocional que fluctuaba entre la esperanza, tristeza y determinación. El recibimiento habría sido muy flemático de no ser por un potro terrestre marrón, con un aspecto descuidado y ojos desorbitantes.

-¡Bien! ¿Consiguieron lo que les pedí?- Dirigiéndose a Diamon y Silver planteó una incógnita que por las expresiones de las otras tres yeguas, diría que se trataba de algo que desconocían.

-Oye, tranquilo, ya enviaré a alguien para que busque, de momento tenemos que preparar algunas cosas.- Siguiendo con su camino la líder le contesto muy desinteresadamente, de igual manera las demás dejaron a un lado a aquel potro.

-Oye tú, no eres de por acá… la… unicornio…- Se refería a mí, de alguna manera me incomodaba la forma trémula en la que soltaba las palabras. Pero… decidí saludarlo al menos.

-Estas en lo cierto, soy Sunset Shimmer, llegué ayer.-

Su mirada quedó perdida por un instante.

-¡Oh! ¡Si! Sunset. Ya recuerdo, eras una estudiante de Celestia y después escapaste a otro mundo desde un espejo mágico, trataste de robarle la corona a Twilight pero se convirtieron en amigas y mantenían comunicación a través de un libro… o diario.

Más incómoda me sentí cuando soltó aquellas palabras.

-¿Cómo… lo sabes?-

Una risa nerviosa salió de su hocico.

-Iba a leer ese diario de vez en cuando en el castillo, era difícil entrar a la biblioteca sin que Spike se diera cuenta, pero…-

Interrumpí su parloteo con intriga.

-¿Cómo entraste…? Quiero decir ¿Quién eres tú?-

-¡Oh! Es cierto, que maleducado. Soy Hooves, aunque todos aquí me llaman profesor, lo cual es raro porque no enseño a ningún poni, aunque sí tengo un asistente que aprende cosas conmigo, pero no es como si fuera una especie de tutor para él, solo que creo que no es pertinente la etiqueta de "profesor" cuando…-

-¡Espera!- Lo volví a interrumpir. -¿Fuiste capaz de entrar a la biblioteca sin molestar a Spike y tras de eso leíste el diario que mantenía con la princesa Twilight?- Estaba nerviosa, algo en él me hacía crispar la melena.

-¡Si! Aunque no dije todo eso, pero es cierto. También estuve observando ese espejo mágico, aunque funciona diferente al que permanece en el imperio de cristal.-

Ahora sí había capturado mi interés.

-Que permanece… ¿Cómo estas tan seguro de que todavía está allí?-

-Oh eso, tengo un amigo, él tiene el espejo.-

Había muchas cosas que deseaba preguntarle en ese momento, sin embargo, no sabía nada de él, apenas conocía su nombre, actuaba de forma muy sospechosa, pero, sobre todo, parecía tener información valiosa del imperio de cristal, y, si ese es el caso, puede que también sepa algo de Flurry Heart.

Antes que nada, debía dirigir la conversación a una sucesión de ideas lógicas para poder organizarlas y entender mejor a este potro.

-Entonces… Profesor Hooves. Déjame hacer un repaso de lo que me estás diciendo.- Interpelé tratando de ubicar todo en su lugar.- Tienes un amigo en el imperio de cristal ¿Cierto?- Interrogué.

-Sí, es correcto-

-Ese amigo posee el espejo que se guardaba en el castillo del imperio de cristal…-

-Eso es lo que estoy diciendo-

-De ser así ¿Cómo mantienes comunicación con él?-

-Con un libro, justo como la hacías con la princesa Twilight.-

La existencia de otro libro se me había escapado completamente, de hecho creo que sería algo bastante común, sin embargo ¿Por qué ellos? ¿Había una pareja de libros en el imperio de cristal? ¿De qué manera inició la relación?

-Oye… necesito hablar…-

Fui interrumpida bruscamente por un pegaso de color claro, semejante a la vainilla, melena marrón y, poco educado.

-¡Profesor encontré el espejo!- Dinamitó las palabras junto a una abrumadora brisa causada por su aleteo.

-¡Eh! ¡Eso es fantástico! Debo comunicarle a Sunburst. ¿Podrías pedirle a tu hermana que te ayude?- Manifestó ignorando completamente el hecho de que estaba allí, la frustración se hizo presente, sin embargo, antes de que pudiera evidenciar mi estado de perturbación Scootaloo me dirigió unas palabras a la distancia.

-¡Sunset! ¿Qué esperas? Oh…- El detenimiento súbito de sus palabras me alarmó. Pero no tanto como al pegaso cercano de color vainilla.

-¡Scootaloo! ¡Volviste!- De forma inmediata se lanzó hacia la yegua quien, con un movimiento rápido logró esquivar la envestida del potro, aprisionar su cuello con una de sus patas y, reducirlo sin utilizar una exagerada fuerza.

"Que rápida"

Me sorprendí de aquel movimiento que ejecutó de forma tan metódica y, por un instante, no reconocí a aquella figura de pegaso herida.

-Scootaloo ¡Eso fue asombroso!- Palabras que expresé sin pensar.

-¿Eh? Claro que fue asombroso, soy asombrosa… digo, no es momento de tonterías, debemos preparar todo.- Manteniendo su agarre sobre el potro, respondió sin dificultad, de hecho, parecía que no estuviera haciendo fuerza. Sentí lastima por el joven.

-Tienes razón, las estaba siguiendo, pero el profesor quiso hablar un momento, luego apareció este pegaso…- Mire al suelo y noté como el rostro del ser alado estaba cambiando de tono.

Scootaloo reaccionó a mi gesto y liberó a su víctima.

Después de recuperar un poco el aire, contestó.

-Pound Cake… Un placer conocerla.- Me ofreció su casco dejando de lado el hecho de su brusca entrada.

Lo correspondí.

-Sunset Shimmer.-

-Bien, ya se conocen, ahora vámonos- Apurada por alguna razón, me empujó desde el flanco arrastrándome.

-¡Espera! ¿Te vuelves a ir?- Había algo de tristeza en las palabras de Pound.

La yegua suspiró y sin mirar atrás soltó tres palabras que, si ella se hubiese dado vuelta, habría visto el rostro del corcel más feliz del mundo.-Te veré después-

-Es un poco alegre- Suscité al detallar su expresión.

-Y molesto- Repuso la pegaso.

-Te aprecia mucho-

-Lo sé, ya se me confesó- Sonreí por ella y por el corcel.

-Es algo lindo- Traté en entrometerme un poco.

-Quizás…-

Applebloom

Ingresamos al comedor en silencio, el momento fue tan pasajero que, no pude percatarme de la cantidad de alimentos tan basta con la cual contábamos.

-Diamond, esto es un poco exagerado- Observé mientras llenaba cuatro pares de alforjas con comida y sabanas.

-Irán hasta el imperio de cristal, es un viaje largo.- Apuntó con sapiencia.

-Sí, pero pasaremos por varios lugares primero; Canterlot es obligatorio.- Sweetie Belle aportó mientras desempacaba las alforjas destinadas para ella.

-Déjenme ayudarlas.- Snails hizo acto de presencia y, se dispuso a organizar un equipaje apropiado para un viaje prolongado, dejando las alforjas con la cantidad y el peso suficiente para que no incomodasen.

-Gracias Snails, muy atento de tu parte.- dijo Sweetie con una cálida sonrisa.

-No lo suficiente, partes nuevamente y no hemos conversado.- La expresión del unicornio, a pesar de ser dura, reflejaba cierto pesar.

-Lo siento… pero…- Mi amiga fue complementada por el robusto corcel.

-Es algo que debes hacer, descuida, lo sé.-

Con una sutil reverencia, nos dejó, abriendo paso a Sunset y Scootaloo quien la traía a rastras.

-Que galante- Observó la yegua de color fuego.

-¿A qué te refieres?- Sweetie no fingía su confusión.

No era de extrañar, había mucha sutileza en los actos del unicornio guardián, estos no lograban transmitir las intenciones de lo que pretendía que ella notase, de echo creo que ni siquiera ha cambiado su opinión sobre él en todos estos años, es algo incómodo verlo, nosotras sabemos sus intenciones y ella, no se percata. Vaya callejón sin salida.

Este mundo, a veces resulta un tanto sobrecogedor, eso sí, depende mucho de con quienes estemos pues, esta amabilidad, lealtad, generosidad, y honestidad provocan en nosotros sutiles risas que nos hacen creer en la magia, nos hace crecer y, nos hace confiar unos a otros.

Nosotras; Sweetie Belle, Scootaloo y yo, tenemos motivos suficientes para no arriesgar lo que tenemos ahora, tenemos amigos que velan por nuestra seguridad, todos nos complementamos de tal manera que, resulta increíble el hecho de que hayamos formado un refugio y lo tituláramos como hogar, que todos conformáramos un lazo tan estrecho como el de una familia.

Es por esa misma razón que tomamos la decisión de acompañar a Sunset, porque creemos que todo puede mejorar, ella, nos hizo creer en eso, y ahora, nos corresponde respaldarla.

Tenemos que hacerlo…

Aunque no deseemos dejarlos atrás…

Aunque el camino sea incierto…

Aunque nos dirijamos hacia el final…

Si hay una posibilidad, la tomaremos. Si Sunset cree ciegamente en ello, la seguiremos. Si con esto no conseguimos nada, al menos podremos decir que lo intentamos. Si perecemos, no nos arrepentiremos…

-Hay un lugar que quiero visitar antes de ir a Canterlot- Sunset quien hablaba con Sweetie manifestó a sonora voz su pequeño deseo.

-De acuerdo ¿Dónde quieres ir?- Pregunté.

-Donde se encuentra el árbol de la armonía-

Sunset Shimmer

A pesar del estático tiempo indeterminado, el aire era frio y congelaba los ánimos, a pesar de que el sol se mantuviera imponente en el cielo, nuestra visión era limitada, pero, lo que más me sorprendía era que, a pesar de estar en el bosque Everfree, la tranquilidad fuese reinante en aquel lugar conocido como el nido de la extravagancia natural de Equestria.

La tierra pasó a ser piedra y, al momento de notarlo también percibí tensión en las yeguas que me acompañaban.

-Estamos cerca- La trémula voz de Applebloom suscitó en mí, precaución, debía ser tan discreta como me fuere posible, sobre todo, porque no deseaba derrumbarme emocionalmente otra vez, este lugar no era favorable para aquello.

Llegamos a un claro y, a la distancia evidenciamos el espacio artificialmente empedrado del árbol.

Mi corazón también se estaba petrificando, no sabía si deseaba ser testigo de las figuras, sin embargo, debía hacerlo…

A cada paso, el ritmo respiratorio cambiaba, traté de manejarlo pero era imposible, los nervios, la ansiedad y la antelación hicieron de mí, una tormenta de nervios cristalinos que con cualquier sobresalto podrían romperse para dejar al desnudo una herida de melancolía y depresión que deseo permanezca cerrada cuando me encuentre cara a cara con mi deber.

Silencio…

Ni siquiera el susurro del viento se manifestó en aquel momento, ni siquiera las piedras se quejaron de nuestros pasos, ni siquiera nuestros pulmones querían tomar aire…

La observe…

El peso de su mirada me oprimía, era la mirada de ser testigo de una trágica sorpresa, era la mirada de Twilight quien, en ese preciso instante se dio cuenta que para ella no había esperanza, que sus amigas se habían sacrificado en vano, que el esfuerzo no mereció este resultado.

-Que injusto- Susurré mientras con un casco toqué con extrema delicadeza el rostro de la petrificada Twilight. Ella, en medio de un circulo formado por sus amigas, todas observándola y la princesa, admirando al árbol que, se encontraba de la misma forma.

Al pie del monumento, había un pequeño altar. Supe de quien era sin necesidad de leer la inscripción. Me aproximé a este y dejé lo que traía para ellas.

-Me habría gustado conocerte, aunque fuese a través de palabras escritas. Sin embargo, este diario no tenía lugar para ti, al menos directamente.- Traté de arreglar el diario destrozado que utilicé como ofrenda para despedirme adecuadamente de todas, el resultado fue insatisfactorio, apenas si pude organizar las páginas y, en una pequeña caja de madera lo deposité para juntarlo al altar de la pupila.

-Por favor, mantén esto a salvo hasta que Twilight vuelva, Starlight…- Mi garganta bloqueo las palabras solo para que mis ojos las liberasen en forma de perlas cristalinas, todas ellas, llenas de esperanzas y, con una promesa que me permití en aquel instante.

-Las traeré de vuelta… a todas…-

Incorporándome, logré percatar como las tres yeguas observaban silenciosamente mis declaraciones.

Ofrecí una última mirada al árbol, me obligué a llenar de valor mis palabras.

-Esto era lo que debía hacer en este lugar, espero no las haya incomodado.- con la mayor templanza posible manifesté.

-Descuida, creo que nosotras también necesitábamos un momento- Applebloom inquirió observando sutilmente la figura de su hermana.

-Gracias por ello, también, gracias por acompañarme y creer en mí, sé que es difícil para ustedes dejar a todos ellos atrás… solo por seguir mi creencia sin fundamento.- Casi lamentando la decisión, sentí pesar por ellas.

-Tú hiciste lo mismo, dejaste tu mundo para volver a Equestria, algo que en definitiva no es tu responsabilidad, dejaste a tus seres queridos para aferrarte a una esperanza, una que encontraste en este mar de desdicha. Sunset, quiero que entiendas algo…- La asertividad aguerrida de Applebloom era admirable, sus palabras eran sentencias, eran determinación pura, eran… su juramento…

-…Fuiste tú la que nos regaló el momento de encontrarnos con nosotras mismas, fueron tus palabras las que nos convencieron de que todo puede mejorar, pero, sobre todo, nos diste un motivo para pensar en un futuro mejor, no en las efímeras ideas con las cuales vivíamos nuestras vidas, nos diste una meta, un objetivo y, quizás un sueño.-

El acto siguiente de la granjera fue sorpresivamente, solemne.

Mientras se inclinaba a modo de agradecimiento, declaró. –Si este mundo renace, quiero que sepas que será por tu iniciativa, por eso nos encomendamos a tus decisiones.- Si aquellas palabras fuesen mencionadas en otro contexto, de seguro Applebloom, Scootaloo y Sweetie Belle claramente serian caballeros, y yo… yo sería…

-Saben, del mundo que ahora considero mi hogar, existieron unos caballeros quienes, guiados por sus creencias viajaron por gran parte del mundo, la cruz era su insignia y sus actos fueron nombrados como las cruzadas, ustedes…- Fui interrumpida por la vehemencia de Scootalo.

-… ¡Somos Crusaiders!-

Me sorprendí por la actitud de la pegaso, sin embargo fue tranquilizador que las tres se encontraran en una manifestación emocional consonante. Estaban decididas a seguirme.

Me lamenté por un momento que, no haya logrado explicarles de forma correcta lo que eran los cruzados, sin embargo, para ellas, la semejanza con la palabra caballero era suficiente, así que callé, era preferible que le diesen su propio significado.

-En ese caso chicas- Interpuse mis palabras sobre ellas. –Es necesario que sepan algunos detalles que quizás, no estén en su conocimiento.-

Mis palabras hacían referencia a lo que leí en el diario de Twilight, existían cosas que debía compartir, sobre todo a ellas, decidí revelarles todo, Inclusive sobre la posibilidad de que Equestria esté sometida bajo la tormenta mágica a la que Tirek hizo referencia.

Les conté todo y, como si fuese la voz de la razón, Sweetie Belle realizó un aporte que nos permitió centrarnos en un objetivo inmediato, además, era necesario el paso por aquel lugar.

-¡Los padres de Twilight! El señor Night Light está pendiente de cualquier cambio en el cielo, es astrónomo de profesión y, desde que esto ocurrió se ha dedicado a estudiarlo… sobre todo después de…-

-Entiendo…- Interrumpí a Sweetie, era obvio que su situación requería un aproximamiento sutil, pues, un padre no debería conocer el dolor de perder a un hijo.

Nuevamente dirigí las intenciones de todas hacia mi voz. -En ese caso, iremos a Canterlot-