Tormenta
Sunset Shimmer
El paisaje de tonos oscuros y suaves cambiaron con una rapidez anormal, la tierra se vistió de rojo y los arboles tiñeron sus hojas de un escarlata opaco. La luna, permanente, había cambiado su máscara; brillaba como una lámpara de aceite, regando su fuego en todo lugar, casi palpitaba, aquel brillo generó un temor grosero en mi cuerpo, aunque resultase bello, un cielo rojo nunca será buena señal.
-Deberíamos irnos.- Sugerí. El peligro se aproximaba como el mar a la arena, tranquilo en principio, pero devastador y ladrón.
Flurry Heart movió las orejas, apartó el diario de Twilight y caminó hasta ubicarse junto a mí.
-Guíame.- Ordenó distraída, su mirada absorta en el cielo le brindo una luz cálida, casi profeta, su calma inspiraba y, mi afán no permitía apreciar esa cualidad.
Salimos del bosque con una tranquilidad envidiable, como si las criaturas que habitasen allí hubieran caído en el más profundo sueño, lo mismo ocurrió con plantas carnívoras e insectos. El silencio era abrasador.
Así mismo se sintió Ponyville. Las estructuras pobres y caminos de escombros no generaban buen augurio. Solo los sonidos de nuestros cascos golpeando la tierra y la respiración que a veces era pesada acompañaban el ambiente.
Al llegar a la granja, un pony desaliñado nos dio la voz.
-Están aquí ¡Abran!- El movimiento de la puerta fue acompañado de un sonido estridente, contrastando así, los tétricos alrededores. Un bullicio de asombro y ansias se aproximó. La mayoría de los ponis llamaban la princesa. Como si fuese el adalid de las que alguna vez gobernaron estas tierras.
Entre tantos, destacaba Sombra y Sunburst, quienes se acercaron confiados a nosotras, el semental de melena larga sonrió.
-Es bueno volverlas a ver.-
Flurry lo observó curiosa, quizás tratase de recordar su rostro, aunque, eso fuera imposible, su aspecto había cambiado y el tiempo hace estragos en la memoria. Solo devolvió la sonrisa al par que estaba frente.
Pasamos en medio de la multitud de ponis que se agrupó frente a la puerta, curiosos y emocionados, apenas si lográbamos dar un par de pasos antes de que nos dejaran ver un camino. Continuamos hasta entrar a la estructura principal y de allí, todo se volvió más sencillo. Sombra nos guio junto a su acompañante y el poni desaliñado hasta un cuarto extravagante, con artilugios impresionantes de metal que ocupaban la mayor parte del espacio disponible. Allí estaban Applebloom, Diamond, Sweetie y por supuesto nosotras.
Las yeguas observaron a Flurry con una admiración silenciosa, no dejaron que las palabras nublaran su impresión, no tenían nada que decir, pues su asombro era igual de grande a las expectativas que tenían de cambiar la situación.
El desaliñado Hooves tosió para llamar la atención, se ubicó en medio de todos y con un ademan de expositor señaló un aparato extraño, parecía una cabina, con puertas de metal que se juntaban en el centro. Se le sumaba, en la parte superior una cúpula, contaba con lo que parecía ser un medidor. La parte posterior dejaba ver una especie de conector.
-He trabajado en esto desde hace unos años. Permítanme exponerles la función que pretende cumplir.-
Antes de que lograra decir otra palabra, Sombra intervino.
-Creo necesario una explicación a la princesa y a las señoritas, señor Hooves, si me permite.-
El otro miró al vacío casi perturbado, luego, asintió.
-Algunas de ustedes saben de la tormenta; magia desatada que trata de regularse a sí misma eliminando seres que consumen poder, es decir, los ponis. La princesa Flurry Heart debería conocer el fenómeno por cuenta propia.- Sombra observó mientras ella asentía interesada, parecía una niña descubriendo su mundo, estaba interesada no solo en los diferentes aparatos de la habitación, también escuchaba con una atención inquebrantable.
-Durante muchos años, lo que nosotros llamamos tormenta mágica ha permanecido sobre el reino changeling. Allí es donde se refugiaba nuestra princesa, creímos que utilizando el mineral que anulaba la magia la mantendría a salvo de dicha anomalía. Tuvimos razón. Durante veinte años Equestria se preservó, pero solo era porque ella permanecía allí actuando como un imán. Las alicornios cuentan con una gran capacidad mágica, por ese motivo, teorizamos que la tormenta la perseguiría. Esto nos lleva a lo siguiente: Flurry Heart abandonó ese lugar, lo que significa que será perseguida por la tormenta hasta Ponyville. El momento es preciso, los cuatro hemos trabajado en una forma de eliminar el fenómeno, por supuesto, necesitamos a la princesa, y esta máquina.- Concretó señalando nuevamente al aparato.
Hooves se ubicó en el centro y tomó la segunda voz.
-Esto es un compresor de magia, con ello, buscamos la forma de recluir la tormenta, sin embargo, necesitamos a un poni capaz de manejar todo ese poder, es decir, a la princesa Flurry Heart.-
Hooves se movió por la habitación y señaló un segundo aparato.
-Pero primero debemos atraerlo, esta… em… aspiradora nos ayudara a detenerlo.-
Más que una aspiradora, el tamaño de aquel instrumento era monumental, como una maquinaria de construcción proveniente del mundo al otro lado del espejo, con una cabina y controles, un tubo largo, metálico y rígido.
-Para su funcionamiento necesitamos, igualmente, de otro poni con un poder mágico sobresaliente.- Prosiguió. –Para esa labor, Sunset es la más adecuada.-
Tuve un ligero sobresalto al escuchar mi nombre.
-¿Yo?- Cuestioné incrédula.
Todos me observaron, sentí incomodidad en el silencio recluso que emergió ante mi expresión. Sin embargo, como ave de primavera, la princesa intervino.
-¿Y si ella es quien recibe la magia? Me interesa mucho poder conducir esa cosa, parece una de las bestias que viven en los alrededores del reino changeling. A demás, están equivocados en una cosa.-Aclaró. –Ni siquiera mi madre hubiese podido albergar tal cantidad de poder, deberían saberlo; es lo más básico de nosotros los ponis.-
Ante la aseveración los cuatro sementales se mostraron dubitativos.
-Cutie marks.- Expresó Sunburst con neutralidad escalofriante.
-Les pido que observen mi Cutie Mark: Es un corazón alado con corona de estrellas.- Detalló.- Dicha corona significa magia, sin embargo no es la que necesitamos en estos momentos. El corazón es la naturaleza de mi poder, la cual sabrán proviene de mi madre; el amor. En cuanto a las alas, simbolizan la capacidad de expandir y llevar el sentimiento a otros ponis. Eso significa que mi poder es limitado, no importa que sea una alicornio, no estoy hecha para eso.- Concluyó con una serenidad envidiable. Aquella, que les faltaba ahora a todos.
-Pero Sunset es otra historia.- Agregó la princesa, aproximándose confiada, casi alegre. –Creo que no fue coincidencia que perdieras tu magia.- comentó. –Eres quien debe absorber la tormenta.-
Sentí una fría lluvia deslizarse por mi cruz, casi pesando por la nueva responsabilidad que se me había encargado, si bien es cierto que deseaba lo mejor para esta tierra, el hecho de obtener tanto poder me resultaba incomprensible. Más que el hecho, de no tener.
-¿Cómo puedes estar tan segura de que puede contener la tormenta?- Sombra, algo desafiante preguntó.
La princesa sonrió y se aproximó a mi flanco.
-¡Míralo!- En una inocente orden ubicó mi costado a la vista de todos, me sentí algo avergonzada.
-Un sol que se debate entre la luz y oscuridad.- Hooves detalló.
-Se puede apreciar de esa manera, en un principio.- Flurry continuó. –Pero hay algo más allá que una discordancia y confusión en este sol.-
-¿Y qué seria?- Sweetie Belle preguntó afanada.
-Todo.- Concretó, breve y sonriente.
Algunos se observaron confundidos, inclusive, yo misma traté de averiguar lo que había querido decir, pero entre la incomodidad de que todos estuviesen observando mi flanco con tanto interés y el hecho de que la princesa desee convencerlos a todo de algo que ni yo misma comprendí, solo pude responder una cosa :
-Quieres decir que… ¿Puedo utilizar todo tipo de magia?-
Me miró comprensiva, como una maestra que no podía regañar a su alumno ante una posible respuesta, aunque estuviese equivocada.
-En parte, necesito que abran su mente, piensen en el sol, en el ocaso, en el brillo, en luz y oscuridad, en todas las posibilidades de interpretación. Sunset, lo eres todo, puedo saberlo por tu corazón, por lo que vi en el. Eres la única capaz de manejar tal poder, por eso Celestia te eligió como su alumna en primer lugar.-
-¿Alumna de Celestia?- Sombra algo alterado cuestionó. –Tu…-
-Em… si, lo fui.-Respondí algo tímida.
-Vaya…- Repuso contrariado, como si se estuviese arrepintiendo.
-¿Ocurre algo Glass?- Night Light se le acercó mientras preguntaba.
-¿Glass?- Flurry se extrañó. –Su nombre no es Glass.- Afirmó. –Sé que estas preocupado por lo que llegaste a ser en el pasado, pero ninguno de los ponis que estamos aquí van a juzgarte. Sombra. No, Rey Sombra.-
Algunos de los presentes se sorprendieron, con mirada inquisidora acorralaron en un ambiente ajeno y cautivo al antiguo y oscuro rey que no pudo hace más que observarlos con extrañeza.
-Debí haberlo sabido.- Night Light fue el primero en comentar. –Un unicornio con tal comprensión de la magia, recursividad e incluso, malicia para sugerir la utilización de magia negra… Solo podía ser Sombra…- Aunque sus palabras malsonantes trataron de llegar a todos, sentí cierta admiración por cómo se expresaba.
-No pretendí utilizarlos para fines oscuros.- Se excusó. –Mucho menos ponerlos en riesgo.- Con su mirada dirigida hacia mí, repuso la oración. –Solo quiero que esta situación mejore.-
Ante tal aseveración, la expresión de duda de la mayoría, o al menos la de Sweetie Belle, Applebloom, y Diamond se relajó. Aún tenían sus reservas por lo que logré apreciar, pero, como si no hubiesen tenido otra opción, como si el tiempo pasado fuese ajeno y las historias anteriores al suceso de la tormenta no tuviesen mayor importancia, no manifestaron discordia. Salvo por otro presente.
-Solo quisiera preguntarle una cosa, Sombra.- Hooves, desde su posición distante comentó. –Todos esos planes para la restauración de la magia, la seguridad de Flurry, el decantamiento y supresión de la tormenta. ¿Por qué lo hiciste?-
La sorpresa se dibujó en su rostro, entonces como si no hubiese entendido, contestó: -Ya se los dije…-
La princesa se acercó y con una serenidad opresora, agachó la cabeza y ubicó su cuerno frente al de Sombra, luego, con un fino toque y destellante magia iluminó el lugar con tal intensidad que casi logramos ver cristales de recuerdos borrosos, empañados por el tiempo, delicados, casi con fisuras. Observamos aquello en un breve momento, casi como lo que demoraba en caer un grano hacia el fondo de un reloj de arena. Todo volvió a la normalidad.
-Tiene razones sinceras para ayudarnos.- Comentó Flurry. Ignorando el hecho de que todos habíamos quedado asombrados por el poder que mostró. Caminó hacia la puerta con una elegancia espectral, casi sus cascos no sonaban al pisar el suelo de madera. –Insisto en que Sunset es quien debiera recibir la tormenta.- Rio un par de veces, juguetona, como una potranca a punto de realizar su más creativa travesura. –Yo conduciré esa "aspiradora". Ahora, señorita Applebloom, me gustaría observar un árbol dentro de esta granja ¿Me guiaras?-
Salió del lugar grácil, tras ella, una Applebloom confundida y apurada, la secundó Diamond, con eso, estábamos los cuatro sementales, Sweetie y yo en una confusión palpable.
-Parece que tendré que hacerlo.- Mencioné con nervios aflorados.
-Si… y lo harás.- Sombra sentenció con tono amargo. –No permitiré que una alumna de Celestia quede sin magia.-
Al escucharlo mencionar el nombre de mi maestra, una lejana nostalgia se apreció en su rostro.
-¿Por qué te interesa aquello?- Pregunté. -¿Qué relación tenías con ella?-
Agachó el rostro, con una expresión clara de lamento.
-No fui cercano a ella.- Repuso entre dientes. –Es por Luna.-
Applebloom
Asombrada por la locuacidad con que ordenó el plan, seguí sin pensarlo, entre la confusión y la obediencia a la princesa quien, caminaba alegre por el refugio, como una potrilla buscando un pastel, guiada únicamente por sus ojos, distrayéndose fácil y distrayéndola intermitente. Los más jóvenes ni siquiera conocían lo que era una alicornio, se quedaban plantados con rostros de maravilla y descubrimiento mientras Flurry los saludaba con esa inocente y jovial sonrisa, aquella que nos cautivaba como presagio de un buen día.
-Princesa Flurry Heart.- La llamé con intención de detener su afán y guiar la ruta que dibujaba erráticamente por todo el lugar.
-Dime…- Casi sin prestar atención, respondió mientras giraba nuevamente por un camino incierto.
-La salida a la granja queda por el otro lado.- Informé sin mucho efecto.
-Ya veo…- Inquirió observando una bandeja de aluminio, de esas que se hacían antes de la catástrofe, pues, entramos al área de la cocina y comedor.
Diamond nos estaba acompañando, solo observaba y se reía de las interacciones entre la princesa y los demás, por supuesto, le hacía mucha gracia que no me prestase atención.
-¡Princesa!- Llamó asertiva, con tono amable sin embargo. –Le pediste a Applebloom que la guiara a la granja y la estas ignorando. Me gustaría saber la razón de esta pérdida de tiempo y energías.-
Ante tal petición, la aludida se detuvo, pensó unos segundos y luego respondió:
-Lo siento, pero aquí hay muchos corazones agitados y simplemente no puedo ignorarlos.- Argumentó.
Las dos nos observamos inquietas.
-¿Corazones agitados?- Cuestioné.
-Si.- Exclamó. –Estaba tan desesperada que simplemente salí de allí dejando algunas órdenes, espero que las cumplan, los ponis de este lugar no hacen caso a sus sentimientos.-
-Disculpa princesa, pero no te entendemos.- Intervino Diamond.
-¡Oh! Lo siento. Como vivía en un lugar donde todos conocían mi poder no sentí la necesidad de explicarlo. Permítanme…- Aclaró antes de continuar su andar, esta vez, uno mucho más calmado. –Mi padre era guardia real, mi madre la princesa del amor. Ambos con capacidades excepcionales según escuché de mi padre Thorax. El hecho de que naciera alicornio fue un acontecimiento único, debido a mi naturaleza de ser poderoso, desde bebé tuve problemas en controlar mi magia. Aunque gracias a que viví Changeling no tuve problemas controlándola, es cierto que allí se negaba la magia, pero lograba comprender la naturaleza de esta, ya que estaba dentro mí. Creo que eso se refleja ahora que estoy por fuera de esa anulación, siento palpitar muchos corazones, sentimientos, emociones. Los evoco como cristales, algo que les mostré cuando me aproximé a Sombra. El corazón también alberga recuerdos, esos son mucho más significantes, por ejemplo, ahora mismo si me concentro y las observo, logro visualizar su relación, inclusive, saber cuál fue el momento en que sus corazones palpitaron juntos.- Cerró los ojos en una pausa vehemente, luego sonrió en un sonrojo atrevido. –No fue hace mucho por lo visto.-
Apenadas bajamos la vista, sin embargo, era increíble la capacidad que tenía de saber los sentimientos de otros ponis.
-Entonces aquello fue solo una excusa para deambular por el refugio en busca de esas emociones.- Aseguró Diamond con una desilusión notoria.
-Lo siento.- Volvió a mencionar.- Pero creo que encontré a uno.-
Allí, sentada en una de las múltiples mesas del comedor, leyendo con infeccioso interés un libro de magia medicinal mientras, con su magia se ayudaba al sorber un pocillo con lo que asumí era té.
-Pumpkin.- Susurró Diamond con clara reserva.
La princesa se acercó…
-Hola. ¿Qué lees?- Preguntó hacia la yegua que apenas percató nuestra presencia.
-Medicina.- Respondió indiferente.
-¿Buscas algo para curar tu corazón roto?- La pregunta resultó ser bastante llamativa para que perdiera momentáneamente el interés por el libro y la bebida, entonces, observó de frente a Flurry, con un asombro lento que dibujaba todas las líneas del rostro en sorpresa, casi ahogando un grito.
-Lo- Lo siento princesa, no quería ser grosera.- Titubeó agachado su cabeza.
La otra sonrió, calmada y comprensiva.
-Descuida…- Duró un instante pensando, dejando la frase en el aire como idea inconclusa. –No sé de qué soy princesa, pero supongo que las alas y el cuerno los obligan a creerlo…-Hizo un movimiento con su cabeza y desplego sus alas para remarcar sus palabras- Ahora…- Continuó. –Hay algo que te aflige, dime qué es.-
-Para no tener idea de cómo ser una princesa, sabe dar órdenes.- Comentó sarcástica Diamond.-
Le di un pequeño empujón, aunque no aprobara del todo su acto, he de admitir que me hizo algo de gracia.
-¿De qué hablas?- Pumpkin respondió.
Ella, sin pedir permiso se acercó y tocó su cuerno con el propio, imitando lo que realizó con Sombra. Esta vez, las pequeñas luces de cristal reflejaron, con muy poco detalle unas figuras amorfas, indistinguibles para nosotras. Al menos, hasta que una mancha rosa se pudo reconocer en uno de ellos.
-Pinkie Pie.-Exclamé con premura, casi emocionada.
Al instante, ese recuerdo estalló y, como si fueran gotas de tinta, invadió a los demás cristales que flotaban en todo el lugar. Entonces, el sonido de un palpitar fuerte se escuchó, como un tambor de guerra, rápido y enérgico, ciertas veces, errático.
La princesa se apartó con expresión incomoda, suspiró pesadamente para dejar escapar su desencanto en el aire, luego, explicó: -Parece que aquí son todos muy serios.- Se quejó.
Diamond hizo una mueca.
-¿Y qué tiene de malo eso?- Cuestionó.
Flurry la observó comprensiva, sin embargo no le dio respuesta directa, solo se dirigió a Pumpkin quien permanecía impasible, con rostro de hielo.
-No creo que sea el poni adecuado para decirte eso pero, creo que deberías olvidarla.- Aconsejó.
-¿Olvidarla?- La melliza Cake inquirió. Su expresión cambió, dibujó alteración y desconcierto. –Ni siquiera recuerdo su rostro, ni siquiera logro distinguirla en la forma de piedra. ¿Cómo puedo olvidar a un poni incierto?-
Ante tal comentario, solo pudimos callar, en ese instante, murió la conversación; Ni siquiera Flurry sabía la respuesta, solo se lamentó y pidió con rostro decaído el favor que inicialmente nos hizo partir del laboratorio. El camino fue silencioso, asumí que todas pensábamos, tratábamos de responder por Pumpkin, sin embargo, aquellos recuerdos que agobiaban su corazón apenas eran reconocibles. Creería, que ni siquiera ella misma, sabía que extrañaba a la que alguna vez cuidó de ella.
Entonces pensé en mi hermana, posteriormente, en todas. Cada una de ellas reflejaba cierto aspecto necesario, inclusive vital para todos. Pero con la llegada de la tormenta, dejamos aquello a un lado, casi negándolos.
-Los elementos.- Suspiré. Solo para mí.
-Ahora son la tormenta.- Flurry intervino. Como si me hubiese escuchado.
Sunset Shimmer
Estaba sentada en el suelo, con Sweetie Belle quien escuchaba toda la explicación de funcionamiento y maquinaria por parte de Hooves, aparentemente interesada. –Quizás no, sin embargo la información era necesaria.- Mientras, trataba de resolver los enigmas que había planteado Sombra sobre sí mismo, como una encrucijada, un rompecabezas del cual sabes, siempre faltará una pieza. En el caso suyo, la más sobresaliente.
Resulta que el malvado rey no siempre fue así.
Hace miles de años, cuando Luna y Celestia eran potrancas, existía cierta aprensión que aquejaba a la menor. Ningún poni logró exponer en palabras lo que ocurría, y en ese entonces, ella misma se retraía cuando le preguntaban. Fue tal el lamento que una noche, cuando todos dormían, la pequeña se aventuró a observar la luna, el castillo de las hermanas en ese entonces no contaba con guardia real, solo unicornios sabios y poderosos que instruían a las hermanas en la magia y otros aspectos que las convirtieran en excelentes gobernantes. Por eso, la facilidad con que la princesa se asomó por el balcón más ajeno a la vista no fue sorpresa. Allí, observó el astro con encanto, maravillada de la claridad que ofrecía y, que complementaba de forma grata la noche que yacía ante ella.
Tal era la luz de la luna que entre su cautivadora belleza y silueta de princesa, apenas logró notar su sombra en el suelo de piedra lisa, casi tan limpia como el mármol, como una hoja en blanco que se dejó dibujar la sombra, una infantil, cohibida y de unicornio.
De esa negrura, combinada con las lamentaciones de Luna y el brillo idílico y mágico del astro, nació Sombra. Casi como una extensión de ella, así como de sus temores y falencias. Aun con eso, lograron conectar.
Como amigos, guarecidos en la oscuridad, reflejándose a sí mismos, complementándose durante años…
Hasta el día en que Luna se convirtiese en Alicornio.
Fue en ese instante que Sombra se desprendió de ella, casi por la misma fuerza que lograba alzar la luna, así, fue expulsado de su lado.
Con la incertidumbre agobiándolo y sin forma física. Sombra solo pudo poseer a un unicornio moribundo, herido en el bosque Everfree, era un poni de cristal, alejado de su hogar, quizás, con la intención de llegar al castillo, sin embargo, el bosque y la crueldad de las bestias impidieron su destino, para iniciar el del oscuro Rey Sombra.
Tal fue el poder que adquirió y, sumado con el entendimiento profundo de la magia que había heredado de Luna que, gobernó el norte y lo llamó, Imperio de Cristal.
El resto, es la historia que ya conocemos…
-Cuando utilicé el hechizo de desdoblamiento, sentí gran pesar, no solo por mí, por Luna y Celestia, fue por eso, que decidí mantener a salvo a Flurry Heart y ayudar a los otros ponis.- Concluyó Sombra, con notorio cansancio, casi como si el paso del tiempo no hubieran hecho otra cosa más que reprochar sus actos, castigándolo con vivir en un mundo donde su preciada amiga no se encuentra.
-Entonces no somos tan diferentes.- Complementé, empatizando con su causa. –Yo también estoy aquí por una amiga, una que igualmente ya no está…- Suspiré, observé la maquina compleja en la que estaría, sentí miedo pero, más podía el deber. –Entraré y recibiré la tormenta. Si mi cuerpo no lo soporta, siempre estará Flurry Heart.-
Hubo un silencio de penumbra, sin embargo, ninguno trató de negar mis palabras, sabían muy bien que el riesgo debía ser asumido, era todo o nada.
-Parece que está decidido.- Hooves inquirió, llamando la atención de todos sobre sí.- Sin embargo, señorita Sunset, tengo que mostrarle algo.- Informó ajeno a los demás, casi negando el hecho de que estuvieran allí. Así mismo lo percataron y salieron del laboratorio.
-Sígueme.- Ordenó al instante que encaminó hacia una esquina.
Una enorme sabana cubría algo en forma de cúpula, alta y sencilla. Cuando descubrió aquel objeto, sentí un escalofrió tan intenso que creí mi espalda rota.
-El espejo…- Susurré ante la sorpresa, mi voz no daba más de sí. Entonces, detallé algo en la parte superior, sobre el marco, un espacio rectangular, lo suficiente para que albergara un libro.
El profesor tomó un objeto tras el mismo y mi sorpresa fue superada.
-El diario gemelo.- Expuse. –Creí que había sido sepultado en los escombros del castillo.-
Hooves negó con la cabeza.
-Pound logró rescatarlo, fue increíble que no se destruyera por la batalla, pero eso no es lo importante…- Escaló hacia la parte superior y ubicó el ejemplar en el encaje.
Una maquinaria comenzó a movilizarse, pronto, las luces y magia cubrieron el cristal hasta que lo convirtieron en un portal.
-¿Cómo…?-
-Eso es lo mismo que me pregunto.- El profesor interrumpió. -¿Cómo después de tantos años esto sigue funcionando? No solo eso…- Expuso. –El hecho de que lo hiciera de una forma tan eficaz me hace pensar en que quizás, haya algo del otro lado que nos permita detener la anomalía, inclusive, teorizar sobre si los espejos son la causa de todo. Pero eso ya lo sabes.- Aclaró asertivo.- Incluso puede que todo esto haya sido tu culpa al llevarte la corona de Twilight en primer lugar, todo eso llevo a que en tu mundo la magia existiera y por ende hubiese creado un desequilibrio en este. Confírmamelo, por favor.- Expresó decidido, casi como si conocer esos detalles le resultasen una necesidad.
-Es como dices…- Respondí entregada.- Descubrí la existencia del espejo mientras era alumna de Celestia, en ese entonces deseaba conocer todo tipo de magia, comprenderla y usarla; similar a lo que hizo Sombra, sin embargo, la idea de llevarla a otro mundo surgió cuando estuve en el otro lado. Me preguntaba: ¿Qué pasaría si llevo un elemento de la armonía fuera de Equestria?- Suspiré decaída, abrumada por la culpa. –La hipótesis era sencilla en principio, ganar poder propio e invadir pero, resultó de otra manera…-
-Según escribieron, es un paralelismo.- Comentó Hooves sobreentendido.
-Si… sucedieron muchas cosas después, pero yo fui la que empujó esa bola de nieve…-Maldije una y mil veces mis acciones pasadas. –La corona, las sirenas, las grietas mágicas y… la tormenta, todo ello pudo ser evitado si tan solo no hubiese descubierto el portal… todo es por mi culpa.- Concreté lapidaria sobre mí, esperando un reproche que quizás mereciera o que en tiempos lejanos me habría hecho recobrar la razón.
-Puede que estés en lo cierto, pero, hay algo que no entiendo.- Comentó volviendo a observar el espejo. -¿Cómo pudiste regresar? Este libro ni siquiera estaba cerca. Es imposible que conectara a los dos mundos.- Con clara inquietud argumentaba.
-Cada treinta lunas, el portal se abre, al menos en mi mundo, la luna es autónoma. Si no es por eso, no se me ocurre otro motivo.-
-Cada trinta lunas…- Murmuró. –Llegaste hace aproximadamente cinco días.- Observó un extraño reloj de arena mientras seguía hablando. –El día que murieron las princesas fue…- Busco un extraño calendario, entre papeles mal organizados y un escritorio sofocado de los mismos.-En tu mundo existe magia, eso crea una conexión más estable, puede ser, que las lunas de tu mundo influyeron en el espejo y por eso funcionó… ¡Eso es!- Exclamó señalando una fecha en el calendario. -¿Por qué decidiste venir?-
-Recibí el mensaje de Twilight en mi diario.-
-Bien, creo que nos aproximamos a algo.- Manifestó. –Un mensaje de hace veinte años, treinta lunas, aunque tu fecha de llegada si cuadra con una apertura del portal, este debió abrirse más de una vez, si los diarios están conectados, quiere decir que debiste haber recibido el mensaje hace diecisiete años, no hace cinco días…- Anduvo alrededor del laboratorio, pensando, como si hubiese algo que se le escapaba. Finalmente preguntó: -¿Hubo algo inusual ese día en tu mundo?-
-No… solo me escapé del trabajo y traté de comunicarme con Twilight. Como no tuve respuesta decidí atravesar el portal.-
-Entonces debió ser algo que sucedió aquí.- Teorizó.- O… traías algo contigo que ahora no tienes.-
En ese instante traté de observar mi cuello, era común que reapareciera aquí sin ropa, después de todo la forma animal no cuadra mucho en el estilo que llevo al otro lado del espejo pero…
-Mi dije…- Observé. –Tenía un collar con una piedra mágica, ahora no está.- Maldije al no haberme dado cuenta antes. Sin embargo tenía que comprobar algo. –Profesor Hooves deme su pezuña.- Ordené al borde del desespero.
Obedeció curioso y extendió la pata.
La tomé con mis cascos y…
Varias imágenes confusas, casi de manera aleatoria invadieron mi mente. Recuerdos extraviados y aventuras improbables para un poni terrestre, sin embargo, una de tantas fue constante; una cabina, de madera ocre y vidrios cortados.
-No puede ser…- Asombrada murmuré. –Todavía tengo ese poder.-
-¿Poder?- Preguntó confundido.
Lo ignoré.
-Pero he tocado a varios ponis, ninguno hasta ahora….- Rememoré las imágenes que presencié cuando estaba junto a Flurry Heart. -¡Es por ella!- Exclamé fascinada.
-Escúchame profesor.- Ordené, tenía la convicción de explicarle todo, de entre los ponis que he conocido hasta ese momento, el único que se cuestionó mi retorno a Equestria fue él.
-Antes poseía un dije que me otorgaba la capacidad de leer la mente de las personas.- Afirmé entusiasta.
-¿Personas…?-Volví a Ignoré su cara confundida.
-Creí que era normal, ya que toda mi ropa desaparece al transformarme en poni de vuelta a este lugar. Pero no pude, tan siquiera una vez leer la mente de ningún poni…- Lo arrinconé con la mirada, decidida y aclaratoria. – Hasta que estuve en contacto con Flurry Heart.- El pobre trataba de comprender todo de golpe, sin embargo confié en su capacidad de análisis.
-Eso significa que gracias a la joya logré entrar.- Afirmé. –Pero desapareció en ese instante.-
-¡Un momento!- Exclamó el potro.- Si lo que dices es verdad, entonces toda magia que proviene de Equestria desaparece al regresar, o al menos todo artefacto.-
-No lo creo.- Contradije.- El diario aún permanece intacto, por cierto…- Corrí y tomé el ejemplar gemelo del espejo, lo abrí y observé que efectivamente, las palabras que escribí hace tiempo aún estaban apareciendo. –Tiene funcionalidad retrasada.- Comenté.-
Le mostré como las palabras surgían mágicamente del diario al profesor, él, asombrado y pensante se quedó observando. Después de un tiempo, logró encontrar algo.
-¡Santos potros saltarines!- Exclamó en iluminación. –Tienes razón en lo del dije, pero hay algo más aparte de eso, si recibiste el mensaje con un retraso tan grande, eso significaría que este diario, en estos momentos no podría estar revelando esas palabras.- Explicó. –Solo se me ocurre una posibilidad.- Realizó una pasa tétrica, casi tanto como lo que diría a continuación. –si La tormenta busca regular la magia que hay en Equestria, es improbable que afecte a ese otro mundo, pero de ser ese el caso y, con las pruebas que tenemos, de que el mensaje de Twilight llegó con tanta dilación, quizás si logre afectarlo, si es así, es muy probable de que busque más magia de Equestria, en consiguiente, el mundo al otro lado del espejo también correría peligro.- Reveló.- Inclusive, puede que traspase dimensiones y elimine toda la magia.-
-¿A qué te refieres?- Pregunté asustada, la sola idea de que esa cosa llegará a donde mis amigas, me hacia temblar.
-¿¡No lo recuerdas!? ¡Está en el diario!- Exclamó alterado, bastante más de lo que me gustaría. -¡Discord! Él se llevó a todos los criminales y criaturas del tártaro a otra dimensión. Eso solo nos deja una opción.-
-¿Cuál?-Temblé, las revelaciones no habían hecho más que preocuparme.
-Debemos detener la tormenta aquí o no habrá futuro para nadie.- Concretó.
Entonces, como si fuese una sentencia lapidaria, el llamado a la acción o una declaración de intenciones, escuchamos un fuerte aullido, tan grueso y estruendoso que logró paralizarnos de miedo.
-¿Qué fue eso?- Estaba más confundida en esos momentos que cuando llegué a Equestria tras tanto tiempo.
-Timberwolves-
Una campana se escuchó casi al instante de que Hooves mencionara a la criatura. Entonces, un ajetreo prematuro fuera del laboratorio se hizo presente.
-¡Maldita sea!- Exclamó el profesor. –Ayúdame a sacar todo esto.-
La puerta se abrió de golpe, dejando entrar a los unicornios que nos habían dejado conversar tranquilos.
-¡Debemos sacar esto, ahora!- Sombra con claro temor ordenó mientras cubría una de las maquinas con su magia y, sin importarle la estructura del refugio rompió la puerta para sacar la cabina en donde yo ingresaría.
-Night Light y Sweetie, tienen que ensamblar esto.- Hooves señaló la enorme aspiradora, entre los mencionados tomaron el aparato y salieron tras Sombra.
-Es el momento.- Comentó, temblando, igual que yo.
Asentí, sin palabra alguna, pues mi garganta se había cerrado.
Corrí tras ellos, pasando por una multitud de ponis, algunos sentados, inmóviles, otros corriendo igualmente hacia la entrada principal del refugio. Todos ellos, con el mismo rostro.
-¡Por aquí Sunset!- Escuché la voz de Applebloom, quien se encontraba junto a la princesa sobre el muro, observando las cercanías de Ponyville. Me dirigí hacia ella, también estaban Snips y Snails quienes, a diferencia de todos, permanecían con una seriedad inquebrantable, no era para más. Estaban observando lo que tenían al frente; una jauría de Timberwovles asomándose por el pueblo, dirigiéndose hacia la granja, pero, peor que eso, a la distancia, en el cielo, bajo una nube relampagueante multicolor, con la luna roja opacada y un cielo de penumbra carmesí, los seres alados se aproximaban, rugiendo y exhalando fuego, casi como intimidándonos, llenos de locura y dispuestos a destruir todo a su paso.
La tormenta había llegado.
N/A: Buenas a todos. Este espacio es para informar y/o aclarar algunas cosas -¿Necesarias?- (em... depronto.)
Aqui voy.
1- Me dejé llevar por la emoción al escribir este capitulo, asi que seguramente posea varios errores de redacción.
2-Espero que no se note la forma tan descarada con que traté de tapar los vacios que tenía la historia (y no haber creado más)
3- Lo del origen de sombra, es obviamente una referencia al video "My dear Luna" de Magpiepony (con grandes cambios... creo)
4- Con Hooves hay otra refrencia pero es obvia (No sé ni por qué lo escribo) -por si acaso-
5-El próximo va a ser el último, asi que, espero no defraudar. me gustaria leer lo que creen que pasará (ya el final está pensado, solo falta escribirlo XD)
Pd: si me agarra la emoción otra vez puede que publique el capítulo más pronto de lo que espero. No siendo más. Gracias por leer y hasta la próxima.
