Espérame

"Querida Asami..."

Fruncí el ceño al instante, arrugando la hoja donde estaba escribiendo, con furia. Sin contenerme, la prendí fuego, transformándola solo en pequeños pedacitos.

-¿Querida Asami? Mierda...- froté mi frente, impaciente -No sé si podré hacer esto... no con todos esos recuerdos jodiéndome la cabeza.

La única y última vez que te escribí, fue para contarte como me estaba yendo... y sé, que en esa carta soné condenadamente formal. Como si nada hubiera pasado entre nosotras. No quise sonar así... pero, no sabía que decir. Me encontraba demasiado aturdida y confusa.

Sin embargo, ahora... creo tener la valentía suficiente para contarte como viví yo, todo lo que nos paso.

Creo que es necesario que lo sepas, y al mismo tiempo, estoy aterrada de que lo hagas. Siempre me dio miedo la idea de exponerme demasiado, en general. No me gusta que me vean débil...

¿Pero ser débil, es realmente malo?

Han pasado tres años, o mejor dicho... dos años y seis meses desde que te vi por última vez. Sí, conté los días. Y aunque no lo creas, te extraño. Cuando me despedí de ti, ya te estaba extrañando.

¿Pero qué podía hacer? Tú vida peligraba a mi lado. Aún lo hace, porque, no estoy para nada recuperada.

Si, ahora puedo caminar. Recuperé la mayoría de mis habilidades, excepto, como te conté en la carta que te envié, el estado Avatar. Soy incapaz de entrar en él... pero sacando esos físicos avances, mi mente sigue en un absoluto caos. Esa chica sigue persiguiéndome sin descanso.

Nada ha cambiado. No me siento preparada para volver a tu lado... solo te causaría un sufrimiento mayor. Te lastimaría, y quién sabe, de qué forma.

El solo recordar las marcas, que posiblemente ahora sean cicatrices, que te hice... me hace querer matarme. Acabar con este sufrimiento de una puta vez.

Fruncí los dedos con fuerza, sobre el borde del escritorio, destruyendo la madera.

Asami, te has atrevido a invadir mi vida... de la peor manera, y en el peor momento. Nunca antes sentí estos desgarradores sentimientos por alguien, y nunca antes... me sentí tan confundida.

Pero... ¿Es real lo que siento? ¿Yo soy, siquiera real?

¿Quién me puede asegurar que no estoy en coma, después de esa batalla que tuve con Zaheer? ¿Quién mierda me puede asegurar que no estoy muerta? Todo pudo haber sido un sueño. Un hermoso sueño contigo.

Pero no... la muerte no puede significar este limbo en el que estoy. Lo que siento, lo que sentí... cuando me empezaste a gustar, se siente muy verdadero. Demasiado, tanto, que duele.

Sonreí para mí, con lástima.

¿Lo ves, Asami? No puedo volver todavía. Mi estado es deplorable. Sé que estoy tardando más de la cuenta, sé que no estoy contestando las tantas cartas que me llegan de ti, sé... que posiblemente te esté lastimando.

Y también sé, que a esta altura, quizás ya no sientas lo mismo. Pero a pesar de todo... un lado mio piensa que eso es lo mejor. Que más allá de mi promesa de volver por ti... Lo mejor para tu hermosa persona, tal vez sea olvidarme.

No te merezco. No mereces estar al lado de una loca de mierda como yo... te mereces mucho más.

Mucho... mucho más.

Es probable... que no haya pensando bien, cuando te prometí regresar a tu lado... es probable que solo haya pensando en mí, cuando te lo dije.

Porque la realidad es que, no quería alejarme de ti. Esa promesa, era una manera de retenerte, de darme valor para volver, y de finalmente... poder estar juntas.

¿Egoísta? Claro que sí. Hasta a mi me sorprende...

Releí la última carta que me enviaste, sin ganas de contener las lágrimas, que se derrumbaban indiferentes sobre esta, empañando la tinta.

"Te extraño"

Reí por lo bajo, desolada -Y yo a ti... no sabes cuánto.

¿Sabes, Asami? En aquel tiempo, en el cuidaste de mi como si fuera un tesoro, lo único que quería al descubrir lo que sentía, era expresártelo. Decírtelo. Lo venia sospechando, algo en mi estaba despertando.

Cuando no estabas conmigo, te extrañaba. Cuando no podía siquiera rozar tu piel, te deseaba, y cuando me mirabas... con esos hermosos ojos que tienes, solo quería sumirme en ti.

Pero estaba tan confundida, tenía miedo... miedo de que quizás solo estuvieses jugando, animándome, no sé. Posiblemente inventé muchísimas excusas para no aceptar lo que estaba pasando.

Todo... por miedo a lastimarte. Por miedo a perderte.

En ese momento, mi estado mental era peor que ahora, varias encrucijadas desviaban mi camino. Traté de sobrellevarlo, como sabes bien, pero justamente ese día... ese maldito día que puse mis emociones en orden y decidí decirte lo que me pasaba, mi némesis, que no resultó ser otra más que yo, se atrevió a aparecer ante mí, ya fuera de mis sueños.

Pensé... en ese momento, que la felicidad no era para mí. Lo tomé casi como una señal... Señal que quedó plasmada en tu perfecta y blanca piel.

Tal vez pienses que estoy mintiendo, pero no es así. Me gustaría decirte más detalles para que me creyeras, pero... la vergüenza me invade con solo pensarlos.

Como el hecho de que cada vez que me tocabas, en especial ese día, después de que enloqueciera, no podía estar más excitada. Deseaba sentirte más, hacerte sentir bien también, corresponderte... anhelaba muchas cosas de tu persona. Pero también, tenía miedo de dañarte en el acto, es decir... ¿No me viste? Perdí el control por completo. Quién sabe de qué iba a ser capaz. La verdad, no quería averiguarlo.

Soy... inadecuada. No soy la persona que necesitas en este momento. Y créeme, quiero serlo. Quiero volver a tu lado, pero necesito estar absolutamente bien para hacerlo, por eso...

Delineé una triste sonrisa y posé la vista en la ventana, perdiéndome en el nocturno paisaje -Por eso... ¿Es mucho pedir, que me esperes un poco más?

Volví la visión a tu carta. Cada vez que veo tu linda caligrafía, vienen a mí esos recuerdos confusos, que pasé a tu lado. Vienen a mi... esos acontecimientos que provocaron que mi corazón empezase a latir, emocionado, por ti.

No sé cuánto tiempo estuve dormida, poco me interesaba, ya que al despertar y notar que mis piernas no se movían, algo se rompió en mi. Solo quería volver a dormir, y si era posible, por un largo tiempo.

Mako estaba a mi lado, observándome con una mirada inmersa de pena, que realmente, no tenía ganas de ver.

-¿Mako?

Sujetó mi mano, debido a mi inesperado llamado -Korra... me alegra tanto que despertaras. Todos estábamos muy preocupados.

Desvíe mi perdida mirada, hacia la nada -¿Todos?

Asintió, con una leve sonrisa -Si, en especial Asami. No se alejó de ti ni un solo segundo.

Abrí los ojos de par en par, consiguiendo sentir finalmente algo, pero de inmediato, un agudo dolor penetró mi pecho.

-¿Y... dónde está ella ahora, si tanto me cuidó?

Pestañeó varias veces, ante el cambio sarcástico en mi tonalidad -Hoy tuvo que ir a una reunión urgente, no pudo evitarlo.

Bajé los parpados, aferrando las sábanas con rudeza -Ya veo...

¿Por qué me molesta? Ni que ella estuviera atada a mí. Es solo que... estos últimos períodos habíamos pasado bastante tiempo juntas, nuestro vínculo creció. No sé, esperaba que estuviera aquí.

Tal vez... le tomé demasiado cariño.

-Ella volverá mañana, no te preocupes.

No contesté, no solo porque no quisiera, sino porque mi mente parecía querer apagarse de nuevo. Me sentía mal... realmente mal. Una horrible sensación de pesadez recorría todo mi destruido cuerpo.

-¿Korra?

Negué con la cabeza, un tanto desorientada -E-Estoy bien... solo...

-¡Korra!

Ja... parece que me desmayé de nuevo. Soy tan patética.

Quién sabe cuánto tiempo dormí, poco me interesaba. Sin embargo, ni en mis sueños podía descansar como era debido. Zaheer aparecía en ellos, asustándome.

Tenía calor... mucho calor. El cuerpo me ardía, todo me dolía. Como si estuviese quemándome por dentro.

-¡M-Mierda!- maldije, despertando repentinamente, pero al sentir ahora, consciente, el ardor, no pude evitar liberar un desgarrador grito.

Atajé mis brazos con rudeza, como si eso pudiese calmarme, y casi en un eco, oí unos pasos apresurados, dirigiéndose hacia mi habitación.

La puerta se abrió, y con la poca cordura que me quedaba, elevé los ojos, encontrándome con unos verdosos que me observaban consternados.

-A-Asami...

Decir que mi alma se alivió al verte, sería poco. Estiré el brazo hacia ti, en una muda suplica. Solo te quería a mi lado. No sé porqué... pero te necesitaba.

Respondiendo a mi desesperación, corriste hacia mí y atajaste mis hombros.

-¡¿Korra?! ¿Qué pasa? ¡Todo está bien!

No, no lo está... claramente, no lo está.

Perdiendo el sentido, me quité la remera, ya que el calor que me abrumaba era insoportable. Una leve, muy leve parte mía era consciente de que estabas frente a mí. Pero lo único que me importaba era aliviar mi padecimiento, aunque estuviese haciendo el ridículo.

Pero si lo pienso bien... en realidad, me sentía cómoda contigo, siempre fue así, desde que nos hicimos amigas. Tanto, que podía mostrarte este desesperado lado. Por supuesto, eso no significaba que mañana al despertar, quisiese morir por lo que presenciaste.

Cuando mi ser volvió un poco en sí, me encontré entre tus brazos. Tu calor me protegía. Llorabas... al igual que yo.

Incapaz de evitarlo, y oyendo tus tranquilizadoras frases de fondo, me aferré a ti con la poca fuerza que me quedaba. De verdad... te necesitaba. La prueba estaba en que lentamente, estaba volviendo a mí.

Sin embargo, un leve roce deslizándose por mi espalda, me hizo volver a estremecerme, aunque ya no de la manera anterior.

¿Por qué tus finos dedos estaban adentrándose en mi pantalón? ¿Y por qué yo no te detenía?

-¿A-Aún tienes calor? ¿Quieres que te quite esto?- estiraste el elástico de mi pijama, y por fin pude respirar.

Así que era por eso...

Asentí sobre tu hombro, y respondí, con la voz tomada -Por favor...

Lo próximo que llegué a percibir, fueron tus manos atajando mi cintura y piernas, alzándome de una caballerosa forma. Nunca pensé que serías tan fuerte. El nerviosismo me desobedeció ante tu devota acción, adornando mis mejillas de un rojizo color.

Me recostaste con tanto cuidado, con tanto... cariño. No obstante, tu estado parecía contradecir tus seguros actos. Tu visión parecía tan perdida, quizás peor que la mía.

Algo te sucedía, pero poco podía darle vueltas al asunto. Ya que mi interior, justamente, tenía asuntos más importantes que resolver.

Detallé desde esa perspectiva como me quitabas el pijama, titubeante. ¿Podría ser que... tus ojos me examinaron por unos momentos? No, debo estar alucinando...

Regresaste tu mirada a mí, y no pude evitar sonrojarme de nuevo. Me encontraba totalmente indefensa, debajo de ti. Por no decir, a tu merced.

Desorientándome, apretaste la mandíbula con fuerza, y te reincorporaste de repente.

-Descansa, estarás bien- acariciaste mi frente, y yo, embelesada, me horroricé al escuchar como tus pasos comenzaban a alejarse.

Atajé tu mano, sin saber bien el porqué. Solo... no quería que te fueras. Quería que te quedaras conmigo. Y ese pensamiento, escapó de mis labios.

-Quédate...

Pude notar la sorpresa inmediata en tu rostro.

-Por favor, solo por hoy... quédate.

Lo pensaste, casi con un semblante preocupado. ¿Qué tenía de malo que durmieras conmigo? ¿Quizás... te gustaba dormir sola?

Finalmente me sonreíste, y te acostaste a mi lado, sin decir una palabra. Te seguí con la vista y me quedé observándote, más tiempo del que pensé, antes de sentir como la tranquilidad comenzaba a recorrerme.

Ya no estoy sola...

-Asami, gracias- sonreí, con honestidad.

Es que... estaba realmente agradecida y aliviada de verte. Tanto, que no pude evitar sumirme en tus brazos, buscando tu calor, tu comprensión.

Si... tal vez sería extraño para ti el verme tan vulnerable. Pero contigo podía serlo. Podía desarmarme, sé que tú me armarías tarde o temprano. Confiaba en ti.

Tardaste un poco en rodearme con tus brazos, y acurrucarme en tu pecho. Al hacerlo, pestañeé varias veces en ese ahora, acalorado lugar.

Tus latidos estaban fuera de control. Me pregunto si me temías... tal vez pensabas que podría lastimarte si perdiera la lucidez de nuevo, o quizás...

Me refregué en tu pecho, negando con la cabeza, quitando al instante esa inadecuada idea que se cruzó por mi mente. Pero creo que empeoré las cosas, porque al moverme, tu aire se entrecortó.

Aún así, a pesar de no saber que te ocurría, no pude evitar hundirme más en ti. Tu calor me acobijaba, me sentía protegida... querida. Y de esa manera, caí en un plácido sueño, y aunque solo fue un presentimiento, pensé que el tuyo, tardó más en llegar.

La tenue luz del amanecer, provocó que mis ojos se abrieran. De inmediato me encontré con tu somnoliente rostro, y tu calmada respiración.

Sonreí al verte. Eras realmente... muy bonita, demasiado.

Mi mano, sin mi consentimiento, se perdió en tu cabello. Lo acaricié, notando la suavidad de este. Tu delicioso aroma no tardó en impregnarse en mí, provocando que mis ojos se entrecerraran con deleite.

-De verdad... eres hermosa. Me preguntó por qué estás tan sola... Desde que terminaste con Mako, parece ser que nadie más llamó tu atención. Solo sé que te la pasas a mi lado y...

Detuve mi pensamiento en seco, pasmada. Ideas, que no me convenía tener, asaltaron mi mente.

No... era imposible. No tiene sentido... claro que no.

Mis caricias se resbalaron por tu cabello, hasta aterrizar en tu cálida mejilla. Aquello solo indujo a que abrieras los ojos, de una armoniosa manera.

Lo primero que viste, fue mi agradecida sonrisa. Porque eso es lo que sentía por ti, una inmensa gratitud.

Luego de un rato de conversación, en la cual, comenzaba a ponerme nerviosa, quién sabe porqué, te noté curiosa respecto a algo.

-¿Estás bien?- cuestionaste, tocando mi frente.

-S-Si, ¿Por qué?

-Porque estás hirviendo, ¿Tienes fiebre?

-¡Claro que no!- contesté, casi en un grito. No quise sonar así, pero tu tacto me sorprendió.

-Déjame confirmarlo.

Tus labios besaron mi frente, estancándome.

-mmm no pareces tener fiebre- me miró, atenta, para luego delinear una graciosa sonrisa -Lo único que tienes es mi labial marcado...

-¿Tu labial?- repetí, sonriendo de soslayo -¿Cómo si fuera de tu propiedad?

Ups, no quise decir eso, ¡De verdad que no! Carajo...

Tu vista se clavó en mi, incrédula. Pero eso no te impidió empezar a dibujar una complacida mueca -Si... como si fueras de mi propiedad, porque si lo fueras...- se detuvo, mutando su mirada, en una más profunda -Si lo fueras...

-¿Asami?- te llamé, pero no recibí respuesta alguna, solo tus desolados ojos me contestaron.

Gratitud... sí, eso sentía por ti, o eso... quería creer. Pero el transcurso de ese despertar, me hizo pensar lo contrario, en especial, cuando por alguna extraña razón, comenzaste a mostrarte provocativa. Eso solo sumó a mi nerviosismo. Me sentía realmente acorralada por ti... desconocidas sensaciones me abrumaban, sin darme lugar a pensar con sensatez, descolocando mi ya de por sí, alocado estado.

Al tratar de reincorporarme, la sábana se resbaló por mi cuerpo, recordándome que estaba semi desnuda ante ti. Me tapé de inmediato, pero tus manos atajaron mis muñecas y me descubrieron.

¿Q-Qué?

Descendí la vista con lentitud, encontrándome con tus dedos rodeando mi desnudo vientre.

¿Por qué... estás actuando así?

-Mako habrá disfrutado bastante de tu esculpido cuerpo... Nadie podría resistirse a esto...

El calor me irrumpió, sin piedad. Tu tacto era tan suave, tan preciso... tan perfecto. Lo estaba comenzando a disfrutar, y eso no tenía ni pies ni cabeza en mi mente.

-¿P-Por qué lo nombras ahora?

Realmente, ¿Era necesario hacerme recordar las veces que estuve con Mako... bueno, de esa manera? Eso ya quedó en el pasado. Si lo disfrutó o no, poco me importaba.

Lo único que me interesaba, era lo que estaba sintiendo ahora. El miedo transitaba por mis venas, porque resulta que... tus caricias estaban elevando mi temperatura, mucho más que cuando Mako me tocaba. Y esa información, no lograba entenderla.

Tu mirada cada vez se mostraba más profunda, mientras tus dedos seguían ascendiendo por mi abdomen, paralizándome -Oh... ¿Hice mal? ¿Él sobra, entonces? ¿Ya no lo quieres?

¡Qué carajo, Asami! ¡Claro que ya no lo quiero, no de esa forma! Cortamos hace ya un tiempo... ¿Por qué me está preguntando todo esto?

-¿Lo quieres como amigo?

-Claro...

-¿Y a mí?

Abrí los ojos de par en par, aturdida por sus palabras, y aún más, por su contacto, que no desistía en abandonarme.

Esto... ¿Es lo que estoy pensando? ¿Quiere la respuesta que estoy imaginando? ¿Por qué me está provocando así? ¿Acaso no puede notar mi vulnerable estado? ¿Se está cagando en mi, o qué? Y si quiere decirme algo, ¿Por qué no me lo dice de otra manera y listo?

Fruncí los dedos contra la sábana, impotente. ¿Qué es lo que quiere oír? ¿Está bromeando? Si, es probable que lo haga, estoy segura. Ella no se fijaría en alguien como yo.

Así que este... es su otro lado que me faltaba conocer. Su lado seductor. Pero atreverse a jugar conmigo, mientras yo estoy en tal lamentable estado...

Con la paciencia por debajo de la cordura, atajé su muñeca y me acerqué peligrosamente a su rostro. Ella se alejó, con una perturbada mirada.

Ja... lo sabía. Solo está jugando. No me quedaré atrás. Nadie se burla de mí.

Aproximé más mi rostro, probándote -Ahora lo entiendo todo...

-¿Huh?

-Entiendo porqué Mako se fijó en ti- sonreí de lado, confiada -Eres una seductora nata, Asami.

Tus pupilas se ampliaron al escucharme. Bien... tómalo como quieras, tuve dos intenciones al decirte aquello.

La primera; esa es la verdad. Es en serio... me estás atrapando, estoy cayendo en tus garras. El deseo, lentamente crece en mí por tu maldita presencia.

La segunda; quise lastimarte, de alguna forma. Tal vez de ese modo dejarías de jugar conmigo. Creo que lo logré, ya que te encogiste como un cachorrito, haciéndome lamentar el haberte dicho aquello.

Con el arrepentimiento en aumento, te miré fijamente, sin alejarme de ti. Entreabrí los labios para disculparme, sin embargo, mi madre, inoportuna como ella sola, nos interrumpió. Mis pensamientos, por suerte, lograron centrarse un poco, gracias a ese intervalo.

Como si nada, te pedí que me ayudaras a vestirme, y a lavarme, esa... fue mi disculpa. Todavía confiaba en ti. Solo espero que lo hayas captado.

No obstante, una segunda ola de arrepentimiento me irrumpió, a lo largo de los minutos posteriores. Pero esta vez, no me arrepentía por lastimarte, sino porque parecías no querer parar con tus indirectas. Te burlaste de mi, varias veces, mientras me ayudabas a asearme.

Al menos eso pensé al principio, pero cuando me enojé contigo, lo que pude vislumbrar en tus ojos, no fue más que tristeza. ¿Acaso, yo estaba equivocada? ¿Te juzgué mal?

¿Podría ser que tú...?

Como si supieras lo que me estaba carcomiendo, luego de unas horas, finalmente te atreviste a aclarar la situación pasada en el baño, reafirmando mi temor, mis palabras.

-Eso fue. Nada más, ni nada menos, una broma.

Una broma...

Me quedé observándote, con la esperanza de que cambiaras el discurso, pero no lo hiciste. Lo único que lograste, fue provocarme un agudo dolor en el pecho.

La pregunta acá es, ¿Por qué me molestaba tanto, que solo haya sido una broma? ¿Por qué comenzaba a sentirme tan vulnerable al estar contigo?

Dolida, decidí comenzar a evitarte. Tu presencia me confundía. Me molestaba verte... porque sabía que estabas jugando conmigo. Pero parece que para ti, poco importó que yo te ignorara. Seguiste viniendo... derrumbando de a poco aquella barrera que impuse.

¿Por qué te empeñas tanto en seguirme? ¿Por qué...?

En todos esos días, que solo me pudiste ver a lo lejos, ya que mis padres no se separaban de mí, pude notar la agonía en tus ojos. Eso solo me hacía pensar que me había equivocado terriblemente contigo.

¿Por qué llegué a pensar tan mal? ¿Por qué te eché toda la culpa, cuando era yo misma la que estaba sintiendo de más?

¿Y realmente estoy... sintiendo algo más por ti?

No podía siquiera meditar aquello con lucidez, mi mayor problemática era no poder mover mis piernas, haber perdido todas mis habilidades, y ser tan inservible. Me estaba volviendo loca, y justo ese día, que juré que iba a tocar fondo con la locura, tú apareciste y decidiste ayudarme a bañarme, ya que mi madre no estaba.

Pude haberme rehusado más, pude solo haber gritado y alejarte, pero un lado mío te quería a mi lado. Todo ese tiempo que te ignoré, me había devastado. Necesitaba estar contigo. Eso no quita que haya echo un pequeño berrinche, después de todo, no quería que me vieras desnuda.

Y con todos esos pensamientos y sentimientos de fondo, empezando a tomar forma... una peligrosa forma, en un parpadeo me encontré rodeada por tu cariño, por tus dóciles caricias.

Te miré profundamente, mientras detallaba como lavabas mi brazo, de una paciente manera. Tan débil estaba, que ni eso podía hacer yo misma...

-Odio estar así- escapó de mi habla, aquel dolor que deseaba liberar hacía tiempo.

-¿Tanto te molesta mi compañía?

Negué con la cabeza, nerviosa -¡No es eso! Es solo qué... sabes a que me refiero.

Me observaste, penetrando aquellos verdosos y profundos ojos que me desarmaban, para luego posicionarte detrás de mí, y continuar tu acto. No podía verte, solo oía tus consuelos. Tu voz, de a poco, iba a apagándose. Y mi arrepentimiento, iba acrecentándose.

Me giré hacia ti, reprimiendo el sollozo que tenía atragantado -Perdóname por haberte estado evitando...

Parecías sorprendida por mi disculpa, demasiado, diría yo. Tu mirada se profundizó, haciéndome reflexionar sobre mi mal pensar para contigo.

Tú... de verdad...

Sorprendiéndome, sujetaste mi mejilla, dibujando una picarona sonrisa que me encandiló -¿Me has estado evitando, Avatar?

Descendí los parpados, avergonzada -Sabes que sí.

-¿Me has extrañado?

Volví a ascenderlos, atreviéndome a mirarte de frente, pero... mi corazón no se atrevió a decirte la verdad. El miedo no me abandonaba, por alguna extraña razón. Me sentía tan frágil... Yo no soy así, y actuar de forma contraria a mi personalidad, me estaba desquiciando.

-Asami, tú eres... una gran amiga para mí. No quise alejarte, lo siento- dije, con la cobardía posesionando mi ser.

-¿Amiga, eh?

Tus palabras sonaron... atormentadas. Y tus ojos, solo emanaban una punzante tristeza. La podía percibir en mi propio ser, de tan potente que era.

Ahora lo sabía. Si... de verdad, me equivoqué contigo. ¿Cómo pude ser tan insensible? ¿Cómo pude ser tan estúpida para no darme cuenta de tus sentimientos?

-¿Qué tal si solo tratas de disfrutar esto?- me despertó tu dulce voz.

-¿Esto?- repetí, sin entender.

-Si... esto...- te aferraste a mi cintura, abandonando la esponja -Mis mimos...

Desvié la visión, apenada -Mimos...

¿Y cómo pude ser tan idiota para no darme cuenta de lo que estaba empezando a sentir por ti? Ja, ¿Empezando? No... hace ya un tiempo que ciertas dudas me atacaban al respecto, pero decidí no darles importancia. Pensé que era un error, una confusión... algo.

El único error fue negar todo aquello.

Me aferré a tu brazo, que aún me rodeaba, al pensar en eso. Te sentí temblar por mi, claramente, inesperado aprecio.

-Sí, eso haré- finalicé, delineando una tenue sonrisa.

No sabía que iba a pasar ahora que descubrí lo que sentía por ti... pero al menos, no me resistiría más a tu presencia. Quería aceptarte, quería que me lo dijeras... que confesaras lo que te pasaba conmigo.

Retomaste tus movimientos, mientras yo, disfrutaba de tus caricias con una inmensa paz. Sin embargo, un tacto que consideré como inapropiado, generó que mis ojos se abrieran de par en par.

-¿A-Asami?

-Dime...

-¿No crees que esto n-no es necesario?

Estoy convencida de que ambas bajamos la mirada al mismo tiempo, dándonos cuenta de que tus caricias se habían pasado un poco. Es decir, estabas completamente inmersa en mis pechos, y yo... no podía estar más nerviosa y rígida.

No obstante, lo que me dejó estancada en el lugar, fueron tus palabras, fundamentando tu acción.

-S-Solo estoy lavándote.

¡Es obvio que no estás solo lavándome, Asami!- medité, pero al sentir tus dedos rodear mi sensibilidad, no pude evitar que mi pensamiento fuese reemplazado por un leve gemido.

Quise morir en ese instante que se me escapó tan indecoroso sonido -E-Espera...

-Tómalo como un masaje... solo es eso...- susurraste contra mi oído, estremeciéndome.

Tus manos se sumieron más en mi, cada vez más de una pecadora forma, juntándolas entre sí, masajeándolas de un tortuoso y placentero modo.

Todo estaba pasando demasiado rápido. ¿Cómo mierda ocurrió esto?

Como si no pudiese soportar el peso de mi propia cabeza, la dejé caer sobre tu hombro. Podía detenerte, sé que podía, pero... se sentía bien, jodidamente bien. Pero sé que me sentía así, porque tú me estabas tocando... confirmando una duda que aún daba vueltas por mi mente.

-A-Asami...- musité en tu oído, con el aire agitado.

Un gratificante cosquilleo me invadió, al escuchar un grave y corto jadeo de tu parte. No tardé en imitarte, ya que parecía ser que no tenías intenciones de dejarme ir.

Entreabrí, con un gran esfuerzo, un poco los ojos, encontrándome con los tuyos entrecerrados y tus mejillas ruborizadas.

Tan hermosa...

De repente, empezaste a acercarte con lentitud a mi cuello. Los apreté con ímpetu, al sentir tus suaves labios besándome, marcándome... lamiéndome.

No podía más... si querías seguir, yo estaba dispuesta. Mis sentimientos por ti... todo este asunto, se me estaba yendo de las manos.

Todavía percibiendo tus caricias, y a pesar de que estaba absolutamente segura de continuar, un estrepitoso movimiento me despertó, provocando que saltase en el lugar.

Ese movimiento, extrañamente, provino de mis pies.

Mis pupilas saltaron de mis órbitas, y mi corazón se estancó en mi garganta, emocionado.

¡Mi pie... mi maldito pie se movió!

Sonreí, de espaldas a ti, para luego darme vuelta y brindarte la mejor de mis sonrisas -¡¿Viste eso?!

Parecías aturdida, y el rubor no se dignaba a abandonarte.

-¡Mis pies! ¡Mis pies se movieron por unos segundos!

De acuerdo, te desorienté, lo sé. ¡Es que no pude evitarlo! Carajo, estaba tan feliz. Eso me devolvió la esperanza que había perdido.

Tú finalmente reaccionaste, alegrándote por mí. Pero un lado tuyo se encontraba confuso y disgustado, soy consciente de ello. No quería verte así, menos ahora que había aclarado lo que sentía por ti.

Pero... era difícil decírtelo. Solo una vez me confesé a alguien, y de una estúpida manera. No sabía que decir... y en todo ese lapso que me quedé meditando, tú con la infinita paciencia de siempre, atinaste a sacarme de la bañera y a secarme. Parecías tan decaía, como si te estuvieses dando por vencida.

Te detallé, casi hipnotizada. Tenía que decírtelo, necesitaba hacerlo... pero, ¿Cómo? Los nervios me estaban dominando. Y eso, era un peligro, ya que cada vez que me ponía nerviosa, solo incoherentes palabras emanaban de mi boca.

En un impulso, y sin aviso alguno, apresé con los brazos tu cintura y me hundí en tu pecho. Tus acelerados latidos recibiéndome, me convencieron de que estaba haciendo lo correcto.

-¿K-Korra?

Tomé aire, aún inmersa en ese cálido lugar, y hablé -Asami, solo quiero que sepas... que está bien.

¿Ja? ¿Eso es todo lo que puedo decir?

Tus manos atajaron mis hombros, y te sentí temblar -¿Q-Qué quieres decir?

¡Que te quiero!

-Solo eso, que creo que está bien para mí... esto- aferré más el agarre, confundiéndote.

De acuerdo, sé que no estoy siendo muy clara, pero no sé cómo... Agh, dios, soy tan idiota. Va a pensar que solo quiero algo carnal, probablemente.

Tranquilizando mi ansiedad, inesperadamente te hundiste en mí, abrazándome con fuerza, reafirmando el aprecio.

-¿De verdad... está bien?- musitaste, para luego, besar mi cabello.

Por fin pude respirar con normalidad. Me imagino que tus palabras significaban que me habías entendido... eso quería pensar.

-Lo está- fue todo lo que pude decir.

Luego de unos interminables segundos, aflojaste un poco el abrazo, y te pusiste a mi altura, levantando mi decaído mentón -Korra, umm... ¿Podrías explicármelo un poco mejor? No estoy segura de...- desviaste la mirada, de una tímida manera que me derritió -Haberte entendido...

Esta vez fui yo la que derivó la visión a un punto invisible en el aire. Bien, era un hecho, no me entendió, y no la culpaba por eso. Ahora era cuando debía demostrarle seguridad, aunque mi estado fuese deplorable y mostrara lo contrario.

Sujeté sus mejillas y me acerqué a sus labios, sin llegar a rozarlos -¿Qué puedo decir para que me entiendas?

Sus ojos descendieron, clavándose en los míos, para luego ascender de nuevo, y perderse en mi mirada -Solo hay una cosa que puedes decir... ya lo sabes.

Cierto, ella quiere escucharlo...

Vaya, no pensé que Asami pudiese ser tan tierna, y deseable al mismo tiempo. Simplemente, su presencia era abrumadora, tanto, que comprimía mi pecho con solo observarla.

-Korra...- me llamó en una súplica, ante mi silencio, descansando su mano en la mía, que aún se encontraba en su acalorada mejilla -Dime...

Entreabrí la boca para hablar, varias veces, hasta que finalmente fui capaz de modular -Asami, lo que quiero decir es que...

-¡Korra!

Decir que saltamos en el sitio, es poco. Aquel inesperado llamado ocasionó que yo cayese directamente sobre ella. Ambas, quedamos paralizadas y estampadas en el piso.

-Tenzin quiere verte- escuché a Bolin, otra vez, en un lejano eco.

-¡Y-Y-Ya voy!

-¿Quieres que entre? ¿Necesitas ayuda?

-¡Para nada!- grité, con una obvia exasperación.

Suspiré, bajando un poco la visión y encontrándome con la traviesa de Asami.

¿Por qué me está mirando así?

-¿De verdad... no la necesitas?- soltó, mientras su mano comenzaba a deslizarse por la curva de mi espalda, estremeciéndome. Apreté la mandíbula, alterada.

-¿A-Asami?- musité, percibiendo como sus dedos se dirigían hacia un vulnerable lugar. Estos se detuvieron, antes de esconderse dentro de mi pantalón, que con tanta paciencia ella me colocó.

-Puedo ayudarte, Korra...- susurró contra mi aliento, mordiéndose el labio.

Me perdí en sus sensuales facciones. Era imposible no hacerlo -Bolin está afuera...

-No entrará...

-¿Huh? ¡Claro que sí! Sabes que puede ser muy invasivo.

Un suave agarre sobre mi cabello, me acercó más a su ahora, jadeante semblante -Continúa con lo que ibas a decirme.

Eso sonó como una orden... una exquisita orden.

-Y-Yo...

Diablos, no podía estar más excitada. La deseaba... creo que nunca odié tanto mi inmovilidad como ahora. Si pudiese al menos ponerme de pie, ya estaría acorralándola contra la pared.

-Korra...- ronroneó contra mí ser, brindándome escalofríos.

-Asami, yo...

Un segundo infarto nos despabiló. El sonido de la puerta de la habitación abriéndose, fue la culpable.

-¿Estás bien, Korra?

Gruñí, con la tolerancia por el piso.

-Te lo dije...- murmuré, frunciendo el ceño.

Ella se limitó a reír por lo bajo, reincorporándose, por ende, levantándome -Sip, definitivamente tenías razón.

-Lo golpearé, no te preocupes.

Rió al escucharme tan impotente.

-Korra, de verdad... no quiero entrar, pero me obligarás a hacerlo si no me contestas.

Antes de poder responderle, mi querida amiga se me adelantó.

-Ni se te ocurra, Bolin- emitió, con una amenazante tonalidad y elevando una peligrosa ceja, que por suerte, él no pudo ver.

-¿Asami? ¡Lo siento!- largó una nerviosa carcajada -No sabía que estabas con ella. En fin, tráela cuando terminen.

-¿Cuando terminen?- repetimos, al unísono.

Derivó los ojos a mí, sonriendo de una picara forma -Eso sonó mal...

-Muy mal- continué su broma, haciendo una mueca igual de traviesa.

-Mejor salgamos- pasó mi brazo por sus hombros, ayudándome -Conociendo a Bolin, ya debe estar esparciendo una fantasiosa historia sobre nosotras.

-¿Fantasiosa?

-Bien... una historia que quizás no está lejos de la realidad, pero eso depende de ti- contestaste, volviendo la atención al frente, y delineando una tenue sonrisa.

Te miré de reojo, e inevitablemente un gesto inmerso de alegría se dibujó en mis labios. Sí, se iba a ser realidad.

-Cuando vuelva de hablar o lo que sea con Tenzin, te diré toda la verdad.

Por supuesto, no pude concentrarme en toda la meditación que el viejo -que a pesar de todo adoraba- me hizo hacer. Solo pensaba en ella, y en cómo aclararle lo de antes.

La pude ver en algunas ocasiones deambular por los jardines del templo. Le dediqué una segura sonrisa en esos vagos encuentros. Era probable que se estuviese preguntando qué mierda me pasaba y qué había ocurrido entre nosotras, así que pensé que eso la dejaría un poco más tranquila.

Luego de varias horas de retraso, el momento del encuentro finalmente llegó.

Ya sabes lo que sucedió, ¿Cierto?

Ya sabes que llenaste mi corazón de pura felicidad al atender mis caprichos, con esa carrera en mi silla de ruedas que te mandaste, solo para divertirme. O también cuando decidiste peinarme amorosamente -aunque ese capricho, solo te pertenecía a ti-.

Pero... a pesar de continuar dedicándome esa hermosa sonrisa que te adornaba, parecías desolada, insegura, y eso solo me daba el valor que creía perdido para confesarte de una buena vez lo que sentía.

No era el momento, lo sabía, yo... estaba en una completa recuperación, pero lo que sentía por ti... ya no podía ser acallado.

Quería decírtelo.

Pero, sabes bien como resultó todo, ¿No? Traté de hacerlo, y en ese mismo instante, mi peor enemiga apareció.

Yo, aparecí.

No sé porqué, pero querías irte, no... me corrijo. Querías huir de mí, como si tuvieras miedo de lo que fuera a decir. No tuve otra opción más que retenerte.

-¿A dónde vas?

-A... ¿Mi cuarto?

-¿Por qué? ¿No vas a dormir conmigo?

Aquello, se me escapó, pero al menos funcionó para que te quedaras estancada en el lugar.

Te diste vuelta, lentamente, como si no pudieses creer lo que estaba preguntando -¿Eh?

-¿No quieres?- inquirí, siendo totalmente consciente de que te estaba provocando -Supongo que mi cama es muy pequeña, después de todo...

-¡N-No! ¡No lo es! Es decir, lo es ¡Pero no me molesta!

Oh... una Asami nerviosa, que gran tentación.

No pude evitar seguir aquella adictiva conversación.

-Entonces, ¿Por qué te quedas ahí parada? Ven...- estiré mi mano hacia a ti, dejándote suspendida. La tomaste, dudosa.

Te presté mi ropa para que te cambiaras, y asombrándome, observé cómo te dirigías al baño para hacerlo.

¿De verdad, Asami? Después de todo lo que me hiciste -en el buen sentido- vas a comportarte así de tímida?

-Hazlo aquí- dije, casi en una orden.

Quería verte... quería ver tu desnudo ser. Y así fue, comenzaste a descambiarte, nerviosa, en mis narices.

Dios, eras tan hermosa... tan... tan hermosa, que no me entraba en la cabeza cómo no pude fijarme antes en ti.

-¿Tienes problemas con tu pantalón?- acoté, llamándote con la mano.

Titubeante, te acercaste. No... más que titubeante, estabas resignada a mi extraño actuar.

Pero, ¿Es que no lo entiendes? Solo me estaba dejando llevar, ya no iba a reservarme nada contigo. ¿No es eso lo que querías?

Tragando saliva con rudeza, sostuve tus voluptuosas y perfectas caderas, percibiendo como temblabas por culpa de mi tacto.

Comencé a desabotonarlo, con una, por supuesto, pensada lentitud. Al terminar, elevé la vista, clavándola en la tuya. Tú te estremecías ante mis roces, ante mi descaro de querer quitártelo.

Estoy segura que pudiste sentir mi deseo reflejado en mis ojos. Y sé, que lo correspondiste de igual manera. Sabías que iba a ocurrir, y que no te negaras, solo aumentaba el nerviosismo en mi.

Ya acostada a tu lado, la seguridad que con tanto esfuerzo coseché, se esfumó. Me parecía más difícil decirte todo lo que sentía, que el tocarte. ¿Extraño? Quizás tú... lo entenderías. Desnudar mi alma nunca fue fácil, pero por ti... lo haría.

Tartamudeaba, tratando de expresarte lo que sentía, y tú parecías cada vez más impaciente. Otra vez, no te culpo por eso. Soy tan imbécil cuando trato de expresarme.

Pero antes de poder hacerlo, antes de poder dejarme llevar por tus manos que solo me inducían a besarte, una presencia llamó mi atención. Mis ojos se abrieron, aterrorizados, al divisar una horripilante figura detrás de ti.

Una figura... que no era más que yo.

Ahogué un grito, percibiendo como una aguda jaqueca apresaba mi cabeza. Me incorporé, agitada, mientras mi vista se tornaba nublosa y mi pecho se encogía tanto, que juré que el aire ya no formaba parte de mis pulmones.

-¿Korra?

Un eco, solo eso era tu voz.

¿Qué estaba pasando? ¿Por qué... así de rápido, sentía que estaba perdiendo el control de mis emociones? Algo quería despertar en mi... una sensación conocida, y al mismo tiempo, diferente.

Ira, tristeza, impotencia, rencor... amor. Todo al mismo tiempo, me estaba aplastando.

-¿Qué te pasa?

Cerré los ojos con fuerza, tratando de ahuyentar a esa persona que me agobiaba, pero al hacerlo... al cerrarlos... todo perdió sentido. Todo perdió color.

No puedo recordar bien que sucedió después de eso, solo sé, que esa chica, igual a mí, se transformó en ti.

Luego de eso, solo pude divisar imágenes borrosas, voces apagadas, sensaciones agobiantes. Hasta que tú me hiciste reaccionar, pero cuando lo hice... me encontré ahorcándote, de una violenta manera.

Grité, desgarrando mi voz, mientras me alejaba rápidamente de tu ahora, lastimada piel.

No... no podía ser. No pude haberte lastimado...

Si, lo hice. Te lastimé, de la peor manera. Traicioné tu confianza, y lo peor de todo, es que mi traición no parecía tener fin, ya que continuaba enloqueciendo, y ahora con una razón más.

-¡A-ALÉJATE!

Pero no lo hiciste, me cubriste con tus brazos, sin ser consciente de tu osadía, de que la persona que estabas abrazando, ya no era la misma Korra. Tenía que apartarte, hacerte entender que tu vida peligraba.

-¡Tienes que reaccionar!

¡No... Tú tienes que reaccionar y alejarte!- pensé, aferrando mi cabeza con rudeza. Me costaba hablar, la potente puntada en mi mente no me dejaba. Me encontraba demasiado desorientada.

-¡Korra!

Rasguñé tu espalda, en un intento de apartarme. Estaba tan perdida... tan... mis pensamientos eran un falacia. Nada tenía sentido, me estaba perdiendo... me estaba hundiendo en un mar sin fondo.

Y tú seguías ahí, desesperándome.

-Todo estará bien...- me abrazaste, protectoramente.

-Te lastimé...- dije, hipnotizada por tus heridas, que yo ocasioné -L-Lo siento... lo siento...

Las lágrimas no tardaron en irrumpirme. Me escondí en la curva de tu cuello, intentando calmar las abrumadoras emociones que me atacaban -Asami...

¿Por qué? ¿Por qué estaba pasando esto? ¿Por qué justo cuando yo...?

-No pasa nada, Korra...

Tus descuidadas palabras, generaron que mi ira incrementase. No podías ser tan ajena al asunto, no debías ser así... no por alguien como yo.

-¡¿Por qué le restas importancia?!- estallé, tomando tus hombros -¡Pude haberte matado!

Me miraste, impactada. No parecías temerme, parecías temerle al futuro, a lo que estaba diciendo.

Atrapaste mi semblante con tanta rudeza, que me despertaste, al menos por unos segundos, de mi aturdido estado.

-Korra, por favor... ya basta.

Empezaste a acercarte, con una clara intención de besarme, pero te detuve. Si tocaba tus labios, la decisión que estaba tomando, iba a desvanecerse.

Me debilitabas.

-No, Asami...- te alejé con las manos, con el calor trepando por mi rostro. Sin embargo, tú, obstinada como siempre, regresaste tu tacto a mis mejillas.

Emociones mezcladas, encontradas, contrarias, me drenaban. No podía razonar así.

-¿Por qué?- me giraste, provocando que regresase la mirada a ti -Antes estabas dispuesta a hacerlo...

Y quiero hacerlo, pero no debo... no así.

-Tú sabes porqué.

-No me importa lo que suce-

-¡A mí sí me importa!

-¡Y a mí me importa estar contigo!

A partir de allí, de ese diálogo, de esos choques... todo perdió sentido, mucho más que antes. Tu mirada se tornó tan... tan perdida, que casi me asustó.

-No...- te escuché murmurar, pero lo siguiente que llegué a percibir, no fue tu voz, sino tu cuerpo impulsando el mío, tirándome de espaldas contra la cama.

No me diste escapatoria, siquiera oportunidad de hablar, ya que tus labios apresaron los míos de una desaforada forma, dejándome suspendida e impactada.

No reaccioné, hasta sentir como tu lengua hallaba la mía, forzándola a entrelazarse, a degustarte...

Entrecerré los ojos, aún negada a permitirme disfrutar aquello. Estabas en peligro, no podíamos saber con seguridad cuando perdería el control de nuevo. Tenía que salvarte.

-Eres hermosa...

Poco duró ese testarudo pensamiento, no solo por tus palabras. Tu tacto fue el verdadero culpable, ya que este se animó a ascender por mi vientre y atajar mi pecho, de una descarada forma.

-A-Asami...- se me escapó un jadeo, regocijándote.

-Korra...

Tu voz sonaba tan perdida, tan grave... tan jodidamente sensual. No podía despertar, y tampoco sabía que te sucedía... aunque algo, con la poca lucidez que me quedaba, intuía.

Perdiendo el control, mis manos, ansiosas, se sumieron en tu delgada espalda, adentrándose en tu ropa. Pero cuando rocé las cicatrices, que yo misma ocasioné, el colapso que venía reteniendo, huyó en forma de lágrimas.

-D-Detente...

-No.

Nunca te había visto así, tan compenetrada en tu misión, tan entregada a mí... obligándome a cumplir con tus deseos, que también, irónicamente, eran mis míos.

Pero así no era correcto, no quería de esta manera... no conmigo en tan alocado estado, no contigo en uno peor.

Sin embargo, tus traviesas caricias empezando a recorrer mi vientre, descendiendo por mi piel y encontrándose con mi ropa interior, fue lo que terminó por dejar mi mente en blanco.

-No... no lo sientas... por favor...- rogué en mis pensamientos, rezando porque no percibieras la humedad que me inundaba.

Pero eso solo era tu culpa, tus malditas caricias me estaban desbordando, y no era el momento indicado para eso.

Elevaste lentamente los ojos, clavándolos en los míos. Y con solo verte... supe que me habías sentido. Que te habías degustado con mi excitación.

Me mordí el labio, avergonzada, y con las lágrimas resbalándose por mis mejillas.

-Korra...

Lo demás, es historia antigua. Sabes que te detuve... sabes que tuve que hacerlo, porque si no, iba a perder lo poco que me quedaba de cordura. Y eso solo iba a peligrar tu vida. No iba a permitirlo.

-No puedo hacerlo- fue todo lo que pude decirte, luego de una interminable y angustiosa discusión.

-Pero quiero hacerlo- fue lo que realmente pensé, impotente.

Como si fuese en cámara lenta, te observé, quebrándote sobre mí. No supe hacer otra cosa más que consolarte. Si, la persona que te estaba rechazando, te consolaba. No puedo imaginar el dolor que sentiste por eso.

Pero Asami, estoy segura que tú no pudiste imaginar el dolor que yo misma sentí, al negarme la felicidad de estar contigo. Porque tú... eras mi felicidad. Y la estaba sacrificando, con tal de mantenerte a salvo. Solo esperaba que algún día lo entendieras.

Luego de aquello, por alguna extraña razón que no comprendí, no te alejaste de mí, era incapaz de entender como aún tenías la fuerza para permanecer a mi lado.

Pero podía sentir tu incomodidad, tus incertidumbres. En especial, cuando te dije que regresaría a mi hogar para mejorar, pero peor aún, cuando te dije que volvería por ti.

Asami... no me quedaba otra opción, quería mejorar, no solo por mí, sino por ti. Deseaba ser alguien que pudiese estar a tu lado, sin enloquecer en el medio. Y no podía llevarte conmigo. Repito, no soy de confianza en este momento.

La despedida... nuestra triste despedida fue lo que en peor estado me dejó. Y ni hablar de tu tierna insistencia en acompañarme y tus últimas palabras...

"Te quiero"

Desde lo alto del barco, te contesté, anhelando que entendieras mi mensaje, que no fue otro que "Yo también".

Me estabas desarmando, pero quizás... yo a ti, directamente te estaba destruyendo.

Arrugué el ya, quinto papel en mi manos.

No... no puedo enviar esta carta. No tiene sentido. Nada... lo tiene. Soy el Avatar más patético del universo, y además... soy una persona que siquiera puede cumplir con una puta promesa. En conclusión, no soy nada.

Choqué los dientes, impotente, y en un arranque, estrellé mi cabeza con lo que quedaba del escritorio. Mi sangre no fue lo único que se resbaló por mi piel, mis lágrimas, decidieron acompañarla.

-Asami... Asami... ¡Asami!- Me refregué contra la madera, ahora, golpeándola con los puños, con fuerza -Perdóname...

Los presioné con ira, tristeza y un sin fin más de emociones, clavando las uñas en mi palma. La sangre, no tardó otra vez en hacerse visible. La observé, inexpresiva, solo aspirando el llanto que me carcomía hacía horas -Volveré... por favor, no me olvides...

Espérame...

-/-

Me recargué sobre la silla de mi despacho, largando un pesado suspiro. Otro día que se iba, otro día tapada de trabajo.

Reconstruir Cuidad República resultó ser más agotador de lo que pensé. Pero tenía que hacerlo, no solo porque amaba esta ciudad, sino porque el tener una tarea, mantenía a mí perturbada mente ocupada.

De repente, el teléfono sonando, provocó que me estremeciese en el lugar. No esperaba una llamada tan tarde, solo rogaba porque no fuese por trabajo. Hoy estaba... realmente cansada.

Atendí, con un claro desgano -¿Hola?

-¡Asami, tanto tiempo!

Esa voz...

-¿Mako, eres tú?

-Claro que soy yo, tonta.

Sonreí para mí, acomodándome en la silla -Lo siento, hace mucho que no te escuchaba. Casi olvide como sonaba tu voz.

-Y yo lo siento por eso, he estado ocupado.

-Como todos- respondí, apaciblemente -¿Qué tal has estado?

-Bien, estoy... bueno, te contaré mañana.

Sus palabras lograron que enfocara mi atención -¿Mañana?

-¿No pensarás que me perderé la conferencia sobre el nuevo monorriel que vas a inaugurar, cierto?

-Vaya, no pensé que estabas enterado.

-Vamos, toda la ciudad prospera gracias a Industrias Futuro. Las noticias vuelan.

Reí por lo bajo, con cierta nostalgia -Me alegra escuchar eso, significa que mi trabajo ha dado frutos.

-¡Y muchos!

-Entonces, te veré mañana, ¿No?

-¡Claro! ¿No estás entusiasmada por la noticia?

Arqueé una ceja, curiosa -He construido cosas más importantes que eso.

Lo escuché reír, con delay -Me refiero a lo de Korra.

El solo escuchar su nombre, provocó que mi saliva quedase atragantada en mi garganta y que mi pecho palpitara con fuerza. Mi mano tembló, tanto, que tiré la copa que tenía a mi lado. Esta se estrelló contra el suelo, haciendo un escandaloso ruido.

No puedo ser tal desastre de persona...

-¿Asami? ¿Estás ahí? ¿Qué pasó?

Carraspeé, tratando de centrarme -S-Si, no pasó nada. ¿Qué sucede con ella?

-¡Volverá!

El teléfono se resbaló por mi palma, amenazando con quedar en el piso también, por tan impactante noticia -¿Q-Qué?

-Le escribió una carta a Tenzin informándole que mañana a la noche llegaría.

¿Es esto... un sueño?

-Yo... no lo sabía- solté, un tanto indignada.

¿Por qué no me había avisado? ¿Siquiera se le pasaba por la cabeza que todos estos años la estuve esperando?

Una puta carta contándome, solo eso pedía...

-Eso es porque avisó ayer, yo me enteré de pura casualidad por Bolin, Opal se lo comentó.

-Oh...- desvíe la mirada, con la mente absolutamente detenida.

-¿Estás bien? Te noto un poco...

-Estoy bien- atiné a decir, aún estupefacta -No me lo esperaba, solo eso.

-Nadie lo hacia... han pasado tres años, mucho tiempo.

-Mucho...- musité, arrugando la frente.

-Ya debo irme, Asami. Solo quería hacértelo saber, en caso de que no lo supieras.

-Claro, gracias...

-¡Te veo mañana! Adiós.

-Adiós...

El sonido de la llamada cortada, quedó retumbando en mis oídos. Todavía era incapaz de moverme.

Korra volverá, y yo... a pesar de que lo anhelé durante tanto tiempo, no puedo evitar sentirme nerviosa, confundida... enojada. Las emociones encontradas no dejaban de torturarme.

Finalmente me digné a cortar, de una lenta manera.

-Korra... por fin voy a verte- Entrecerré los párpados, pensante -Pero... dime, ¿Cómo voy a lograr esconder todo el dolor comprimido que sentí en estos tres años?

Mi cabeza decayó, desesperanzada -¿Cómo voy a lograr... controlarme?


¡Capitulo 6 entregado! Si, esta vez me llevó un tiempito más. Quise contar un poco el lado de la historia de Korra, porque me pareció necesario, ya que ella lo vivió desde un ángulo totalmente diferente. Pero es muy probable que sea Asami la que siga narrando, en vez de ella.

Cambiando de tema... ya se filtró toda la primera parte del Comic, y sí, la leí... NO PUDE EVITARLO. Soy débil, muy débil. No pude esperar a que me llegue (lo compré, otra cosa que no pude evitar)

En fin, gente linda, ¡Nos leemos en el próximo!

xCutterx93: Gracias por leer! Que bueno que estés enganchada con la historia! Espero que este capítulo te haya gustado, y te leo en el otro. Besos, hermana chilena!

Kykyou-chan: Gracias por leer! Me alegra haber aligerado un poco tu turno nocturno jaja Te leo en el próximo, besos!

Neptune995: Gracias por leer! Gracias por el apoyo, y me alegro que te guste! Te leo en el próximo, besos!

Luu7: Gracias por leer! ¿Estás bien? jajaj No te preocupes que voy a cortar un poco -solo muuuy poco- con el melodrama, eso no significa que dejen de haber conflictos ;D jaja Te leo en el próximo, besos!

Mud-chan: Gracias por leer! Yo si me leí toda la primera parte del comic, la cagué, mierda. PERO BUENO, me inspiró para seguir jajaj que bueno que te haya gustado, te leo en el próximo, besos!

Luna del Desierto: Gracias por leer! ¡Volvé a revivir, que esto sigue! Y si, tus conclusiones son exactas. Korra es un amor, y Asami... bueno, a su forma también jajaj Te leo en el próximo, besos!

Maria: Gracias por leer! Ya se acerca el reencuentro (se frota las manos con malicia juju) que bueno que te siga gustando, te leo en el próximo, besos!

Bodoque-chan: Gracias por leer! Me alegro que el momentito amoroso haya sido suficiente jaja. Y en efecto, las filtraciones me inspiraron, pero no dejé que se me subieran a la cabeza, porque sino tendría que cambiar todo lo que tengo planeado jaja. Te leo en el próximo, besos!

Karen: Gracias por leer! Me alegro que te guste! Espero que este también te haya gustado :) Te leo en el próximo, besos!

Chat'de'Lune: Gracias por leer! No podría describir mejor lo que dijiste sobre los recuerdos de Asami, sí, son exactamente eso. Y korra se fue por miedo a agredirla, es decir, a perder el control de nuevo, como bien vas a leer sus temores en este capitulo :) Te leo en el próximo, besos y namaste para vos también!

MaryC: Gracias por leer! Aunque no lo creas, muchos se resistieron a leer el spoiler (Un altar para ellos) yo no pude jaja. Respecto a la música, uff... que difícil, porque escucho de todo, y cuando digo de todo... ES DE TODO jaja. Desde todos los géneros musicales, hasta música en distintos idiomas, desde español, inglés, francés, japonés, india, hebrea, y así una laaarga lista de idiomas jaja. Aunque creo que si tuviese que elegir un género, me quedaría con el rock, distintos tipos de rock. Ahora, para escribir, la mayoría de las veces escucho música instrumental, siempre acorde a las emociones que estoy describiendo, ayuda bastante cuando me bloqueo. En fin, que bueno que te haya gustado, y te leo en el próximo, besos!

Asuka0231: Gracias por leer! Que bueno que logres sentir todo lo que trato de transmitir, eso significa que el empeño que le pongo funciona :D Y si, esa parte fue triste, y pocas veces hay una respuesta precisa para eso. Te leo en el próximo, besos!

Cryp: Gracias por leer! ¿Escuchas eso? ¡Es tu corazón rompiéndose! Nah, mentira jaja Yo también ya compré ambos comics, estoy esperando el primero (comiéndose las uñas) Te felicito por no mirar el spoiler, yo lo hice... obviamente, es para pegarme un tiro mi desliz jajaj Te leo en el próximo, besos!

Guest: Gracias por leer, señor desconocido! jajaj Que bueno que te guste! Deshace la bolita que ya volví! Te leo en el próximo, besos!

khymns: Gracias por leer! Todo nice, sí. jajaja a veces pasa que la notificación no llega. Fanfiction, usted quiere ver arder al mundo (? Me alegra que te haya gustaado! Te leo en el próximo, besos!