Controlarme
Agarré una nueva copa del mueble de mi despacho, ya que la anterior terminó desarmada en el suelo, y la llené con mi vino favorito.
Se había vuelto una costumbre beber a altas horas de la noche. Me tranquilizaba, me hacía... no pensar en ella.
La removí con la mano, observando mi opacado reflejo en el líquido, para luego darle un buen sorbo. Al despegar los labios del cristal, detallé como mi oscuro labial se había impregnado en él.
Con un pesado suspiro, me dejé caer en el sillón. Mi mirada se perdió en el techo, mientras volvía a llevar la copa a mi boca.
-Así que volverás... como si nada hubiera pasado...- Fruncí el ceño, llenándola otra vez- ¿Pudiste haberme avisado, sabes? Enviar una puta carta no te matará.
Dios... mi mente no podía estar en peor estado. Pensé que había logrado recuperarme al menos un poco, pero resulta ser que estaba absolutamente equivocada. Porque si así fuera, no me encontraría en este momento emborrachándome sola.
No puedo evitar preguntarme qué es lo que va a pasar, cómo voy a saludarte... ¿Debo abrazarte? ¿Besarte? ¿O quizás... solo darte la mano?
¿Aún sientes algo por mí? ¿Recuerdas nuestra promesa, o tu querida memoria se ha olvidado de las últimas palabras que me dedicaste? ¿Por qué no puedo sentir felicidad por esto, en vez de esta inmensa tristeza, de esta sensación de abandono?
Me agarraste indiscutiblemente desprevenida.
Tercer vaso, y mi cabeza ya comenzaba a dar vueltas. Juré que había aprendido a tomar, pero supongo que el hecho de estar bebiendo tan rápido es el causante de este mareo. O quizás es porque me estoy excediendo de mi límite.
O tal vez... la maldita causante eres tú. Ya que tu persona me desorienta, me estremece, me... enfurece, tanto como me encandila.
-Estoy realmente enojada contigo, Korrita- dije, en un cantito y dibujando una ebria sonrisa -No sé cómo haré para no echarte la bronca contenida apenas te vea. Después de todo, estoy en todo mi derecho, ¿Cierto?
Rodeé los ojos, con el sarcasmo plantado en ellos -Si, si... entiendo que te fuiste para recuperarte, para protegerme, blah blah blah. Vagas excusas que no me convencieron, y aún no lo hacen. Te atreviste a jugar conmigo...- susurré, rellenando la copa ya por cuarta vez, y derramando un poco de vino en el sillón, debido a que mi enfoque estaba, claramente, fallando -Y nadie juega con Asami Sato, ¿Escuchaste? Oh... por supuesto que no, no estás aquí- reí por lo bajo, negando con la cabeza -Pero cuando lo estés, te lo haré saber.
Me refregué la frente, percibiendo que el sentido del tacto también se estaba escapando de mi persona. Por no decir mi lucidez, ¿Estaba hablando sola?
-De acuerdo, quizás me estoy pasando un poco... no soy nada de ti, siquiera tu novia, así que supongo que no tengo derecho de...- ladeé un poco el rostro hacia el costado, apretando varias veces los ojos, al sentir un poderoso mareo -de... replicarte nada. Además, nos despedimos en buenos términos, dentro de todo. Regresarás, tal como prometiste.
Pero... ¿Tres años, Korra? ¿En serio? ¿De verdad estabas tan confiada de que te iba a esperar tanto tiempo?
Sonreí para mi, con lástima -Bien, estabas en lo correcto, porque... te esperé. Pude haber seguido mi camino, ¿No? Encontrar a alguien más, desquitar todo mi daño con otra persona, de todas las maneras posibles... pero no lo hice, ¿Sabes por qué?
Di otro enfurecido sorbo a la copa, conteniendo las lágrimas que querían atacarme -No lo hice porque... solo te quiero a ti.
Nadie ha logrado llamar mi atención, y yo tampoco busqué que la llamaran. Todas las ofertas que me llegaron, las rechacé. Ninguna me pareció tan tentadora como tú.
Mi boca comenzó a temblar, impotente, pero en lugar de emanar un sollozo, la risa se apoderó de ella. Una desolada risa.
-Oh, Korra...- tapé mi frente, aún riendo -Si supieras las cosas que he tenido que hacer conmigo misma para soportar tu partida. Las cosas que...- la descubrí, con las mejillas acaloradas -imaginé... mientras me daba placer.
Solo tu rostro, tu hermoso y simétrico cuerpo, tus perfectos pechos, tu anhelada intimidad... invadían mi mente todas las noches, elevando mi temperatura.
-¿Pero qué hay de ti?- cuestioné al aire, con una perdida mirada -¿Pensaste en mi todo este tiempo? ¿Me imaginaste... de la misma forma que yo a ti?
Mis labios se entreabrieron, traviesos, al recordar la humedad que te provoqué ese maldito día que enloqueciste -No podrás negarlo, sabes que te gustó... estoy segura, pensaste en mi.
Delineé con el dedo la curva de la copa, comenzando a percibir un leve cosquilleo en mi vientre.
Una lamentable risa no tardó en llegar, cuando me di cuenta de cómo mi cuerpo empezaba a reaccionar solo por recordar tu desnudo ser.
-Ya no soy la de antes, Korra... te sorprendería saber que ahora mi carácter se ha vuelto un poco... temperamental- musité, empezando a descender lentamente la mano por mi pecho, hasta rozar mi abdomen -He cambiado, pero... lo único que no cambió es...- infiltré la punta de los dedos en el inicio de mi falda -... Lo que siento por ti.
Mordiendo mi labio, para evitar despertar a los sirvientes con los crecientes gemidos que estaba por emitir, froté la tela que cubría mi debilidad, con lentitud.
Mi cabeza cayó hacia atrás, quedando sostenida solo por el respaldo de aquel sillón, que varias noches fue cómplice de mi pecado.
-Ah... Korra...- rocé con más ímpetu, presionando levemente aquel vulnerable sitio. Entrecerré los parpados, ante aquella ya conocida y agradable sensación que se atrevía a invadirme.
-Korra... estoy hambrienta, muy hambrienta...- murmuré, continuando mi tarea con el aire entrecortado y el vértigo en aumento -Hambrienta de ti... Estaría justificado acorralarte y hacerte mía de una buena vez por todas, ¿Cierto? Después de todo este tiempo, creo que me lo merezco.
Emití un grave jadeo, al percibir que estaba cerca de culminar. Mi rostro decayó hacia el costado, mientras apretaba la mandíbula con fuerza. Mis párpados decidieron imitarla, cerrándose a causa del delicioso, pero vacío placer que me recorría en eléctricos escalofríos.
Aceleré el movimiento, con la mente ya, en blanco -K-Korra...
Mi cuerpo se irguió, tembloroso, y mis labios se abrieron en un intento de liberar lo que mi alma sentía. Me los tapé de inmediato, ahogando toda mi catarsis con la palma.
Agotada, caí estrepitosamente sobre el sillón. El aire me abandonaba, y mi borrosa visión no me daba indicios de volverse nítida.
-Maldición...- Conteniendo las lágrimas, cubrí mi semblante, avergonzada por mis descarados actos.
Un sentimiento parecido a la humillación, cercano al desgano y muy alejado de la dignidad, era lo único que podía percibir ahora. No puedo encontrar la palabra correcta para describirlo. Solo sé que ya no puedo más. Y rezo, porque tú te sientas igual. Porque... quieras verme, tanto como yo a ti.
Decir que terminé absolutamente ebria, que otra tanda de éxtasis me irrumpió, y que mi cuerpo no podría estar más adolorido porque debido al vinito que me tomé, me llevé puesto todos los muebles de mi despacho, es poco. La resaca que me acompaña esta mañana es la prueba de ello.
Me refregué la cabeza, percibiendo una aguda puntada al instante -Agh... mierda. No debí haber bebido tanto...
De verdad, no debí. Hoy es un día importante. El día de la inauguración del nuevo sistema ferroviario que construí, por ende, tenía que mostrarme presentable, no con estas opacadas ojeras que ahora teñían mi piel.
Pero lo de mayor importancia, llegaría después. Mi pecho palpitó, entusiasmado, con solo pensarlo, pero luego una vergonzosa presión lo atravesó, dejándome sin aliento. El recuerdo de la noche que pasé, solo en compañía del vino y mis queridos dedos, que otra vez hicieron de las suyas, empezaba a transitar por mi memoria.
¿No podía controlarme un poco? Es decir, ¿Ahora cómo se supone que voy a verte a los ojos, sabiendo que me masturbé pensando en ti hace solo unas horas atrás?
Negué con la cabeza, ordenando a mi razón aparecer. No es tiempo de andar pensando en eso... tengo cosas que hacer. Ahora soy alguien importante, demasiado diría yo, tanto... que me resulta incómodo.
Necesito desactivar las emociones, al menos por un rato. No funciono con ellas al mando.
Me di una ducha bien fría, de esas que ruegas que te quiten ciertas sensaciones de encima, para luego comenzar a vestirme. Me miré al espejo, mientras acomodaba la parte superior de mi uniforme.
-Actúa normal... normal.
Sí, eso es. Tengo que actuar con normalidad. Debo controlarme y evitar insultarla cuando la vea, o peor aún, evitar besarla desenfrenadamente en frente de tanta gente. Si... tengo que controlarme, no hay duda.
Mi inseguro rostro reflejado en el espejo, me dio a entender que todo aquello me costaría más de lo que pensé.
-No tengo derecho de estar tan enojada, ella tuvo motivos... justos, entendibles- me dije, arrugando el ceño, desafiando a esa figura frente a mí que no quería darme la razón -Y yo accedí a sus condiciones, así de simple.
Mi puño se cerró con fuerza, yendo en contra de mis palabras. Mierda... ¿De verdad no había forma de apaciguar mi enojo? Si sigo así... terminaré diciéndole todo.
Tomé aire, y lo solté de a pedazos -Yo puedo. Sé que puedo superar esto. Este es el momento de demostrar mi madurez.
Juré que mi propio reflejo sonrió, burlesco, ante mis patéticas frases de auto ayuda. Ja, es un hecho, no me lo creía ni yo.
El día transcurrió de una lenta y tortuosa forma, tal vez por las presiones que sentía, o quizás por el tajante dolor de cabeza que aún seguía devastándome.
En un parpadeo, ya me encontraba cortando aquel rojo listón de inauguración, con mi mejor sonrisa. Los aplausos no tardaron en llegar, y menos la felicitación del presidente. Poco me importó. No hacía esto para lamerle el culo o algo así, solo lo hacía por la ciudad y la gente en ella.
Pude vislumbrar a Mako entre el público. Se encontraba al lado de otro joven más bajo que él, y de aspecto arrogante. Por como mi amigo lo miraba, no parecía caerle muy bien.
Me pregunto cómo reaccionaría él si le confesara lo de Korra...
¿Sería algo cómo...? ¡Hey, Mako! ¿A qué no sabes? Yo, tu ex novia, estoy completamente enamorada de Korra, que resulta no ser otra, que tu otra ex novia ¿Gracioso, no?
Apenas pude controlar la carcajada que deseaba liberar, con solo pensar en esa secuencia. Pero es que, vamos, es gracioso y casi incoherente.
¿Pero qué puedo decir? Así son las cosas... hasta he llegado a meditar la idea de que solo estuve con él para acercarme a ella. Todo de forma muy inconsciente, por supuesto...
Mientras lo esperaba, porque parecía estar ocupado, el chico que antes estaba a su lado y que ahora sabía a la perfección quién era, comenzó a acercarse. De inmediato alcé una peligrosa ceja, que ya estaba entrenada para repeler a fastidiosos hombres. Casi nunca fallaba, pero esta vez parece ser que me tropecé con uno insistente.
-Hola, preciosa ¿Asami, verdad? Qué bonita estación, tal vez puedas darme algún recorrido privado algún día, ¿Qué dices?
Aquí vamos de nuevo...
-Me gusta la idea de ponerte en un tren y enviarte muy... muy lejos- respondí, tajante.
El solo rió, para luego presentarse y terminar por fastidiarme -Soy el príncipe Wu, futuro rey.
-Si... estoy al tanto de quién eres.
Continuó hablando, pero sinceramente ya no lo escuchaba. No me perdí de mucho, seguro.
Me pregunto si a ti también te pasan este tipo de cosas, esta clase de molestias. Es muy probable que te suceda... muchas veces pienso que no eres consciente de la belleza exótica que te rodea.
Y si mal no recuerdo, tanto Bolin, Mako y yo... nos sentimos atraídos por ti, cada uno en su dado momento.
Toda una rompe corazones...
A veces me pregunto por qué me enamoré de ti, qué tendrás de especial. Me vienen muchas razones a tu favor, tanto físicas como internas, pero la que define lo que siento por ti, es decir, mi amor por tu persona... nunca puedo describirla con palabras. Es un sentimiento demasiado fuerte que no soy capaz de explicar, como si desconociera la razón.
Y entonces, me viene una frase que me dijo mi madre hace mucho tiempo.
"Cuando estés enamorada lo sabrás, porque justamente, no sabrás el porqué. La razón no te guiará, solo tu corazón lo hará. El ve mucho más allá de lo que tus ojos pueden ver".
Sonreí para mi, nostálgica.
Tenías razón, mamá... mi corazón pudo ver el de Korra, pero en consecuencia, quedé encadenada a él. Como me gustaría que estuvieras acá... te necesito.
Una molesta voz me sacó de mis pensamientos. Al elevar la mirada, me encontré con que todavía ese molesto joven estaba frente a mí. Arqueé la otra ceja, en señal de disgusto y entreabrí los labios, dispuesta a insultarlo, sin embargo, la presencia de Mako, lo salvó.
-¿Es un verdadero encanto, verdad?- soltó, al verlo alejarse, con su usual seriedad.
-Él es... algo.
Algo que me gustaría despedazar.
-¿Así que ahora eres su guardaespaldas? ¿Cómo lo soportas?
-Bueno, me digo a mi mismo que una vez que esté en el trono, volveré a ser detective.
Dibujé una divertida sonrisa -¿Y funciona?
-También cuando vuelvo a mi casa golpeo mi cabeza contra la pared durante una hora. Ya sabes, para desestresarme.
Oh, esa es una buena idea. ¿Cómo no se me ocurrió?
Reí ante sus hilarantes palabras -Es bueno verte Mako, ha pasado mucho tiempo. ¿Has oído de Bolin?
-Vendrá dentro de unos días para la coronación- me sonrió, y yo sabía el porqué -Y Beifong me dijo que Korra llegará esta noche.
Mis manos temblaron, tanto, que tuve que cruzarme de brazos para apaciguarlas -No puedo esperar más para verla...
De acuerdo, creo que soné muy desesperada.
-Será raro traer de vuelta al equipo Avatar, después de todos estos años- agregué, intentando obviar mi anterior comentario.
El me miró, un poco extrañado. No lo culpo por eso... mi actitud dejaba mucho que desear.
Y así, las horas siguieron su curso. Y yo... no podía estar más nerviosa. Ya me encontraba en el templo del aire, cuando el aviso fue dado. Un barco de la tribu del agua había llegado. Mi corazón se apretó, aterrado, con solo escuchar esas palabras. Tenía que enfocarme, regresar a la normalidad.
Pensé que en mi frente se iba a vislumbrar una gran línea afligida, pero me encontré a mi misma sonriendo, impaciente, por verla.
Hasta eso haces... disipar todo mi enojo reprimido por tres años, solo con tu llegada. O eso quería creer... ya que cuando salí, casi corriendo hacia el muelle, solo apareció tu padre, junto a Naga.
Su semblante se mostraba más confundido que el mío, y el de todos los demás que te esperamos.
-¿No está Korra aquí?
Esa sola cuestión, provocó que mis pupilas se ampliasen.
-No, pensamos que venía contigo- le contestó Tenzin, descolocado, y para esta altura, yo ya no podía devolver mi labio inferior al superior.
-Korra abandonó el Polo Sur hace seis meses...
¿Seis meses? ¿Y esa carta que le escribió a Tenzin? ¡¿Qué mierda pasa con el servicio de mensajería?!
No... espera. Pudo haberla escrito apropósito, para que no nos preocupemos. O quizás le sucedió algo en el viaje hasta aquí... ¡Demonios!
-Ella dijo que estaba aquí, en Ciudad República.
-Le aseguro, su hija no está aquí.
Palabras, que solo escuchaba en un eco. No podía ser. Acaso... ¿Te atreviste a plantarme de nuevo? ¿Te atreviste a... ilusionarme?
-Entonces, ¿Dónde está?- fue lo último que llegué a oír.
Korra... ¿En serio? No solo me acabas de desilusionar por no sé ya que vez, ¿Sino que ahora te atreves a dejarme preocupada? Como si no tuviera demasiados sentimientos encontrados con los qué lidiar.
Cerré los puños con rudeza, y eso solo incrementó la impotencia que comenzaba a trepar por mi cuerpo. Mi cabeza decayó, pero mis ojos seguían abiertos, muy abiertos, incapaces de creer que tal cosa estuviese sucediendo. Fruncí los labios, mientras una mezcla de ira, soledad y preocupación me asaltaba.
Puta madre, Korra... ¡¿Dónde estás?!
Los días pasaron, y como me imaginaba, no tuve noticias de ti. Nadie las tuvo. Mi preocupación solo incrementaba, y mi tolerancia ya se encontraba por debajo de mi cordura.
Algo debió pasarte... algo debiste pensar para decidir no poner un pie aquí. Conociéndote, y sabiendo lo impulsiva que eres, en este momento debes encontrarte entrenando en algún lugar, que yo desconozco.
Me encontraba tan abatida, que apenas podía concentrarme en la rutina que me rodeaba todos los días. Estoy empezando a pensar que soy realmente inadecuada para sostener esta ciudad.
Parece que en todas esas semanas que me encontré a mi misma en un estado completo de trance, la gran denominada, Kuvira, se apropió de varias tierras. Por lo poco que escuché de ella, no era una gran líder que digamos, no a mi parecer, solo era una dictadora. Alguien tenía que detenerla.
Pensé en ti. Si no aparecías por mi, ¿Por esto tenías que hacerlo, no?
Una milagrosa llamada, logró despertarme de mi meditación nocturna.
-¿Hola?
-Asami, soy yo.
-Oh...- No sé porqué me ilusioné por unos momentos, era más que obvio que Korra... no iba a ser -¿Qué tal, Mako?
-Escucha, no tengo mucho tiempo. Me he enterado que Korra ha regresado.
Mis ojos saltaron de golpe.
¿Qué...? ¡¿Qué?!
-Reservé una mesa en un restaurant para nosotros tres, mañana.
Pestañeé reiteradas veces, tantas, que juré que mis pestañas me iban a abandonar -E-Espera, ¿Ella se contactó contigo?
¿Y no conmigo?
-No, lo hizo con Tenzin, y esta vez de verdad. Él solo me avisó.
¿Y por qué demonios no me avisó a mí? ¡Yo fui la que estuvo a su lado cuando apenas podía moverse!
-Entiendo.
Mi voz sonaba despectiva, enfadada, traicionada. Es que... de otra forma no podía estar. La ira recorría cada fina parte de mis venas.
-¿Vendrás?
-Por supuesto- fruncí el ceño, de una decidida manera.
-Entonces, te veré mañana.
-¿Qué hay de Bolin?
Lo escuché resoplar -Prefiero no hablar de él ahora, mañana te contaré, es complicado.
-De acuerdo.
-Tengo que irme, Asami. Hasta mañana.
-Adiós...
Estrellé con furia el teléfono, cortando la llamada.
Es todo... no podía estar más enojada. Primero resulta que vendrás, después desapareces, y ahora le avisas solo a Tenzin, y para mi mala suerte, él termina avisándole a Mako que ya estás aquí.
Apreté los dedos contra la copa de vino a mi lado, frustrada -¿Y yo qué, Korra? ¿Tan poco significo que no eres capaz de contactarme?
Me refregué la frente con impaciencia. Tenía que calmarme. Estoy segura que ella tenía sus motivos... sus putos motivos.
La pregunta es... ¿Cuánto más iba yo a tolerar sus excusas? Mañana tendría que enfrentarla con la cabeza en alto, y como si nada hubiese pasado. Si... ese sería mi deber.
Hacerte saborear la indiferencia que me hiciste sentir a mi...
El día que tanto temí, pero que también anhelé, llegó. Me encontraba sentada en el hall de un lujoso hotel, esperando por tu llegada. Mako ya se encontraba en el restaurant, yo le dije que prefería esperarte aquí. No preguntó el porqué, lo cual agradecí.
Agarré un periódico que se encontraba en una mesa de estar, al lado del sillón dónde estaba sentada. Tenía que distraerme, con urgencia, y meditar bastante sobre cómo controlar mi habla, a todo esto.
Todavía no te dignabas a aparecer. ¿Quizás llegué... muy temprano? No creo que una hora antes pueda entenderse como temprano.
Bufé, sintiéndome patética -Claro que es temprano...
-Espero que no hayas esperado mucho.
Mis ojos se abrieron de par en par al reconocer aquella grave e incitante voz, mientras mis manos arrugaban, inconscientes, el papel en mi mano. De una lenta manera, deslicé la visión hacia el costado y lo que encontré me dejó unos segundos, quizás minutos, suspendida en el lugar.
Korra...
Tenía que hacer reaccionar a mi mente, y en especial a mi cuerpo, pero el espejismo que estaba viendo frente a mí no me lo permitía. Con la garganta absolutamente seca, detallé como se encogía en su sitio, intimidada por mi permanente mirada.
Mi cuerpo finalmente despertó, y no como yo esperaba. Estaba segura de que mis primeras palabras iban a resultar en un insulto, pero terminó siendo todo lo contrario.
Mis labios sonrieron, y con una desesperada rapidez me puse pie y te abracé fuerte, muy fuerte, como si no quisiera soltarte jamás, como si de esa manera pudiese evitar que te escapes de nuevo. Tú me correspondiste. Percibí como tu cabeza se apoyaba en mi hombro, y tu pecho se elevaba, para luego descender en un aliviado suspiro.
Escondí un poco mi rostro en tu ahora, corto cabello, para poder regocijarme con ese nostálgico y delicioso aroma que todavía te envolvía.
Ah... se siente tan bien. Por fin... te tengo en mis brazos.
-Sólo tres años- me digné a contestar finalmente. Sé que soné amable, pero esas mismas palabras en mi mente, sonaron mucho peor. Tal como un reproche.
Solo tres putos años.
Allí lo supe. De verdad... no iba a poder apaciguar mis emociones. Me pregunto cuánto duraría mi lucidez, ¿Dos minutos? ¿Quizás tres?
El tema es que, más allá de lo enfadada que estaba, también me complacía verte. Mi corazón saltó de felicidad con solo presenciar tu, para mi sorpresa, madura figura. ¿Qué podía hacer con tales sentimientos contradictorios? Supongo que por ahora... dejarme llevar por el positivo.
Atajé tus hombros, separándome por fin -Me alegro de volver a verte- dije, con una entusiasmada tonada.
Tú me miraste, dedicándome en su lugar una avergonzada sonrisa. En tus ojos... pude ver el dolor, el arrepentimiento, y casi la incomodidad que te invadía -A mí también.
Si algo no había cambiado, era esa desolada mirada que poseías. Tenía que mutar el ambiente, ese era mi deber. Hacerte sentir como en casa de nuevo...
-Y me encanta tu cabello- agregué, detallando tu nuevo y seductor corte, y animándome a enrededar uno de mis dedos en un rebelde mechón.
En respuesta, agarraste otro de una tímida manera, recordándome que ese viejo hábito no había cambiado en ti. En ese momento, pude captar como tus mejillas se tornaban rojizas, tanto, que me dieron ganas de morderlas.
Ah... de verdad, no podré controlarme.
-Gracias... Tú te ves tan linda como siempre.
Confirmado, no podré.
Tomando aire con un considerable esfuerzo -que espero que no hayas notado- volví a hablar -Vamos, Mako nos reservó una mesa.
Aunque me gustaría tenerte para mi sola...
Mientras caminábamos, con un extraño silencio de fondo, te observé de reojo.
Estabas tan cambiada, ya no parecías aquella chiquilla que conocí. Tus ojos relucían una dureza y madurez que antes no tenías, opacando esa mirada de niña que tiempo atrás formaba parte de tu ser. Tu porte era más elegante y tus palabras más firmes, por no decir que ese corte, realmente te quedaba muy bien.
Me pregunto... qué te habrá pasado en todos estos años para que mutases de este modo. Por supuesto, todo te favorecía, enloqueciendo mis ya de por si, exaltados sentidos. Ahora eras toda una mujer, al igual que yo. Una hermosa y tentadora... mujer.
-¡Korra!
Tus pasos se alejaron, dejándome por unos instantes con cierta sensación de vacío. Cuando abrazaste a Mako, mi mente, obviamente, pensó lo peor.
Todavía no podía creer que esto estuviera pasando. Todo pasó muy rápido, no podía procesar tal información. Tenerla aquí, frente a mí... así de la nada. Tenía que sosegarme. Ensayé miles de veces este momento. Era tiempo de demostrar lo buena actriz que era.
Pero para mí maldita suerte, y sumando a mí desesperación, de la nada apareció aquel aclamado Príncipe Wu. De inmediato le dediqué una mirada furtiva a mi amigo, cuando empezó a coquetear con mi querida Korra.
-¡Pensé que íbamos a estar los tres solos!- musité, bastante exasperada.
-Lo siento, no pude deshacerme de él... pero prometió comportarse lo mejor posible.
¿Comportarse, en serio? ¡Se sentó a su lado, y la está avallasando con preguntas! ¿Y por qué demonios yo terminé sentada contigo? ... Diablos.
-¡Hey! ¡Entra al estado Avatar para mí! Quiero ver ese brillo en tus ojos.
Lástima que no estaba al lado de él, de esa forma hubiese sido más fácil clavarle un tacón en su asqueroso pie.
Aunque... si lo pienso bien, ha sacado un buen tema de conversación para cortar el pesado ambiente entre nosotras.
-¿Ya puedes entrar en el estado Avatar de nuevo?- me animé a cuestionar -Me preocupé cuando me contaste que no podías...
Oh no, espera... ¡No no no no! ¡Lo olvidé por completo! ¡Y estoy segura que ella no lo olvidó, segurísima! Conociéndola, no pudo haber olvidado lo que me hizo ese día... ¡Soy tan... TAN ESTÚPIDA!
Su visión descendiendo, me dio a entender que sí, metí la pata. ¡Aplausos para mí! Primer tema de conversación y ya la cagué, impresionante.
-Espera- oí de fondo, a Mako.
Gracias a dios...
-¿Cuándo te contó que no podía?- inquirió. Su frente estaba fruncida, parecía disgustado.
Nos miramos de reojo, como si hubiéramos sido emboscadas en un momento demasiado privado.
Él intercalo los ojos entre nosotras, sospechoso -¿Qué pasa entre ustedes dos?
Sus cuestiones solo acrecentaban más mis fantasías.
Korra bajó los parpados, con cierto arrepentimiento -Le escribí a Asami mientras estaba fuera. Le pedí que no te lo dijera, lo siento...
-¿Pero por qué nunca me escribiste a mí? ¿Ni a Bolin?
-No lo sé, supongo que no sabía que decir- contestaste, acorralada.
-Un "Hola" hubiese sido agradable- se cruzó de brazos, ahora, enojado.
-Perdón por no haber estado en contacto...
No sé porqué, pero sentí que eso me lo dijo más a mí, que a él.
-Pero ahora he vuelto- se giró hacia mí con una leve sonrisa, paralizándome en un segundo -Y quiero saberlo todo acerca de ustedes dos.
Ya que lo preguntó... hay algo que he querido contarle, algo que he estado haciendo casi a escondidas.
-Bueno, tengo grandes noticias- su atención se centró más -Fui a visitar a mi padre por primera vez. Ha estado escribiéndome cartas y...- cerré los ojos, melancólica -... creo que finalmente me sentí preparada para tratar de perdonarlo.
Sus cejas se arquearon, desorientadas -¿Estás segura de que puedes confiar en él? Tal vez te esté manipulando otra vez...
¿Ja...? ¿Qué? ¿Cómo se atreve a...?
-¡¿Crees que no sé de lo que mi propio padre es capaz?!
Oh oh... creo que hasta aquí llegó mi paciencia. Tu perplejo rostro me lo hizo entender. La cuestión no era para alterarme tanto, pero no sé porqué reaccioné tan mal. Es probable... que lo que estoy conteniendo, se esté escapando. Y esta era una perfecta oportunidad para dejarlo libre.
Elevaste las manos hacia mí, tratando de calmarme -¡No! No quise decir...
-¡Pues no desaparezcas por tres años y luego actúes como si supieras lo qué es mejor para mí!
Es todo. Las palabras que venía reprimiendo, emanaron de una furiosa forma. Sé que no te lo merecías, sé que tuviste tus razones... pero no pude evitarlo.
-¡No es como si hubiera planeado desaparecer por tanto tiempo!- me encaraste, aún con una triste mirada, pero mi disgustado semblante no mutó -¡Yo quería regresar, pero no me sentí preparada hasta ahora!
Un seco golpe de una copa provocó que la tensión se apaciguara, al menos por unos instantes. Ese Príncipe Wu, al final resultó bastante útil, o tal vez su vejiga a punto de explotar fue la útil. Porque si seguíamos... no voy a decir que nos iríamos a las manos pero... ah, ya no lo sé.
Luego de unos interminables minutos de silencio, ambas miramos a Mako, que salió despedido hacia el baño, ya que su principito estaba tardando. Eso solo logró ponerme en estado de alerta. Ahora estabamos solas, y la situación no podía ser peor.
Tú mirabas tu copa, como si tuviese algo interesante su contenido y yo decidí detallar mis pies, que de interesante, no tenían nada.
-Um... Asami...
-Dime- Siquiera pude mirarte a los ojos.
-Perdóname, no quise decir lo que dije, solo... me preocupé.
Eso sí que generó que me volviese hacia ella, casi de manera brusca. Arqueé una irónica ceja, delineando una arrogante sonrisa -¿Te preocupaste? ¿En serio, Korra? Y cuéntame, ¿En que exacto momento fue eso?
Te achicaste en el lugar, como si mi figura de la nada hubiese crecido varios centímetros.
-Asami, escucha...
-No, Korra- ladeé el semblante, con un claro disgusto -¿Sabes? He esperado por tus palabras durante tanto tiempo... por esas palabras que lograrían tranquilizarme. Por esas explicaciones que me harían entender porqué solo me mandaste una puta carta y yo cien, por... por todo.
Tu mano trató de llegar hasta mí, pero la esquivé -Pero ahora, creo que no quiero oírte. No quiero escuchar tus excusas baratas.
Oh no, no de nuevo. No quiero decir nada de esto, no quiero lastimarte, pero mi boca no para de emitir estupideces. Hay una furiosa fiera dentro de mí que no me deja tomar el mando de mi razón. Pero más que furiosa... estaba dolida y muy cansada. Como esperé, no sería capaz de soportal tal conversación en estos momentos. No con mi cabeza en tan deplorable estado.
Me animé a observarte de reojo, y lo que vi en tus ojos, terminó por desmoronarme. Una infinita tristeza. Tenía que evitarla... urgente.
-Por favor, aunque no quieras escucharme, dame la oportunidad de...
-No, no ahora- me levanté del asiento, dejándote estática en el tuyo -Tal vez en otro momento. Vamos con Mako, parece que hay problemas.
Con un valor que no creía poseer, te di la espalda y comencé a caminar por el pasillo que llevaba hasta el baño. Sin embargo, un persistente agarre en mi brazo, detuvo mis pasos.
-¡Asami! ¡No seas obstinada!
Me giré enfurecida, ante tu descaro. Eso fue lo peor que pudiste haberme dicho.
-¡¿Obstinada?! ¿Me estás jodiendo, Korra?- Parece que mi vocabulario te dejó boquiabierta, ya que tu aferre disminuyó -¡No puedo creer que me estés diciendo eso! ¡Te esperé tres malditos años! ¡Tres!- aproximé dos pasos hacia ti, provocando que dieras dos hacia atrás.
-¡P-Pero eso es lo que quiero explicarte!
Dos pasos más, y mi rostro ya estaba considerablemente cerca del tuyo -¡Y yo te dije que no quiero escucharte! ¡Te respeté todo este tiempo, respétame tú ahora!
Tu espalda se estrelló contra la pared, debido a que mi caminar no te dio más salida. Te contemplé con una penetrante mirada, tratando de descubrir la verdad que encubrían tus ojos, pero estos decayeron, como si los míos te cegaran.
-Te respeto... pero siento que si no te aclaro esto, todo terminará.
-¿Terminará?- sonreí de soslayo, tratando de reprimir una maliciosa, pero dolida, carcajada -Korra, tú y yo nunca empezamos nada, porque si así fuera...- me silencié, ya que todos los sentimientos que tenía contenidos en mi pecho, se animaron a subir por él, quedando estancados en mi garganta -Porque si así fuera...
Quería llorar, quería gritarte, quería hasta golpearte, pero también... quería besarte y abrazarte. Mi mente era un remolino de emociones sin sentido, me estaba desquiciando.
-Asami...
Choqué los dientes, con la frustración por el piso -¡Porque si así fuera no te hubieras ido!- estampé ambas manos contra la pared, acorralándote.
Tus ojos se abrieron de par en par, perdiéndose en los míos -¿A-Asami?
-¿Quieres que te muestre, Korra?- dije, con una peligrosa tonalidad y mirándote con desdén.
-¿Q-Qué?
Sujeté tu mentón y lo levanté, obligándote a acortar la distancia entre nuestros rostros -¿Quieres que te muestre lo que sentí todo este tiempo?
¡Capitulo 7 entregado! Por feeen, el reencuentro. Hasta yo misma me estaba desesperando por verlo jaja.
¡Gracias por leer, gente linda! y nos vemos en el próximo!
Chat'de'Lune: Gracias por leer! No me llore que esto todavía sigue jaja. Espero que tu marcapasos siga funcionando (? Escuché la canción que nombraste, y me gustó! Amo la música francesa 3 Te leo en el próximo, besos y namaste para vos también!
Maria: Gracias por leer! Acá llegó el esperado reencuentro. No leas el comic, hacés bien en resistir jaja Te leo en el próximo, besos!
Luu7: Gracias por leer! No te pongas violenta que ya estoy acá! Y mirá, actualicé rápido JE jajaja te leo en el próximo, besos!
666bardo: Gracias por leer! que bueno que te guste! Y si, tengo que terminar el fic de Xena. Mil disculpas por la tardanza, pero dentro de poquito te traigo el final! te leo en el próximo, besos!
Alele16: Thanks for reading! I'm glad u like it! Can u read in spanish? Amazing! Sorry for my poor english haha. See u in the next chapter! Kisses!
figueale6: Gracias por leer! Jamás abandonaría el fic! Puedo tardar, pero abandonarlo, nou jaja. Korra va a tener otro capítulo con su perspectiva, prontito :) Te leo en el próximo, besos!
theoldg: Gracias por leer! me alegra que te guste! Te leo en el próximo, besos!
hinatita94: Gracias por leer! Lamento mucho lo de tu relación u.u conozco el dolor de perder a alguien muy querido, más lamento que mi fic te esté entristeciendo peor, pero la buena noticia es que todos conocemos el final de cómo terminan nuestras dos chicas (ya que mi fic sigue la serie) y es un lindo final 3 Te leo en el próximo, y pá delante! que la vida sigue! Besos!
Meelo: Gracias por leer! Me encanta que ames mi fic! Korrasami Nation, un altar para esa página 3 jajaj también la sigo. Te leo en el próximo, entonces, besos!
Guest: Gracias por leer! Perdóoon por la tardanza, se me complicaron los tiempos, pero ya volví! que bueno que te guste, y te leo en el próximo, besos!
Cryp: Gracias por leer! No te asustes, ya llegué! jajaj espero que te haya gustado este capítulo, y te leo en el próximo, besos!
Guest: Gracias por leer! Que bueno que te llegue, es la idea! trato de escribirlo lo más emocional posible :) Te leo en el próximo, entonces, besos!
AIOROS: Gracias por leer! Que bueno que te guste, y gracias por las felicitaciones ^^ Te leo en el próximo, besos!
