Me tienes
Tu mirada parecía tan perdida, tan asustada. Lo sé, otra vez estoy haciendo lo mismo que antes... pero, si tan solo pudieras entender el porqué... si tan solo...
-Korra.
Clavé la visión en tus ojos, solo para encontrar mi propio reflejo inmerso de ansiedad. Quién iba a decir que podías tener tanto poder en mí. Que podrías ser capaz de descontrolar mis emociones, tanto, incluso para destruir mi valor.
-¿Qué es lo que quieres decirme?
Me aparté un poco, indecisa. Realmente me daba pánico decírtelo. Temía que lo malinterpretaras.
-Asami, escucha... primero que todo- la observé de reojo, con un ligero sonrojo -Perdóname si me excedí. Me dejé llevar y al final quizás terminé...
-¿Complaciéndome?
-¿H-Huh?
-¿Cumpliendo mis más pervertidos sueños?
El calor no se apiadó de mí, impregnándose en mi rostro.
Desvié la mirada, incapaz de encararla. Sé que Asami siempre había sido atrevida, pero su yo presente me estaba desquiciando. Obviamente, en el buen sentido.
-Si... bueno, eso. Perdóname, no pude evitarlo... tal vez esperabas algo más romántico o-
-Oh vamos, Korra- gateó hasta mi, con una picarona mueca de fondo -No es mi primera vez, no necesito este tipo de consuelo.
-P-Pero...
-Aunque admito que me tomaste por sorpresa.
¿Sorpresa? Ja... sorpresa es la que me asaltó cuando de repente tus brazos se enredaron en mi cuello y tu cuerpo aplastó el mío, arrinconándome contra el suelo. Me perdí en tus ojos, que solo emanaban una chispa de deseo que me descabellaba cada vez más.
-Me pregunto... ¿Siempre fuiste así de experta?
-¿Qué?
-¿Cuándo y con quién aprendiste lo que me hiciste?
Tu voz sonaba posesiva, casi enfadada. En respuesta a tu dulce inseguridad, te sonreí con arrogancia.
-¿Cuándo? Supongo que empezó cuando dejé Ciudad República, ¿Y con quién? Bien... tuve la suerte de cruzarme con una hermosa morena que me enseñó.
Arrugó la frente al instante, mientras yo por dentro trataba de controlar una traviesa carcajada.
-¡Una morena de unos preciosos ojos celestes!- agregué de inmediato -Se dice que es el Avatar, ¿Te imaginas mi reacción? Poder practicar con alguien así...
Su frente se relajó con mis palabras. Intentó ocultar la sonrisa que se estaba avecinando en sus deliciosos labios, pero por supuesto, no pudo.
-¿Y tú qué? ¿Has practicado con alguien?
Reforzó el agarre, mientras su cuerpo se inclinaba aún más sobre el mío -Sí, con una preciosa mujer de ojos esmeraldas, muy poderosa... y rica- elevó una seductora ceja -Me ha quitado varias noches de sueño.
-Vaya... habrá sido una gran experiencia.
-Lo fue- afirmó, rozando su nariz con la mía -Pero estar contigo fue mucho mejor... más real. Más... sentimental.
-¿En serio?
-Sí.
Atajé tu espalda con las manos y comencé a ascender por ella. Las ganas de poseerte volvían, y soy consciente de que no era momento para eso. Negué con la cabeza varias veces, como si de esa forma pudiese despertar.
-Respecto a lo que quería decirte...
-¿No puede esperar?
Me hubiese encantado responder un "No" rotundo, pero tus dedos deslizándose por mi mentón, navegando por mi cuello y deteniéndose en mi pecho, provocaron que mi negación se convirtiese en algo dudoso, ridículamente, dudoso.
-N-No, debo decírtelo ahora.
-¿De verdad?- susurraste en mi oído, provocándome escalofríos -¿Justo ahora, Korra? ¿No has aprendido nada?- Deslizaste la lengua por el borde de mi oreja, enloqueciéndome -¿No sabes que no debes interrumpir estos momentos? Podría tener severas consecuencias.
-¿Ah, sí?- me animé a modular -¿Cómo cuáles?
Me sonreíste con una clara altanería, mientras te sentabas sobre mi vientre -No creo que sea de tu agrado que te ate con una cuerda y te haga mía a la fuerza, ¿Cierto?
Lo medité. De verdad lo medité, y solo llegué a la absurda conclusión de que si fuera ella la que me sometiera, estaría más que encantada.
La oí reír, en un murmullo -Pero que grata sorpresa, no imaginé que lo pensarías. ¿Te gustan ese tipo de juegos? Está bien, a mi también...
-¿Q-Q-Qué?
-Podemos hacerlo si quieres- atrapó mis muñecas y las estampó sobre mi cabeza. Mis ojos inmediatamente transitaron por su rostro hasta llegar a su aún, desnudo torso.
Con los nervios pendiendo de un hilo, me solté del agarre y traté de alejarla -¿P-Podrías cubrirte?
Se miró, curiosa, para luego pasar la atención a mi -¿Por qué? ¿Te disgusta el panorama?- ronroneó, danzando la punta de los dedos por su propio vientre, hasta atajar uno de sus pechos.
Contemplar cómo se masajeaba a sí misma, fue realmente una perdición. No pude emitir vocablo alguno, aunque mis labios se movieron varias veces.
-Te mostraste tan entusiasmada antes...
Mierda. Va a matarme... esta mujer de verdad quiere matarme.
-¡Me encanta! ¡Es el mejor paisaje que vi en mi vida!
-¿Entonces?
-P-Pero tengo que decirte esto.
-¿En serio es más importante que...- atrapó mi mano y la llevó hasta su pecho, paralizándome -...Esto?
Cerré los ojos con fuerza, rogando a cualquier Dios existente que me diera la fuerza necesaria para formular mis oraciones.
-¡N-No! ¡Asami, deja de interrumpirme! ¡Tengo que decirte algo importante!
Callaste mi habla con tus labios. De alguna manera... creo que tenías miedo de escucharme, de lo que fuera a decir. Podía sentirlo en tus desesperados actos. Si... me estabas reteniendo, y no te culpo por ello.
Con una inmensa fuerza de voluntad, escapé de tu boca, lo cual solo generó que tus manos me guiaran de nuevo hacia ella.
Demonios, sus besos eran tan deliciosos, tan profundos... necesitaba despertar.
En un arranque, giré sobre el suelo y te dejé debajo de mí. Tú me miraste, un tanto agitada. No más que yo, claramente.
Esta vez fueron mis manos las que atraparon tus muñecas y las posicionaron al costado de tu cabeza -Asami, tendrás que escucharme aunque no quieras.
Tus ojos descendieron, con una inquietud que pude notar.
-No es lo que crees- me apresuré a decir, sonriéndote con ternura -Te quiero, Asami, y quiero estar contigo.
-¿Pero?- dijiste, en un hilo de voz que me derritió.
-Pero... hay algo que debo hacer antes.
Tus pupilas se ampliaron -¿Qué?
Titubeé. Pero tenía que continuar, no podía dejar pasar este impulso de coraje -¿Recuerdas que te dije que la familia de Opal fue secuestrada?
Asentiste, inexpresiva.
-Tengo que rescatarla, y para eso... necesito ser más fuerte, superarme para poder derrotar a Kuvira.
-¿Superarte?
Ladeé el rostro hacia el costado, intimidada. Cada vez me costaba más contemplarte de frente, porque sé que ibas a estar en contra de mi plan -Así es. He pensado que la mejor forma es... ir a ver a Zaheer.
-¡¿Qué?!
Tu cuerpo de repente se irguió, tanto, que casi me tiras hacia atrás. Atajaste mis hombros, mientras yo, descolocada, trataba de encontrar la voz perdida.
-¿Estás loca? ¡Es peligroso!
-¡Lo sé! Pero tengo que verlo, tengo que enfrentar mis miedos. No podré estar al cien por ciento hasta que lo haga.
-Es una locura.
-Una locura que estoy dispuesta a hacer.
Desafiándome, me mantuvo la mirada incontables segundos, en los que pude notar como un pequeño brillo determinado empezaba a nacer en ella.
-Entonces, iré contigo.
Suspiré, porque me lo esperaba. Su preocupación era notoria, y ahí radicaba el problema.
-No, Asami. No permitiré que vayas a un lugar tan peligroso.
-¿Y qué? ¿Planeas ir sola?
Tomé aire. Coraje, es tu momento. Vamos... ¡Tengo que decirlo!
Evité tu penetrante visión -Mako me acompañará...
Tus pupilas crecieron tanto, que juré que se iban a escapar de tus párpados -¿Es una broma?
-¿H-Huh?
-¿Él te puede acompañar, pero yo no?
Tu voz sonaba iracunda, y sinceramente no te juzgaba por eso. Yo también hubiese reaccionado igual o peor que tú. No solo por eso, sino porque si yo estuviera en tu lugar... si alguien me siguiera retrasando lo que hace tres años atrás prometió cumplir, creo que perdería la cordura. Entraría sin dudar en el estado Avatar y destruiría todo a mi paso.
-No es lo que piensas. Solo...no quiero que nada te suceda.
Apretaste con fuerza mis hombros, mientras tus cejas se arqueaban, disgustadas -Sé defenderme, ¿Todavía no tienes eso claro?
-Sé que sabes defenderte, me has hecho mierda en varios entrenamientos, y además-
-¿Y entonces qué pasa? ¡Por qué te empecinas en alejarme siempre de tu lado!
Aproximaste tu rostro hacia mí, como si supieras que el contacto directo podía llegar a hacerme flaquear. Creo que de verdad lo sabías.
Choqué los dientes, impaciente -¡Porque no quiero perderte!
-¡Me perderás si sigues evitándome!
Abrí los ojos de par en par. Eso no... me lo esperaba, pero no voy a negar que dio en el blanco con mi mayor miedo. Ese miedo de perderla que hace tres años atrás nació.
Bajé la cabeza, vencida -Kuvira está destruyendo el árbol espiritual, afectando tanto el mundo espiritual como este, tengo que detenerla, pero no puedo... no así- regresé la vista a ella, encontrándome con una irritada mirada -Esa mujer... tiene unos métodos bastante repulsivos para debilitar a la gente, es una manipuladora.
-¿Y qué?
-¿Y qué?- repetí, ya sin una pizca de tolerancia-¡Asami, si se entera de lo importante que eres para mí, como mierda crees que actuará!
Te silenciaste ante mi desesperación.
-¡¿El hecho de que haya secuestrado a toda la familia de Opal, solo para hacerme flaquear no te parece suficiente prueba?!
-Korra...
-¡Te secuestrará a ti también, y quién sabe a qué torturas te tendrás que enfrentar!
Descendió la visión, como si mi habla la cegara. La detallé, sin embargo, ya no sabía en qué pensaba. Me costaba adivinarlo si no podía observar sus ojos, los cuales trataban de esquivarme a toda costa.
-Si estoy a tu lado, yo...
-¡Si estás a mi lado corres más peligro!- atrapé sus mejillas, desorientándola -Asami, yo quiero estar contigo, pero no si eso conlleva a que caigas en sus garras... no pienso exponerte...- deslicé las manos por su rostro, hasta llegar a su pecho. Bajé con sutileza su remera. Ella detalló cada movimiento que hice, sin siquiera moverse.
-¿Entonces?
Tu voz tembló. Me pareció a mí o... no, estoy segura. Estabas a punto de quebrarte.
-Entonces, déjame derrotarla primero, cuando lo haga podremos estar juntas oficialmente, sin ningún temor de por medio.
Resoplaste, sonriendo de lado -Eso me suena a otra promesa que no podrás cumplir.
-¿No ves que solo me preocupo por ti?
-¡Estoy harta de que te preocupes por mi!
Fruncí el ceño. La paciencia en serio me estaba abandonando. Me imaginaba que no iba a aceptar fácilmente, en especial por nuestro historial. Pero la verdad... no me importaba, solo deseaba su seguridad.
-Piensa lo que quieras, Asami- me reincorporé de repente, provocando que emanases un pequeño sonido de sorpresa -Enójate, grítame, déjame... si es lo que quieres, pero no cambiaré de opinión.
Te pusiste de pie al instante, cerrando los puños en el acto -¿Tan poco te importo, como para renunciar así de fácil a mí?
Largué una leve y angustiosa risita, negando con la cabeza -No sabes nada...
Tu rostro se deformó, mientras mi pecho se comprimía. Me giré hacia ti, y te observé, no obstante, soy consciente de que esta vez la seriedad adornaba el mío.
-No me importas poco, me importas demasiado. Eres lo que más... quiero. -Tus mejillas se sonrojaron, adormeciendo a mis sentidos -Después de Naga, claro está- bromeé, logrando despertar una tenue sonrisita en tus labios.
El silencio nos invadió, incomodándome. Mi dedo ya se encontraba enredándose en un mechón de mi cabello, tanto, que juré que me lo iba a arrancar. No podía estar más nerviosa.
Mientras tú, pensante, atinabas a acomodar un rebelde cabello detrás de tu oreja, y arreglabas tu ropa con desinterés. ¿Acaso, finalmente te estabas dando por vencida? ¿Y por qué ese pensar me daba tanto miedo?
Temía que te alejaras... sí, no hay otra explicación.
-Y dime- salté en el lugar, al escucharte -¿Cuál es tu magnífico plan?
-¿Eh?
-¿No estar juntas hasta que todo termine?
-Hace unas horas atrás no estabas ni segura de querer estar conmigo...
-Bien, eso cambió.
-¿Por qué?
-¿De verdad me lo estás preguntando?
Me enmudecí. ¿Acaso, me perdí de algo?
-No evites mi pregunta. Contesta, ¿Ese es tu plan?
Clavé la visión en el suelo. Detestaba que tus palabras me hicieran decir algo que realmente no quería pronunciar -Si.
-Así serán las cosas, entonces...
Apreté los puños, comprimiendo las ganas de abrazarte para reconfortarte. Estaría dando un mensaje contradictorio, tenía que reprimir mis emociones con urgencia.
-Pero... ¿Esto significa que no podré verte?
Volví la atención a ella, estupefacta. Su voz sonaba tan... triste, tan dolida.
Odié hacerla sentir así. De alguna manera, siempre lograba deprimirla. Soy una completa... mierda.
-Claro que podremos vernos, lucharás a mi lado, como siempre. Solo... no quiero que vayas a ciertos lugares, y lo nuestro... será mejor que por un tiempo lo ocultemos. Kuvira no debe enterarse por nada del mundo.
-¿Estás diciéndome qué hacer? Creo ser lo suficientemente mayor como para tomar una decisión yo solita, Korra.
-Lo sé. Pero sabes bien que no pasa por ahí.
-¿Ah, no?- caminaste hacia mí, y te plantaste frente a mi dubitativa persona -¿Por dónde pasa, entonces?
-Ya te lo dije.
Tus finos dedos elevaron mi mentón. Tus ojos parecían tan profundos y al mismo tiempo... traviesos. ¿Me equivoco al pensar que estabas tramando algo? ¿Alguna forma de doblegar mi decisión, tal vez?
-Dime, Korra...
Entreabrí los labios varias veces para hablar, pero el sonido no parecía animarse a resonar. Tu afrodisíaco aroma me estaba debilitando. Por no decir que nuestro encuentro de hace unos instantes seguía vigente en mi cuerpo.
-¿Qué dijiste hace un momento?- susurraste contra mi aliento -Repítelo...
-¿Qué?- apenas pude modular. Me encontraba en trance por su perfecta persona.
Ascendiste una segura ceja, mientras tu mano libre atajaba mi cintura y me apegaba a ti -Dijiste que yo era...
-Lo que más quiero.
Era extraño, me costaba hasta respirar, pero... esa frase me salió tan natural, tan... gratamente natural.
Sonreíste con satisfacción -¿Sabes lo que eso conlleva, Korra?
-¿Huh?
Tus labios rozaron los míos, tentándome. Cuando quise amplificar aquel acto, te apartaste unos centímetros. Estabas jugando conmigo, era un hecho.
-La consecuencia de quererme, es permanecer a mi lado... siempre.
Antes de que pudiera siquiera contestar, tu boca devoró la mía con tal hambruna, que no pude evitar dejar escapar un grave gemido inmerso de placer.
-Aguantarme...- entreabriste los labios, llevándote los míos -Satisfacerme...- asomaste tu lengua por ellos, encontrándote con la mía.
Luego de unos segundos en los cuales no pude reaccionar, te separaste, dejándome con ganas de más.
Sus ojos atraparon los míos. Me perdí por completo en la transparencia que ahora irradiaban.
-No me alejaré de ti... - se abrazó a mí con fuerza, paralizándome -aunque quieras apartarme, me quedaré contigo.
-A-Asami...
-Entiendo tu punto, Korra. Yo haría lo mismo en tu lugar, así que... perdóname si soy caprichosa.
Parpadeé repetidas veces, incrédula. ¿La gran Asami Sato se estaba disculpando?
-No puedo evitar ponerme así- reforzó el aprecio, generando que las lágrimas que tenía reprimidas hacia rato, quisieran emanar -Te quiero demasiado, temo perderte... temo que mientras más tiempo pase, más nos cueste estar juntas.
-Asami, nada de eso sucederá...- .Deslicé las manos por tu delgada espalda y te apreté más contra mí. Necesitaba sentirte.
-Yo... solo quiero estar siempre contigo, por eso, no me alejaré- frunciste los dedos contra mi espalda, generándome escalofríos.
-Pero... Zaheer.
-Está bien- murmuraste contra mi oído -Solo por esta vez dejaré que hagas lo que quieras, ve con Mako si tanto lo deseas.
-No es que quiera estar con él...
-Lo tomaré como que te importa una mierda lo que le pase.
Reí por lo bajo debido a su frialdad -Me preocupa, pero me preocupas más tú.
-Música para mis oídos, Korra... realmente sabes cómo encenderme.
Tragué saliva con fuerza al percibir como de repente su agarre se desplazó hacia mis caderas -Dijiste que me querías, ahora no hay vuelta atrás- me levantó, para luego sentarme sobre su escritorio. De inmediato su cuerpo se posicionó entre mis piernas, sin darme tiempo de reaccionar.
Dibujé una estúpida y nerviosa sonrisa -¿A-Asami?
Solo podía contemplar su atrevido gesto, el cual me daba a entender que se venía la revancha. Pero había algo más, a pesar de que en sus ojos se podía vislumbrar todavía cierto destello de decepción por mis palabras pasadas, también había una gran determinación. Una que conocía muy bien.
-Esperaré hasta que todo termine, mantendré una "discreta distancia"... pero eso no significa que vaya a dejarte pasar lo que me hiciste antes.
Su rostro se perdió en la curva de mi cuello, provocando que mis latidos acrecentaran -Asami...
Solo su lengua deslizándose con delicadeza por él fue la respuesta a mi llamado. Un leve gemido se me escapó, despertando en consecuencia una risita de su parte.
-Eres tan linda...- mordió aquella sensible piel. Poco tardé en escuchar y sentir como me succionaba con ímpetu, mientras sus manos comenzaban a ascender por mi vientre, generándome placenteras cosquillas en el trayecto -Quiero hacerte mía...
La electricidad que me recorrió por su sentencia... no podría explicarla. Los nervios no se estaban apiadando de mí.
-¿A-Ahora?
-Ahora.
Te sumiste más contra mi cuerpo, tanto, que pude apreciar a la perfección tus gloriosas curvas fusionándose con las mías. Tus labios me acallaron de nuevo. Los entreabriste y de inmediato te permití la entrada, deleitándome con tu lengua, que no tardó en encontrar la mía. Enredé los brazos en tu cuello, intensificando la unión, mientras tus manos, sin querer quedarse fuera del juego, se adentraban dentro de mi playera.
Recorriste con tus suaves yemas mi piel, escalando por ella, quemando cada sutil lugar que tocabas. Te sentí rodear uno de mis pechos y en ese preciso momento, mi mente se apagó. Realmente... te deseaba.
-Korra...
-Ah...- emití, percatándome de como tus dedos estaban jugando con mi sensibilidad, que solo atinaba a elevarse cada vez más.
Pasaste la lengua por mi labio inferior y lo atrajiste hacia ti, succionándolo -Eres tan deliciosa...
-Deja de jugar...- jadeé, pero lo que en realidad quise decir fue "Házmelo"
Sip, así como lo escuchan. Una frase tan trillada y digna de una novela erótica. Pero de verdad quería decirlo... me estaba desquiciando. Lo peor es que sé que si pronunciaba esas palabras es probable que no saliéramos jamás de su despacho.
Pero qué carajo, necesitaba decirlo.
Tu lengua navegó hasta mi torso, mientras con tus manos ascendías mi ropa -A-Asami, yo...
-Dímelo, Korra.
¿Ja? ¿Tanto se me nota? ¿Acaso era demasiado obvio lo que anhelaba? Mi cuerpo me estaba traicionando.
Levantaste en su totalidad mi playera, dejando al descubierto mis pechos. Mi mirada no dejó escapar como la tuya me analizaba perdidamente. Te mordiste el labio, impaciente, para luego sumirte en el medio de estos. Tu nariz rozó el costado de uno, desenfrenándome.
-Te han crecido...- ronroneaste en ese pudoroso lugar.
-C-Cállate.
-Pero si es la verdad- tus labios besaron la piel cercana a mi sensibilidad -Tu figura cada día más se vuelve irresistible para mí.
Mis dedos terminaron en tu sedoso cabello, enredándose en él, y antes de darme cuenta ya te estaba implorando con un leve empujoncito a que hicieras lo que sé que querías hacer.
Pude oír la vibración de tu dulce risa resonando en mi ser -¿Tanto me deseas?
-Si...
Mi inmediata respuesta parece que te sorprendió. Lo sé porque percibí como tus pestañas me acariciaron reiteradas veces en ese sitio.
-Que encantadora respuesta.
Capté casi en cámara lenta como comenzabas a extender tu lengua, con una clara convicción de saborearme. Pensé, en ese momento, que con solo esa imagen podría ser capaz de culminar.
-Asami...
Antes de que la punta de esta llegase a acariciar mi debilidad, el sonido del teléfono resonando, inoportuno, provocó que te detuvieras en seco.
Sentí como resoplaste, iracunda, sobre mi piel -Esto es el colmo...
-Atiende, puede ser impor-¡Oye! ¡No lo desconectes!
-Nada es más importante que esto- revoleaste el cable hacia el suelo, intolerante.
-Pero...- alcé la mirada, ya que un molesto resplandor reflejado en la ventana, llamó mi atención -Es de día...
-¿Huh?- pasaste la visión a la misma, arrugando la frente -¿Ya? ¿Cuándo la noche se volvió tan corta?- miraste tu reloj, para luego soltar un pesado suspiro -Mierda...
-Supongo que cuando aparecí- sonreí de soslayo, consiguiendo que me devolvieras el gesto.
-Es un hecho que tu aparición fue una sorpresa- te acercaste de nuevo hacia mí, y con mucho cuidado bajaste mi playera. Debo admitir que tu auto control me sorprendió, ahora el problema era que yo no podría haber quedado en un estado peor -Debo trabajar, lamentablemente. No pensé que fuera tan tarde.
Asentí, deleitándome con tus caricias. Tus dedos mimaban de una tierna forma mi cabello. En ese momento... solo quería recostarme en tu regazo y quedarme allí para siempre.
-En cualquier instante aparecerá un impertinente sirviente, y llenará esta mesa de papeles... Ugh, que fastidio.
-Es tu trabajo, deberías estar orgullosa del puesto que tienes.
Me miraste, curiosa -¿Tú crees?
-¡Claro! Eres muy importante ahora, e indispensable para la ciudad.
Tu mano se deslizó hasta mi mejilla y la pellizcó con ternura -Con que sea importante para ti, es suficiente para mi.
Pude sentir como mis cachetes se acaloraron. Solo ella podía hacerme ruborizar hasta el cansancio. Y por supuesto, lo notó. La sonrisa socarrona que me dedicó, fue la prueba.
-Que linda...
Hice un puchero, avergonzada -Deja de burlarte de mi...
-No me burlo, solo digo la verdad, eres demasiado tierna, Avatar... tanto, que me dan ganas de comerte- Te acercaste rápidamente a mi mejilla y me diste una pequeña mordida.
-¡Ouch!
Reíste ante mi exageración -No seas llorona, apenas te toqué. Pero si tanto te duele, te curaré- susurraste en mi oído, para luego lamer sin una pizca de pudor mi cachete. Mis pelos terminaron de punta cuando te percibí.
Oh dios, en qué me he metido...
-Dime, ¿Tenías todo planeado cuando apareciste?- te incorporaste un poco, para luego sentarte a mi lado -Ya sabes, el venir por la noche y...
Negué de inmediato, entendiendo a lo que te referías -Para nada... solo quería verte.
-Entonces, cuando me estampaste contra la ventana y-
-¡No fue planeado, para nada!- repetí, ruborizándome.
Tu risa volvió a resonar, esta vez, debido a mi nerviosismo -Mejor- te levantaste en un saltito, dejándome con cierta sensación de vacío.
-¿Mejor?
-Sí, no me hubiese gustado que solo vinieras a mí por algo tan... carnal.
-Sabes que jamás haría eso.
-Korra, a veces... sinceramente ya no sé qué es lo que harías y lo que no...- continuó, con una vaga sonrisa.
Bajé la mirada, entristecida. Supongo que todos estos años perdidos le dieron una imagen distorsionada de mí, una imagen que no sería fácil de borrar. No la juzgo por ello, fue mi culpa, después de todo.
Mi puta culpa.
-Asami.
Detuve tus pasos con mi llamado, que se habían apartado considerablemente. Te volteaste hacia mí. Tus ojos parecían expectantes.
-En serio te quiero, Asami.
Los abriste, sorprendida.
-Al menos eso... no lo dudes.
Emanaste un leve sonido, mientras tus mejillas se teñían de un hermoso carmesí. -No lo dudaré.
Me levanté de mi lugar, y me aproximé hacia ti. Te regalé una amable sonrisa en el trayecto, que fue devuelta -Tengo que ir a buscar a Mako, él es el que me tiene que llevar hasta donde está Zaheer.
Claramente, me encargué de borrar tu gesto en un segundo -Entiendo- me diste la espalda, angustiándome -Ten cuidado.
-Asami...- te abracé por detrás. Pude notar como tu cuerpo tembló un poco debido a mi inesperado aprecio -Volveré pronto. Si no estás ocupada, ¿Quieres verme en el templo del aire, después?
Se giró hacia mí, todavía conservando una innegable mueca de disgusto -Si tú quieres...
Era una realidad que no le gustaba para nada la idea de que él me acompañara. Me pregunto porqué, es decir, es Mako, nuestro amigo... Mako. Sí, lo sé, ambas tenemos un pasado con él, pero... eso ya pasó hace mucho tiempo. Siquiera debería preocuparse por eso.
-¡Claro que quiero! ¿Por qué te lo diría sino?
Sonrió, y con ello se llevó varias de mis penas.
-De acuerdo, te veré allí.
Le dediqué una sonrisa de oreja a oreja y emprendí mis pasos hacia la puerta, sin embargo, un repentino agarre en mi brazo me detuvo -¿Asami?
Me observó unos instantes, dudosa, para luego murmurar algo que me costó entender -Por favor, cuídate.
Mi gesto se ablandó ante sus cariñosas palabras. Me acerqué nuevamente y le di un casto beso en los labios. Se tensó cuando lo recibió, creo que no se lo esperaba.
-Lo haré, que tengas un buen día, Asami.
Desaparecí de su vista lo más veloz que mis pies me lo permitieron. Es que... soné como una condenada esposa cuando dije eso. La vergüenza no se dignaba a desaparecer.
-/-
Observé la gigantesca puerta frente a mí, y el solo saber lo que habitaba dentro me hizo atragantarme con mi propia saliva. Tenía la garganta seca.
-¿Segura que quieres hacer esto?- Mako parecía más ansioso que yo.
-Si... creo que si veo a Zaheer encadenado, entenderé que ya no es una amenaza.
Mientras bajaba por ese ascensor que me llevaría a encontrarme con mi fiel enemigo, trataba de convencerme a mi misma que esto no era nada, que yo podría controlarlo. Pero... cuando abrieron aquella puerta que me separaba de él, todo volvió a mi... mis temores, mi parálisis... todo, como si fuera ayer. Como si mi arduo entrenamiento hubiese sido en vano. Estoy empezando a lamentar el haberle dicho a Mako que no me acompañara hasta donde estaba encerrado.
Elevé un poco la vista, encontrándome con su cuerpo levitando. Así que aún podía hacerlo...
-Sabía que vendrías tarde o temprano. Debes estar realmente en problemas si decidiste venir a verme.
Su voz me hizo temblar. Pero tenía que seguir adelante... no solo porque era el Avatar, ahora tenía un incentivo incluso más importante que ese. Proteger a la persona que amaba, y para ello, debía volverme más fuerte.
Junté valor, y lo encaré -Vine hasta aquí para mirarte a los ojos y decirte que no tienes ningún poder sobre mí. Nunca más te temeré.
Él se quedó observándome, con una peligrosa mirada, para luego volar directamente hacia mí, e infartarme de paso.
Su risa retumbo en aquel lúgubre sitio -Supongo que no funcionó... todavía sigues asustada.
Choqué los dientes, impotente. Era cierto... todavía tenía poder sobre mí. La fría gota de sudor recorriendo mi frente me lo recalcó. La cobardía me estaba irrumpiendo. Quería escapar, quería irme corriendo de allí.
-Esto fue un error...- retrocedí varios pasos, dando la vuelta.
-Sé porqué estás aquí.
Los detuve, pero no me giré a verlo. Estaba absolutamente aterrorizada, tanto, que llamé en mis pensamientos a Asami, lamenté que no estuviera conmigo en tal crucial momento.
-¡No sabes nada de mí!
Hizo silencio, para luego modular aquella verdad que no quería admitir en mi mente -No puedes entrar en el Mundo de los Espíritus.
Me animé a contemplarlo de nuevo, pero mi cuerpo aún parecía no querer responder del todo.
Mierda... ¡Mierda!
-Paso la mayor parte del tiempo en el mundo de los espíritus, y todos saben que el espíritu del Avatar no ha estado allí desde hace unos años.
-¿Tú puedes meditar e ir al mundo espiritual aquí?- cuestioné, con la bronca recorriendo mis venas -Este lugar no está cargado de mucha energía...
Ese maldito podía lograr algo que yo no, y encima estando enjaulado. Se estaba burlando de mí.
-Ese es tu problema, Ciudad República está fluida en energía, y ni siquiera eres capaz de aprovecharla- sonrió de soslayo, con un claro sarcasmo.
-¡No! ¡Mi problema eres tú! Tú...- cerré los ojos, frustrada -¡Tú... me envenenaste! ¡Me arruinaste!
Siquiera creo que sepas cómo... ya que no solo me arruinaste a mí, sino también a mi persona más preciada.
-¡La gente solía pensar que yo era imparable, pero ahora me creen incapaz de hacer cualquier cosa!
-Culparme es una muleta que te ayuda a sentirte mejor, pero eso no te hará recuperarte- me dio la espalda, y para ese momento, mi enfado ya era incontrolable.
Porque por dentro, muy dentro mío sé... que tiene razón. Que he estado culpando a todo mi alrededor, en vez de a mí misma. En vez de corregir mis errores, de madurar... solo estuve dando vueltas en un maldito círculo vicioso. Uno que apaciguaba un poco mis penas. La angustia y la ira se habían vuelto mi alimento.
Bajé la cabeza, derrotada -Creí que si te veía cara a cara, pondría fin a todo esto... tal vez este sea el momento de aceptar que jamás voy a volver a ser la misma.
-Ninguno de nosotros somos los mismos que antes. Tú tienes todo el poder del mundo y la libertad de usarlo, pero eliges reprimirte a ti misma.
-¡Yo no me estoy reprimiendo! Pero mis poderes son limitados...
-Estás equivocada- se giró hacia mi -Ese veneno debió haberte matado, pero fuiste capaz de combatirlo. Tu poder es ilimitado.
¿Soy yo, o Zaheer me está dando una lección? ¿Esto es en serio? Soy un chiste. Consolada por el enemigo...
-Lo que sea, antes siempre hablabas del desorden y la libertad, ¡Luego mataste a la Reina Tierra y creaste a la peor dictadora que el Reino Tierra ha tenido jamás! ¡Gracias por eso, amigo!
Su frente se frunció. Pude ver el arrepentimiento en su rostro, lo cual fue una sorpresa.
-He oído rumores de ella... pero nunca pensé que tuviera tanto poder. Hay que detenerla.
-Bien, no puedo detenerla hasta que atraviese este muro.
-Creo que puedo ayudar, déjame llevarte al mundo de los espíritus.
-De ninguna manera- Mis putas manos no paraban de temblar, el solo pensar en quedar encerrada allí con él... -No puedo confiar en ti.
-Quizás no. Pero si tuvieras otra opción, no estarías aquí ahora ¿Verdad?
Listo, demasiado listo para mi gusto.
-Pudimos ser enemigos una vez, pero ahora nuestros intereses coinciden.
Desvíe la mirada, indecisa. ¿Y si él realmente podía ayudarme? ¿Pero, y si el remedio era peor que la enfermedad? De cualquier manera, no tenía otra opción. Tenía que salir de este lugar victoriosa, para eso vine.
-He venido desde lejos, ¿Qué tengo que perder?
Suspiré y me senté. De inmediato opté por la pose de meditación, mientras él, extrañamente, me iba guiando. Se sentía bastante relajante escuchar su voz señalándome el camino... todo lo contrario al Zaheer que conocía.
Sin embargo, en el primer lugar que terminé, fue en el pasado. En aquella batalla que destruyó no solo mi cuerpo, sino también mi espíritu. El terror me invadía, percibía exactamente el mismo miedo que hace tres años atrás.
-Deja que fluya- oí en un eco, pero me costaba. Era casi imposible concentrarme.
¿Cómo iba a hacerlo? En ese mundo estaba luchando con él, con mi peor pesadilla. No obstante, mientras él atacaba, me seguía guiando con sus palabras. Este Zaheer, era diferente al anterior. Pero aún así...
-¡N-No puedo!
-Sí puedes, acepta lo que ha pasado, no temas lo que podría haber sucedido.
¿Lo que podría haber sucedido?
No sé porqué, pero imágenes de Asami inundaron mi mente... Asami cuidándome, arropándome, brindándome palabras de consuelo... besándome.
Entreabrí los ojos, al sentir un penetrante ardor en el cuerpo.
Asami... llorando por mí.
-¡No puedo controlarlo!
No puedo controlar esta angustia, esta culpa... este miedo. Quisiera volver a empezar... ¡Desearía que nada de esto hubiera pasado!
-No tengas miedo, ¡Aguanta!
¿Cómo hacerlo? Mi cuerpo estaba cayendo en picada, inmerso en un remolino de aire, al igual que esa vez. Podía sentir como el viento me desgarraba la piel.
Mis lágrimas se escaparon, al darme cuenta que no había manera de evitar la gravedad, excepto despertar. ¿Pero que iba a lograr esquivando de nuevo esta pesadilla? Me estaba agotando, ya no tenía fuerzas. Iba a desvanecerme. El terror por lo desconocido, por quedar encerrada en ese mundo, me estaba asfixiando, pero quizás...
Tal vez, si esta vez me dejo caer... si dejo que fluya...
Apreté los puños y me animé a realizar lo que nunca antes pude hacer en la meditación. Dejarme estrellar contra el suelo de esa fantasía, dejarme derrotar por Zaheer.
Y así lo hice, no dolió, solo percibí como si algo me atravesara, como si algo se llevara todas mis penas en un segundo. Mi pecho se sentía liviano, aliviado.
Tomé una bocanada de aire, y al abrir los ojos, un verde bosque me recibió, adornado de espíritus. Pasé la vista hacia mis costados, descolocada.
-Lo logré... gracias a ti - musité, mientras me ponía de pie y observaba la figura de Zaheer plantada frente a mí.
Creo que lo más inesperado que sucedió ese día, fue que me regalara una ligera sonrisa antes de desaparecer.
-/-
-Y... ¿Cómo te sientes?
-Me siento... completa otra vez. Me siento bien- me giré hacia Mako, con una honesta mueca plasmada en el rostro.
-¿Crees que finalmente puedas olvidar todo lo que él te hizo?
-No, pero por fin puedo aceptar todo lo que pasó, y eso creo que me hará más fuerte.
Mako me sonrió levemente, para luego rodearme con sus brazos -Me alegro, Korra...
Correspondí su aprecio, pero al percibir que este estaba durando demasiado tiempo para mi gusto, me separé. Clavé la visión en sus ojos, y me sentí un poco intimidada. ¿Por qué me miraba tan profundamente?
Me despedí de él, ya que por supuesto recordaba que había quedado con Asami en el templo del aire. Creo que lo dejé un poco plantado. Tendría que disculparme después. Mako abandonó su puesto para acompañarme, no podía ser tan insensible.
Al llegar, me dirigí directamente hacia uno de mis lugares favoritos, hacia el mirador. No pude evitar hacer una parada allí. Me sentía aliviada, es verdad... pero también un poco indefensa. Quizás es porque ahora lo veía todo un poco más claro, lo que me llevó a recordar las palabras que Toph me había dicho en el pantano. De alguna forma las asocié con las metas de Zaheer, con su devoción por un mundo arbitrario y la libertad. Pero el hecho de que fuera él quien me mostró mi verdadero potencial... eso de verdad no podía procesarlo. ¿Tan bajo había caído para necesitar de su ayuda?
-Te he traído algo de té.
Me volteé de inmediato, y delineé un gratificante gesto al observar a mi querida amiga frente a mí.
-Pensé que tendrías frío aquí afuera...
-Que dulce eres...- musité, aceptando la bebida -Gracias.
Quería gritarle "¡Viniste!" pero mis labios no modularon palabra alguna. Me encontraba demasiado cómoda con tu amable silencio y el atardecer de fondo, que por más hermoso que fuera, no superaba tu belleza.
Ja... hasta mi me sorprende mis poéticos pensamientos. Quién lo iba a decir...
-¿Te encuentras bien? Pareces decaída...
Desvié la atención a tus profundos ojos, que como siempre, se mostraban preocupados por mí.
-Supongo que a ti no puedo ocultarte nada.
-Eso es obvio.
Solté una risita, mientras dejaba el té sobre el borde de la madera -Perdóname, es que estaba pensando en una cosa que me dijo Toph.
-¿Toph? ¿Qué fue lo que te dijo?
-... Me dijo que el mundo no me necesita y que no tiene sentido intentar detener a Kuvira.
Arrugaste la frente al instante. La indignación no te fue indiferente -Eso es ridículo.
-Eso pensé yo... pero ahora estoy empezando a pensar que tenía algo de razón.
-No, para nada- dijiste, de una forma tan segura, que quise creer que fuera verdad. Mientras, tus pasos se acercaban hacia mí -El mundo te necesita. Yo... te necesito.
Mi pecho palpitó, entusiasmado, por tu amoroso discurso.
-Eres el Avatar.
Descendí la cabeza, con cierta vergüenza -Pero haga lo que haga el mundo siempre parece estar desequilibrado.
Odiaba sentirme tan patética, y más odiaba que ella me estuviera viendo en tan lamentable estado. Pero si lo pienso bien, ja... me ha visto peor.
-Korra, el mundo es y siempre será un lugar aleatorio, no puedes controlar todo lo que te rodea- empezaste a decir, poniendo la mano en mi hombro -Pero te estás olvidando de todas las cosas buenas que ocurrieron desde que tú te convertiste en el Avatar. Tú impusiste cambios que resultaron para bien, le diste esperanza a la gente.
-Yo también... sentí esa esperanza, pero a veces creo que no es suficiente, que debería...
-Korra.
Tus delicados dedos sellaron mis labios, y con ese simple acto supe que ya no podría seguir hablando.
Me sonreíste de una manera tan dulce, que no pude evitar quedar hipnotizada -Has hecho más cosas de lo que crees, deja de subestimarte.
Agarré tu mano, que se encontraba sobre mi rostro y la presioné más contra mi -¿En serio piensas eso?
Asentiste, para luego rodearme en un cálido abrazo -Si... eso pienso.
Tu calor sobre el mío me estaba desarmando.
-¿Cómo te fue con Zaheer?- murmuraste en mi oído, reforzando el aprecio.
-Bien, creo que por fin podré ser capaz de superarme.
Te escuché reír por lo bajo, aliviada -Me alegro, estaba preocupada.
-Resultó ser más amable de lo que pensé.
-Oh, ¿De verdad?
-Sí, ¿Toda una sorpresa, no?
-Sí que lo es- sentí el peso de tu mentón en mi hombro -Umm, ¿Y... Mako?
-¿Qué pasa con él?
-Nada, solo...
Percibí tu titubeo, por ende, me aparté un poco para observar en detalle tus ojos, que solo mostraban un destello de inseguridad.
-¿Piensas que me gusta o algo así? Porque creo haber dejado bastante claro que ya no lo quiero de esa forma...
Derivaste la visión al suelo, pensante -No tengo miedo de ti, sino de él.
-¿De él? ¿Por qué?
-Creo que... todavía está enamorado de ti.
-¿Ja?
-Es en serio... he visto como te mira.
-¿Y si así fuera?
Regresaste la atención a mí, perpleja.
-¿Qué tendría de malo? ¿No se supone que lo importante es que a mí no me gusta, y que me gustas tú?
-Sí, pero...
-Asami- atrapé tus mejillas con mis manos -Solo te quiero a ti.
Tu mirada se perdió en la mía unos segundos. No pude evitar notar como un dulce sonrojo se empezaba a avecinar en tu pálido rostro.
-Pero... no me gusta la idea de que esté detrás de ti todo el tiempo.
-mmm... Acaso, ¿Estás celosa?
Tus cachetes se inflaron un poco, adormeciendo a mis sentidos -¿Y qué si lo estoy? ¿No es normal que esté preocupada de que me quiten a la persona que más quiero?
-¿Qué más... quieres?
-Sí.
Demonios, estaba tan feliz que juré que mi corazón se iba a escapar por mi garganta.
-Me sorprende lo tierna que estás. Hasta ayer juré que querías matarme- enredé los brazos en tu cuello, acercándote.
-Quería hacerlo, un lado mío aún lo quiere- atrapaste mi cintura con ambas manos -Pero... supongo que muy dentro de mi sabía que no podría mantenerme por mucho tiempo de esa manera.
Te dediqué una picarona sonrisa, ante tus palabras -¿Así que tratarme mal fue algo planeado?
-Sí y no. Admito que perdí un poco la paciencia...
-¿Un poco?- repetí, burlona.
-La realidad es que nunca quise hacerte daño... quizás solo quería que supieras lo que yo pasé.
-Asami, yo pasé por lo mismo, aunque no lo creas.
-Te creo- se apresuró a decir, acortando más la distancia -Ahora... te creo.
-¿Qué te hizo cambiar de opinión?
-Tú.
Sus ojos brillaban tanto, expectantes. Me intimidaban... no podía ser tan hermosa. Mi pecho latía tan apresurado que casi dolía.
Me di la vuelta, tratando de ocultar el sonrojo inminente que me estaba atacando -Y-Ya veo.
-¿Por qué me evitas, Avatar?- atajó mi cintura por detrás y me apegó a su cuerpo.
Emití un sonido de sorpresa, al percibirla sobre mi espalda.
-¿No pensarás volver a tus jueguitos, cierto?
-¿J-Jueguitos? ¡Nunca jugué contigo!- atrapé tus manos, que se encontraban aferrando con fuerza mi vientre.
-Eso espero- susurraste en mi oído, estremeciéndome -Porque si así fuera... tendría que castigarte.
-Otra vez diciendo esas cosas...
-¿Crees que no soy capaz?
-Creo que eres capaz de todo.
-Esa es una buena respuesta- tus labios besaron mi lóbulo, mientras mi pecho se comprimía, ansioso.
-A-Asami... podrían vernos.
-No me importa.
-Pero te dije que hasta que todo acabara, era peligroso que-
-Korra, no me importa- sentenciaste, escondiendo los dedos dentro de mi playera -Solo me importas tú, este momento.
-Asami...
-Necesito tocarte...- dijiste, en un jadeo, mientras tu lengua se animaba a recorrer mi ya, acalorado cuello -Déjame hacerlo...
-P-Pero...
-Creo que voy a morir si no lo hago.
Reí, con los nervios acrecentándose -Exagerada.
-No, es la verdad. ¿Sabes hace cuánto tiempo vengo reprimiéndome? Pensé que iba a ser yo la que terminaría encima de ti, pero anoche tuviste la gran idea de adelantarte.
Me giré un poco, solo para encontrarme con su mirada inmersa de deseo. Es cierto, no mentía. Estaba al límite, al igual que yo.
-No tienes idea de cómo me estoy controlando ahora mismo...
Es todo, sus palabras estaban haciendo estragos en mi mente, por no decir que estaban excitándome.
Su tacto no se quedaba atrás. Este ascendía, lento y tortuoso por mi abdomen, quemando cada parte de mi piel que rozaba.
-Sé que tú también lo deseas- mordiste mi lóbulo, provocando que un pequeño gemido se me escapara -Nadie nos verá... está anocheciendo.
Y así como tus palabras se llevaban mi auto control, tu mano libre se estaba llevando mi cordura, ya que esta lentamente se estaba sumiendo dentro de mi pantalón.
-¿E-Es esta una especie de venganza por lo que te hice ayer?
-Podría decirse, pero más que venganza, es un anhelo que he tenido desde hace tiempo- contestaste, hallando el elástico de mi ropa interior. Lo estiraste un poco hacia arriba, generando que la prenda me apretara de una forma... un tanto inadecuada.
Atrapé tu muñeca, ya con la respiración entrecortada -Asami, en serio, si llega a venir alguien...
-Lo golpearemos hasta que quede inconsciente, no recordará nada.
Ahogué una carcajada. Tus frases no podían ser más hilarantes, y en tal delicado momento. -Tú... realmente has cambiado.
-No, Korra, te equivocas- tus yemas se deslizaron hasta mi centro y frotaron la sensible tela que lo cubría, enloqueciéndome -Yo siempre he sido así, solo que ahora puedo mostrarme, puedo... demostrarte cuanto te quiero.
Debido a las gratas sensaciones, estiré la cabeza hacia atrás, mientras mis labios se entreabrían, liberando pequeños quejidos, deleitados por la precisión con la cual me estabas acariciando.
De repente, tu mano libre navegó por mi cuello, hasta llegar a mis labios -Shh... Korra, nos escucharán, y no quieres eso, ¿Cierto?- susurraste, para luego adentrar dos de tus dedos lentamente en mi boca, pasmándome.
¿Quién demonios era esta audaz persona?
Comenzaste a moverlos de adentro hacia afuera, y yo, ensimismada, no pude hacer otra cosa más que succionarlos con fervor.
-Ah... Korra...- Tu respiración se estaba agitando, podía percibirla sobre mi piel.
Como si fueses tú la que estaba a punto de culminar, y no yo, me diste la vuelta casi con rudeza y me estampaste contra una columna.
-¿Primero me rechazas, y ahora me sigues el juego?- sonreíste, segura. Un travieso rubor cubría tus mejillas -¿Qué es lo que quieres realmente?
A ti...
-Yo...
-Dime, Korra- agarraste mi mentón y lo ascendiste, mientras inclinabas tu cabeza hacia mi -¿Me quieres a mí?
-Si...
-Dímelo.
Me perdí en tu profunda mirada, que ya estaba demasiado lejos de una racional -Te quiero a ti.
Reíste por lo bajo, para luego comenzar a acercarte con tanta lentitud, que mi paciencia tocó fondo.
En un impulso atrapé tu rostro y uní mis labios con los tuyos. Nuestras lenguas no tardaron en encontrarse, y menos nuestra jadeante respiración, que chocaba en cada acompasado movimiento que realizábamos.
Tu mano seguía sumida dentro de mi pantalón, desquiciándome, haciéndome querer gritar de placer. Y eso que todavía no te estaba sintiendo en su totalidad.
Tus labios succionaron el mío inferior, mientras tu otra mano se atrevía descender por mi espalda y detenerse en un lugar demasiado delicado.
-A-Asami...
Estaba perdiendo el juicio, de verdad. Sabía que la mujer frente a mi era mi debilidad, pero nunca pensé que podía llegar a movilizarme tanto...
Yo realmente... la amaba.
Pero como siempre, la historia de nuestras vidas volvía a repetirse. Unos pasos aproximándose lo confirmaron.
Ambas abrimos los ojos y saltamos de nuestro sitio, tanto, que yo terminé cayendo hacia atrás y estrellándome contra el suelo, detrás del mirador. Menos mal que la caída no era alta.
-Asami, ¿Has visto a Korra?
-¡Oh, Tenzin! N-No la he visto- Observé desde mi posición, frotándome el trasero, como ella se ponía de espaldas a la baranda, en un intento de ocultar mi tumbado cuerpo.
-Ya veo... si la ves, dile que venga a verme, es importante.
-Claro- respondió, con su usual neutralidad.
Como odiaba que ella fuera capaz de actuar normal incluso en tales situaciones.
-¿Cuál es el problema?- la escuché hablar de nuevo, mientras trataba de reincorporarme.
-Uno muy grave. Kuvira vendrá a Ciudad República.
-¡¿Qué?!
Ups... si, ese eco detrás de la voz de Asami, fui yo.
Tenzin miró hacia sus costados, desorientado -¿Y eso?
-¿Eso?
-Juré escuchar la voz de...
-¡Ah, pero que cansada que estoy! Ya debería irme...- detallé como mi querida amiga atinaba a levantar los brazos, en un fingido estiramiento -Lo siento, Tenzin, apenas la vea te avisaré.
-De acuerdo...- habló el anciano, no muy convencido, para luego regresar los pasos.
Suspiré, mientras Asami lo saludaba alegremente con la mano.
-¡Te lo dije!- musité, saltando y quedando colgada de la baranda.
Ella solo se volteó hacia mí y me dedicó una inocente sonrisa -Pero si no nos descubrió.
-¡Pero pudo haberlo hecho!
-¿Y cuál sería el problema?
-¡No quiero que nadie lo sepa ahora, sabes bien que las noticias vuelan y Kuvira podría enterarse! Además... vendrá a la ciudad, es peligroso que-
-Korra- tus manos atajaron las mías, sorprendiéndome. Yo aún seguía colgada, apoyada en mis brazos, del lado contrario. Una imagen un tanto extraña y graciosa -Tranquila, entiendo tu punto.
-¡No pareces entenderlo! ¡No quiero ponerte en peli-
No pude terminar. Mejor dicho, sus labios no me dejaron terminar. Tomó los míos, en un corto y dulce beso que me desarmó.
-Gracias...
-¿H-Huh? ¿Por qué?
-Por preocuparte por mí. Antes no era capaz de verlo, pero ahora... puedo hacerlo.
Escondí el rostro entre mis brazos, avergonzada. Su penetrante mirada no me permitía reaccionar.
-Tonta...- fue todo lo que pude decir, desviando el semblante.
-Estás sonrojada...- dijo, en un cantito.
-¿Ja?- puse las manos en la madera y me impulsé, quedando flexionada sobre ella -Estás alucinando.
-No lo estoy, y lo sabes bien- musitó, juguetona, acortando los centímetros que restaban entre nuestros rostros -Pero ahora que Kuvira vendrá, creo que es momento de ponernos serias. Yo tampoco quiero...- evitaste mis ojos, perdiendo los tuyos en el suelo -Que estés en peligro.
-Asami...
-Así qué mañana idearemos un plan, todos juntos, ¿De acuerdo?
Asentí, aún sentada sobre la baranda, como si de un gato me tratase -¿Te irás?
-¿Qué sucede? ¿Me extrañarás?- musitaste, ascendiendo tu mano y enredándote en mi cabello.
Bajé un poco la cabeza, disfrutando tus mimos -Claro que si...
Tu alumbrada sonrisa me terminó por atontar.
-Hasta mañana, Korra- dijiste, acercándote a mis labios, y yo... como una tonta, me incliné para besarte, pero en vez de eso recibí un leve empujón que terminó por derrumbarme de nuevo contra el suelo.
-¡Hey!
Te escuché reír desde lo alto -Eso es por dejarme con las ganas.
Me recompuse de inmediato -¡Pero si fuiste tú la que me dejaste con...!- detuve mi habla, contemplando cómo te alejabas, mientras levantabas tu mano y la llevabas a tus labios, para luego regalarme un beso en el aire.
Sonreí de soslayo, conteniendo una carcajada -Maldita seas, Asami... me tienes por completo.
Realmente... me tienes.
¡Heme aquí con el noveno capítulo! Un poquito más alegre que los demás, para cortar un toque con el melodrama. Miil disculpas por la tardanza. Si, ya se, lo digo siempre. Pero me costó mucho ponerme al día.
Dentro de poquito ya se vienen las vacaciones de nuestras queridas chicas ;) Aunque antes de eso, Korra va a tener ciertas dificultades.
¡Espero que les haya gustado, y los leo en el próximo!
Maria: ¡Gracias por leer, como siempre! Me alegro haberte hecho pasar un buen rato de risa en el capítulo anterior, espero que este te haya gustado también. Te leo en el próximo, besos!
Luu7: ¡Gracias por leer! Espero que tu cerebro se haya recompuesto jajaja y que te haya gustado este capitulo! Te leo en el próximo, besos!
Kuki: ¡Gracias por leer! Me alegra haberte llevado directo al paraíso (? jajajaj y espero que te haya gustado este capitulo también! Te leo en el próximo, besos!
Meelo: ¡Gracias por leer! ¿Así que superé tus expectativas? Exceleente (al estilo burns) Te leo en el próximo, besos!
Jen: ¡Gracias por leer! Espero que te haya gustado este capitulo también, y gracias por seguir la historia :) Te leo en el próximo, besos!
Asuka0231: ¡Gracias por leer! Todos creíamos que Asami sería la que daría el primer paso... las vueltas de la vida jajaj Te leo en el próximo, besos!
hinatita94: ¡Gracias por leer! JAJA me estallé con tu comentario xD Espero que este capítulo te haya gustado! Y linda semana para vos también! Te leo en el próximo, besos!
Bodoque-chan: ¡Gracias por leer! ¡No te frustreess, que esto sigue! jaja Gracias por amar mi fic, es muy importante para mi que a mis queridos lectores les guste :') Te leo en el próximo, besos!
Cryp: ¡Gracias por leer! Soy cruel, sí, y me encanta serlo (? jajajaj Espero que este capítulo te haya gustado, y te leo en el próximo, besos!
Chat'de'Lune: ¡Gracias por leer! jajaja me estallé con tu frustración xD. Bueno, la idea del momento romántico lo estoy reservando para un lugar especial, no te preocupes que va a haber más arrumacos. No era la idea hacer el del capítulo anterior, o incluso este, romántico, ya que en realidad estoy tratando de expresar todos los nervios y desesperación que sintieron durante esos años perdidos, pero a pesar de todo ese desenfreno en el medio, por dentro son puras demostraciones de amor. Un amor joven (? jajaja Pero prometo que el último arrumaco va a ser... MOOOY especial. Te leo en el próximo, besos!
Mud-chan: ¡Gracias por leer! jajajaj hasta yo me reía mientras lo escribía, pobre Asami, no daba más xD. Espero que este capítulo te haya gustado también, y te leo en el próximo, besos!
Astrid Iglesias Castellano: ¡Gracias por leer! Ya actualicé! :D Perdón por tardar, falta de tiempo. Espero que te haya gustado, y te leo en el próximo, besos!
Arcely-Katniss: ¡Gracias por leer! Que bueno que te siga gustando! El suspenso siempre va a ser parte de esta historia... pero este capitulo decidí hacerlo un poquito más tranquilo. Nuestras chicas merecían un descanso. Te leo en el próximo, besos!
Guest: ¡Gracias por leer! Y si, Asami en algún momento va a hacer de las suyas (? jajaja te leo en el próximo, besos!
Neptune995: ¡Gracias a vos por leer! Espero que este te haya gustado, y te leo en el próximo, besos!
