Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen sino al gran Masami Kurumada
La historia en si si lo es.
Este es mi tercer fanfic que hago así que espero que les guste si es así espero sus reviews.
Correcciones: Monkey (_)
Chapter 1
Campos Elíseos (1 día antes)
-Estas segura?-me pregunta en tono temeroso-te meterás en problemas por ayudarme.
-Antes no te ayude y en ese entonces sufriste por la pérdida de quienes te protegían, esta vez no me quedare con los brazos cruzados, les daré una oportunidad para que sean felices-respondo viendo la cara de tristeza que tiene la Diosa de la sabiduría "estará recordando a sus amigos y caballeros?, estoy segura que así es"
-Y te lo agradezco, pero eso te meterá en problemas con Zeus-me recordó que previamente nos había dicho que nadie intercediera anudándole a Atenea, que ser la protectora de la tierra tenía todas esas complicaciones y solo ella debía cargar con todo–mi padre hace tiempo dijo que ningún Dios me podía ayudar ni siquiera tú.
-Lo sé, estuve ahí cuando lo dijo- me siento en el suelo acariciando las flores que posee los campos Elíseos.
-Y aun así me piensas ayudar?-se sentó junto a mí, yo solo asentí, recibiendo un abrazo de su parte–gracias-susurro.
-De nada, lo hago por una amiga- le digo guiñándole –vamos a mi templo, ahí podre revivir a tus caballeros de armadura dorada sin interrupción- bromeo haciendo que Atenea ría.
Templo de Acaria (Sur de los campos elíseos)
-Señorita, señorita- escucho las voces de unas muchachas.
-Ho…la chi…cas- salude a las 4 chicas que se encuentran en mi templo quienes al verme se me abalanzaron.
-Bienvenida señorita- escucho la voz de alguien quien faltaba –bienvenida sea Diosa Atenea.
-Ho…la Yu…za m…me puedes ayudar?!- le llame ya que no podía respirar por tantos abrazos.
-Chicas esa no es la manera de tratar a su Diosa- les dijo haciendo que en un abrir y cerrar de ojos me soltaran y se disculparan.
-Uf! pensé que iba a morir- hable haciendo que Atenea riera con ganas.
-No puedes morir, eres una Diosa- comenta entre risas.
-Lo sé, pero igual lo sentía como si pudiera- refute viendo a las chicas que aún se seguían disculpando –ya chicas, no es para tanto, no hay problema-les sonreí para tranquilizarlas.
-A qué se debe su visita Diosa Atenea?-escucho la pregunta de Yuza, gire rápidamente para ver con horror que Atenea le iba a decir, "iba", porque le tape la boca con mi mano justo a tiempo haciendo que la respuesta fuera inentendible.
-Estas de vista verdad Atenea- me dirijo a Atenea quien asintió rápido –muy bien, vamos a estar en mi habitación así que no se nos interrumpa- tome la mano de Atenea para ir corriendo antes de que Yuza se ocurriera por preguntarme que es lo que voy hacer para que no la interrumpa-Por poco- digo sacando todo el aire que había contenido –Atenea casi le dices lo que vamos hacer.
-Lo siento, pero no creo que sea malo decirle a Yuza- soltó alzando los hombros dando por obvia la respuesta.
-No crees que sea malo decirle, en serio Atenea?- le pregunto, Atenea solo asintió –se ve que no conoces muy bien a Yuza verdad?
-Solo sé que te quiere mucho y que te ayuda en lo que tú le pidas- me responde, lo que hace que me acerque poniendo mis manos en su cara comenzando a jalar sus cachetes.
-Eso también, pero lo que importa es que si Yuza se entera me mata y si no me mata, lo intentara, no me dejara comer y hacer lo que más me gusta- seguí jalando con fuerza sus cachetes.
-Enptienpdo, tenpdre cuipdapdo, pero puepdes dejar enp paz misp mepjiplla- hablaba tratando de zafarse de mi agarre, cosa que hice luego de un tiempo más.
-Eso espero, muy bien ven acá, necesito una cosa de ti- le llame para que se acercara a donde estoy –dame tu mano.
-Para qué?-dice algo confundida.
-Necesito una gota de tu sangre- le digo acercando un alfiler al pulgar de Atenea pinchándolo y poniéndolo en un recipiente.
-Solo necesitas eso?-se sorprende de seguro, pensaba que necesitaba los litros ilimitados que siempre se requieren.
-Si, además de….- no pude continuar, ya que una inesperada visitante entro en mi cuarto.
-Hermana te quiero enseñar algo- se arrojó encima para que le atrape -oh Atenea estas aquí- se separó de mi para abrazar a la Diosa de la sabiduría.
-Hola Iris- le devolvió el abrazo pero al mismo tiempo intentaba que le dejara pasar algo de oxigeno–tan enérgica como siempre.
-Y tu tan bella como siempre-la soltó de momento–y que te trae por el humilde templo de mi querida hermana.
-Eh no…nosotras- se notaba que estaba tratando de buscar alguna excusa que no develará lo que de verdad estaba pasando.
-Van a revivir a los caballeros dorados- no lo pregunto si no lo afirmo, viendo el objeto que su hermana siempre usa para dar vida nuevamente a los animales o a las personas que están a punto de morir, pero esta vez es diferente en vez de poner hiervas puso una gota de sangre.
-Có...cómo lo sabes?- pregunto "es la primera vez que voy a revivir a alguien dudo mucho que ella sepa cómo se hace" pienso.
-Fácil tu pones hiervas y otras cosa para que los animales y personas que están por morir se curen, mientras que ahora haz puesto una gota de sangre que tal vez sea de Atenea quien últimamente ha estado deprimida porque sus caballeros de oro se sacrificaron para poder destruir el muro de los lamentos, ¿estoy en lo cierto?- sonreía tras su conclusión, sabías que había leído los escritos antiguos en los que me basaba.
-Se nota que son hermanas-hablo Atenea quien había estado sumida en un muy pasivo silencio, le tomo la mano a mi hermana y la miro directo a los ojos–no le digas a nadie, es un secreto entre nosotras.
-Está bien- le respondió, sabía que el tener la confianza de la diosa le agradaba mucho y la hacía sentir tranquila-si tu padre se enterara lo que mi hermana está a punto de hacer a ti te va castigar Acaria.
-Lo sé y estaré dispuesta a que me castigue por esto- le respondo poniendo el ultimo ingrediente –ya está, Atenea, tus caballeros ya revivieron-le sonrió complacida y más por la cara de sorpresa de mi amiga.
-Tan rápido- me dice-"a menos que lo haya terminado de hacer cuando hablaba con Iris" –pensó la diosa- me acerque a ella con un recipiente con agua.
-Míralo por ti misma- le digo tocando en medio con mi dedo la superficie del agua haciendo que aparezca el santuario de Atenea –um, creo que lo tengo que acercar más- pongo mi otro dedo separándole para que se amplié más las imágenes.
-Gracias Acaria, no sé cómo poder pagarte la ayuda que me hiciste- lloró de felicidad, al ver sus adorados caballeros volviendo a estar en el santuario.
-Solo quiero que sea feliz, te considero como una hermana- le digo.
-Oye y yo que soy eh- me reclama mi pequeña hermana poniendo un mohín.
-Tú también, no te pongas celosa Iris, tu eres mi hermana mientras que a Atenea la considero como a una- me recargo en Iris –ya no te enojes sí-le pongo ojitos de ternura.
-Y dices que eres seria, te pareces a veces a mí- se rió ante lo que iba a decir –eres una Niña Diosa.
-Porque no vas a verlos Atenea- le sugerí esquivando el sobrenombre que me habían puesto hace tiempo los 3 Dioses mayores.
-Si mejor me voy, adiós-se despide cordial y aun emocionada mi querida amiga.
-Debe de estar Mei con Yuza no- le digo saliendo de mi habitación para ir con la guardiana Mei y Yuza que seguramente estarán preparando dulces con la ayuda de mis doncellas y las de Iris.
-Oye no me ignores-me alcanza mi hermana.
-No te ignoro, ven vamos donde Yuza y las demás- le digo tomándola del brazo para ir.
-"Ahora si esta seria"- masculló bajo Iris, no le dije nada solo seguí caminando –Entonces vamos, de seguro que estarán cocinando dulces-alza la voz para que el ambiente vuelva a ser grato.
Continuara
Bueno este es otra historia que estoy creando de mi loca imaginación, este explica cómo fue que se metió en ese lío Acaria dando el resultado anterior.
Quienes les gustaron está loca historia me pueden dejar un review.
Nos vemos para la próxima.
