Capítulo 2

Conociéndonos

"Hola. Este es mi número. Entonces nos vemos mañana" ese fue el mensaje que Mako miraba una y otra vez en su teléfono móvil. Sorprendido por la expresividad, pensaba con ironía el chico, no dejaba de sonreír ante unas simples palabras escritas. Aquella noche por fin pudo dormir profundamente.

Domingo en la mañana, el día ya no estaba en sus mejores condiciones, sin duda el invierno volvió a marcar presencia ocultándole al sol la oportunidad de brindar un día cálido.

Korra estaba ansiosa, de hecho no paraba de comerse las uñas. Era una manía que tenía ella cada vez que se sentía presionada o muy nerviosa. Unos golpecitos en la puerta de su habitación la sacaron de sus pensamientos, su madre Senna entraba en la habitación para entregarle un par de cosas sin importancia.

- ¿Por qué estás tan nerviosa hija?

- Mamá… es que… - dijo arrancándose un pedacito de uña del dedo índice.

- Ah, ya entiendo – sonrío su madre - ¿Vas a salir de cita con un chico?

Korra afirmó en silencio y sentía como un aura de calor le invadía su rostro. Su madre se acercó a ella para darle un abrazo.

- Me alegro que estés conociendo a alguien - le dijo mientras le depositó un beso en la frente – y puedes invitarlo a casa cuando gustes. Además me gustaría ver la cara de enfado de tu papá – rió Senna.

- Es muy pronto mamá – dijo levantándose de la cama – es la primera vez que vamos a salir.

- Pero… algo debe tener para que hayas aceptado Korra, eres muy mañosa cuando de chicos se trata. Sobre todo después de…

- Mamá, eso ya fue hace tiempo - le interrumpió. – ¿Me veo bien así? – Korra con sus mejillas sonrosadas andaba vestida con un jeans ajustado de color azul y botas café, un polerón del mismo color y una chaqueta de cuerina negra. Su peinado siempre era igual, dos coletas adelante y una atrás. No usaba pendientes, ni collares y tampoco maquillaje.

Senna sólo reía y con un gesto con su mano le dio la aprobación a su hija. Cuando la madre salió de la habitación, Korra nuevamente se miró en el espejo, bufó y se sentó a esperar a que las horas avanzaran para poder ir a su cita, como la madre le había dicho.

Mientras en otro lugar de Ciudad República, un chico de bellos ojos dorados se encontraba, también, ansioso por el día. Aunque cada vez que miraba por la ventana y veía que el cielo estaba gris, suspiraba de frustración.

- Odio el frío.

Bolin, su hermano pequeño, se encontraba sentado en el sillón viendo la televisión, Sentía una tremenda envidia ya que estaba bebiendo una taza de algo caliente, podría ser chocolate o té, abrigado con una manta de polar.

- Hermano – lo miraba extrañado - ¿Vas a salir? ¿Con este frío? ¿Tú? – bromeó Bolin.

- Gracias hermano, siento mucha envidia al verte así – respondió Mako a ver que se acurrucaba más en el sillón.

- Uhh… cuéntame ¿Con quién vas a salir? - preguntó interesado – debe ser una chica muy interesante para que salgas a la calle con este frío – río en tono de burla.

Mako sólo revoleó los ojos para evitar los chistes de su hermano. No quería contarle que se juntaría con su compañera de clases, porque preguntaría cosas y no era bueno mencionar el detalle de como ya se habían conocido. Un rubor pasó por el rostro de Mako y un cosquilleo se apodero de su cuerpo. Fue un segundo donde se olvidó de que el tiempo estaba para congelarse.

- Bolin, me voy. Nos vemos más tarde.

- ¡Suerte! - dijo levantando un puño.

Un viento helado golpeó fuertemente en el rostro del muchacho al salir de la casa. Un escalofrío invadió su cuerpo, pero aun así se dignó a caminar a la parada de los móviles, que lo llevaría directamente al gimnasio de Ciudad República.

Una chica mientras tanto, esperaba en las afueras del lugar, con sus audífonos y el sonido de Safe and Sound de Capital Cities. Las ironías de la vida pensaba Korra. Odiar el ramo de inglés, pero que le gustara la música de ese estilo y en ese idioma.

Había llegado un poco más temprano de lo acordado, realmente no quería seguir dando vueltas en su casa y que su padre la viera con cara de ogro al saber que saldría con un chico. Y es que para Korra el ser hija única tenía sus pros y sus contras. Y una de esas era lidiar con los celos de un padre protector, pero que en el fondo deseaba que nadie hiriera ni hiciera llorar a su primogénita. Ya la había visto una vez así y se prometió a si mismo nunca más dejar que alguien le rompiera el corazón. Y todo esto para Korra era verdaderamente extraño.

Una mano se posó sobre su hombro y esto hizo que se sobresaltara. Cuando se percató de quien era pudo finalmente relajarse, aunque al instante sus nervios se hicieron presentes en todo su cuerpo.

- ¿Llegaste hace mucho? – preguntó Mako.

- No – respondió nerviosamente – no podía quedarme en casa viendo como era vigilada por mi papá.

Mako reía ante la confesión de la chica y ella sólo guardaba el mp3 en su bolso.

- Hmmm… ¿Te gustaría ir a tomar algo? ¿Un té o un café? – preguntó nervioso – confieso que… que tengo un poco de escalofríos.

- Sí, el clima está raro – respondió Korra – bueno… vamos.

Los muchachos comenzaron su caminata y mientras avanzaban un silencio se apoderaba de ambos.

- Hmmm – dijeron al unísono.

Una pequeña sonrisa se les contagio a causa de esto. Se sentían como dos tontos sin saber como actuar en frente del otro.

- Esto es raro – decía Mako.

- Es la situación la rara, como que partimos al revés conociéndonos.

- Bueno, esa noche de verdad… de verdad me sorprendiste.

Korra se sintió halagada y un sonrojo pasó por su rostro.

- ¿Por qué te sorprendí?

- Eras la chica más linda que había visto en mi vida… y aún lo sigues siendo - y una sonrisa tímida invadió su rostro.

Korra no sabía cómo reaccionar, se estaba poniendo aún más nerviosa, pensó que con los minutos avanzados se calmaría, pero el chico era directo y no tuvo miedo en decir lo que pensaba y eso la descolocó, pero se sintió complacida.

- ¿Cómo llegaste a la fiesta? ¿Bolin te invitó? - fue lo primero que se le ocurrió preguntar.

- Nop, fue Asami.

- ¿Ya se conocían?

- Hmmm… - dudó el muchacho – la conocí a principio de año.

- Ahm. Ya veo.

Mako no sabía si seguir contando esa historia.

- La verdad… es que salimos juntos un par de semanas – confesó inquieto ante la mirada sorprendida de Korra – pero no resultó. No tenía tiempo y no quería hacerle daño.

- ¿Y ahora tienes tiempo? – preguntó directamente.

- No, pero… - se detuvo – me ilusiona saber más de ti.

- ¿Por qué no tenías tiempo entonces? – preguntó nuevamente en seco.

- Estudio Derecho Korra, tengo notas y una beca que mantener, además de eso, trabajo medio tiempo en algunas ocasiones. Llego cansado a casa y en mis tiempos libres lo que más anhelaba hacer era dormir. Pero debía seguir estudiando y leyendo - comenzó a rascarse la nuca – quizás soy yo el que estaba demasiado obsesionado con los estudios, no lo sé – dio un respiro.

Korra sabía la historia de Asami, la conoció para ese entonces. Ella estaba triste porque estuvo saliendo con alguien, pero no resultó. ¿Quién iba a pensar que sería precisamente el chico que tenía enfrente suyo? El destino estaba jugando con ellos definitivamente.

- Entonces, quizás no sea buena idea que tú y yo nos conozcamos más – dijo.

- ¿Por qué? - preguntó con demasiado interés Mako.

- Asami es mi mejor amiga Mako… no quiero hacerle daño también. Ella me contó su historia cuando la conocí este año, vi lo triste que estaba. Así nos fuimos acercando y ella es un pilar fundamental en mi vida…

- Oye – Mako se paró enfrente de la chica y alcanzó una de sus manos - Korra, eso ya fue hace tiempo ¿Por qué debería interferir en que tú y yo conversemos y nos conozcamos? Lo encuentro absurdo. Además te estoy siendo sincero y te cuento esto porque quiero que me veas tal cual soy.

La chica sentía como la mano de él apretaba fuertemente la suya.

- Korra… - Mako esperaba alguna reacción de la chica – al menos déjame invitarte el café de hoy – dijo resignado esperando que por fin ella lo viera a los ojos.

- No me gusta el café – respondió finalmente alzando su vista – me gusta más el chocolate caliente.

El muchacho de ojos dorados sonrió y la invitó a seguir caminando hasta llegar a la cafetería de Ciudad República. Éste en ningún momento le soltó la mano y por supuesto, Korra tampoco protestó ante eso. Su agarre era firme y seguro y eso le daba mucha confianza a la ojiazul, tanta confianza que creyó cada una de sus palabras.

Se sentaron en uno de los taburetes para dos personas en una esquina del local y uno de los empleados les ofreció la carta para que pudiera pedir a su gusto.

- Ehm… ¿Puedo pedir algo para comer? – preguntó casi en un susurro Korra.

- Claro – miró a la chica como se escondía tras la carta.

- ¿Qué se van a servir? – preguntó el chico que atendía las mesas al cabo de un rato.

- Un chocolate caliente y una donuts de manjar, por favor – dijo apenada la chica.

- Lo mismo, por favor – repitió Mako aguantando la risa.

Korra se percató de que Mako se estaba riendo de ella. ¿Qué le hacía tanta gracia? ¿Acaso será por la comida? Así que no le devolvió la sonrisa y solo lo miró de reojo esperando que llegara su pedido. Y Mako no dejaba de mirarla, la observaba tan natural, estaba completamente embelesado ante su presencia y su imagen, mientras ella jugaba con la punta de su cabello, enrollándoselo en sus dedos y tarareando la melodía que sonaba en la cafetería, Lucky Strike de Maroon 5.

- Deja de mirarme… me pongo nerviosa – suspiró Korra

- No puedo – se disculpó Mako.

- ¡Ya basta! – llevo una de sus manos frente a los ojos de Mako.

El camarero había llegado con el pedido. Dejó las tazas de cartón en la mesita que tenían a su disposición y las donuts juntas, para que ellos se sirvieran a su gusto. Hizo un gesto con la cabeza y les dijo que si necesitaban algo que solo lo llamaran. Ambos chicos entonces tomaron su respectivo chocolate y comenzaron a beber. Por fin saboreaban algo calientito después de todo el frío que pasaron en la caminata hacia aquel lugar. Mako apoyaba sus dos manos alrededor del envase para poder calentarlas, mientras que Korra daba un pequeño mordisco a su dulce.

- Eres muy friolento.

- No me gusta el invierno ¿Acaso no pasas frío nunca Korra?

- Claro que sí, cuando voy a nadar, me da frío al principio, pero luego se me pasa. – dijo dando un sorbo a su taza.

- ¿Nadar? – preguntó curioso.

- Estudio educación física Mako y ahí tengo un ramo de Natación, pero por sobre todo, siempre me ha gustado nadar. Amo el agua en toda sus formas – decía llena de orgullo – Pero nado por diversión y porque me relaja, por eso trato de ir la mayor parte del tiempo al gimnasio.

- Me gustaría verte así un día

- Quizás – dijo traviesamente Korra. Ya empezaba a relajarse ante la mirada del chico.

Entre sorbos de chocolate y rastros de manjar en los labios de cada uno, la tarde avanzaba. Mako averiguaba aún más cosas de la chica. Como que era hija única y sus padres pagaban la carrera de ésta. Mientras pedían otro vaso de chocolate caliente, Mako le contaba como vivía con su hermano menor, y que a veces iban a visitar a su abuela y a sus primos a otra ciudad. Que ellos habían llegado a Ciudad República hace un par de años atrás con sus padres, pero que ambos lamentablemente habían fallecido. Korra se sorprendió por todo el esfuerzo que ambos hermanos hacían para sobrevivir, por eso era que Mako estudiaba demasiado, porque gracias a sus notas él se había ganado una beca de estudio en su segundo año de Derecho – iba en tercero - y como motivaba a su hermano menor a que siguiera sus pasos para que las cosas se le facilitaran.

- Si vas en tercero… entonces ¿tienes 21 años más o menos?

- 20 para ser exactos.

- Ahm… - respondió Korra.

- Tú debes de tener la edad de Bolin y Asami más o menos ¿18?

Korra afirmó con su cabeza. Aunque claro, Asami había cumplido hace un poco más de una semana los 19 años. Esa fiesta. Korra recordó nuevamente aquella noche y su cuerpo se llenaba de sensaciones. No lo iba a negar, tenía enormes deseos de probar nuevamente sus labios y sentir el cuerpo del chico muy junto al suyo. Korra empezó a moverse algo inquieta en su lugar y bebió de un solo trago lo que le quedaba de chocolate, pero si esto seguía avanzando y esas sensaciones se volvían más fuertes, no se podría detener ¿debía hablar con Asami y contarle lo que estaba sucediendo? Nuevamente comenzó a morderse una de sus uñas.

- No hagas eso – le tomo la mano.

Korra se le quedó mirando y luego se percató de la hora ¿Por qué siempre avanzaba tan rápido cuando se encontraba divertida?

- Creo que es hora de volver. Mañana tengo clases temprano – dijo la chica.

- Yo igual – dijo dando un suspiro pesado y mirando la hora del reloj de pared de la cafetería – pero, te acompaño hasta tu casa.

- No es necesario – se excusó.

- Insisto – No hubo más discusión ante esa cálida sonrisa que le regalaba a ella.

El móvil los dejaba cerca de la casa de Korra y allí ambos bajaron y éste la acompaño hasta la puerta de su hogar. Era un barrio sencillo, humilde y bonito. La puerta de la casa de Korra estaba subiendo simplemente tres escalones. A los costados había ventanas que estaban tapadas con cortinas de color azul, pero que dejaban ver que la luz estaba encendida dentro.

Korra se paró en uno de los escalones, quedando casi a la misma altura que él. Frente a frente.

- Gracias por esta salida - le agradecía él - ¿Nos.. nos veremos de nuevo? – preguntó con algo de miedo ante lo que podría responder la chica.

- El miércoles de hecho, quedamos de juntarnos nuevamente en casa de Bolin para continuar el trabajo… - Mako se acercaba más a ella y esta comenzaba a sentir que el calor se aparecía en su rostro – así que… quizás nos veremos sí o sí…

Sus vistas quedaron frente a frente y de un segundo a otro se posaron en los labios del otro. Querían, hace bastante rato que ambos querían sentir un beso nuevamente. Mako fue el primero en dar un paso, llevando ambas manos al rostro de la chica. Korra sentía como el aliento de él acariciaba su cara. Mako apoyó su frente con la de ella y de alguna manera estaba pidiendo permiso para poder llevar a cabo su objetivo. Ella sólo cerró sus ojos. No se iba a oponer a lo inevitable. Se acercó lo que le quedaba de espacio entre sus bocas y con un roce a los labios del chico, le dio la aprobación para lo que él quería. Mako la besó tiernamente al principio probando en totalidad sus labios. Sus manos comenzaron a descender hasta acomodarse en la cintura de la chica y Korra tuvo la oportunidad de posar sus manos en el cuello y los hombros de él. Siguieron besándose y dieron paso a jugar un poco con sus lenguas. El beso de a poco se estaba haciendo más intenso. Ella sentía como un cosquilleo se apoderaba de sus partes íntimas mientras que el sólo quería sentirla aún más presionada a su cuerpo.

Korra se separó de él.

- Dame un respiro… - dijo sintiendo el pulso en sus labios – además, mis padres están dentro. No quiero que nos husmeen por la ventana – dijo mirando de reojo por si las dudas.

- Oh… perdón – dijo y echó un vistazo a la ventana - ¿De verdad te vigilan?

- No, pero tengo un padre celoso.

Mako río ante el comentario. Tomó aire y decidió partir a su casa. No si antes darle nuevamente un beso rápido.

- Estaré esperando ansioso a que llegue el miércoles – dicho eso se dio la vuelta y emprendió la marcha a su casa, girando su rostro y viendo como ella finalmente entraba sana y salva a su casa.


Hola ¿Alguien me lee?

Acá les dejo el segundo capítulo de esta historia loca.

Espero que esto vaya mejorando :( he recibido un sólo review y eso hace que me cuestione si estoy haciendo bien esto. De todos modos para mi es un placer escribir, sobre todo de mi OTP Makorra.

Bueno, la paciencia es un don.

Saludos a los que se pasan por acá.

PD: quiero reviews! :'( - se va a un rincón a llorar - (?)