Hola a todas he vuelto *-* bueno , esta es la siguiente actualización del Fic, gracias a todas por sus comentarios, estoy muy contenta de que la historia haya tenido bastante aceptación.

Sé que en mi historia anterior he dejado a Splinter, como una rata sin alma; en este fic remediré un poco esa situación y sin más los dejo con la actualización


Capitulo 2: "Responsabilidades"

Splinter no sabía que decir. Abría la boca, la cerraba y volvía a quedarse absorto en medio de sus pensamientos. Lo que menos pensó encontrar al regresar de su paseo habitual, fue a sus tres hijos más silenciosos que de costumbre y con una mirada para nada alentadora. Pero el broche de oro sin duda se lo había dado su hijo mayor, quien entrando a la cocina le había sonreído como si fuera a regañarlo. Hace siglos que no veía esa sonrisa en sus labios. ¿Ahora en que lio se habían metido?

No había alcanzado a preguntar qué es lo que había sucedido, cuando escucho el repentino y sonoro llanto de un par de bebes. A Splinter le temblaron las piernas. Miles de recuerdos llegaron en una oleada a su cabeza, ese llanto casi como un grito de atención lo hizo volver atrás, lo dejo más joven y un poco más cansado, pero vitalmente pleno. Hacía años que no escuchaba ese tipo de llanto.

Leonardo tan velozmente como había aparecido, volvió a desaparecer, sin darle siquiera una explicación a su alterado sensei. El llanto duro unos minutos más, y los susurros de Leo llegaron hasta la cocina apagados y amortiguados, pero igualmente el viejo maestro pudo oír a su hijo susurrar, de manera amorosa, como solo un padre podría hacerlo….Esperen… ¿Un padre?, grito su mente al darse cuenta de lo analizado. Sin poder creer lo que oía siguió prestando atención con sus agudas orejas

"Todo está bien, vamos…no lloren, aquí estoy….nadie les va hacer daño…"

Minutos después el llanto pasó al olvido. Splinter más confundido que nunca se giro en redondo para poder ver a sus otros hijos tan sorprendidos como él. Los tres quelonios queriendo hacerse los tontos levantaron los hombros en señal de no saber nada. Splinter poniéndose serio y cruzando los brazos volvió a preguntar en silencio, explicando con ese gesto que no aceptaría un "No sé nada". Conocía a sus hijos, sabía que algo no estaba bien, y el llanto de las dos nuevas criaturas se lo había confirmado. Raphael molesto con toda la situación fue el primero en hablar

-"¡Todo es culpa de Lebbb!"

-"¡Raphael, cierras esa boca o te la engrapo!"-Leonardo apareciendo por la puerta de la cocina, susurro un grito, al tiempo que tapaba la boca de Rapha con su mano derecha, deteniendo así cualquier palabra que hubiera querido salir de la boca del de rojo. El quelonio de rojo asintió rápidamente al ver la cara irritada que mostraba el mayor, los otros dos hermanos se taparon la boca con ambas manos y asintieron. Nadie quería bebes llorando en casa.

Leonardo suspirando más tranquilo, voltio entonces para encontrarse con su descolocado maestro. Pasándose una de sus manos por la cabeza y contando hasta un millón, Leo preparo su discurso.

-"Sensei….quizá quiera sentarse…"

Splinter más obediente que nunca se sentó en la mesa junto a sus hijos y miro atento al de bandana azul. Leo cerró los ojos y volvió a recordar todo lo sucedido esa noche. La voz de la mujer que le había confiado lo más preciado de su vida y su propia promesa le dieron fuerza y sin siquiera notarlo, le conto de golpe toda la noticia.

Todos los presentes se quedaron en silencio cuando la narración termino. Splinter no sabía cómo sentirse. ¿Orgulloso? ¿Preocupado? ¿Feliz? ¿Qué era lo que se suponía que debería sentir? Ser padre era algo maravilloso, pero a la vez muy complicado, los bebes eran criaturas tan hermosas como incomprensibles, y el sabia de lo que hablaba, después de todo el había criado a cuatro hijos, y sus canas no le habían salido así porque si. Suspirando, el maestro por fin hablo

-"Leonardo… ¿Te das cuenta de la responsabilidad que estas tomando? "-Todas las miras se enfocaron en Leo, el cual expreso como pudo a sus ideas

-"Si….y al mismo tiempo...no"-Splinter asintió y sonrió comprensivo. Ser padre era un trabajo que nunca terminaba, no se podía medir esa responsabilidad, era sencillamente imposible.

-"Escucha hijo, yo pienso que hiciste lo correcto…"-Raphael abriendo la boca intento interrumpir, pero el viejo maestro sin darle el tiempo de hacerlo, siguió dirigiéndose al mayor-"Sin embargo, no sé qué vida podríamos darle a esas criaturas, tu sabes lo que somos"-Levantando la vista volvió a ver a su hijo y no pudo evitar sonreír ante su decidida mirada, sabía que si le decía que no, su hijo era capaz de marcharse junto a los bebes con tal de cumplir su promesa y eso lo hacía sentirse irremediablemente orgulloso-"Pero como has dado tu promesa entonces tendrás que cumplir, por ahora vivirán con nosotros, mas adelante veremos qué hacer, por ahora solo puedo decirte que estoy orgulloso de ti"-Y dando por terminada la discusión se paro de la mesa y abrazo a un nervioso Leonardo

Los chicos miraron la escena sin poder creerlo. Splinter había aceptado que los bebes se quedaran, quizá no para siempre, pero por ahora vivirían en la casa. Ninguno sabía cómo reaccionar y Miguel Ángel era el único que parecía saltar de la emoción. Splinter por su lado en vez de dirigirse al dojó, pregunto curioso y algo avergonzado al mayor, si podía subir para poder ver a los nuevos integrantes "temporales" de la familia. Leo con una sonrisa asintió, Mike y Don se les unieron enseguida. Raphael también los siguió, gruñendo por lo bajo y cruzado de brazos se encamino hacia la escalera; aunque en su interior la llama de la curiosidad se lo estuviera comiendo vivo, no pensaba demostrar que estaba "entre comillas" emocionado.

Cuando al fin la familia cruzo la puerta de la habitación de Leo, todo murmullo o sonido quedo apagado. Sobre la cama de Leo y rodeados de cuanto almohadón encontró el mayor, reposaban dos bebes. Blancos como la leche, con el pelo castaño desparramado sobre la cama y con la tranquilidad propia de los recién nacidos dormían dos criaturas inocentes.

Pero esto no era lo más hermoso de todo. Ambos bebes, ladeados el uno contra el otro, se sostenían una mano, mostrando así su deseo de permanecer unidos, incluso lejos de la panza de su difunta madre.

Ninguno pudo evitar sonreír. Y esto incluyo a Raphael.


Bueno este fue el capitulo espero que les sigua gustando, quiero aprovechar este espacio para agradecer a quienes han comentado mi historia.

Yinu25: Gracias por tomarte el tiempo de comentarme y no te preocupes que yo seguiré escribiendo con todas mis energías.

dany fan TMNT: Hola tantas lunas xD que genial que te haya gustado la historia, y como dices asi como vamos Leo ya lleva varios traumas encima (pobre de MI Leo xD jajajaja); no te preocupes por el otro fic, con que lean ya es suficiente. De todas maneras muchas gracias por comentar :D.

Eme48: Que bueno que te gusto xD; atenta a las actualizaciones gracias por comentar

Dragonazabache: OMG o_o cuantas preguntas xD, bueno en este capítulo creo que te contesté una de ellas, la otra se responderá sola con el tiempo, gracias por comentarme :D y no te preocupes por que pronto subiré mas actualizaciones

TheSaku: Lo se merezco un Nobel xD; la verdad mi imaginación creo que no tiene límites, lo de Splinter se soluciono ahora, pero ahora viene el verdadero reto, roguemos que a Leo y sus hermanos puedan con el, gracias como siempre por comentar, espero que te haya gustado esta actualización