Capítulo 4

Secretos bajo techo

Estaba ansioso por terminar sus deberes universitarios. Quería llegar a casa, fingir estudiar o hacer algo en la cocina para poder observarla, con su hermano y con Asami. Mako veía la hora a cada instante y todo pasaba lento, demasiado lento para su gusto. ¿Qué le sucedía? Estaba claro que Korra le gustaba, le atraía demasiado, pero ¿por qué esta vez estaría dispuesto a hacer de todo con tal de verla? Con Asami nunca se sintió así, o bueno, quizás solo al principio, pero se sumergió tanto en sus estudios que no le dio valor a la "relación" que había formado con ella en un principio. Quizás porque ella no estaba destinada para él. O quizás era parte de las jugarretas que hace el destino y así llegar a conocer a la chica de ojos azules que este último tiempo lo tenía embobado. Mako creía fielmente en esos pensamientos que llegaron al final en su cabeza. Todo está maquiavélicamente preparado por alguna fuerza divina o un ser supremo.

- ¿Qué estoy pensando? – Mako sentía que se estaba volviendo paranoico.

Volvió a mirar el reloj y suspiró de mala manera, no habían pasado ni cinco minutos desde la última vez que vio la hora.

Mientras tanto en el gimnasio de Ciudad República, se llevaba a cabo el examen de natación de los alumnos de primer año. Tres estilos diferentes en 50 metros. Primero debían ejecutar estilo pecho, luego estilo espalda y por último estilo mariposa, el estilo libre no lo tomarían en cuenta esta vez. Korra estaba esperando su turno, mientras se paseaba por el alrededor de la piscina viendo a sus demás compañeros. Estaba confiada en batir su propio record, no por nada el día anterior había entrenado arduamente, y es que para ella haber perdido el día lunes, después de aquella junta en la biblioteca con Asami y Bolin, no pasó a practicar como lo tenía estipulado y se fue directamente a su casa.

Y era sorprendente, en ningún momento recordó que más tarde debía ir a quedarse en casa de Bolin para finalizar el examen de Inglés y que en esa casa estaría un muchacho de ojos dorados. Su principal interés, ahora, era simplemente nadar.

- Felicidades Korra, te superaste por dos segundos – le decía el profesor.

- ¿De verdad? – preguntaba agitada la muchacha después de realizar su último nado.

- Korra, al finalizar con los demás alumnos, me gustaría verte en 50 metros de estilo libre ¿Te animas? – le desafió el profesor.

- ¡Claro! – respondió entusiasmada.

Volvió a mirar su reloj. Fantástico pensó, la clase terminaría en cinco minutos más. Había sido la clase más larga de toda su vida. Y es que volver a casa era hoy un placer que quería disfrutar al máximo. A cada segundo si es posible.

Cuatro minutos más y su dedo índice empezaba a golpear la mesa. Tres minutos y se dedicaba a mirar sigilosamente al profesor. Dos minutos y esta vez miraba a sus compañeros, más de alguno también estaba pendiente de ver la hora. Un minuto y una sonrisa se le comenzaba a dibujar en el rostro.

- Bien alumnos, espero que hayan aprovechado estas horas de estudios. La próxima semana se viene su examen. Recuerden no quiero ningún error – decía el profesor - de más está decir que la presentación es formal. – Sonó el timbre del reloj de éste - pueden retirarse.

Mako salió de su silla como un resorte, guardó apresuradamente sus cosas en el bolso y salió primero de la sala. Cuando estaba atravesando el patio, una chica lo llamó por su nombre.

- Este es el libro que me prestaste, me sirvió mucho para la prueba. Muchas gracias – le dijo

- Ah, vale, no hay de que – Mako comenzaba a retirarse, pero la muchacha lo volvió a llamar.

- Quería agradecerte de alguna manera…

- No te preocupes, no tienes que agradecerme. Ahora discúlpame pero estoy apurado. Adiós - y se marchó dejando a la chica con las palabras en mitad de la nada.

Corrió hasta alcanzar un móvil que lo dejaría en su casa, todo sea para llegar temprano. Apoyó su cabeza en el respaldo del asiento y suspiró. Su pierna comenzaba a moverse repetitivamente, Mako se estaba poniendo nervioso. Nunca antes le había sucedido eso, bueno, no lo recuerda. Korra realmente le estaba haciendo sentir cosas nuevas. ¿Y qué pensaría ella? Éste no dejaba de hacer temblar su pierna e inconscientemente se llevó una uña a su boca, para poder comérsela.

- Se pegan los hábitos - pensó al recordar a la chica haciendo lo mismo.

Nunca le habían sudado tanto las manos al abrir la puerta ¿Por qué se sentía tan ansioso y nervioso a la vez? Pero cuando abrió y entró a su propio departamento, vio todo lo que era tranquilidad. ¿Dónde estaban?

- ¿Bolin? – llamaba a su hermano.

Mako se dirigió a la habitación de su hermano y ahí estaba, durmiendo y un fuerte olor golpeo brutalmente a su olfato.

- ¡Dios Bolin eres un cerdo! - se dirigió a la ventana de la habitación para correr las cortinas y así entraría luz a esa pocilga y de paso abrir la ventana para espantar el mal olor de su habitación.

- ¡Nooo, apaga la luz Mako! - decía el menor mientras se tapaba con sus frazadas.

- ¡Limpia tu habitación! - le daba una patada a la cama de su hermano - ¿A qué hora llegan Asami y… - titubeo un poco – y Korra?

- Deberían venir después de las 2

- ¡Son las 1, ya levántate! – dijo arrancándole las frazadas de la cama.

Mako caminó hasta su habitación y se estiró un rato en su cama. Ahí olía a limpieza y no como el antro de la habitación de su hermano. ¿De dónde salió tan desordenado? Pensó. ¿Cómo podría invitar a una chica ahí? El nunca dejaría entrar a Korra a su habitación si estuviera tan descuidada, mínimo debería tener una cama cómoda para estar con ella…

- ¡Mierda!

No podía controlar sus pensamientos, tampoco podía dejar de sentir aquellas sensaciones. Se levantó de su cama rápidamente y se dirigió al baño, pensó que una ducha lo podría calmar totalmente.

Las dos de la tarde y Asami siempre tan puntual para llegar. Menos mal Bolin alcanzó a ducharse también y despejarse. Hasta le dio tiempo de ordenar un poco su habitación. Mako se encontraba en la cocina preparando algo de almuerzo para él y su hermano, pero al ver llegar a Asami decidió preparar más.

- ¿Y Korra? - preguntó el menor de los hermanos.

- La llamé a su celular, pero no me contestó. Le dejé un mensaje diciéndole que me venía directamente para acá – decía Asami mientras bebía un vaso de agua.

- ¿Estaba en examen de natación no? Bueno habrá que esperarla.

Mako escuchaba atento la conversación de ellos. Asami probó en llamarla una vez más y no contestaba. Minutos más tarde, los tres se encontraban almorzando.

- Mako realmente adoro tus comidas - decía Bolin.

- Claro, si no aprendía yo a cocinar nos hubiéramos muerto de hambre.

- Lo sé hermano, eres el salvador de ambos.

Asami reía al ver a los dos hermanos. Realmente se sentía bien con ellos dos, en especial en poder llevar una buena relación con Mako después de su fracaso amoroso. No es que no fueran compatibles quizás, pero era verdad que el chico le dedicaba más tiempo al estudio que a tener una vida propia. La chica se le quedó viendo un buen rato y Mako se percató de que estaba siendo observado por ella, pero prefirió hacerse el desentendido. Él le tenía mucha estima a Asami, pero la morena que le quitaba el sueño en estos momentos era la chica que aún no llegaba. ¿Por qué se demora?

Unos golpecitos se sintieron en la puerta, Mako y Bolin se levantaron al mismo tiempo para ir a abrir, ambos se miraron y Mako le cedió la puerta a su hermano, el decidió recoger las cosas de la mesa con ayuda de Asami. Allí apareció Korra algo avergonzada, despeinada y algo agitada.

- Lo siento, me vine corriendo… - Bolin la hace pasar y le pide a su hermano mayor que le sirva un vaso de agua a Korra – me tuve que quedar un rato más en el examen… - da un sorbo al vaso que Mako le entrego personalmente – el profesor me pidió que me quedara un rato más. Me preguntó si me animaba a una ronda más de natación, para ver cómo iba con mi record - se bebe lo que le queda de agua - y ¿Qué creen? – todos se miran – ¡superé mi propia marca! Claro estoy lejos del record mundial, pero por sólo 5 segundos, pero ahora me superé y eso me tiene muy feliz – decía mientras le brillaban los ojitos.

Los demás se veían, no entendía muy bien de que hablaba, pero Korra irradia felicidad y eso les gustaba a sus amigos.

- Pues felicidades Korra - Bolin la abrazaba efusivamente - ¡eres la mejor!

- Jejeje gracias amigo – Korra reía.

- Dime ¿Tienes hambre? Debes estar agotada, ¡Mako! ¡sírvele de tu deliciosa comida a Korra! – añadió Bolin.

- Ah, claro – Mako reaccionó ante aquellas palabras.

Korra lo miró y este esbozaba una pequeña sonrisa, luego miró a sus amigos y se quedó allí sentada esperando que le sirvieran algo de comer, la verdad es que se moría de hambre.

- ¿Por qué no contestabas tu celular Korra? – preguntó Asami

- La verdad - decía mientras probaba el platillo que Mako personalmente le ofreció – se le descargó la batería. Por eso no pude llamarte – seguía comiendo con entusiasmo - ¡esto está delicioso!

- Mako es un gran cocinero - le respondía Bolin.

- Ya te dije, debí aprender a la fuerza, ya que tú con suerte sabes hacer un pan con mantequilla.

- Tengo otros dones - decía egocéntricamente.

- ¿Cuáles? – preguntaba Asami en modo burla.

- ¿De verdad quieres saber Asami? - Bolin sonaba seductoramente. Y Korra casi se atraganta con el comentario de su amigo. Mientras Mako se llevaba una mano al rostro en señal de vergüenza.

- No, yo paso – apuntó Asami.

- Necesito ir al baño – decía Korra.

- Ya sabes dónde queda, ve con confianza.

Korra se levantó de la silla y se fue caminando hasta el baño, mientras Bolin y Asami seguían jugando a descubrir los dones de Bolin. Mako aprovechó la instancia y siguió a Korra, entrando con ella al baño.

- Oye ¿Qué haces? – pregunto avergonzada.

Mako solamente se acercó a ella y le dio un fuerte abrazo. Korra se sentía en las nubes y el olor de él nuevamente estaba surcando efecto en ella. Cerró los ojos y aspiró conforme su perfume. Luego se separó de ella y le dio un fugaz beso en los labios. Korra quedo con ganas de más, pero sabía que en ese momento, allí precisamente era peligroso.

- Sólo quería darte mis felicitaciones, me alegro que te haya ido excelente en tu examen – le decía el chico mientras pasaba su dedo pulgar en la mejilla de la chica.

Korra estaba atónita, que ni cuenta se dio que Mako ya había salido disimuladamente del baño. Se miró en el espejo, lanzó un suspiro y se sentó a hacer pis.

La tarde ya comenzaba con un arduo trabajo para los tres muchachos. Debían terminar el examen de inglés esta misma noche según el itinerario que ellos se habían planteado. Korra, Bolin y Asami se encontraban en el living de la casita, sentadas en el sillón leyendo sus quehaceres. Y Mako que no quería dejar de observar a la chica de ojos azules, decidió quedarse a estudiar en la cocina.

Las horas pasaban, ninguno se movía de su lugar. Korra estaba sumida en sus escritos, mientras que Asami le ayudaba a corregir algunas palabras. Bolin iba escribiendo todo en la laptop que Asami había dispuesto para el grupo. Mientras que el hermano mayor, Mako, también estaba concentrado en sus quehaceres. Leyendo libros y sacando apuntes de las cosas que leía. Korra de vez en cuando dirigía su mirada hacia él y en raras ocasiones se cruzaban las miradas provocando una sonrisa en el chico y ella se hacia la desentendida, pero sin duda le causaba un poco de calor en el rostro. El celular de Korra se estaba cargando a su lado, gentileza de un cargador que Bolin tenía. Notó que tenía un mensaje y lo leyó.

"Deja de mirarme, me desconcentras"

Korra sintió arder su rostro y comenzó a morder, para variar, la punta del lápiz.

"Está bien, no te miraré más…"

- Korra, ¿otra vez hablando con tu primo muy, muy lejano?

- ¿Qué? – dijo haciéndose la desentendida.

- Planeta tierra llamando a Korra – decía Bolin.

- Ahm… eh, lo siento – Korra estaba apenada, en momentos como este quería que la tierra la tragara de una. No le gustaba sentirse observada de esa manera.

Eran casi las ocho de la tarde. Asami comenzaba a estirarse después de un buen rato y Bolin se levantaba para ir al baño. Korra apoyó su cabeza en la mesa.

- ¿Estás muy cansada?

- Más o menos. Ayer entrené todo el día y hoy me levanté temprano.

Mako se levantó de su puesto y salió del departamento ante la vista de las dos muchachas. Se miraron extrañadas por un momento, pero luego Korra atendió su celular nuevamente.

"Sal un rato"

- Asami ¿Podemos tomarnos una pausa?

- Sí yo creo que es necesario – dijo dándose un nuevo estiramiento.

- Hmmm… iré a comprarme una bebida energética, creo que me hace falta. ¿Quieres que te traiga algo?

- Nop, gracias. La verdad necesito ir al baño también ¡pero Bolin no sale nunca!

- Jajajaja, echa desodorante al baño apenas salga – decía Korra mientras se dirigía a la puerta – vuelvo al rato.

Korra bajaba las escalas del edificio. Los chicos vivían en la tercera planta y no había ascensores. Tampoco creyeron necesario, por eso el alquiler era barato. Y ahí lo vio, esperándolo en la segunda planta. Cuando la vio llegar él sonrió y ella igual.

- ¿Así que te desconcentro? Vaya yo pensé que eras inmune a eso.

- Estando bajo el mismo techo y sin mirarte, es complicado. Eres más atractiva que mis apuntes.

- Woo, soy comparada con unos apuntes – ponía cara de interés Korra.

Mako llevó sus manos hacia la cintura de la chica y la atrajo hacia él. Korra nuevamente se veía rodeada de su abrazo y de su perfume. Y vaya que le gustaba como olía ese hombre. Embriagada por eso se dejó llevar y buscó sus labios, allí ambos se besaban en las escaleras del pequeño edificio. Lo anhelaban tanto. Mako se separó un poquito de ella y le dio un beso en la mejilla.

- Tengo que ir a comprar Mako, le dije a Asami…

- Bien, te acompaño – le sonreía.

Iban bajando las escalas juntos hasta llegar a la entrada principal. Mientras caminaban a la tienda más cercana para comprar su famosa bebida y alguna que otra cosa para comer, típico de Korra.

- ¿Así que superaste tu record?

- Sip – decía orgullosa – por dos segundos. El record de 50 metros en natación es de 25 segundos y algo. Bueno, aún me falta llegar a eso jejeje, pero hago 30. ¿Entiendes?

- Sí, no soy tan tonto.

- Ah muy bien – decía dándole unos golpecitos en el brazo.

Korra abrió su lata de bebida y partieron nuevamente a casa. Y antes de entrar Mako no dudó en asaltar una vez más a la chica para darle un rápido beso en los labios. Korra le dio un golpe nervioso en su brazo para que se distanciara, estaban en las afueras de su departamento, no podía permitir que Asami los viera. Pero entraron juntos y tanto Bolin como Asami se les quedaron viendo.

- ¿Andaban juntos? – preguntó Bolin.

- No – respondieron al unísono.

- Nos topamos acá en la entrada nada más – se disculpó Mako, quien tomaba sus cosas de la cocina y se dirigía a su habitación.

- Les traje chocolates – les entrego una barrita a cada uno.

- Gracias.

La madrugada ya estaba presente en aquella casa y una música suave sonaba para darle un poco más de vida a los chicos que se encontraban trabajando en su examen. Había bostezos varios y una que otra taza de café que era consumido por Asami o por Bolin. Korra tenía de respaldo otra bebida energética, ya que el café, como era bien sabido, no era de su agrado.

- Niños y niñas presentes… ¡Hemos terminado! – Asami apretaba "enter" en el computador y Korra casi llora de felicidad.

- ¡Al fin, odioso inglés! – se estiraba.

- ¿Qué hora es? – decía Bolin perezosamente.

- Son más de las 3 - respondía Asami.

Korra luego de un par de bostezos, se acomodó en el sillón y cerró sus ojos. Sus dos compañeros se quedaron viéndola y decidieron dejarla dormir. Realmente había hecho un gran esfuerzo en mantenerse despierta hasta tarde, sabiendo todo el trabajo físico que tuvo con su examen de natación.

- ¿Asami te traigo una manta también? – preguntó Bolin.

- No, no te preocupes, llamaré un móvil para que me vaya a dejar a casa.

- ¿Estás segura?

- Sí, prefiero estar cómodamente en mi dulce cama, además tengo que salir en la tarde. Más cosas de la universidad. Procura eso si que Korra descanse, por favor Bolin – Asami acomodaba sus cosas y recibía la manta que Bolin tenía para Korra, para poder ponérsela – revisaré una vez más el trabajo y lo mandaré a imprimir y encuadernar.

- Perfecto.

Asami atendía el teléfono y el móvil que venía a buscar a la chica ya estaba afuera. Bolin amablemente la acompañó hasta la puerta para su seguridad. Ambos se despidieron y el muchacho entraba a su casa. Dando un largo bostezo procuró que Korra estuviera abrigada, mientras dormía plácidamente y finalmente se metió en su habitación.

Unos escalofríos la despertaron. Debían ser como las 5, pensó la chica. Se dio una vuelta en el sillón y se acurrucó un poco más, pero no había caso, los escalofríos no pasaban.

- Korra.

Ella abrió sus ojos y vio a Mako que caminaba hacia ella.

- ¿Por qué estás despierto? - preguntó la chica.

- Vine a ver en que estaban, me había quedado dormido un rato. ¿Tienes frío? – Korra afirmó y Mako carraspeó un poco – ve… ve a mi habitación, estarás más cómoda.

Korra lo miró pero vio que sus ojos estaban observando hacia otro lado. Cuando ella se levantó se percató que Asami no estaba, menos mal pensó ella. ¿Por eso le habría ofrecido su habitación? Ambos entraron y Korra, medio somnolienta observó con delicadeza la habitación del chico. Era normal, pero ordenada, aunque su escritorio estaba lleno de libros y papeles y su laptop estaba encendido. Además notó su cama, se veía bastante acogedora, y eso provocó un fuerte rubor a la chica. También noto que había un pequeño televisor y uno que otro mueble. La luz de la lámpara que tenía en su velador era bastante acogedora. Diría que todo era perfecto, incluso la habitación tenía su olor.

- Descansa Korra, yo debo seguir trabajando.

Korra se acomodó en su cama y definitivamente, este sería uno de sus lugares favoritos. Toda la habitación tenía su esencia. Si seguía así no iba a poder frenar sus pensamientos ni sus sensaciones.

- Tranquila, Bolin no despierta hasta la hora de almuerzo, sobre todo cuando se desvela, así que descansa Korra.

- ¿Y tú?

- Ahm – Mako suspiró – trataré de estudiar un poco más y luego me voy al sillón.

- Mejor te quedas conmigo.

Mako sintió que las hormigas, mariposas y todas esas cosas clichés se apoderaban de su cuerpo. Unas simples palabras lo hacían perder la razón. Por dios, estaba allí, en su propia cama, no podía evitarlo. Su corazón latía rápidamente y no pudo dejar de observarla. El chico se levantó de su silla y caminó hacia la puerta de la habitación, lo siguiente que hizo dejo a Korra sorprendida, su corazón también latía rápidamente. Mako puso la cerradura de su habitación y caminó hacia ella. Korra con solo verlo ya se sentía desesperada. Ella estiró uno de sus brazos hacia él y lo atrajo hacia si. Mako comenzó a besarla, pero esta vez de manera apasionada. Olvidó todos sus papeles, olvido sus quehaceres, ella olvidó que tenía frío y sueño. Estaban solos en aquella habitación y sólo querían repetir nuevamente aquel acontecimiento, el cómo se conocieron por primera vez.


Uff y más uff… amé este capítulo en lo personal jijiji, lo planee mucho :3

En fin ¿Tienen alguna duda? ¿Alguna queja? ¿Alguna sugerencia?

Sí, esta historia tendrá lemon, pero en este no lo quise agregar, porque así como terminó el capítulo quedaba perfecto *O* (lo encontré muy sensual dios mio!) ya, cálmate Val!

Bueno, como corresponde, quiero agradecer a las personas que me han brindado sus opiniones, gracias por sus reviews y por darse el tiempo de leerme :D

Abrazos para:

galaxy01

SofiaaCaro

Zumakorra Lover

Ale Wr

Humpty Dumpty Dhu

KiraXproject

Bien, nos vemos en el siguiente capítulo!