La verdad no pensaba actualizar hasta dentro de la próxima semana, pero como este día es muy importante lo haré de todas formas. Primero que todo.

FELIZ CUMPLEAÑOS TheSaku!, que cumplas un montón de montones más!, que nunca se te noten y que la inspiración siempre te este molestando xD, Un abrazo enorme!, y ojala te guste esta continuación, que te dedico con todo cariño. Mi intención era actualizar la otra historia, pero te juro que no alcance xD, espero que esta de todas maneras te guste

Ahora sí. Que la diversión comience.


Capitulo 3: "¡Necesito ayuda!"

Leo se moría de sueño. No, mejor dicho, ya estaba muerto de sueño. Tenía que dormir, necesitaba hacerlo, pero era claro que aun no podía. El llanto de ambos bebes estaba enloqueciéndolo. No había pegado ojo en toda la noche, y todo lo que podía hacer era seguir paseándose con los bebes en sus brazos, meciéndolas de arriba abajo. En silencio agradeció que sus extremidades fueran grandes, de otra manera no habría podido cargarlas. Era la tercera noche y ya estaba que se le rompían los nervios.

-"Jesús santo y todo poderoso por favor ayúdame"-Rogo mientras las bebes seguían haciendo escándalo. Ya se le habían agotado las ideas, había cantado, tarareado y caminado durante horas, solo le faltaba bailarles tap. ¿Qué cosa era lo que querían?

Habían sido los tres días más agotadores de su existencia. Todo había ido tan rápido que apenas y había pedido que detuvieran el carro para bajarse. El mismo día en que Splinter le dio permiso para quedarse con los bebes, su mundo había cambiado del cielo a la tierra. Casi se había desmayado cuando se dio cuenta de que eran niñas; él era papá de dos fuertes gemelas. Donny las había revisado con cuidado, mientras estas descansaban en los brazos de Leo. (Por temor a despertarlas, el genio prefirió que fuera así) Y luego de verificar que estuvieran más sanas que una lechuga, comenzó una eterna lucha.

-"¿Cómo van a llamarse?"-

-"Mike, son las tres de la mañana, ¿no te puedes esperar hasta que amanezca por lo menos?"-Traba de persuadir el genio a un hiperactivo Miguel Angel

-"¡No!, ¡Yo quiero saber!"

-"Intrepido, por favor dile que se vaya a dormir o yo lo hare y no te gustara…"-Raphael levantando el puño no tardo en dar a conocer sus intenciones. Splinter quien se había quedado junto a sus hijos, trato de hacer entender al más pequeño que lo mejor era esperar

-"Niños, lo más prudente es ir a descansar, luego veremos…"

-"Sakura y Rose"-El viejo maestro ladeando el rostro, observo atónito a su hijo mayor, que embelesado, no paraba de mirar ambas caritas durmientes. Los chicos tan sorprendidos como él, guardaron silencio absoluto

-"¿Cómo dices?"-Pregunto extrañado el sensei

-"Sus nombres serán Sakura y Rose"-volvió a repetir tan decidido como al principio.

-"¿y por qué solo tú puedes elegir sus nombres?"-pregunto entre molesto y sorprendido el del carmín

-"¿Y cómo sabrás quien es quien?"-Pregunto Donatello

-"Porque ellas son mis hijas"-La mirada neutra y seria que le dedico entonces el mayor a su familia dejo helados a todos. Pero Splinter vio mas allá de de esa simple mirada. El corazón de Leonardo ya había sido atrapado por las dos pequeñas que descansaban en sus brazos. La preocupación pinto su rostro, y quizá hubiera podido hacer algún comentario si no hubiera sido por que la naturaleza se interpuso

El llanto repentino de ambas pequeñas volvió a romper el ambiente. Leo meciéndolas como la vez anterior intento calmarlas y volver a hacerlas dormir, pero el resultado no fue el mismo. Las dudas habían comenzado a asomarse en la cabeza de los cuatro quelonios, cuando una de ellas repentinamente se quedo cayada al alcanzar uno de los dedos de Leo, la otra igualmente despierta alcanzo el otro digito al vuelo e hizo lo mismo que su hermana, metérselo a la boca.

-"¡Tienen hambre!"-Exclamo sorprendido Mike

-"¿Y qué les doy?"-Esta vez, el acosado por las miradas fue Splinter

-"Pues…eso depende de cuentos meses tengan…, aunque por lo pequeñas no podría ponerles más de cuatro o cinco meses…"

-"Entonces aun toman leche materna"-aseguro Donatello.

Luego vino un silencio incomodo. Mike notando el porqué de la situación se puso ambas manos en el pecho como queriendo cubrirse, e hizo un pequeño gritito de chica al tiempo que decía

- "A mí ni me miren, que yo no tengo de eso"

Donatello soluciono el problema con un suplemento de la misma que hayo en un supermercado, navegando por la por internet. (El día en que la internet no pudiera ayudar a Donatello quizá se tiraría de un puente). El problema es que cada tarro de formula de leche, era excesivamente caro, y a esa edad, los bebes tomaban leche como condenados a muerte. Leo sin dudarlo renuncio al dinero que había estando guardando para las nuevas fundas de sus katanas, Mike vacio por voluntad propia su amado cochinito, y Donatello aporto lo que guardaba en su calcetín de la suerte. Raphael aunque no aporto dinero, se ofreció enseguida para salir a comprar lo necesario para las niñas, usando la excusa de que así podría respirar aire fresco. Pero Leo sabia que toda esa actitud solo era una pantalla, ya que al volver, Raphael no solo llevaba consigo lo que le habían pedido, sino que traía ocho tarros mas de formula y un par de baberos, además de el kilo de pañales y un montón de cosas para bebes. Leo siguiendo las instrucciones, preparo ambos biberones y les dio de comer. Los hermanos aun con temor de tomarlas, prefirieron observar. De esta forma la parte de alimentación y necesidades básicas quedo cubierta. Luego llego el segundo desafío.

Cambiar pañales.

¿Cómo los padres podían hacer eso? Los bebes no paraban de moverse, se hacían de todo a penas las acababan de cambiar, Mike y Raphael salían corriendo en cuanto sentían el olor, el talco terminaba por echárselo en la cara, por no mencionar que el pañal quedaba por cualquier parte menos por donde tenía que ir. Cambiar esos condenados pañales era una verdadera proeza que ni Donatello había podido resolver. Por más tutoriales que busco en la red no hubo forma de ganarles a las inquietas niñas.

Splinter por otra parte, trataba inútilmente de no destornillarse de la risa frente a sus hijos, verlos casi planear como quitar y poner un simple pañal desechable, era tan hilarante que todo lo que podía hacer era encerrarse en su habitación para que no le vieran reírse, mientras escuchaba a su hijo mayor dar instrucciones como en una operación de contingencia.

"Raphael, tú ten listo el pañal, Mike tú toma bien ese talco y esta vez, por lo que más quieras trata de darle al blanco y no a nuestras caras, Don, espero que esas toallitas húmedas tengan la temperatura exacta, no quiero errores, yo me encargare del resto ¿Listos?"

"¡SI!"

Nadie podía culpar a Splinter de querer morirse de risa. Sus niños necesitaban ayuda. Finalmente, él con toda la paciencia del mundo, le había enseñado a cambiar a las niñas a Leonardo, el cual miraba asombrado como en menos de un minuto tuvo lista a la primera desobediente jovencita, y sin necesidad de buscar más manos que le ayudaran.

El resto fue eterna práctica.

Pero ahora, habiéndolas alimentado, bañado, cambiado, y hacerlas botar sus pequeños gasecitos, no hallaba qué demonios hacer. Lloraban con todas sus fuerzas, sus caritas antes blancas, ahora estaban rojas de tanto esforzarse, y a Leo se le estaban yendo las fuerzas. ¿Y si algo les dolía? ¿Y si les estaba pasando algo grave y el no podía notarlo? Balanceando como podía a las dos pequeñas y cada vez mas asustado hizo lo único que se le ocurrió.

Recurrir a su padre.

Sabía que eran las cuatro de la mañana, y también entendía que al salir de su habitación el llanto de las pequeñas terminaría por despertar a toda la familia, y quizá un muy enfurecido Raphael trataría de matarlo. Y aunque se entendía, ya que era la tercera noche de llanto sublevado, igualmente prefirió arriesgarse. Poniendo una frazada aun más gruesa sobre las niñas se dirigió a la puerta, pero no había dado más de dos pasos cuando esta se abrió. Splinter entrando por ella le dedico una amable sonrisa.

-"Jesus…"-Suspiro Leo al ver como su padre había recurrido en su rescate

-"No soy Jesus hijo, soy tu padre, ¿No puedes hacerlas dormir?"-Leo casi se abalanzo sobre su maestro. No hallaba que mas hacer, estaba preocupado, desesperado y muy, muy cansado

-"No sé qué les pasa, han llorado por horas, no tienen hambre, no están sucias y me estoy volviendo loco"- Dijo casi en un grito.

Splinter suspiro. Verlo a él era como verse a sí mismo en épocas pasadas. Pero él había tenido cuatro hombrecitos que cuidar y alimentar, y cuando uno lloraba, todos comenzaban a hacerlo, no era un llanto tan melodramático como el de las niñas que cargaba Leo, pero cuando tienes a cuatro niños llorando como si el mundo se acabara y además cuando ninguno de ellos podía hablarte y decirte, "Esto es lo que me pasa", pues entraba en un serio conflicto emocional contigo mismo. El se volvió loco durante casi una semana, pero con la practica comenzó a entender sus llantos; Miguel siempre lloraba porque tenía hambre, Donatello lloraba cuando alguna de las etiquetas de la ropa le rozaban la piel, Raphael era muy mañoso y lloraba por muchas cosas, sin contar que hacia llorar a Miguel de vez en cuando, y Leo aunque era quien menos lloraba era el que más fuerte lo hacía. Prefería que todos sus hijos lloraran juntos, a que Leo se pusiera a llorar. Era realmente espantoso.

El viejo maestro sonrió con cariño al recordar todo eso. Había sido difícil, pero los frutos de su esfuerzo y dedicación saltaban a la vista. No se arrepentía de nada. Los niños eran niños, no se podía hacer nada al respecto. Pero Leo siempre contaría con su ayuda, el seria su padre hasta que el mundo se detuviera. Acercándose a su hijo y viendo como las bebes lloraban en su regazo, busco con la mirada algo que estuviera mal. Chasqueando la lengua termino por darle un no muy buen veredicto.

-"Hijo, me temo que estas niñas tienen cólicos"-Leo lo miro sin entender.

-"¿Y qué es eso?"

-"Es cuando toman aire al beber leche, estas pequeñas parecen a punto de explotar, mira, tócales su estomago"-Leo sosteniendo a ambas bebes con uno de sus brazos dejo que su mano tocara ambos estómagos hinchados

-"Hay por Dios…"-susurro sorprendido

-"Por eso lloran"-aseguro su sensei

-"¿Y qué hago?"-Leo volvió a voltearse hacia su padre, el cual con toda la tristeza del mundo tuvo que negar con la cabeza

-"No puedes hacer nada Leo, solo puedes esperar que el dolor pare, aunque…."-Leo se quedo expectante, y antes de poder preguntar qué pasaba por la mente de su padre, este saliendo corriendo de la habitación, dejando a Leo aun más desesperado que antes. Luego de un par de minutos, que parecieron horas para el de bandana azul, Splinter subió con una bolsa llena de agua caliente y una toalla -"Quizá esto ayude"

Con cuidado y siguiendo las instrucciones de su padre, Leo se recostó sobre su cama, quedando semi sentado; puso sobre su estomago la bolsa de agua y luego la toalla, y por ultimo recostó a las dos pequeñas sobre la pequeña cama improvisada. El efecto no fue inmediato; tuvo que pasar otra larga hora antes de que las bebes se quedaran dormidas. Cuando al fin el llanto seso, ambas hermanas se tomaron de las manos como siempre y se quedaron tranquilas sobre el tibio regazo de Leo. El quelonio de azul, quien no había dejado de sobar con cuidado sus espaldas, suspiro agotado, pero feliz.

-"Gracias Oto-san…"-susurro más tranquilo-"Creo que quizá no soy muy bueno en esto…"-dijo mientras dejaba que sus preocupaciones lo dominaran por unos segundos

-"Leonardo…"-hablo comprensivo el maestro-"Tu estas ayudando a las bebes aunque estas sigan llorando, estás haciendo bien las cosas hijo mío, solo se paciente"- palmeándole un hombro y susurrando un suave "que descanses" desapareció de la misma manera en que había llegado

El joven líder sonrió ante sus palabras. La paternidad era mucho más difícil de lo que había pensado. No era simplemente cuidar, y proteger. Era entregarse en vida y alma, dar todo y aun así seguir dando más. Raphael siempre lo había molestado con el apodo de "mamá tortuga", ahora que conocía esa posición, sentía que de mamá no tenía nada. Lo único que podía asegurar era que algo nuevo había nacido dentro su corazón cuando sostuvo a aquellas niñas en sus brazos.

El amor más puro y sincero había brotado como un manantial al nacer. El siempre había amado a sus hermanos, a su padre, su familia, pero este amor era aun más extraño que otros que había sentido. El amor que sentía hacia su padre era de respeto y eterno agradecimiento, el amor que les tenía a sus hermanos era de entrega total y absoluta, pero sentir que alguien depende de ti totalmente, era diferente. Esas pequeñas no podían cuidarse solas, el solo hecho de abandonarlas significaría su muerte segura.

Siempre había sabido que sus hermanos se quejaban de lo sobre protector que se comportaba en algunas ocasiones, si lo llevaba a un plano real se daba cuenta de que a veces (y solo a veces), tenían razón. Pero si era protector con sus hermanos ¿Qué sería de esas dos pequeñas? ¿Qué sería de esas dos criaturas que le habían robado el corazón?

Recostado con las niñas sobre su pecho se dio cuenta de la manera más aterradora que esa no era la mayor de sus preguntas. Su mayor duda era que sería de él, cuando las pequeñas se hubieran marchado para siempre….


OK!, Espero que les haya gustado!, se que aun no entro en muchos detalles con las niñas, pero ya vendrán, paciencia. Aprovecho para contestar sus comentarios

Haoyoh Asakura: xD pobre Leo, estirado como un chicle por sus fans (pero que se le va ah hacer). Que genial que te haya gustado!, esta historia será divertidísima para mi, y espero que igual para ti. Gracias por comentar!, saludos!

Crystal Violeta: Bueno, como ves, esta historia está saliendo como pan caliente a cada rato xD. Es una historia mucho más liviana, aun así sigo con la otra. Gracias por comentarme!, y cuando me réferi a panza, era más como pancita xD, pero bueno, en gustos no hay nada ecrito. Saludos!

I Love Kittens too: SI!, al fin saque al Splinter bueno que llevo dentro, (Muuuuuuy muuuuuy en el fondo xD). Actualizare seguido y tratare de divertirlas todo lo que se pueda, abrazos y gracias por comentarme.

Iukarey: Gracias por pasar a comentar!, Leo se la tendrá muy difícil ahora, tendrá problemas pero obtendrá muchas alegrías. Un abrazos y nos leemos!

Linna Hamato: xD para que veas que soy ocurrente jajaja, gracias por comentarme, y no te preocupes que la seguire :D

Louperit: Que genial que te haya gustado!, Bueno, Splinter dejo que las niñas se quedaran temporalmente, aun no se sabe si podrán quedarse para siempre. Yo creo que en este capítulo te respondí lo de que son los bebes xD. Ojala te haya gustado!. Gracias por comentar, y no te preocupes, que jamás abandonaría "Sin razones para vivir". Saludos!

Nico novalee: O_O Hola xD

Yinu25: si, por desgracia la inspiración le da por esconderse, pero la encontrare *-* ajajaj xD gracias por comentar!

TheSaku: Espero que te haya gustado tu regalo, y por si no lo has notado una de las niñas se llama sakura, ya que así le podrán decir Saku de cariño, Un abrazo enorme! Y que comas mucha torta! Sayonara!

Rose Black Dragon: Si!, esta es la sorpresa xD, Ojala te haya gustado (y sorprendido tambien). Abrazos! Y Sayonara!