Hola sí cómo están -le tiran tomates-. Ahora viene el chistecito aburrido de todos los años...

No actualizo desde el año pasado este fic ewe.

Ok, eso es todo. Ahora bien. Resulta que están los Amortentia Awards en Facebook y todo eso, pues estoy nominada al mejor fic de Comedia y justo es éste... pues... cuando sea la hora de votar, voten por su zorrito favorito. Voten por Kyu-bae. Únanse al movimiento naranja (movimiento ciudadano nanananana)

Prometo actualizaMENTIRA AJDJAJDJ


Advertencias.

Lenguaje malsonante (pa'qué voy a decir posible si va a haber.)
Posible contenido erótico. Especialmente en este capítulo.
El lector podría avergonzarse de que yo exista.


La primera vez.


Expectativa.


A opinión de Tom, la relación que mantenía con Harry ya llevaba el tiempo adecuado para atreverse a dar el paso. Dos meses de citas, otros dos de acercamientos más atrevidos y ya cuatro de noviazgo oficial fueron las primeras etapas. Era el momento.

El momento de tener relaciones íntimas.

El sexo.

Para esto, Tom ya estaba más que informado con todo lo que debía hacer como activo. Manuales, sitios web que hablaban sobre el tema y consejos de terceras personas hacían el truco. Él era un experto sin siquiera haberlo hecho aún.

(Tom no era virgen, pero era la primera vez que tendría algo con un hombre y era Harry, principalmente, lo importante de la cuestión.)

–Harry... –habló tentativamente, acercando su mano al muslo de Potter, acariciando suavemente. Harry dio un respingo, sonrojándose furiosamente y desviando la mirada.

–¿S-sí?

Tom sonrió, aproximándose hacia el cuerpo menudo de Harry y logrando recostarlo en aquel sofá tan cómodo de su sala de estar. Merlín, al fin. ¡Al fin!

Harry, por su parte, balbuceaba incesantemente con las mejillas tan coloradas como un tomate, sus manos tratando de alejar a Tom débilmente.

–Harry, ¿no crees que es momento de... llevar nuestra relación a más allá? –susurró frente a frente de Harry y sus brillantes ojos verdes. Harry tragó saliva, soltando un quejido cuando los dientes de Tom mordisquearon suavemente el lóbulo de su oreja izquierda.

–Es... es mi primera vez... Tom... –jadeó, y luego se mordió los labios fuertemente cuando Tom pasó a su cuello, lamiendo sin detenerse en nada.

–No voy a forzarte a nada, pero creo que ya es momento...

Harry pareció pensarlo, apretando sus labios en línea recta. Tom esperó con calma, aunque lo que llevaba en medio de sus piernas parecía no querer seguir esperando.

–E-está bien... hagámoslo...

Tom sonrió.

Valió la pena la espera.


Realidad.


Tom ya estaba más que listo para aquella primera vez que compartirían Harry y él. Ya eran meses de andar caliente todo el día por la boquita sucia del chico, y sus jugueteos tontos meneando el culo. Y no veía precisamente sano masturbarse después de cada salida o reunión. Así que ese día sería donde Tom Riddle le quitaría la virginidad a Harry Potter costara lo que costara.

Después de todo, un guerrero no temía manchar su espada con sangre.

–Te das cuenta que dijiste eso en voz alta, ¿verdad? –dijo Harry, echado cómodamente sobre el sofá mientras veían Frozen. La chica de hielo ya estaba comenzando con la cancioncita esa de "Libre Soy".

Él también sería libre esa tarde, cuando pudiera darle el pase a su general para internarse en los territorios no descubiertos del culo de Harry.

–Puede ser –respondió desinteresado, más preocupado en la curva de la cadera de su novio–. ¿No crees que ya es hora de, bueno, pasar a la segunda fase?

–¿Segunda fase?

–Sexo.

Harry despegó sus ojos de la pantalla justo cuando Elsa comenzaba a hacer su enorme castillo de hielo en la cima de aquella montaña. Seguía preguntándose por qué Elsa construyó una monstruosidad donde todos podían verlo, y encima sin ningún lugar donde sentarse.

–Interesante. Cuéntame más –sonrió. Tom bufó.

–Tengo necesidades. ¿Por qué no lo hemos hecho ya?

–No sé, ¿quieres intentar a ver qué tal sale?

Tom parpadeó, asombrado por la facilidad del asunto. Harry de nuevo miraba la pantalla, como si realmente lo dijera en broma para desviar su atención del tema.

–¿Es en serio?

Harry se encogió de hombros: –Claro, ¿por qué no?

–A tu habitación. Ahora.


Dos horas después, mucho lubricante, quejas y sábanas sucias, además de gritos del vecino...


Tom levantó las cejas, mirando al techo. Se sentía incómodo, porque según su imaginación había un alien observándolo en la madera.

(Era una mancha pero bueno, qué se le va a hacer.)

–Esto no es lo que yo esperaba, sinceramente –habló luego de unos momentos de reflexión y silencio. Harry lo miró mientras buscaba en los cajones de su mesita de noche algún rollo de papel higiénico.

–¿Qué es lo que querías? –interrogó hurgando en los cajones, tratando de encontrar algo con lo que limpiarse él y Tom. Tom le miró de reojo, revolviéndose el pelo.

–Ser el activo.

Harry le miró esta vez, con una toalla medio húmeda de esas con las que le limpias el trasero a los bebés. A saber por qué tenía de esas en su mesilla.

–Tú querías sexo, yo te di sexo. Es lo mismo sin importar quién va arriba o abajo –argumentó, ofreciéndole la toallita a Tom luego de limpiarse.

Tom seguía en un estado de meditación, tieso en la cama. Parecía que su primera experiencia como pasivo no había sido precisamente grata. Aunque Harry sabía que era totalmente lo contrario.

(Los gruñidos roncos que había soltado en medio del trabajillo confirmaban su teoría.)

Se acostó en la cama, abrazándole de lado, sonriente. Tom miraba el techo.

–Te prometo que a la próxima vez serás el activo.

Tom sonrió.

(Harry jamás cumplió su promesa, excepto cuando estaba borracho.)